jueves, 26 de marzo de 2026

Francisco Watt, santafescosés de la RAF a Malvinas

Watt, de la RAF a Malvinas


Francisco Watt, argentino de ascendencia escocesa, nacido en Santa Fe hizo hasta el tercer grado de primaria, Cumplió su sueño de volar, fue comandante de bombardero Lancaster en la Real Fuerza Aérea Británica durante la segunda guerra mundial,perdió a sus 2 hermanos en combate.
Gracias a la experiencia de la guerra en Europa, fue uno de los primeros fundadores de la línea aérea Austral. También presentó con la Fuerza Aérea Argentina en 1982 para prestar servicios en Malvinas en apoyo logístico. Nieto de Clara Allyn, maestra traída por Sarmiento desde EE.UU para abrir las primeras escuelas públicas en Argentina.


martes, 24 de marzo de 2026

Dagger escapa por el estrecho luego de atacar a la Flota


Mirage Dagger argentino se aleja del callejón de las bombas después de atacar su blanco, en la foto se pueden ver también los marinos británicos que nada pudieron hacer...

domingo, 22 de marzo de 2026

Soldado Horacio Echave: Su muerte, homenaje y dolor de su madre



La conmovedora historia de la madre de un soldado caído en Malvinas: cómo fue el día que visitó su tumba en Darwin

Nélida murió dos días antes de finalizar el 2024. Antes, pudo identificar el cuerpo de Horacio Echave y visitar las islas. El relato de la despedida del soldado que viajó a las islas desde Mercedes. El abrazo final y la angustia por la falta de información

Por Adrián Pignatelli || Infobae
Nélida Montoya, mamá del soldado Echave, cerrado un capítulo frente a la tumba de su hijo, cuyos restos fueron identificados en 2017 (Familia Echave)

A los Echave, Malvinas los golpeó de la peor forma. Las hermanas de Horacio recuerdan perfectamente aquella noche cuando a punto de cenar asado al horno con papas paró un jeep del ejército en la puerta de la casa y dos militares les comunicaron que Horacio estaba desaparecido. Quedaron grabados los gritos de desesperación de Nélida, que no entendía lo que pasaba y no concebía cómo no podían darle precisiones de lo que había pasado en Malvinas con su Horacito, su hijo mayor, que ella no pretendía ningún reconocimiento ni medalla, que solo lo quería de vuelta con ella.

El ritual se repetía cada vez que Horacio debía regresar al regimiento de infantería 6, donde hacía el servicio militar. Los padres y hermanos lo acompañaban caminando hasta la parada del ómnibus, y lo que recuerda su hermana Analía, que entonces tenía siete años, es que siempre iba sonriente y que antes de subir al micro, se daba un abrazo fuerte con su papá Horacio Dámaso.

(Comisión de familiares de caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur)

Siempre de buen humor y de tener muchos amigos, era bromista con sus hermanas Liliana, Marcela, Susana, Analía y Vanesa (la siguiente María Julieta nació en 1981 y falleció a los tres días) y le gustaba disfrazarse para hacerlas asustar. Ya más grande, cuando ellas iban a bailar, las acompañaba de regreso a casa y luego se volvía al boliche. Para su madre Nélida, era un chico dulce, cariñoso, que bailaba a las maravillas el rock, que le gustaba ir a pescar y “todas esas cosas” y que soñaba con convertirse en maquinista.

Había nacido en Bolívar el 22 de junio de 1962 y desde muy chico la familia se radicó en Lobos por el trabajo del papá. Hizo la primaria en la N° 1 Pilar Beltrán, la más antigua de esa localidad. El primer año de secundaria en el Nacional de esa ciudad, un par de años en la técnica industrial y luego, como el estudio no era lo suyo, abandonó para trabajar con un vecino en la colocación de antenas. En Lobos todos lo conocían como “el topo”, por sus orejas.

Cuando entró al servicio militar, bromeaba que se engancharía en el ejército. Cuando la familia supo que el regimiento sería movilizado a las islas, tomaron el tren a Mercedes, porque aprovechaban el viaje gratis ya que el papá era ferroviario. Ese soleado lunes 12 de abril de 1982 llegaron casi corriendo junto a otras familias porque el tren se había atrasado, y vieron a Horacio colgado de la reja, esperándolos para despedirse.

Rodeado de sus hermanas: Liliana, Marcela, Susana y Analía (Analía Echave)

El último abrazo, interminable, fue con su papá. Ambos lloraban, y la mamá amagó a retarlos, que no iba a pasar nada, que así como iban volverían, quiso tranquilizar, aunque la procesión iba por dentro.

Era apuntador de FAL de la compañía B. Estaba en la tercera sección al mando del subteniente Esteban Vilgré Lamadrid. Escribió cuatro cartas desde las islas y cada vez que llegaba una, la madre se aliviaba, porque sabía que estaba bien, a pesar de su angustia al saber que sólo comían una vez al día. Cuando la mamá supo que estaba por el monte Dos Hermanas, se tranquilizó, porque pensó que la guerra se concentraría en Puerto Argentino. El les escribía que estaba defendiendo a la Patria, que se quedasen tranquilos.

En una oportunidad, Echave le pidió al corresponsal Rotondo que junto a su compañero Benítez les tomasen una fotografía así sus familias se quedarían tranquilas.

Echave y Benítez fotografiados en Puerto Argentino. Los soldados pensaron que, cuando se publicara, sus familias se tranquilizarían (Eduardo Rotondo)

En las primeras horas del 14 de junio, el último día de la guerra, fue cuando se produjeron la mayoría de las bajas del regimiento donde estaba Horacio, quien cayó junto a Horacio Balvidares por el fuego de la artillería inglesa, cuando ya estaban replegados sobre Puerto Argentino.

Nélida Esther Montoya, su mamá, nació el 6 de junio de 1943 en Hale, un pueblo del partido de Bolívar. De joven trabajaba en el campo. A su esposo Horacio Dámaso Echave lo conoció porque era ferroviario y alternaba destinos de trabajo en el interior bonaerense.

En Bolívar nació Horacio y al año y medio les gustó Lobos, se quedaron a vivir allí y formaron una familia.

Nélida en la inauguración de una plaza en Bolívar, con el nombre de su hijo

Apenas terminó la guerra Nélida -que escuchaba todo el día Radio Colonia en busca de noticias- trató de indagar y de saber qué había pasado con su hijo. Los Echave iban a la ruta por donde llegaban los camiones del Ejército con los soldados, preguntaban por Horacio. Al principio tenían la esperanza de que se hubiera bajado antes y que tal vez fuera camino a casa.

Fue un duro impacto cuando semanas después de finalizada la guerra, un par de militares fueron a su casa, a la hora de la cena -un asado al horno con papas terminó quemado porque nadie le prestó atención- a comunicarle que su hijo estaba desaparecido. Solo recibieron gritos de desesperación y de muchos por qué sin respuesta. A su lado, su marido permanecía inmutable, mientras medio pueblo de Lobos se había agolpado en la puerta de la casa.

Allí sus hijos se enteraron de que su mamá estaba embarazada de Juan Pablo, noticia que había ocultado por vergüenza. “Esperemos que a tu mamá esta noticia no le afecte el embarazo”, comentaban los vecinos. Cuando su hija Andrea le preguntó si estaba encinta, respondió que sí y luego se largó a llorar.

Fue Nélida que decidió donar la placa que por años señaló la tumba de su hijo como "soldado argentino solo conocido por Dios", al pueblo de Lobos, como un agradecimiento a los vecinos por tantos años de ayuda y contención

Juan Pablo nació en octubre. Ella pensaba que si tenía otro varón fuera a tener que hacer el servicio militar, y eso la aterraba.

Horacio nunca supo que iba a tener un hermano. La familia había conocido ya el dolor: en 1981 había fallecido María Julieta, una hija de tres días y recuerdan que Horacio pidió permiso en el cuartel, ya que estaba haciendo el servicio militar, para estar con su familia.

Nélida se involucró y participó activamente de la inauguración de lo que los hijos aseguran es la primera y única biblioteca manejada por veteranos de Malvinas, que se levantó hace 25 años en el predio del ferrocarril en Lobos.

Al padre de Horacio, Malvinas le dolía mucho, no hablaba del tema. Y el día en que una comisión integrada por representantes del Equipo Argentino de Antropología Forense, la Cruz Roja, el escribano general de la Nación y no recuerdan qué otros funcionarios más fueron el 15 de diciembre de 2017 a notificar la identificación de su hijo, estaba en cama y no quiso levantarse. “¿Encontraron a Horacito? ¿Está muerto?” atinó a preguntar. Falleció a consecuencia de un Epoc el 1 de julio de 2018. Nunca quiso viajar a las islas, decía que se encontraría con su hijo en el cielo.

Cuando se identificaron los restos, fue cuando la familia admitió que “no lo esperaría más”. Su mamá dijo que ya no era un soldado sólo conocido por Dios, “sino por nosotros también”.

"Madres de Malvinas", un título que bien define a Nélida y a tantas mujeres durante los últimos cuarenta años

Para Nélida, la identificación fue una pequeña victoria, porque había sido una de las primeras mamás en insistir en que se hicieran los análisis de ADN. Siempre le pedía a su hija Analía que estuviese con ella en las tantísimas notas periodísticas que brindó, porque su misión siempre fue la de encontrar a su hijo.

En esas entrevistas, los hijos descubrieron a “una mamá nueva”, desprovista de esa rígida coraza que nunca se quitaba. En la vida cotidiana era una persona cerrada en sí misma, que no manifestaba sus sentimientos y que si la habían visto llorar tres veces, era mucho. Intuían que lo hacía cuando estaba sola. En la familia entendieron que todo lo hacía por Horacio. Caso contrario de su marido, más emocional y sentimetal.

En marzo de 2018 su hija Analía la acompañó en el viaje de familiares de caídos al cementerio de Darwin. Para ella Malvinas le había quitado su hijo, pero también sabía que era el último lugar que había pisado.

Ella ya había ido tres veces antes, y como ignoraba en qué tumba estaba enterrado su hijo, besaba todas las cruces. Siempre llevaba flores y rosarios.

Su último viaje a Darwin fue distinto porque pudo visitar la tumba con el nombre. Fue un esfuerzo muy grande, ya estaba muy cansada, usaba bastón para movilizarse y por nada del mundo quiso llegar al cementerio en silla de ruedas, tal como se lo ofrecieron. Que ella llegaría caminando, que si su hijo se había sacrificado, ella también lo haría. Ayudada por una asistente de la Cruz Roja traspuso la puerta del cementerio. Confesó su temor de no encontrar la sepultura.

Estuvo dos horas sentada frente a la sepultura y lo más doloroso fue la despedida, porque no quería dejar solo a Horacio.

Cuando fue el último viaje el 5 de diciembre pasado, sus hijas no le comentaron nada, ya que estaba internada en la ciudad de La Plata. Cuando se enteró, días después, lloró mucho. La consolaron diciéndole que debía recuperarse, así podría ir en el viaje programado para marzo de este año.

Cuando la enfermedad comenzó a hacerse sentir, sus hijas Analía y Vanesa la representaban en actos. A Analía le quedó grabado la emoción que sintieron en el homenaje celebrado en la Escuela N° 1 Pilar Beltrán cuando recibieron diplomas los que habían egresado de la primaria hace 50 años, que era la promoción de su hermano Horacio.

Cuando le tocaron nombrarlo, estalló una cerrada ovación, gritos de “héroe” y de vivas a la Patria, y sus viejos compañeros las sorprendieron entregándole un diploma, firmado por todos, “en reconocimiento al héroe de Malvinas Horacio Echave”.

El 4 de julio del año pasado, la placa de “Soldado sólo conocido por Dios” que cubría su tumba sin nombre en Darwin, identificada como B.1.4, se colocó en la Plaza 1810 de Lobos, y Nélida pudo estar presente. En junio del 2019 en el barrio 181 de la ciudad de Bolívar, donde Horacio nació, se inauguró una plaza con su nombre.

Sostenía que la muerte de su hijo le había provocado una herida que se cerraría con su propia muerte. En los días finales, con su cama ortopédica acondicionada en la cocina porque no entraba en la habitación, se preocupó de que hubiera una vela encendida en un altarcito que ella había armado con las fotos de su hijo y de su marido.

El domingo 29 de diciembre, en su agonía, llamó mucho a su hijo. Dos minutos antes de la medianoche, falleció rodeada de toda su familia. Tenía 81 años, y 35 batalló para lograr el reconocimiento de aquellos soldados que eran conocidos solo por Dios, pero que ahora eran conocidos por todos.

Fuentes: Analía, Andrea Susana, Vanesa y Juan Pablo Echave


viernes, 20 de marzo de 2026

Malvinas: Preparando las bombas para el Príncipe

ARMERO ARGENTINO cabo 1 Moyana y Antonio Coria de la fuerza aérea trabajando en la espoleta eólica de una bomba Mk.82 de 500 libras (226 kilogramos) en el soporte central de un Douglas A-4B Skyhawk en la Base Aérea Militar Río Gallegos, Santa Cruz, durante la guerra, este soldado Argentino que sirvió a la patria no cobra la pensión como veterano de guerra .

miércoles, 18 de marzo de 2026

Colaboración argentino-peruana: Cuando casi llegan los AS-30 peruanos

En este capítulo veremos en exclusiva, el testimonio del Gral. FAP (r) Rubén Mimbela Velarde, apelativo de combate SAPO, quien nos contará el valiosísimo cargamento que iban a transportar en aquella misión de transporte estratégico del 4 de Junio de 1982, que se trataba de un sistema de armas predecesor y equivalente al novedoso misil Exocet, misil también fabricado por los franceses de Aeroespatiale, el misil Aire Superficie AS-30, apropiado para misiones de ataque a unidades de superficie (navales).

sábado, 14 de marzo de 2026

Gran Bretaña en una carrera contra Argentina por la Antártida


The Telegraph admite la verdad: Gran Bretaña quiere llegar a la Antártida antes que Argentina





En una admisión tan reveladora como preocupante, The Telegraph, uno de los diarios más emblemáticos del conservadurismo británico, publicó un artículo en el que sostiene sin rodeos que el Reino Unido debe apresurarse a asegurar su presencia en la Antártida antes de que lo haga la Argentina. El motivo es claro: los inmensos recursos naturales del continente blanco podrían convertirse en una tabla de salvación para una potencia en declive.

Lejos de tratarse de una simple reflexión geopolítica, el texto expone con crudeza una ambición estratégica británica sobre un territorio donde la Argentina no solo posee derechos históricos, geográficos y jurídicos, sino también una presencia concreta e ininterrumpida desde 1904. Es decir, mucho antes de que Londres intentara revitalizar sus pretensiones sobre la región, la Argentina ya estaba allí, sosteniendo con hechos su vínculo permanente con la Antártida.

El propio artículo británico reconoce esa realidad. Menciona la cercanía natural entre el territorio continental argentino y la Antártida, así como la firmeza con la que nuestro país defendió históricamente su reclamo soberano. No es un dato menor: mientras el Reino Unido observa el continente blanco como una oportunidad de rescate económico, la Argentina lo considera parte integral de su proyección territorial, científica, logística y estratégica.

Durante décadas, el Tratado Antártico de 1959 preservó a la región como un espacio dedicado a la paz y a la ciencia. Pero ahora, ante el crecimiento del interés global por el petróleo, el gas, los minerales y otros recursos críticos, comienzan a aparecer voces en las grandes potencias que buscan terminar con esa etapa de cooperación y abrir una nueva era de disputa. El artículo de The Telegraph se inscribe exactamente en esa lógica: la de una potencia que, frente a su debilitamiento, vuelve a mirar hacia territorios ajenos con reflejos coloniales.



El texto también deja en evidencia la preocupación británica por el avance de otros actores, entre ellos Argentina, Chile, China, Rusia y Estados Unidos. Sin embargo, entre todos esos nombres, la Argentina aparece como un rival central. Y no por casualidad: nuestro país tiene la legitimidad de la cercanía geográfica, la continuidad histórica, la experiencia logística y una presencia humana y científica sostenida que ninguna editorial extranjera puede borrar.

La preocupación británica también revaloriza el papel estratégico de las Islas Malvinas, utilizadas por el Reino Unido como enclave de proyección hacia el Atlántico Sur y la Antártida. Esa realidad confirma, una vez más, que la cuestión antártica no puede separarse de la disputa por Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Todo forma parte de un mismo tablero geopolítico, en el que la Argentina debe actuar con claridad, decisión y visión de largo plazo.

En definitiva, lo que The Telegraph dice entre líneas es contundente: el Reino Unido sabe que la Argentina cuenta con títulos sólidos, presencia real y una posición privilegiada en la disputa por el futuro del continente blanco. Por eso busca instalar una narrativa de urgencia, como si se tratara de una carrera por apropiarse de una riqueza antes que otros. Pero la Antártida no es un botín, y mucho menos un premio para nostalgias imperiales.

Frente a este escenario, la Argentina tiene una responsabilidad histórica: defender con firmeza su soberanía, fortalecer su presencia científica y logística, y consolidar una política de Estado que proteja plenamente sus derechos en la Antártida. Porque si incluso desde Londres reconocen la centralidad argentina en el continente blanco, entonces es hora de que la dirigencia nacional esté a la altura de esa verdad y la convierta en acción estratégica.

Si querés, también te lo puedo rehacer en un tono todavía más editorial, patriótico y confrontativo, o en una versión más breve e impactante para publicación en redes, columna o nota de opinión.

jueves, 12 de marzo de 2026

Una maratonista argentina gana una carrera en la isla bajo ocupación británica

Una argentina ganó el maratón de las Islas Malvinas: se lo dedicó a los caídos 




La maratonista Candela cerrone logró un emotivo triunfo en Malvinas.

  • La atleta Candela Cerrone, oriunda de Pinamar, recorrió los 42K en poco más de 3 horas y 14 minutos.


EL DIARIO digital


Buenos Aires, 9 marzo (NA) – La atleta argentina Candela Cerrone, nacida en Pinamar, se consagró ganadora de la 15ª edición de la Stanley Marathon, disputada este domingo en las Islas Malvinas.

Con un tiempo oficial de 3 horas, 14 minutos y 30 segundos, la corredora logró el primer puesto en la categoría femenina de esta competencia, que es considerada el maratón más austral del mundo.

El evento, certificado por la Association of International Marathons and Distance Races, se desarrolló en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer y bajo condiciones climáticas extremadamente exigentes, según pudo confirmar la Agencia Noticias Argentinas.

Un circuito duro y con viento extremo

Emocionante la llegada de la atleta argentina.

La carrera presentó un desafío particular para los corredores debido a las fuertes ráfagas de viento y la irregularidad del terreno, factores que suelen caracterizar al circuito de las Malvinas.

A esto se sumó una particularidad reglamentaria: por normas locales, los atletas no pueden competir con insignias nacionales en su indumentaria, por lo que Cerrone participó sin símbolos argentinos.

Ese contexto hizo aún más significativo el cierre de la competencia, cuando la maratonista celebró su logro tras cruzar la meta.

"Fue muy emotivo y muy duro"

Luego de quedarse con el triunfo, Candela Cerrone describió lo que significó completar la carrera en condiciones tan exigentes.

"Fue todo muy emotivo y también muy duro", expresó la atleta tras finalizar la prueba.__IP__

La victoria de la corredora argentina en uno de los circuitos más extremos del planeta se convirtió en un logro destacado para el atletismo nacional, en una competencia que cada año convoca a corredores de distintos países atraídos por el desafío deportivo y las condiciones únicas del lugar.

#AgenciaNA