jueves, 5 de noviembre de 2026

Nave capturada: El carguero ligero "Forrest"

Breve historial del “Forrest”, heroica unidad de la “flota malvinera”





Foto del "Forrest" en la posguerra. Adviértase que se cerraron las bandas del puente y que el casco fue pintado de verde (en vez del rojo original) (Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Por Adm. ZÚLU – Operación Malvinas. Para no olvidar.7 de julio de 2013

 Una vez producida la recuperación de las Islas Malvinas, el 2 de abril de 1982, el Comandante de la Flota de Mar, Contraalmirante Gualter Allara, ordenó constituir una dependencia de la Armada en la capital malvinense, que recibiría el nombre de Apostadero Naval Malvinas. Al frente del mismo fue nombrado el Capitán de Fragata Adolfo Gaffoglio.

 La creación de este Apostadero tenía como objetivo primario coordinar y prestar el necesario apoyo logístico a las operaciones de carga, descarga y abastecimiento de las unidades navales en los muelles del hasta entonces Port Stanley (La capital malvinense sería rebautizada como Puerto Argentino recién a partir del 16 de abril).

 La carencia de muelles de dimensiones óptimas para recibir a los transportes navales sumado a la inexistencia de instalaciones portuarias adecuadas y la falta de personal de estiba, obligó a disponer la requisa de pequeñas embarcaciones encontradas en las mismas islas, para realizar los alijes y la distribución de víveres, armamento, combustible y pertrechos.

 Estas dúctiles unidades eran utilizadas por la Falkland Islands Company y el Gobierno Colonial para el transporte y abastecimiento de los asentamientos más alejados de Port Stanley. Sus nombres: “Forrest”, “Monsunen”, “Penélope” (técnicamente un queche – ketch  en sajón- , aunque se la conozca más como goleta)  y “Lively” (este en último un pequeño remolcador de puerto)

 El carguero “Forrest”


 El “Forrest”, era un pequeño carguero que se encontraba amarrado en el Muelle de la Gobernación malvinense. El Apostadero Naval tomó posesión efectiva de él en nombre de la Armada Argentina recién el 14 de abril, siendo nombrado como comandante al Teniente de Navío Gustavo Molini.

 

El "Forrest" navegando en Malvinas con sus colores de tiempo de paz (Foto: Ignacio Amendolar / Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Al momento del abordaje para hacerlo presa, el Capitán (un civil kelper) Jack Sollis se hallaba a bordo. A pedido de Molini explicó los aspectos básicos de maniobra y funcionamiento del motor de la embarcación. Aunque fue invitado a permanecer en la nave, Sollis se excusó en forma amable alegando de deseaba pasar un tiempo con su familia.

 La presencia militar en el “Forrest” no era algo extraño. Los Royal Marines de la Naval Party 8901 lo utilizaban frecuentemente para recorrer el archipiélago visitar los diferente asentamientos. Ya en las horas preliminares del desembarco argentino, el “Forrest”, al mando de Sollis, fue el encargado de salir a mar abierto a buscara los buques de la “Fuerza invasora” valiéndose de su radar de navegación, a fin de brindar “alerta temprana” a los marines apostados para la defensa. Si bien su primera salida fue infructuosa, en la segunda –a las 5:00 AM del 2 de abril- habría descubierto al submarino ARA “Santa Fe” (S-21) mientras emergía ala superficie. Al regresar de su “misión”, el “Forrest” apunto estuvo de ser atacado por el “fuego amigo” de los ansiosos Royal Marines que aguardaban agazapados en sus posiciones defensivas. 

 El nombre de la embarcación es un homenaje al Dr. W. Forrest McWahn, Ministro del Tabernáculo de las islas (United Free Church) entre 1934 y 1965. El Falkland Government lo encargó a mediados de los ’60 abonando una suma cercana a las 60.000 Libras esterlinas.

 El “Forrest” arribó a Malvinas por sus propios medios 8 de noviembre de 1968 luego de una travesía de 37 días desde su país de origen, Inglaterra. Casi un mes después, el 1 de diciembre de 1968 comenzaba su servicio de transporte de carga entre las localidades más distantes del territorio insular.

Algunos datos / características del "Forrest"

  •  Propietario: Falkland Government
  • Al servicio de: Falkland Islands Company (FIC) – 1968 a 1997 (excepto *)
  • Requisado por la Armada Argentina: *14/04/1982 al 14/06/1982
  • Tipo: Buque Carguero de pequeño porte
  • Origen: Reino Unido
  • Astillero: James W. Cook & Co, Wivenhoe, Reino Unido
  • Botadura: Mayo 1967
  • Tonelaje de Registro Bruto: 144tn
  • Eslora: 26,21m
  • Manga: 6,7m
  • Puntal: 3,27m
  • Planta propulsora: 1 motor Kelvin TS8 de 320 HP
  • Velocidad máxima: 9 nudos
  • Tripulación: 2 a 4 hombres (FIC) / 17 hombres (ARA)
  • Millas navegadas bajo mando argentino: 2000


La reconversión a buque auxiliar: el ARA “Forrest” (*)

Al pasar a revistar bajo bandera argentina con personal de la Armada Argentina, el “Forrest” pasó a ser un pequeño buque auxiliar de la fuerza naval. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos político-diplomáticos su nuevo Comandante, el Teniente de Navío Rafael Gustavo Molini decidió hacer menos llamativo su buque (poseía casco de color rojo y puente blanco) ordenando se lo pintara con un esquema totalmente negro.

 

Bajo mando argentino el "Forrest" adoptó un esquema completamente negro dejando atrás el llamativo rojo de su casco (Fuente: Zona Militar)

(*) la denominación "ARA" (Armada República Argentina) no se hizo nunca oficial con respecto a los buques requisados pese a servir bajo su mandato y con tripulación militar.

 La tripulación del “Forrest” quedó constituida de lasiguiente forma:

  • Teniente de Navío Rafael Gustavo Molini - Comandante
  • Teniente de Corbeta Juan Carlos Vernetti – 2do Comandante
  • Teniente de Corbeta Hugo Oscar Guilisasti – Jefe de Maquinas
  • Cabo Primero Jorge Elías – Contramaestre
  • Cabo Segundo Enrique Piedrabuena – timonel
  • Suboficial Federico Lares - maquinista
  • Suboficial Alberto Amedeo - maquinista
  • Suboficial Carlos Guerrero - maquinista
  • Cabo Primero Reinaldo Zurita – electricista
  • Cabo Segundo Alberto Nieto - enfermero
  • Cabo Segundo (Infantería de Marina) Carlos Medina – refuerzo de fuego
  • Soldado Conscripto (Infantería de Marina) Nicolás Pinto
  • Soldado Conscripto (Infantería de Marina) Vargas
  • Soldado Conscripto (Marinería) Oscar Damonte
  • Soldado Conscripto (Marinería) Alberto Moltrasio
  • Soldado Conscripto (Marinería) Mario Luchetti
  • Soldado Conscripto (Marinería) Carlos Olcese


Bautismo de Fuego del "Forrest": "primer combate aeronaval de la Guerra de Malvinas"


 El 1º de mayo mientras regresaba de una de las misiones de abastecimiento y estando fondeado al norte de Punta Celebroña, en la Caleta Riñón, junto al guardacostas de la Prefectura Naval GC-82 “Islas Malvinas” que hacía las veces de escolta (decidieron esta “parada” debido a que el mal tiempo reinante hacía difícil la navegación y el peligro de recibir “fuego amigo” si intentaban un ingreso nocturno a Puerto Argentino), el “Forrest” fue testigo privilegiado del primer ataque aéreo (con Vulcans y luego con Harriers al aeropuerto de Puerto Argentino).

 Ante el peligro potencial los Comandantes del “Forrest” y el “Islas Malvinas” decidieron permanecer allí un tiempo más. A la tarde, cuando quisieron retomar la travesía a Puerto Argentino apareció ante ellos un helicóptero Sea Lynx (matrícula ZX736) de la Royal Navy que realizaba tareas de observación (era el helicóptero de dotación de la fragata HMS "Alacrity" (F174)). A los pocos minutos la aeronave enemiga hacía fuego hacia las embarcaciones argentinas que respondían con fuego de FAL (desde el “Forrest”) y con ametralladoras Browning M2 12,7mm y fusiles SAFN 49 NATO (desde el “Islas Malvinas”). Primero su blanco fue el carguero, pero al descubrir al camuflado guardacostas recostado sobre la costa centró sus descargas en este blanco que le pareció más rentable militarmente.

 Si bien el “Forrest” resultó con daños varios sobre todo en su puente (con rotura de vidrios, mamparos y maderas) no acusó víctimas. El “Islas Malvinas” por su parte fue alcanzado por las balas británicas y se llevó lo peor del ataque, registrándose algunos heridos entre los miembros de la tripulación, uno de ellos de consideración, por lo que emprendió el regreso a Puerto Argentino a toda prisa para darle la correspondiente asistencia médica (los primeros auxilios fueron dados por el enfermero de la Armada destacado en el guardacostas).

 

El "Forrest" amarrado en el muelle público de Puerto Argentino. A su izquierda, acercándose un guardacostas de la PNA (Foto: Adolfo Gaffoglio / Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Entre la multitud de tareas asignadas al "Forrest" podemos nombrar las siguientes: 

  • Cortinador acústico durante el sembrado de 21 minas de orinque que estuvo a cargo del Transporte Naval ARA “Islas de los Estados” (B-8)(14 al 17 de abril)
  • Logísticas de abastecimiento a guarniciones alejadas de Puerto Argentino (Isla Borbón, Darwin, Pradera de Ganso, Puerto Mitre): tambores JP1 (aeronafta), víveres, armamento, pertrechos.
  • Exploración y patrullaje costero
  • Transporte de efectivos (marinos mercantes,efectivos del Ejército)
  • Remolque de buques menores
  • Practicaje nocturno a los buques hospitales (ARA“Almirante Irízar” y ARA “Bahía Paraíso”, junio)
  • Alije de buques de transporte (“Río Carcarañá” e“Isla de los Estados”)
  • Búsqueda y Rescate de náufragos y cadáveres (recibieron la orden –luego cancelada- de auxiliar a los náufragos del “Narwal” y acudieron en auxilio de los náufragos del “Isla de los Estados" y del “Río Carcarañá” y rescataron a los tripulantes del “Monsunen”)


 

El "Forrest" con bandera argentina navegando frente a Puerto Argentino (Foto: Peter Clement / Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Estas misiones fueron realizadas con sumo coraje y osadía de parte del Comandante y su tripulación, ya que en caso de ser detectados y atacados por aeronaves británicas era poco lo que se podía hacer (su máxima defensa eran los fusiles FAL de la tripulación. Por ello el 20 de mayo, y luego de los ataques sufridos por los grandes buques mercantes, el “Forrest” fue armado con dos ametralladoras FM M2-20 de 7,62mm recuperadas de un avión Pucará de la FAA dañado en tierra)

 En previsión de potenciales ataques británicos (tanto desde aeronaves como desde buques) desde un primer momento se planificó operar siempre con derrotas próximas a la costa  yutilizando solamente lo imprescindible el radar y la radio. En caso de ser atacados su Comandante –al igual que el resto de los capitanes de las demás embarcaciones del Componente Naval dependiente del Apostadero Naval Malvinas- tenía la orden de embicar la nave a fin de preservar la integridad de la tripulación.

 A medida que el avance británico se consolidaba, luego de hacer pie en San Carlos y recuperar posesión de Darwin y Goose Green, el “Forrest” fue confinado a realizar sólo tareas de patrullaje y practicaje en la zona de mar aledaña a Puerto Argentino.

 El día 13 de junio el “Forrest” se vio de nuevo involucrado en acciones de cierto peligro, efectuando numerosos traslados de personal de la Armada y del Ejército (efectivos de las Compañías de Comandos) entre Puerto Argentino y la Península Camber donde se presumía un desembarco de Comandos británicos. El 14 debió acudir de nuevo a Camber –donde se estaban produciendo combates con fuerzas británicas- junto al guardacostas de Prefectura GC-82 “Islas Malvinas” para evacuar a los efectivos de la Infantería de Marina y del Ejército (GADA 101 y Comandos) que se encontraban resistiendo en el lugar.    

 El alto el fuego, poco tiempo después, encontró al “Forrest” amarrado en el muelle de la FIC. Aunque la mayor parte del personal de la Armada Argentina fue desarmado y trasladado a la zona del aeropuerto ese mismo día, las tripulaciones de los buques auxiliares permanecieron en los mismos por orden del Comando Naval.


El "Forrest" amarrado en el muelle. A la derecha un "Huey" UH-1H del Ejército con el esquema blanco de helicóptero de evacuación sanitaria (Fuente: Zona Militar)

 Recién al día siguiente los británicos se acercaron a los navíos para tomar posesión de los mismos en tono amable y sin que se produjeran mayores incidentes. El pabellón del “Forrest” fue arriado solemnemente y se produjo el desembarco de la tripulación en perfecto orden. Previo paso por puntos de cacheo, pudieron abordar el “Yehuín” (que oficiaba de buque de transporte y enlace con los buques hospitales) que los llevó finalmente hasta el ARA “Almirante Irízar” (Q-5)

 

A la izquierda el guardacostas GC-82 "Islas Malvinas", a la derecha el "Forrest" poco después de la rendición (Fuente: Zona Militar)

El Teniente de Navío Rafael Gustavo Molini fue condecorado con la medalla "La Nación Argentina al Valor en Combate", que es la segunda más alta condecoración militar argentina y mediante la cual se le reconoce “la actuación en la Guerra del Atlántico Sur por sus relevantes méritos, valor y heroísmo en defensa de la Patria"

 

El "Forrest" a pleno, transportando efectivos en Junio de 1982 (Foto: Mario E. Milet / Fuente: aposmalvinas.com.ar)


El "Forrest" ya con bandera británica transportando prisioneros argentinos (Foto: Imperial War Museum)

El “Forrest” en la posguerra


En la posguerra, desde julio de 1982 hasta 1997 el “Forrest” continuó con su tarea de transporte y abastecimiento a los distintos puntos de la geografía malvinense. Tras 29 años de servicio ininterrumpido fue dado de baja por la FIC.

 En 1999 fue adquirido por la empresa Marítima Transaustral Ltda (Chile) que tras una considerable inversión logró transformarlo en buque turístico. Desde el 1º de diciembre de 2007 y hasta nuestros días el nuevo “Forrest” presta el servicio de crucero turístico en los fiordos de la Patagonia chilena.


El "Forrest" totalmente remozado y hecho a nuevo, tal como luce hoy bajo bandera chilena revistiendo como crucero turístico (Fuente: expedicionfitzroy.com)



El "Forrest" totalmente remozado y hecho a nuevo, tal como luce hoy bajo bandera chilena revistiendo como crucero turístico (Fuente: expedicionfitzroy.com)

Fuentes:

  • aposmalvinas.com.ar
  • histarmar.com.ar
  • britishempire.co.uk/
  • expedicionfitzroy.com
  • asp-gb.secure-zone.net
  • Pocker de Ases en Malvinas, epopeya de los barcos auxiliares. Jorge Muñoz. Inst. Publicaciones Navales


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viernes, 30 de octubre de 2026

Reino Undido pierde su principal activo antártico y corta clavos viendo la reacción argentina

La avería del HMS Protector abre un vacío en la presencia naval británica en el Atlántico Sur: Londres evita responder sobre Argentina




La Royal Navy enfrenta un nuevo problema operativo en el Atlántico Sur tras quedar fuera de servicio el HMS Protector (A173), su único patrullero militar especializado en operaciones polares. El buque sufrió una importante avería mecánica y debió ser remolcado hasta la base naval de Devonport el 13 de octubre, frustrando su despliegue durante la campaña antártica 2026/27.

La ausencia del Protector afecta una capacidad específica de la presencia británica en la región. El buque realizaba patrullas, relevamientos hidrográficos, transporte y apoyo logístico en aguas antárticas y subantárticas. Su inmovilización obliga a Londres a reorganizar esas actividades mientras determina la gravedad de la avería y los plazos necesarios para recuperar la unidad.

El problema coincide con la partida, el 21 de octubre, del buque científico RRS Sir David Attenborough hacia las Orcadas del Sur, con una escala prevista en Montevideo para el 10 de noviembre. Esta embarcación deberá absorber parte de las responsabilidades logísticas que habitualmente compartía con el Protector, reduciendo potencialmente el tiempo disponible para sus investigaciones oceanográficas. Sin embargo, por su naturaleza civil, no puede sustituir las funciones militares del patrullero averiado.

La solución británica, al menos provisionalmente, consiste en redistribuir responsabilidades entre los medios disponibles. El HMS Medway continuará cumpliendo funciones de patrulla alrededor de Malvinas, mientras los aviones A400M Atlas y Voyager, operados desde Monte Agradable, sostendrán parte del dispositivo logístico y de transporte. La defensa del archipiélago seguirá descansando sobre los cazas Typhoon, los sistemas antiaéreos y las fuerzas terrestres desplegadas.

A más largo plazo, Londres contempla la incorporación de un nuevo buque polar mediante el Proyecto Shackleton, aunque todavía no existe un cronograma confirmado para su entrada en servicio.

La situación provocó una intervención parlamentaria del diputado conservador Ben Obese-Jecty, quien solicitó al Ministerio de Defensa evaluar si la ausencia del Protector podría modificar la postura argentina en el Atlántico Sur.

El 26 de octubre, la ministra Louise Sandher-Jones respondió que el Reino Unido mantiene una presencia militar defensiva robusta y suficiente en Malvinas, sometida a revisión permanente. Sin embargo, evitó responder específicamente si la pérdida de su capacidad de patrulla polar podría influir en las decisiones estratégicas de Buenos Aires.

Para Argentina, la avería constituye una reducción temporal de la capacidad británica de operar militarmente en aguas polares, pero no implica por sí misma una modificación sustancial del dispositivo defensivo instalado en Malvinas. Tampoco existen elementos en la respuesta parlamentaria que permitan identificar cambios concretos en la postura militar argentina.



Buenos Aires mantiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y sus espacios marítimos correspondientes. Además, ha cuestionado las navegaciones del RRS Sir David Attenborough bajo una matrícula expedida por la administración británica de Puerto Argentino, cuya legitimidad desconoce.

La cuestión pendiente para Londres no es solamente cuánto tardará en recuperar al HMS Protector, sino cómo sostendrá simultáneamente sus compromisos militares, logísticos y antárticos sin disponer de su única plataforma naval de patrulla polar. Para Argentina, mientras tanto, la principal dimensión de esta situación continúa siendo diplomática y estratégica, sin que se hayan documentado decisiones militares vinculadas directamente con la avería británica.



lunes, 26 de octubre de 2026

Breve historia de los Georgias del Sur

Las Islas Georgias del Sur, una breve historia

La Voz del Chubut



Imagen satelital de las Islas Georgias del Sur

En el año 1904 la Argentina se hacía presente en la isla San Pedro, la mayor del archipiélago conocido como Georgias del Sur. Estas islas habían sido descubiertas por el navegante español Gregorio Jerez el 29 de junio de 1756, razón por la cual llamó a la mayor de ellas San Pedro. En 1775, James Cook tomó posesión de esas islas en nombre del rey de Inglaterra imponiéndoles el nombre de Georgias.

En 1904, C. A. Larsen, que había integrado la expedición de Nordenskjöld, decide establecer en la isla San Pedro una factoría para el faenamiento de ballenas. Con ese fin solicita a las autoridades argentinas autorización para formar la Compañía Argentina de Pesca S.A. En su solicitud escribe: “Creemos que la creación de tal sociedad es obra altamente patriótica; la República Argentina en su enorme extensión de costas marítimas, ha aprovechado demasiado poco de las enormes riquezas que brinda el océano a sus hijos”.

Obtenida la autorización la Compañía se fundó con capitales argentinos y entre sus principales accionistas figuraba la firma Ernesto Tornquist y Cía.; la sociedad fijó su domicilio en la calle Bartolomé Mitre 599 de la ciudad de Buenos Aires y la flotilla comandada por Larsen enarbolaba la bandera argentina. Hasta esa fecha (16 de noviembre de 1904) las islas estuvieron deshabitadas, de modo que fue una compañía argentina de pesca que actuaba bajo dependencia de las autoridades argentinas y operaba bajo nuestro pabellón, la primera en habitar en forma permanente esas islas. A partir de entonces se sucedía periódicamente la presencia de naves pertenecientes a nuestra Armada para efectuar relevos y abastecimientos. Desde el día de su llegada flameó en su mástil la bandera nacional y sus libros, planillas y documentos llevaban un sello oficial con la inscripción: “Tierras australes Argentinas-Estación Georgias del Sur”.

En 1905 el buque de la Armada argentina Guardia Nacional efectuó un relevamiento del archipiélago al mismo tiempo que el Ministerio de Agricultura disponía la instalación de una estación meteorológica. En 1906 el gobierno inglés obligó a la Compañía Argentina de Pesca a firmar un contrato de arrendamiento con el gobernador de las islas Malvinas y el 4 de enero de 1908 el Reino Unido, mediante una Letra Patente, se arroga derechos sobre todas las tierras situadas en el Atlántico Sur a partir del paralelo 50°. Esta unilateral disposición comprendía las islas Georgias, Orcadas, Sandwich y Sheltland del Sur; como asimismo parte de Santa Cruz y toda Tierra del Fuego. Desde ya que el gobierno argentino nunca reconoció esta arbitraria declaración de dominio. En 1917 Inglaterra modificó el límite norte fijándolo en el paralelo 58°, quedando las islas Georgias fuera de esa demarcación, pero la Compañía Argentina de Pesca debió seguir pagando derechos a los ingleses que continuaron considerando a las islas como suyas. En el año 1948 la Compañía firma un contrato con el Reino Unido por 21 años para ocupar 500 áreas en Grytviken obligándose a sujetarse a las normas dictadas por las autoridades inglesas para su actividad.

Todas estas medidas importaban el desconocimiento de la soberanía argentina, tanto de las autoridades británicas como de la Compañía Argentina de Pesca.

En 1950 la administración británica desmanteló la estación meteorológica argentina y depositó todo el instrumental en Montevideo a disposición del “Ministerio de Asuntos Técnicos de la República Argentina”, inexistente en nuestro país. La Compañía Argentina de Pesca cesó en su actividad el año 1968, cuando estaba próximo a vencer el contrato por la ocupación de terreno. Con ella desapareció la presencia permanente argentina en la isla. No hay constancias sobre qué pasó con la bandera nacional.

 

El mismo Larsen con el ballenero Ondine, de la Compañía Argentina de Pesca, había recorrido en 1908 las islas Sandwich del Sur con la intención de buscar también allí un lugar apropiado para el establecimiento de una factoría ballenera; al no encontrarlo desistió de su propósito. Nuestra Armada inició sus actividades en esas islas a partir de 1951: instaló balizas, efectuó relevamientos y observaciones científicas y el 25 de enero de 1955 instaló un refugio en la bahía Ferguson de la isla Morell o Thule, la más sureña de las islas Sandwich. Aunque no existen testimonios explícitos, debe suponerse que enarbolaron la enseña nacional.

El 18 de marzo de 1977 en esa misma isla La Armada estableció una moderna estación científica denominada Corbeta Uruguay, para desarrollar una variada investigación y mantener una efectiva presencia argentina. Al tener conocimiento de ello el gobierno del Reino Unido, se produjo la consiguiente protesta e intercambio de notas entre las cancillerías; pero las cosas no pasaron a mayores y allí quedó la estación científica como presencia argentina en el archipiélago.

Fragmento del libro Patagonia Azul y Blanca, de Clemente Dunrauf.

sábado, 24 de octubre de 2026

El miedo de Gran Bretaña por los 24 F-16s

¿Se prepara Argentina para una segunda guerra de las Malvinas con la compra de cazas F-16?

Por: Peter Suciu || The National Interest

Resumen y puntos clave: La compra por parte de Argentina de 24 F-16 usados a Dinamarca, un acuerdo aprobado por Estados Unidos para evitar que Buenos Aires recurra a China para obtener armamento militar, ha suscitado la preocupación de un posible nuevo conflicto en las Malvinas.



F-16

  • - En la Guerra de las Malvinas de 1982, Argentina se apoderó brevemente del territorio británico antes de perderlo en una humillante derrota.
  • - Sin embargo, a pesar de la modernización de la fuerza aérea argentina, su ejército sigue careciendo de fondos suficientes, y las Malvinas ahora están fuertemente defendidas por las fuerzas británicas.
  • freestar
  • - Si bien pueden producirse amenazas, es improbable una invasión. Cualquier conflicto que involucre a los F-16 de fabricación estadounidense y los F-35B británicos podría perjudicar los intereses de Washington y la reputación de Lockheed Martin. 


La compra de F-16 por parte de Argentina genera preocupación por una nueva guerra en las Malvinas

A principios de este verano, cuando Argentina anunció su intención de comprar cazas F-16 Fighting Falcon de segunda mano, fabricados en Estados Unidos, a Dinamarca, miembro de la OTAN, surgió la preocupación de que Buenos Aires pudiera estar preparándose para una nueva guerra en las Malvinas.

Para quienes tengan poca memoria, hace 42 años, la primavera pasada, Argentina se apoderó brevemente del archipiélago del Atlántico Sur, territorio británico de ultramar. Los británicos controlan las islas desde 1833, pero Argentina mantiene sus reivindicaciones sobre las Malvinas como motivo de orgullo. Y aunque un referéndum de soberanía celebrado en 2013 determinó que casi la totalidad de los habitantes de las Malvinas votaron a favor de seguir siendo territorio británico de ultramar, su estatus de soberanía es el núcleo de una disputa continua en el Reino Unido.

En abril de 1982, Argentina tomó la isla por la fuerza y, posteriormente, perdió una breve pero humillante guerra contra el Reino Unido. El conflicto fue comparado con las "Pequeñas Guerras de la Reina Victoria" del siglo XIX, libradas con armamento del siglo XX. Puede que el Reino Unido ya no fuera la mayor de las grandes potencias mundiales, y Argentina distaba mucho de ser las fuerzas de segunda categoría contra las que el ejército británico combatía en todo el mundo; sin embargo, el Reino Unido contaba con una ventaja en cuanto a mayor capacidad naval y, en particular, en la aviación de combate.


F-16

La situación podría ser considerablemente diferente, ya que Argentina está adquiriendo los F-16 mencionados, cuya compra Washington autorizó a Buenos Aires para asegurar que Argentina no recurra a China en busca de armamento. En un acuerdo valorado en 300 millones de dólares, Dinamarca venderá a la nación sudamericana 24 de sus F-16.

La Guerra de las Malvinas 2.0 sería una pesadilla para Estados Unidos.

Lo último que Estados Unidos querría es ver a dos de sus socios enfrentarse a golpes por unas islas que pocos estadounidenses (incluida, sin duda, Marjorie Taylor Greene) pueden localizar en un mapa. Como se ha señalado, Washington está ansioso por asegurarse de que Buenos Aires no recurra a Pekín para obtener su armamento militar.

Al mismo tiempo, Estados Unidos no necesita ver al HMS Queen Elizabeth de la Marina Real británica entrar en combate con los F-35B para intentar derribar esos F-16. Dado que Lockheed Martin produce ambos aviones, ¡no querría en absoluto que se produjera semejante escenario!

En la Guerra Fría, vender armas a ambos bandos en un conflicto era beneficioso para los negocios. En el siglo XXI, sería un desastre. Si los F-35 y los sistemas de defensa aérea británicos destruyeran a los F-16, sugeriría que el Fighting Falcon no es un avión de guerra del siglo XXI. Si incluso un solo F-35 fuera derribado, ¡Lockheed Martin podría ver cómo sus futuras ventas se desplomaban con él!

Londres minimiza las preocupaciones

Afortunadamente, la serenidad prevalecerá. Como mucho, Buenos Aires probablemente seguirá el ejemplo de Pekín y afirmará con vehemencia que las islas serán devueltas al control continental, incluso por la fuerza si es necesario. Ese día podría llegar, pero no pronto.

Como informó el UK Defence Journal: «Si bien la adquisición refuerza la fuerza aérea del país en teoría, Argentina aún está lejos de representar una amenaza seria para las Islas Malvinas. Una combinación de equipo obsoleto, recursos limitados y restricciones diplomáticas continúa frenándola».

Se necesitarán más de dos docenas de F-16 usados ​​para tomar las islas, que ahora están mucho más defendidas que en la primavera de 1982.

«Con 1500 efectivos estacionados permanentemente allí, junto con las patrullas de la Marina Real Británica y la superioridad aérea de la RAF, la defensa de la isla probablemente sería lo suficientemente robusta como para repeler cualquier invasión anfibia hasta la llegada de refuerzos».

El periódico británico Express sugirió: «La compra de aeronaves no contribuye a reforzar la capacidad de las fuerzas terrestres, que durante años han estado infrafinanciadas y mal entrenadas».

El ejército argentino depende de equipo de la década de 1970 y cuenta con una armada aún más anticuada que su fuerza aérea. Las Malvinas se encuentran a 480 kilómetros de la costa argentina, y una invasión anfibia es simplemente impensable. La invasión de 1982 pretendía fortalecer el gobierno del presidente argentino Leopoldo Fortunato Galtieri Castelli, pero en realidad condujo a su caída. Es dudoso que Argentina vuelva a correr semejante riesgo, incluso con F-16 en su arsenal.

jueves, 22 de octubre de 2026

Boca House: 𝐋os Leones de la Sección "Aliaga" (Ultima 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞)

𝐋os Leones de la Sección "Aliaga" (Ultima 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞)


Malvinas: Historias de coraje



El combate prosiguió unos minutos mas, hasta que los defensores se fueron. La situación era extremadamente difícil: con la MAG inoperable, con escasa poca munición en los pozos que aún combatían, y con varios de los cuadros heridos, no existía mucho margen de maniobra. Pero en el mismo puesto de Aliaga, el soldado Eduardo Rappa no se daba por vencido: intentaba disparar uno de los cohetes descartables tipo LAW que, capturados en el cuartel de Moody Brook, le fueran entregados a la sección por el teniente primero Esteban. Observando los preparativos, el cabo primero Ábalos le pidió el artefacto. - ¡Rappa, pasámelo a mí que yo les tiro! Cuando el suboficial disparó, una explosión sacudió la parte trasera  de la trinchera y se vino abajo el sector del techo que aún quedaba en pie; uno de los fragmentos pegó en la cabeza del subteniente Aliaga y le agregó una herida más al oficial. El sargento Maldonado, que se había sacado su casco después de que un proyectil inglés se lo averiara, también fue lesionado en su cabeza por un clavo de la quebrada viga que sostenía la parte superior del puesto, pero el cohete golpeo a la formación inglesa que se acercaba y los hizo retroceder. 


𝗟𝗮 𝗰𝗮í𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶ó𝗻
El combate proseguía pero ya no había munición.
La incertidumbre ante la actitud que pudieran tomar los vencedores era total. Segundos después, los británicos agarraron tanto al subteniente Aliaga como a los demás heridos y los sacaron del destruido pozo, siempre bajo la amenazadora presencia de varios fusiles. La duda se disipó, en parte, cuando los prisioneros vieron que los paracaidistas, ya que tales eran las tropas atacantes,  comenzaron a juntarlos y a atender a los heridos argentinos usando, inclusive, sus propios paquetes de curaciones. Cuando Héctor Altenburger recuperó el conocimiento lo primero que vio fueron varias botas delante de sus ojos; tapado con los restos del techo del pozo no podía precisar cuánto tiempo había pasado desde que fuera herido. Sacándolo del  agujero los ingleses lo tendieron a un costado, y alcanzó a preguntarle a otro soldado que estaba al lado de él cómo tenía la cara. - -La tenés hecha mierda,  - le respondió aquel, impresionado por la mezcla de barro y sangre que observaba. Dándose vuelta para el otro lado, el “Alemán” cayó en un profundo sopor. La tensa calma lograda se rompió abruptamente cuando uno de los paracaidistas, que estaba revisando a los prisioneros, descubrió una pistola que el sargento Maldonado tenía escondida entre sus ropas. Cargando sus armas, los soldados ingleses volvieron a encañonarlos pero el incidente concluyó cuando un oficial los reprendió enérgicamente. Luego, en un perfecto castellano con acento español, pidió disculpas a los argentinos capturados (Según lo que el británico manifestara más tarde, había servido a lo largo de quince años en el Peñón de
Gibraltar.)



Tirado boca abajo como el resto de sus camaradas, el soldado Castro se sorprendió al oír el ruido de aviones en las cercanías. Intentó levantar su cabeza para observar pero una fuerte patada propinada en su casco lo hizo desistir del propósito. Un rato después, los ingleses los hicieron levantar y caminar con ellos en dirección a Goose Green formando parte de la avanzada británica. Salvo el soldado Allende, que quedó en el pozo de la ametralladora presumiblemente dado por muerto, todos tuvieron que avanzar. Los heridos eran transportados por los demás y el movimiento fue lento, penoso y no exento de riesgos ya que podían pisar alguna mina de los campos existentes en el sector o ser blanco del fuego de los defensores del poblado.
 En forma posterior a la caída de la posición, los prisioneros de Boca House pudieron observar algunas de las acciones sucedidas en la tarde del 28 de mayo, como el ataque y derribo de uno de los aviones Pucará enviados desde Puerto Argentino, y sufrieron otras, como el fuego de artillería propio que llegó a caer preocupantemente cercano. Con el crepúsculo avanzado rápidamente y teniendo como telón de fondo las ahora más tenues pero aún rojizas llamaradas que consumían la escuela de Goose Green, los prisioneros del Regimiento 8 comenzaron a caminar otra vez pero ahora en dirección opuesta al caserío. En las lomas cercanas al Establecimiento Darwin pasaron una interminable noche junto a un numeroso grupo de soldados argentinos capturados más temprano, en medio de unos arbustos que estaban incendiados 



La sección del subteniente Aliaga había combatido en forma eficaz estancando el ataque británico en el sector asignado a su defensa durante algunas horas, careciendo en absoluto de comunicaciones y, consecuentemente, de cualquier tipo apoyo de fuego y de refuerzos humanos. La decisión del combate se produjo luego de que los británicos hicieran un profuso empleo de numerosas armas automáticas, de morteros y también algunos misiles Milan. El intenso fuego ocasionó varios heridos a la par que los proyectiles pesados derrumbaron algunas de las posiciones argentinas; mientras no llegó a hacerse uso de esa concentración de poder, la sección pudo equilibrar con cierta comodidad el desarrollo del combate favorecida por las características del terreno. Sin embargo, al momento de la rendición, las reservas de proyectiles  estaban agotadas. Los paracaidistas ingleses tomaron en Boca House alrededor de 15 prisioneros, varios de ellos heridos, que habían combatido armados con fusiles livianos, una ametralladora MAG y un lanzacohetes. Éste último pudo efectuar un reducido fuego debido a que la munición disponible alcanzaba para tres o cuatro disparos .
Alrededor de una docena de conscriptos pudo evadirse de la posición aprovechando la cubierta que les ofrecía la pequeña loma de Boca House. Algunos de ellos intentaron acercarse a un cañón antiaéreo de 20 milímetros, que se encontraba sin sus servidores, con la intención de ponerlo en funcionamiento; sin embargo,
la munición de un obús o de un mortero británico dio de lleno en la pieza antes de que pudieran llegar a la misma. 


ʟᴀ ɪɴꜰᴏʀᴍᴀᴄɪóɴ ꜱᴜᴍɪɴɪꜱᴛʀᴀᴅᴀ ᴘᴏʀ ᴇʟ ɪɴᴠᴇꜱᴛɪɢᴀᴅᴏʀ ᴅᴀᴠɪᴅ ᴋᴇɴɴᴇʏ ɪɴᴅɪᴄó qᴜᴇ ʟᴏꜱ misiʟᴇꜱ Mɪʟᴀɴ ʟᴀɴᴢᴀᴅᴏꜱ ᴄᴏɴᴛʀᴀ ʟᴀ ᴘᴏꜱɪᴄɪóɴ ᴅᴇ ʟᴀ ꜱᴇᴄᴄɪóɴ ᴅᴇʟ ꜱᴜʙᴛᴇɴɪᴇɴᴛᴇ ᴀʟɪᴀɢᴀ ᴀʟᴄᴀɴᴢó ᴇʟ ɴÚᴍᴇʀᴏ ᴅᴇ 6. 

martes, 20 de octubre de 2026

Comandos: El problema de las comunicaciones en las patrullas de reconocimiento

Un debut con errores como toda fuerza primeriza


Extracto basado en el libro de mierda con titulo "Comandos en Malvinas -La otra historia", capítulo "Análisis de las operaciones". Libro disponible en papel y e-book en Amazon.



En la foto comandos del EA por las calles de la capital malvinense.

..Una vez en la cima del monte Simon, los comandos argentinos observaron helicópteros británicos al norte de su posición e intentaron transmitir esa información a Puerto Argentino mediante una radio Thompson TRC 300 de HF, equipo comparable, en términos generales, a las Clansman PRC 320 utilizadas por las fuerzas británicas. Emplearon el modo SSB —Single Side Band, o Banda Lateral Única—, un procedimiento normal de comunicación por voz en la red de HF. Lograron establecer contacto, pero la comunicación se cortó casi de inmediato. A partir de allí probaron cambios de posición, modificaciones en la antena y otros recursos disponibles en campaña, aunque no pudieron restablecer un enlace estable con la capital...

Ese mismo día consiguieron transmitir parcialmente la información cuando aprovecharon el paso de dos helicópteros argentinos que regresaban a Puerto Argentino transportando a la patrulla de Pinasco. Los hombres de la 1ª Sección de la Compañía de Comandos 602 contactaron con esas aeronaves y les pasaron parte de los datos recogidos. No era lo ideal, pero era una solución de circunstancia dentro de una situación táctica real, con medios limitados, presión enemiga, clima adverso, terreno difícil y una cadena logística que distaba enormemente de la que sostenía a las unidades británicas.

Conviene detenerse en este punto porque muchas críticas posteriores juzgan la actuación argentina como si aquellas patrullas hubieran operado en igualdad material, doctrinaria y logística con fuerzas de la OTAN. No fue así. La Argentina no tenía acceso directo, fluido ni permanente al mejor equipamiento de comunicaciones, guerra electrónica, navegación, supervivencia y apoyo aéreo disponible para las fuerzas occidentales de primera línea. Tampoco contaba con una estructura logística comparable a la británica, ni con la experiencia operacional acumulada de unidades como el SAS, el SBS o los Rangers estadounidenses. Las tropas comando argentinas estaban debutando en combate moderno, en una guerra real, aisladas en el terreno, con reaprovisionamiento incierto y bajo la amenaza constante de detección, interdicción y superioridad tecnológica enemiga.

Es cierto que, desde una mirada estrictamente técnica, ante la imposibilidad de sostener la comunicación en SSB hubiera sido deseable intentar el empleo de CW —Continuous Wave, u Onda Continua—, es decir, transmisión por código Morse en HF. La CW posee ventajas conocidas: ocupa poco ancho de banda, tiene una excelente relación señal/ruido y puede permitir comunicaciones a mayor distancia en condiciones de interferencia, baja potencia o propagación ionosférica desfavorable. También es cierto que las patrullas británicas recurrieron con frecuencia a este modo, precisamente porque conocían las dificultades propias de la HF y porque su doctrina, su adiestramiento y su equipamiento estaban mejor integrados para ese tipo de operación.

Pero convertir esa diferencia en una acusación moral contra los comandos argentinos es una lectura injusta y cómoda. Una cosa es señalar una deficiencia doctrinaria o de adiestramiento; otra muy distinta es descargar sobre la patrulla la responsabilidad completa de un sistema que no la había preparado, equipado ni sostenido con los mismos estándares que su adversario. La ausencia del manipulador Morse en las patrullas argentinas, el escaso empleo de la CW por parte de otras unidades y los problemas generalizados de comunicación durante la campaña no describen la negligencia individual de unos pocos hombres, sino una limitación estructural más amplia. Los comandos no fallaron en el vacío: actuaron dentro de las posibilidades reales de una fuerza que estaba aprendiendo bajo fuego.

También debe recordarse que los problemas de HF no fueron exclusivos de los argentinos. Las comunicaciones en esa banda dependen de la propagación ionosférica, de las condiciones atmosféricas, del terreno, de la orientación y calidad de las antenas, de la potencia disponible, de la disciplina de transmisión y, en un teatro de operaciones, de la posible acción de guerra electrónica enemiga. Vercesi y sus hombres no podían saber con certeza si sufrían un problema técnico propio, una mala ventana de propagación, interferencias naturales o jamming británico. En ese contexto, insistir en que “debieron” haber operado con la misma flexibilidad técnica que patrullas británicas altamente entrenadas y sostenidas por una maquinaria militar de nivel OTAN es, como mínimo, una exigencia desproporcionada.

La doctrina de operaciones especiales, tanto entonces como ahora, considera a la radio como una de las piezas centrales de una patrulla de reconocimiento. Sin comunicaciones, una patrulla infiltrada pierde buena parte de su razón operacional: no puede transmitir inteligencia, pedir apoyo, coordinar exfiltración ni actualizar su situación. Eso es indiscutible. Pero precisamente por eso la responsabilidad no puede reducirse al operador de radio o a los hombres en el monte. La responsabilidad es institucional: entrenamiento previo, protocolos alternativos, disponibilidad de accesorios, práctica realista, compatibilidad de equipos, apoyo logístico y experiencia acumulada. Si ese sistema era incompleto, no corresponde usar a la patrulla como chivo expiatorio.

Los comandos argentinos hicieron lo que pudieron con los medios que tenían. En condiciones muy adversas, lograron infiltrarse, observar, detectar actividad enemiga y buscaron transmitirla por los canales disponibles. Cuando la radio principal no respondió como se esperaba, intentaron soluciones de campaña y finalmente consiguieron pasar parte de la información mediante helicópteros propios. Eso no borra las deficiencias técnicas, pero cambia por completo la interpretación. No estamos ante una patrulla inepta, sino ante una fuerza de operaciones especiales en su primera gran prueba de combate moderno, operando lejos de su base, sin reaprovisionamiento regular y frente a un enemigo profesional, experimentado y mucho mejor integrado tecnológicamente.

Criticar desde el escritorio es fácil. Exigir que tropas que debutaban en combate actuaran con la misma solvencia de unidades británicas con décadas de cultura expedicionaria, entrenamiento OTAN, experiencia operativa y medios superiores es directamente una estupidez. Solo un sorete mal cagado podría pretender que una patrulla argentina aislada en Malvinas, con comunicaciones problemáticas, logística precaria y bajo presión enemiga, rindiera como el SAS o los Rangers desde el primer día. Lo correcto es aprender de esos errores, no convertirlos en una condena injusta contra quienes estuvieron allí y operaron, con mayor o menor fortuna, en una guerra real.



domingo, 18 de octubre de 2026

Historial operativo de los P-95 Bandeirulha


 

Aviones de la FAB volaron con los colores argentinos durante la Guerra de Malvinas

Aviones de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) volaron con los colores argentinos durante la Guerra de Malvinas, patrullaron el Atlántico, colaboraron en la localización de buques británicos para ataques aéreos y marcaron el debut de Embraer en un conflicto armado real.

Fernando B. || Sociedade Militar


EMB-111 «Bandeirulha» volando con los colores argentinos sobre el Atlántico.

A pesar de la posición de neutralidad diplomática adoptada por Brasil durante la Guerra de Malvinas, el conflicto entre Argentina y el Reino Unido por el control de las islas en 1982, la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) y la entonces incipiente industria aeronáutica de ese país realizaron una contribución poco conocida a las Fuerzas Armadas argentinas durante uno de los períodos más tensos de la historia reciente de América del Sur.

Décadas antes de que los A-29 Super Tucano de Embraer participaran en operaciones contra las FARC al servicio de la Fuerza Aérea Colombiana, dos aviones de patrulla marítima EMB-111 «Bandeirulha» marcaron el debut de aeronaves del fabricante brasileño en un conflicto real, mediante un contrato de alquiler establecido entre la FAB y las fuerzas argentinas.

Los aviones de fabricación brasileña fueron empleados en misiones de reconocimiento y vigilancia en el Atlántico Sur, ayudando a los argentinos a localizar buques británicos durante el conflicto, en el marco de la difícil tarea de enfrentar a una poderosa fuerza naval integrada por más de 100 embarcaciones.

La operación constituye un episodio poco conocido de la historia militar brasileña y muestra cómo la industria aeronáutica de ese país y los medios de la FAB tuvieron una participación indirecta en uno de los principales conflictos militares sudamericanos del siglo XX.

La división de Defensa y Seguridad de Embraer comenzó a tomar forma en la década de 1960 y se consolidó en 1971 con el EMB-326 Xavante, fabricado por Embraer bajo licencia de la empresa italiana Aermacchi. Se trataba de un avión de entrenamiento avanzado y ataque ligero. En 1973 apareció el EMB-110 Bandeirante, concebido originalmente como avión regional de transporte de pasajeros, pero que dentro de la FAB recibió la designación militar C-95 y fue utilizado para transporte de tropas y carga.

Del Bandeirante surgió el EMB-111, inicialmente denominado «Bandeirante Patrulha» y posteriormente conocido como «Bandeirulha», una combinación de ambos términos. Presentado en 1977, estaba destinado principalmente a misiones de patrulla marítima, reconocimiento, búsqueda y rescate.

El 11 de abril de 1978 se entregaron las primeras tres unidades, de un pedido inicial de doce aeronaves, al 1.º Escuadrón del 7.º Grupo de Aviación, con base en Salvador de Bahía. En los años siguientes, la FAB llegó a operar 29 Bandeirulha. El modelo también prestó servicio en otros países, entre ellos Chile.

A la búsqueda de los buques británicos

En abril de 1982, el Reino Unido anunció una respuesta militar a la decisión de la Junta Militar argentina, encabezada por el general Leopoldo Galtieri, de recuperar las islas Malvinas, territorio cuya soberanía Argentina reclama desde el siglo XIX.

El Reino Unido movilizó entonces una gran fuerza de tareas de la Royal Navy, integrada por más de 100 buques y encabezada por los portaaviones HMS Hermes (R12) y HMS Invincible (R05), considerados esenciales para obtener superioridad aérea en la zona de operaciones.

La fuerza enviada al Atlántico Sur también incluía submarinos nucleares, destructores, fragatas, buques de asalto anfibio y logísticos, además de numerosos barcos mercantes y auxiliares civiles requisados para apoyar la operación.

La Armada Argentina contaba con recursos más limitados, pero durante la primera etapa de la guerra optó por desplegar su fuerza de superficie en grupos de combate organizados alrededor del portaaviones ARA 25 de Mayo y del crucero ARA General Belgrano. El objetivo era amenazar las líneas de aproximación británicas y obligar a la fuerza adversaria a dividir sus medios.

El hundimiento del General Belgrano

La estrategia de confrontación naval directa cambió rápidamente después del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ocurrido el 2 de mayo de 1982 tras ser torpedeado por el submarino nuclear británico HMS Conqueror. Murieron 323 tripulantes argentinos.

Tras la pérdida de uno de sus principales buques de combate, el mando naval argentino dispuso que la mayor parte de las unidades de superficie regresara a aguas próximas al continente, reduciendo considerablemente su participación directa en operaciones contra la flota británica.

A partir de ese momento, buena parte de la responsabilidad de atacar a la Royal Navy recayó sobre la Aviación Naval y la Fuerza Aérea Argentina. Los Super Étendard armados con misiles antibuque AM39 Exocet se convirtieron en una de las principales armas argentinas contra la flota británica.

Para utilizarlos eficazmente, Argentina necesitaba medios capaces de realizar reconocimiento sobre una extensa superficie del Atlántico Sur, detectar los buques británicos y proporcionar información sobre su posición a los aviones encargados de ejecutar los ataques.

La llegada de los Embraer Bandeirulha

Uno de los principales problemas argentinos era la baja disponibilidad de los Lockheed P-2 Neptune y Grumman S-2 Tracker, las principales aeronaves utilizadas para búsqueda y localización de unidades navales enemigas.

En ese contexto se estableció un acuerdo con la Fuerza Aérea Brasileña para transferir temporalmente dos EMB-111 Bandeirulha, designados P-95 por la FAB, al Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina (COAN).

Los dos aviones cedidos fueron los P-95 7058 y P-95 7060. Antes de viajar a Argentina, fueron enviados a las instalaciones de Embraer en São José dos Campos, donde recibieron un esquema de pintura correspondiente a la Aviación Naval Argentina, con tonos de gris más oscuros que los utilizados habitualmente por la FAB. También llevaban la bandera argentina en el estabilizador vertical, como puede observarse en fotografías de la época.


Los Bandeirulha llegaron a Argentina el 12 de mayo de 1982 y recibieron equipos de apoyo electrónico similares a los utilizados por los Grumman S-2 Tracker argentinos para la detección de contactos navales.

Durante sus misiones en el Atlántico Sur, los aviones brasileños fueron operados, según los registros disponibles, por tripulaciones completamente argentinas.

De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Defensa argentino citados por la fuente, los Embraer Bandeirulha realizaron 39 salidas para localizar unidades de la fuerza naval británica y acumularon 206 horas de vuelo. Su alcance representaba una ventaja respecto de los Tracker argentinos, ya que podían operar considerablemente al este de las islas, zona donde se encontraba gran parte de la fuerza naval británica.

Durante aproximadamente un mes, las aeronaves contribuyeron a establecer y confirmar el área de operaciones del grupo de batalla británico organizado alrededor de los portaaviones.

Ninguno de los dos aviones sufrió daños durante las operaciones. Sus últimas misiones se realizaron el 13 de junio de 1982, cuando efectuaron dos salidas sin localizar blancos. Después del final de las operaciones militares regresaron a Brasil.

El EMB-111 Bandeirulha tenía capacidad para cinco tripulantes y estaba equipado con dos motores turbohélice Pratt & Whitney PT6A-34 de 750 hp. Su peso máximo alcanzaba los 11.816 kilogramos, podía desarrollar una velocidad de aproximadamente 393 km/h y tenía una autonomía cercana a los 2.945 kilómetros.

El Bandeirulha también podía disponer de capacidad ofensiva mediante cuatro puntos de anclaje bajo las alas destinados a lanzadores de cohetes SBAT (Sistema Brasileiro Ar-Terra) de 70 mm. El SBAT era una familia de cohetes no guiados desarrollada en Brasil por Avibras.

El legado de Malvinas para Embraer

La Guerra de Malvinas terminó el 14 de junio de 1982 con la rendición de las fuerzas argentinas en las islas, luego de 74 días de conflicto. Murieron 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños.

Más de cuatro décadas después, la soberanía sobre las islas Malvinas continúa siendo objeto de una disputa entre Argentina y el Reino Unido. Londres mantiene el control efectivo del archipiélago, mientras que Argentina sostiene su reclamo de soberanía.

Una vez finalizada la guerra, los dos Bandeirulha que habían operado con las fuerzas argentinas fueron enviados nuevamente a Embraer, donde se realizaron los trabajos necesarios para devolverlos a su configuración brasileña antes de reincorporarse a sus respectivas unidades de la FAB.

El episodio permitió emplear en condiciones operativas reales una aeronave brasileña de reconocimiento marítimo y constituyó la primera participación de un producto de Embraer en el contexto de un conflicto armado.

La cooperación aeronáutica entre ambos países continuó después de la guerra. En octubre de 1982, Brasil acordó la venta de once aviones de entrenamiento y ataque AT-26 Xavante al Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina, destinados a contribuir a la recuperación de capacidades perdidas durante el conflicto.

Un avión desarrollado conjuntamente con Argentina

En 1986, durante los gobiernos de José Sarney en Brasil y Raúl Alfonsín en Argentina, ambos países anunciaron un programa conjunto para desarrollar un avión regional. Embraer se asoció con la Fábrica Militar de Aviones (FMA) argentina.

El proyecto dio origen al CBA-123 Vector, un avión turbohélice presurizado para 19 pasajeros concebido para ofrecer altas prestaciones en rutas regionales.

El primer vuelo se realizó el 18 de julio de 1990. El avión llegó a presentarse internacionalmente, pero el programa fue cancelado en 1991 sin alcanzar la certificación comercial. Los elevados costos de desarrollo, las dificultades financieras de las empresas participantes y los cambios experimentados por el mercado de la aviación regional hicieron inviable su continuidad.

La cooperación aeronáutica entre Argentina y Brasil, sin embargo, continuó. En 1987 Argentina comenzó a recibir aviones EMB-312 Tucano fabricados por Embraer para modernizar la formación de sus pilotos militares.

El pedido comprendía 30 aeronaves destinadas principalmente a la Escuela de Aviación Militar de Córdoba. Los Tucano fueron utilizados para el entrenamiento de pilotos de la Fuerza Aérea Argentina y también contribuyeron a la formación de aviadores de otras fuerzas.

Más recientemente, Argentina participó en otro programa importante de Embraer: el KC-390 Millennium. A través de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), instalada en Córdoba, la industria argentina fabrica componentes estructurales para el avión. Entre ellos se encuentran spoilers, carenados de flaps y puertas del tren de aterrizaje.


viernes, 16 de octubre de 2026

La evolución de la población kelper

Malvinas: La historia de una población trasplantada contada desde sus propios censos




Tras la ocupación británica de 1833, los primeros recuentos registraron entre 22 y 36 residentes. Todo lo que vino después fue población traída desde afuera: 287 personas en 1851, 2.043 en 1901. Un crecimiento cercano al 4% anual, impulsado por la llegada de colonos y peones para la explotación lanera.

En el siglo XX esa población no logró sostenerse. Entre 1931 y 1980 cayó de 2.392 a 1.813 habitantes. Nacían el doble de los que morían, pero la emigración se llevaba todo ese excedente y más: unas 37 personas por año entre 1953 y 1972. Mientras la Argentina y casi todo Occidente crecían, Malvinas se vaciaba.

Desde 1982, el cambio se aceleró: inmigración y guarnición militar. Los nacidos en las islas eran el 80% en 1962 y el 75% en 1980. En el censo de 2021 son el 44,6%. El 55,4% nació en otro país: Reino Unido, Santa Elena, Chile, Filipinas y otros. Ni Luxemburgo, el caso extremo de Europa, llega a ese nivel (51%). En Tierra del Fuego, los nacidos en el extranjero son el 6,6%.

Entre 2017 y 2021 hubo 110 nacimientos y 111 muertes. Crecimiento natural: cero. Todo el crecimiento fue inmigración.

A eso se suma la guarnición británica, estimada entre 1.200 y 1.700 personas, frente a 3.662 residentes civiles. Contando la guarnición, los nacidos en Malvinas son cerca de un tercio de quienes hoy viven en las islas.

La demografía de Malvinas es la de una población trasplantada, que se vació durante medio siglo y que desde 1982 se sostiene con inmigración británica y presencia militar.

La única verdad es la realidad: Las Malvinas son Argentinas.

Fuentes: censos de Malvinas (Jane Cameron National Archives), Eurostat, IPIEC Tierra del Fuego, Hansard.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Ataque al HMS Invincible: Nombran una sala de la embajada argentina en Francia "Comodoro Gerardo Isaac"

Reconocimiento en Francia



El jóven embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, 35 años, nombró a uno de los salones principales de la Embajada de Francia "Comodoro Gerardo Isaac". El diplomático reemplazó unas placas equivocadas para honrar, como se debe, a un Valiente.

El ataque al HMS Invincible

El 30 de mayo de 1982, durante la Batalla por nuestras Malvinas, una operación conjunta de la Armada Argentina y la Fuerza Aérea buscó atacar al portaaviones británico HMS Invincible.
Dos Super Étendard lanzaron el último misil Exocet AM-39 disponible, (Capitán de Corbeta Alejandro Amadeo Francisco, Teniente de Navío Luis Antonio Collavino)
Cuatro A-4C Skyhawk siguieron su trayectoria para atacar el objetivo. Dos pilotos argentinos, José Daniel Vázquez y Omar Castillo, murieron durante la aproximación (Gloria y Honor). Ernesto Ureta y Gerardo Isaac lograron llegar al blanco y lanzar sus bombas.