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sábado, 26 de septiembre de 2026

Malvinas: La actuación de los submarinos argentinos

Submarinos argentinos en el conflicto de las Malvinas

Alexander Mitrofanov || Top War



Submarino S-21 Santa Fe


Al estallar el conflicto armado, la Armada Argentina contaba con cuatro submarinos. Dos de ellos (el S-22 Santiago del Estero y el S-21 Santa Fe) fueron construidos en Estados Unidos en 1944 como el SS-341 Chivo y el SS-339 Catfish, respectivamente, y pertenecían a la clase Balao. Entre 1948 y 1949, el Catfish fue modernizado bajo el programa GUPPY II, y en 1961, el Chivo fue modernizado bajo el programa GUPPY IIA. En 1971, los submarinos fueron transferidos a Argentina. El Santiago del Estero fue dado de baja en 1981, y el Santa Fe corrió la misma suerte entre agosto y septiembre de 1982.



SS-339 Catfish en 1946


El SS-339 Catfish después de su modernización, 1969.


SS-339 Catfish antes y después de la actualización

La flota también incluía dos modernos submarinos Tipo 209. Estos submarinos fueron diseñados en Alemania Occidental por Ingenieurkontor Lübeck (Proyecto IK-68), y sus secciones se construyeron en los astilleros HDW en Kiel. En 1974, tras ser ensamblados en Argentina, los submarinos S-31 Salta y S-32 San Luis se incorporaron a la flota argentina. Cuando se utilizaban con destreza, estos submarinos representaban una seria amenaza. Un buen ejemplo de ello son los submarinos gemelos de la Armada peruana. Por ejemplo, durante los ejercicios interamericanos Unitas-1996, el Pisagua hundió al SSN estadounidense Narwhal seis veces, siendo siempre el primero en atacar a los buques de superficie. Y en 2001, durante los ejercicios estadounidenses-peruanos SIFOREX-2001, un submarino peruano hundió una fragata estadounidense. Desde entonces, cada año uno de los submarinos peruanos ha participado en ejercicios antisubmarinos estadounidenses en el Atlántico, con base en Norfolk.


Submarino argentino Tipo 209

Al estallar las hostilidades, solo el S-32 San Luis estaba operativo, mientras que su gemelo, el S-32 San Luis, se encontraba en reparaciones. Zarpó a mediados de abril, pero debido al excesivo ruido, nunca entró en combate. Para reemplazar a los submarinos de la clase Balao, se estaban construyendo en Alemania Occidental los submarinos S-41 Santa Cruz y S-42 San Juan según el diseño TR 1700. Los submarinistas más experimentados fueron asignados a su puesta en servicio, lo que generó ciertas dificultades para dotar de personal a los submarinos restantes. Se planeaba la construcción de cuatro submarinos más de este tipo en un astillero de Buenos Aires. Este plan, de haberse implementado, habría proporcionado a la junta militar liderada por el general Galtieri un argumento muy convincente: ocho submarinos de última generación.

Especificaciones S-21 Santa Fe S-32 San Luis
Desplazamiento, t:
superficie
sumergido
1870
2340
1248
1440
Longitud máxima, m 93.9 55.9
Máxima eslora, m 8.3 6.3
Calado medio, m 5.2 5.5
Tipo de diseño del casco doble casco casco simple
Profundidad operacional de inmersión, m 150 250 (max. 500)
Resistencia, días ? 50
Número × potencia (tipo) de motores diésel, hp 4 × ? (General Motors 16-278A) 4 × 600 (MTU 12V493AZ80)
Número  × potencia de los motores de propulsión eléctrica, hp 2 × 2400 1 × 4600
Velocidad máxima, nodos:
superficie
bajo snorkel
sumergido
18
9
15 - one hour, 6 - 34 days
10
11
22
Alcance (a velocidad, nodos), millas:
superficie
sumergido económica
10,000 (10)
95 (5)
6000 (8)
400 (4)
Torpedo armamento:
número de tubos de torpedo (proa/popa) × calibre, mm
inventario de torpedo (tipo)
10 (6/4) × 533
24 (Mk 14, Mk 37)
8 × 533
14 (SST-4, Mk 37)

Principales características tácticas y técnicas de los submarinos argentinos

Acciones del submarino "Santa Fe"


A finales de marzo de 1982, las Fuerzas Armadas Argentinas lanzaron la Operación Rosario para apoderarse de las Islas Malvinas y Georgia del Sur. Se crearon tres fuerzas navales para este propósito: una fuerza de cobertura (Fuerza Tarea 20), una fuerza de desembarco para las Malvinas (Fuerza Tarea 40) y una fuerza de desembarco para Georgia del Sur (Fuerza Tarea 60). La Fuerza Tarea 40 incluía un buque de desembarco, dos transportes, dos destructores, dos corbetas y el submarino S-21 Santa Fe. Al submarino se le asignaron dos misiones: primero, desembarcar al grupo táctico Unidad de Tareas 40.1.1, compuesto por 13 buzos de combate de fuerzas especiales navales (Agrupación de Buzos Tácticos - APBT), cerca de Cabo San Felipe (al norte de Puerto Stanley) para capturar el faro de Cabo Pembroke, el aeropuerto de Puerto Stanley (esta misión fue cancelada posteriormente) y para reconocer y marcar la zona de desembarco de las fuerzas principales (la "Zona Amarilla"); el segundo era patrullar la zona asignada.

Debido a su mal estado técnico, el valor de combate del submarino era prácticamente nulo: las baterías desgastadas requerían mucho tiempo para cargarse y limitaban el tiempo que podía permanecer sumergido, algunos de los tubos lanzatorpedos estaban inoperativos y muchos sistemas eran poco fiables. La profundidad máxima de inmersión se redujo a 120 m.

A las 23:00 del 27 de marzo, el Santa Fe, bajo el mando del capitán Horacio Bicain y un destacamento de la ARVT, comandado por el capitán Alfredo Cufré, partió de la base naval de Mar del Plata. A pesar de los fuertes vientos, la travesía transcurrió sin incidentes el 28 de marzo. Al día siguiente, aprovechando la mejora del tiempo, la ARVT realizó un ejercicio de desembarco de personas en botes inflables con un estado del mar de 2 a 3. Posteriormente, el viento aumentó a 40-50 km/h, lo que motivó la orden de retrasar el inicio de la operación 24 horas, hasta las 22:00 del 30 de abril (el desembarco se había previsto inicialmente para el 1 de abril).

El 31 de marzo, el submarino se acercó a la costa noreste de la Isla Soledad Oriental para reconocer las corrientes y determinar la zona de desembarco del ARVN. Los operadores del sonar detectaron el sonido de una hélice, y las observaciones del periscopio revelaron luces en la costa, movimiento de vehículos y la salida de un buque de Port Stanley (este buque era el A 171 Endurance de la Armada Británica, en ruta hacia Georgia del Sur).

El 1 de abril, el comandante del submarino recibió una orden para cambiar la misión de combate, según la cual el APBT debía marcar la zona de desembarco "Sección Roja" al norte de la zona de desembarco previamente planificada. A las 12:30 del 1 de abril, debido a un fallo eléctrico, el submarino quedó sin contacto por radio, y a las 17:30 los comandantes del submarino y del APBT decidieron iniciar el desembarco sin esperar contacto con el mando. Mientras se aproximaban a la costa a las 23:50, la estación de radar falló y no volvió a funcionar hasta la 1:00 a. m. El desembarco tuvo lugar al norte de Punta Celebronya, cerca de la isla Rinión. A las 2:30, el APBT comenzó a abordar tres lanchas neumáticas, que partieron de un costado y llegaron a la costa a las 2:50. A las 3:35, se completó con éxito el reconocimiento y el marcado con luces de señalización de la zona de desembarco de las fuerzas principales en la bahía de York. Poco después, el 2.º Batallón de la Infantería de Marina argentina desembarcó aquí desde el buque de desembarco Cabo San Antonio.


Los combatientes tácticos a bordo del Santa Fe se preparan para el aterrizaje.


Rutas de la fuerza naval argentina para la captura de Georgia del Sur y las Islas Malvinas.


Captura de Puerto Stanley: 1 - Desembarco argentino en las Islas Malvinas; 2 - Reconocimiento del submarino Santa Fe y marcación de la "sección roja" del desembarco entre las 02:30 y las 03:35 del 2 de abril de 1982; 5 - Desembarco de infantes de marina desde Cabo San Antonio a las 06:30 del 2 de abril de 1982.

El Santa Fe se trasladó entonces a la zona de patrulla 080 San Felipe 60, a 100 millas al este de Puerto Stanley, antes de regresar a Mar del Plata el 7 de abril. El viaje a la base no estuvo exento de incidentes: las comunicaciones eran intermitentes, el sistema de refrigeración presentaba fallos constantes, las bombas de achique solo podían funcionar a profundidad de periscopio, el consumo de aceite de los motores principales excedió todos los límites permitidos y la tapa exterior de la escotilla de descarga de basura se atascó abierta.

El personal del Arsenal Naval de Mar del Plata y del Santa Fe trabajó sin descanso durante ocho días para solucionar los problemas y preparar el submarino para su despliegue. Se cargaron a bordo veintitrés torpedos (20 Mk14 y el resto Mk37), combustible, agua dulce y provisiones para 60 días. En ese momento, el arsenal solo disponía de 12 torpedos del tipo requerido, recibidos de Estados Unidos junto con los submarinos, por lo que los torpedos restantes fueron proporcionados por países "amigos" (¿Perú?). Los torpedos Mk37 solo podían dispararse desde los tubos lanzatorpedos de proa.


torpedo Mk14


torpedo Mk37

La misión principal del Santa Fe era entregar 20 infantes de marina (Grupo Golf) armados con misiles antitanque Bantam , cañones sin retroceso y lanzagranadas antitanque para reforzar la guarnición de Georgia del Sur, cuatro toneladas de munición y equipo, y un nuevo comandante para la guarnición argentina de la isla. Posteriormente, el barco patrullaría al norte de la isla. Debido a la incertidumbre en torno al resultado de las negociaciones diplomáticas entre Gran Bretaña y Argentina, Horacio Bicain recibió la orden de evitar enfrentarse primero al enemigo, lo que redujo considerablemente sus posibilidades de éxito.

El Santa Fe zarpó de Mar del Plata a las 23:30 del 16 de abril, y a pocas millas surgieron nuevos problemas. El sistema de control eléctrico del sistema de propulsión falló, obligando al barco a la deriva durante tres horas para su reparación. Al día siguiente, el pistón del motor diésel n.° 1 falló, requiriendo 24 horas para su puesta en servicio. El 19 de abril, una falla en el engranaje de la bomba de refrigeración provocó el sobrecalentamiento del motor diésel n.° 4. Las reparaciones de emergencia con resinas epoxi duraron 48 horas. Esto provocó un retraso en el desembarco previsto.

El 20 de abril, debido al mal tiempo, el submarino se vio obligado a sumergirse y continuar el viaje sumergido, lo que retrasó aún más el desembarco. Entre el 21 y el 22 de abril, a pesar de una fuerte tormenta, el Santa Fe siguió emergiendo, lo que provocó daños en la barandilla del puente de mando y la superestructura. El submarino volvió a sumergirse. El casco dañado vibraba, interfiriendo con el sistema de sonar y revelando la presencia del submarino.

El 23 de abril emergieron para buscar la fuente del ruido y eliminarla. Para entonces, el retraso había alcanzado las 36 horas. Esa tarde, el buque patrullero antártico HMS Endurance interceptó un radiograma codificado que indicaba la presencia de un submarino enemigo (presumiblemente el Santa Fe) a 100 millas de Georgia del Sur. Esto causó cierta preocupación entre el mando británico, ya que dos buques cisterna británicos se encontraban en la zona transfiriendo combustible de un buque a otro.

La fragata HMS Plymouth fue enviada a la zona para proteger a los buques cisterna y escoltarlos más allá de la zona de 200 millas. El almirante Sandy Woodward señaló en sus memorias, Cien días:

La tensión aumentaba y la operación en Georgia del Sur parecía estancada por el temor a un submarino argentino. Desafortunadamente, el alcance de nuestro avión de patrulla desde la isla Ascensión era insuficiente.

La fragata HMS Brilliant y el submarino nuclear HMS Conqueror fueron enviados para reforzar la fuerza antisubmarina británica que se dirigía hacia la isla.

El Santa Fe recibió información sobre la ubicación de los buques británicos cerca de Georgia del Sur de aviones de reconocimiento de la Fuerza Aérea Argentina (C-130 Hércules y Boeing 707). Por ejemplo, el Endurance interceptó señales de radio del Boeing dirigidas al submarino, que indicaban que este se dirigía hacia la isla para desplegar fuerzas especiales y tenía órdenes de hundir el Endurance.


HMS Endurance

En la madrugada del 24 de abril, se recibió la noticia de que las fuerzas británicas habían comenzado la liberación de Georgia del Sur. El comandante del Santa Fe recibió órdenes de acelerar la operación. Se decidió dirigirse a Cabo Norte (el extremo occidental de la isla) y luego a la Bahía de Cumberland. El barco emergió durante toda la noche, se sumergió a las 5:00 a. m. y practicó snorkel hasta el anochecer.

A las 11:30 p. m., el Santa Fe llegó a su destino y, deteniéndose a una milla de Punta Rey Eduardo, descargó el grupo Golf y la carga entre las 2:30 a. m. y las 4:30 a. m. utilizando una lancha motora capturada de una estación polar británica. Tras completar la descarga, el comandante del barco decidió buscar refugio en una de las numerosas bahías, realizar reparaciones y luego dirigirse a la zona de patrulla. Pero una hora más tarde, cuando el barco se encontraba a cinco millas de Grytviken (Grytviken es el centro administrativo del territorio británico de ultramar de Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur), sonó una alarma de combate: el radar detectó un objetivo aéreo que se aproximaba.


Georgia del Sur

Se trataba de un helicóptero Wessex pilotado por el teniente comandante Stanley desde el destructor HMS Antrim. El sonar del destructor detectó el ruido del submarino argentino a una distancia aproximada de 50 millas. El helicóptero lanzó dos cargas de profundidad Mk II, con espoletas ajustadas a la profundidad mínima, que detonaron en la popa de estribor. Los daños resultantes impidieron que el submarino se sumergiera. Los submarinistas, a su vez, abrieron fuego contra el Wessex con armas ligeras .


Teniente Comandante Stanley


Wessex TIENE 3 helicópteros


El HMS Antrim frente a la costa de Georgia del Sur


Cargas de profundidad Mk 11


Ataque con cargas de profundidad en el Santa Fe

Los helicópteros Sea Lynx y Wasp de los buques HMS Endurance, HMS Plymouth y HMS Brilliant llegaron poco después, lanzando un torpedo Mk 46 (que pasó por debajo del casco del submarino) y bombardeándolo con misiles AS 12 y fuego de ametralladora. Tres misiles AS 12 impactaron en la estructura de fibra de vidrio de la torre de mando, pero no detonaron, inutilizando el snorkel y otros dispositivos retráctiles e hiriendo gravemente a un miembro de la tripulación. Para evitar más bajas, Bikain ordenó a la tripulación refugiarse dentro del casco de presión y, a las 7:30, se acercó al muelle de King Edward Point usando un periscopio.

Bajo la cobertura de fuego de los infantes de marina argentinos, los submarinistas abandonaron su barco y se refugiaron en tierra. Unas horas más tarde, la guarnición de Georgia del Sur se rindió a los británicos prácticamente sin resistencia; la isla se había llamado San Pedro durante solo 23 días. La única víctima mortal de la operación fue un marinero del Santa Fe, que fue evacuado inmediatamente en helicóptero a Antrim, donde se sometió a una exitosa operación de amputación de pierna.


Un helicóptero Sea Lynx con un torpedo suspendido.


Un helicóptero Wasp con un misil AS 12


Helicóptero Wasp ataca Santa Fe


Fragata HMS Plymouth


Fragata HMS Brilliant

Los argentinos capturados fueron alojados en un edificio cerca del muelle. El comandante del Santa Fe solicitó permiso para que varios miembros de su tripulación regresaran a bordo del submarino para recoger sus pertenencias personales, alimentos y suministros médicos. La solicitud fue concedida, y media docena de suboficiales, escoltados por infantes de marina británicos, abordaron el submarino. Algunos lograron entrar en la letrina y la cocina y abrir las válvulas del sistema de agua para inundar el submarino. Al día siguiente, los británicos decidieron volver a amarrar el barco a unos 400 metros del muelle de la antigua planta procesadora de ballenas en Grytviken, ya que la munición y las baterías a bordo representaban un grave peligro. Además del comandante del submarino, otros seis miembros de la tripulación participaron en el amarre, supervisados ​​por un grupo de infantes de marina británicos. Para entonces, la popa del submarino había comenzado a sumergirse, y se utilizó un soplador rotatorio para vaciar los tanques de lastre y mantener la flotabilidad . La propulsión se proporcionaba mediante motores eléctricos, utilizando la energía eléctrica restante. Durante el reacoplamiento, ocurrió una tragedia: el suboficial Félix Artuso, quien operaba el compresor y las válvulas del sistema de inmersión y ascenso, falleció. El centinela inglés, poco familiarizado con los submarinos, confundió los rápidos movimientos de Artuso —quien debía operar 24 válvulas simultáneamente— con un intento de hundir el submarino. El submarinista no entendía inglés y no respondió a las advertencias. El centinela disparó una ráfaga con su ametralladora Sterling.


Félix Artuso

En estas circunstancias, se canceló el amarre y, pocos días después, el Santa Fe se hundió en su amarre a 20 metros de profundidad, escorado a babor. Solo la barandilla de la superestructura quedó a flote. El submarinista fallecido fue enterrado con honores militares en el cementerio local. Los demás miembros de la tripulación fueron trasladados a bordo del buque cisterna RFA Tidespring a la Isla Ascensión, y desde allí, un avión fletado de KLM voló a Montevideo.


El funeral de F. Artuso en el cementerio de Grytviken.




El Santa Fe semisumergido en el muelle de Grytviken.

Tras el fin de la guerra, el Ministerio de Defensa británico decidió reflotar el Santa Fe, que obstruía el muelle y, además, los torpedos y demás municiones a bordo representaban un grave peligro. Los trabajos comenzaron a finales de junio y fueron llevados a cabo por las tripulaciones del Endurance, el remolcador Typhoon y el buque de salvamento Salvageman. Su tarea consistía en bombear el agua de los compartimentos inundados con bombas portátiles y, posteriormente, vaciar los tanques de lastre con el aire comprimido restante en los cilindros del submarino. La situación se complicó por la práctica ausencia de especialistas en ingeniería submarina; solo dos oficiales del Endurance (un hidrógrafo y un oficial de suministros) habían servido brevemente en un submarino. Tampoco existían planos del submarino. No obstante, tras más de dos semanas de intenso trabajo, el Santa Fe volvió a flotar, aunque con una escora de 25 grados.


El Santa Fe junto al Salvageman después de que el barco fuera izado.

Así describe el comandante del Endurance, N. Barker, la escena que se desplegó ante los marineros británicos:

También descubrimos una considerable colección de armas, incluyendo torpedos, minas, cajas de armas pequeñas, municiones y explosivos. Cuatro torpedos autoguiados estaban amontonados en las literas, como si fueran víctimas de una plaga. Una gran cantidad de torpedos se almacenaban en estantes, en el piso desmontable de la cubierta y en los tubos lanzatorpedos. Uno de los tubos estaba vacío; probablemente intentaban hundir uno de nuestros barcos, ¡y es posible que fuéramos nosotros!
El 15 de julio, un equipo de especialistas llegó de Inglaterra para inspeccionar el Santa Fe, que había sido vaciado. Todos reconocimos un problema grave: las grandes cantidades de TNT, que se secaban rápidamente, se estaban volviendo cada vez más inestables. Gracias a nuestros esfuerzos, el Santa Fe se había convertido en una bomba de relojería flotante.


Los buzos se preparan para inspeccionar el Santa Fe.

Por lo tanto, se decidió remolcar la embarcación a un lugar más seguro y vararla allí con las escotillas y las puertas de los mamparos abiertas. Se creía que esto inundaría gradualmente los compartimentos y haría que el TNT mojado volviera a ser seguro.


El Santa Fe está siendo remolcado a la playa.

Entre 1984 y 1985, tras cuatro meses de trabajo (los buzos realizaron 868 inmersiones), los buques de rescate Goosander y Salvageman de la RMAS, utilizando 10 pontones inflables, reflotaron el submarino el 11 de febrero de 1985 y, tras eliminar las sustancias nocivas (combustible diésel, etc.), intentaron remolcarlo a aguas profundas lejos de la costa el 20 de febrero de 1985 (Operación Okehampton), pero el submarino se hundió a 5 millas al norte de Georgia del Sur a una profundidad de 350 m.


Elevación de Santa Fe


El Santa Fe está siendo remolcado al lugar del hundimiento.

Continuará ...

domingo, 5 de octubre de 2025

El accionar de los Canberras (1/2)

Canberras detectados por la Flota (𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝟏)

𝘙𝘦𝘭𝘢𝘵𝘢𝘯: 𝘊𝘢𝘱𝘪𝘵á𝘯 𝘌𝘥𝘶𝘢𝘳𝘥𝘰 𝘎𝘢𝘳𝘤í𝘢 𝘗𝘶𝘦𝘣𝘭𝘢 (𝘱𝘪𝘭𝘰𝘵𝘰). 𝘛𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘑𝘰𝘳𝘨𝘦 𝘚𝘦𝘨𝘢𝘵 (𝘕𝘢𝘷𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰𝘳)
 

 


El 2 de Abril fue inmensa nuestra sorpresa y alegría. Apenas recuperados del evento comenzamos entusiasmados nuestras elucubraciones de combate. Con el 1er. Teniente Marcelo Adolfo Siri (Navegador) nos "fabricamos" el vuelo de Canberra hacia la zona de operaciones con el objeto de comprobar distancias y resultados de bombas y espoletas en el agua. Esto trajo aparejadas "cargadas" por parte de varios oficiales; era obvio nuestro interés por estar a la brevedad en la zona recientemente recuperada. Realmente era como el irresistible canto de la sirena.
Así lo hicimos, aterrizamos en la Base Aeronaval Trelew y fuimos recibidos con patriótica algarabía.
Efectuamos varios vuelos en el mar siguiendo distintos patrones de bombardeo y otras prácticas para ganar experiencia que no teníamos. Como siempre SIRI dio muestras de sus excelentes aptitudes como navegador y bombardero, aunque comencé a notar que le aquejaban terribles dolores. Pese a sus esfuerzos por ocultarlos, en ocasiones se le escapaban conmovedores quejidos. (Tenía una enfermedad incurable). Así esperábamos la hora del combate, pero la flota fue más lenta que su enfermedad. Iniciadas las operaciones y ocultando grandes sufrimientos, me pidió que lo llevara de cualquier manera hasta el avión y lo ayudara a atarse para poder ir al combate, a lo que no accedí ya que su aptitud física estaba marcadamente disminuida, el margen de supervivencia era nulo en caso de derribo y en el mejor de los casos su estado se agravaría. Lloró conmigo de impotencia, como el buen soldado que no puede defender lo suyo. Pocos meses después de finalizada la contienda, ya en conocimiento pleno de su enfermedad libró su última batalla con la misma voluntad de aquellos días. Es imperiosa la mención de estos antecedentes para valorizar la personalidad de este luchador. Vaya este pequeño homenaje para la "Lombriz" Siri y sus hijos, para que siempre sepan de su valor.
Ante la inminente llegada de la flota, constituimos las tripulaciones estables compatibilizando criterios de eficiencia, experiencia y afinidad. Durante el conflicto el 1er. Teniente Jorge Segat fue mi inseparable navegador. Por momentos nos sentíamos eufóricos y luego de investigar las capacidades del enemigo, evadíamos los análisis entregándonos aun campeonato de dardos, en el que el centro mosca era la imagen de la señora Thatcher. (Nada que ver con el vudú, solamente era una buena terapia). La espera era dura, me recordaba la imagen del padre frente a la sala de partos. La tensión creciente y el incremento de secreciones glandulares consecuentes produjo fenómenos extraños: el más fantástico fue que el "Gordo" Cardo (la mascota del grupo) adelgazara; otros que en sueños realizaban maniobras evasivas se rompieron la cabeza contra el suelo; algunos no dormían; se les caía el cabello y así variadas alteraciones fuera de lo común. El olfato nos dijo que esto se iba alargando, por lo que con Segat, Sproviero y otros fanáticos nos dedicábamos, metódicamente, de noche y fuera de alerta, fue a hacer gimnasia. Hoy sé que fue importantísimo su efecto en nuestros posteriores vuelos nocturnos "casi a ciegas", donde pudimos ver cosas adivinando. Según los expertos esto fue probable solo por poseer condiciones psicofísicas muy buenas. Como sello identificatorio y por mi afición al karate y a las pesas me quedó el apelativo: "Musculito".



El 26 de Abril se llevó a cabo la difícil e infructuosa misión de tres Canberras a las Georgias. Agregando el paulatino avance de la flota, se multiplicaban en nosotros las ansias de "la lucha justa" y también el miedo, por supuesto. No el miedo instintivo, ingobernable, sino el temor lógico al futuro de los hijos sin padre, a perder el numeral que confía ciegamente en nuestra pericia, o ser combativamente inferior al enemigo, o equivocarse en las decisiones, o no llegar al blanco, o bombardear propias tropas, etc.; y ¿por que no?, dejar este cuerpo material que, malo o bueno, es nuestro y nos acompañó unos cuantos años.
Fue posible vencer el obstáculo porque paulatinamente se nos fueron cayendo "los velos" y nos descubrimos a nosotros mismos. Supimos que amábamos la tierra de nuestros padres e hijos y que necesitábamos esencialmente del Principio y Fin de todas las cosas: Dios. No soy original en los conceptos, pero no me despreocupa el serlo, la historia del hombre es una viva reiteración.
Lo que sí me importa es rescatar algún valor que nos han prodigado estos jóvenes, fieles exponentes de la sociedad argentina que con sus pocos años y experiencias son educadores ejemplares de las cosas trascendentales. Ellos nos recuerdan que debemos ser el estandarte de la cultura Greco-Romana pura y no el apéndice putrefacto de la cultura del "Dios oro". Los cómodos y descreídos enjuiciarán esas abstracciones como "quijotadas", "tonterías", "utopías",
"ideales perimidos", o como quieran llamarles, pero jamás podrán con ellos.
Cuatro horas del día 1 ° de Mayo. El Mayor Vivas, jefe del Escuadrón, golpeando las puertas de los alojamientos gritó:
— ¡ Atacan Puerto Argentino !
— ¡ Arriba todo el mundo !
No quiero asegurarlo pero creo haber escuchado que alguno salió con una bota de vuelo dos números más chica y viceversa.
Las dos escuadrillas de alerta se subieron a los aviones quedando encerrados y atados. A fuerza de ser claro, debo decir que la imposibilidad de mínimos movimientos produce diversas molestias, en piernas, espalda, cuello, etc., que con el correr de las horas se hace dolorosa. A propósito de estos datos que he ilustrado fue que improvisamos una escuadrilla para relevar a los que llevaban largas horas en esa condición. Total era por un ratito... ¡ error !... a breves minutos de reemplazarlos, llegó la primera orden fragmentaria que consistía en dos salidas de tres aviones con 30 minutos de intervalo.
Salió la primera escuadrilla: "Ruta". Integrada por el Capitán Nogueira como jefe, Capitán
Sánchez, Navegador, Teniente Cooke - Capitán Lozano de No 2 y Capitán Rodino- 1er. Teniente
Dubroca de N° 3.
Nuestro blanco eran lanchas y tropas de desembarco al norte de la isla Soledad. Cumplido el lapso preestablecido decolamos como guía el Capitán Alberto Baigorrí con el Mayor Rodeiro, de numeral 2 el Teniente De Ibáñez con el 1er.Teniente Mario González y como numeral 3 quienes relatan. La estructuración de la Escuadrilla no fue azarosa sino que el guía debe ser el más experimentado, sucediéndole en aptitudes y comando el No 3, que a su vez brinda protección defensivo-evasiva a todo el grupo (en este caso el No 1 y 3 éramos jefe de escuadrilla titulares) y el numeral 2 que va colocado en el medio, es el piloto más "nuevo", que como tal debe ser cuidado.
Ascendimos alrededor de 10.000 metros, para ahorrar combustible, iniciando el descenso próximos a la zona de captación radárica del enemigo, para no ser detectados. Un dato de interés es que el avión Canberra; produce en el radar un eco exactamente tres veces más grande que un avión tipo Mirage y se percibe desde el doble de distancia en guales condiciones. Volábamos casi tocando el agua, el No 1 dejaba un torbellino de espuma en el aire. Bruscamente, por el alcance de las ondas de VHF (Radio) comenzamos a escuchar gritos entrecortados y luego más claros:
— ¡ Bien pibe, lo pusiste de traste, lo tumbaste !
Otro decía: — ¡ Me eyecto !
Otro: - ¡ Me dieron. No puedo tenerlo. Me voy a la isla!
Este último parecía ser el Capitán Nogueira (“Ruta”). Efectivamente lo era, por la poca visibilidad reinante, no vieron hasta estar demasiado cerca que el desembarco había sido rechazado y la flota había aproximado a la costa para proteger el repliegue. Así se encontraron con una pared defensiva entre ellos y el objetivo. Segundos más tarde vieron notables destellos que iluminaron dos fragatas y luego, como tomando forma de la nada, varios misiles de gran porte y color blanco que se orientaban hacia ellos. Milagrosamente, por haberlos visto salir, pudieron esquivarlos. Pasando dos de ellos entre los aviones. Se produjo entonces la ruptura (desprendimiento de los aviones) defensiva. Evidentemente varias andanadas de misiles salieron en su búsqueda, de los cuales uno detonó cerca de la puntera del ala izquierda del guía, volándola como si fuese de papel de cigarrillo. La proximidad al agua evitó el impacto directo pero la pérdida del control producida por la explosión convirtió al agua en un virtual enemigo, evitando por centímetros la fatal colisión. Recuperado el control, vio salir a su encuentro una sección de Harrier (P.A.C.) del portaaviones cosa que providencialmente lo hizo desistir de aterrizar en Puerto Argentino y le evitó correr la misma suerte que el Capitán García Cuerva (M-III).



El navegador Capitán Sánchez al sentir el impacto dijo:
— ¡ Me eyecto !
— ¡ No ! ¡ No ! ¡Para, quédate!
Ante la propia limitación por avería del "Palito" Nogueira , para acelerar adecuadamente y evadir los interceptores ordenó a sus numerales regresar a la base, quedándose él como señuelo. El "Pájaro" Baigorrí y yo lo llamábamos para saber de su suerte. De ese enlace y otros que se oían dedujimos que la sombrilla aérea de M-III regresaba al continente por combustible, dejándonos sin protección. Y que el desembarco inglés se había suspendido.
— ¿ Escuchaste Pájaro ?
— ¡Sí, le voy a preguntar al "Palito" !
— “Ruta – Rifle” (llamado de escuadrillas)
Sin recibir respuesta perforábamos lloviznas y nubes desgarradas. Ya ni nos acordábamos del temblor de las piernas; del baño turco, ni de las incomodidades del asiento.
Observamos con Jorge, que desde su cubil era "todo ojos", que el número 2, De Ibáñez, se desplazaba algunos metros hacia arriba, seguramente para aliviar la tensión extrema que provoca el volar tan bajo.
Lo llamé:
— ¡ Rifle 2; baje!
Momentáneamente descendió, aunque con tendencia a subir. Como los dos aviones de adelante, tenían espoletas que harían estallar sus bombas muy cerca mío, fui tomando la conveniente distancia para evitar sus esquirlas. Nos encontrábamos a 300 kmts del objetivo.
En ese momento algo indescriptible me impulsó a mirar hacia la derecha, forzando la natural posición del asiento.

domingo, 29 de junio de 2025

Georgias del Sur: Intervención británica


Fuerza de Operaciones Especiales Británica en el Conflicto Anglo-Argentino (1982)



Serguéi Kozlov || Revista Militar



 


Según los propios británicos, ellos desembarcaron por primera vez en las Islas Malvinas en 1690. Administrativamente, las islas se consideran parte de la Corona británica desde 1833. En 1982, la población de las islas ascendía a 2.000 personas. Todos hablaban inglés, aunque con un ligero acento isleño, bebían cerveza ale, conducían coches con el volante a la derecha y se consideraban británicos, a pesar de la considerable distancia (13.000 km) de la metrópoli.


El conflicto con la vecina Argentina comenzó debido a sus antiguas reivindicaciones sobre las islas, a las que los argentinos incluso llamaban a su manera: Las Malvinas. El 19 de marzo de 1982, un grupo de argentinos bajo la apariencia de recolectores de chatarra desembarcó en la isla Georgia del Sur, que administrativamente pertenecía a las Islas Malvinas, a pesar de su considerable distancia de ellas. En ese momento, solo se encontraban en la isla un equipo de investigación antártica británico y dos camarógrafos. Los argentinos se apoderaron rápidamente de la abandonada estación ballenera de Leith y, sin entrar en negociaciones con los británicos de la isla, izaron la bandera argentina. Se produjo, pues, un incidente diplomático.


Buque oceanográfico británico "Endurance"


El 31 de marzo, un escuadrón de veintidós infantes de marina reales que patrullaban en la zona atlántica a bordo de los Endurans fue enviado a la isla para realizar una presencia militar británica en Georgia del Sur, proteger a los exploradores británicos y vigilar a los argentinos.

Al mismo tiempo, a 1.100 kilómetros al noroeste, en las Malvinas Orientales, una pequeña guarnición británica de unas cuarenta personas fue puesta en alerta. El 1 de abril, el mayor noruego real Norman, que esperaba el desembarco de la fuerza de desembarco argentina, desplegó sus modestas fuerzas para proteger los puntos clave de las Tierras Populares Orientales. Sabía muy bien que durante mucho tiempo no podría hacer frente a un gran grupo de desembarco. El hecho de que los argentinos desembarcarían allí sin dudarlo lo comprendían incluso los lugareños.

Los argentinos se embarcaron a primera hora del 2 de abril en el desembarco, convocando la operación de invasión de Rosario. Las fuerzas eran demasiado desiguales, pero los británicos resistieron al enemigo durante tres horas. A las 8.30, el gobernador de las islas, Sr. Rex Hunt, para salvar las vidas de los marines y defensores civiles de las islas, ordenó que cesara la resistencia.


Reconociendo las sombrías noticias de los informes de la Fuerza Aérea, el comandante del regimiento SAS 22, el teniente coronel Michael Rose, puso inmediatamente al escuadrón D en alerta máxima. A pesar de que la información sobre la crisis en el Atlántico Sur llegó el viernes, cuando la mayor parte del personal estaba en despido y lo estaba pasando bien, al mediodía del sábado ya se había recibido de los almacenes ropa y equipo de abrigo, equipo especial, armas y municiones. El domingo por la mañana, todo el personal ya estaba en el RPM y recibió la tarea, y el grupo de avanzada voló para organizar un puesto en la isla Ascensión, ubicada cerca del ecuador. Al día siguiente, siguió el resto, así como todo el personal y los especialistas necesarios de otros escuadrones.

CAÍDA EN GEORGIA DEL SUR

Después de desembarcar el 3 de abril en Georgia del Sur, los argentinos intentaron convencer al teniente Miles y su pequeño destacamento de que se rindieran, pero fue en vano. Luego, dos grupos de marines desembarcaron desde helicópteros desde diferentes lados en las afueras del puerto de Gritviken y abrieron fuego contra las posiciones de los marines británicos en King Edward Point. A pesar de la desigualdad de fuerzas, los británicos lograron derribar uno de los dos helicópteros de transporte, así como dañar el helicóptero de reconocimiento. Y cuando la fragata enemiga intentó acercarse a la costa, los británicos abrieron fuego contra ella con lanzagranadas antitanque. Como resultado de los disparos de ametralladoras, el barco se inclinó.


Puerto de Gritviken en Georgia del Sur


Tras cumplir su misión y darse cuenta de que ya no podían influir en el resultado de los acontecimientos, los marines se rindieron.

En Ascensión se formó un grupo táctico bajo el mando del mayor Guy Sheridan del Cuerpo de Marines Reales. Incluía la compañía M42 de la división de comandos, la segunda sección del SBS y el escuadrón D del 22º regimiento SAS. El grupo se dirigió hacia el sur en los buques de la flota real Fort Austin y Tidespring, acompañados por los destructores Antrim y Plymouth. En el "Antrim" se encontraba el puesto de mando de la operación, que recibió el nombre en clave "Parakuet". Incluso antes del desembarco, el grupo debía encontrarse en el mar con el buque hidrográfico "Endurance" y el submarino nuclear "Conkeror". Se suponía que los helicópteros proporcionarían apoyo aéreo y de apoyo a la operación. Helicópteros Wessex y Links, así como el helicóptero Wasp del buque oceanográfico Endurance.

La ubicación solitaria de Georgia del Sur en el Atlántico crea vientos tales que su clima es comparable al clima del norte de Islandia. Las condiciones de vida en la isla están lejos de ser cómodas. Varios asentamientos se aferran a los acantilados de los fiordos. En la segunda quincena de abril, comienza a soplar uno de los vientos antárticos más penetrantes, y el día se reduce a solo unas pocas horas. Todas estas circunstancias hicieron pensar a los argentinos que los británicos en ningún caso se decidirían a realizar un desembarco. Por lo tanto, su vigilancia se redujo.

EXPLORACIÓN FALLIDA

El 21 de abril, menos de tres semanas después de la invasión argentina, dieciséis especialistas en entrenamiento de montaña del SAS aterrizaron en la costa helada a seis mil kilómetros de la base británica más cercana. Una tormenta de nieve azotó la isla. Los pilotos de los helicópteros necesitaron mucho trabajo para levantar los helicópteros de la cubierta, pero aún más trabajo: en la oscuridad y con fuertes vientos para aterrizarlos en la plataforma no preparada del glaciar Fortuna.


A pesar del alto nivel de preparación de los soldados, en cinco horas lograron desplazarse a no más de un kilómetro del lugar de aterrizaje. Además de la tormenta de nieve, la situación se complicó por la carga de los soldados. Cada equipo pesaba unos treinta y cinco kilogramos. Además, arrastraban cuatro trineos, cada uno de los cuales también pesaba hasta noventa kilogramos. Empezó a amanecer. Para al menos esconderse de alguna manera del viento, las fuerzas especiales intentaron montar dos tiendas de campaña árticas. Pero una ráfaga de viento hizo volar una de ellas y en la otra se rompieron los postes de instalación. La mayoría de los soldados sufrieron congelación.

En tales condiciones, no se podía hablar de un desempeño efectivo de la misión de combate. Era necesario evacuar al grupo al barco lo antes posible. Debido a las difíciles condiciones meteorológicas durante la evacuación, dos helicópteros se estrellaron.

Al día siguiente se decidió realizar una exploración de Leith y otros asentamientos en el área de Stromness Bay por parte de las fuerzas de la segunda sección de SBS. Los nadadores de combate, que iban en cinco botes inflables con tres personas en cada uno, debían desembarcar en la isla. Pero el viernes por la mañana temprano, cuando aún no había amanecido, a pesar del precalentamiento de los motores, tres de los cinco se negaron a despegar. Como resultado, los tres restantes fueron remolcados por dos botes. En la oscuridad y debido a una fuerte ráfaga de viento cruzado, dos botes remolcados se perdieron. Afortunadamente, más tarde el equipo de uno de ellos logró encontrar el helicóptero de la Marina Real. La tripulación del segundo bote rastrilló el cabo de la isla, desde donde durante varios días salió a pie, escondiéndose del enemigo. El resto llegó con éxito a la orilla y organizó la observación de los objetos planificados. Pero ellos mismos no pudieron regresar al barco, ya que los botes estaban muy helados. Los nadadores de combate fueron sacados de la isla por un helicóptero Wessex en la mañana del 25 de abril.


Submarino argentino "Santa Fe"


Todos los intentos posteriores de desembarcar tropas en la isla se pospusieron temporalmente debido a la aparición en la región de Georgia del Sur del submarino argentino "Santa Fe".

Fue avistado en la superficie del océano por el piloto de un helicóptero Wessex que estaba evacuando a uno de los equipos del SBS. Atacó el barco y lanzó cargas de profundidad, causando daños. Y los helicópteros Lynx y Wasp que llamó atacaron el barco con disparos y misiles. Incapaz de sumergirse, el barco se vio obligado a navegar hacia Grytviken por sus propios medios.

Los británicos decidieron no perder la iniciativa, por lo que realizaron un asalto de emergencia. Era imposible esperar hasta que se acercaran las fuerzas principales de los marines reales. Por lo tanto, habiendo reunido todas las fuerzas disponibles de SAS, SBS y marines, que sumaban unas setenta personas, los británicos decidieron desembarcar en Georgia del Sur. Se enfrentaron a ellos al menos el doble de la guarnición más grande del enemigo. Según la doctrina militar, para el éxito de una ofensiva, los atacantes deben ser tres veces más defensivos. Pero las fuerzas especiales y los marines británicos han ignorado este hecho.

CAPTURA DE GEORGIA DEL SUR

Al amparo de la artillería de fuego del barco , los primeros equipos del SAS de Plymouth y Antrim aterrizaron en un trozo de terreno desnudo a dos kilómetros del pueblo y se atrincheraron. El resto llegó pronto en helicóptero y se reunió en la cresta, desde donde ahora podían observar Grytviken. Mientras tanto, uno de los equipos del SAS se dirigió al pueblo. Allí encontraron sábanas blancas colgando de las ventanas y argentinos ansiosos por rendirse.

La bandera nacional argentina fue retirada del asta y la Union Jack fue devuelta a su lugar habitual.


Al día siguiente, dos equipos SAS y un equipo SBS volaron en helicóptero a Leith. Y aquí un escuadrón de dieciséis argentinos de las Fuerzas Especiales británicas no ofreció resistencia seria. En total, el grupo de desembarco capturó a 156 soldados y oficiales enemigos, así como a 38 civiles argentinos en cautiverio.

El dominio argentino sobre Georgia del Sur, que duró 23 días, había terminado. Fue la primera victoria británica en el estallido de la Guerra de las Islas Malvinas.

Al día siguiente, el Escuadrón D estaba nuevamente en los barcos que se dirigían a Malvinas. Las fuerzas principales se movían en la misma dirección, entre las que se encontraba el Escuadrón S, el G, así como el cuartel general del 22º regimiento SAS dirigido por el teniente coronel Michael Rose.

sábado, 12 de agosto de 2023

Georgias del Sur: Foto de Grytviken de noche

Grytviken y la vía Láctea


La Vía Láctea sobre el asentamiento de Grytviken en la isla San Pedro, y sobre el viejo buque ballenero encallado Petrel.


miércoles, 7 de junio de 2023

Georgias del Sur: La ARA Guerrico se aproxima a Grytviken



La corbeta "Guerrico" rumbo a la Caleta Capitán Vago para dar apoyo a los infantes de marina. Foto tomada por personal del British Antarctic Survey (BAS) que se había alejado del área de los combates.

jueves, 11 de mayo de 2023

Helicópteros en las Georgias del Sur

Operación Georgias


El 3 de abril de 1982. Luego de la exitosa Operación Rosario que dio lugar el 2 de abril de 1982, las Fuerzas Armadas argentinas comenzaron la Operación Georgias con el objetivo de recuperar las Islas Georgias del Sur, a órdenes del Capitán de Navío César Trombetta. El objetivo de la Operación, sería desembarcar en Grytviken al Grupo de Tareas 60.1.
El mencionado Grupo de Tareas 60.1., se encontraba conformado por 40 efectivos del Batallón de Infantería de Marina N°1 de la Armada Argentina, y 15 efectivos del Grupo de Buzos Tácticos y Comandos Anfibios , quienes prestaro su servicio junto al transporte polar ARA Bahía Paraíso; la corbeta ARA Guerrico; y los helicópteros Allouette III de Armada Argentina y SA-330 Puma del Ejército Argentino.
A las 11:40 partió desde la cubierta de vuelo del ARA Bahía Paraíso el helicóptero Puma del Ejército Argentino, junto a los primeros 15 efectivos de Infantería de Marina, quienes con valentía se adentraron al territorio esperando hacer cabeza de playa.
Los británicos en defensa de Grytviken abrieron fuego desde un galpón ante el helicóptero Puma que aún se encontraba sin aterrizar. Por desgracia, muchos de los disparos impactaron en la aeronave, implicando que se desarrolle un aterrizaje de emergencia, la cual se dispuso a órdenes del Jefe de la Fracción de Infantería de Marina, para continuar el despliegue y el enfrentamiento a los británicos. Luego del aterrizaje de emergencia y con la intención de buscar una acción decisiva frente al grupo británico atrincherado, se le solicitó apoyo de fuego a la corbeta ARA Guerrico, la cual había realizado su segundo avance sobre la caleta para comenzar el uso de sus armas de fuego.
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Pintura: @aviationart_argentina