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jueves, 10 de septiembre de 2026

La carta al padre del Teniente Estévez

La carta del teniente Estévez a su padre: "Dios ha dispuesto que muera en Malvinas cumpliendo con mi misión"

Combatió hasta el final, con un balazo en una pierna y un brazo destrozado por un proyectil. Murió en la batalla de Darwin-Pradera del Ganso. Antes de partir hacia la guerra, dejó dos cartas: para su novia y para su padre. Aquí, en la voz de Mariano Martínez, el homenaje a un héroe de Malvinas

Por Gaby Cociffi || Infobae



El primer proyectil le pegó en la pierna izquierda. El siguiente le destrozó un brazo. El teniente Roberto Néstor Estévez, sangrando, siguió dando órdenes a sus 40 hombres que, en la primera línea de combate, contenían el avance inglés sobre Pradera del Ganso.

En medio del feroz combate, el oficial vio que uno uno de sus soldados estaba herido en una trinchera. A pesar de sus propias heridas, se arrastró hacia él. Tomó un fusil FAL y siguió disparando.

"De pronto lo vi caer en mi pozo. No parecía sentir dolor, gritaba y daba órdenes, estaba dispuesto a continuar la batalla", recordó años más tarde el veterano Sergio Daniel Rodríguez.

-¿Estás bien?– le preguntó Estévez al ver que la pierna del joven estaba ensangrentada.

-Estoy bien, puedo seguir– respondió Rodríguez

El teniente Roberto Néstor Estévez cayó en Darwin el 28 de mayo de 1982. Había nacido en Posadas, Misiones, y tenía 25 años

La batalla había comenzado en la densa y gris madrugada del 28 de mayo de 1982. La compañía C del Regimiento 25 de Infantería de Colonia Sarmiento, Chubut, recibió la orden de relevar a la Compañía A del Regimiento 12 de Infantería que estaba bajo intenso fuego enemigo.

"Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino", le dijo el teniente Coronel Italo Ángel Piaggi, del R12.

Estévez no dudó. Supo que era una misión imposible, excesivamente arriesgada, pero arengó a sus hombres:

"Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final y tratar de recomponer esta difícil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen… ¡Seguidme!".

La Compañía C del Regimiento 25: (de izq. a der) El teniente primero Esteba, el teniente Estévez y el subteniente Gómez Centurión

A las 5:30 de la mañana los ingleses habían tomado las posiciones más altas. Los argentinos se desplegaron en abanico y se refugiaron en varias trincheras. El fuego enemigo comenzó a menos de 200 metros. La Compañía C quedó en medio de un tiroteo entre las fuerzas británicas y otro regimiento argentino que estaba a sus espaldas.

Las fuerzas nacionales se enfrentaban contra 150 hombres bien armados y con apoyo naval del 2º Batallón de Paracaidistas británicos. Para el mediodía la batalla continuaba y la sección de Estévez había rechazado tres avances ingleses impidiéndoles tomar la colina.

Pero el R25 estaba en medio de fuego cruzado. El teniente buscó un cambio de posición. Mandó al soldado Carrascull a comunicar la orden a la otra compañía. Pero el joven nunca llegó: una bala de un francotirador le pegó de lleno en la cabeza.

La batalla en Pradera del Ganso fue el primer combate terrestre entre las fuerzas británicas y los regimientos argentinos, luego de que los ingleses desembarcaran en San Carlos

Minutos después, Estévez fue herido en la pierna y en el brazo. Fue en ese instante, ya con dos balazos en su cuerpo, que el teniente vio a Rodríguez sangrando en la trinchera y se arrastró hacia él.

El oficial notó que el soldado no tenía casco. "Éramos comandos, nos cubríamos la cabeza solo con una boina verde", recordó el veterano. Inmediatamente, tomó el casco de un caído en el fondo de la trinchera y se lo puso para protegerlo.

"Para hacerlo tuvo que incorporarse. Y en ese momento una bala le perforó el pómulo derecho. Cayó pesadamente a mi lado. Dijo algo antes de morir, pero ninguno entendió sus palabras. No pudimos salvarlo. Esa bala era para mí. Estévez me salvó la vida", reveló con emoción Rodríguez.

Roberto Néstor Estévez cayó en la negra turba de Malvinas y se convirtió en héroe. Había nacido en la tierra colorada de Posadas, Misiones, el 24 de febrero de 1957, y era el séptimo de nueve hermanos.

“Dios, que es un Padre Generoso ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria”, le escribió a su padre

La Patria siempre fue su vida. A los ocho años había dibujado una historieta cuyo superhéroe no era Batman o Superman: era un gaucho con capa que vivía grandes aventuras en nuestra tierra. Durante cuatro años el niño hizo que su gaucho, su héroe nacional, peleara para llevar adelante una campaña para recuperar las Malvinas.

El 2 de abril de 1982, sin la capa de su infancia pero con ese mismo espíritu, participó en el desembarco en Puerto Argentino junto al Regimiento de Infantería Mecanizada 25. Dos días más tarde, a bordo del ARA Islas de los Estados, llegó a Puerto Darwin.

Antes de partir hacia Malvinas, escribió dos cartas. Fue el 27 de marzo de 1982. Lo hizo con trazo firme y mucha emoción.

Guardó las cartas en dos sobres y le pidió a un soldado que si él no volvía se las hiciera llegar a sus seres queridos.

Fueron su despedida para la mujer que amaba -Marta Beatriz López, fallecida en 2011, y a quien conocía desde la infancia- y para su padre, Roberto Néstor Estévez, a quien admiraba y seguía como ejemplo de vida.

El joven oficial sabía que iba a morir en las islas.

“Para vos, que sos niña aún, la vida continúa y eso es inexorable razón por la cual no te debes cerrar a la posibilidad de encontrar otra vez el amor”, le pidió a su novia María Beatriz

A su novia le pidió que lo recordara con alegría, y le escribió: "Mi niña hermosa: Cuando leas estas líneas yo estaré ante Dios, Nuestro Señor, rindiendo cuenta de mis actos. Lo haré como consecuencia de haber entregado mi vida, como es un honor para el Soldado: en el cumplimiento de la misión (…). Para vos, que sos niña aún, la vida continúa y eso es inexorable razón por la cual no te debes cerrar a la posibilidad de encontrar otra vez el amor. Y ahora el último abrazo. No te olvides nunca de rezar por mí. Recordá que es Dios, Nuestro Padre, quien así lo ha querido. Te amo por siempre".

Las cartas para el teniente siempre fueron muy importantes en su vida. Eran un acto de amor, de entrega. Tanto que su cuerpo fue identificado por la gran cantidad de cartas que tenía en los bolsillos de su uniforme. Los ingleses lo anotaron ese detalle: "id by letters".

A su padre le dejó una carta que es un legado de honor, coraje, y entereza. Palabras emocionadas que definen la breve e intensa vida de un héroe.

La carta que el teniente Estévez le escribió a su padre poco antes de partir hacia la guerra

Querido papá,

Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor.

Él, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en cumplimiento de mi misión. Pero fijate vos, ¡que misión! ¿no es cierto?

¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía?

Dios, que es un Padre Generoso ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.

Lo único que a todos quiero pedirles es:

1) que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo.
2) que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza y, muy importante.
3) que recen por mí.

Papá, hay cosas que, en un día cualquiera, no se dicen entre hombres pero que hoy debo decírtelas: Gracias por tenerte como modelo de bien nacido; gracias por creer en el honor; gracias por tener tu apellido; gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española; gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar

Hasta el reencuentro, si Dios lo permite.
Un fuerte abrazo.
Dios y Patria ¡O muerte!

Roberto

(Hoy, a 36 años de la guerra, este homenaje al teniente Estévez -teniente primero post mortem y  Cruz al Heroico Valor en Combate- en la voz de Mariano Martínez, recordando las palabras escritas para su padre poco antes de partir hacia la guerra)

Los combatientes de la Compañía C del Regimiento 25



domingo, 26 de julio de 2026

Historial operativo de la PNA en el conflicto

Síntesis de la labor cumplida por la Prefectura Naval Argentina en el área Malvinas

  • Bajas, heridos, unidades asignadas y material perdido.

REVISTA GUARDACOSTA

 

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°   Año 19    Autor:


Grupo Terrestre:

El 16 de abril de 1982 arribaron a las islas el personal superior y subalterno que constituyó la avanzada de la Prefectura Islas Malvinas, la que se habilitó desde esa fecha mediante el ejercicio del poder de policía naval que le compete a la Prefectura Naval Argentina en el archipiélago austral (ley 18.398 art. 4, inc. b y arts. 5 y 6; ley 18.711, art. 9, inc. b), componente terrestre que estuvo a cargo del prefecto Francisco Manuel Martínez Loydi.

Complementaban aquella labor policial el personal superior del grupo guardacostas (GC-82 "Islas Malvinas" y GC-83 "Río Iguazú") y cinco cabos procedentes de la agrupación "Albatros", grupo que se instaló en Puerto Argentino, ocupando un edificio existente en el acceso al muelle de la gobernación, que junto con carpas allí levantadas conformaron el asiento provisorio de la dependencia, izándose el mismo día el Pabellón Nacional y el distintivo de la Prefectura Naval Argentina por primera vez en las Islas Malvinas. El personal de la dependencia, además de brindar seguridad a las instalaciones portuarias y buques amarrados, también cumplía misiones asignadas a bordo de los guardacostas en patrulla.

Los servicios policiales específicos de la institución se cumplimentaron dentro de las posibilidades que los medios disponibles y las circunstancias emergentes de las operaciones bélicas lo permitían, pudiéndose destacar entre otras, el practicaje realizado a buques mercantes de la empresa ELMA como el "Formosa" y el "Río Carcarañá" en el acceso a Puerto Argentino, generalmente en condiciones meteorológicas adversas, con la permanente amenaza del ataque enemigo, debiendo los guardacostas guiarlos a través de zonas minadas. También se dio entrada y salida a los buques, controlando la seguridad de su amarre o fondeo, tránsito portuario y navegación, pudiéndose destacar entre aquellos el despacho de salida formalizado al buque "Formosa" el 1° de mayo a las 11.35 horas, cuando arreciaba un fuerte bombardeo y ametrallamiento sobre Puerto Argentino.

El 19 de mayo se verificó el fallecimiento del marinero Jorge Eduardo López, asignado a la dotación de la Prefectura Islas Malvinas, quien a cargo de un vehículo doble tracción sigla "CTR TT-24" y de pertrechos para esa dependencia, se hallaba a bordó del buque "Isla de los Estados", cuando fue atacado y hundido mientras navegaba por el Estrecho de San Carlos. Fue ascendido con aquella fecha a cabo segundo "post mortem", mereciendo su accionar la condecoración "La Nación Argentina al Muerto en Combate".

Una misión destacada le cupo a los guardacostas al concretar el patrullaje de las aguas argentinas en tales condiciones, realizando tareas de búsqueda y rescate, especialmente de los pilotos que se eyectaban de sus aviones y caían al mar. En colaboración con la Dirección Nacional de Migraciones, la Institución autorizaba los casos especiales de embarque, desembarque o transbordo de tripulantes -con la oportuna comunicación a aquel organismo-, hasta tanto se efectivizara la delegación de las funciones migratorias.

En su relación con el ámbito civil autóctono, la dependencia a través de los patrullajes marítimos tomaba contacto con los asentamientos más alejados, llevando correspondencia, alimentos y medicamentos, posibilitando las eventuales evacuaciones sanitarias o el auxilio a los pobladores ante cualquier siniestro.

Con la finalización de la guerra el 14 de junio, el personal propio embarcó en el buque "Almirante Irízar", que zarpó de Puerto Argentino con destino a Comodoro Rivadavia el 16 de junio a las 1400 horas, con el sinsabor del resultado adverso de entonces, pero con la esperanza de que en un día no muy lejano vuelvan a flamear el Pabellón Nacional y el distintivo de la Institución al rehabilitarse la Prefectura Islas Malvinas,

Grupo Aéreo:

Fueron asignados al área (Aeropuerto de Puerto Argentino -Teatro de Operaciones Islas Malvinas) los aviones Short Skyvan PNA "PA-50" y "PA-54" y el helicóptero Puma "PA-12". Con anterioridad el "PA-54" había efectuado apoyo aéreo a la navegación de los guardacostas "Islas Malvinas" y "Río Iguazú" hacia las islas. Junto con las otras aeronaves mencionadas, realizaron en el continente vuelos de control de frontera en la isla de Tierra del Fuego, traslado de cargamento entre Río Grande, Río Gallegos y Ushuaia, búsqueda y rescate, etc. Tales unidades actuaron en Malvinas desde el 30 de abril al 15 de mayo, del 21 de abril al 6 de mayo y del 16 de abril al 9 de mayo de 1982 respectivamente. La valiente intervención de nuestra aviación en el campo de batalla es obvia. Esto lo confirman las misiones extremadamente riesgosas que consistían en el avistaje directo sobre los barcos ingleses.   

Tanto los aviones como el helicóptero de la Prefectura, emprendían vuelos rasantes hasta lograr avistar la flota enemiga. Cabe consignar que en varias oportunidades estas máquinas se vieron entre dos fuegos: el del enemigo y de la artillería de la costa. Todas estas misiones fueron consideradas con admiración por los hombres que se encontraban en el conflicto. También efectuaron reconocimientos aéreos, traslado de personal, alimentos y municiones, salvamento, barridos de radar para detectar blancos navales enemigos y tareas de búsqueda y rescate de aeronaves argentinas. Como consecuencia de las operaciones, fue totalmente destruido el avión "PA-50", mientras que el avión "PA-54" y el helicóptero "PA-12", con diversas averías, fueron apresados por las fuerzas británicas de ocupación. Estas unidades fueron distinguidas con la condecoración "Operaciones en Combate".

Grupo Naval:

Fueron afectados al área (Base Puerto Argentino - Teatro de Operaciones Islas Malvinas) los guardacostas PNA GC-82 "Islas Malvinas" y GC-83 "Río Iguazú", que cumplieron la hazaña de navegar 600 millas náuticas burlando el bloqueo inglés e incluso evitar el asedio de un submarino nuclear británico detectado durante la travesía. Habían zarpado desde la dársena "E" del puerto de Buenos Aires el 6 de abril a las 0800 horas, siendo despedidos por la plana mayor de la Institución. Actuaron en Malvinas desde el 13 de abril al 14 de junio y 22 de mayo de 1982 respectivamente. Llevaron a cabo, entre otras, las tareas de acompañamiento en navegación a buques de bandera argentina, inteligencia mediante barrido de radar para detectar posibles incursiones enemigas, practicaje de buques nacionales a través de la zona minada en el acceso a Puerto Argentino, apoyo y logística, reconocimiento de la zona Oeste de la isla principal.

Además, dichos guardacostas cumplieron patrullajes casi permanentemente, diurnos y nocturnos, en la bahía interior de Puerto Argentino y en la bahía exterior (Puerto Groussac). Cada uno de ellos navegó más de 1500 millas entre las islas, con tripulación propia y a veces con buzos tácticos que realizaban tareas de su especialidad con el apoyo de nuestras naves.

El guardacostas "Islas Malvinas" fue el primero en entrar en combate. El 1° de mayo de 1982, siendo aproximadamente las 0800 horas, se hallaba en la bahía de la Anunciación cuando un helicóptero Sea King, sobrevolando el guardacostas durante 10 minutos, efectuó sucesivos disparos de ametralladora, siendo respondido con el fuego de las armas policiales. La nave sufrió numerosos impactos en la superestructura, resultando herido el cabo 2a Antonio Grigolatto, maquinista del buque que en ese momento tenía el puesto de combate en el puente alto, sobre la banda de babor.

El cabo Grigolatto sufrió heridas de consideración que fueron atendidas inicialmente por el cabo segundo enfermero Roberto Borello de la Armada a bordo del guardacostas, siendo intervenido quirúrgicamente en Puerto Argentino y posteriormente trasladado a Buenos Aires, vía Comodoro Rivadavia. En esta acción cabe destacar la valerosa y decidida acción del ayudante de 3ra. Marcelino Blatter, maquinista del guardacostas, ya que al iniciarse el ataque británico éste se hallaba fondeado y no podía levar el ancla que se había atascado en el fondo rocoso. Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta que era imperioso el traslado del cabo herido y recuperar la plena maniobrabilidad de la nave para aumentar su capacidad de defensa, Blatter se desplaza por la cubierta de proa -desde donde venía el ataque del helicóptero-, portando como única arma una sierra de mano con la que pudo cortar la gruesa cadena en un titánico esfuerzo, reiniciando el guardacostas su navegación al retirarse la aeronave enemiga.

Este guardacostas, a pesar de haber sufrido el 30 de abril una avería en una hélice y línea de eje que limitaba su capacidad propulsora al 50% - lo que no pudo subsanarse-, cumplió igualmente con el 100% de las misiones encomendadas. Finalizadas las operaciones, fue apresado por las fuerzas invasoras.

A la bandera del guardacostas GC-82 "Islas Malvinas" se le otorgó la distinción "Operaciones de Combate" por: "Romper el bloqueo inglés a las Islas Malvinas entre el 11 y el 13 de abril y haber realizado el 100% de las misiones de reconocimiento y apoyo logístico asignadas durante el conflicto en el Teatro de Operaciones Malvinas, misiones que conllevaban la posibilidad de detección de la flota enemiga, siendo atacado con fuego naval en varias oportunidades; asimismo por haber enfrentado el ataque inglés a Puerto Argentino, destacándose su tripulación por repeler dicho ataque con fuego de fusilería y armas portátiles luego de trabarse las ametralladoras antiaéreas, con las que se contestó inicialmente el fuego enemigo."

El guardacostas "Río Iguazú" por su parte no escapó a la agresión inglesa. El 22 de mayo zarpó a horas 0500 con destino a Puerto Darwin transportando dos baterías de 105 mm Otto Melara y 15 hombres del Ejército Argentino a cargo del subteniente José E. Navarro y el cabo segundo enfermero de la Armada Osear Guzmán; a horas 0825 el guardacostas fue atacado por dos aviones ingleses Sea Harrier, repeliéndose el ataque con las ametralladoras Browning 12,7 mm propias, derribándose uno de los aviones enemigos, Como consecuencia de las averias sufridas en el casco a raíz del ataque, lo que producía un severo apopamiento por la entrada de agua, el buque fue embicado en una isla a trece millas al Este de Puerto Darwin, en el interior del seno Choiseul, en inmediaciones de la bahía Button, disponiéndose su abandono ante la eventualidad de nuevos ataques, quedando prácticamente inutilizado.

En dichas acciones perdió la vida el cabo 2° Julio Ornar Benítez mientras operaba la ametralladora Browning 12,7 mm asignada, contra una de las aeronaves enemigas, resultando además heridos el oficial principal Gabino O. González, el ayudante de 3ra. Juan José Baccaro y el cabo 2- Carlos Bengochea. En esa oportunidad, el cabo 2S José Raúl Ibáñez tomó la posición que ocupaba Benítez y con el arma de a bordo repelió la agresión logrando derribar a uno de los aparatos.

Todo el personal fue evacuado por medio de helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina a Puerto Darwin y posteriormente a Puerto Argentino donde arribaron el 26 de mayo. El 24 de mayo a las 1800 horas el cabo Benítez fue inhumado en las alturas próximas al extremo Noroeste de la pista de aterrizaje de Darwin con honras fúnebres presididas por el teniente coronel ítalo Ángel Piaggi, Jefe del Regimiento 12 de Infantería "General Arenales" y de la Fuerza de Tareas "Mercedes" que operó en el área Darwin - Goose Green. Formó personal superior y efectivos del Ejército y de la Fuerza Aérea, además de los tripulantes del Guardacostas "Río Iguazú"; el responso estuvo a cargo del R.P. Santiago Mora, Capellán del Ejército Argentino.

Los elementos transportados por el guardacostas, las dos baterías OM de 105 rnm, herramientas, balsas salvavidas, equipos de comunicaciones, víveres, etc., fueron luego recuperados y trasladados por medio aéreo a Darwin, con lo que la misión original asignada al "Río Iguazú" -transportar las armas de apoyo pesadas que resultarían vitales durante la heroica defensa protagonizada días después por la antes mencionada Fuerza de Tareas en el combate de Goose Green- fue cumplida.

Con fecha 22 de mayo de 1982 Benítez fue promovido "post mortem" al grado de cabo primero, distinguiéndose su accionar con la medalla "La Nación Argentina al Muerto en Combate". El cabo Ibáñez recibió la condecoración "La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate".

A la bandera del guardacostas "Río Iguazú" se le otorgó la distinción de "Honor al Valor en Combate" por: "Romper el bloqueo inglés a las Islas Malvinas entre el 11 y el 13 de abril y haber realizado el 100% de las misiones de reconocimiento y apoyo logístico asignadas durante el conflicto en el Teatro de Operaciones Malvinas, misiones que conllevaban la posibilidad de detección de la flota enemiga, siendo atacado con fuego naval en varias oportunidades. Asimismo por haber enfrentado en proximidades de Puerto Darwin el día 22 de mayo el ataque de dos Sea Harrier, abatiendo a uno de ellos no obstante la evidente inferioridad de medios." Por otro lado, las banderas de ambos guardacostas recibieron una condecoración de la provincia de Santa Fe el 15 de noviembre de 1985, consistente en una medalla con la inscripción "El Gobierno y el Pueblo de la Provincia de Santa Fe a la Bandera que Combatió en el Atlántico Sur. 1982", en el anverso, y un grabado con la Cruz del Sur en el reverso.

El personal que resultó herido fue distinguido con la medalla "La Nación Argentina al Herido en Combate", y todos los que participaron en las Islas Malvinas y en los espacios aéreos y marítimos fuera de las doce millas náuticas del continente recibieron el distintivo "Operaciones en Malvinas". En cuanto al guardacostas "Río Iguazú", constituyó la única unidad de superficie desde la que fue abatido un avión enemigo, circunstancia que dio lugar al comunicado N° 90 del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

jueves, 29 de enero de 2026

Pradera del Ganso junto a Waterloo: Las 20 mayores batallas que peleó el Reino Unido

 

Las 20 batallas más grandes de la historia británica

History News Network

El
Telegraph informa que el Museo del Ejército Nacional Británico ha publicado su lista de las mayores batallas de la historia británica. El público votará, ya sea en línea o en el museo, cuál es la más importante.

Las batallas, en orden cronológico:

Batalla de Blenheim , 13 de agosto de 1704, en Blenheim, Baviera (Guerra de Sucesión Española)

Batalla de Culloden , 16 de abril de 1746, en Drumossie Moor, Escocia (rebelión jacobita)

Batalla de Plassey , 23 de junio de 1757, en Plassey , Bengala Occidental, India (Guerra de los Siete Años)

Batalla de Quebec , 13 de junio de 1759, en las afueras de la ciudad de Quebec, Canadá (Guerra de los Siete Años)

Batalla de Lexington , 19 de abril de 1775, en Lexington, Massachusetts (Revolución estadounidense)

Batalla de Salamanca , 22 de julio de 1812, en Salamanca, España (Guerra Peninsular/Guerras Napoleónicas)

Batalla de Waterloo , 18 de junio de 1815, en Waterloo, Bélgica (Guerras Napoleónicas)

Batalla de Aliwal , 28 de enero de 1846, en Aliwai , Punjab, India (Primera Guerra Sikh)

Batalla de Balaklava , 25 de octubre de 1854, en Balaklava , Ucrania (Guerra de Crimea)

Batalla de Rorke 's Drift , 22 y 23 de enero, en Rorke's Drift, Sudáfrica (Guerra Zulú)

Campaña de Galípoli , del 25 de abril de 1915 al 9 de enero de 1916, en lade Galípoli, en Turquía (Primera Guerra Mundial)

Batalla del Somme , del 1 de julio al 18 de noviembre de 1916, en el río Somme, Francia (Primera Guerra Mundial)

Batalla de Megido , del 19 de septiembre al 31 de octubre de 1918, en Israel/Palestina, Jordania y Siria (Primera Guerra Mundial)

Batalla de El Alamein , del 23 de octubre al 4 de noviembre de 1942, cerca de El Alamein, Egipto (Segunda Guerra Mundial)

Campaña de Normandía , del 6 de junio al 25 de agosto de 1944, en Normandía, Francia (Segunda Guerra Mundial)

Campaña de Imphal / Kohima , del 8 de marzo al 3 de julio de 1944, en los alrededores deManipuryNagaland, India (Segunda Guerra Mundial)

Batalla del río Imjin , del 22 al 25 de abril de 1951, en el río Imjin , Corea (Guerra de Corea)

Batalla de Goose Green , 28 y 29 de mayo de 1982, en Isla Soledad (Guerra de las Malvinas)

Batalla de Musa Qala , del 17 de julio al 12 de septiembre de 2006, provincia de Helmand, Afganistán (Guerra de Afganistán)



miércoles, 2 de abril de 2025

La gesta de Malvinas para nunca más ignorar nuestra historia

 

Gesta de Malvinas: ¿Cinismo o ignorancia?

No pasa una semana sin que uno tenga que asombrarse de la liviandad con que funcionarios y políticos argentinos, de toda laya, afiliación y jerarquía, actuan en temas referidos a nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas. ¿Cinismo o ignorancia? Siendo benévolos y pensando en la segunda variante ¿será que se cumple aquella máxima de que uno no puede amar lo que no conoce? ¿Y que dichos funcionarios y políticos necesitan un breve curso sobre lo que fue nuestra noble y justa guerra del 82? ¿Algo así, quizá, los pueda conmover y empuje a reconsiderar?

LA RECUPERACION

La recuperación de las Islas Malvinas se llevó a cabo de manera incruenta para las tropas británicas en el llamado Operativo Rosario, aunque la misma le costó la vida al capitán Pedro Giachino, el primer héroe de la Gesta, quien a pesar de estar mortalmente herido hizo rendir al gobernador Rex Hunt.

A todas luces la Junta Militar había caído en la trampa, tendida por Gran Bretaña con ayuda del Pentágono, de que podía hacer una suerte de “toco y me voy” para después sentarse a negociar. Lejos de eso, la intención de la primera ministra Margaret Thatcher era provocar a la Argentina para tener un “casus belli” que sirviera de justificación a una nueva invasión británica y al establecimiento de la Fortaleza Falklands en el archipiélago.

Hay que recordar que en 1982 la OTAN ya no tenía ninguna base militar en el Atlántico Sur, que pudiera servir de contrapeso a la creciente presencia de la flota soviética en esas aguas, y necesitaba asegurarse a futuro la explotación de petróleo en la zona, el control del cruce interoceánico y sobre todo la proyección a la Antártida, último gran reservorio de minerales y agua dulce del planeta.

La Junta Militar nunca había pensado en ir a una guerra contra la OTAN pero, como intento de disuasión, ante la zarpada de una poderosa flota británica, comenzó a enviar tropas a las islas -con armamento incompleto- a la espera de que las Naciones Unidas pararan el conflicto bélico. Durante todo el mes de abril se montó un impresionante puente aéreo entre el continente y el archipiélago, que se ha llegado a comparar por su magnitud con el puente aéreo de los Aliados a Berlín, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial.

EL 1° DE MAYO

Tras establecer un cerco en torno a las islas, la aviación británica atacó la Base Aérea Malvinas, bombardeándola con bombas de mil libras y bombas de fragmentación tipo Beluga en la madrugada del 1° de mayo, con aviones Vulcan y Sea Harrier. La eficaz respuesta de la artillería antiaérea consiguió derribar varias de esas máquinas, evitando así que quedara fuera de servicio el aeropuerto. De hecho, a pesar de que la pista fue el blanco principal de los británicos, que durante todo el conflicto estuvieron bombardeándola hasta tres y cuatro veces por día, nunca lograron su objetivo. Siguió operativa hasta el último día del conflicto, permitiendo que aterrizaran en ella los aviones Hércules de la Fuerza Aérea y los Fokker de la Armada, trayendo abastecimiento y armamento y evacuando heridos.

Ese día 1° de mayo la Fuerza Aérea atacó a las fragatas británicas, causándoles daños y también se enfrascó en las llamadas “peleas de perro” con los aviones Harrier británicos, muy superiores en tecnología y armamento, ya que los Estados Unidos los habían provisto con los misiles Sidewinder L, de última generación. A propósito, el entonces Secretario de Marina de los Estados Unidos, John Lehman declaró que sin esos misiles el Reino Unido habría perdido la guerra.

La Argentina contaba con cinco aviones ultramodernos, los Super Etendard, con sus respectivos misiles Exocet, pero la mayoría de los aviones de la Fuerza Aérea eran de la década del 50, los Skyhawk A4. Sin embargo, sus pilotos, conocidos como los Halcones, suplieron esos 30 años de diferencia en tecnología con pericia, coraje y mística religiosa, diezmando a la flota del Reino Unido. Sorprendido, el jefe de la Task Force, almirante Sandy Woodward, anotaba en su diario (que luego fue editado como libro bajo el título ‘Los cien días’): “Si me preguntan quienes están ganando la guerra, nosotros ciertamente no somos”. Y en otro pasaje comenta que le quedan solamente tres buques operativos (había zarpado de Gran Bretaña con más de cien unidades, entre buques de guerra y logísticos).

Finalmente, el día 13 de junio, después de enumerar todas las bajas que los Halcones le habían causado a la flota, escribe: “Si los argentinos pudieran soplarnos, nos caemos”. Y justamente el 13 de junio el general Menéndez, jefe de la Guarnición Malvinas y gobernador militar, decide rendirse, tras mostrar durante todo el conflicto una asombrosa pasividad. Lo hace cuando a los británicos ya se les estaban acabando los pertrechos, por cuanto un avión Super Etendard de la Armada Argentina les había hundido el portacontenedores militar Atlantic Conveyor.

Después de la guerra se publicó un “paper” de la Inteligencia británica donde se habla del “factor Genta” en la guerra de Malvinas. Allí se explica que los cadetes de la Escuela de Aviación Militar habían sido formados en las enseñanzas de este filósofo nacionalista católico, asesinado por la guerrilla marxista en 1974, que los había imbuido de la mística que les permitió tener un desempeño tan eficaz en el conflicto.

HUNDIMIENTO DEL BELGRANO

La embajadora de los EE.UU. en la ONU, Jeanne Kirkpatrick, estaba haciendo denodados esfuerzos en conjunto con el presidente del Perú y el Secretario General de la entidad, para detener la guerra, y prácticamente se estaba por acordar un cese de fuego, pero a fin de frustrarlo y continuar con la guerra, Margaret Thatcher ordenó hundir el crucero General Belgrano, que estaba navegando de regreso al continente. Ya no habría marcha atrás.

Tras el hundimiento del Belgrano, la Armada retiró a la flota de mar del teatro de operaciones, a tal punto que el único de sus navíos que en Malvinas entró en combate, fue el pequeño aviso Sobral, que audazmente ingresó en aguas dominadas por los británicos para tratar de rescatar a dos pilotos derribados de la Fuerza Aérea.

Atacado por helicópteros artillados, presentó combate a pesar de la inferioridad de su armamento y sufrió numerosas bajas comenzando por su comandante, el capitán Gómez Roca, pero no se entregó y logró arribar al continente (en las Georgias había llegado a entrar en combate la corbeta Guerrico). De esta manera quienes salvaron el honor de la Armada en Malvinas fueron los aviadores navales, algunas fracciones de la Infantería de Marina, el submarino San Luis y las tripulaciones de ciertos buques mercantes.

Dos días después del hundimiento del Belgrano llegó el contragolpe de la Aviación Naval. Aviones Super Etendard atacaron y hundieron al Sheffield, el buque más moderno y sofisticado de la flota británica.

De ahí en adelante se sucedieron ataques de aviones de la Fuerza Aérea que salían del continente y que debían volar a ras del agua, para no ser captados demasiado temprano por los radares del enemigo, luego atravesar el erizo de fuego defensivo de las fragatas, descargar las bombas en el puente de las mismas y hacer el escape con una cantidad mínima de combustible, perseguidos además por los Harrier con su armamento tan superior.

DESEMBARCO BRITANICO

Recién el 21 de mayo los británicos se animaron a desembarcar y lo hicieron en San Carlos, lugar que oficiales de Inteligencia argentinos habían identificado como probable. Sin embargo, el general Menéndez solo había mandado 60 hombres a la zona. Encabezados por el teniente primero Carlos Daniel Esteban, estos soldados enfrentaron el desembarco de unos 2500 británicos y derribaron tres helicópteros antes de replegarse hacia Puerto Argentino.

Alertados por el teniente de navío Owen Crippa, que en la mañana del 21 de mayo atacó con su avión de entrenamiento AerMacchi a toda la flota británica en el estrecho de San Carlos, averiando a la fragata Argonaut, desde el continente comenzaron a llegar oleadas de cazabombarderos de La Fuerza Aérea y la Aviación Naval que sometieron a un feroz castigo a la flota británica, hundiendo varios buques y averiando a otros.

Desde San Carlos, los británicos emprendieron la marcha hacia la localidad de Darwin-Pradera del Ganso, donde funcionaba la Base Cóndor de la Fuerza Aérea y estaba desplegado el Regimiento 12 de Infantería y fracciones de los Regimientos 8 y 25, está última al mando del teniente Roberto Estévez.

A todo esto, los Halcones seguían asediando a la flota británica, causándole ingentes daños. Así, por ejemplo, el 25 de mayo el primer teniente Mariano Velasco hundió al destructor Coventry y los pilotos Pablo Carballo y Carlos Rinke pusieron fuera de combate a la fragata Broadsword. El general Menéndez, en cambio, persistía en su actitud pasiva. Había enterrado a unos 8.000 soldados alrededor de Puerto Argentino, en pozos de zorro inundados y con insuficiente alimentación, ya que había prohibido que se carnearan las centenares de miles de ovejas que había en las islas. Tampoco había cambiado de dirección la cuña defensiva que apuntaba hacia el mar, cuando los británicos avanzaban por tierra. Solamente salían a buscar al enemigo las compañías de comandos. Fueron las únicas unidades que tomaron prisioneros, y que capturaron una enseña británica. Además fueron las fracciones que proporcionalmente más bajas tuvieron.

El dia 27 de mayo los británicos comenzaron a atacar las posiciones argentinas en Darwin-Pradera del Ganso. Se habían jactado que a las 5 de la tarde ya estarían tomando el té de la victoria, pero los combates finalizaron recién el 29. En los mismos se destacó la Sección del teniente Roberto Estévez, que contraatacó y detuvo a las fuerzas británicas – superiores en número – durante cinco horas. Aún herido, Estévez siguió comandando, combatiendo y cuidando a sus soldados conscriptos hasta que cayó muerto. También se distinguió en las acciones el subteniente Juan José Gómez Centurión, quien abatió a un teniente de paracaidistas y rescató, internándose detrás de las líneas enemigas, a un suboficial herido.

Uno de los hombres de Estévez, el conscripto Oscar Ledesma, de 18 años, abatió en un mano a mano al jefe de los paracaidistas británicos, el teniente coronel Herbert Jones. Su accionar, como el de muchos otros soldados conscriptos, echa por tierra el mito de los “chicos de la guerra”, mote infamante endilgado a nuestros soldados a fin de sugerir que no eran aptos para el combate y solamente dignos de lástima.

Asimismo se destacó en el combate el subteniente Claudio Braghini, que amén de haber derribado aviones Harrier, utilizó los cañones bitubo de su batería antiaérea para arrasar a la infantería enemiga.

El teniente coronel Italo Piaggi rindió la guarnición el 29 de mayo, pero los británicos nunca más volvieron a atacar a la luz del día, como lo habían hecho en esta oportunidad, por la cantidad de bajas que sufrieron.

Al tiempo que continuaba la batalla aeronaval, los británicos marchaban por tierra hacia Puerto Argentino, pero el 8 de junio intentaron realizar un desembarco de tropas en Bahía Agradable. Una escuadrilla de la Fuerza Aérea comandada por Carlos Cachón atacó al enemigo en el momento justo del desembarco, causando estragos entre los buques y los soldados, a tal punto que los propios ingleses calificaron ese 8 de junio como “El día más negro de la flota británica”. El general Menéndez, que aún disponía de 12 helicópteros en condiciones de transportar tropa, no hizo nada para rematar el desembarco, a pesar de la corta distancia entre Puerto Argentino y Bahía Agradable.

A partir del 9 de junio se intensificaron los combates en los montes aledaños a Puerto Argentino. En el monte Dos Hermanas se destacó por su valentía y eficacia la fracción encabezada por el subteniente Marcelo Llambías, y en el monte Harriet, el teniente primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia sin mando de tropa, organizo la resistencia e incluso realizó un contraataque, antes de caer herido por cinco impactos.

La superioridad numérica del enemigo hizo imposible retener esos montes, aunque en las cercanías había varios regimientos argentinos –el 3, el 25, el 6 – que prácticamente nunca entraron en combate (salvo algunas de sus fracciones pequeñas). El general Menéndez, haciendo gala de su sempiterna pasividad no los movilizó.

La batalla clave se produjo en la noche del 11 al 12 de junio por el control del Monte Longdon, defendido por el Regimiento de Infantería 7 y pequeñas fracciones de otras unidades. El encarnizado combate duró once horas, destacándose el contraataque realizado por la Sección del teniente Raúl Castañeda, que estuvo a punto de desalojar a los británicos. Pero al no recibir apoyo por parte de otros efectivos, el Monte Longdon quedó en manos enemigas.

A partir de ahí fue central el accionar de la artillería argentina para contener el avance británico. Como ejemplo cabe citar que la Batería A del Grupo de Artillería 3, comandada por el teniente primero Luis Caballero, disparó sus cañones Oto Melara de 105 mm durante 60 horas seguidas, hasta agotar munición.

El 13 de junio una escuadrilla de la Fuerza Aérea, encabezada por el capitán Carlos Varela atacó audazmente el puesto comando británico en tierra, causando numerosas bajas y obligando al máximo jefe enemigo, general Jeremy Moore, a tirarse en una zanja para salvar su vida.

Esa misma noche se produjo el contraataque en Wireless Ridge del teniente primero Víctor Hugo Rodríguez, al mando de dos Secciones del Regimiento 3. Y en el monte Tumbledown resistió durante diez horas el embate de fuerzas inglesas superiores en número en una relación de uno a diez, la Cuarta Sección de la Compañía Nácar del Batallón de Infantería de Marina 5, al mando del teniente de corbeta Carlos Daniel Vázquez. El grueso de esa unidad nunca fue empeñado en combate de infantería por su jefe, el capitán Carlos Robacio. Sólo lo hicieron pequeñas fracciones como la de Vázquez y del guardiamarina Alejandro Koch en el Monte Sapper.

El 14 de junio a la mañana el general Menéndez se rendía, sin haber dado nunca una orden de ataque o contraataque. El cese de fuego tuvo lugar a las 10 de la mañana. La guerra había terminado, a pesar de que la Fuerza Aérea quería seguir combatiendo.

Los 632 soldados argentinos caídos en el conflicto son los centinelas garantes de que el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas nunca será abandonado por la Nación. ¿Entenderán finalmente los funcionarios y políticos argentinos que la sangre derramada no se negocia?

domingo, 9 de marzo de 2025

Historia alternativa: ¿Y si un general agresivo hubiese comandado las tropas?

¿Y si en vez de Menéndez hubiese habido un general israelí?





 

Uno puede darse el lujo que el tiempo brinda de imaginar estar en el cuartel general de las fuerzas argentinas en las Islas Malvinas en 1982, durante la fase crítica del conflicto. Ese mismo escenario, podría ser abordado con una mentalidad aguerrida y táctica, inspirada en la experiencia y las estrategias empleadas por los generales israelíes que no hace falta demostrar que agresividad, mentalidad ofensiva y creatividad han demostrado en cada conflicto que se han visto envuelto. Uno podría especular un enfoque hipotético, considerando tanto las acciones previas como las respuestas inmediatas a loa ataques británicos que inician el 11 de junio.

Contexto previo al 11 de Junio

En los días previos al 11 de junio, el desembarco británico en San Carlos ya había desencadenado una serie de evaluaciones y movimientos estratégicos. La confirmación de que los británicos habían establecido una cabeza de playa en San Carlos significaba que su avance hacia Puerto Argentino era inminente. Se desplegaron unidades de reconocimiento y saboteadores para anticipar los movimientos británicos y retrasar su avance tanto como fuera posible. Estos grupos tenían la misión de hostigar continuamente al enemigo, colocando trampas y emboscadas en puntos críticos del terreno.

El ataque a Goose Green por parte del 2º Batallón de Paracaidistas británicos había servido como una lección valiosa. Las tácticas y la capacidad de despliegue rápido de los británicos fueron analizadas minuciosamente. Se identificaron las Puerto Argentino y debilidades de su enfoque, y este conocimiento se aplicó para reforzar las defensas alrededor de Puerto Argentino. Se construyeron búnkeres y trincheras reforzadas, y se establecieron campos de minas en las rutas de avance más probables.

  1. Desembarco en San Carlos:

    • Una vez que se confirmó el desembarco británico en San Carlos, la primera acción sería evaluar las rutas de avance británicas hacia Puerto Argentino. Utilizaría la inteligencia para anticipar sus movimientos y desplegar unidades de reconocimiento y saboteadores para retrasar su avance.
  2. Ataque a Goose Green:

    • El ataque a Goose Green por parte del 2 Para (2º Batallón de Paracaidistas británicos) debería haber servido como un aprendizaje clave. Identificaría las tácticas británicas, especialmente su capacidad de despliegue rápido y su eficiencia en el combate cuerpo a cuerpo.
  3. Fortificación y Preparación:

    • Fortificaría las posiciones defensivas alrededor de Puerto Argentino, especialmente en los cerros que rodean la capital. Construiría búnkeres y trincheras reforzadas, y establecería campos de minas en rutas de avance probables.
    • Entrenaría a las tropas argentinas en tácticas defensivas y de guerrilla, maximizando el conocimiento del terreno local.

 

Estrategia inmediata ante el ataque del 11 de Junio

El 11 de junio, al recibir la noticia del ataque en Monte Harriet por el 42 Commando, la respuesta hubiese sido inmediata y decidida. Se ordenaba un contraataque rápido utilizando unidades móviles y bien entrenadas. Estas tropas realizaron ataques de golpe y retiradas, diseñados para desgastar al enemigo sin comprometer demasiado a las propias fuerzas. El conocimiento superior del terreno permitió desplegar francotiradores y equipos de mortero en posiciones elevadas, desde donde podían hostigar continuamente a las fuerzas británicas.

Las órdenes debían ser claras: utilizar la cobertura natural del terreno para lanzar emboscadas y atacar las líneas de suministro británicas. Además, se coordinó el envío de refuerzos desde otras posiciones defensivas, asegurando que las unidades no quedaran aisladas y pudieran recibir apoyo mutuo. Se estableció una línea de comunicación efectiva entre las diferentes unidades para garantizar una respuesta coordinada y eficiente.

Se utilizaría la artillería de manera estratégica, realizando ataques de saturación en las zonas de concentración británicas. Estos ataques no solo causarían bajas significativas, sino que también ralentizaron el avance enemigo y afectaron su moral. Paralelamente, se emplearían tácticas de guerra no convencional, como incursiones nocturnas y sabotajes en las líneas de suministro y comunicación británicas. Los comandos argentinos se infiltraron detrás de las líneas enemigas, causando caos y confusión.

 

  1. Respuesta rápida y movilidad:

    • Al recibir la noticia del ataque en Monte Harriet por el 42 Commando, ordenaría una respuesta rápida. Utilizaría unidades móviles y bien entrenadas para realizar contraataques rápidos, empleando la táctica de golpear y retroceder para desgastar al enemigo.
  2. Uso del terreno:

    • Aprovecharía el conocimiento superior del terreno. Desplegaría francotiradores y equipos de mortero en posiciones elevadas para hostigar constantemente a las fuerzas británicas.
    • Utilizaría la cobertura natural del terreno para lanzar emboscadas y atacar las líneas de suministro británicas.
  3. Refuerzos y coordinación:

    • Coordinaría refuerzos desde otras posiciones defensivas, asegurando que las unidades no quedaran aisladas y pudieran recibir apoyo mutuo.
    • Establecería una línea de comunicación clara y efectiva entre las diferentes unidades para una respuesta coordinada.
  4. Ataques de saturación:

    • Utilizaría artillería de manera estratégica para realizar ataques de saturación en las zonas de concentración británicas. Esto no solo causaría bajas, sino que también ralentizaría su avance y dañaría su moral.
  5. Operaciones no convencionales:

    • Emplearía tácticas de guerra no convencional, como incursiones nocturnas y sabotajes en las líneas de suministro y comunicación británicas.
    • Utilizaría comandos para infiltrarse detrás de las líneas enemigas, causando caos y confusión.

Adaptación continua

A lo largo de esta fase crítica del conflicto, la evaluación continua del campo de batalla permitió ajustar tácticas y estrategias según el desarrollo de la situación. La flexibilidad y la adaptabilidad fueron esenciales para enfrentar las tácticas británicas. Se trabajó incansablemente para mantener alta la moral de las tropas argentinas, asegurando un liderazgo visible y apoyando a los soldados en el frente. La motivación y el espíritu de lucha fueron elementos cruciales para resistir el asalto británico.

Además, se aseguraron suministros constantes de municiones, alimentos y equipos médicos, utilizando rutas alternativas y métodos de transporte para evitar la intercepción británica. Enfrentar el ataque británico del 11 de junio en las Malvinas requirió una combinación de tácticas defensivas bien preparadas, respuesta rápida y adaptativa, y el uso efectivo del terreno y los recursos disponibles. Inspirado en las estrategias israelíes, el enfoque se centró en maximizar la ventaja local, realizar ataques precisos y coordinados, y mantener la moral y el espíritu de lucha de las tropas argentinas en un momento crítico del conflicto.
  1. Evaluación continua del campo de batalla:

    • Mantendría una evaluación continua del campo de batalla, ajustando tácticas según el desarrollo de la situación. La flexibilidad sería clave para adaptarse a las tácticas británicas.
  2. Mantenimiento de la moral:

    • Trabajaría para mantener alta la moral de las tropas argentinas, asegurando un liderazgo visible y apoyando a los soldados en el frente. La motivación y el espíritu de lucha serían esenciales para resistir el asalto británico.
  3. Apoyo logístico:

    • Aseguraría un suministro constante de municiones, alimentos y equipos médicos, utilizando rutas alternativas y métodos de transporte para evitar la intercepción británica.

Conclusión

Enfrentar el ataque británico del 11 de junio en las Malvinas requeriría una combinación de tácticas defensivas bien preparadas, respuesta rápida y adaptativa, y el uso efectivo del terreno y los recursos disponibles. Inspirado en las estrategias israelíes, el enfoque se centraría en maximizar la ventaja local, realizar ataques precisos y coordinados, y mantener la moral y el espíritu de lucha de las tropas argentinas en un momento crítico del conflicto. Lamentablemente, el desempeño de Menéndez fue más parecido a un general chileno que a uno israelí. No hay absolutamente nada destacable de su mando, con la vergüenza de rendir la plaza engominado y perfumado. Espero su legado sea tenido en cuenta para que futuras generaciones de oficiales sepan que ese tipo de conductas merecen una corte marcial y pelotón de fusilamiento. Si les parece cruel, el sector privado ofrece otras alternativas laborales.

lunes, 11 de diciembre de 2023

La Sterling en Goose Green

Subfusil L2A3 Sterling

Estrella de la Batalla Sangrienta por Goose Green

El L2A3 Sterling es eminentemente controlable incluso con una técnica rudimentaria.
Es una herramienta de combate cuerpo a cuerpo superlativa y permaneció en servicio británico desde 1953 hasta 1988.

En 1982, las fuerzas británicas y argentinas se enfrentaron en uno de los terrenos más desolados del mundo. Los británicos se habían cansado de vigilar el mundo y los argentinos olieron la oportunidad. En abril, las fuerzas anfibias argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas seguidas al día siguiente por una conquista similar de Georgia del Sur, otra dependencia británica cercana. Sin embargo, los argentinos subestimaron la implacable determinación de la Dama de Hierro.

El escenario

La primera ministra británica, Margaret Thatcher, no tenía nada de eso, por lo que envió un grupo de trabajo naval para oponerse a la ocupación. Sin embargo, la proyección de poder global es una empresa tediosa, costosa y que requiere mucho tiempo. A fines de mayo, las fuerzas británicas habían desembarcado y estaban dispuestas frente a las argentinas.

Los argentinos habían aprovechado bien este tiempo. Sus posiciones defensivas estaban ubicadas en profundidad y fortificadas con campos de fuego entrelazados. El escenario estaba listo para un potencial baño de sangre de proporciones napoleónicas.

Quinientos hombres del 2 Para británico apoyados por los disparos navales del HMS Arrow y la 8 Commando Battery de la Royal Artillery se enfrentaron al 12º Regimiento de Infantería argentino. Un asalto a balón parado contra fortificaciones fijas es la fórmula química del caos. Además, el Servicio Mundial de la BBC había revelado el ataque antes de que comenzara. A pesar de las abrumadoras probabilidades, el comandante de 2 Para, LTC Herbert "H" Jones, dio la orden.

El terreno estaba ondulado y desprovisto de árboles. La hierba escasa y las turberas copiosas hicieron que la marcha fuera lenta, sin cobertura y con poco camuflaje. El viento cortante, la llovizna helada y la espesa niebla agregaron una generosa capa de miseria por encima de todo.

La Fuerza de Tarea Argentina Mercedes constaba de 1.083 hombres bajo el mando del LTC Italo Piaggi. Su orden de batalla incluía cañones antiaéreos de disparo rápido, tres obuses de carga de 105 mm y apoyo aéreo de guardia en forma de aviones de ataque a tierra Pucara desde el cercano aeródromo de Stanley.

Ambos bandos perdieron aviones y sufrieron bajas en el frenético combate que siguió. Con el abrumador peso del fuego argentino amenazando con aplastar el ataque británico, LTC Jones preparó su ametralladora Sterling. Lo que siguió fue el valor del campo de batalla de la vieja escuela.

La línea de la cordillera estaba atravesada por 11 trincheras sucias con defensores argentinos y armas automáticas pesadas atrincheradas. Cuando el ataque fracasó, el LTC Jones pasó a la cabeza de su batallón y dirigió el asalto él mismo. Sin tener en cuenta el fuego asesino proveniente de múltiples fuentes, Jones cargó contra las posiciones enemigas, sin ayuda de nadie, atacando a los defensores argentinos con su L2A3 SMG.

El British Sterling SMG sirvió como anfitrión de los BlasTech E-11 Blasters (izquierda) utilizados en la película Star Wars.

El arma

El L2A3 Sterling SMG fue un desarrollo evolutivo de la pistola Sten de la era de la Segunda Guerra Mundial. Sten es un acrónimo que refleja las iniciales de los diseñadores del arma, Reginald Shepherd y Harold Turpin, junto con la fábrica de Enfield donde se desarrolló el arma. Crudo, resistente y barato, el Sten ayudó a rearmar al ejército inglés que quedó desprovisto de armas después de la evacuación de Dunkerque.

Los tommies británicos se referían con frecuencia a la Sten como la pistola "Hedor" y era un arma de desesperación pura y simple. Las versiones más básicas constaban de solo 47 partes y costaban $ 10 cada una en 1942 ($ 155 hoy). El diseño de perno abierto de 9 mm era lo suficientemente sólido, pero los cargadores de alimentación simple de doble columna funcionaron mal.

Una vez que los británicos recuperaron el aliento, lanzaron un programa para mejorar la confiabilidad y la ergonomía del Sten. George William Patchett, el diseñador jefe de armas de fuego de Sterling Armaments Company, diseñó posteriormente el prototipo de Patchett en 1944. El ejército británico ordenó 120 copias para las pruebas.

Estos primeros Sterling entraron en acción con los Paras en la defensa de Arnhem durante la Operación Market Garden en septiembre de 1944. También sirvieron con las unidades Commando que operaban en la Europa ocupada. El coronel Robert Dawson del Comando No. 4 llevó un Sterling durante la Operación Infatuate en noviembre de ese año.

La revista Sterling luce un seguidor de rodamientos de rodillos y es simplemente excelente.

Detalles

El Sterling es un SMG de 9 mm de fuego selectivo de cerrojo abierto de acero prensado de diseño superlativo. El cerrojo presenta cortes en espiral para despejar la suciedad del campo de batalla de la acción y el cargador lateral permite un perfil bajo cuando se dispara desde el suelo. Los Sterling también están diseñados para alimentarse de las revistas Sten según sea necesario. El cargador de 34 rondas de doble columna y doble alimentación del Sterling es probablemente el mejor cargador SMG jamás inventado.

El cargador Sterling luce una curva suave para adaptarse a la geometría de la ronda Parabellum de 9 mm y se desmonta fácilmente. También cuenta con un seguidor de rodamientos de rodillos que garantiza un flujo suave e ininterrumpido de municiones en la acción. El resultado final es una herramienta para espacios reducidos excepcionalmente fiable y precisa.

El Sterling de 6 libras. El peso y la velocidad de disparo tranquila de 550 rpm hacen que el arma sea excepcionalmente controlable. Las ráfagas de dos y tres rondas son indoloras con un dedo en el gatillo disciplinado. El L2A3 representa el apogeo del diseño del subfusil de cerrojo abierto de 9 mm y sigue siendo uno de mis favoritos.

El resto de la historia

“H” Jones fue duramente golpeado durante su carga cuesta arriba hacia las posiciones argentinas atrincheradas. Luego se lo vio caer de nuevo a la base de la colina. Jones inmediatamente se puso de pie y reanudó el ataque.

Flanqueando una trinchera enemiga, Jones fue atacado fulminantemente y fue alcanzado nuevamente mientras atacaba a las tropas argentinas a quemarropa con su Sterling. Cayó agonizante a escasos metros de su objetivo. El ejemplo personal de Jones inspiró al resto de su batallón a emprender el ataque y desmoralizó por completo a los defensores argentinos.

Como resultado de la valentía desinteresada de Jones, los Paras posteriormente se apoderaron de todo el sistema de trincheras. También tomaron las comunidades británicas cercanas de Darwin y Goose Green. Los Paras aseguraron a casi 1.200 prisioneros y prepararon el escenario para la última conquista británica de las Malvinas.

El gobierno militar de Argentina cayó y fue reemplazado por una democracia floreciente. El gobierno conservador de Margaret Thatcher fue reelegido al año siguiente de forma aplastante. LTC Jones recibió póstumamente la Victoria Cross, el premio militar más alto de Inglaterra por su valentía. LTC Jones demostró al mundo que la voluntad de hierro de hombres como Nelson, Wellington y Kitchener aún vivía en los modernos guerreros británicos.