jueves, 21 de abril de 2016

Los perseguidos políticos de Malvinas

Exilio de Malvinas: tres historias de desarraigo
Adolfo C. Martínez - LA NACION




Exilio de Malvinas (Argentina/2015) / Dirección, guión y montaje: Federico J. Palma / Fotografía y cámara: Ayién López / Dirección de sonido: Juan José Suárez y Mariana Delgado / Entrevistados: Alejandro Betts, James Peck y Mike Bingham / Distribuidora: Independiente / Duración: 66 minutos / Calificación: para todo público / Nuestra opinión: Buena.


Las islas Malvinas no sólo son objeto de controversias políticas y territoriales, sino que contienen, además, pequeñas grandes historias de lugareños que, perseguidos por las autoridades británicas, debieron emigrar. Este documental habla con tres de ellos: Alexander Betts, James Peck y Mike Bingham.

Desde muy joven, y a partir de numerosas lecturas, Betts defendió la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas. Su pensamiento le costó un duro enfrentamiento con sus familiares y, apenas terminada la guerra, cuando un rompehielos trasladaba a los últimos argentinos heridos, él decidió sumarse a ellos, abandonar su lugar de nacimiento y radicarse en Córdoba, donde representa a nuestro país en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.


En tanto, para el artista malvinense James Peck los problemas comenzaron con la llegada de María, una argentina vinculada a la pintura que, al visitar las islas, descubrió la obra de James, se enamoraron y terminaron viviendo juntos. Pero, al quedar embarazada, el gobierno malvinense planteó que el niño, por ser hijo de una argentina, no podía nacer allí, lo que los obligó a trasladarse a Buenos Aires.

Por su parte, el biólogo inglés Mike Bingham se radicó en las Malvinas para estudiar y proteger su fauna, y así descubrió que la población de pingüinos de la zona se había reducido considerablemente, emigrando hacia la zona continental argentina en busca de alimentos. Todo indicaba que ello se debía a los oscuros negocios que permitían la pesca indiscriminada en la región, y, al hacerlo público, Mike fue ferozmente perseguido y debió mudarse a la Argentina.

Con una una excelente fotografía que recrea paisajes malvinenses y una cálida banda musical, el director Federico J. Palma hace de este film un dedo acusador, gracias a estos tres protagonistas que abren las puertas de sus secretos más íntimamente guardados.


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