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domingo, 18 de octubre de 2026

Historial operativo de los P-95 Bandeirulha


 

Aviones de la FAB volaron con los colores argentinos durante la Guerra de Malvinas

Aviones de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) volaron con los colores argentinos durante la Guerra de Malvinas, patrullaron el Atlántico, colaboraron en la localización de buques británicos para ataques aéreos y marcaron el debut de Embraer en un conflicto armado real.

Fernando B. || Sociedade Militar


EMB-111 «Bandeirulha» volando con los colores argentinos sobre el Atlántico.

A pesar de la posición de neutralidad diplomática adoptada por Brasil durante la Guerra de Malvinas, el conflicto entre Argentina y el Reino Unido por el control de las islas en 1982, la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) y la entonces incipiente industria aeronáutica de ese país realizaron una contribución poco conocida a las Fuerzas Armadas argentinas durante uno de los períodos más tensos de la historia reciente de América del Sur.

Décadas antes de que los A-29 Super Tucano de Embraer participaran en operaciones contra las FARC al servicio de la Fuerza Aérea Colombiana, dos aviones de patrulla marítima EMB-111 «Bandeirulha» marcaron el debut de aeronaves del fabricante brasileño en un conflicto real, mediante un contrato de alquiler establecido entre la FAB y las fuerzas argentinas.

Los aviones de fabricación brasileña fueron empleados en misiones de reconocimiento y vigilancia en el Atlántico Sur, ayudando a los argentinos a localizar buques británicos durante el conflicto, en el marco de la difícil tarea de enfrentar a una poderosa fuerza naval integrada por más de 100 embarcaciones.

La operación constituye un episodio poco conocido de la historia militar brasileña y muestra cómo la industria aeronáutica de ese país y los medios de la FAB tuvieron una participación indirecta en uno de los principales conflictos militares sudamericanos del siglo XX.

La división de Defensa y Seguridad de Embraer comenzó a tomar forma en la década de 1960 y se consolidó en 1971 con el EMB-326 Xavante, fabricado por Embraer bajo licencia de la empresa italiana Aermacchi. Se trataba de un avión de entrenamiento avanzado y ataque ligero. En 1973 apareció el EMB-110 Bandeirante, concebido originalmente como avión regional de transporte de pasajeros, pero que dentro de la FAB recibió la designación militar C-95 y fue utilizado para transporte de tropas y carga.

Del Bandeirante surgió el EMB-111, inicialmente denominado «Bandeirante Patrulha» y posteriormente conocido como «Bandeirulha», una combinación de ambos términos. Presentado en 1977, estaba destinado principalmente a misiones de patrulla marítima, reconocimiento, búsqueda y rescate.

El 11 de abril de 1978 se entregaron las primeras tres unidades, de un pedido inicial de doce aeronaves, al 1.º Escuadrón del 7.º Grupo de Aviación, con base en Salvador de Bahía. En los años siguientes, la FAB llegó a operar 29 Bandeirulha. El modelo también prestó servicio en otros países, entre ellos Chile.

A la búsqueda de los buques británicos

En abril de 1982, el Reino Unido anunció una respuesta militar a la decisión de la Junta Militar argentina, encabezada por el general Leopoldo Galtieri, de recuperar las islas Malvinas, territorio cuya soberanía Argentina reclama desde el siglo XIX.

El Reino Unido movilizó entonces una gran fuerza de tareas de la Royal Navy, integrada por más de 100 buques y encabezada por los portaaviones HMS Hermes (R12) y HMS Invincible (R05), considerados esenciales para obtener superioridad aérea en la zona de operaciones.

La fuerza enviada al Atlántico Sur también incluía submarinos nucleares, destructores, fragatas, buques de asalto anfibio y logísticos, además de numerosos barcos mercantes y auxiliares civiles requisados para apoyar la operación.

La Armada Argentina contaba con recursos más limitados, pero durante la primera etapa de la guerra optó por desplegar su fuerza de superficie en grupos de combate organizados alrededor del portaaviones ARA 25 de Mayo y del crucero ARA General Belgrano. El objetivo era amenazar las líneas de aproximación británicas y obligar a la fuerza adversaria a dividir sus medios.

El hundimiento del General Belgrano

La estrategia de confrontación naval directa cambió rápidamente después del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ocurrido el 2 de mayo de 1982 tras ser torpedeado por el submarino nuclear británico HMS Conqueror. Murieron 323 tripulantes argentinos.

Tras la pérdida de uno de sus principales buques de combate, el mando naval argentino dispuso que la mayor parte de las unidades de superficie regresara a aguas próximas al continente, reduciendo considerablemente su participación directa en operaciones contra la flota británica.

A partir de ese momento, buena parte de la responsabilidad de atacar a la Royal Navy recayó sobre la Aviación Naval y la Fuerza Aérea Argentina. Los Super Étendard armados con misiles antibuque AM39 Exocet se convirtieron en una de las principales armas argentinas contra la flota británica.

Para utilizarlos eficazmente, Argentina necesitaba medios capaces de realizar reconocimiento sobre una extensa superficie del Atlántico Sur, detectar los buques británicos y proporcionar información sobre su posición a los aviones encargados de ejecutar los ataques.

La llegada de los Embraer Bandeirulha

Uno de los principales problemas argentinos era la baja disponibilidad de los Lockheed P-2 Neptune y Grumman S-2 Tracker, las principales aeronaves utilizadas para búsqueda y localización de unidades navales enemigas.

En ese contexto se estableció un acuerdo con la Fuerza Aérea Brasileña para transferir temporalmente dos EMB-111 Bandeirulha, designados P-95 por la FAB, al Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina (COAN).

Los dos aviones cedidos fueron los P-95 7058 y P-95 7060. Antes de viajar a Argentina, fueron enviados a las instalaciones de Embraer en São José dos Campos, donde recibieron un esquema de pintura correspondiente a la Aviación Naval Argentina, con tonos de gris más oscuros que los utilizados habitualmente por la FAB. También llevaban la bandera argentina en el estabilizador vertical, como puede observarse en fotografías de la época.


Los Bandeirulha llegaron a Argentina el 12 de mayo de 1982 y recibieron equipos de apoyo electrónico similares a los utilizados por los Grumman S-2 Tracker argentinos para la detección de contactos navales.

Durante sus misiones en el Atlántico Sur, los aviones brasileños fueron operados, según los registros disponibles, por tripulaciones completamente argentinas.

De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Defensa argentino citados por la fuente, los Embraer Bandeirulha realizaron 39 salidas para localizar unidades de la fuerza naval británica y acumularon 206 horas de vuelo. Su alcance representaba una ventaja respecto de los Tracker argentinos, ya que podían operar considerablemente al este de las islas, zona donde se encontraba gran parte de la fuerza naval británica.

Durante aproximadamente un mes, las aeronaves contribuyeron a establecer y confirmar el área de operaciones del grupo de batalla británico organizado alrededor de los portaaviones.

Ninguno de los dos aviones sufrió daños durante las operaciones. Sus últimas misiones se realizaron el 13 de junio de 1982, cuando efectuaron dos salidas sin localizar blancos. Después del final de las operaciones militares regresaron a Brasil.

El EMB-111 Bandeirulha tenía capacidad para cinco tripulantes y estaba equipado con dos motores turbohélice Pratt & Whitney PT6A-34 de 750 hp. Su peso máximo alcanzaba los 11.816 kilogramos, podía desarrollar una velocidad de aproximadamente 393 km/h y tenía una autonomía cercana a los 2.945 kilómetros.

El Bandeirulha también podía disponer de capacidad ofensiva mediante cuatro puntos de anclaje bajo las alas destinados a lanzadores de cohetes SBAT (Sistema Brasileiro Ar-Terra) de 70 mm. El SBAT era una familia de cohetes no guiados desarrollada en Brasil por Avibras.

El legado de Malvinas para Embraer

La Guerra de Malvinas terminó el 14 de junio de 1982 con la rendición de las fuerzas argentinas en las islas, luego de 74 días de conflicto. Murieron 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños.

Más de cuatro décadas después, la soberanía sobre las islas Malvinas continúa siendo objeto de una disputa entre Argentina y el Reino Unido. Londres mantiene el control efectivo del archipiélago, mientras que Argentina sostiene su reclamo de soberanía.

Una vez finalizada la guerra, los dos Bandeirulha que habían operado con las fuerzas argentinas fueron enviados nuevamente a Embraer, donde se realizaron los trabajos necesarios para devolverlos a su configuración brasileña antes de reincorporarse a sus respectivas unidades de la FAB.

El episodio permitió emplear en condiciones operativas reales una aeronave brasileña de reconocimiento marítimo y constituyó la primera participación de un producto de Embraer en el contexto de un conflicto armado.

La cooperación aeronáutica entre ambos países continuó después de la guerra. En octubre de 1982, Brasil acordó la venta de once aviones de entrenamiento y ataque AT-26 Xavante al Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina, destinados a contribuir a la recuperación de capacidades perdidas durante el conflicto.

Un avión desarrollado conjuntamente con Argentina

En 1986, durante los gobiernos de José Sarney en Brasil y Raúl Alfonsín en Argentina, ambos países anunciaron un programa conjunto para desarrollar un avión regional. Embraer se asoció con la Fábrica Militar de Aviones (FMA) argentina.

El proyecto dio origen al CBA-123 Vector, un avión turbohélice presurizado para 19 pasajeros concebido para ofrecer altas prestaciones en rutas regionales.

El primer vuelo se realizó el 18 de julio de 1990. El avión llegó a presentarse internacionalmente, pero el programa fue cancelado en 1991 sin alcanzar la certificación comercial. Los elevados costos de desarrollo, las dificultades financieras de las empresas participantes y los cambios experimentados por el mercado de la aviación regional hicieron inviable su continuidad.

La cooperación aeronáutica entre Argentina y Brasil, sin embargo, continuó. En 1987 Argentina comenzó a recibir aviones EMB-312 Tucano fabricados por Embraer para modernizar la formación de sus pilotos militares.

El pedido comprendía 30 aeronaves destinadas principalmente a la Escuela de Aviación Militar de Córdoba. Los Tucano fueron utilizados para el entrenamiento de pilotos de la Fuerza Aérea Argentina y también contribuyeron a la formación de aviadores de otras fuerzas.

Más recientemente, Argentina participó en otro programa importante de Embraer: el KC-390 Millennium. A través de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), instalada en Córdoba, la industria argentina fabrica componentes estructurales para el avión. Entre ellos se encuentran spoilers, carenados de flaps y puertas del tren de aterrizaje.


miércoles, 22 de febrero de 2023

Daniel Herlein, piloto de Mirage, ahora vigila la pesca ilegal

El piloto de Malvinas que salió a cazar pesqueros ilegales

Sergio Sarachu || Pasó Hoy





Con la destreza de manejar un avión Mirage pero en una pequeña nave,  les pasaba a diez metros a los barcos, en picada, para sacarles fotos y multarlos. Si impactaba con una gaviota era como recibir un proyectil de 50 milímetros. Un hombre apasionado, una historia emocionante.

Hay que tener algo especial para pasar a diez metros de un barco pesquero, a 500, 600 o más kilómetros por hora, sacar un par de fotos y volver a subir. Con la pasión y destreza de un caza bombardero, pero en una nave pequeña “que costaba menos que el radar que tenía un avión de la Armada”. Y las fotos de los barcos ilegales no era una ráfaga digital como las de ahora, sino de las que llevaban rollo y había que revelarlas al regreso.

Daniel Herlein, Veterano de Guerra de la Fuerza Aérea Argentina, lo cuenta con una pasión que vuelve a 1996 cuando en cinco años “cazó” más de cien barcos que pescaban ilegalmente en la plataforma marítima del Golfo de San Jorge del Chubut y también sobre la costa santacruceña.

Desde Río Gallegos, adonde fue reconocido no sólo por la comunidad sino también por las instituciones del estado, como la Legislatura provincial con un homenaje especial por sus 40 años de trayectoria en los cielos patagónicos y de nuestras Islas Malvinas, tuvimos una extensa charla.

Y no sólo hablamos de su desempeño en el Grupo de Caza VI de la Fuerza Aérea, especialmente cuando desde Comodoro Rivadavia integró la flota que tenía como misión identificar la presencia de barcos enemigos en las cercanías marítimas al continente y a las Islas. También recordamos su paso por la gobernación santacruceña como piloto y de cuando fue comandante en LADE (Líneas Aéreas del Estado).

Pero una parte de la entrevista estuvo centrada en su actividad durante cinco años como “cazador” de barcos que operaban ilegalmente en las zonas determinadas del Golfo de San Jorge, la mayoría de ellos de procedencia extranjera. La tarea le fue encomendada por la Secretaría de Pesca de la Nación y en ese período “arrasé con los pesqueros ilegales”, cuenta.

Pero cómo hacía para identificar con pruebas que un barco estaba pescando en un lugar no habilitado para esa actividad. El relato es escalofriante y sólo apto para quienes tienen esa adrenalina de manejar un avión pequeño como si fuera un triciclo.

“Yo salía de Río Gallegos para Río Turbio y a mitad de camino, cuando todos creían que estaba por aterrizar en Turbio, pegaba la vuelta y me iba al Golfo de San Jorge –un viaje de unas dos horas- y me les aparecía de la nada”, relata.




“Mi mayor arma es la sorpresa, le dije al titular de la Secretaría de Pesca, porque tené en cuenta que uno de los radares de los aviones de la Armada salía lo mismo que mi avioncito, para que tengas una idea”,
recordó. Con ese medio, en esa pequeña nave, Herlein desde unos mil metros de altura divisaba la presencia de un buque, veía si estaba en la zona correcta o no. Si no lo estaba, se lanzaba en picada (“como los aviones de caza”) para rozar a diez metros del costado de ese pesquero.

Es que tenía que sacar la foto del nombre del barco “y del arte de pesca, porque tenía que estar claro en la foto el cable de la red con la que estaba pescando”. Como ya dijimos, las fotos sólo las tenía en su poder una vez que se revelaban los rollos, a su regreso en Río Gallegos. “Por eso tenía que pasar varias veces así, a unos diez metros del costado del barco, para asegurarme de que en la foto estuviera el nombre y el arte de pesca”, mientras con una mano maniobraba la cámara y con la otra, manejaba el avión a esa altura y a esa velocidad.

Si bien alguna vez reconoció que le dispararon y le dieron en el fuselaje del avión, contó que el mayor peligro lo presentan las gaviotas que rodean a los barcos. “Un amigo español me dijo que el impacto de una gaviota en mi avioncito equivalía al impacto de un proyectil de 50 milímetros”, aseguró el piloto Veterano de Guerra.

Esta tarea la desarrolló durante cinco años, detectó la presencia ilegal de unos cien barcos que fueron multados y significó un trabajo complementario al que realizan la Prefectura Naval Argentina y la Marina, en cuanto a la vigilancia de las zonas de pesca y el resguardo del recurso en la plataforma marítima nacional.

Con sus 12 mil horas de vuelo en los cielos de la Patagonia (sobre la tierra o sobre el mar), Herlein es una colección de anécdotas de todo tipo. Empezando por la admiración por sus compañeros en la guerra por la recuperación de nuestras Malvinas: “un día lo senté a un compañero y le dije, bueno, contame cómo hacés para tirar una bomba y destruir un barco enemigo. ¿Sabés lo que me contó? Volaban a 800 o 1200 kilómetros por hora, a ras del agua para no ser detectados por los radares, pero físicamente cuando lanzás las bombas el avión se descarga y te podés caer al agua. Me dice: ´nos pegábamos al agua a la altura de cubierta y cuando sentíamos que nos atropellábamos el barco, contábamos 1,2,3 y tirábamos la bomba´. ¿Te das cuenta lo que eso? A mí que tengo horas de vuelo ¡se me pone la piel de gallina de sólo pensarlo!”, comentó Herlein.

Varias veces recordó su participación primero en el conflicto con Chile por el Canal de Beagle y luego en la guerra por la recuperación de nuestras Islas Malvinas y en cada uno de esos recuerdos apareció la admiración hacia los pilotos que combatieron. “Yo tenía la misión de identificar barcos enemigos, pero yo los admiro a cada uno de los que combatieron, a los que cayeron y a los que volvieron, fue tremendo lo que hicieron”.

viernes, 3 de junio de 2022

MPA: EMB-111 / P-95 Bandeirulha


EMBRAER EMB-111

Amilarg

 





El EMBRAER EMB-111 Patrulha es una aeronave de patrulla marítima y búsqueda y rescate, basada en el transporte de pasajeros de corto alcance EMB-110 Bandeirante.



El prototipo del EMB-111 vuela por primera vez el 1 de agosto de 1977, entrando en servicio con la Fuerza Aérea Brasilera a fines de ese mismo año, reemplazando a los Lockheed Neptune



Monoplano de ala baja, propulsado por dos turbohélices Pratt & Whitney PT6A-34 de 750hp c/u con un radar de búsqueda AN/APS-128 instalado en un radomo ubicado en la nariz del avión, para tareas de búsqueda y rescate dispone de un proyector de alta potencia ubicado en el ala derecha, además, para incrementar el alcance se instalan tanques de combustible adicionales de 318 litros en las puntas alares.



Dispone de una tripulación de 5 miembros

Los usuarios del EMB-111 son o fueron, Angola, Argentina, Brasil, Chile y Gabón.

Variantes:

  • EMB-111A, modelo de serie utilizado por la FAB con la denominación P-95A (12 unidades)
  • P-95B, denominación aplica a aun segundo lote (10 ejemplares) entregados a la FAB a fines de los años ´80 del pasado siglo.
  • EMB-111AN, variante del anterior vendida a la Armada de Chile con sistema de des-hielo (6 unidades)


Especificaciones técnicas (EMB-111A)


Monoplano de patrulla marítima, búsqueda y rescate

Planta Motriz: 2 turbohelices Pratt & Whitney Canada PT6A-34 de 750hp (552 kw)
Dimensiones: envergadura 15,95 mts, longitud 14.91 mts, altura 5,2 mts, superficie alar 29.1 mts2
Pesos: vacío 5.150 kg, máximo en despegue 7.000 kg,



Prestaciones: velocidad máxima 429 km/h, crucero 314 km/h, alcance 2.700 km autonomía 9hs, techo de servicio 8.750 mts, velocidad de ascenso 9.65 mts/seg
Armamento: -.



EMB-111 en la Aviación Naval Argentina

Ante el inminente final de la vida útil de los Lockheed Neptune, a finales de abril de 1982, el Comando de Aviación Naval, alquila a Brasil dos unidades del EMBRAER EMB-111 para su empleo en misiones de patrulla marítima durante la guerra.



Un grupo de oficiales y suboficiales de la Armada viaja a San Pablo el 27 de abril, recibiendo instrucciones sobre el empleo y manejo del nuevo avión y su radar de exploración Eaton/Telephonics AN/APS-128 en las instalaciones de EMBRAER.



Completado el adiestramiento, los pilotos navales trasladan los dos EMB-111 a la Argentina el 12 de mayo, arribando a la BAN Punta Indio al finalizar el día, posteriormente son trasladados a la BAN Comandante Espora donde concluyen los trabajos de alistamiento de las aeronaves y sus tripulaciones.



El 21 de mayo ambos aparatos y sus tripulaciones son asignados al grupo de Tareas 80.2.2 destinado en la Estación Aeronaval Rio Gallegos, iniciando los vuelos operativos a la mañana del 22. Los EMBRAER EMB-111 continuaron con sus operaciones hasta el 13 de junio inclusive. En total ambas aeronaves cumplieron con 206 horas de vuelo en 39 misiones de combate. El 24 de junio comienza el repliegue, ambas unidades vuelan a la BAN Comandante Espora y posteriormente van a Punta Indio, ambos ejemplares retornan a Brasil el 14 de julio, trasladados por el personal de la Armada que los opero durante los dos meses en los que estuvieron en servicio.



2-P-201, (EMB-111A) nº/serie 111182, ex PT-ZQV, entregado a la FAB el 9/02/1979, alquilado a la ARA, arriba al país el 12/05/1982, matriculado 2-P-210, ultima misión de combate el 13/06/1982, retornado a Brasil el 14/04/1982, vuelve al servicio con la Forca Aerea Brasilera en marzo de 1983, re-matriculado FAB-7058, dado de baja el 20/09/2013, desguazado.



2-P-202, (EMB-111A) nº/serie 111188, ex PT-ZQT, entregado a la FAB el 13/06/1979, alquilado a la ARA, arriba al país el 12/05/1982, matriculado 2-P-210, retornado a Brasil el 14/04/1982, vuelve al servicio con la Forca Aerea Brasilera en marzo de 1983, re-matriculado FAB-7060, dado de baja el 16/12/2011.