La defensa de Puerto Argentino

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2 de Abril

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Infantería de Marina ARA

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Ejército Argentino

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Royal Navy

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domingo, 29 de septiembre de 2019

Los ataques del 25 de Mayo


Historia: así fue el 25 de mayo durante la guerra por las Malvinas


En una de las acciones más importantes del conflicto, la Fuerza Aérea hundió el destructor británico Coventry; y la aviación de la Armada, el Atlantic Conveyor.
Mariano Iannaccone - Vía País


El 25 de mayo de 1982, durante la guerra por las Islas Malvinas entre Gran Bretaña y Argentina, había comenzado con importante bajas para nuestro país.

En ese momento, el escenario bélico principal era el estrecho de San Carlos, donde las tropas del Reino Unido, cubiertas de ataques aéreos por gran parte de su flota, intentaban consolidar su cabeza de playa después del inicio del desembarco días atrás.

Las condiciones climáticas eran óptimas para volar, lo que fue aprovechado por la aviación argentina, cuyos valientes pilotos luchaban motivados especialmente por la celebración del día patrio.

Los británicos sabían bien qué significaba para su oponente esa jornada y ciertamente esperaron preparados la ofensiva.

Durante la entonces llamada “nueva era de los misiles”, ese día la armada enemiga se defendía de las oleadas de aviones de combate argentinos disparando desde sus buques sofisticados proyectiles electrónicos.

A la vez, daban cobertura aérea a su flota los cazabombarderos Harrier de los escuadrones embarcados en los portaaviones Invencible y Hermes.

Para las 14 de esa trascendental jornada, el destructor tipo 42 Coventry (la tercera nave más importante en ese momento de la marina británica) llevaba derribados tres aviones argentinos, a través del sistema de misiles de largo alcance Sea Dart.



El destructor británico HMS Coventry, en el Atlántico Sur, antes de ser atacado .

Relatos de la época indican que el clima a bordo del buque era de plena euforia.

A unos mil metros, como escolta del barco mayor, navegaba la fragata tipo 22 Broadsword, que ya el 21 de mayo había sido atacada por aviones M-5 Dagger de la VI Brigada Aérea.

En pocos minutos, ambas naves padecerían un devastador ataque de la Fuerza Aérea Argentina.

Douglas A-4 Skyhawk del Grupo 5 de Caza (V Brigada Aérea) sorprendieron a los buques, cuyos sistemas de radares habían quedado “ciegos” debido a la arriesgada técnica de vuelo rasante de los pilotos de la Fuerza Aérea, que volando a unos 900 km/h les descargaron sus bombas de 500 libras.



Los aviones argentinos durante el ataque al Coventry, tomados desde el barco.

En los registros de comunicación radial del combate quedó un memorable “¡Viva la Patria!” pronunciado por el entonces Capitán Pablo Carballo, al comando de uno de los aviones nacionales.



Últimos minutos antes del hundimiento del Coventry.

El Coventry, del que pudieron sobrevivir 283 tripulantes, se hundió lentamente entre maniobras de rescate llevadas a cabo por pilotos de helicópteros Sea King y Westland Wessex británicos.



El memorial del hundimiento del Coventry, en Pebble Island (isla Borbón), al norte de las Islas Malvinas.

La Broadsword, mientras tanto, sufrió una avería importante.

A mediados de los ’90, la fragata fue vendida por el Reino Unido a Brasil, que actualmente la tiene en servicio, con el nombre de F Greenhalgh.

El hundimiento del Atlantic Conveyor

El mismo 25 de mayo de 1982, otra notable acción de la aviación argentina hundió el Atlantic Conveyor, un buque carguero civil que había sido requisado por el gobierno británico para el transporte de aviones Harrier, helicópteros Chinook y múltiples elementos vitales para la campaña terrestre de las tropas del Reino Unido.



El portacontenedores Atlantic Conveyor transportaba helicópteros Chinook y aviones Harrier.

Un par de aviones Super Étendard de la Armada Argentina, equipados cada uno con un misil AM39 Exocet (la misma combinación de armas que el 4 de mayo había provocado el hundimiento del destructor tipo 42 Sheffield) atacó un grupo naval de batalla, entre el que estaba el portaaviones Invencible, localizado a unos 150 km al noreste de las islas.



Uno de los aviones Súper Etendard de la Armada, siendo reabastecido en pleno vuelo.

Uno de los misiles se perdió en el mar; el otro, desviado por una lluvia de chaff (láminas de aluminio que eran lanzadas por los barcos enemigos para “confundir” la guía electrónica de los Exocet), dio de lleno en el Atlantic Conveyor.

Como resultado del ataque, los británicos perdieron, entre otro valioso equipamiento, todos menos uno de los helicópteros Chinook, que estaban destinados a transportar a las tropas más de 100 kilómetros en el avance desde San Carlos hacia Puerto Argentino.



El Atlantic Conveyor, después del ataque de la Aviación Naval Argentina.

Los Harrier que el barco cargaba habían sido trasladados días atrás a los portaaviones, que tras el ataque serían alejados definitivamente al doble de la distancia, con el fin de evitar un nuevo acercamiento aéreo.



El memorial del hundimiento del Atlantic Conveyor en las Malvinas.

La guerra por las islas Malvinas culminó con la rendición argentina el 14 de junio del ’82.

Hasta 45 días después del cese del fuego, las fuerzas británicas tuvieron como rehenes a un importante número de oficiales argentinos en el archipiélago, temiendo nuevos ataques de la aviación nacional.

Incluso, el estado de alerta en las islas permaneció hasta finales de aquel año.

Efectivos británicos que llegaron a las Malvinas después del 14 de junio y hasta fines del ´82 son considerados igualmente veteranos de guerra y reciben sus pensiones.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Buque civil: SS Canberra

SS Canberra




SS Canberra era un transatlántico, que más tarde operaba en cruceros, en la flota de P&O desde 1961 hasta 1997. Fue construida en los astilleros Harland y Wolff en Belfast, Irlanda del Norte, a un costo de £ 17,000,000. El barco fue nombrado el 17 de marzo de 1958, después de la capital federal de Australia, Canberra. Fue lanzada el 16 de marzo de 1960, patrocinada por Dame Pattie Menzies, GBE, esposa del entonces Primer Ministro de Australia, Robert Menzies. Entró en servicio en mayo de 1961 y realizó su primer viaje a partir de junio. Ella apareció en la película de James Bond de 1971 Los diamantes son para siempre. En la guerra de las Malvinas de 1982, ella sirvió como un barco de tropas. En 1997, el cantante y compositor Gerard Kenny lanzó el single "Farewell Canberra", que fue especialmente compuesto para el último viaje.


Historia

Carrera temprana

P&O encargó a Canberra operar el servicio combinado de P & O-Orient Line entre el Reino Unido y Australia. La llegada del avión a reacción ya había provocado una caída en la demanda de este servicio; una reducción en la emigración a Australia y las guerras que forzaron el cierre del Canal de Suez hicieron que la ruta dejara de ser rentable. Sin embargo, una remodelación en 1974 vio a Canberra adaptada al crucero. Inusualmente, esta transición de una vida temprana como un transatlántico especialmente diseñado a una larga y exitosa carrera en cruceros, se produjo sin grandes alteraciones externas y solo con cambios mínimos internos y mecánicos a lo largo de los años. Una de sus salas públicas incluía una 'Cricketers Tavern', que contenía una colección de murciélagos y corbatas de clubes de cricket de todo el mundo; ella también tenía la sala de lectura / escritura William Fawcett, llamada así por el diseñador de motores de las primeras naves P&O.

Al igual que RMS Strathnaver y RMS Strathaird que reemplazó en la ruta Tilbury - Brisbane, Canberra tenía transmisión turboeléctrica. En lugar de acoplarse mecánicamente a sus ejes de hélice, las turbinas de vapor de Canberra conducían grandes alternadores eléctricos que proporcionaban corriente a los motores eléctricos que, a su vez, conducían las hélices gemelas de la embarcación. Eran las unidades turboeléctricas de vapor más poderosas jamás instaladas en un barco de pasajeros; a 42,500 hp (31,700 kW) por eje, superaron los 40,000 hp (30,000 kW) de SS Normandie en cada uno de sus cuatro ejes. Esto le daría una velocidad de aproximadamente 27,25 nudos (50,47 km / h). También tenía una hélice de proa para maniobrar en puerto y maniobras de atraque. También fue la primera aerolínea británica que utilizó corriente alterna como potencia. [1]

El desacoplamiento eléctrico del sistema de propulsión de un barco tiene varias ventajas operativas y económicas, y se convirtió en un elemento estándar del diseño de cruceros en la década de 1990, más de 30 años después de que Canberra entró en servicio. Sin embargo, los alternadores de motor diesel y turbina de gas son la principal fuente de energía para la mayoría de los buques modernos propulsados ​​eléctricamente. También tenía un arco bulboso, dos juegos de estabilizadores y dos embudos uno al lado del otro. Los botes salvavidas, que estaban hechos de fibra de vidrio, se colocaron tres cubiertas más bajas de lo habitual para los barcos de su tipo, y se hundieron en el casco para permitir una mejor vista desde las cubiertas de los pasajeros.



HMS Andrómeda y Canberra frente a Puerto Stanley, Islas Malvinas, justo después de la rendición de las fuerzas argentinas el 14 de junio de 1982

Guerra de las Malvinas

El 2 de abril de 1982, Argentina invadió las Islas Malvinas, que inició la Guerra de las Malvinas. En ese momento, Canberra estaba navegando en el Mediterráneo. Al día siguiente, su capitán Dennis Scott-Masson recibió un mensaje que le pedía su hora de llegada a Gibraltar, que no estaba en su itinerario. Cuando llamó a Gibraltar, se enteró de que el Ministerio de Defensa había solicitado a Canberra para su uso como transporte de tropas. Canberra navegó a Southampton, Hampshire, donde fue rápidamente reparada, navegando el 9 de abril hacia el Atlántico Sur. [2]

Apodada la Gran Ballena Blanca, Canberra demostró ser vital en el transporte de 3 Brigadas de Comando a las islas a más de 9,000 millas náuticas (17,000 km) desde el Reino Unido. [2] Canberra fue enviada al corazón del conflicto. [2]

Canberra atracó en San Carlos Water el 21 de mayo como parte de los desembarques de las fuerzas británicas para retomar las islas. [3] Aunque su tamaño y color blanco la convirtieron en un objetivo imperdible para la Fuerza Aérea Argentina, Canberra, si se hundiera, no se habría sumergido completamente en las aguas poco profundas de San Carlos. Sin embargo, el transatlántico no resultó gravemente afectado en los aterrizajes, ya que los pilotos argentinos tendían a atacar a las fragatas y destructores de la Royal Navy en lugar de a los barcos de suministro y las tropas. Después de la guerra, los pilotos argentinos afirmaron que les habían dicho que no golpearan a Canberra, ya que la confundieron con un barco hospital.


Una pintura del regreso de SS Canberra a Southampton desde las Malvinas

Canberra luego navegó a Georgia del Sur, donde 3,000 soldados fueron transferidos del Queen Elizabeth 2. Fueron desembarcados en San Carlos el 2 de junio. Cuando terminó la guerra, Canberra se usó como un cártel para repatriar a los soldados argentinos capturados, y los desembarcó en Puerto Madryn, antes de regresar a Southampton a una entusiasta bienvenida el 11 de julio. El capitán Scott-Masson, que había comenzado su aprendizaje en el buque de guerra Empire Deben de Shaw, Savill y Albion Line a finales de la década de 1940, recibió un CBE y se convirtió en ayudante de campo de Su Majestad la Reina. [2]

Últimos años

Después de una larga renovación, Canberra regresó al servicio civil como un crucero. Su papel en la Guerra de las Malvinas la hizo muy popular entre el público británico, y como resultado de ello, la venta de boletos después de su regreso fue elevada durante muchos años. Sin embargo, la edad y los altos costos de funcionamiento finalmente la alcanzaron, ya que tenía un consumo de combustible mucho mayor que la mayoría de los cruceros modernos. Aunque Premier Cruise Line había hecho una oferta por el viejo barco, P&O ya había decidido que no querían que Canberra operara bajo una bandera diferente. Un reemplazo para Canberra, el Star Princess construido en 1988 fue transferido a P&O Cruises y pasó a llamarse Arcadia.

Canberra se retiró del servicio de P&O en septiembre de 1997 y se vendió a desguaces de barcos para su desguace el 10 de octubre de 1997, y partió hacia el astillero de desguace de Gadani, Pakistán, el 31 de octubre de 1997. Su gran calado significó que no podía ser varada hasta la mayoría de los barcos. , y debido a su sólida construcción, el proceso de desguace tomó casi un año en lugar de los tres meses estimados, y se desechó totalmente a fines de 1998.

Wikipedia

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Una reflexión de una diputada sobre Malvinas

El aprendizaje de Malvinas

Por Cornelia Schmidt Liermann || Infobae



Todos los argentinos que vivimos los años 80 tenemos algún recuerdo de un conflicto que pensábamos imposible: la Argentina le había declarado la guerra al Reino Unido, una de las potencias bélicas más importantes del mundo. Aun así, el país deshecho por la dictadura militar se unió en un solo grito de fe: las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

Mientras los militares movilizaban a jóvenes muy jóvenes inexpertos a las islas, la ciudadanía entera se movilizaba alentando a aquellos jóvenes de cada una de las maneras posibles: donando alimentos, escribiéndoles miles de cartas, tejiendo ropa de invierno.

El 2 de abril se convirtió para muchos en un proceso que nos llevó de la euforia a una despedida eterna. Un día que, sin advertirlo, arrastraría a la muerte a 649 soldados y a muchos más que decidieron terminar con sus vidas tras la derrota y el maltrato.

Entonces, ¿qué nos enseñó Malvinas? Sí, que son nuestras. Que la soberanía le pertenece a nuestro país. ¿Qué más? Que las guerras generan sufrimiento. Pero también solidaridades impensadas.

Durante la Primera Guerra Mundial, en pleno enfrentamiento de trincheras, mi abuelo, el joven Paul Schmidt, del Regimiento de Infantería n° 83, aprendió a desmitificar al enemigo: durante las frías noches, cuando estaban acostados en el lodo codo a codo y las ratas se paseaban sobre ellos, y abrazados a sus carabinas, de una trinchera enemiga a otra se "tiraban" palabras de ánimo. Incluso compartían remedios con el enemigo. La noche los unía en humanidad. El día los enfrentaba en crueldad. Hoy conocemos muchas anécdotas similares de asistencia entre combatientes argentinos e ingleses.

Aquellos veteranos que pudieron volver a las islas relatan encuentros repletos de emoción con sus habitantes. Son los veteranos y los familiares de caídos en Malvinas nuestros mejores diplomáticos. Son ellos los que hoy comparten correspondencia tanto con los habitantes de las islas como con ex soldados británicos. Los unen los recuerdos, la memoria del miedo, del que perdió a un ser querido. Son artífices de uno de los proyectos humanitarios más bellos de estos últimos años: la identificación de los caídos.

Perdimos una guerra demencial. Aun así, los lazos con Malvinas se fortalecen día a día. Y son los mismos que, tras llevar un fusil, o cargar tristeza y desconfianza, hoy llevan cercanía, diálogo, comprensión.

Esa comprensión que nos falta a muchos políticos. Como reflexionó en un medio radial el ex director del Museo Malvinas, Federico Lorenz: "No reconocimos como país la experiencia de haber estado en Malvinas". Hoy tengo esperanzas de que Argentina logre, poco a poco, con honestidad, abandonar el enfrascamiento ideológico y abrazar una política de fraternidad.

Malvinas, prenda de paz y solidaridad.


La autora es diputada nacional. Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la HCDN.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Los buques ELMA espiando a la Task Force

La marina mercante espiando a la Royal Navy



Grandes Historias Desconocidas de Malvinas... comienzo diciendo que esta gente de nuestra Marina Mercante hizo un trabajo de espionaje Grandioso y sin embargo habiendo tantos Veteranos Truchos o gente que ni fue a Malvinas los del Buque ELMA Rio de la Plata aun esperan un reconocimiento
El 5 de abril de 1982 el buque mercante Río de la Plata de la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), atravesaba el Canal de la Mancha, proveniente de Finlandia y se dirigía al puerto de Bilbao, como última escala de carga antes de su destino final en Buenos Aires.

En tanto surcaban esas aguas internacionales tan cercanas a las costas de Inglaterra y con objeto de tener más noticias a raíz del conflicto suscitado por la reciente de recuperación de las Islas Malvinas por parte de nuestro país, el comandante de la nave, Capitán de Ultramar, Carlos Benchetrit, encendió el televisor de la Cámara de oficiales.

Apareció en pantalla un canal londinense transmitiendo en coloridas imágenes la zarpada del puerto de Portsmouth de los portaaviones Invencible, luego buque insignia de la Task Force, y el Hermes de 28.000 toneladas. Se podía apreciar que ambos partían en medio de un clima festivo, despedidos por bandas de música y una apreciable cantidad de público que evidenciaba su euforia enarbolando banderas y símbolos británicos.



El resto de la “Taske Force”, en realidad más del ochenta por ciento del poderío naval inglés, partieron de otros puertos. De Plymouth, salieron, el Sir Galahad y el Sir Geraint; de Devenport, partió la fragata Antelope; de Gibraltar lo hicieron los destructores y fragatas Glascow, Sheffield, Coventry, Brillant y Broasword; en cambio de Faslane, en Escocia, ya lo habían hecho, el 29 de marzo, los submarinos Conqueror y Splendid. Otras naves de guerra que se encontraban en bases distantes como Belice y Canadá se fueron sumando luego a la flota en su marcha hacia el Atlántico Sur.

Unos cuarenta barcos de guerra iban a ser apoyados logísticamente por cerca de setenta barcos auxiliares, algunos de la Marina Real y otros requisados, como el transporte de pasajeros Camberra ademas de la RFA que es la flota auxiliar de la Royal Navy

Todos estos componentes planeaban reunirse en las cercanías de la Isla Ascensión que se encuentra a unas 3.500 millas de Malvinas para luego fraccionarse en tres flotillas operativas. Una a ordenes del Capitán, Brian Young, en el crucero Antrim, que debía dirigirse a Georgias. Otro grupo de batalla centrado en el Hermes y el Invencible, a cargo del almirante, Sandy Woodward, tuvo la misión de llegar a Malvinas lo antes posible y el tercer grupo de elementos anfibios, a órdenes del Comodoro Mike Clapp, en el Fearless, debía permanecer un tiempo más en Ascensión efectuando ejercicios de desembarco y aguardando la reunión del resto de las naves aún dispersadas o con problemas técnicos.

El día 19, el Río de la Plata ya había dejado el puerto de Bilbao y se encontraba navegando hacia Buenos Aires, cuando poco antes de la media noche, a la altura de la Isla Do Fogo, en Cabo Verde, recibió un telegrama cifrado de ELMA disponiendo desviara su rumbo hacia la Isla Ascensión y desde una distancia no menor de 12 millas realizara un avistaje de los buques británicos que pudieran encontrarse en inmediaciones de la misma.

Benchetrit, no sin asombro, leyó detenidamente el mensaje y de inmediato se dirigió a la mesa de mapas donde con prolijidad y firmeza trazó un rumbo a Ascensión. Acto seguido convocó a sus oficiales para imponerlos de las órdenes de la Empresa. Estos, luego de escucharlo atentamente, no solo prestaron su plena conformidad, sino que expresaron su vivo entusiasmo en poder colaborar siendo útiles en un momento tan crucial para el país.

Esa misma noche, donde se aceleraron tanto los motores como los corazones, se doblaron las guardias del puente con objeto de no perder detalle en caso que llegaran a tener un encuentro con naves del oponente.

La Isla Ascensión, una posesión británica arrendada al gobierno de Estados Unidos, está situada a poco más de 1.900 Kilómetros de la costa occidental de África y a mitad de camino entre Londres y Puerto Argentino. Surge en el Atlántico meridional como un afloramiento volcánico de forma circular de unos 160 Km. cuadrados, donde se destaca, entre otras elevaciones menores, el Monte Verde (Green Mountain) de 820 metros.

Más allá de que Ascensión no cuenta con puerto, sus dos principales ventajas son su excelente fondeadero en la rada de Georgetown, su capital y la pista de aterrizaje en el aeródromo Wideawake , que traducido significa bien despierto- vigilante. En cuanto a la ayuda norteamericana su gobierno no tuvo reparo en brindarle a los ingleses, entre otras comodidades, sus polígonos de tiro y el aprovisionamiento de miles de litros de combustible que fueron llevados a la isla en buques tanqueros estadounidenses sin que se diera publicidad.

Como dicha isla incrementó en esos días su actividad, se impuso en la misma un estricto control en el manejo de los efectivos arribados y en las tareas de seguridad y aprovisionamiento. A cargo del mismo fue designado el Capitán de Navío, Mac Qeen, de la Armada Real quién contó, preventivamente, para asegurar su defensa, con un avión Nimrod de reconocimiento lejano y un destacamento terrestre de refuerzo.

Tal como era de imaginar a medida que se acumulaban materiales, hombres y armamentos, dicha base, de carácter vital para los ingleses, se transformó también en un objetivo prioritario para los servicios de inteligencia argentinos quienes pese a los limitados recursos con que contaban, pronto iban a desentrañar ese misterio.

Mientras el Río de la Plata se dirigía a toda marcha hacia su objetivo, el tercer grupo de la Fuerza de Tareas naval británica había comenzado a llegar a la isla donde cumplían sus obligadas escalas técnicas. Fue así como el Camberra, ahora transformado en transporte de tropas y barco de carga que llevaba en sus bodegas aviones Harrier, ancló a una milla de la costa. Otro tanto hizo el buque de asalto, Fearless, con 1.000 infantes de marina a bordo, varias lanchas de desembarco y un remolcador de bandera holandesa arrendada por la Marina Real Inglesa.

El 23 de abril, el Río de la Plata, llegó a Ascensión cuando el reloj marcaba la hora 17:00. Poco antes de su arribo se había cruzado con un barco de guerra inglés que se encontraba efectuando ejercicios tácticos con un submarino, pero éstos continuaron con su actividad e ignoraron el paso del mercante.

A marcha moderada y una distancia entre diez y doce millas del fondeadero pudieron observar que en el mismo se encontraban quince barcos británicos. Desde ese mismo momento en que estuvieron también al alcance de una clara recepción en la honda VHF, pusieron en marcha un grabador de cinta que ubicaron junto a la radio, lo que les permitió grabar todas las comunicaciones que se efectuaban entre los buques y también entre estos y la isla. A través de la captación de dichas emisiones pudieron establecer no solo la identidad de algunos de los buques avistados y quienes se encontraban al mando, sino también que tipo de trabajos se estaban efectuando sobre los mismos.

Increíblemente durante el pasaje del barco argentino frente al fondeadero donde se encontraban en plena tarea los barcos ingleses, ninguno de ellos demostró percatarse de dicha presencia, como tampoco se notó, en las conversaciones que los mismos mantenían por VHF, que se hubieran percibido de la observación a que estaban siendo sometidos.

Una vez concluido el avistaje y tras haber logrado un impecable registro magnetofónico, Benchetrit, decidió continuar la navegación rumbo a Buenos Aires.

Esa misma noche envió a la Empresa un mensaje cifrado especificando el detalle de lo que habían logrado divisar.

La transmisión emitida desde el Río de la Plata fue localizada por los británicos a través de Two Boats, un equipo de intercepción y criptografía de la GCHQ “Government Communications Headquarters (Jefatura de Comunicaciones Gubernamentales) que operaba en Ascensión bajo cobertura comercial brindada por una conocida compañía de comunicaciones internacionales. Pero ya era tarde, el secreto de los preparativos y potencial de la Fuerza de Tareas había sido develado y de ahí en más, los mandos argentinos iban a tener exacta información acerca de la partida de la flota desde Ascensión, su composición, velocidad y derrota. Este informe crucial con otro posterior, enviado por Benchetrit, sumado al avistaje de un Boeing 707 de Fuerza Aérea, completó la información de un oficial superior de inteligencia argentino que se encontraba en Londres y había sido testigo de la partida de la Fuerza de Tareas desde Portsmouth.

La identidad de los buques avistados se pudo establecer en coincidencias con la observación, a través de binoculares y las características particulares que señalaba el libro nomenclador de radiotelegrafía que se poseía a bordo. Esta conjunción se vio facilitada por la experiencia del 2do Oficial, Armando Busto, quien había revistado un tiempo en la Armada Argentina y conocía suficientemente los distintos perfiles de las naves de guerra.

Al día siguiente cuando habían dejado a Ascensión unas 30 millas atrás, se recibió en la radio del mercante otro telegrama de ELMA, el cual expresaba la conformidad por la observación realizada, pero, además, disponía su regreso a Ascensión, con el fin de completar más datos sobre los buques avistados y tratar de obtener fotografías.

Sin dudar un instante, Benchetrit, ordenó poner rumbo a la isla a la cual llegaron en horas de la noche.
Con el fin de disimular el verdadero sentido de su presencia en el lugar, se trató de darle a la nave una apariencia exterior distinta. Para ello se modificaron las posiciones de las luces de navegación, se ordenó apagar las interiores y con la ayuda de algunas luminarias en sitios claves, se proporcionó al buque, al menos en horas donde reinaba la oscuridad, el aspecto de ser un pesquero.

Siempre con el VHF abierto y el grabador en marcha, iniciaron una navegación alrededor de la isla a una distancia de cinco millas de la costa. En dicho periplo, que se cumplió a marcha lenta y duró toda la noche, se percibió actividad de aviones y helicópteros que operaban en el aeropuerto, en tanto la flota permanecía en quietud y silencio radial.

Tal como lo había calculado Benchetrit, cuando el carguero cumplió su giro a la isla, se encontró llegando al ancladero con la primera luz de la mañana. Era una hora ideal, pues con el sol a sus espaldas y la incidencia de los rayos iluminando las naves allí surtas, le resultó más fácil avanzar sin ser percibido y poder distinguir claramente las características de las mismas. Desde esa ventajosa posición, el Río de la Plata fue acercándose hasta una distancia entre dos y tres millas de los otros barcos, sin detener su marcha y sin que, al parecer, fuera advertida su presencia.

Durante el transcurso de ese avistaje aprovecharon para obtener excelentes fotos de todos los barcos, improvisando un teleobjetivo que armaron adaptando el foco de unos binoculares que colocaron delante del lente de la única cámara fotográfica con que contaban a bordo.

Resultó más que interesante y por momentos increíble para los tripulantes del carguero argentino, ver la multiplicidad de tareas que los británicos estaban efectuando. A simple vista un trabajo engorroso donde embarcaciones menores y helicópteros se movían como abejas en una colmena tratando de suplir en el fondeadero la falta de muelles y guinches. Evidentemente la necesidad política de querer mostrar al mundo que estaban prestos a reconquistar “sus islas” sin demora, obligaba a las Fuerzas británicas a completar, lejos de miradas indiscretas, un alistamiento desmesuradamente esforzado.

Sobre la blanca mole del Camberra, evolucionaban varios helicópteros Sea King, portando en sus eslingas, planchas metálicas con el fin de equiparlo con cubiertas de vuelo, emplazándolas entre las pasarelas y las chimeneas, para permitir, que en una se posaran aviones Harrier y en la otra, helicópteros. Para lograrlo habían desplazado algunos mástiles de antenas y colocando puntales en el hueco de una piscina vacía.

Era dable también ver lanchones de desembarco efectuando maniobras junto al anfibio Fearless, desde el cual oían claramente por radio las órdenes de su capitán, Jeremy Larsen.

Mientras tanto, la fragata, Antelope permanecía quieta en una punta del fondeadero, era notable la actividad en torno a los transportes, Sir Galahad, Sir Tristan, Stromnness, Pearleaf y Sir Bedivere, donde los remolcadores de mar, Typhoon y Salvagemen se desplazaban con gran agilidad llevando materiales y personal.

Luego del reconocimiento y siempre a marcha normal, el Río de la Plata fue alejándose del lugar. No había hecho una milla cuando por radio se escuchó una voz de alarma advirtiendo a los buques sobre la presencia de un intruso y requiriendo reducir al mínimo las conversaciones.

El mercante continuó su marcha tratando de aparentar ser ajeno a lo sucedido, pero en pocos minutos tuvo una ingrata visita. Dos helicópteros Sea King, que amenazantes, efectuaron evoluciones a muy baja altura con intención de obligarlo a alejarse del lugar. Durante el tiempo que duró el hostigamiento, desde las aeronaves británicas se tomaban fotografías y se filmaba al buque desde todos los ángulos. Benchetrit, ante la posibilidad de un abordaje por parte de tropas comando, tomó la precaución de colocar todo el material comprometedor en una bolsa lastrada, lista para ser fondeada. Pero ello no fue necesario pues luego de media hora de acoso, los helicópteros se alejaron en dirección a Ascensión.

Pero allí no terminó todo. En medio del silencio radial, se sintió la voz del Comodoro, Clapp, desde el Fearless, requiriendo en forma amable a la Fragata Antelope, que: “si consideraba oportuno, y no interfería en sus trabajos”, saliera a capturar al “stranger ship”. Sin embargo pese al sugerente pedido, desde la nave de guerra, alguien que se identificó como Capitán, Tobin, contestó por radio que “iba a hacer todo lo posible pero iba a demorar más de dos horas en poder salir”.

Se ignora si esta fragata zarpó en persecución del buque argentino, pero a sus tripulantes sorprendió no verla aparecer en el horizonte ya que dada su velocidad de 30 nudos, era factible que lo hubiera podido alcanzar más adelante.

En ese momento tan incierto se recibió, como una ironía del destino, un telegrama de la Empresa ELMA, disponiendo el regreso urgente del Río de la Plata a Montevideo. Lo insólito del caso consistió en observar que dicho cable había sido despachado la noche anterior y por razones técnicas de horario, el radiotelegrafista no lo había recepcionado oportunamente.

De todas maneras ya era tarde para cualquier conjetura y siguieron navegando con un total silencio radial y electrónico para no ser detectados, demorando la transmisión del mensaje a la Empresa paras el día siguiente.

Efectivamente ya asegurados que ningún barco los seguía y calculando que se encontraban lo suficientemente alejados de la conflictiva base, transmitieron la información obtenida a la sede de la empresa ELMA. No bien habían concluido con el contacto telegráfico, cuando fueron sobrevolados por un avión de reconocimiento de la Fuerza Aérea británica, que luego de algunos pasajes rasantes, se alejó rumbo al Oeste hasta perderse de vista. Esta última novedad alcanzaron a comunicarla a Buenos Aires y luego cortaron toda transmisión para continuar la navegación en silencio por más de veinticuatro horas.

Como la falta de noticias preocupó a las autoridades de ELMA, que no recibían respuesta a los llamados, el gerente de la Empresa decidió enviar un radiograma sin clave cifrada, pero cuyo texto estaba redactado en términos lunfardos. El mismo decía “Bencho, picátela al socaire de macacos y domani chamuyame como era el quía que te ojeó. Un abrazo, el Capitán, Radivoj”. Para quienes no están familiarizados con el lunfardo la traducción aproximada sería: “Bencho” (apelativo con que se lo conocía a Benchetrit), andante rápidamente hacia la costa brasileña y mañana háblame de cómo era la persona que te avistó”.

Durante el trayecto al continente, alcanzaron a divisar a unas veinte millas por proa, un buque de guerra que evidentemente se dirigía a Ascensión, pero dada la distancia no llegaron a identificarlo. Presumiendo que el mismo proviniera de la isla brasileña de Trinidad, donde quizá podrían encontrarse otros barcos británicos, pusieron rumbo a la misma. Dicha isla fue reconocida en todo su perímetro a una distancia entre media y una milla, sin que se viera embarcación alguna. Cumpliendo ese trámite, el Río de la Plata hizo puerto primero en Montevideo y luego emprendió rumbo a Buenos Aires, donde el resto del material logrado, grabaciones, fotografías, etc. fueron entregados a ELMA y a través de la misma a la Armada Argentina.

En medio del beneplácito de sus superiores y de los mandos navales, Benchetrit, fue requerido nuevamente por personal de la Armada para cumplir otra misión secreta. El Capitán aceptó, pero los trabajos que necesitaba el barco para estar en condiciones, demoraron su salida y al finalizar los mismos, la contienda terminó y la misión se canceló.

Benchetrit continuó con sus viajes en el Río de la Plata, siempre hacia el norte de Europa. Tres años después del conflicto, se encontraba navegando cerca del Golfo de Vizcaya, cuando atento a la radio alcanzó a escuchar una conversación entre dos barcos ingleses a quienes identificó como ex participantes en la guerra de Malvinas. Sin pensarlo mucho fue a buscar las cintas que había grabado durante el episodio de Ascensión y las puso en el aire a través de la misma frecuencia.

Luego que se oyeron esas voces provenientes de seres que ya no estaban y desde naves que ahora yacían en el fondo del mar, se hizo un profundo silencio. Quizá los marinos británicos jamás hayan podido dar una explicación lógica a esa alucinante experiencia, ni imaginar que un marino argentino, con métodos muy simples, los continuaba sorprendiendo.
En la primer foto el ELMA Rio de la Plata y la segunda el ingenioso zoom para sacar fotos de los buques Britanicos

Asi somos los Argentinos cuando estamos unidos.

sábado, 21 de septiembre de 2019

La odisea del RI 5 en Puerto Howard

Malvinas: la dramática historia del regimiento que resistió un brutal aislamiento y la peligrosa misión para enviarles ayuda 

Estaban en Puerto Howard, en la isla Gran Malvina. Abastecerlos era una tarea casi imposible. Los hombres del Regimiento de Infantería 5 escribieron una durísima página de la historia de la guerra. Infobae Docs reunió a tres protagonistas que revelan su feroz y desigual lucha contra un enemigo implacable, el aislamiento
Por Adrián Pignatelli || Infobae


Soldados del RI5 en una trinchera en Puerto Howard

Ubicado en la isla Gran Malvina, Howard era en 1982 un puerto pequeño, sobre el estrecho de San Carlos. Una caleta lo protegía y a la vez permitía que los buques pudieran atracar. Poseía una pequeña población, dedicada a la cría de ovejas y al esquilado, cuyo producto final se enviaba a Gran Bretaña. Los isleños que allí residían tenían escasas posibilidades de desarrollo, en una economía donde a los casados se les asignaban un número determinado de ovejas y un funcionario hacía las veces de intendente local y de gerente de la compañía dedicada a la comercialización de la lana.

Era un lugar muy alejado, en el que sus habitantes solo se mantenían informados a través de repetidoras de radios británicas. La televisión no existía, así como escuela primaria o secundaria.

Ese fue el punto elegido para el Regimiento de Infantería 5 (RI5), para contrarrestar una eventual ocupación enemiga. Este regimiento pasaría a la historia de la guerra de Malvinas como la unidad que más resistió el aislamiento.

El 25 de abril el RI5, una vez arribado a Puerto Argentino, fue llevado en helicóptero en tres tandas, con excepción de 108 hombres de la Compañía B, que irían en barco transportando víveres, municiones y minas antipersonales.

A Howard se lo rebautizó como Puerto Yapeyú ya que en tiempos de paz la Compañía C de ese regimiento tenía su asiento en el pueblo donde había nacido José de San Martín.

 
Los soldados del RI5 embarcando en Comodoro Rivadavia en el puente aéreo hacia Malvinas

Los soldados llevaban una ración de comida. Resultaba imperativo entonces acercarles los víveres necesarios, además de armamento pesado y municiones para poder hacer frente a duras semanas de aislamiento que tendrían por delante.

Aún ignoraban que la ayuda nunca llegaría.

El Monsunen

Al día siguiente, mientras en Howard se compraron dos corderos y medio a los pobladores para complementar las raciones de los soldados, de Puerto Argentino zarpó por la noche el Monsunen, un barco de 30 metros de eslora, confiscado a la Compañía Falkland. Lo cargaron con víveres para diez días, armamento y municiones.

La idea era bordear la isla hacia el norte e ingresar al estrecho de San Carlos. Sin embargo, los fuertes vientos y la marea impidieron que pudiera ingresar al estrecho. Se tomó, entonces, la ruta más larga y peligrosa: bordear la isla por el sur, debiendo cuidarse de las minas colocadas por la Armada y sabiendo que, a plena luz del día, quedarían a merced de los aviones enemigos. La travesía debía cumplirse, ya que el día 27 en Puerto Yapeyú había comenzado la racionalización de la comida.

En la noche de ese día, el Monsunen debió guarecerse en una pequeña bahía ya que el radar marcaba la presencia, posiblemente, de un submarino. La única defensa del buque eran dos ametralladoras MAG y dos lanzacohetes. A la mañana siguiente al mediodía, el buque pudo atracar finalmente en el muelle de Puerto Yapeyú.

 
Alberto Miñones Carrión fue herido gravemente en Malvinas y perdió una pierna: “Es un orgullo muy especial haber participado de esta gesta” (Santiago Saferstein)

Alberto Miñones Carrión era por entonces un joven subteniente. Estaba a cargo de la sección Apoyo de la Compañía A del RI5 y a su fracción le agregaron dos ametralladoras 12,7 Colt. Recordó que "desde el primer día que llegamos, supimos que la provisión sería difícil, a tal punto que la que esperábamos un día más tarde no llegó nunca. Con el correr de los días se complicó más, y con la llegada de más gente fue realmente crítico".

Es que la ocupación del lugar fue progresiva. Primero se estableció una compañía de 130 luego se sumarían las otras dos compañías de infantería del regimiento, dos secciones de ingenieros y elementos de sanidad, que sumarían cerca de 800 hombres.

 
El buque Isla de los Estados: fue atacado cuando llevaba provisiones para los soldados, de sus 25 tripulante solo dos sobrevivieron

La noche del 10 de mayo la fragata Alacrity había atacado al buque Isla de los Estados en pleno Estrecho de San Carlos, en momentos en que se dirigía a Puerto Yapeyú con provisiones y armamentos.

De los 25 tripulantes, solo dos habían logrado sobrevivir.

Con el correr de las horas, los argentinos descubrieron zapallos que flotaban muy cerca de la costa, que eran parte del cargamento del buque. Esos zapallos, convertidos en puré, se incorporaron a la escasa dieta del regimiento.

 
Hugo Gargano, subteniente de Intendencia durante la guerra, recordó: “Solo disponíamos de dos cocinas de campaña para 150 hombres” (Santiago Saferstein)

"Cocinar un cordero era complejo, ya que el fuego se hacía con la turba, que tiene un escaso poder calórico; y solo disponíamos de dos cocinas de campaña para 150 hombres. Pero la astucia y la pericia del personal de intendencia hicieron que se lavaran tambores de 200 litros de petróleo y así comíamos guiso de cordero con sabor a combustible. Calentar esos tambores era muy difícil. Y el fuego debía estar apagado la mayor parte del día", explicó Hugo Gargano, subteniente de Intendencia del Regimiento 5, el único oficial de esa especialidad de la unidad.

Paro cuando los problemas de abastecimientos comenzaron a agravarse, Hugo Gargano estaba en Puerto Argentino buscando los medios para llegar a la Gran Malvina. El jefe del RI5, coronel Juan Ramón Mabragaña reclamaba insistintemente al comandante de la Brigada de Infantería III por un oficial de Intendencia. "Yo pedía todos los días ir a Howard -contó Gargano a Infobae-. El día 21 me encontré con un mayor que me dice 'no sabe cómo lo está reclamando su jefe de regimiento', y no lo podíamos ubicar".

 
Hoy, Juan Ramón Magrabaña rodeado por sus soldados que reconocen “un jefe que se preocupaba por sus hombres”

"Al día siguiente, fueron a buscarme con un vehículo. 'Tiene 15 minutos para estar en Moody Brook y subirse a un helicóptero que está por partir hacia Howard con víveres, armamento y municiones', me indicaron". Gargano se presentó con el Mayor Roberto Yanzi, de Aviación de Ejército.

Aún desconocía que emprendería un viaje que nunca olvidaría.

Volar a Howard

El mayor Roberto Yanzi era el segundo jefe del Batallón de Aviación de Combate 601. Había llegado el 7 de abril a las islas. Explicó que "teníamos que aprovechar el viaje. Cargamos munición, morteros y medicamentos. Y además llevamos a dos soldados del Regimiento 5. Volarían tres helicópteros Puma y en la cola, a modo de custodia, un Augusta, que iba artillado".

Antes de partir, Yanzi reunió a las tripulaciones y les explicó la misión. "Yo los escuchaba, estábamos por emprender un viaje arriesgado, ya que el día anterior los ingleses habían desembarcado en San Carlos. Los 7 u 8 minutos que nos demandaría cruzar el estrecho serían cruciales". Partieron el 22 de mayo.

Siempre se hacía una escala en Goose Green, donde estaba la guarnición de la Fuerza de Tareas Mercedes. Las naves debieron quedarse en ese lugar porque los aviones Sea Harrier sobrevolaban permanentemente. Yanzi pensó que volar en esas condiciones era arriesgar demasiado.

 
Roberto Yanzo, de aviación de Ejército: “Cuando llegamos a Howard festejamos porque estábams todos vivos” (Santiago Saferstein)

"Estaba aún fresco el recuerdo del derribo del AE 505, el 9 de mayo, donde habían perdido la vida los tenientes primero Roberto Fiorito y Juan Carlos Buschiazzo y el sargento Raúl Dimotta. Además Aviación de Ejército tenía una gran limitación, que era la escasez de combustible", recordó Yanzi.

Además, las condiciones meteorológicas eran malas. La bruma y niebla era permanente. "A las 10:30 del 23 salimos. Volábamos a un metro del piso para no ser detectados por los radares enemigos y en silencio de radio. Cuando llegamos al estrecho vemos humeando el Río Carcarañá" (inutilizado por dos Sea Harriers el 16 de mayo).

"Es un honor morir con ustedes"

Cuando estaban por terminar de cruzar el estrecho, el helicóptero artillado dió la voz de alarma.

-¡Aviones! ¡Aviones! ¡Al piso!

Se acercaban dos Sea Harrier. El primer helicóptero era piloteado por el Teniente Primero Hugo Pérez Cometto, el segundo por el también Teniente Primero Enrique Magnaghi y el tercero por Yanzi, quien recordó frente a Infobae:

 
La llegada de los tripulantes del Río Carcarañá

"Pérez Cometto, en una maniobra sobresaliente, logra esconderse de los aviones enemigos, mientras que Magnaghi y yo llegamos a cruzar el canal y pudimos aterrizar. Inmediatamente, vi una bola de fuego q salía de la nave de Magnaghi, que se había volcado. No había podido dominar el aparato que giraba sobre su eje. Casi al mismo tiempo, los Sea Harrier me disparan con sus cañones de 30mm, que impactaron en la cola del aparato, que aún tenían sus rotores girando. Y ahí le ordeno a Gargano bajar lo más rápido posible".

"Fue un momento de mucha exaltación. Abro la compuerta, salto primero… corrimos y nos tiramos cuerpo a tierra porque los Sea Harrier venían ametrallando", recordó Gargano.

Los tres estaban cuerpo tierra, entre las balas enemigas que pegaban cerca. Yanzi entonces dijo: "Denme la mano no miren para atrás, es un honor morir en la guerra con ustedes".

"En ese momento caí en la situación en la que estábamos. Cuando terminaron de pasar los aviones, salimos corriendo y nos alejamos del helicóptero", rememoró el militar.

Yanzi no sabía qué había pasado con el resto de las tripulaciones. Hasta que se escuchó el silbido característico del soldado Elvio Nis, un baqueano de Paso de los Libres, que fue lo que ayudó a reunir a las tripulaciones.

"Se imagina nuestra alegría al saber que ningún tripulante había muerto. Magnaghi tenía una fractura de clavícula y Godino, uno de los mecánicos, un fuerte golpe en la cabeza", explicó Yanzi.

"Estábamos todos vivos"

Todos coincidieron en terminar con la misión. Luego de que Yanzi quemara su Puma AE 500 para que no pudiera ser usado por los ingleses. Rescató la ametralladora, y en el único helicóptero en uso, el de Pérez Cometto, se acomodaron las demás tripulaciones y algo de la carga.

Despegaron con la esperanza de no ser alcanzados por naves enemigas cuando llegaran a Howard, ya que Radio Colonia informaba que Harriers habían derribado tres helicópteros. Yanzi recordó: "Cuando llegamos fue una alegría muy grande. Nos abrazamos, estábamos todos vivos".

En la mañana del 26, los helicopteristas emprendieron el arriesgado vuelo de regreso a Puerto Argentino. Salieron a las 5 de la mañana. Llevaban a la Compañía Comando a un capitán de un avión que se había eyectado.

"Fue a suerte y verdad", admitió Yanzi. "Íbamos apretados. Volamos a muy baja altura y pudimos aterrizar. Sin saberlo, habíamos hecho el último vuelo a la Gran Malvina".

Pasaron los años y Gargano se comunicó, por redes sociales, con uno de los pilotos del Sea Harrier. "Se llamaba David Morgan, a quien siempre le había quedado la duda sobre la suerte corrida por la tripulación de los Puma. Sintió gran alivio al saber que habíamos sobrevivido".

Luchar en Howard

El hoy teniente coronel retirado Miñones detalló que el regimiento estaba en una situación de riesgo en caso de un ataque inglés.

"El material pesado no se pudo cruzar. Nos faltaban piezas de artillería. Cuando cruzamos logré llevar morteros de 81 de corto alcance y mucho tiempo el arma pesada fueron esos morteros. Por eso se pedían los de 120. La batería de artillería del 4 no llegó nunca".

 
El Sea Harrier abatido con una ametralladora fabricada en 1936. El piloto capturado no podía creer que lo hubiesen derribado con ese armamento

Hubo que luchar con lo que se tenía.

Con ametralladoras Colt 12.7 fabricadas en 1936 se abatió un Sea Harrier y se evitó un ataque de un helicóptero Sea King. Miñones comentó que "cuando capturamos al piloto del avión, nos contó que sintió una lluvia de proyectiles sobre el fuselaje; no podía creer que lo hubiésemos derribado con esa ametralladora".

Herido gravemente

La noche del 27 de mayo, Miñones fue gravemente herido. Sobrevivió para contarlo.

"El proyectil de una fragata que hacía un fuego de exploración me alcanzó estando en el fondo de una trinchera. Estaba entre el Teniente Primero Daniel Stella y el soldado de órdenes Felipe Fernández. El impacto me expulsó 20 metros, di una vuelta en el aire y caí de espaldas, con los brazos sobre el pecho. Me encomendé a la Virgen y recé un Ave María, pensando que me moría. En la oscuridad me toqué la pierna derecha, y la tenía, y cuando hice lo propio con la izquierda palpé un hueso. No tuve ningún dolor. Me di cuenta que estaba vivo y que tenía una chance más".

En ese ataque, también habían sido heridos los soldados Fernando Damián Francolino, Francisco Manuel Machado y Ricardo Manuel Herrera.

 
El rescate del teniente inglés Jeff Glover que se había eyectado

"Me evacuaron a un hospital de campaña muy rústico, que estaba a cargo del mayor médico Reale, un brillante traumatólogo. Además de la herida de la pierna, tenía una perforación en la cadera y otra en el pecho. Con los pocos elementos que disponía me intervino y suturó la femoral".

Cuando lo normal hubiese sido una rápida evacuación, por la gravedad de sus heridas, Miñones relató que "durante 10 días estuve acostado sobre una puerta, apoyada sobre dos cajones de manzanas. No había calmantes ni yeso; aún así, los médicos se las arreglaron".

 
Jeff Glover cuando llegó a Puerto Howard

El 29 de mayo nevó por primera vez en Puerto Yapeyú. La temperatura fue de 18 grados bajo cero. El estado general de la tropa era alarmante.

"Pero esos días fueron terribles. Los heridos estábamos en una casilla de madera que se sacudía ante los bombardeos. Me sentía muy expuesto ya que no podía moverme. Como las esquirlas perforaban las paredes de madera -en una ocasión dos de ellas pasaron al costado de mi cabeza- le pedí a mi compañero Eduardo Gassino un casco."

Los problemas de Miñones no terminaron ahí. "La comida era muy escasa y por mi estado no podía comer cordero, fue Eduardo Gassino que todos los días me traía, en una lata de gaseosa, un suerte de caldo con carne de avutarda, un ave de la zona".

Al fin, el 6 de junio pudo ser evacuado al Bahía Paraíso, que había sido transformado en buque hospital. También lo fueron los soldados Exequiel Vargas, Eduardo Rubiolo, Mariano Leiva y Fernando Francolino.

 
El buque Hospital Bahía Paraíso

"Cuando llegué al continente pesaba 42 kilos cuando mi peso normal era de 68. No me dí cuenta que había bajado tanto. Tenía que recuperar peso para prepararme a una operación grande. Estuve dos meses con un pronóstico malo por una infección en la pierna; sin embargo, tuve otra posibilidad y sobreviví".

Gargano y Miñones guardan un cálido recuerdo del jefe del regimiento, Juan Ramón Mabragaña. "Brillaba por su modestia y prudencia, por la precisión de sus decisiones, y más allá de la guerra fue un modelo de militar y persona, se tomó en serio asistir a los veteranos, consiguiendo trabajo, medicamentos y evacuaciones, muchas veces de su propio bolsillo. Cosechó lo que sembró".

Los tres entrevistados también recordaron a los 23 tripulantes del Isla de los Estados, que murieron en la misión de llevarle ayuda.

¿Qué es Malvinas?

Para Yanzi: "Un sentimiento y un orgullo el haber participado".

Para Gargano: "Sigue siendo un combate diario en el reconocimiento de los veteranos que allí pelearon".

Para Miñones: "Es un orgullo muy especial haber participado de esta gesta y haber perdido una pierna. Me sirve mucho anímicamente. Lo que uno lleva muy adentro y espera transmitir a sus hijos, es algo que cambió mi vida para bien".

jueves, 19 de septiembre de 2019

Taiwán, Senkaku y Malvinas: Tres estrategias que se conjugan modernamente


De 'Tres Bloques' a 'Tres Islas'

Alex Calvo || Small Wars Journal



De "Tres bloques" a "Tres islas": la delgada línea entre la política y las operaciones militares en espacios marítimos en disputa

La actual guerra no declarada en el Pacífico a menudo ha presentado no solo activos militares convencionales, sino también guardacostas y agencias estatales equivalentes [i], junto con actores civiles, tanto pescadores [ii] como "activistas". El papel de los barcos de pesca es un recordatorio de las altas apuestas económicas en juego, mientras que los activistas proporcionan una manera para que Pekín desarrolle una narrativa pan-china más amplia, incorporando "compatriotas" de Hong Kong, Macao y Taiwán. [Iii] aniversario de la trágica pérdida de John F. Kennedy, un presidente que destacó la necesidad de que los militares desarrollen una amplia gama de capacidades que le permitan luchar de manera efectiva en todo tipo de guerras y no solo en grandes conflictos convencionales [iv], y la llegada a Tokio, como embajador de los Estados Unidos de su hija Caroline [v], junto con los recientes simulacros anfibios realizados por las Fuerzas de Autodefensa de Japón (JSDF) [vi], son una buena razón para examinar el tema de las capacidades de la policía en los espacios marítimos en disputa.


Dado que una invasión de las Islas Senkaku podría tener lugar no solo a manos de una fuerza militar convencional, sino también de activistas desarmados apoyados por recursos navales y aéreos, es imperativo preguntar si Tokio tiene la capacidad de usar la fuerza no letal para Recuperar el control de una o más islas disputadas. Uno de los desafíos más difíciles de la lucha de guerra contemporánea es la necesidad de estar preparados para escenarios muy diferentes, estar entrenados y equipados para cada uno y prevalecer en todos ellos al mismo tiempo. No estamos hablando solo de preparar diferentes tipos de guerra, sino de poder realizarlas simultáneamente, y no solo en diferentes teatros o frentes, sino a unos pocos metros de distancia. La forma tradicional de referirse a esto en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos es el concepto de "Guerra de los Tres Bloques", "la posibilidad de misiones humanitarias, actividades de estabilidad y combate que ocurren simultáneamente durante una sola operación y en una sola ciudad". Este es un escenario en el que "las unidades tienen tres tipos de acciones dramáticamente diferentes en curso sobre distancias medidas en unos pocos cientos de metros", que "prácticamente no se reconocen en la doctrina actual". [Vii]



Algunos planificadores militares y políticos han defendido la idea de que deberían evitarse las operaciones no convencionales si es posible, con el coronel retirado del ejército estadounidense Douglas Macgregor sugiriendo en un artículo del Armed Forces Journal que Estados Unidos debería simplemente "rechazar la batalla" en escenarios en los que sus intereses vitales No están en juego. Es una "estrategia" que "ha resonado durante mucho tiempo con la cultura militar de los Estados Unidos y su preferencia por la Doctrina Weinberger-Powell". Sin embargo, otros autores y oficiales, a veces etiquetados como "Utility Infielder School" reconocen "la necesidad de lidiar con tareas estrictamente convencionales y amenazas irregulares" y el imperativo resultante de "cubrir todo el espectro de conflictos y evitar el riesgo de ser optimizado en cualquiera de los dos". extremo". El oficial retirado del USMC Frank G. Hoffman cree que "la bifurcación actual del espectro de conflictos entre las guerras irregulares y las convencionales es una elección falsa y nos ciega intelectualmente a una serie de temas cruciales" [viii]

Este debate ha preocupado tradicionalmente a las operaciones terrestres, y las citas anteriores claramente tienen eso en mente. Sin embargo, en el mar estamos observando claramente cómo China emplea una combinación de activos navales, de guardacostas / cuasi militares y civiles (pescadores y activistas) para impulsar sus reclamaciones marítimas. Por lo tanto, las fuerzas japonesas pueden tener que enfrentarse a realidades muy diferentes en islas separadas por unos pocos kilómetros. No hay ninguna razón por la que Beijing no decida desembarcar activistas en una isla y fuerzas convencionales en otra.

Enfrentar a una unidad atrincherada del ELP, listo para abrir fuego, no es lo mismo que enfrentar a un grupo de activistas chinos, con la adición habitual de algunos "compatriotas" de Hong Kong y Taiwán, con sus pancartas y lemas. ¿Están las Fuerzas de Autodefensa de Japón listas para reaccionar a ambos escenarios, e incluso a ambas en diferentes islas al mismo tiempo? ¿Tienen el entrenamiento, el equipo y la doctrina necesarios para esto? ¿Estaba la recuperación de una isla en manos de activistas desarmados respaldados por activos navales y aéreos incluidos en los últimos simulacros a principios de este mes? Estas son preguntas que deben ser formuladas y exploradas.

El Cuerpo de Marines de los Estados Unidos ha reconocido la necesidad de adquirir una capacidad de policía, una lección aprendida en Irak y Afganistán. Ha establecido dos batallones de cumplimiento de la ley en servicio activo (LEB) y un batallón de Reserva (el 4º LEB, con sede en Minneapolis). El comandante de marina Roberty Lafferty, Co. D, comandante del 4to LEB, explicó las razones de la acción y dijo que "En este caso, el Grupo de Revisión de la Estructura de la Fuerza decidió que necesitaban más agentes de la ley debido a la última década en Irak y Afganistán, donde desarrolló las capacidades policiales de esas naciones anfitrionas ", y agregó que" se dieron cuenta de que necesitaban más marines para llevar a cabo esa misión ".

Por supuesto, la situación en las islas Senkaku es diferente, en primer lugar porque no hay población nativa. Por lo tanto, no estamos hablando de hacer cumplir la ley en el sentido tradicional de la palabra, ni de asesorar y ayudar a construir las fuerzas policiales locales como parte de un ejercicio más amplio de construcción de la nación. Sin embargo, el hecho de que Japón pueda enfrentarse a la necesidad de expulsar a un contingente enemigo no armado significa que no es suficiente desarrollar capacidades anfibias convencionales. Estos deben ir de la mano con las capacidades de la policía, con el tipo de habilidades y equipo que podemos encontrar en las unidades de la policía antidisturbios, en lugar de en la infantería convencional o las unidades de la Marina. Es una necesidad que ya se ha percibido, por ejemplo, en operaciones de mantenimiento de la paz en las que las tropas pueden tener que lidiar con manifestaciones y otros disturbios no armados (aunque a veces violentos).

Una de las posibles controversias legales sobre la fuerza no letal contra activistas desarmados puede ser el empleo de gases de control de disturbios. Si bien el Artículo I (5) de la Convención de 1993 sobre Armas Químicas establece que "cada Estado Parte se compromete a no utilizar agentes de control de disturbios como método de guerra", esto no se ha interpretado universalmente como una imposición completa de la prohibición del uso de tales sustancias por parte de los militares. unidades. Por ejemplo, el Manual de Derecho Operacional de los Estados Unidos (1993) establece que "esta prohibición no excluye el uso de herbicidas o agentes de control de disturbios por las fuerzas estadounidenses en tiempo de guerra cuando está autorizado por el Presidente de los Estados Unidos o su delegado", y el Manual Naval de los Estados Unidos ( 1995) afirma que "Estados Unidos considera que el uso de agentes de control de disturbios en conflictos armados no fue prohibido por el Protocolo de gas de 1925 [Ginebra]. Sin embargo, Estados Unidos renunció formalmente al primer uso de agentes de control de disturbios en conflictos armados, excepto en modos militares defensivos para salvar vidas. Los usos de los agentes de control de disturbios en tiempos de conflicto armado que los Estados Unidos consideran que no violan el Protocolo del gas de 1925 [Ginebra] incluyen:

  1. Situaciones de control de disturbios en áreas bajo control militar efectivo de los EE. UU., que incluyen el control de los prisioneros de guerra en disturbios.
  2. Se pueden reducir o evitar las situaciones en las que los civiles se utilizan para enmascarar o detectar ataques y las víctimas civiles. 
  3. Misiones de rescate que involucren tripulaciones aéreas derribadas o prisioneros de guerra que escapan.
  4. Protección de depósitos de suministros militares, convoyes militares y otras actividades militares en áreas de retaguardia contra disturbios civiles, actividades terroristas u operaciones paramilitares.

Este empleo de agentes de control de disturbios por parte de las fuerzas estadounidenses en los conflictos armados requiere la aprobación de la NCA ". (Tipo negrita por autor). [X] Este es solo un ejemplo de algunos de los problemas legales, operacionales y doctrinales, que Japón debería abordar antes. encontrándose a sí misma teniendo que reaccionar ante tales ataques combinados entre militares y civiles.

Desarrollar la doctrina, el equipo y la capacitación necesarios para lidiar con aterrizajes civiles o militares mixtos es aún más importante en la era de Internet, los dispositivos de grabación móviles y la rápida generación de noticias descentralizada. En otras palabras, en una época en la que el fusilamiento de un "activista" desarmado pronto se emitirá a nivel mundial. No debemos olvidar que la decisión de Tokio (bien intencionada pero potencialmente desestabilizadora a la luz de las crecientes actividades aéreas de Beijing [xi]) de no desplegar permanentemente tropas terrestres en las Islas Senkaku, eligiendo en su lugar ponerlas en cuarentena con su Guardia Costera, significa que En caso de un exitoso desembarco chino, puede que Japón tenga que realizar los primeros desembarques opuestos. Esto podría generar dificultades a nivel internacional, político, político e internacional. Legalmente, porque algunas voces pueden calificar las operaciones subsiguientes como ofensivas, en lugar de defensivas, y por lo tanto contrarias al artículo 9 de la Constitución japonesa. En el plano nacional, por la misma razón, una parte del público japonés puede mostrarse reacio a emplear la fuerza, sin tener en cuenta el hecho de que Tokio estaba reaccionando a un ataque, aunque sí a uno cuyo principio rector puede ser evitar víctimas, lo que hace que sea mucho más difícil Las autoridades japonesas para responder. Algo similar puede decirse acerca de los aliados de Japón, y de los Estados Unidos en particular. Washington está comprometido a ayudar a defender el territorio japonés, y ha dicho explícitamente que esto incluye a las Islas Senkaku, pero al mismo tiempo los Estados Unidos no toman partido en la disputa por la soberanía definitiva. [Xii] Esto significa que existe un potencial muy real de error de cálculo. , dado que Pekín puede sentirse tentado a pensar que si logra insertar sin sangrado una fuerza de ocupación en las Islas Senkaku y obliga a Japón a negociar, arrastrar sus pies, el paso del tiempo hará que sea políticamente difícil para la opinión pública nacional de Washington y Japón. un contraataque, que luego se vería como una acción ofensiva, en lugar de defensiva, y por lo tanto contrario al artículo 9 de la Constitución japonesa. Además, los abogados pueden incluso argumentar que, dado que Tokio había perdido el control real sobre las islas Senkaku, ya no estaban bajo el tratado de seguridad de los Estados Unidos y Japón, una vez que ya no estaban bajo "la administración de Japón".

Una mirada al Atlántico Sur en 1982 muestra un error de cálculo similar. Como se refleja en las órdenes de la Armada Argentina [xiii], la Junta argentina parecía tener cuidado de no infligir bajas cuando invadía Georgia del Sur y las Islas Malvinas y trató de arrastrar a los Estados Unidos a las conversaciones mediadoras. Esa fue una de las razones por las que la primera ministra británica, Margaret Thatcher, se sintió obligada a enviar una fuerza de tareas a la vez, y porque el gobernador de Malvinas, Sir Rex Hunt, aseguró que el pequeño contingente militar británico en las Malvinas (dos pelotones de marines reales) no se rindiera sin ofrecer primero una medida razonable de resistencia. Las tropas en Georgia del Sur también atacaron a los invasores antes de rendirse, dañando el ARA Guerrico con armas pequeñas y disparos de rifle sin retroceso. No es casualidad que el primer ministro japonés, Shinzo Abe, haya incorporado referencias a las Malvinas en sus discursos públicos, y que algunos expertos británicos en la guerra hayan viajado a Japón para dar una conferencia sobre el tema en los últimos años, mientras que los oficiales japoneses asistieron a conferencias sobre el conflicto. en el Reino Unido.

Por lo tanto, para evitar un enfrentamiento, los japoneses no pueden o, por el contrario, son reacios a expulsar a los ocupantes desarmados de una o más de las islas en disputa, y Pekín está ganando tiempo para consolidar su poder y dificultar cada vez más que Tokio acumule Es posible que sea necesario el apoyo nacional e internacional necesario para contrarrestar, dentro de las fuerzas anfibias de Japón, desarrollar las unidades policiales necesarias. Las capacidades resultantes también pueden ser útiles en otros escenarios, como la asistencia humanitaria en áreas afectadas por desastres naturales, con la necesidad resultante de lidiar con el crimen y un desglose de la ley y el orden. Esta necesidad más amplia también podría facilitar la obtención del apoyo político necesario para dar el paso. Lo ilustran los problemas experimentados por las unidades médicas de la JSDF actualmente desplegadas en Filipinas debido a la ruptura de la ley y el orden en las áreas afectadas por el tifón Haiyan / Yolanda. [Xiv]

La experiencia pasada en los mares del sur y el este de China muestra a China empleando una compleja mezcla de activos militares, cuasi militares y civiles (pescadores y activistas), en su campaña de expansión gradual pero implacable. Esto significa que una de las formas en que Beijing podría tratar de conquistar las Islas Senkaku sería mediante el empleo de civiles, junto con su ejército. Con el fin de minimizar el alcance de un enfrentamiento prolongado, lo que puede dificultar que Tokio obtenga el apoyo nacional e internacional necesario para contrarrestar la huelga, puede ser recomendable que la JSDF desarrolle unidades policiales especializadas. Esto reflejaría el hecho de que la expulsión de personal desarmado requería entrenamiento y equipo diferentes a los de las unidades marinas convencionales. La presencia de estas unidades policiales especializadas dentro de formaciones más grandes similares a la marina, en lugar de depender de la policía civil, es necesaria, ya que un ataque combinado solo puede enfrentarse de manera efectiva por una defensa integrada, lo que equivale a una traducción a la isla y ambientes anfibios de la Doctrina de tres bloques. De tres bloques a tres islas.




Notas al final


[i] Que China se consolidó a principios de este año. “Taming the Five Dragons? China Consolidates its Maritime Law Enforcement Agencies”, China Brief, Volume 13, Issue 7, The Jamestown Foundation, 13 March 2013.

[ii] Para un examen en profundidad del papel de las flotas pesqueras en la estrategia de China, consulte “Strategic Implications of Chinese Fisheries Development”, China Brief, The Jamestown Foundation, Volume 9, Issue 16, 5 August 2009, available at http://www.jamestown.org/programs/chinabrief/single/?tx_ttnews[tt_news]=35372&tx_ttnews[backPid]=25&cHash=090511d03c


[iii] Para una comparación entre Taiwán y las Islas Senkaku, ver Alex Calvo "Island Democracies Under Threat: Taiwan, The Senkaku, And The Falklands", Papers for the Ninth Annual Conference of the European Association of Taiwan Studies (EATS), 1 June 2012, presentado el 20 de Junio, European Association of Taiwan Studies (EATS), disponible en http://admin.eats-taiwan.eu/uploads/uploaded_3716801Calvo_Alex_IslandDemocraciesUnderThreat.pdf.pdf


[iv] Para las opiniones de John F. Kennedy sobre la contrainsurgencia y la guerra no convencional Andrew James Birtle, U.S. Army Counterinsurgency and Contingency Operations Doctrine 1942-1976, (Washington: US Army Center of Military History, 2012), pp. 223-231, disponible en http://www.history.army.mil/html/books/us_army_counterinsurgency/CMH_70-98-1_US%20Army_Counterinsurgency_WQ.pdf, and “Chapter 6: The Kennedy Crusade. A Dynamic National Strategy To Defeat the Communists” at Michael McClintock, Instruments of Statecraft: U.S. Guerilla Warfare, Counterinsurgency, and Counterterrorism, 1940-1990, (:Pantheon Books, 1992), pp. , disponible en http://www.statecraft.org/chapter6.html

[v] “Japan pins hopes on Kennedy”, The Japan Times, 16 November 2013, disponible en http://www.japantimes.co.jp/news/2013/11/16/world/japan-pins-hopes-on-kennedy/#.UohrFuK83wp

[vi] Alex Calvo "We shall fight them on the beaches: Japan looks at UK for inspiration as she readies for amphibious drills", Bulletin of the Center for Strategic Studies of Catalonia, 5 November 2013,  disponible en http://www.ceec.cat/catala/articles/we-shall-fight-them-on-the-beaches-japan-looks-at-uk-for-inspiration-as-she-readies-for-amphibious-drills/


[vii] “Chapter 2: Doctrine”, Denying the Widow-Maker: The RAND-DBBL Conference on Military Operations on Urbanized Terrain, RAND Corporation, 24-25 February 1998, disponible en http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/conf_proceedings/CF143/CF143.chap2.pdf

[viii] Frank G. Hoffman “Striking a balance: Posturing the future force for COIN and conventional warfare”, Armed Forces Journal, July 2009, disponible en http://armedforcesjournal.com/article/2009/07/4099782

[ix] David Bedard “Marine infantrymen switch to law-enforcement mission”, Joint Base Elmenodrf-Richardson Public Affairs, 15 February 2013, disponible en http://www.jber.af.mil/news/story.asp?id=123336693

[x] “Practice Relating to Rule 75. Riot Control Agents”, website of the International Committee of the Red Cross, 2013, disponible en http://www.icrc.org/customary-ihl/eng/docs/v2_rul_rule75

[xi] Alex Calvo "The third dimension of warfare and tactical stability in the Senkaku Islands", Birmingham ‘on War’: The blog of the postgraduate students at the Centre for War Studies, University of Birmingham, 09 January 2013, Birmingham University, disponible en http://warstudies.wordpress.com/2013/01/09/the-third-dimension-of-warfare-and-tactical-stability-in-the-senkaku-islands/

[xii] El año pasado, el Senado de los Estados Unidos aprobó por unanimidad una enmienda a la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2013 que dice: “Mientras Estados Unidos no toma posición sobre la soberanía última de las Islas Senkaku, Estados Unidos reconoce la administración de Japón sobre las Islas Senkaku. Las acciones unilaterales de un tercero no afectarán el reconocimiento de Estados Unidos de la administración de Japón sobre las Islas Senkaku ”Sección 1286,“ Autorización de Defensa Nacional Act for Fiscal Year 2013”, website of the US Senate, 2 January 2013, disponible en http://www.hsgac.senate.gov/download/?id=C09BA30E-2FBF-4687-A1DB-A69FBB8F593E-2560k For a wider look at the US position on the territorial dispute, see Mark E. Manyin, Senkaku (Diaoyu/Diaoyutai) Islands Dispute: U.S. Treaty Obligations, Congressional Research Service, 22 January 2013, disponible en http://www.fas.org/sgp/crs/row/R42761.pdf

[xiii] Un oficial argentino hace referencia a las órdenes en una monografía, donde también ofrece un resumen de la visión estándar del conflicto por parte de los militares de su país: Leonardo Arcadio Zarza, Malvinas: The Argentine Perspective of the Falklands Conflict, (Kansas: School of Advanced Military Studies, United States Army Command and General Staff College, 2010), available at http://www.dtic.mil/dtic/tr/fulltext/u2/a523209.pdf

[xiv] Etsushi Tsuru “Japanese medical workers, SDF frustrated in typhoon-hit Philippines”, The Asahi Shimbun, 15 November 2013, disponile en http://ajw.asahi.com/article/behind_news/social_affairs/AJ201311150068

martes, 17 de septiembre de 2019

Diplomacia: Francia le dice basta a UK por sus pedidos de información

Malvinas secreta: cuando Francia le dijo basta a Margaret Thatcher

En abril de 1982 los británicos descubrieron que se encontraban huérfanos de información sobre las fuerzas armadas argentinas. Debían recolectar todos los datos posibles de sus aliados. Francia contaba con la información sobre los aviones Mirage con misiles aire-aire Matra, y los Super Etendard con sus mortíferos Exocet. En secreto, comenzó el flujo de información sensible sobre estos sistemas de armas y se realizaron ejercicios entre aviones británicos y franceses
Por Alejandro Amendolara || Infobae




"Alló, Monsieur President", fue el saludo de Margaret Thatcher a François Mitterrand al responder su llamado telefónico al anochecer del sábado 3 de abril de 1982. "Le estoy llamando para expresarle mi solidaridad. No deseo que piense que Francia, como amiga cercana y vecina, no está con Usted", le respondió el mandatario francés.

Luego de que la Primera Ministra británica le agradeciera la comunicación y le comentara sobre el difícil momento que atravesaba su país, Mitterrand expresó: "Quiero que usted sepa que si hay algo que podamos hacer para ayudar, nos gustaría hacerlo. Por supuesto, sé que Gran Bretaña es lo suficientemente grande para encontrar sus propias soluciones a este problema. Pero es importante que usted sepa que otros comparten su oposición a este tipo de agresión".

El ofrecimiento de ayuda francés fue como música para los oídos de Thatcher. Este parecía ser un primer paso promisorio en la relación entre ambos países durante el conflicto de Malvinas. Francia era proveedor de armas del régimen militar argentino, y la inteligencia militar se encontraba ansiosa en obtener la mayor información posible.

En sus memorias Los Años de Downing Street, Margaret Thatcher recordaría esta conversación:
 "Estuve especialmente agradecida al presidente Mitterrand quien, junto con los líderes del Viejo Commonwealth, estuvo entre los incondicionales de nuestros amigos y quien me telefoneó personalmente el sábado para comprometer su apoyo. (…) Nunca olvidé la deuda que teníamos con él por su apoyo personal en esta ocasión y durante la crisis de las Falklands".


Unos años después de finalizado el conflicto, el por entonces Ministro de Defensa británico, John Nott, describió en su libro Here Today, Gone Tomorrow la manera en que se materializaría ese apoyo: "De muchas formas, Mitterrand y los franceses fueron nuestros más grandes aliados. En años anteriores nosotros habíamos equipado a la Armada Argentina con destructores, mientras que los franceses les habían suministrado aviones Mirage y Super Etendard. Los buques, especialmente el Belgrano, y los aviones estaban equipados con modernos misiles Exocet". (Nota del autor: el crucero ARA General Belgrano no contaba con misiles Exocet, sino que en una acción de engaño en 1978 se habían instalado cajoneras de madera simulando los lanzadores de estos misiles).

En su informe del 30 de junio de 1982 al Foreign Office sobre la actitud de Francia en relación al tema Malvinas, el embajador británico en París, John Fretwell, señaló: "La reacción inicial del gobierno francés fue admirable. Mitterrand ordenó inmediatamente el apoyo total a Gran Bretaña, una orden que se tradujo en la ayuda francesa para establecer el embargo de armas y sobre el comercio de la Comunidad Europea, y en el apoyo francés en la Resolución 502. Recibimos valiosa información práctica de las fuerzas armadas francesas relacionada con la performance de los sistemas de armas franceses en servicio con las fuerzas argentinas. Mitterrand merece el crédito sustancial por esta reacción. Dudo si Giscard (o Chirac) hubieran respondido tan bien".

 
El presidente Mitterrand saludando a la primer ministro Margaret Thatcher en una visita oficial a Francia

No pasó mucho tiempo desde la conversación entre los mandatarios para que el Ministro de Defensa francés, Charles Hernú, actuando sobre expresas instrucciones de Mitterrand, se pusiera en contacto con su colega británico para poner a disposición un avión Super Etendard y un Mirage, de modo que los pilotos de la Real Fuerza Aérea pudieran entrenarse y obtener información valiosa mientras que los buques de la Fuerza de Tareas se dirigía hacia el Atlántico Sur. Los británicos esperaban con ansiedad estos entrenamientos, como también toda la información técnica de detalle sobre el misil Exocet.

El 7 de abril por la tarde, uno de los agregados militares de la Embajada Británica en París fue recibido en persona por Hernú, quien dijo que "haremos todo lo que podamos para ayudarlos en cuanto a información dado que estamos de su lado", ratificando el compromiso asumido por Mitterrand. Luego de esta introducción, el oficial británico fue llevado a otra oficina por dos funcionarios civiles de jerarquía e invitado a formular preguntas. Textualmente fueron las siguientes:

A. ¿Podrían los franceses darnos la lista completa de ventas militares a Argentina y especificar cualquier modificación/limitación impuesta a los sistemas?

B. ¿Cuántos Super Etendard están modificados para portar el AM-39; cuántos misiles poseen y cuál es su estado operacional?

C. ¿Los argentinos, poseen Crotale y/o Roland, y en caso afirmativo, cuántos sistemas y misiles?

D. Radio de acción del Mirage 3 y 5, capacidad de armamento, sistema de navegación de ataque, índice probable de funcionamiento, consumo de repuestos y limitaciones conocidas, y aptitud de los pilotos argentinos si fueron entrenados por los franceses.

Al finalizar la entrevista los funcionarios enfatizaron que su gobierno apoyaba a "les anglais" y que las respuestas estarían listas para el día siguiente a las 19 horas. El oficial británico recalcó que toda la información provista sería tratada con la mayor discreción y que no se revelaría su fuente.

 
Mensaje del 7 de abril de 1982 del Agregado Militar de Defensa en la embajada británica en Francia, dirigido al Ministerio de Defensa, dando cuenta de la reunión en donde se solicitó información sobre armamento suministrado a Argentina

Ese mismo día, el Ministro de Relaciones Exteriores francés, Claude Cheysson obtuvo la ratificación y respaldo del Consejo de Ministros a la decisión de imponer un embargo al suministro de armamentos a Argentina adoptada inmediatamente tras la invasión y que fuera aplicado en especial a los contratos en curso de ejecución en relación a aviones y misiles.

El 9 de abril, Cheysson telefoneó a su par británico, Francis Pym, para expresar su solidaridad con los británicos y comunicarle que estaría disponible en todo momento si se necesitaba llamarlo por teléfono. Pym agradeció el apoyo recibido de los franceses, mencionando especialmente la gratitud de la Primera Ministra por el llamado que había recibido del Presidente Mitterrand el 3 de abril.

Sobre la base de un ejercicio coordinado con anterioridad a la operación militar argentina sobre Malvinas, pero que ahora tomaba vital importancia, se realizó el encuentro entre los aeronaves de ambos países. Las tripulaciones británicas del 1° Escuadrón de Caza podrían entrenar contra los tipos de aviones que probablemente enfrentarían en pocos días. El Armée de l'Air envió dos aviones Mirage III BE a la Base Aérea Militar de Coningsby desde Dijon-Longvic durante la mañana del 22 de abril. Ese día y el siguiente, los Mirage biplaza realizaron varias misiones contra los Harrier GR3, mientras que tres pilotos británicos de Sea Harrier del Escuadrón Aeronaval 809 lograron volar, por turnos, en el asiento trasero de uno de los Mirage. Al menos con ello se les otorgó una oportunidad para evaluar las capacidades de combate del Mirage antes de enfrentarse cara a cara con éste en el Atlántico Sur. También hubo involucrados aviones Super Etendard de la Aéronavale francesa en el entrenamiento, pero no aterrizaron en el Reino Unido, para evitar que ojos indiscretos se percataran de su presencia.

La relación comienza a tensarse

Todo parecía estar en orden entre los dos países. Fluía la información, se realizaban los ejercicios, se mantenían los embargos comerciales y de armamento. Sin embargo, pocos minutos después de las 11 de la mañana del 4 de mayo se produciría un evento que cambiaría la historia y las tácticas de la guerra aeronaval. Un misil Exocet impactaba en la banda de estribor del destructor HMS Sheffield, provocando su hundimiento pocos días después mientras era remolcado hacia aguas más seguras.

Los franceses habían asegurado a los británicos que el mismo 2 de abril sus técnicos recibieron la instrucción de suspender la ayuda a Argentina, y que el sistema de armas Super Etendard–Exocet no se encontraba operativo. En Gran Bretaña, miembros del Parlamento y algunos medios periodísticos comenzaban a plantear dudas sobre la actitud y lealtad francesa, comenzando los primeros resquemores en la relación.

Con ello sucedió lo inevitable. Comenzó a filtrarse información a los periódicos en ambas márgenes del Canal de la Mancha.

El asesor de gabinete del Ministerio de Defensa francés, François Heisbourg, reclamó al agregado naval británico sobre el informe periodístico del The Mail on Sunday del 23 de mayo, titulado "Pilotos Británicos probaron aviones enemigos", detallando la ayuda militar francesa al Reino Unido. Insistió en que el artículo citaba que la información provenía de "una fuente de alto nivel en el Ministerio de Defensa británico", y que era probable que en Francia hubiera una tormenta con esto.

Por otro lado, con las acciones británicas en las islas Georgias del Sur sobre finales de abril, trascendió que el teniente de fragata Alfredo Astiz había sido tomado prisionero. Inmediatamente de conocida la noticia, los franceses solicitaron al gobierno británico su extradición para hacerlo comparecer en los juicios por su participación en la desaparición de las religiosas Alice Domon y Lèonie Duquet. Sin embargo, desde un primer momento, los británicos asumieron que no podrían cumplir con el pedido francés sin violar los Convenios de Ginebra referidos al tratamiento de prisioneros de guerra, por lo que decidieron dilatar su respuesta lo máximo que fuera posible.

 
Carátula de la Carta Rogatoria librada por el Juez Philippe Texier al Gobierno británico con el interrogatorio para Alfredo Astiz en relación al arresto ilegal y secuestro de personas con las religiosas francesas como víctimas

Francia insistió requiriendo la entrega del prisionero, por lo que la demora en obtener una respuesta concreta solo logró tensar aún más la relación que comenzaba a transitar por un camino crítico. Finalmente, debieron conformarse con el envío de un cuestionario para que el prisionero fuera interrogado por la policía militar británica en los cuarteles de Sussex.

Perú entra en escena

Si bien los franceses habían impuesto un embargo a la entrega de misiles Exocet a la Argentina, los británicos realizaron un inmenso despliegue de inteligencia y espionaje a escala mundial tendiente a impedir que más misiles llegaran a manos argentinas. Perú tenía una orden de compra de misiles AM 39 Exocet en firme y pendiente de entrega, y ahora exigía a la fábrica su entrega.

El 13 de mayo, el Agregado de Defensa en la Embajada Británica en París informó al Ministerio de Defensa, en respuesta a un pedido del día anterior, que había confirmado con el gabinete del ministro Hernú que el gobierno peruano había alquilado un avión para recoger en Chateauroux la orden de cuatro misiles AM 39 lista para su entrega.

Los funcionarios del ministerio confirmaron que habían logrado detener el embarque, pero preguntaron por cuánto tiempo se estimaba que duraría el conflicto, ya que se sentían incapaces para demorar la entrega por más tiempo o cancelarla en modo definitivo. Argumentaron que perderían credibilidad como proveedores de armas y que se arriesgaban a un posible aprieto político al mostrar que no confiaban en Perú. Si bien los certificados de usuario final impedían la transferencia de los misiles a otros países, estos funcionarios buscaban justificar que el gobierno peruano sabía bien que si desconocían las condiciones del certificado se arriesgarían a una completa suspensión de entrega de armas en el futuro. Además, aventuraban que con un Secretario General peruano en la Organización de las Naciones Unidas no habría posibilidad para ellos de pasárselos a los argentinos sin comprometer a su persona.

De todas formas, dieron a entender que los misiles serían enviados por vía marítima y que ello sería recién a fines del mes de mayo, lo que claramente justificaba la pregunta sobre la duración del conflicto.

En tanto, el 25 de mayo, el Exocet se cobraría una nueva victoria en el Atlántico Sur. Dos misiles impactaron en el buque portacontenedores Atlantic Conveyor, ocasionando el mayor desastre logístico de la campaña para los británicos. Y la perspectiva que Argentina recibiera más misiles franceses a través de Perú, resultaba inaceptable para Margaret Thatcher.


Un nuevo llamado de Mitterrand

El 29 de mayo el presidente Mitterrand llamó telefónicamente a la Primera Ministra para discutir el problema del contrato de Francia para suministrar misiles Exocet a Perú. Expresó que había demorado el asunto tanto como lo había prometido y que recientemente un buque peruano había llegado a Francia para recibir los misiles pero había sido despedido vacío. Ahora Perú estaba protestando a Francia por el incumplimiento de un contrato firmado, y anticipó que otro buque llegaría el próximo martes.

La Primera Ministra preguntó si había una condición en el contrato de que los misiles no fueran pasados a terceros países. Mitterrand confirmó que éste era el caso y que naturalmente Francia le haría el seguimiento. Thatcher le respondió que tenía buenas razones para creer que Perú estaba ofreciendo amplia ayuda a Argentina y que sería un tema muy serio si los Exocet fueran entregados a Argentina vía Perú. Mitterrand dijo que tenía poca fe en que Perú observara la prohibición de transferencia.

Mitterrand, por su lado, continuó explicando sobre el problema francés ante el incumplimiento de un contrato y sugirió que pasarían varios días antes que los misiles pudieran ser utilizados en contra de los británicos, asumiendo que los peruanos se los transfirieran. Insistió en tener una idea de cuán pronto podría tomar Puerto Stanley, esperando que ello fuera el fin de las hostilidades y que quería –en lo posible- retener la entrega hasta entonces.

Fue entonces que cambió el tono de la conversación. La Primera Ministra expresó su gran preocupación sobre la cuestión y que como estaban hablando por línea abierta, dijo que prefería enviarle al Presidente un mensaje por otros medios.

Concluida la conversación, Margaret Thatcher discutió el tema con varios de sus colegas del gabinete y con el Jefe de Estado Mayor de Defensa. Todos estuvieron de acuerdo en que era esencial que los misiles fueran retenidos por un plazo mayor.

Fue entonces que se decidió enviar un mensaje a París al embajador Fretwell para entregar en forma urgente a Pierre Bérégovoy, Secretario General de la Presidencia, con el pedido de que se pusiera inmediatamente en conocimiento de Mitterrand. La Primera Ministra había decidido que su mensaje fuera contundente de modo de convencer al presidente que los misiles no debían salir de Francia. El texto fue el siguiente:

Estimado Señor Presidente:

1. Se habrá dado cuenta de lo seriamente preocupada que estaba por su llamado telefónico sobre la posible entrega de misiles Exocet a Perú. Esta tarde discutí el asunto con mis colegas del gabinete más estrechamente involucrados en la disputa de las islas Falklands y con el Jefe del Estado Mayor de Defensa.

2. Debo decirle que todos quedaron consternados ante la perspectiva que Francia entregue estos misiles a Perú cuando, como usted reconoció, no puede dudarse que Perú los transferirá a Argentina. Usted habrá visto desde que hablamos sobre la resolución adoptada en la Organización de Estados Americanos, que específicamente requiere de los Estados parte brindar a la República Argentina el apoyo que cada uno considere apropiado para asistirla en esta seria situación. Perú lo tomaría como una completa justificación para pasar los Exocet que usted propone entregar. Ya han sido empleados con efecto mortífero contra nuestros buques.

3. Entiendo el problema que usted enfrenta en relación al contrato con Perú, pero debo solicitarle con todo el énfasis y urgencia a mi alcance, que encuentre un medio para demorar la salida de estos misiles de Francia al menos por un mes. Naturalmente, preferiríamos que no sean entregados, pero las próximas semanas van a ser particularmente cruciales: no podemos estar seguros de cuán rápido serán las operaciones hacia Puerto Stanley, o si Argentina aceptará un cese del fuego completo, aún si se vieran forzados a retirarse de las Falklands.

4. Quedé muy tranquila cuando usted me dijo en el N° 10 que había decidido que el cumplimiento del contrato de Exocet sería demorado todo lo necesario y, como usted sabe, hemos estado muy alentados por el apoyo incondicional de Francia tanto en público como en privado. Si esto se supiera, como seguramente lo será, que ahora Francia está entregando armas a Perú que seguramente serán pasadas a Argentina para usar en nuestra contra, un aliado de Francia, esto tendría un efecto devastador en la relación entre nuestros dos países. En verdad, tendría un desastroso efecto en toda la alianza. Esto es lo último que cualquiera de los dos desearíamos. En consecuencia, espero enormemente que por el momento usted pueda encontrar alguna forma para mantener estos misiles en Francia.

Con los mejores deseos, Margaret Thatcher.

El mensaje fue entregado inmediatamente, y la dura advertencia de Thatcher logró que Mitterrand se las ingeniara para demorar la entrega de los misiles a Perú hasta julio.

Entrenamiento para defensa de las "Falklands"

Producida la rendición argentina en Puerto Argentino, los británicos aceleraron la planificación de las medidas de defensa de las islas ante la negativa de la declaración formal del cese de hostilidades. Entre esas medidas se encontraba la reparación y prolongación de la pista de la base aérea para permitir la operación de los caza-bombarderos F-4 Phantom. Estos aviones habían sido desplegados a la isla de Ascensión, y ahora aguardaban la finalización de los trabajos en Malvinas para comenzar su despliegue.

La amenaza argentina seguía latente, y en la Real Fuerza Aérea previeron la necesidad de reeditar los entrenamientos con los aviones franceses, esta vez para los pilotos de los Phantom.

El 23 de junio se elevó un requerimiento al Ministerio de Defensa con la idea para calificar un grupo de 16 pilotos en la base aérea de Coningsby, con un mínimo de 8 salidas, idealmente 16, por cada tipo de avión. El avión debería ser representativo de aquellos de primera línea con la misma firma de radar y capacidades de las aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina en el teatro. En la consulta al Foreign Office, el ministerio de Defensa solicitaba "opinión sobre las implicancias políticas de estas propuestas, ya que los franceses aún podrían estar algo sensibles como resultado de la nota en The Mail on Sunday sobre su asistencia en suministrar entrenamiento para los Harrier".

El 3 de julio, el Agregado de Defensa Británico en París se comunicó con el general Bernard Capillon, Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Francesa para consultarle "si era posible preparar un destacamento de F4 contra Mirage/Super Etendard en el futuro próximo para entrenamiento de combate aéreo". La respuesta del general francés fue alentadora, "pero debería tener aprobación política", y que tendría que solicitar a la Aéronavale por los Super Etendard, pero que estimaba no habría problemas para arreglarlo.

Tal vez por simple coincidencia, o cumpliendo el presagio de Thatcher en que se sabría públicamente si Francia entregaba armas, mientras que se preparaba la entrega de los misiles Exocet a Perú, el 25 de julio el The Sunday Times publicó un informe de Isabel Hilton en el que se afirmó que expertos franceses prosiguieron mostrando a los argentinos cómo utilizar los misiles Exocet aún después de comenzado el conflicto.

La noticia golpeó duro en la opinión pública y enfureció a las autoridades francesas. El informe revelaba que un equipo de nueve técnicos franceses de Dassault y Aérospatiale había ayudado a la Armada Argentina para preparar para el combate los Super Etendard, colaborando y supervisando los trabajos de alistamiento de los misiles Exocet. Más embarazosa resultaba la mención de que el presidente de Aérospatiale era el general Jacques Mitterrand, hermano del presidente de Francia. "Estoy seguro que el señor Mitterrand nunca se lo habrá dicho a la señora Thatcher, pero en el fondo de su corazón debe haber estado muy, pero muy feliz", declaró un oficial naval argentino a la periodista británica.

 
“Equipo francés ayudó a ajustar los Exocet asesinos”, Informe publicado por “The Sunday Times” el 25 de julio de 1982, que provocó la furia de los franceses

En una entrevista radial el 26 de julio a Geoffrey Pattie, Subsecretario de Estado de Defensa, acerca de la controversia sobre los Exocet, el periodista Chris Lowe formuló una serie de preguntas cuyas respuestas por parte del funcionario comprometían a los franceses.

Pattie afirmó al aire que los franceses "enviaron aviones para que nuestros Harrier se entrenaran contra ellos antes que partiera la Fuerza de Tareas porque no estábamos familiarizados, particularmente con uno de los dos tipos de aeronaves que tenían los argentinos. (…) Bien, no estábamos particularmente familiarizados, en particular, con el Super Etendard, y la Fuerza Aérea Francesa estaba preparada para proveernos una de estas aeronaves para permitirnos familiarizarnos con la performance de ese avión, de modo que nuestros pilotos supieran exactamente qué hacer y qué no y, como digo, ese es el tipo de actividad que uno podría esperar de un amigo y aliado". Ante la pregunta de si los franceses habían trabajado para ambos bandos, Pattie respondió en forma evasiva, pero sin negar la información: "Bueno, esas son… esas son sus palabras, no las mías. Quiero decir, yo no… ah… repito que el gobierno francés ha manifestado su posición. Se rehusaron a enviar más armas a la Argentina o suministrar algún personal. Si hubo alguna gente en Argentina que permaneció allí, no estoy en posición de decirlo".

Fue entonces que Heisbourg, asesor del ministro de defensa francés, dijo a uno de los agregados militares británicos en París que Hernú se había sorprendido ante las recientes declaraciones del Sr. Pattie sobre la asistencia francesa a la Real Fuerza Aérea durante la crisis de Malvinas y consideró lamentable que un tema confidencial haya sido mencionado públicamente.

Heisbourg dijo que esperaba que el affaire del The Sunday Times ahora quedara cerrado y que la investigación realizada en Francia ya había terminado. Aun cuando su gobierno deseaba dar una vuelta de página al episodio, los fabricantes de armas franceses habían quedado señalados como los responsables, quienes sintieron que habían sido injustamente acusados. El funcionario francés advirtió a su interlocutor que los industriales comprometidos invocaban tener elementos que, si eran conocidos, desviarían la culpa hacia otro lado.

En privado alegaban que durante el conflicto, una firma italiana que fabricaba bajo licencia de una compañía británica había suministrado repuestos para los asientos eyectores de los Mirage argentinos; que un equipo de Rolls Royce ya había regresado a Argentina para discutir la venta de turbinas de aviones; y que la misión de adquisiciones argentina desplazada desde Londres se había establecido en Hamburgo y estaba muy ocupada en negociaciones con compañías de armas alemanas. Existía considerable rencor en la industria francesa de armamentos sobre lo que fue visto como un trato mezquino por la prensa británica después de todos los esfuerzos realizados.

El The Sunday Times volvió a la carga. El 1° de agosto publicó un nuevo informe señalando las omisiones y dudas que quedaban luego de la desmentida del gobierno francés, y que ésta no hacía más que confirmar el reporte original. Bajo el título "Cortina de humo en París" el editorial del diario señalaba: "La declaración oficial francesa sobre el informe, en realidad no resulta ser una negativa. En cambio, recurre a insultos, utilizando frases como 'erróneos' y 'tendenciosos', sin indicar los supuestos errores y prejuicios. Las autoridades francesas debieron actuar con mejor elegancia si hubieran admitido en ellos duplicidad o incompetencia. Esas son las dos únicas conclusiones para sacar".

Pero la paciencia tenía un límite. El Ministro de Defensa francés había decidido postergar sin fecha los entrenamientos con aviones de ambos países.

El 4 de agosto, el Vicejefe del Estado Mayor de Defensa francés, general del aire Jean Paul Arbelet, visitó personalmente al Agregado de Defensa en la embajada en París para explicar la decisión tomada por Hernú. Estaba directamente motivada en la saga de artículos del The Sunday Times sobre la ayuda francesa a los argentinos y el fracaso del gobierno británico en la negación de las afirmaciones allí contenidas.

Arbelet explicó que Hernú estaba muy molesto con las declaraciones del Sr. Pattie revelando que los Super Etendard habían estado disponibles para entrenamiento con los Harrier británicos antes de su partida para reunirse con la Fuerza de Tareas. Hernú lo consideró una ruptura de confianza y un intento deliberado para comprometer el comercio de armas de Francia con América del Sur.

El embajador Fretwell envió su sugerencia al Foreign Office: "No estoy seguro que podamos persuadir a Hernú de cambiar de parecer luego que nos ha comunicado formalmente su decisión a través del Agregado de Defensa, pero usted podría considerar con el Ministerio de Defensa si podría enviarse un mensaje ministerial explicando nuevamente el contexto en el cual habló el Sr. Pattie y expresando la esperanza de que el entrenamiento de combate aéreo pueda ser reestablecido en una fecha próxima".

El Comodoro del Aire J M A Parker, Agregado de Defensa y Aéreo en la Embajada Británica en París, remitió una copia de la carta entregada por el General Arbelet confirmando la postergación indefinida del ejercicio, señalando que "la situación es sensible en este momento y considero que no se aplacará sino hasta que sea demasiado tarde para realizar este ejercicio antes que el escuadrón parta hacia el Atlántico Sur".

En el Ministerio de Defensa, el secretario R J Harding concluía el 6 de agosto que "esta es una peculiar reacción francesa a la situación y que nada se obtendrá continuando la discusión del asunto. En estas circunstancias, decepcionante como resulta ser, creo que debemos dejar que el tema descanse por un tiempo".

Una relación especial a punto de quebrarse

En su informe sobre la "Actuación de Francia sobre Malvinas", el embajador John Fretwell destacó que "la mayor presión sobre el gobierno para romper filas con el Reino Unido provino del lobby de la industria de armas. También debieron haber existido presiones de otros sectores del gobierno debido a la importancia de la venta de armas en la balanza de pagos de Francia", y que para evaluar la actitud de Francia durante el conflicto "también debemos tener en cuenta que en el momento de máxima preocupación británica durante la crisis de las Malvinas, Mitterrand eligió ponerse en contra nuestra algo despiadadamente en la Comunidad, sobre el tema de los precios agrícolas y el presupuesto; y siguió amenazándonos gratuitamente con una crisis sobre la naturaleza de la participación británica. Entonces, sin tener que ser groseros, deberíamos estar en guardia en contra que los franceses saquen ventaja indebida de nuestra gratitud por el apoyo que nos extendieron".

Tal vez de mayor relevancia, resultaba su apreciación sobre la posición francesa sobre la soberanía de las islas: "Los franceses no aceptan el reclamo británico sobre las Malvinas. Es probable que nuevamente nos soliciten negociar con Argentina si allí surge un gobierno estable. Probablemente no quedarán convencidos por los argumentos que les adelantaremos para justificar nuestra posición sobre la soberanía, pero podría responder a las advertencias sobre el peligro de socavar los acuerdos territoriales de larga data y el argumento simple que asumimos que los franceses no esperan que les digamos qué hacer con sus posesiones de ultramar".

La relación entre Gran Bretaña y Francia durante el conflicto, si bien parecía ser óptima en abril, se fue deteriorando progresivamente a partir del funcionamiento operativo del binomio Super Etendard–Exocet. Con el hundimiento del destructor HMS Sheffield comenzaron los recelos que persistieron aún finalizado el conflicto, con los británicos presionando al gobierno francés para que suspendiera las entregas de misiles, primero a Perú, y luego a la Argentina, tras levantar el embargo de armas. Francia terminó frustrando esos deseos, cumpliendo –aunque tardíamente- con los contratos firmados.

A pesar de las protestas británicas, en el puerto de Saint-Nazaire se embarcaron secretamente nueve aviones Super Etendard, mientras que un cargamento de cinco misiles Exocet salía por medio aéreo hacia su destino en Argentina en la noche del 20/21 de noviembre de 1982.

Los franceses lo hicieron con gran discreción a fin de "evitar interferencias británicas".