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lunes, 9 de febrero de 2026

Libro: Desenmascarando a un pobre idiota, Ricky D. Philips


Demacrado, inútil e infeliz: La cara de la derrota ha sido una constante en su vida. 

Ricky D. Philips, charlatán militar británico



Introduzcamos la historia

The First Casualty, escrito por el escribidor británico Ricky D. Phillips y publicado en 2018, aborda, desde una perspectiva alternativa, el desembarco argentino en las Islas Malvinas ocurrido el 2 de abril de 1982, con el que dio inicio formalmente la Guerra de Malvinas. El título del libro hace alusión a la célebre frase “la verdad es la primera baja de la guerra”, y refleja la intención del autor de cuestionar la narrativa oficial tanto del lado argentino como británico. En concreto, el libro propone que la operación de recuperación de las islas por parte de las fuerzas armadas argentinas no fue tan incruenta como se ha sostenido tradicionalmente, y que el combate en torno a la casa del gobernador (Government House) fue más intenso y sangriento de lo que los informes oficiales informaron en su momento. Según Phillips, la resistencia ofrecida por los Royal Marines fue significativa y causó numerosas bajas entre las tropas argentinas.

Uno de los puntos más controvertidos del libro es la afirmación de que las bajas argentinas en esa jornada no se limitaron a tres —como sostiene la versión oficial y está documentado en fuentes militares argentinas y británicas— sino que podrían haber ascendido a decenas o incluso más de cien. El autor sostiene esta cifra con base en entrevistas que dice haber realizado a excombatientes británicos, especialmente Royal Marines que participaron en la defensa de Stanley. Phillips argumenta que esas bajas fueron deliberadamente ocultadas por las autoridades argentinas de entonces, por razones políticas y propagandísticas. No obstante, es importante destacar que no se han presentado hasta el momento documentos oficiales, partes militares o listas de caídos verificables que respalden esa afirmación. Además, investigaciones periodísticas y académicas posteriores no han hallado evidencia creíble que confirme una cifra superior a las tres bajas reconocidas oficialmente: el Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino, el Teniente de Fragata  Diego García Quiroga y el Cabo Primero Ernesto Urbina.

Desde su publicación, The First Casualty ha recibido críticas tanto por parte de historiadores británicos como argentinos. Se le ha cuestionado por la falta de rigor metodológico, la escasez de fuentes primarias comprobables y la presencia de errores de tipo técnico, geográfico y cronológico en el relato. También se ha señalado que el libro se basa en gran medida en testimonios no documentados y reconstrucciones hipotéticas sin respaldo documental sólido. A pesar de ello, ha generado atención en redes sociales y foros de discusión por ofrecer una visión distinta del inicio del conflicto. En definitiva, The First Casualty representa un intento de reinterpretar un episodio clave de la Guerra de Malvinas, pero su contenido debe ser evaluado con cautela y completa incredulidad, confrontándolo con las fuentes oficiales, testimonios acreditados y el consenso historiográfico. Como cualquier obra que se propone cuestionar versiones consolidadas, su valor dependerá del estándar de evidencia que logre sostener.

Confirmación de ausencia de evidencia empírica

Arrancamos por el final: Así terminaron 48 horas de solicitudes personales de información a este fabulador británico para que confirme las supuesta información sobre la lista de bajas de 100 casos menciona en su libro, la cual le solicité durante una interacción en la plataforma X. Obviamente está en inglés porque este mamerto no domina el español pero también esta lleno de mutuas agresiones y afirmaciones en doble sentido producto de la testosterona. Cuando el diálogo se pone picante, no tengo problemas en seguir. 
El texto remarcado en rojo dice algo así:

"VOS sos el único que sostiene que esa "lista" existe. Yo nunca referencié nada referido a tal ítem y dudo que alguien lo hubiese hecho o que exista si es que alguna vez existió. Una vez más, vos generás un hecho y luego demandás pruebas del mismo".
Es decir, ese dato que afirma, sugiere, pone sobre y luego saca durante todo el libro no existe. Ya que él comenta en su libro que habrías más de 100 bajas argentinas y que el combate por la Casa del Gobernador fue feroz y duró muchísimas horas, como parte de su trabajo de "historiador" debió por lo menos buscar una lista de bajas que confirmara sus afirmaciones. Como es tan idiota, ni siquiera se le ocurrió mentir en este sentido.





Ricky D. Philips, como ya se ha mencionado, es un propagandista británico que se autopercibe como historiador militar, se hizo famoso por armar una serie de mentiras enfocadas principalmente en la siguiente cuestión: Durante el desembarco del 2 de abril de 1982, ocurrida en el pueblo de Puerto Argentino/Stanley, las tropas argentinas oficialmente tuvieron 1 muerto y 2 heridos de bala. El mitománo británico esgrime que hubo más de 100 bajas/muertos argentinos durante ese día de operaciones. Es el único “autor” que propone ese argumento en todo el planeta, sin ningún respaldo más que comentarios de supuestas entrevistas, sumatorias de conjeturas y cuanta otra falta de rigor científico se haya cruzado. 


Tiempos mejores: el autor autodidacta publica sus primeras mentiras con éxito en Inglaterra.


Podría tranquilamente ser un protagonista más de Trainspotting: Obsérvese la cara que empieza de demacrarse.

Cuando fue inquirido de las pruebas de dichas afirmaciones, nunca presentó pruebas de nada. La única cuestión que me interesaba tratar con semejante opa, obviamente, era ésta en particular. Sus respuestas fueron atacar, difamar, poner palabras que jamás dije, tratarme de racista, fabulero, loco, drogadicto.
En todo el dialogo le solicité esa supuesta lista de bajas siendo ésta mi única cuestión a resolver. Cada vez que pude le solicité “the list” (remarcado en amarillo suave en el texto), la lista de 100 bajas que pobre salame afirmaba que había ocurrido ese glorioso 2 de abril.


Abajo vemos el primer intercambio en X y, más abajo, decidí publicar toda la lista de interacciones para que vean lo cansador que es tratar con paciente psiquiátrico de este nivel.




¿Y qué pasó? Obviamente NUNCA TUVO ESA LISTA (ver más arriba). Fue una obvia mentira de este personaje llamado Ricky D. Phillips, alias "Rickymondo". Un pobre inútil, miembro de la Sociedad Real de Historia (¡imagínense lo que serán los otros integrantes!), que no ha servido para nada en toda vida, lleno de desastres personales, mediocridad y bullineo cuando era chico (confesiones de él mismo).






Todos anticipamos por estas afirmaciones incomprobables que era un charlatán total, un propagandista que sesgaba todas sus afirmaciones hacia la postura británica en cualquier puto tema, desde el más nimio, con un autismo repetitivo y con retraso madurativo que es característico de muchos británicos.


Incluso lo ayudo con una foto y con una "lista enumerada" para llenar... podría haber puesto a los dos otros dos infantes de marina (García Quiroga y Urbina) que fueron heridos junto a Giachino... ni eso sabía este hijo de la Gran Bretaña.




Así que es eso: este sujeto confirma que jamás tuvo una lista de bajas del 2 de Abril, que son sus puras invenciones que “eso evento ocurrió porque yo lo investigué”. No pierdan más tiempo con este imbécil.







Eso es lo que dice la inteligencia artificial Grok respecto a su libro.

Prompt: Qué opinan otros historiadores respecto a la tesis de Philips
Los historiadores y los especialistas en historia militar establecidos no han aceptado en general la tesis central de Ricky D. Phillips en The First Casualtyque los Royal Marines infligieron muchas bajas (estimaciones de 70-100 o más argentinos muertos o heridos) durante la invasión argentina de las Malvinas el 2 de abril de 1982, mucho más allá de la cifra oficial de un solo argentino muerto (el capitán Pedro Giachino) y unas pocas heridas, y que la resistencia fue mucho más intensa y prolongada que la defensa "simbólica" o "de token" que describen las versiones oficiales.Los historiadores académicos y profesionales de historia militar casi nunca citan el libro ni lo discuten en profundidad. No aparece en revistas académicas revisadas por pares, editoriales universitarias ni en las bibliografías estándar sobre la Guerra de Malvinas (por ejemplo, obras de Lawrence Freedman, Martin Middlebrook o los registros oficiales británicos y argentinos). Esta ausencia es llamativa, dada la magnitud de las afirmaciones del libro, que —de ser ciertas— exigirían revisar por completo la narrativa aceptada.Las críticas de quienes sí lo han abordado directamente suelen ser fuertes:
  • Hay blogs y críticas online (como "The First Casualty Dissected") que refutan sistemáticamente las interpretaciones de Phillips, señalando inconsistencias con evidencias físicas, informes oficiales, testimonios de veteranos argentinos (incluyendo figuras como el capitán Hugo Santillán, cuya perspectiva se usa en contra de la versión de Phillips) y la falta de documentación que corrobore decenas de muertes (ausencia de cuerpos, fosas comunes o registros hospitalarios que respalden tantas bajas). Estos análisis argumentan que el libro se apoya demasiado en testimonios selectivos de veteranos británicos, mientras minimiza o malinterpreta fuentes argentinas y la falta de pruebas materiales para las bajas altas.
  • Algunos lo califican de sensacionalista, historia pop nacionalista más que de investigación rigurosa. Critican que Phillips no tiene credenciales académicas formales en historia (no tiene posgrados ni publicaciones en revistas académicas establecidas), que el libro es autopublicado y con elementos de autopromoción, y que tiende a narrativas conspirativas (encubrimientos gubernamentales de ambos lados). Una crítica detallada lo describe como alguien que no califica como historiador académico, y recuerda que las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, que el libro supuestamente no ofrece más allá de anécdotas.
La recepción positiva viene principalmente de:
  • Algunos veteranos de los Royal Marines y lectores pro-británicos, que lo elogian por "vindicar" el coraje de la guarnición y por mostrar una resistencia heroica.
  • Reseñas entusiastas en Goodreads, Amazon, etc., que lo llaman bien investigado y revelador.
  • Algunos autores de historia militar no académicos (por ejemplo, elogios del historiador naval Angus Konstam por el estilo narrativo, o menciones junto a otros autores de Malvinas).
Sin embargo, incluso estos provienen más de círculos de entusiastas o veteranos que de historiadores universitarios.Del lado argentino, rechazan casi por completo las cifras altas de bajas, alineándose con sus registros oficiales y testimonios de veteranos que hablan de una toma rápida y con pocas bajas (Giachino como única fatalidad, por fuego amigo o accidente, no por fuego de los Marines). Algunas fuentes argentinas ven el libro como propaganda británica que exagera la resistencia para glorificar a los defensores.En resumen, la tesis de Phillips sigue siendo marginal y muy controvertida. Ha ganado tracción en círculos populares de historia militar, comunidades de veteranos y discusiones online, pero enfrenta escepticismo generalizado o rechazo directo de historiadores profesionales, que se mantienen en el consenso: la defensa inicial fue valiente en algunos puntos, pero breve y con efectos limitados, con mínimas bajas argentinas en total, debido a la superioridad numérica abrumadora y la decisión de rendirse para evitar bajas civiles. El impacto del libro ha sido más cultural y polémico que historiográfico.








Finalmente, y para no dejar absolutamente ninguna duda, este imbécil también considera un mito el ataque al HMS Invincible, lo cual es común en la manada británica, pero le agrega la hijaputez de decir que el testimonio de los pilotos fue preparado, que nunca volaron esa misión, que mintieron sobre la misión porque querían llevarse las medallas, los ascensos y todo lo que incluía ese prestigio. Repito, un pobre imbécil hijo de puta que ni respeto por gente de coraje tuvo en su vida. Su dirección es X es @RDPHistory. No estoy diciendo que lo visiten y lo insulten.  

 

lunes, 2 de abril de 2018

Humor: Un fabulador británico afirma que los Royal Marines mataron a 100 argentinos el 2 de Abril

Secreto final de las Malvinas: es la imagen definitiva de la derrota. Pero lejos de ser una victoria fortuita por la invasión de los argentos, un nuevo libro afirma que estos marines británicos mataron a 100 en una sangrienta defensa

  • 60 Marines Reales recorridos a través de Puerto Argentino (Stanley) por Argies en abril de 1982
  • La historia oficial sugiere que su resistencia fue poco más que simbólica
  • Pero ahora el nuevo libro dice que los marines mataron a 100 argentinos antes de rendirse 
Por Simon Trump para The Mail on Sunday


Fue la más grande humillación. Los 60 efectivos de la guarnición de Marines Reales altamente entrenados fueron sacados del mapa con las manos en alto a través de Puerto Stanley y obligados a tumbarse boca abajo en una carretera con los conquistadores argentinos de las Islas Malvinas pavoneándose victoriosamente sobre ellos.

Fotografías de prensa de su capitulación se difundieron por todo el mundo y se imprimieron aquí bajo titulares como "Surrender" (Rendición) y "Shame" (Vergüenza) junto con informes de que los marines habían subido la bandera blanca con apenas un disparo.

Incluso la historia oficial del conflicto, escrita por el profesor Sir Lawrence Freedman, sugiere que su resistencia fue poco más que simbólica, con un comando argentino asesinado y varios más heridos antes de que se diera la orden de rendirse.


Fue la más grande humillación. La guarnición de 60 efectivos de Marines Reales altamente entrenados fueron sacados de la costa con sus manos arriba a través de Puerto Stanley 

Pero ahora, 35 años después del triunfante final de la Guerra de las Malvinas, un nuevo libro reescribe dramáticamente la caída de Stanley como una versión moderna de la heroica defensa de Rorke's Drift en 1879, donde 150 soldados detuvieron a más de 4.000 guerreros zulúes en Sudáfrica. .

El historiador militar Ricky Phillips entrevistó a soldados y oficiales de ambos lados del conflicto, estudió detenidamente diarios e inéditos documentos y habló con los habitantes de las islas Falkland.

Su notable conclusión es que el pequeño grupo de Royal Marines montó una valiente y feroz acción de retaguardia que, según estima, costó la vida de hasta 100 invasores argentinos sin una sola baja británica.

Según el libro de Phillips, The First Casualty, the battle for Port Stanley (Amazon) se prolongó durante tres horas hasta que el gobernador Sir Rex Hunt ordenó a los marines que depongan sus armas para evitar la pérdida de vidas civiles. Él cree que los argentinos querían silenciar a sus víctimas con fines de propaganda e incluso sugiere que los británicos, deseosos de obtener apoyo internacional, se confabularon en el encubrimiento. De hecho, nunca se informó que habían disparado 6.462 cartuchos de munición y 12 misiles antitanque. [nota del administrador: me mató los 6.462 cartuchos... y 2... que precisión! ¿Hicieron el arqueo de caja?]

Phillips escribe que el primer indicio de la guarnición sobre la próxima invasión llegó a las tres y media de la tarde del 1 de abril de 1982, cuando Hunt leyó un telegrama del Foreign Office en Londres.


Retorno heroico: Royal Marines marcha para volver a tomar Puerto Stanley en junio

Llamó a sus dos comandantes, el comandante saliente Gary Noott y su relevo entrante, al comandante Norman, con un eufemismo típico: "Tenemos evidencia aparentemente confiable de que un destacamento de fuerzas argentino se reunirá en Cape Pembroke a primera hora de la mañana de mañana, 2 de abril. para hacer sus disposiciones en consecuencia."

Rápidamente, los marines, oficialmente conocidos como Naval Party 8901, se reunieron en la barra de sus desvencijados cuarteles en Moody Brook. Inicialmente, lo descartaron como una broma del Día de los Inocentes. El marino Stephen Brown recordó: "Cada 1 de abril, se informa a la nueva sección que los argentinos van a invadir. Estaba convencido de que todos comenzarían a reírse en segundos ... no lo hicieron ".

El Mayor Norman alentó a sus hombres, diciéndoles que se enfrentarían a un ejército de reclutas. "Ustedes son los Boinas Verdes", les dijo con rigidez. "Eso significa que vas a golpear siete sombras de mierda". [nota del administrador: Jajajaja]

Se levantó una ovación. "Vamos a buscarlos", rugieron los defensores. Pero el cabo Nick Williams tenía reservas. "Me di cuenta de que no teníamos ninguna posibilidad. Pensé que íbamos a morir por la mañana ", dijo. "Podríamos habernos ido, pero era para lo que todos habíamos firmado. Ahora era un caso de salir y esperar por eso. De eso se trata el valor ". [nota del administrador: Jajajaja]

Hubo rumores durante algunos años de que los Royal Marines se defendieron enérgicamente. Ahora el autor ha reconstruido la cadena de eventos de las cuentas de los testigos. Primero, los marines se desplegaron en secciones de seis hombres. El plan de batalla era enfrentar al enemigo con violencia brutal y sostenida para causar el máximo de bajas. Entonces los defensores retrocederían sección por sección a la Casa de Gobierno, donde pelearían hasta que fueran invadidos.

El mayor Gary Noott recordó: "Era obvio que la oposición podía y vendría con fuerzas lo suficientemente grandes como para impedir una resistencia prolongada y organizada. En otras palabras, cualquier idea de ganar no era práctica; era solo una cuestión de cuánto tiempo podíamos resistir antes de ser abrumados. ¿Cuánto tardaría eso en ser variable, pero el resultado no tenía dudas?

La batalla comenzó alrededor de las 6 AM. Cuando un contingente de 84 comandos argentinos atacaron los cuarteles de Moody Brook con la esperanza de matar a la guarnición británica en sus camas. Los Marines ya hacía tiempo que se habían ido.

El ex marine Jim Fairfield, que había dejado el cuerpo, se había casado con una chica local y se había instalado en Stanley, estaba horneando pan cuando le llegó la noticia de la inminente invasión.

Inmediatamente sacó su vieja boina verde y volvió a alistarse para defender su nuevo hogar y familia. "El cielo de la madrugada se iluminó con balas trazadoras y granadas de fósforo, así como con ametralladoras pesadas y fuego de armas pequeñas", dijo. "Solo duró diez minutos, pero pareció mucho más". [[nota del administrador: o sea que en 10 minutos se dispararon 6462 balas y 12 misiles antitanques... necesariamente hubiese provocado una destrucción considerable en el villerío que es Puerto Argentino.]


Fuerzas argentinas durante la feroz batalla en abril de 1982 [nota del administrador: error del diario Mail Online, esa foto se corresponde al bombardeo aéreo de los Vulcan al aeropuerto de Puerto Argentino el 1 de Mayo]

Unos minutos más tarde, en el tenebroso amanecer, los marines vieron la Armada Argentina a la vista. Se abrieron las puertas de proa del gigante barco de desembarco ARA Cabo San Antonio y surgió un enjambre de 21 vehículos de transporte de Amtrac, cada uno con 28 hombres. Una lancha de desembarco con otro enemigo a bordo encabezó una estrecha franja de agua que llevaba al corazón de Stanley.

En las afueras de la ciudad, una sección antitanque de los marines había excavado y utilizado sus cohetes para dejar fuera de combate al vehículo Amtrac líder. [nota del administrador: absolutamente falso, los mismos Amtrac que fueron el 2 de Abril volvieron a Argentina. De haber sido destruido por un ATGM los restos humeantes hubiesen quedado expuestos y fotografiados por cualquiera]

El marine Stephen Brown recordó: "Dije: 'Vamos a buscarlo' y disparamos y lo golpeamos. Hubo un destello y luego el humo comenzó a salir mientras se preparaba." [nota del administrador: mismo comentario de antes]

La lancha de desembarco también fue golpeada. Se perforó un orificio justo debajo de la línea de agua que hacía que el bote cayera al fondo. El bombero local Neville Bennett escribió en su diario: '¿Qué demonios fue eso? El gobernador había dicho (por la radio) que un bote había entrado por el estrecho y estaba disparando contra la Casa de Gobierno. No, no fue así. Algo había explotado en el estrecho. Fue una gran explosión magnificada por la quietud de la mañana ". [nota del administrador: No se perdió ninguna lancha o barco de desembarco en la ARA]

Cuando las secciones cayeron de nuevo a la Casa de Gobierno como estaba previsto, el fuego de los comandos argentinos vestidos de negro comenzó a desgarrar el edificio de madera y vidrio y se lanzaron granadas aturdidoras contra los marines en un esfuerzo por deshabilitarlos. [nota del administrador: El edificio es de madera: El fuego y las granadas lo habrían prendido fuego. Eso nunca ocurrió.]

Poco después de las 6.30 A.M., los escuadrones de ataque argentinos se encontraron con los terrenos, cuatro en línea, lo que facilitó la tarea de los defensores. El marine Andy Macdonald relató: "Disparé unas 30 balas contra blancos de 10 a 80 metros. Sé que derribé dos o tres tipos al menos." [nota del administrador: Seguramente disparó. No hirió ni menos mató a nadie.]

Fairfield dijo: "Me sorprendió lo tranquilo que estaba. Encendí el piloto automático: fuego y movimiento dirigidos rápidamente. Dos tiros, cambio de posición; adquirir un nuevo objetivo, dos o tres tiros más. Un gran peso de fuego cayó en un corto espacio de tiempo y vi que el enemigo sufría varias bajas. Las palabras 'tiro al pavo' pasaron por mi mente. Había muchos objetivos y soy un buen tirador".

Los argentinos cayeron de espaldas a la cresta rocosa donde se recortaron contra el cielo de la mañana, presa fácil para el francotirador Geordie Gill, quien destacó a un líder de la sección.

Explicó: 'En mi tercer tiro vi que el tipo cayó. Se deslizó sobre una roca, cayendo a la vista. Su compañero asomó la cabeza y yo también lo pegué. Luego, el cabo Terry Pares dijo que podía ver a un operador de radio y disparó diez balas y vi que el tipo se caía y se retorcía sobre su espalda." [nota del administrador: Ninguna de esas supuestas tres bajas existieron ni como heridos ni menos como muertos. Los comandos anfibios de la ARA, salvo 2 heridos y un muerto, no registraron otras bajas.]


Artillería británica en la Isla de las Malvinas durante la guerra en 1982. [nota del administrador: No es artillería británica sino Oto Melara M56 del EA capturados]

Una ametralladora pesada se abrió sobre los infantes de marina, pero también fue silenciada. El Marine Graham Evans recordó el éxito de los francotiradores. Él dijo: 'En una etapa, habíamos herido a 11 y habíamos matado a cinco. Les estábamos pegando duro ". [nota del administrador: Jajajaja ¿de donde salió esta estupidez 35 años después de tanto silencio?]

Sir Rex Hunt sabía que los marines lucharían hasta la muerte [nota del administrador: Jajajaja], pero también sabía que la vida de los isleños civiles estaba en peligro. Aproximadamente a las 8 AM aceptó hablar con el comandante argentino, almirante Busser. Ordenó a sus hombres que depusieran las armas a las 9.15 a.m. Él dijo: 'No usé la palabra rendición porque sabía que no estaba en su vocabulario'. [nota del administrador: Jajajajaja]

Los infantes de marina derrotados, humillantemente obligados a yacer boca abajo en el camino, temían que fueran ejecutados por sus conquistadores. [nota del administrador: ¿Temieron ser fusilados porque ellos hubiesen hecho lo mismo?]

El sargento Mark Gibbs, de Portsmouth, que tenía solo 22 años y había estado en la isla solo dos días, dijo: "Me sorprendió bastante que no tuviéramos problemas. Honestamente creí que íbamos a ser eliminados ".

En cambio, fueron sacados de la isla, entregados a los uruguayos en Montevideo y luego regresaron a Brize Norton. Para entonces, los titulares habían pasado a la historia y la mayoría de la guarnición volvió para recuperar las islas como parte de la Fuerza de Tareas de las Malvinas.

El sargento Gibbs agregó: 'Lo que hicimos ese día fue barrido debajo de la alfombra. Fue como si nunca hubiera sucedido. Nunca he sido una persona emocional, pero es bueno saber que finalmente está saliendo la verdad."

"Quiero que el público lo vea y no nos catalogue como un grupo de cobardes sin saber lo que hemos hecho. Eso me hizo sentir muy mal en ese momento. Ese día peleamos una acción sangrienta y lo sabemos ". [nota del administrador: Tarde Sargento Gibbs, 35 años tarde. Fueron un grupo de cobardes.]

Honestamente creí que íbamos a ser eliminados.

Phillips dice que la historia real de la feroz resistencia de los marines fue reprimida deliberadamente por ambas partes. [nota del administrador: ¿Que interés tendría el Reino Unido de ocultar estos resultados? Es como si Argentina hubiese ocultado el hundimiento del HMS Sheffield.] Deseoso de obtener una victoria propagandística, a los invasores argentinos se les ordenó quemar a sus muertos. [nota del administrador: que comentario de un hijo de mil putas] Mientras tanto, el gobierno de la Sra. Thatcher quería galvanizar la opinión internacional, y no quería que la historia de un enfrentamiento sangriento complicara su narrativa de la agresión argentina no provocada. En última instancia, le convenía a Gran Bretaña retratarse contra una junta militar.

Tan efectivo fue el encubrimiento que el oficial al mando, el comandante Mike Norman, vio su informe oficial encerrado en un armario y convenientemente olvidado. Norman nominó cinco de sus destacamentos para medallas militares y otros 12 para menciones en sus despachos. Ninguno fue concedido. Una oferta posterior de los isleños de las Malvinas para otorgar sus propias medallas a los defensores de los marines fue archivada, y el mito se perpetúa.

Jim Fairfield, el marinero retirado que se 'enlistó' por la mañana, recibió posteriormente la Medalla del Imperio Británico, como civil, por sus acciones. Cuando Sir Rex Hunt presentó el premio, Jim dijo que esperaba que los otros marines recibieran a tiempo sus propias medallas. 'Deberían hacerlo', susurró Hunt en voz baja.

Sir Rex, que murió en 2012, escribió más tarde en sus memorias: "Es importante para mí personalmente que esta historia se cuente como sucedió, ya que sospecho que hay quienes preferirían que no fuera así".

Tony Pollard, profesor de historia de conflictos en la Universidad de Glasgow y experto en las Malvinas, dijo: "Este libro tiene éxito en ser una obra importante, ya que cuenta por primera vez la historia completa de la lucha para defender las islas." [nota del administrador: Pollard, si tenés dos dedos de honra, renunciá a tu cargo.]

"Existen numerosos libros sobre la Guerra de las Malvinas, pero la mayoría reduce este episodio vital a unos pocos párrafos antes de pasar a las batallas más conocidas después del desembarco de la fuerza de tarea británica".

Phillips está de acuerdo. "Estás hablando de hombres muertos, cuerpos quemados y, efectivamente, un encubrimiento, por lo que seguramente causará algún disgusto". [nota del administrador: ¿Donde se quemaron esos cuerpos?] Pero este fue el segundo Rorke's Drift de este país, en mi opinión.

"Los hombres que estaban allí ese día, infantes de marina, comandos argentinos e isleños de las Islas Malvinas, me han dicho que mi libro es una versión precisa de lo que realmente sucedió". [nota del administrador: ¿¿dónde hicieron esas declaraciones los comandos argentinos para poder corroborarlas??]

"Cuando un valiente se pone de pie y te dice con lágrimas en los ojos que le has devuelto a él y a sus camaradas su dignidad, sabes que has hecho lo correcto".


[nota del administrador: Nunca deja de asombrar la capacidad de la prensa y literatura británica en ser mendaz y no pagar ninguna consecuencia por ello. La cifra de 100 argentinos muertos me hace acordar, ¿paradójicamente?, a los relatos chilenos sobre el incidente de Lago del Desierto de 1965 donde las fuentes transandinas también hablan de 100 gendarmes argentinos luchando contra 8 incursores chilenos que se rindieron al primer disparo. Los gendarmes eran 12. El número 100 debe ser cabalístico de los mentirosos a rabiar.]