domingo, 26 de julio de 2026

Historial operativo de la PNA en el conflicto

Síntesis de la labor cumplida por la Prefectura Naval Argentina en el área Malvinas

  • Bajas, heridos, unidades asignadas y material perdido.

REVISTA GUARDACOSTA

 

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°   Año 19    Autor:


Grupo Terrestre:

El 16 de abril de 1982 arribaron a las islas el personal superior y subalterno que constituyó la avanzada de la Prefectura Islas Malvinas, la que se habilitó desde esa fecha mediante el ejercicio del poder de policía naval que le compete a la Prefectura Naval Argentina en el archipiélago austral (ley 18.398 art. 4, inc. b y arts. 5 y 6; ley 18.711, art. 9, inc. b), componente terrestre que estuvo a cargo del prefecto Francisco Manuel Martínez Loydi.

Complementaban aquella labor policial el personal superior del grupo guardacostas (GC-82 "Islas Malvinas" y GC-83 "Río Iguazú") y cinco cabos procedentes de la agrupación "Albatros", grupo que se instaló en Puerto Argentino, ocupando un edificio existente en el acceso al muelle de la gobernación, que junto con carpas allí levantadas conformaron el asiento provisorio de la dependencia, izándose el mismo día el Pabellón Nacional y el distintivo de la Prefectura Naval Argentina por primera vez en las Islas Malvinas. El personal de la dependencia, además de brindar seguridad a las instalaciones portuarias y buques amarrados, también cumplía misiones asignadas a bordo de los guardacostas en patrulla.

Los servicios policiales específicos de la institución se cumplimentaron dentro de las posibilidades que los medios disponibles y las circunstancias emergentes de las operaciones bélicas lo permitían, pudiéndose destacar entre otras, el practicaje realizado a buques mercantes de la empresa ELMA como el "Formosa" y el "Río Carcarañá" en el acceso a Puerto Argentino, generalmente en condiciones meteorológicas adversas, con la permanente amenaza del ataque enemigo, debiendo los guardacostas guiarlos a través de zonas minadas. También se dio entrada y salida a los buques, controlando la seguridad de su amarre o fondeo, tránsito portuario y navegación, pudiéndose destacar entre aquellos el despacho de salida formalizado al buque "Formosa" el 1° de mayo a las 11.35 horas, cuando arreciaba un fuerte bombardeo y ametrallamiento sobre Puerto Argentino.

El 19 de mayo se verificó el fallecimiento del marinero Jorge Eduardo López, asignado a la dotación de la Prefectura Islas Malvinas, quien a cargo de un vehículo doble tracción sigla "CTR TT-24" y de pertrechos para esa dependencia, se hallaba a bordó del buque "Isla de los Estados", cuando fue atacado y hundido mientras navegaba por el Estrecho de San Carlos. Fue ascendido con aquella fecha a cabo segundo "post mortem", mereciendo su accionar la condecoración "La Nación Argentina al Muerto en Combate".

Una misión destacada le cupo a los guardacostas al concretar el patrullaje de las aguas argentinas en tales condiciones, realizando tareas de búsqueda y rescate, especialmente de los pilotos que se eyectaban de sus aviones y caían al mar. En colaboración con la Dirección Nacional de Migraciones, la Institución autorizaba los casos especiales de embarque, desembarque o transbordo de tripulantes -con la oportuna comunicación a aquel organismo-, hasta tanto se efectivizara la delegación de las funciones migratorias.

En su relación con el ámbito civil autóctono, la dependencia a través de los patrullajes marítimos tomaba contacto con los asentamientos más alejados, llevando correspondencia, alimentos y medicamentos, posibilitando las eventuales evacuaciones sanitarias o el auxilio a los pobladores ante cualquier siniestro.

Con la finalización de la guerra el 14 de junio, el personal propio embarcó en el buque "Almirante Irízar", que zarpó de Puerto Argentino con destino a Comodoro Rivadavia el 16 de junio a las 1400 horas, con el sinsabor del resultado adverso de entonces, pero con la esperanza de que en un día no muy lejano vuelvan a flamear el Pabellón Nacional y el distintivo de la Institución al rehabilitarse la Prefectura Islas Malvinas,

Grupo Aéreo:

Fueron asignados al área (Aeropuerto de Puerto Argentino -Teatro de Operaciones Islas Malvinas) los aviones Short Skyvan PNA "PA-50" y "PA-54" y el helicóptero Puma "PA-12". Con anterioridad el "PA-54" había efectuado apoyo aéreo a la navegación de los guardacostas "Islas Malvinas" y "Río Iguazú" hacia las islas. Junto con las otras aeronaves mencionadas, realizaron en el continente vuelos de control de frontera en la isla de Tierra del Fuego, traslado de cargamento entre Río Grande, Río Gallegos y Ushuaia, búsqueda y rescate, etc. Tales unidades actuaron en Malvinas desde el 30 de abril al 15 de mayo, del 21 de abril al 6 de mayo y del 16 de abril al 9 de mayo de 1982 respectivamente. La valiente intervención de nuestra aviación en el campo de batalla es obvia. Esto lo confirman las misiones extremadamente riesgosas que consistían en el avistaje directo sobre los barcos ingleses.   

Tanto los aviones como el helicóptero de la Prefectura, emprendían vuelos rasantes hasta lograr avistar la flota enemiga. Cabe consignar que en varias oportunidades estas máquinas se vieron entre dos fuegos: el del enemigo y de la artillería de la costa. Todas estas misiones fueron consideradas con admiración por los hombres que se encontraban en el conflicto. También efectuaron reconocimientos aéreos, traslado de personal, alimentos y municiones, salvamento, barridos de radar para detectar blancos navales enemigos y tareas de búsqueda y rescate de aeronaves argentinas. Como consecuencia de las operaciones, fue totalmente destruido el avión "PA-50", mientras que el avión "PA-54" y el helicóptero "PA-12", con diversas averías, fueron apresados por las fuerzas británicas de ocupación. Estas unidades fueron distinguidas con la condecoración "Operaciones en Combate".

Grupo Naval:

Fueron afectados al área (Base Puerto Argentino - Teatro de Operaciones Islas Malvinas) los guardacostas PNA GC-82 "Islas Malvinas" y GC-83 "Río Iguazú", que cumplieron la hazaña de navegar 600 millas náuticas burlando el bloqueo inglés e incluso evitar el asedio de un submarino nuclear británico detectado durante la travesía. Habían zarpado desde la dársena "E" del puerto de Buenos Aires el 6 de abril a las 0800 horas, siendo despedidos por la plana mayor de la Institución. Actuaron en Malvinas desde el 13 de abril al 14 de junio y 22 de mayo de 1982 respectivamente. Llevaron a cabo, entre otras, las tareas de acompañamiento en navegación a buques de bandera argentina, inteligencia mediante barrido de radar para detectar posibles incursiones enemigas, practicaje de buques nacionales a través de la zona minada en el acceso a Puerto Argentino, apoyo y logística, reconocimiento de la zona Oeste de la isla principal.

Además, dichos guardacostas cumplieron patrullajes casi permanentemente, diurnos y nocturnos, en la bahía interior de Puerto Argentino y en la bahía exterior (Puerto Groussac). Cada uno de ellos navegó más de 1500 millas entre las islas, con tripulación propia y a veces con buzos tácticos que realizaban tareas de su especialidad con el apoyo de nuestras naves.

El guardacostas "Islas Malvinas" fue el primero en entrar en combate. El 1° de mayo de 1982, siendo aproximadamente las 0800 horas, se hallaba en la bahía de la Anunciación cuando un helicóptero Sea King, sobrevolando el guardacostas durante 10 minutos, efectuó sucesivos disparos de ametralladora, siendo respondido con el fuego de las armas policiales. La nave sufrió numerosos impactos en la superestructura, resultando herido el cabo 2a Antonio Grigolatto, maquinista del buque que en ese momento tenía el puesto de combate en el puente alto, sobre la banda de babor.

El cabo Grigolatto sufrió heridas de consideración que fueron atendidas inicialmente por el cabo segundo enfermero Roberto Borello de la Armada a bordo del guardacostas, siendo intervenido quirúrgicamente en Puerto Argentino y posteriormente trasladado a Buenos Aires, vía Comodoro Rivadavia. En esta acción cabe destacar la valerosa y decidida acción del ayudante de 3ra. Marcelino Blatter, maquinista del guardacostas, ya que al iniciarse el ataque británico éste se hallaba fondeado y no podía levar el ancla que se había atascado en el fondo rocoso. Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta que era imperioso el traslado del cabo herido y recuperar la plena maniobrabilidad de la nave para aumentar su capacidad de defensa, Blatter se desplaza por la cubierta de proa -desde donde venía el ataque del helicóptero-, portando como única arma una sierra de mano con la que pudo cortar la gruesa cadena en un titánico esfuerzo, reiniciando el guardacostas su navegación al retirarse la aeronave enemiga.

Este guardacostas, a pesar de haber sufrido el 30 de abril una avería en una hélice y línea de eje que limitaba su capacidad propulsora al 50% - lo que no pudo subsanarse-, cumplió igualmente con el 100% de las misiones encomendadas. Finalizadas las operaciones, fue apresado por las fuerzas invasoras.

A la bandera del guardacostas GC-82 "Islas Malvinas" se le otorgó la distinción "Operaciones de Combate" por: "Romper el bloqueo inglés a las Islas Malvinas entre el 11 y el 13 de abril y haber realizado el 100% de las misiones de reconocimiento y apoyo logístico asignadas durante el conflicto en el Teatro de Operaciones Malvinas, misiones que conllevaban la posibilidad de detección de la flota enemiga, siendo atacado con fuego naval en varias oportunidades; asimismo por haber enfrentado el ataque inglés a Puerto Argentino, destacándose su tripulación por repeler dicho ataque con fuego de fusilería y armas portátiles luego de trabarse las ametralladoras antiaéreas, con las que se contestó inicialmente el fuego enemigo."

El guardacostas "Río Iguazú" por su parte no escapó a la agresión inglesa. El 22 de mayo zarpó a horas 0500 con destino a Puerto Darwin transportando dos baterías de 105 mm Otto Melara y 15 hombres del Ejército Argentino a cargo del subteniente José E. Navarro y el cabo segundo enfermero de la Armada Osear Guzmán; a horas 0825 el guardacostas fue atacado por dos aviones ingleses Sea Harrier, repeliéndose el ataque con las ametralladoras Browning 12,7 mm propias, derribándose uno de los aviones enemigos, Como consecuencia de las averias sufridas en el casco a raíz del ataque, lo que producía un severo apopamiento por la entrada de agua, el buque fue embicado en una isla a trece millas al Este de Puerto Darwin, en el interior del seno Choiseul, en inmediaciones de la bahía Button, disponiéndose su abandono ante la eventualidad de nuevos ataques, quedando prácticamente inutilizado.

En dichas acciones perdió la vida el cabo 2° Julio Ornar Benítez mientras operaba la ametralladora Browning 12,7 mm asignada, contra una de las aeronaves enemigas, resultando además heridos el oficial principal Gabino O. González, el ayudante de 3ra. Juan José Baccaro y el cabo 2- Carlos Bengochea. En esa oportunidad, el cabo 2S José Raúl Ibáñez tomó la posición que ocupaba Benítez y con el arma de a bordo repelió la agresión logrando derribar a uno de los aparatos.

Todo el personal fue evacuado por medio de helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina a Puerto Darwin y posteriormente a Puerto Argentino donde arribaron el 26 de mayo. El 24 de mayo a las 1800 horas el cabo Benítez fue inhumado en las alturas próximas al extremo Noroeste de la pista de aterrizaje de Darwin con honras fúnebres presididas por el teniente coronel ítalo Ángel Piaggi, Jefe del Regimiento 12 de Infantería "General Arenales" y de la Fuerza de Tareas "Mercedes" que operó en el área Darwin - Goose Green. Formó personal superior y efectivos del Ejército y de la Fuerza Aérea, además de los tripulantes del Guardacostas "Río Iguazú"; el responso estuvo a cargo del R.P. Santiago Mora, Capellán del Ejército Argentino.

Los elementos transportados por el guardacostas, las dos baterías OM de 105 rnm, herramientas, balsas salvavidas, equipos de comunicaciones, víveres, etc., fueron luego recuperados y trasladados por medio aéreo a Darwin, con lo que la misión original asignada al "Río Iguazú" -transportar las armas de apoyo pesadas que resultarían vitales durante la heroica defensa protagonizada días después por la antes mencionada Fuerza de Tareas en el combate de Goose Green- fue cumplida.

Con fecha 22 de mayo de 1982 Benítez fue promovido "post mortem" al grado de cabo primero, distinguiéndose su accionar con la medalla "La Nación Argentina al Muerto en Combate". El cabo Ibáñez recibió la condecoración "La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate".

A la bandera del guardacostas "Río Iguazú" se le otorgó la distinción de "Honor al Valor en Combate" por: "Romper el bloqueo inglés a las Islas Malvinas entre el 11 y el 13 de abril y haber realizado el 100% de las misiones de reconocimiento y apoyo logístico asignadas durante el conflicto en el Teatro de Operaciones Malvinas, misiones que conllevaban la posibilidad de detección de la flota enemiga, siendo atacado con fuego naval en varias oportunidades. Asimismo por haber enfrentado en proximidades de Puerto Darwin el día 22 de mayo el ataque de dos Sea Harrier, abatiendo a uno de ellos no obstante la evidente inferioridad de medios." Por otro lado, las banderas de ambos guardacostas recibieron una condecoración de la provincia de Santa Fe el 15 de noviembre de 1985, consistente en una medalla con la inscripción "El Gobierno y el Pueblo de la Provincia de Santa Fe a la Bandera que Combatió en el Atlántico Sur. 1982", en el anverso, y un grabado con la Cruz del Sur en el reverso.

El personal que resultó herido fue distinguido con la medalla "La Nación Argentina al Herido en Combate", y todos los que participaron en las Islas Malvinas y en los espacios aéreos y marítimos fuera de las doce millas náuticas del continente recibieron el distintivo "Operaciones en Malvinas". En cuanto al guardacostas "Río Iguazú", constituyó la única unidad de superficie desde la que fue abatido un avión enemigo, circunstancia que dio lugar al comunicado N° 90 del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

miércoles, 22 de julio de 2026

El glorioso C-240

El glorioso C-240


Douglas A-4B Skyhawk matrícula C-240, perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina, siendo transportado para participar de la feria Expo América 1992 realizada en la ciudad de Buenos Aires.

El C-240, un veterano de la campaña de las Malvinas, participó en los ataques al HMS Argonaut (21 de mayo de 1982), al HMS Antelope (23 de mayo de 1982) y al HMS Ardent (21 de mayo de 1982).



sábado, 18 de julio de 2026

Malvinas: La batalla aeronaval que no se realizó


Historia Olvidada: Cómo los portaaviones británicos y argentinos casi se enfrentaron


Por: Sébastien Roblin || The National Interest

Tras el ataque, un escuadrón de tres corbetas argentinas clase A69 intentó aprovechar el caos y sus reducidas secciones de radar para lanzar un ataque sorpresa con misiles Exocet MM38, disparados a más de 32 kilómetros de distancia.

En la tarde del 1 de mayo de 1982, la tripulación en la cubierta del portaaviones argentino Veinticinco de Mayo ("25 de Mayo") se apresuró a cargar seis aviones de ataque A-4Q Skyhawk con cuatro bombas Mark 82 cada uno.

Los aviones subsónicos serían la punta de lanza de la Fuerza de Tareas 79 de la Armada Argentina en su ataque contra una flota de la Marina Real Británica a aproximadamente 225 kilómetros de distancia, que incluía a los portaaviones Hermes e Invincible, ocho destructores de escolta y quince fragatas.

Las flotas enemigas se enfrentaban sobre las escasamente pobladas Islas Malvinas, conocidas en Gran Bretaña como Falklands. Un mes antes, las tropas argentinas habían recuperado del archipiélago en disputa. Ahora, los buques de guerra británicos cubrían a las fuerzas anfibias que se movilizaban para recuperar las islas.

Pocos de la media docena de aviadores argentinos esperaban sobrevivir al ataque, conocido como "Noche de Banzai", en honor al famoso grito de guerra japonés. En el libro "Un Portaaviones en Riesgo", de Mariano Sciaroni, el líder del escuadrón Skyhawk, Rodolfo Castro Fox, revela los sombríos cálculos tras el ataque planeado:

Utilizando la tabla de probabilidades, considerando la capacidad de las defensas antiaéreas británicas, de nuestros seis aviones iniciales, cuatro se posicionarían para lanzar sus bombas y solo dos regresarían.

De las dieciséis bombas que lanzaríamos, habría una probabilidad de impacto del 25 %; en otras palabras, cuatro bombas de 500 libras. Esto podría neutralizar al portaaviones, y la pérdida de cuatro aviones sería aceptable.

Tras el ataque, un escuadrón de tres corbetas argentinas clase A69 intentaría aprovechar el caos y sus reducidas secciones de radar para lanzar un ataque sorpresa con misiles Exocet MM38 disparados a más de treinta kilómetros de distancia.

Al mismo tiempo, el crucero artillado General Belgrano y dos destructores lanzarían un ataque de pinza desde el sur. Sin que los argentinos lo supieran, el Belgrano estaba siendo seguido por el submarino nuclear británico Conqueror, a la espera de permiso para lanzar torpedos.

Los argentinos anticiparon que la Marina Real podría contraatacar con los veinte aviones de salto Sea Harrier que se encontraban en el Hermes y el Invincible, que ya habían iniciado ataques aéreos contra posiciones de tropas argentinas. El Veinticinco estaba protegido por tres destructores, incluyendo dos modernos Tipo 42 armados con misiles tierra-aire Sea Dart, capaces de acelerar hasta tres veces la velocidad del sonido y alcanzar aeronaves que volaban a gran altura hasta a 72 kilómetros de distancia.

Lo único que impedía la posible batalla aérea-naval más destructiva desde la Segunda Guerra Mundial —y la única ocurrida entre portaaviones— era una brisa fuerte. O mejor dicho, la ausencia de ella.

La extraña odisea del HMS Venerable

Irónicamente, el Veinticinco de Mayo fue originalmente un portaaviones británico llamado HMS Venerable, botado por el astillero Cammell Laird cerca del final de la Segunda Guerra Mundial. El portaaviones ligero de la clase Colossus, de 13.200 toneladas, medía 210 metros de eslora y podía transportar hasta cincuenta cazas con motor de pistón y torpederos. El Venerable entró en acción en los últimos meses de la Guerra del Pacífico contra Japón, y tres años después fue vendido a la Armada Real Holandesa, rebautizado como Karel Doorman.

Los holandeses instalaron una cubierta de vuelo inclinada y una catapulta de vapor para facilitar el lanzamiento de los cazas Sea Hawk, y desplegaron el Karel en el enfrentamiento con Indonesia por la descolonización de Nueva Guinea Occidental. Gracias a las oportunas conversaciones de paz, el portaaviones evitó por poco ser atacado por bombarderos Tu-16 Badger, equipados con misiles.

Tras un devastador incendio en la sala de calderas, el Karel fue vendido en 1969 a la Armada Argentina, que modernizó y reconstruyó a fondo el buque, de 25 años de antigüedad. Inicialmente, el portaaviones llevaba a bordo aviones Panther y Cougar de la época de la Guerra de Corea, y posteriormente se modernizó con A-4Q Skyhawks, ligeros y de fácil manejo. Estos eran A-4B reconstruidos de la Armada de los EE. UU., modificados con cinco pilones de armas y capacidad para misiles aire-aire Sidewinder.

Sin embargo, las problemáticas calderas del portaaviones nunca fueron restauradas completamente según las especificaciones, limitándolo a una velocidad muy por debajo de su máximo teórico de 24 nudos.

La Armada Argentina planeó desplegar eventualmente los aviones Dassault Super Etendards de fabricación francesa desde el portaaviones, equipados con letales misiles Exocet, podían atacar buques desde fuera del alcance visual, una capacidad que la Marina Real temía especialmente.

De hecho, una semana antes, el 23 de abril, el submarino británico Splendid había avistado al Veinticinco, pero no pudo obtener autorización para atacar. Estas reglas de combate se modificaron pronto.

De hecho, el Veinticinco aún no podía apoyar a los Etendards. Solo contaba con ocho Skyhawks capaces de transportar bombas no guiadas y seis Grumman S-2E Trackers adquiridos a la Armada estadounidense en 1978. Los lentos aviones bimotores de hélice podían rastrear los mares en busca de submarinos utilizando boyas sonar Jezebel y radares de búsqueda de superficie APQ-88.

El radar del Tracker también era perfectamente capaz de detectar la posición de la extensa flota británica a decenas de millas de distancia, como ocurrió a las 15:15. de ese 1 de mayo.

Informado de ello, el capitán José Julio Sarcona ordenó al 3.er Escuadrón Naval de Caza/Ataque que preparara seis aviones para un ataque. Pero su plan se vio frustrado por un problema improbable: la calma impedía el despegue de los aviones.

Desde los albores de la aviación de portaaviones durante la Primera Guerra Mundial, los capitanes han buscado facilitar los despegues y aterrizajes navegando a máxima velocidad contra el viento, como si se elevara una cometa contra una brisa fuerte. La velocidad del buque, combinada con el viento contrario, aumenta el flujo de aire sobre las alas del avión, reduciendo la velocidad necesaria para el despegue.

La combinación de la corta cubierta del Veinticinco, su incapacidad para acelerar a altas velocidades y la carga de bombas de una tonelada que transportaban los Skyhawks significaba que simplemente necesitaban el viento para despegar. Pero esa tarde, los meteorólogos pronosticaron de doce a veinticuatro horas de vientos muertos en el habitualmente turbulento Atlántico Sur.

Sarcona consideró reducir a la mitad la carga de bombas para aumentar la probabilidad de despegue. Pero esto habría reducido tanto el potencial de daño del ataque que el sacrificio de los Skyhawks no estaba justificado.

Entonces, a medianoche y media, el tiempo del Veinticinco finalmente se agotó.

El Harrier y el Sea Dart

Aunque Estados Unidos había apoyado históricamente a la violenta dictadura militar argentina anticomunista, Washington finalmente se alineó con el Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas. Esto significó compartir información fotográfica recopilada por el satélite espía Snow Cloud de la CIA, que reveló la posición aproximada de la flota argentina.

Pero la Marina Real aún no tenía una idea precisa de la posición de su oponente. Esa noche, un Sea Harrier pilotado por el teniente de vuelo Ian Mortimer fue enviado en una misión de exploración sigilosa, sobrevolando a solo 60 metros sobre el nivel del mar con el radar desactivado. freestar

Como describe el Sea Harrier sobre las Malvinas, el líder del escuadrón Harrier, Nigel “Sharkey” Ward, en su libro Sea Harrier sobre las Malvinas, Mortimer no avistó ningún barco al principio, así que encendió su radar:

“De repente, me iluminaron todo tipo de radares, incluyendo el de control de fuego Sea Dart, y conté cuatro contactos con barcos a menos de 40 kilómetros de distancia”.

Mortimer apagó rápidamente su radar y regresó rápidamente a la flota.

Los relatos argentinos en el libro de Sciaroni describen, en cambio, dos Sea Harriers siguiendo a uno de los S-2 Trackers a una distancia de entre 25 y 30 kilómetros. Uno de los aviones británicos fue entonces iluminado por el radar de puntería Sea Dart Tipo 909 de uno de los destructores que lo escoltaban, lo que obligó al Harrier a retirarse.

En cualquier caso, los británicos ya conocían la posición de la fuerza de tarea argentina y podrían atacarla con Harriers y submarinos de ataque.

Sarcona no podía aceptar el riesgo. Giró el Veinticinco hacia el noroeste. El portaaviones luchaba por su supervivencia mientras regresaba a toda velocidad hacia la seguridad que ofrecía la costa argentina.

De hecho, a las 15:00 del 2 de mayo, el Conqueror finalmente torpedeó al General Belgrano, que se hundió con la pérdida de 323 vidas.

El juego del gato y el ratón que detalla el libro de Sciaroni, entre los aviones antisubmarinos del Veinticinco y los submarinos británicos, será el tema de un próximo artículo.

Por lo tanto, podemos agradecer a un día de clima inusualmente templado el 1 de mayo de 1982 por dejarnos con muchos más marineros y aviadores argentinos y británicos vivos hoy de lo que habrían sido de otro modo.

jueves, 16 de julio de 2026

Malvinas: El viaje de David Jewett

El viaje de David Jewett

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°13 Año 1967 Autor:Mario D. Tesler



David Jewett, comandante de la marina norteamericana, arribó a Buenos Aires (22-6-1815), ofreciendo sus servicios —no desinteresados— al Gobierno. De inmediato solicitó patente de Corso. Atendiendo a los méritos y servicios prestados, el Gobierno le confirió (15-1-1820) el grado de coronel de ejército al servicio de la marina nacional1. Para el representante extraoficial del Departamento de Estado de Washington en Buenos Aires, John Murray Forbes, la persona de Jewett no mereció otros calificativos que estos: renegado y malandrín 2.



Nombramiento de Coronel que el gobierno de Buenos Aires otorgó a David Jewett el 15 de enero de 1820. (Fotografía cedida por el Archivo Gráfico de la Nación).

El 2 de noviembre de 1820, David Jewett, al mando de la fragata corso Heroína, ya en el archipiélago, dirigió a los capitanes de todas las naves —allí ancladas— una comunicación, cuyo texto reza así:

Señor:

Tengo el honor de informar a Ud. de mi llegada a este puerto, comisionado por el superior gobierno de las Provincias Unidas de la América del Sud, para tomar posesión de estas islas en nombre del país a que naturalmente pertenecen. Al desempeñar este deber deseo obrar con la mayor deferencia y equidad hacia todos los pabellones amigos. Uno de los objetivos principales es evitar esa abusiva destrucción de los recursos tan útiles para aquellos, cuyas necesidades los compelen o convidan a visitar estas islas, y auxiliar a. los que deseen abastecerse a poca costa.

Como su objeto no es contravenir a estas disposiciones, y como creo que puede resultamos alguna ventaja de una entrevista personal, invito a Ud. a que venga a bordo de mi buque donde podré alojarlo todo el tiempo que Vd. quiera.

Suplico a Ud. al mismo tiempo haga saber esto a los subditos británicos que se hallen en estos parajes s.

Aunque sólo se conoce este texto, presumimos que se trata del remitido al capitán Weddell; su contenido demuestra un grado de cortesía impropio de ser otorgado a los demás capitanes. El contenido de la comunicación remitida a las demás naves pudo ser similar, mas no idéntico. A pocos días de enviar la circular, el coronel David Jewett, tomó posesión —en nombre de nuestro Gobierno— del archipiélago. La ceremonia contó con la presencia de ciudadanos de los Estados Unidos y súbditos británicos. Se realizó el día 6 de noviembre.

El capitán David Jewett preparó un marco de gala, en la medida de sus posibilidades, para impactar a los extranjeros que merodeaban las islas. El viejo fuerte destruido por la acción corrosiva del tiempo y abandonado involuntariamente por el Gobierno patrio, durante muchos años, revivió alborozado. Por primera vez en su mástil flameaba la enseña nacional, saludada por una salva de 21 cañonazos. Los oficiales en la ocasión —según Weddell— se presentaron vestidos de gala; sus uniformes eran exactamente iguales a los de la marina británica, aunque contrastaban con el estado calamitoso de la fragata4.. ¿ Cuál era la razón de tal ostentación ? Nos lo aclara Weddell:

"Jewett se proponía impresionar con esta demostración a los capitanes presentes en las islas, pues había afirmado sus derechos a los restos de un buque de un náufrago en contra de las pretensiones de aquéllos, y no escapaba a su penetración que las circunstancias imponían un despliegue de autoridad. El hecho es que algunos de los capitanes entraron en aprehensión por temor a un asalto o a un embargo, tanto que uno de ellos vino a proponerme nos armásemos contra Jewett.

Ricardo Levene, en un estudio sobre los gobiernos del general Lavalle y Viamonte, comenta la toma de posesión —por parte de David Jewett —asignándole el valor de ser el primer acto de dominio por parte de los argentinos, en las islas Malvinas.

El capital W. B. Orne de la fragata General Knox, una de las tantas naves que pudo ver Jewett, y que ilegalmente explotaban la región, dejó constancia, en carta del 8 de junio de 1821, enviada al extranjero, de la nota que Jewett remitió a los capitanes, participando de la ceremonia del 6 de noviembre de 1820. La nota remitida por el capitán W. B. Orne, lleva fecha 9 de noviembre.

Evidentemente el hecho tuvo repercusión en el extranjero. Actualmente se conocen algunas noticias aparecidas en órganos informativos —aunque no puede descontarse que existan otras, desconocidas por nosotros— donde publicaron el suceso malvinero del 6 de noviembre.

"El Argos de Buenos Aires" conoció la información por lo que dice el "Redactor de Cádiz", en agosto de 1821.

"Gibraltar. - Agosto de 1821. - El coronel Jewett de la marina de las Provincias Unidas del Sur de América y comandante de la fragata Heroína, en circular fecha 9 de noviembre de 1821 en el puerto de la Soledad, previene haber tomado el 6, posesión de las islas Falkland en nombre de dichas provincias. (Redactor de Cádiz.)'"5

Un periódico editado en los Estados Unidos de Norte América, nos referimos a "La Gaceta de Salem" (8-6-1821), da a conocer una carta circular —que ya citamos— del capitán Jewett y que W. B. Orne dio a publicidad, con el siguiente comentario :

Señor, tengo el honor de informarle sobre mi arribo a este puerto para tornar posesión de estas Islas en nombre del Supremo Gobierno de las Provincias de Sud América. Esta ceremonia se llevó a cabo publicamente el día 6 del actual mes de noviembre, y el Pabellón Nacional, izado en el fuerte fué saludado por esta fragata en presencia de varios ciudadanos de los Estados Unidos y subditos británicos.

La presencia de David Jewett dejó constancia de la nómina de barcos cuyos tripulantes ejecutaban, ilegalmente. la tarea de explotación de riquezas naturales en la región.

NAVES INGLESAS :


  • Fragata Indian, de Liverpool, capitán Speller.
  • Bergantín Jane, de Leith, capitán Weddell.
  • Bergantín Tetty, de Londres, capitán Bond.
  • Bergantín george, de Liverpool, capitán Richardson.
  • Cúter Elisa, de Liverpool, capitán Powell.
  • Cúter Sphrightly, de Londres, capitán Prazier.

NAVES NORTEAMERICANAS :


Procedentes de Nueva York y de Stonington

  • Fragata General Knox
  • Fragata Eucaru
  • Fragata Newhan
  • Fragata Governor Hawkins
  • Bergantín Fannings
  • Bergantín Harmony
  • Goleta Wasp
  • Goleta Free Gift
  • Goleta Hero

Si bien sólo conocemos los nombres de estas 15 naves, eran más de 50 las vistas por Jewett. Todas se ocupaban en la pesca ilegal de anfibios, y aun mataban ganados de las islas. Ninguna potencia, ni Inglaterra ni los EE.UU., reclamaron por el hecho de ejercer nuestro gobierno autoridad en la región. Esto es de suma importancia y debe esgrimirse como argumento en la actualidad.

La toma de posesión no afectaba a los ciudadanos de ambas naciones —norteamericanos e ingleses— que permanecieron usufructuando de la caza y pesca de anfibios, tanto en las costas malvineras como en las patagónicas. Es dable observar al leer el discurso pronunciado por Luis Vernet (30-8-1929), una expresión que contiene relativa importancia para nuestro estudio. Vernet manifestó ejercer de nuevo el acto formal de la toma de posesión.

La posteridad no ha hecho justicia con este ciudadano norteamericano al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esto es muy lamentable. La actuación de Davit Jewett pasa inadvertida, o bien se le asigna escasa trascendencia en los estudios dedicados al querido archipiélago.

  1. Archivo General de la Nación. Sala X, cuerpo 5, anaquel 1, N9 3. Nombramiento de David Jewett, fecha 15 de enero de 1820.
  2. JOHN MURRAY FORBES. Once años en Buenos Aires 1820-1831. Buenos Aires, 1956. Crónicas diplomáticas compiladas, traducidas y anotadas por Felipe A. Espil. El documento aludido es una nota personal y confidencial de Forbes a John Quincy Adams, datada 16 de julio de 1822.
  3. ÁNGEL JUSTINIANO CARRANZA. Campañas Navales de la República Argentina. Buenos Aires, 1962. Vol. II, tomos 3 y 4, págs. 171-172. Publicación de la Secretaría de Estado de Marina, Departamento de Estudios Históricos Navales.
  4. JAMES WEDDELL. A voyage towars the South Pole, in the years 1822-1824. Longman Hurst, Rees, Orme, Brown and Green, Londres, 1825.
  5. RICARDO LEVENE. La sublevación del 1? de diciembre de 1828 y los gobiernos de Lavalle y Viamonte. Cap. IV de la Historia de la Nación Argentina, vol. VIII, la sección, pág. 180.
  6. "El Argos de Buenos Aires", N° 31 del 10 de noviembre de 1821, pág. 221.

martes, 14 de julio de 2026

Operación Blackleg: Rescatando información sensible del HMS Coventry

La Marina Real Británica perdió varios buques de guerra por ataques aéreos durante la Guerra de las Malvinas de 1982. Uno de ellos, el destructor HMS Coventry, se hundió en aguas relativamente poco profundas, y Londres temía que los soviéticos intentaran despojar los restos de equipo y documentos de alto secreto. Se organizó una audaz misión de salvamento submarino con un equipo de buzos de la Marina Real Británica para recuperar el material clasificado, inicialmente denominada Operación Blackleg. Fue una misión muy arriesgada y peligrosa en circunstancias muy difíciles.

domingo, 12 de julio de 2026

EA: Los regimientos de la Patagonia

Edificio del antiguo Distrito Militar de Trelew

Regimiento Nº 3:

Creado con fecha 10/06/1823, por Ley de la Honorable Junta de Representantes, concretó su formación el 29/10/1824. Su primer jefe fue el entonces coronel Juan Galo de Lavalle.

Antes de llegar a la Patagonia, participó en la Guerra contra el Imperio del Brasil, se desempeñó en la Guerra contra el Paraguay y en la campaña del general Rosas.

Este regimiento se asentó en el Fuerte General Roca, en 1891, y cubría la línea de fortines, a lo largo del camino que corre por la margen izquierda del río Negro, desde Carmen de Patagones hasta General Roca.

El 23/09/1896 se designa jefe a Celestino Pérez, y en diciembre de 1897 marcha hacia el valle del lago Lácar, en la ampliación de la línea de fronteras hasta la cordillera.

Es el mismo regimiento el que explora la zona para la fundación de la luego localidad de San Martín de los Andes, delineándola y colocando su piedra fundacional. Le correspondió la fundación de su primera escuela (Nº 5); levantó el primer censo escolar en agosto de 1898, y atendió el Registro Civil hasta el 29/07/1905.

Otro de los hechos importantes de este regimiento y en esos años, fue efectuar el transporte de los postes para la implementación del telégrafo hacia la cordillera, reduciendo considerablemente los gastos de la obra. En la construcción de la línea telegráfica de Piedra del Águila a San Martín de los Andes, cortó 2.000 palos de ciprés para postes, condujo una parte en jangadas y el resto en los carros del convoy militar, y construyó la línea con 100 efectivos. La administración militar duró, legalmente, hasta 1907, en que el presidente Figueroa Alcorta dispuso que pueblo y colonia pasaran a jurisdicción civil. No obstante, el regimiento permaneció en su antigua zona militar, hasta 1911.

En 1930, una compañía de Zapadores del Regimiento No 3 se estableció en Comodoro Rivadavia, la que luego fue reemplazada por el Regimiento No 8, ambos de Infantería. En la Guerra de Malvinas, dos secciones de exploración estuvieron presentes en la toma de posiciones combatiendo contra el enemigo invasor.

Regimiento Nº 5:

Puesto a las órdenes del coronel Francisco Pico, en 1815 lo formaban las milicias que eran parte integrante de la frontera sur bonaerense. El 07/05/1833, 140 de sus hombres se incorporan a la expedición del general Rosas, al mando del teniente coronel Narciso del Valle, en Bahía Blanca. Medio siglo después, estaba integrando la Segunda Brigada del ejército del general Roca marchando con 6 jefes, 32 oficiales y 512 soldados. Entre sus operaciones estuvo el reconocimiento de los caminos cordilleranos desde el valle de Pulmari hasta el lago Huechú-Huéhue, y levantaron un plano general del territorio.

En 1923 se estableció en Bahía Blanca, y en 1931 se construyeron los cuarteles para su instalación.

Regimiento Nº 6:

En 1815, la frontera norte bonaerense estaba a su cargo. Una de las expediciones punitivas llevadas a cabo por el general Rosas le fue encomendada al Regimiento N° 6 de Caballería, para castigar al cacique Huaquen, quien tenía sus toldos en el arroyo del Gualicho.

En junio de 1900 arriban a Trelew los 350 efectivos del Regimiento, y allí permanecieron hasta enero de 1905, fecha en la que es enviado a Bahía Blanca.

Regimiento No 7:

La Tercera Brigada del Ejército del general Julio Argentino Roca estuvo integrada por el Batallón 6 de Infantería de Línea, el Regimiento 7º de Caballería de Línea y un Escuadrón de Indios Auxiliares. El regimiento ocupó la zona de Las Lajas y Chos Malal. En 1883, en Puerto Deseado, el teniente coronel Lino O. de Roa apresó por equivocación a la tribu del cacique Orkeke y los transportó a Buenos Aires.

Regimiento Nº 8:

Soldados del Regimiento 8 en Malvinas. La “Sección Olvidada”, representación del Glorioso Cuerpo de Libertos del 8.

El Regimiento de Infantería Motorizado General O’Higgins es el primero de los cuerpos de Ejército que tomó contacto con la Patagonia.

Fundado el 13/07/1813 por el general Manuel Belgrano, recibió su bautismo de fuego en la batalla de Vilcapugio el 01/10/1813.

El 03/02/1814 fue creado por segunda vez. El 26/03/1815 se nombró como jefe al coronel Manuel Dorrego, y el 27/05/1815 se dividió destacando tropas a Santa Fe y al fuerte de Carmen de Patagones, en donde permaneció hasta el 25/01/1816, cuando regresó a Buenos Aires. El 12/12/1816 se le dio el nombre de N° 7 al primer Batallón, y de No 8 al segundo, el 02/01/1817, destinándolo para formar parte del Ejército de los Andes, y marchar al Perú. Entonces, pasó a ser el regimiento argentino que llevó más al norte la bandera de la libertad.

Una serie de desaciertos hacen que se lo disuelva.

El 22/12/1856 reaparece convertido en la Legión Militar Extranjera, y luego es destinado a la guarnición en Bahía Blanca, luchando contra los aborígenes maloneros, y en 1865 en la guerra contra el Paraguay.

En 1878 participó en la expedición al río Colorado y permaneció en la margen sur de este río hasta 1879, fecha en que regresó a Buenos Aires.

Con otros cuerpos marchó, en 1895, a Patagones a formar parte de la División del Sur, y en enero de 1896 llegó a General Roca; ahí permaneció hasta septiembre, y luego pasó a Tandil y de allí a Buenos Aires, a mediados de 1898, constituido en Batallón.

A partir de 1930, se instaló en Comodoro Rivadavia y ocupó los cuarteles que se levantaron en jurisdicción de YPF en 1935, como medida de previsión para asegurar la defensa del área.

Los diarios de la época resaltaron la importancia para la zona, no sólo porque la presencia de tropas en el sur de nuestra patria era un acto de soberanía, sino también por la acción que podría llevar a cabo en lo social, asistencial, económico y cultural.

Durante dos décadas, el regimiento aunó esfuerzos con YPF en cuanto al desarrollo del deporte en la juventud, impartiendo clases de ejercicios físicos a los escolares. En numerosas ocasiones apoyó a las víctimas de las inundaciones, bloqueo de caminos y en el incendio de los almacenes que YPF disponía en Km 3, en 1941.

El 20/10/1942, por resolución publicada en el Boletín Militar Nº 3.835, pasó a denominarse Regimiento de Infantería 8 General O’Higgins.

En 1946, al celebrarse el 133 aniversario de su fundación, fue trasladado al Km 11 de la misma ciudad. En 1982, en la Guerra de Malvinas, el regimiento ocupó la zona de Bahía Fox.