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sábado, 7 de noviembre de 2026

Desembarco en Playa Vaca en 1966

Desembarco en Playa Vaca 





El 28 de octubre de 1966, 12 argentinos pisaban las costas de la Isla Soledad concretando una de las misiones mas secretas de la Armada, ese día se producía el desembarco secreto en Malvinas. El submarino "ARA Santiago del Estero" se encontraba junto a la mayor parte de la flota Argentina en aguas cercanas a la Península Valdés haciendo los rutinarios ejercicios anuales, este viejo submarino de fabricación estadounidense que circulaba con 85 tripulantes a bordo, a su mando se encontraban el capitán de fragata Horacio González Llanos y el capitán de corbeta Juan José Lombardo. Cuando toda la flota emprende el regreso a la Base Mar del Plata, Llanos y Lombardo reciben una orden secreta del almirante Benigno Ignacio Varela, jefe de la Armada Argentina en 1966 de tomar rumbo hacia las Islas Malvinas para buscar y mapear posibles zonas para virtuales desembarcos. A excepción de Llanos, Lombardo y otros 2 oficiales, el resto de la tripulación desconocía que su rumbo no era Mar del Plata. El 28 de octubre de 1966, el ARA Santiago del Estero se encontraba frente a las costas de la Isla Soledad a solo 40 Km de Puerto Stanley. Debido al incidente de Septiembre de 1966 con la frustrada incursión aérea civil llamada "Operación Cóndor", se esperaba algún tipo de patrullaje costero por parte de la defensa británica, sin embargo la zona parecía desierta. 



Llanos y Lombardo se pusieron al frente de 2 botes con 6 tripulantes cada uno para buscar zonas aptas para lanchas de desembarco, el primer intento fue frustrante, ambos botes se perdieron y obligaron al submarino a navegación de superficie hasta dar con ellos. Una segunda incursión parecía funcionar de maravillas hasta que ocurrió algo inesperado y que no había sido considerado, el ser descubiertos por un civil. Cuando los 12 hombres se encontraban en la playa se dieron cuenta que un campesino los observaba desde un pequeño risco. Rápidamente salieron en su búsqueda, lo capturaron y ataron mientras decidían que hacer con él, si bien no parecía entender que estaba pasando decidieron no correr riesgos, pero matarlo era demasiado castigo, allí surgió una idea que si bien parecía descabellada y absurda, fue la mejor opción. Fueron al submarino a buscar la botella de whisky del camarote del capitán y obligaron al Kelper a bebérsela, este fue abandonado casi desmayado en el lugar donde fue descubierto y rápidamente se abortó la misión. El ARA Santiago del Estero emprendió su regreso, desde Buenos Aires se los obligó a tomar el compromiso de no relatar este suceso ni siquiera a sus familias, al parecer el Kelper no contó lo sucedido o nunca le creyeron. Este secreto permaneció como tal hasta que 30 años después del hecho, el propio Lombardo lo hizo público. En 1982, el propio Lombardo fue el encargado de diseñar el desembarco de la "Operación Rosario" que el 2 de abril se coronó con el desembarco de las fuerzas argentinas en Malvinas, la playa mapeada no fue utilizada.

jueves, 5 de noviembre de 2026

Nave capturada: El carguero ligero "Forrest"

Breve historial del “Forrest”, heroica unidad de la “flota malvinera”





Foto del "Forrest" en la posguerra. Adviértase que se cerraron las bandas del puente y que el casco fue pintado de verde (en vez del rojo original) (Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Por Adm. ZÚLU – Operación Malvinas. Para no olvidar.7 de julio de 2013

 Una vez producida la recuperación de las Islas Malvinas, el 2 de abril de 1982, el Comandante de la Flota de Mar, Contraalmirante Gualter Allara, ordenó constituir una dependencia de la Armada en la capital malvinense, que recibiría el nombre de Apostadero Naval Malvinas. Al frente del mismo fue nombrado el Capitán de Fragata Adolfo Gaffoglio.

 La creación de este Apostadero tenía como objetivo primario coordinar y prestar el necesario apoyo logístico a las operaciones de carga, descarga y abastecimiento de las unidades navales en los muelles del hasta entonces Port Stanley (La capital malvinense sería rebautizada como Puerto Argentino recién a partir del 16 de abril).

 La carencia de muelles de dimensiones óptimas para recibir a los transportes navales sumado a la inexistencia de instalaciones portuarias adecuadas y la falta de personal de estiba, obligó a disponer la requisa de pequeñas embarcaciones encontradas en las mismas islas, para realizar los alijes y la distribución de víveres, armamento, combustible y pertrechos.

 Estas dúctiles unidades eran utilizadas por la Falkland Islands Company y el Gobierno Colonial para el transporte y abastecimiento de los asentamientos más alejados de Port Stanley. Sus nombres: “Forrest”, “Monsunen”, “Penélope” (técnicamente un queche – ketch  en sajón- , aunque se la conozca más como goleta)  y “Lively” (este en último un pequeño remolcador de puerto)

 El carguero “Forrest”


 El “Forrest”, era un pequeño carguero que se encontraba amarrado en el Muelle de la Gobernación malvinense. El Apostadero Naval tomó posesión efectiva de él en nombre de la Armada Argentina recién el 14 de abril, siendo nombrado como comandante al Teniente de Navío Gustavo Molini.

 

El "Forrest" navegando en Malvinas con sus colores de tiempo de paz (Foto: Ignacio Amendolar / Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Al momento del abordaje para hacerlo presa, el Capitán (un civil kelper) Jack Sollis se hallaba a bordo. A pedido de Molini explicó los aspectos básicos de maniobra y funcionamiento del motor de la embarcación. Aunque fue invitado a permanecer en la nave, Sollis se excusó en forma amable alegando de deseaba pasar un tiempo con su familia.

 La presencia militar en el “Forrest” no era algo extraño. Los Royal Marines de la Naval Party 8901 lo utilizaban frecuentemente para recorrer el archipiélago visitar los diferente asentamientos. Ya en las horas preliminares del desembarco argentino, el “Forrest”, al mando de Sollis, fue el encargado de salir a mar abierto a buscara los buques de la “Fuerza invasora” valiéndose de su radar de navegación, a fin de brindar “alerta temprana” a los marines apostados para la defensa. Si bien su primera salida fue infructuosa, en la segunda –a las 5:00 AM del 2 de abril- habría descubierto al submarino ARA “Santa Fe” (S-21) mientras emergía ala superficie. Al regresar de su “misión”, el “Forrest” apunto estuvo de ser atacado por el “fuego amigo” de los ansiosos Royal Marines que aguardaban agazapados en sus posiciones defensivas. 

 El nombre de la embarcación es un homenaje al Dr. W. Forrest McWahn, Ministro del Tabernáculo de las islas (United Free Church) entre 1934 y 1965. El Falkland Government lo encargó a mediados de los ’60 abonando una suma cercana a las 60.000 Libras esterlinas.

 El “Forrest” arribó a Malvinas por sus propios medios 8 de noviembre de 1968 luego de una travesía de 37 días desde su país de origen, Inglaterra. Casi un mes después, el 1 de diciembre de 1968 comenzaba su servicio de transporte de carga entre las localidades más distantes del territorio insular.

Algunos datos / características del "Forrest"

  •  Propietario: Falkland Government
  • Al servicio de: Falkland Islands Company (FIC) – 1968 a 1997 (excepto *)
  • Requisado por la Armada Argentina: *14/04/1982 al 14/06/1982
  • Tipo: Buque Carguero de pequeño porte
  • Origen: Reino Unido
  • Astillero: James W. Cook & Co, Wivenhoe, Reino Unido
  • Botadura: Mayo 1967
  • Tonelaje de Registro Bruto: 144tn
  • Eslora: 26,21m
  • Manga: 6,7m
  • Puntal: 3,27m
  • Planta propulsora: 1 motor Kelvin TS8 de 320 HP
  • Velocidad máxima: 9 nudos
  • Tripulación: 2 a 4 hombres (FIC) / 17 hombres (ARA)
  • Millas navegadas bajo mando argentino: 2000


La reconversión a buque auxiliar: el ARA “Forrest” (*)

Al pasar a revistar bajo bandera argentina con personal de la Armada Argentina, el “Forrest” pasó a ser un pequeño buque auxiliar de la fuerza naval. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos político-diplomáticos su nuevo Comandante, el Teniente de Navío Rafael Gustavo Molini decidió hacer menos llamativo su buque (poseía casco de color rojo y puente blanco) ordenando se lo pintara con un esquema totalmente negro.

 

Bajo mando argentino el "Forrest" adoptó un esquema completamente negro dejando atrás el llamativo rojo de su casco (Fuente: Zona Militar)

(*) la denominación "ARA" (Armada República Argentina) no se hizo nunca oficial con respecto a los buques requisados pese a servir bajo su mandato y con tripulación militar.

 La tripulación del “Forrest” quedó constituida de lasiguiente forma:

  • Teniente de Navío Rafael Gustavo Molini - Comandante
  • Teniente de Corbeta Juan Carlos Vernetti – 2do Comandante
  • Teniente de Corbeta Hugo Oscar Guilisasti – Jefe de Maquinas
  • Cabo Primero Jorge Elías – Contramaestre
  • Cabo Segundo Enrique Piedrabuena – timonel
  • Suboficial Federico Lares - maquinista
  • Suboficial Alberto Amedeo - maquinista
  • Suboficial Carlos Guerrero - maquinista
  • Cabo Primero Reinaldo Zurita – electricista
  • Cabo Segundo Alberto Nieto - enfermero
  • Cabo Segundo (Infantería de Marina) Carlos Medina – refuerzo de fuego
  • Soldado Conscripto (Infantería de Marina) Nicolás Pinto
  • Soldado Conscripto (Infantería de Marina) Vargas
  • Soldado Conscripto (Marinería) Oscar Damonte
  • Soldado Conscripto (Marinería) Alberto Moltrasio
  • Soldado Conscripto (Marinería) Mario Luchetti
  • Soldado Conscripto (Marinería) Carlos Olcese


Bautismo de Fuego del "Forrest": "primer combate aeronaval de la Guerra de Malvinas"


 El 1º de mayo mientras regresaba de una de las misiones de abastecimiento y estando fondeado al norte de Punta Celebroña, en la Caleta Riñón, junto al guardacostas de la Prefectura Naval GC-82 “Islas Malvinas” que hacía las veces de escolta (decidieron esta “parada” debido a que el mal tiempo reinante hacía difícil la navegación y el peligro de recibir “fuego amigo” si intentaban un ingreso nocturno a Puerto Argentino), el “Forrest” fue testigo privilegiado del primer ataque aéreo (con Vulcans y luego con Harriers al aeropuerto de Puerto Argentino).

 Ante el peligro potencial los Comandantes del “Forrest” y el “Islas Malvinas” decidieron permanecer allí un tiempo más. A la tarde, cuando quisieron retomar la travesía a Puerto Argentino apareció ante ellos un helicóptero Sea Lynx (matrícula ZX736) de la Royal Navy que realizaba tareas de observación (era el helicóptero de dotación de la fragata HMS "Alacrity" (F174)). A los pocos minutos la aeronave enemiga hacía fuego hacia las embarcaciones argentinas que respondían con fuego de FAL (desde el “Forrest”) y con ametralladoras Browning M2 12,7mm y fusiles SAFN 49 NATO (desde el “Islas Malvinas”). Primero su blanco fue el carguero, pero al descubrir al camuflado guardacostas recostado sobre la costa centró sus descargas en este blanco que le pareció más rentable militarmente.

 Si bien el “Forrest” resultó con daños varios sobre todo en su puente (con rotura de vidrios, mamparos y maderas) no acusó víctimas. El “Islas Malvinas” por su parte fue alcanzado por las balas británicas y se llevó lo peor del ataque, registrándose algunos heridos entre los miembros de la tripulación, uno de ellos de consideración, por lo que emprendió el regreso a Puerto Argentino a toda prisa para darle la correspondiente asistencia médica (los primeros auxilios fueron dados por el enfermero de la Armada destacado en el guardacostas).

 

El "Forrest" amarrado en el muelle público de Puerto Argentino. A su izquierda, acercándose un guardacostas de la PNA (Foto: Adolfo Gaffoglio / Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Entre la multitud de tareas asignadas al "Forrest" podemos nombrar las siguientes: 

  • Cortinador acústico durante el sembrado de 21 minas de orinque que estuvo a cargo del Transporte Naval ARA “Islas de los Estados” (B-8)(14 al 17 de abril)
  • Logísticas de abastecimiento a guarniciones alejadas de Puerto Argentino (Isla Borbón, Darwin, Pradera de Ganso, Puerto Mitre): tambores JP1 (aeronafta), víveres, armamento, pertrechos.
  • Exploración y patrullaje costero
  • Transporte de efectivos (marinos mercantes,efectivos del Ejército)
  • Remolque de buques menores
  • Practicaje nocturno a los buques hospitales (ARA“Almirante Irízar” y ARA “Bahía Paraíso”, junio)
  • Alije de buques de transporte (“Río Carcarañá” e“Isla de los Estados”)
  • Búsqueda y Rescate de náufragos y cadáveres (recibieron la orden –luego cancelada- de auxiliar a los náufragos del “Narwal” y acudieron en auxilio de los náufragos del “Isla de los Estados" y del “Río Carcarañá” y rescataron a los tripulantes del “Monsunen”)


 

El "Forrest" con bandera argentina navegando frente a Puerto Argentino (Foto: Peter Clement / Fuente: aposmalvinas.com.ar)

Estas misiones fueron realizadas con sumo coraje y osadía de parte del Comandante y su tripulación, ya que en caso de ser detectados y atacados por aeronaves británicas era poco lo que se podía hacer (su máxima defensa eran los fusiles FAL de la tripulación. Por ello el 20 de mayo, y luego de los ataques sufridos por los grandes buques mercantes, el “Forrest” fue armado con dos ametralladoras FM M2-20 de 7,62mm recuperadas de un avión Pucará de la FAA dañado en tierra)

 En previsión de potenciales ataques británicos (tanto desde aeronaves como desde buques) desde un primer momento se planificó operar siempre con derrotas próximas a la costa  yutilizando solamente lo imprescindible el radar y la radio. En caso de ser atacados su Comandante –al igual que el resto de los capitanes de las demás embarcaciones del Componente Naval dependiente del Apostadero Naval Malvinas- tenía la orden de embicar la nave a fin de preservar la integridad de la tripulación.

 A medida que el avance británico se consolidaba, luego de hacer pie en San Carlos y recuperar posesión de Darwin y Goose Green, el “Forrest” fue confinado a realizar sólo tareas de patrullaje y practicaje en la zona de mar aledaña a Puerto Argentino.

 El día 13 de junio el “Forrest” se vio de nuevo involucrado en acciones de cierto peligro, efectuando numerosos traslados de personal de la Armada y del Ejército (efectivos de las Compañías de Comandos) entre Puerto Argentino y la Península Camber donde se presumía un desembarco de Comandos británicos. El 14 debió acudir de nuevo a Camber –donde se estaban produciendo combates con fuerzas británicas- junto al guardacostas de Prefectura GC-82 “Islas Malvinas” para evacuar a los efectivos de la Infantería de Marina y del Ejército (GADA 101 y Comandos) que se encontraban resistiendo en el lugar.    

 El alto el fuego, poco tiempo después, encontró al “Forrest” amarrado en el muelle de la FIC. Aunque la mayor parte del personal de la Armada Argentina fue desarmado y trasladado a la zona del aeropuerto ese mismo día, las tripulaciones de los buques auxiliares permanecieron en los mismos por orden del Comando Naval.


El "Forrest" amarrado en el muelle. A la derecha un "Huey" UH-1H del Ejército con el esquema blanco de helicóptero de evacuación sanitaria (Fuente: Zona Militar)

 Recién al día siguiente los británicos se acercaron a los navíos para tomar posesión de los mismos en tono amable y sin que se produjeran mayores incidentes. El pabellón del “Forrest” fue arriado solemnemente y se produjo el desembarco de la tripulación en perfecto orden. Previo paso por puntos de cacheo, pudieron abordar el “Yehuín” (que oficiaba de buque de transporte y enlace con los buques hospitales) que los llevó finalmente hasta el ARA “Almirante Irízar” (Q-5)

 

A la izquierda el guardacostas GC-82 "Islas Malvinas", a la derecha el "Forrest" poco después de la rendición (Fuente: Zona Militar)

El Teniente de Navío Rafael Gustavo Molini fue condecorado con la medalla "La Nación Argentina al Valor en Combate", que es la segunda más alta condecoración militar argentina y mediante la cual se le reconoce “la actuación en la Guerra del Atlántico Sur por sus relevantes méritos, valor y heroísmo en defensa de la Patria"

 

El "Forrest" a pleno, transportando efectivos en Junio de 1982 (Foto: Mario E. Milet / Fuente: aposmalvinas.com.ar)


El "Forrest" ya con bandera británica transportando prisioneros argentinos (Foto: Imperial War Museum)

El “Forrest” en la posguerra


En la posguerra, desde julio de 1982 hasta 1997 el “Forrest” continuó con su tarea de transporte y abastecimiento a los distintos puntos de la geografía malvinense. Tras 29 años de servicio ininterrumpido fue dado de baja por la FIC.

 En 1999 fue adquirido por la empresa Marítima Transaustral Ltda (Chile) que tras una considerable inversión logró transformarlo en buque turístico. Desde el 1º de diciembre de 2007 y hasta nuestros días el nuevo “Forrest” presta el servicio de crucero turístico en los fiordos de la Patagonia chilena.


El "Forrest" totalmente remozado y hecho a nuevo, tal como luce hoy bajo bandera chilena revistiendo como crucero turístico (Fuente: expedicionfitzroy.com)



El "Forrest" totalmente remozado y hecho a nuevo, tal como luce hoy bajo bandera chilena revistiendo como crucero turístico (Fuente: expedicionfitzroy.com)

Fuentes:

  • aposmalvinas.com.ar
  • histarmar.com.ar
  • britishempire.co.uk/
  • expedicionfitzroy.com
  • asp-gb.secure-zone.net
  • Pocker de Ases en Malvinas, epopeya de los barcos auxiliares. Jorge Muñoz. Inst. Publicaciones Navales


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viernes, 30 de octubre de 2026

Reino Undido pierde su principal activo antártico y corta clavos viendo la reacción argentina

La avería del HMS Protector abre un vacío en la presencia naval británica en el Atlántico Sur: Londres evita responder sobre Argentina




La Royal Navy enfrenta un nuevo problema operativo en el Atlántico Sur tras quedar fuera de servicio el HMS Protector (A173), su único patrullero militar especializado en operaciones polares. El buque sufrió una importante avería mecánica y debió ser remolcado hasta la base naval de Devonport el 13 de octubre, frustrando su despliegue durante la campaña antártica 2026/27.

La ausencia del Protector afecta una capacidad específica de la presencia británica en la región. El buque realizaba patrullas, relevamientos hidrográficos, transporte y apoyo logístico en aguas antárticas y subantárticas. Su inmovilización obliga a Londres a reorganizar esas actividades mientras determina la gravedad de la avería y los plazos necesarios para recuperar la unidad.

El problema coincide con la partida, el 21 de octubre, del buque científico RRS Sir David Attenborough hacia las Orcadas del Sur, con una escala prevista en Montevideo para el 10 de noviembre. Esta embarcación deberá absorber parte de las responsabilidades logísticas que habitualmente compartía con el Protector, reduciendo potencialmente el tiempo disponible para sus investigaciones oceanográficas. Sin embargo, por su naturaleza civil, no puede sustituir las funciones militares del patrullero averiado.

La solución británica, al menos provisionalmente, consiste en redistribuir responsabilidades entre los medios disponibles. El HMS Medway continuará cumpliendo funciones de patrulla alrededor de Malvinas, mientras los aviones A400M Atlas y Voyager, operados desde Monte Agradable, sostendrán parte del dispositivo logístico y de transporte. La defensa del archipiélago seguirá descansando sobre los cazas Typhoon, los sistemas antiaéreos y las fuerzas terrestres desplegadas.

A más largo plazo, Londres contempla la incorporación de un nuevo buque polar mediante el Proyecto Shackleton, aunque todavía no existe un cronograma confirmado para su entrada en servicio.

La situación provocó una intervención parlamentaria del diputado conservador Ben Obese-Jecty, quien solicitó al Ministerio de Defensa evaluar si la ausencia del Protector podría modificar la postura argentina en el Atlántico Sur.

El 26 de octubre, la ministra Louise Sandher-Jones respondió que el Reino Unido mantiene una presencia militar defensiva robusta y suficiente en Malvinas, sometida a revisión permanente. Sin embargo, evitó responder específicamente si la pérdida de su capacidad de patrulla polar podría influir en las decisiones estratégicas de Buenos Aires.

Para Argentina, la avería constituye una reducción temporal de la capacidad británica de operar militarmente en aguas polares, pero no implica por sí misma una modificación sustancial del dispositivo defensivo instalado en Malvinas. Tampoco existen elementos en la respuesta parlamentaria que permitan identificar cambios concretos en la postura militar argentina.



Buenos Aires mantiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y sus espacios marítimos correspondientes. Además, ha cuestionado las navegaciones del RRS Sir David Attenborough bajo una matrícula expedida por la administración británica de Puerto Argentino, cuya legitimidad desconoce.

La cuestión pendiente para Londres no es solamente cuánto tardará en recuperar al HMS Protector, sino cómo sostendrá simultáneamente sus compromisos militares, logísticos y antárticos sin disponer de su única plataforma naval de patrulla polar. Para Argentina, mientras tanto, la principal dimensión de esta situación continúa siendo diplomática y estratégica, sin que se hayan documentado decisiones militares vinculadas directamente con la avería británica.



sábado, 24 de octubre de 2026

El miedo de Gran Bretaña por los 24 F-16s

¿Se prepara Argentina para una segunda guerra de las Malvinas con la compra de cazas F-16?

Por: Peter Suciu || The National Interest

Resumen y puntos clave: La compra por parte de Argentina de 24 F-16 usados a Dinamarca, un acuerdo aprobado por Estados Unidos para evitar que Buenos Aires recurra a China para obtener armamento militar, ha suscitado la preocupación de un posible nuevo conflicto en las Malvinas.



F-16

  • - En la Guerra de las Malvinas de 1982, Argentina se apoderó brevemente del territorio británico antes de perderlo en una humillante derrota.
  • - Sin embargo, a pesar de la modernización de la fuerza aérea argentina, su ejército sigue careciendo de fondos suficientes, y las Malvinas ahora están fuertemente defendidas por las fuerzas británicas.
  • freestar
  • - Si bien pueden producirse amenazas, es improbable una invasión. Cualquier conflicto que involucre a los F-16 de fabricación estadounidense y los F-35B británicos podría perjudicar los intereses de Washington y la reputación de Lockheed Martin. 


La compra de F-16 por parte de Argentina genera preocupación por una nueva guerra en las Malvinas

A principios de este verano, cuando Argentina anunció su intención de comprar cazas F-16 Fighting Falcon de segunda mano, fabricados en Estados Unidos, a Dinamarca, miembro de la OTAN, surgió la preocupación de que Buenos Aires pudiera estar preparándose para una nueva guerra en las Malvinas.

Para quienes tengan poca memoria, hace 42 años, la primavera pasada, Argentina se apoderó brevemente del archipiélago del Atlántico Sur, territorio británico de ultramar. Los británicos controlan las islas desde 1833, pero Argentina mantiene sus reivindicaciones sobre las Malvinas como motivo de orgullo. Y aunque un referéndum de soberanía celebrado en 2013 determinó que casi la totalidad de los habitantes de las Malvinas votaron a favor de seguir siendo territorio británico de ultramar, su estatus de soberanía es el núcleo de una disputa continua en el Reino Unido.

En abril de 1982, Argentina tomó la isla por la fuerza y, posteriormente, perdió una breve pero humillante guerra contra el Reino Unido. El conflicto fue comparado con las "Pequeñas Guerras de la Reina Victoria" del siglo XIX, libradas con armamento del siglo XX. Puede que el Reino Unido ya no fuera la mayor de las grandes potencias mundiales, y Argentina distaba mucho de ser las fuerzas de segunda categoría contra las que el ejército británico combatía en todo el mundo; sin embargo, el Reino Unido contaba con una ventaja en cuanto a mayor capacidad naval y, en particular, en la aviación de combate.


F-16

La situación podría ser considerablemente diferente, ya que Argentina está adquiriendo los F-16 mencionados, cuya compra Washington autorizó a Buenos Aires para asegurar que Argentina no recurra a China en busca de armamento. En un acuerdo valorado en 300 millones de dólares, Dinamarca venderá a la nación sudamericana 24 de sus F-16.

La Guerra de las Malvinas 2.0 sería una pesadilla para Estados Unidos.

Lo último que Estados Unidos querría es ver a dos de sus socios enfrentarse a golpes por unas islas que pocos estadounidenses (incluida, sin duda, Marjorie Taylor Greene) pueden localizar en un mapa. Como se ha señalado, Washington está ansioso por asegurarse de que Buenos Aires no recurra a Pekín para obtener su armamento militar.

Al mismo tiempo, Estados Unidos no necesita ver al HMS Queen Elizabeth de la Marina Real británica entrar en combate con los F-35B para intentar derribar esos F-16. Dado que Lockheed Martin produce ambos aviones, ¡no querría en absoluto que se produjera semejante escenario!

En la Guerra Fría, vender armas a ambos bandos en un conflicto era beneficioso para los negocios. En el siglo XXI, sería un desastre. Si los F-35 y los sistemas de defensa aérea británicos destruyeran a los F-16, sugeriría que el Fighting Falcon no es un avión de guerra del siglo XXI. Si incluso un solo F-35 fuera derribado, ¡Lockheed Martin podría ver cómo sus futuras ventas se desplomaban con él!

Londres minimiza las preocupaciones

Afortunadamente, la serenidad prevalecerá. Como mucho, Buenos Aires probablemente seguirá el ejemplo de Pekín y afirmará con vehemencia que las islas serán devueltas al control continental, incluso por la fuerza si es necesario. Ese día podría llegar, pero no pronto.

Como informó el UK Defence Journal: «Si bien la adquisición refuerza la fuerza aérea del país en teoría, Argentina aún está lejos de representar una amenaza seria para las Islas Malvinas. Una combinación de equipo obsoleto, recursos limitados y restricciones diplomáticas continúa frenándola».

Se necesitarán más de dos docenas de F-16 usados ​​para tomar las islas, que ahora están mucho más defendidas que en la primavera de 1982.

«Con 1500 efectivos estacionados permanentemente allí, junto con las patrullas de la Marina Real Británica y la superioridad aérea de la RAF, la defensa de la isla probablemente sería lo suficientemente robusta como para repeler cualquier invasión anfibia hasta la llegada de refuerzos».

El periódico británico Express sugirió: «La compra de aeronaves no contribuye a reforzar la capacidad de las fuerzas terrestres, que durante años han estado infrafinanciadas y mal entrenadas».

El ejército argentino depende de equipo de la década de 1970 y cuenta con una armada aún más anticuada que su fuerza aérea. Las Malvinas se encuentran a 480 kilómetros de la costa argentina, y una invasión anfibia es simplemente impensable. La invasión de 1982 pretendía fortalecer el gobierno del presidente argentino Leopoldo Fortunato Galtieri Castelli, pero en realidad condujo a su caída. Es dudoso que Argentina vuelva a correr semejante riesgo, incluso con F-16 en su arsenal.

jueves, 22 de octubre de 2026

Boca House: 𝐋os Leones de la Sección "Aliaga" (Ultima 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞)

𝐋os Leones de la Sección "Aliaga" (Ultima 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞)


Malvinas: Historias de coraje



El combate prosiguió unos minutos mas, hasta que los defensores se fueron. La situación era extremadamente difícil: con la MAG inoperable, con escasa poca munición en los pozos que aún combatían, y con varios de los cuadros heridos, no existía mucho margen de maniobra. Pero en el mismo puesto de Aliaga, el soldado Eduardo Rappa no se daba por vencido: intentaba disparar uno de los cohetes descartables tipo LAW que, capturados en el cuartel de Moody Brook, le fueran entregados a la sección por el teniente primero Esteban. Observando los preparativos, el cabo primero Ábalos le pidió el artefacto. - ¡Rappa, pasámelo a mí que yo les tiro! Cuando el suboficial disparó, una explosión sacudió la parte trasera  de la trinchera y se vino abajo el sector del techo que aún quedaba en pie; uno de los fragmentos pegó en la cabeza del subteniente Aliaga y le agregó una herida más al oficial. El sargento Maldonado, que se había sacado su casco después de que un proyectil inglés se lo averiara, también fue lesionado en su cabeza por un clavo de la quebrada viga que sostenía la parte superior del puesto, pero el cohete golpeo a la formación inglesa que se acercaba y los hizo retroceder. 


𝗟𝗮 𝗰𝗮í𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶ó𝗻
El combate proseguía pero ya no había munición.
La incertidumbre ante la actitud que pudieran tomar los vencedores era total. Segundos después, los británicos agarraron tanto al subteniente Aliaga como a los demás heridos y los sacaron del destruido pozo, siempre bajo la amenazadora presencia de varios fusiles. La duda se disipó, en parte, cuando los prisioneros vieron que los paracaidistas, ya que tales eran las tropas atacantes,  comenzaron a juntarlos y a atender a los heridos argentinos usando, inclusive, sus propios paquetes de curaciones. Cuando Héctor Altenburger recuperó el conocimiento lo primero que vio fueron varias botas delante de sus ojos; tapado con los restos del techo del pozo no podía precisar cuánto tiempo había pasado desde que fuera herido. Sacándolo del  agujero los ingleses lo tendieron a un costado, y alcanzó a preguntarle a otro soldado que estaba al lado de él cómo tenía la cara. - -La tenés hecha mierda,  - le respondió aquel, impresionado por la mezcla de barro y sangre que observaba. Dándose vuelta para el otro lado, el “Alemán” cayó en un profundo sopor. La tensa calma lograda se rompió abruptamente cuando uno de los paracaidistas, que estaba revisando a los prisioneros, descubrió una pistola que el sargento Maldonado tenía escondida entre sus ropas. Cargando sus armas, los soldados ingleses volvieron a encañonarlos pero el incidente concluyó cuando un oficial los reprendió enérgicamente. Luego, en un perfecto castellano con acento español, pidió disculpas a los argentinos capturados (Según lo que el británico manifestara más tarde, había servido a lo largo de quince años en el Peñón de
Gibraltar.)



Tirado boca abajo como el resto de sus camaradas, el soldado Castro se sorprendió al oír el ruido de aviones en las cercanías. Intentó levantar su cabeza para observar pero una fuerte patada propinada en su casco lo hizo desistir del propósito. Un rato después, los ingleses los hicieron levantar y caminar con ellos en dirección a Goose Green formando parte de la avanzada británica. Salvo el soldado Allende, que quedó en el pozo de la ametralladora presumiblemente dado por muerto, todos tuvieron que avanzar. Los heridos eran transportados por los demás y el movimiento fue lento, penoso y no exento de riesgos ya que podían pisar alguna mina de los campos existentes en el sector o ser blanco del fuego de los defensores del poblado.
 En forma posterior a la caída de la posición, los prisioneros de Boca House pudieron observar algunas de las acciones sucedidas en la tarde del 28 de mayo, como el ataque y derribo de uno de los aviones Pucará enviados desde Puerto Argentino, y sufrieron otras, como el fuego de artillería propio que llegó a caer preocupantemente cercano. Con el crepúsculo avanzado rápidamente y teniendo como telón de fondo las ahora más tenues pero aún rojizas llamaradas que consumían la escuela de Goose Green, los prisioneros del Regimiento 8 comenzaron a caminar otra vez pero ahora en dirección opuesta al caserío. En las lomas cercanas al Establecimiento Darwin pasaron una interminable noche junto a un numeroso grupo de soldados argentinos capturados más temprano, en medio de unos arbustos que estaban incendiados 



La sección del subteniente Aliaga había combatido en forma eficaz estancando el ataque británico en el sector asignado a su defensa durante algunas horas, careciendo en absoluto de comunicaciones y, consecuentemente, de cualquier tipo apoyo de fuego y de refuerzos humanos. La decisión del combate se produjo luego de que los británicos hicieran un profuso empleo de numerosas armas automáticas, de morteros y también algunos misiles Milan. El intenso fuego ocasionó varios heridos a la par que los proyectiles pesados derrumbaron algunas de las posiciones argentinas; mientras no llegó a hacerse uso de esa concentración de poder, la sección pudo equilibrar con cierta comodidad el desarrollo del combate favorecida por las características del terreno. Sin embargo, al momento de la rendición, las reservas de proyectiles  estaban agotadas. Los paracaidistas ingleses tomaron en Boca House alrededor de 15 prisioneros, varios de ellos heridos, que habían combatido armados con fusiles livianos, una ametralladora MAG y un lanzacohetes. Éste último pudo efectuar un reducido fuego debido a que la munición disponible alcanzaba para tres o cuatro disparos .
Alrededor de una docena de conscriptos pudo evadirse de la posición aprovechando la cubierta que les ofrecía la pequeña loma de Boca House. Algunos de ellos intentaron acercarse a un cañón antiaéreo de 20 milímetros, que se encontraba sin sus servidores, con la intención de ponerlo en funcionamiento; sin embargo,
la munición de un obús o de un mortero británico dio de lleno en la pieza antes de que pudieran llegar a la misma. 


ʟᴀ ɪɴꜰᴏʀᴍᴀᴄɪóɴ ꜱᴜᴍɪɴɪꜱᴛʀᴀᴅᴀ ᴘᴏʀ ᴇʟ ɪɴᴠᴇꜱᴛɪɢᴀᴅᴏʀ ᴅᴀᴠɪᴅ ᴋᴇɴɴᴇʏ ɪɴᴅɪᴄó qᴜᴇ ʟᴏꜱ misiʟᴇꜱ Mɪʟᴀɴ ʟᴀɴᴢᴀᴅᴏꜱ ᴄᴏɴᴛʀᴀ ʟᴀ ᴘᴏꜱɪᴄɪóɴ ᴅᴇ ʟᴀ ꜱᴇᴄᴄɪóɴ ᴅᴇʟ ꜱᴜʙᴛᴇɴɪᴇɴᴛᴇ ᴀʟɪᴀɢᴀ ᴀʟᴄᴀɴᴢó ᴇʟ ɴÚᴍᴇʀᴏ ᴅᴇ 6. 

domingo, 18 de octubre de 2026

Historial operativo de los P-95 Bandeirulha


 

Aviones de la FAB volaron con los colores argentinos durante la Guerra de Malvinas

Aviones de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) volaron con los colores argentinos durante la Guerra de Malvinas, patrullaron el Atlántico, colaboraron en la localización de buques británicos para ataques aéreos y marcaron el debut de Embraer en un conflicto armado real.

Fernando B. || Sociedade Militar


EMB-111 «Bandeirulha» volando con los colores argentinos sobre el Atlántico.

A pesar de la posición de neutralidad diplomática adoptada por Brasil durante la Guerra de Malvinas, el conflicto entre Argentina y el Reino Unido por el control de las islas en 1982, la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) y la entonces incipiente industria aeronáutica de ese país realizaron una contribución poco conocida a las Fuerzas Armadas argentinas durante uno de los períodos más tensos de la historia reciente de América del Sur.

Décadas antes de que los A-29 Super Tucano de Embraer participaran en operaciones contra las FARC al servicio de la Fuerza Aérea Colombiana, dos aviones de patrulla marítima EMB-111 «Bandeirulha» marcaron el debut de aeronaves del fabricante brasileño en un conflicto real, mediante un contrato de alquiler establecido entre la FAB y las fuerzas argentinas.

Los aviones de fabricación brasileña fueron empleados en misiones de reconocimiento y vigilancia en el Atlántico Sur, ayudando a los argentinos a localizar buques británicos durante el conflicto, en el marco de la difícil tarea de enfrentar a una poderosa fuerza naval integrada por más de 100 embarcaciones.

La operación constituye un episodio poco conocido de la historia militar brasileña y muestra cómo la industria aeronáutica de ese país y los medios de la FAB tuvieron una participación indirecta en uno de los principales conflictos militares sudamericanos del siglo XX.

La división de Defensa y Seguridad de Embraer comenzó a tomar forma en la década de 1960 y se consolidó en 1971 con el EMB-326 Xavante, fabricado por Embraer bajo licencia de la empresa italiana Aermacchi. Se trataba de un avión de entrenamiento avanzado y ataque ligero. En 1973 apareció el EMB-110 Bandeirante, concebido originalmente como avión regional de transporte de pasajeros, pero que dentro de la FAB recibió la designación militar C-95 y fue utilizado para transporte de tropas y carga.

Del Bandeirante surgió el EMB-111, inicialmente denominado «Bandeirante Patrulha» y posteriormente conocido como «Bandeirulha», una combinación de ambos términos. Presentado en 1977, estaba destinado principalmente a misiones de patrulla marítima, reconocimiento, búsqueda y rescate.

El 11 de abril de 1978 se entregaron las primeras tres unidades, de un pedido inicial de doce aeronaves, al 1.º Escuadrón del 7.º Grupo de Aviación, con base en Salvador de Bahía. En los años siguientes, la FAB llegó a operar 29 Bandeirulha. El modelo también prestó servicio en otros países, entre ellos Chile.

A la búsqueda de los buques británicos

En abril de 1982, el Reino Unido anunció una respuesta militar a la decisión de la Junta Militar argentina, encabezada por el general Leopoldo Galtieri, de recuperar las islas Malvinas, territorio cuya soberanía Argentina reclama desde el siglo XIX.

El Reino Unido movilizó entonces una gran fuerza de tareas de la Royal Navy, integrada por más de 100 buques y encabezada por los portaaviones HMS Hermes (R12) y HMS Invincible (R05), considerados esenciales para obtener superioridad aérea en la zona de operaciones.

La fuerza enviada al Atlántico Sur también incluía submarinos nucleares, destructores, fragatas, buques de asalto anfibio y logísticos, además de numerosos barcos mercantes y auxiliares civiles requisados para apoyar la operación.

La Armada Argentina contaba con recursos más limitados, pero durante la primera etapa de la guerra optó por desplegar su fuerza de superficie en grupos de combate organizados alrededor del portaaviones ARA 25 de Mayo y del crucero ARA General Belgrano. El objetivo era amenazar las líneas de aproximación británicas y obligar a la fuerza adversaria a dividir sus medios.

El hundimiento del General Belgrano

La estrategia de confrontación naval directa cambió rápidamente después del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ocurrido el 2 de mayo de 1982 tras ser torpedeado por el submarino nuclear británico HMS Conqueror. Murieron 323 tripulantes argentinos.

Tras la pérdida de uno de sus principales buques de combate, el mando naval argentino dispuso que la mayor parte de las unidades de superficie regresara a aguas próximas al continente, reduciendo considerablemente su participación directa en operaciones contra la flota británica.

A partir de ese momento, buena parte de la responsabilidad de atacar a la Royal Navy recayó sobre la Aviación Naval y la Fuerza Aérea Argentina. Los Super Étendard armados con misiles antibuque AM39 Exocet se convirtieron en una de las principales armas argentinas contra la flota británica.

Para utilizarlos eficazmente, Argentina necesitaba medios capaces de realizar reconocimiento sobre una extensa superficie del Atlántico Sur, detectar los buques británicos y proporcionar información sobre su posición a los aviones encargados de ejecutar los ataques.

La llegada de los Embraer Bandeirulha

Uno de los principales problemas argentinos era la baja disponibilidad de los Lockheed P-2 Neptune y Grumman S-2 Tracker, las principales aeronaves utilizadas para búsqueda y localización de unidades navales enemigas.

En ese contexto se estableció un acuerdo con la Fuerza Aérea Brasileña para transferir temporalmente dos EMB-111 Bandeirulha, designados P-95 por la FAB, al Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina (COAN).

Los dos aviones cedidos fueron los P-95 7058 y P-95 7060. Antes de viajar a Argentina, fueron enviados a las instalaciones de Embraer en São José dos Campos, donde recibieron un esquema de pintura correspondiente a la Aviación Naval Argentina, con tonos de gris más oscuros que los utilizados habitualmente por la FAB. También llevaban la bandera argentina en el estabilizador vertical, como puede observarse en fotografías de la época.


Los Bandeirulha llegaron a Argentina el 12 de mayo de 1982 y recibieron equipos de apoyo electrónico similares a los utilizados por los Grumman S-2 Tracker argentinos para la detección de contactos navales.

Durante sus misiones en el Atlántico Sur, los aviones brasileños fueron operados, según los registros disponibles, por tripulaciones completamente argentinas.

De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Defensa argentino citados por la fuente, los Embraer Bandeirulha realizaron 39 salidas para localizar unidades de la fuerza naval británica y acumularon 206 horas de vuelo. Su alcance representaba una ventaja respecto de los Tracker argentinos, ya que podían operar considerablemente al este de las islas, zona donde se encontraba gran parte de la fuerza naval británica.

Durante aproximadamente un mes, las aeronaves contribuyeron a establecer y confirmar el área de operaciones del grupo de batalla británico organizado alrededor de los portaaviones.

Ninguno de los dos aviones sufrió daños durante las operaciones. Sus últimas misiones se realizaron el 13 de junio de 1982, cuando efectuaron dos salidas sin localizar blancos. Después del final de las operaciones militares regresaron a Brasil.

El EMB-111 Bandeirulha tenía capacidad para cinco tripulantes y estaba equipado con dos motores turbohélice Pratt & Whitney PT6A-34 de 750 hp. Su peso máximo alcanzaba los 11.816 kilogramos, podía desarrollar una velocidad de aproximadamente 393 km/h y tenía una autonomía cercana a los 2.945 kilómetros.

El Bandeirulha también podía disponer de capacidad ofensiva mediante cuatro puntos de anclaje bajo las alas destinados a lanzadores de cohetes SBAT (Sistema Brasileiro Ar-Terra) de 70 mm. El SBAT era una familia de cohetes no guiados desarrollada en Brasil por Avibras.

El legado de Malvinas para Embraer

La Guerra de Malvinas terminó el 14 de junio de 1982 con la rendición de las fuerzas argentinas en las islas, luego de 74 días de conflicto. Murieron 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños.

Más de cuatro décadas después, la soberanía sobre las islas Malvinas continúa siendo objeto de una disputa entre Argentina y el Reino Unido. Londres mantiene el control efectivo del archipiélago, mientras que Argentina sostiene su reclamo de soberanía.

Una vez finalizada la guerra, los dos Bandeirulha que habían operado con las fuerzas argentinas fueron enviados nuevamente a Embraer, donde se realizaron los trabajos necesarios para devolverlos a su configuración brasileña antes de reincorporarse a sus respectivas unidades de la FAB.

El episodio permitió emplear en condiciones operativas reales una aeronave brasileña de reconocimiento marítimo y constituyó la primera participación de un producto de Embraer en el contexto de un conflicto armado.

La cooperación aeronáutica entre ambos países continuó después de la guerra. En octubre de 1982, Brasil acordó la venta de once aviones de entrenamiento y ataque AT-26 Xavante al Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina, destinados a contribuir a la recuperación de capacidades perdidas durante el conflicto.

Un avión desarrollado conjuntamente con Argentina

En 1986, durante los gobiernos de José Sarney en Brasil y Raúl Alfonsín en Argentina, ambos países anunciaron un programa conjunto para desarrollar un avión regional. Embraer se asoció con la Fábrica Militar de Aviones (FMA) argentina.

El proyecto dio origen al CBA-123 Vector, un avión turbohélice presurizado para 19 pasajeros concebido para ofrecer altas prestaciones en rutas regionales.

El primer vuelo se realizó el 18 de julio de 1990. El avión llegó a presentarse internacionalmente, pero el programa fue cancelado en 1991 sin alcanzar la certificación comercial. Los elevados costos de desarrollo, las dificultades financieras de las empresas participantes y los cambios experimentados por el mercado de la aviación regional hicieron inviable su continuidad.

La cooperación aeronáutica entre Argentina y Brasil, sin embargo, continuó. En 1987 Argentina comenzó a recibir aviones EMB-312 Tucano fabricados por Embraer para modernizar la formación de sus pilotos militares.

El pedido comprendía 30 aeronaves destinadas principalmente a la Escuela de Aviación Militar de Córdoba. Los Tucano fueron utilizados para el entrenamiento de pilotos de la Fuerza Aérea Argentina y también contribuyeron a la formación de aviadores de otras fuerzas.

Más recientemente, Argentina participó en otro programa importante de Embraer: el KC-390 Millennium. A través de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), instalada en Córdoba, la industria argentina fabrica componentes estructurales para el avión. Entre ellos se encuentran spoilers, carenados de flaps y puertas del tren de aterrizaje.


miércoles, 14 de octubre de 2026

Ataque al HMS Invincible: Nombran una sala de la embajada argentina en Francia "Comodoro Gerardo Isaac"

Reconocimiento en Francia



El jóven embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, 35 años, nombró a uno de los salones principales de la Embajada de Francia "Comodoro Gerardo Isaac". El diplomático reemplazó unas placas equivocadas para honrar, como se debe, a un Valiente.

El ataque al HMS Invincible

El 30 de mayo de 1982, durante la Batalla por nuestras Malvinas, una operación conjunta de la Armada Argentina y la Fuerza Aérea buscó atacar al portaaviones británico HMS Invincible.
Dos Super Étendard lanzaron el último misil Exocet AM-39 disponible, (Capitán de Corbeta Alejandro Amadeo Francisco, Teniente de Navío Luis Antonio Collavino)
Cuatro A-4C Skyhawk siguieron su trayectoria para atacar el objetivo. Dos pilotos argentinos, José Daniel Vázquez y Omar Castillo, murieron durante la aproximación (Gloria y Honor). Ernesto Ureta y Gerardo Isaac lograron llegar al blanco y lanzar sus bombas.






 

martes, 6 de octubre de 2026

Comandos argentinos y británicos

Comandos argentinos y británicos: Dos trayectorias profesionales válidas

Resumen sacado del libro "Comandos en Malvinas-La otra historia", capítulo "Análisis de las operaciones". Disponible en papel y e-book en Amazon.



Pero esa no es la única diferencia. Si observamos a los jefes de patrulla, vemos que, con algunos años de diferencia, tanto argentinos como británicos rondaban una década de servicio activo. La diferencia principal no estaba necesariamente en la vocación, el valor personal o la capacidad de mando, sino en el tipo de experiencia acumulada durante esos años y en las oportunidades profesionales que cada sistema militar les había ofrecido.

En el caso argentino, muchos oficiales habían desarrollado su carrera pasando por distintos regimientos, cumpliendo funciones de mando, instrucción, vida de cuartel y ejercicios periódicos. Era una formación propia del Ejército Argentino de la época, marcada por una estructura más convencional y por una preparación orientada, en gran medida, al marco doctrinario disponible. Algunos de ellos, además, habían realizado cursos exigentes, como el curso de comandos, y llegaban a Malvinas con una sólida voluntad de combate, sentido de responsabilidad y compromiso con sus hombres.

Del lado británico, especialmente entre los suboficiales del SAS y del SBS, el recorrido profesional solía ser distinto. Muchos de ellos habían pasado por unidades con alta rotación operativa, despliegues reales, entrenamientos internacionales y ejercicios conjuntos con fuerzas especiales de otros países. Esa acumulación de experiencias les daba una ventaja práctica importante, sobre todo en operaciones especiales, patrullas de largo alcance, infiltración, reconocimiento y combate en ambientes diversos.

Podemos verlo a través de dos ejemplos ya mencionados. Por un lado, el capitán Vercesi, jefe de una patrulla de trece hombres de la 1.ª Sección de la Compañía de Comandos 602. Vercesi egresó del Colegio Militar como subteniente en 1971 y, a lo largo de su carrera, pasó por el Regimiento 2 de Paracaidistas, el Regimiento 3, el Regimiento 21 de Montaña y, antes de Malvinas, por la Policía Militar de Córdoba. En ese periodo realizó el curso de comandos, en 1975. Su trayectoria muestra a un oficial formado dentro de la estructura argentina, con experiencia en distintas unidades y con preparación específica, aunque dentro de un sistema que ofrecía menos oportunidades de despliegue operativo real que el británico.

Por otro lado, el sargento Ratcliffe, quien lideró primero dos patrullas de cuatro hombres y luego patrullas de las Secciones 18 y 19. Tras superar la selección para el Regimiento Paracaidista británico en 1970, sirvió dos años en el 1 PARA. Luego de operar en Irlanda del Norte, en 1972 superó la selección del SAS y fue destinado al Escuadrón D. Durante los diez años previos a Malvinas, combatió en la rebelión de Dhofar, en Omán, volvió a servir en Irlanda del Norte y realizó cursos en distintas especialidades. También participó en ciclos de instrucción en escenarios muy diversos: las selvas de Brunéi, los desiertos de Arabia Saudí, Estados Unidos, las sabanas de Kenia y varios países europeos. Además, entrenó junto a unidades de operaciones especiales norteamericanas, griegas, australianas, alemanas, francesas y de otras naciones.

Como ejemplo del SBS puede citarse al sargento Hunt (foto), fallecido en un contacto fratricida con el SAS en el monte Vernet (:D). Hunt ingresó como marine en 1972, sirvió en una sección de reconocimiento de un commando, realizó el curso ML2 con el M&AW y posteriormente pasó al SBS. Para el momento de Malvinas, acumulaba despliegues invernales en Noruega, comisiones en Belice e Irlanda del Norte y ejercicios con numerosas unidades extranjeras.

La comparación, entonces, no debería plantearse como una oposición entre “comandos auténticos” y “comandos de menor valor”. Esa mirada simplifica demasiado y termina siendo injusta. Los hombres de ambos lados eran soldados profesionales, sometidos a exigencias reales, con responsabilidades concretas y expuestos a decisiones de vida o muerte. La diferencia fundamental estuvo en la profundidad y continuidad de la experiencia operativa previa. Las fuerzas especiales británicas llegaban con una práctica internacional y una cultura de operaciones especiales muy consolidada. Los comandos argentinos, en cambio, debieron afrontar la guerra con coraje y profesionalismo, pero dentro de las limitaciones propias de su preparación, sus medios, su doctrina y el contexto estratégico en el que fueron enviados al combate.

Eso no elimina los errores, ni de un lado ni del otro. Los británicos también cometieron fallos, sufrieron confusiones, bajas propias y episodios trágicos, como el fuego fratricida en el que murió Hunt. Los argentinos, por su parte, tuvieron aciertos, actos de iniciativa, sacrificio y conducción efectiva, aunque también debieron enfrentar carencias de preparación específica, coordinación y experiencia operativa acumulada.

En definitiva, la experiencia británica era claramente superior en términos de despliegue, entrenamiento internacional y práctica en operaciones especiales. Pero esa superioridad no convierte automáticamente a unos en profesionales y a otros en improvisados. Más bien muestra dos realidades militares distintas enfrentadas en una misma guerra: una fuerza con larga continuidad operativa en el mundo de las operaciones especiales, y otra compuesta por hombres que, con preparación más limitada y menos experiencia real, asumieron igualmente su misión con seriedad, valentía y sentido del deber.

En la foto de la izquierda, el capitán Vercesi; a la derecha, el sargento Hunt.



domingo, 4 de octubre de 2026

Malvinas: Nuestros colonizadores y la vida de María Sáez y Matilde Vernet


María Sáez de Vernet

Matilde Vernet: la primera argentina nacida en Malvinas, que fue testigo del asesinato de Lincoln y murió en San Isidro

Hija de Luis Vernet, primer “gobernador” de las islas, se casó con un marino norteamericano y tuvo una vida extraordinaria


Jorge Martínez Carricart || LA NACION



Imagen tomada en 1920, en la quinta Las Acacias, en las barrancas de San Isidro. Matilde "Malvina" Vernet de Cilley junto a sus nietos, Felipe Hughes Cilley y Elena Giménez Cilley


María Sáez de Vernet llegó a Puerto Soledad embarazada. Atravesaba el segundo mes de gestación. Desembarcó el 15 de julio de 1829, después de 26 días de navegación, con tres hijos. La más chica, Sofía, todavía no caminaba. Le asignaron una vivienda relativamente cómoda y destacada en la pequeña colonia. Su habitación tenía dos grandes ventanas orientadas hacia Bahía de la Anunciación, la puerta de entrada a las Islas Malvinas.



Maqueta de la colonia argentina Puerto Soledad en 1831 que está en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur Picasa

Tenía 28 años y era, de cierto modo, la “primera dama” de aquellas islas remotas. Se embarcó en semejante aventura siguiendo a su marido, el empresario Luis Vernet, que había descubierto que las Malvinas eran fuente de inmensas riquezas. Y parecía dispuesto a jugarse la vida en semejante empresa. Primero consiguió que Manuel Dorrego, gobernador de Buenos Aires, le otorgase a través de un decreto “los terrenos que en la Isla Soledad resultaren vacíos (…) y la Isla de los Estados a cambio de que funde allí una colonia en el plazo de tres años”. Y, dos semanas antes de zarpar, el gobernador interino Martín Rodríguez lo nombró “Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos”.


El retrato más conocido de María Sáez de Vernet, autora de Diario de Malvinas en 1829

Durante los primeros seis meses en Puerto Soledad, Mariquita -así la llamaban- llevó un registro detallado de todo lo que sucedía a su alrededor. Se trata de un diario íntimo escrito con ternura, que refleja la curiosidad y el amor con el que su autora descubrió esa tierra lejana e indómita. Todo la fascinaba: la nieve, las aves, el agua cristalina, las tardes de playa...

Escribió todos los días, desde el 15 de julio hasta el 22 de diciembre de 1829, cuando se despidió con un breve texto: “Por tener que aprontar cartas y encomiendas para Montevideo y Bs. Ayres cesa el diario que he llevado desde que desembarqué en esta isla hasta la fecha”, escribió.

Se convirtió, sin proponérselo, en la cronista de la soberanía argentina en Malvinas. Sus anotaciones describen la composición demográfica y la organización cívica del pueblo, dan cuenta de sus recursos y economía. Detalla qué actividades practicaban los isleños en su tiempo ocioso e incluso susurran algunos chismes de una comunidad naciente.

Diario de 1829 en Malvinas o simplemente Diario en Malvinas (1829), los dos nombres con los que se conoce a las memorias de María Sáenz de Vernet, fue exprimido “hasta la última coma” por los historiadores. Se trata de una pieza literaria imprescindible para comprender cómo era la vida en las islas en aquellos años previos a la invasión y ocupación británica.

El manuscrito original está en el Archivo General de la Nación. Le faltan las primeras páginas. La que quedó como portada, en el margen superior derecho tiene, agregada con lápiz, una anotación que dice “llegó 15 de julio de 1829”. Enseguida comienza el texto. Y empieza por el principio, por su desembarco, el primer contacto con la nieve y cómo la trasladaron hasta su primera casa en Puerto Soledad.


El retrato de Luis Vernet en una estampilla argentina

Vivir en Malvinas, en 1829

María tocaba el piano, que trajo consigo desde Buenos Aires, y cantaba. Organizaba tertulias y fiestas para los colonos. Armó una importante biblioteca, con libros en español, alemán e inglés. Los días de mal tiempo pasaba largas horas leyendo junto a la chimenea.

Viajeros y personalidades que recalaron en la naciente colonia, como el capitán Robert Fitz Roy , se refirieron al “refinamiento y nivel cultural de los Vernet”. Otro viajero, Robert Greenhow, sostuvo que María “ejecutaba música de Rossini con mucho gusto”.


Óleo de Luisa Vernet. Puerto Soledad en 1829

En su diario, Mariquita describe a Puerto Soledad como un pequeño poblado compuesto por algunas casas dispersas a orillas de una bahía. Calcula su población en 80 habitantes, entre los que destaca 25 gauchos, cinco indios y un buen número de negros libertos. Además, dice que hay criollos, escoceses, ingleses y alemanes. Habla de una comunidad pacífica, donde todos se ayudan, con una vida social activa: menciona bailes y carreras de caballos. Dice que “los negros bailan todos los domingos”. Y cuenta que los alemanes armaban palenques para atar sus vacas con costillas de ballenas.

De su relato se despende cómo era la economía en las islas. Menciona distintas estancias, sin nombres propios, de donde llegan las vacas. También cuenta que los peones salen a buscar ganado cimarrón o a cazar lobos. Menciona un pescadero, con una gran pileta para salar pescado. Y con gran asombro dice que hay jornadas en las que se capturan 400 peces de una sola vez.

Describe una importante actividad marítima. Enumera entradas y salidas de goletas y bergantines llenos de provisiones y dice que intercambian mercadería (harina, café, té, ropa, pólvora, barriles y herramientas) por cueros y carnes. Refleja, también, la emoción de recibir correo desde Buenos Aires.

La leña, fundamental para supervivencia en Malvinas, fuente principal de calor, viene directamente de Isla de los Estados (en 1823, en la primera expedición que envía al mar del sur, Vernet instaló un aserradero en la bahía Flinders).



Port Louis, en las Islas Malvinas

Policía, juez de paz y celestino

Entre anotaciones, describe algunas funciones que debe asumir su marido dentro de la comunidad. El 23 de agosto escribe: “Buen tiempo. Las familias alemanas dieron un baile a los criollos, uno de estos pasajeros de Bs. Ays. en la Betsy, tomó un arma cargada y por ser ebrio, amenazaba con ella matar a todo el que se le presentaba. Luego que Vernet lo supo mandó prenderlo, y amarrado lo condujeron a una pieza que le sirve de cárcel. Este acontecimiento hizo que terminara trágicamente la tertulia”. El primer reo bajo la comandancia de Vernet fue liberado una semana después, el 1° de septiembre.


Manuscrito. Parte del diario de María Sáez de Vernet, donde cuenta el incidente del domingo 30 de agosto en el baile que dieron los alemanes.

Transcripción

Domingo 23 de Agosto

Buen tiempo. Las familias alemanas dieron un baile a los criollos, uno de estos, pasajero de Buenos Aires en la Betsie, tomó un arma cargada y por ser ebrio, amenazaba con ella matar a todo el que se le presentaba; luego que Vernet lo supo mandó prenderlo, y amarrado le condujeron a una pieza que le sirve de cárcel. Este acontecimiento hizo que terminara trágicamente la tertulia.


El 25 de octubre, Vernet ofició de juez de paz: “A las once de la mañana se celebró el casamiento de Antonio y Marta, se juraron eterna fidelidad ante cuatro testigos y de los padrinos, que fueron la ama y uno de los peones, firmaron la contrata y se convinieron en formalizarlos por la Iglesia o que fueras a Buenos Aires, los padrinos les dieron convite y baile a la noche”, escribió su mujer.

También cuenta cuando llega a su casa un peón suplicando a Vernet que tratase con el padre de Elisa “la muchacha blanca que cuidaba a los niños” para que aceptase que ella se convirtiese en su esposa. Y se sorprende al día siguiente cuando un piloto alemán “que antes dirigía el pescadero” se presenta ante su marido y le dice que también quiere casarse con Elisa. El 28 de octubre, reflexiona: “Día lluvioso. Le han salido dos novios a la ama, pero ella los difiere hasta su vuelta a Buenos Aires”.

¡Viva la patria!

En el medio, el domingo 30 de Agosto, describe una escena fundamental en el reclamo de la Argentina por la soberanía sobre Malvinas. Dice: “Muy buen día de Santa Rosa de Lima, y por lo que determinó Vernet tomar hoy posesión de la isla en nombre del gobierno de Buenos Aires, a las doce se reunieron los habitantes se enarboló la Bandera Nacional a cuyo tiempo se tiraron veintiún cañonazos, repitiéndose sin cesar el ¡Viva la Patria! Puse a cada uno en el sombrero con cinta de dos colores que distinguen nuestra Bandera, se dio a reconocer el Comandante".


El documento original de la proclama de Luis Vernet en el momento de tomar posesión de su cargo en Puerto de la Soledad, 30 de agosto de 1829.

Transcripción

Proclama

El Comandante político y militar nombrado por el Superior Gobierno de Buenos Ayres, en conformidad con el decreto de 10 de Junio que acabo de haceros público, ha elegido este día, aniversario de Santa Rosa de Lima, patrona de la América, y para ejercer de nuevo un acto formal de dominio que tiene la República de Buenos Ayres sobre estas Islas Malvinas, las de Tierra del Fuego y sus adyacentes y demás territorios desde donde acaba el de la comandancia de Patagones, hasta el Cabo de Hornos; y al efecto ha enarbolado en este día el pabellón de la República, saludándolo en la mejor forma que permite el naciente estado de esta población.

El Comandante espera que cada uno de los habitantes dará en todo tiempo de subordinación a las leyes, viviendo como hermanos en unión y armonía, a fin de que con el incremento de población que se espera y que el Superior Gobierno ha prometido fomentar y proteger, nazca en su territorio austral una población que haga honor a la República cuyo dominio reconocemos.

¡Viva la Patria!

30 de Agosto 1829.  

 

El nacimiento de Matilde

Curiosamente, María no hace mención a su embarazo en su diario. Sin embargo, desde la prímera línea refiere a un malestar físico que atribuye a la navegación. Cuando desembarca en Puerto Soledad, estaba tan débil que tuvieron que trasladarla en una silla porque sus fuerzas no le permitían caminar hasta las casas. Durante varios días menciona su “flaqueza” y la recuperación gradual: “Cada día adquiero más fuerzas cuya falta es mi única enfermedad”, dice. Pero le echa la culpa al viaje y al mareo, no al embarazo.

Tampoco hay referencia sobre el alumbramiento, ya que deja de escribir su diario 45 días antes. Una novela histórica, María de las Islas, de Estela Sáenz de Méndez, inspirada en las anotaciones de Mariquita e investigaciones posteriores, recrea la escena del parto. Dice que la esposa de Vernet eligió parir en el cuarto más grande, en el fondo de la casa. Que su ama de llaves, Victoria, la hace recostar en la cama y le saca los zapatos. Y que la asiste en el alumbramiento una tal Rosaura, a quien describe como “negra y lustrosa, que dice ser comadrona”.

Luego, en un párrafo, describe la emoción de la madre al recibir a su hija. En distintos artículos periodísticos, en una confusión evitable, el texto muchas veces se le adjudica a la propia Mariquita.

“¡Mi mujercita malvinense! La tengo en mis brazos -dice-. Su boquita ávida como un botón de rosa ya quiere succionar. Me embarga de dulzura. Es un milagro. Beso sus deditos. Perfecta. Mi mujercita isleña. Mi niña valiente que ha nacido en una isla, ahora más nuestra que nunca, como si hubiéramos enarbolado entre las dos una bandera”.

La cuarta hija de Luis Vernet y María Sáez nació el 5 de febrero de 1830. Se trata de la primera argentina nacida en las Islas Malvinas. Distintos historiadores coinciden en que esa tarde hubo fiesta en Puerto Soledad.

A propósito de su nombre, existe una imprecisión que ha perdurado a lo largo del tiempo. En distintos textos se repite como verdad que recibió el nombre “Matilde Isabel Vernet” pero que sus familares la llamaron desde el primer día “Malvina”, como si se tratase de un mero apodo. Sin embargo, en su partida de bautismo, emitida el 13 de noviembre de 1833 por la parroquia San Miguel Arcángel de Buenos Aires, aparece con el nombre “Balvina Isabel Matilde”.

Su tataranieta Ana Aramendi Jurado deduce que su inscripción como “Balbina” responde a un claro error de inscripción de la época o a la inexsistencia formal del antropónimo “Malvina” en el santoral del registro religioso de entonces. Lo concreto es que en todos los documentos oficiales posteriores (en su dispensa matrimonial, en el registro de pensiones de la marina norteamericana y en los censos de 1869 y 1895) figura como Malvina Vernet.


La partida oficial de bautismo de Malvina Vernet, la primera mujer argentina nacida en las Islas Malvinas. Un detalle: en la partida, por error, se la registra como "Balbina"

Transcripción

Dn. Manuel Velarde,
Canónigo Honorario y Cura Rector de la parroquia de
San Miguel Arcángel, en Buenos Aires.

Certifico: Que en el Libro 1.º de Bautismos, al folio 136 vuelto existe la siguiente partida:

En trece de noviembre de mil ochocientos treinta y tres, yo el presente encargado de la Administración de la Parroquia de San Miguel, bauticé solemnemente a Balbina Ysabel Matilde, que nació el cinco de febrero de mil ochocientos treinta, hija legítima de Don Luis Vernet, natural de Alemania, y D.ª María Sáez, natural de la Ciudad de Montevideo. Fueron padrinos Dn. Antonio Leslie y D.ª Francisca Pérez y Sáenz, por Dn. [ilegible], a quienes advertí sus obligaciones.

Doy fe: Buenaventura [Leguizamón — apellido de lectura dudosa], conforme con su original.

De pedimento del Señor Juez de Primera Instancia en lo Civil, Doctor Dn. Carlos [apellido poco legible], expido el presente en Buenos Aires a diez y siete de julio, año de mil ochocientos setenta y cinco.

Manuel Velarde

Buenos Ayres, julio 20/75.

A los autos.

firmado: apellido ilegible


El 7 de noviembre de 1831, luego de capturar tres buques norteamericanos que cazaban lobos en Malvinas de forma ilegal, la familia Vernet abandonó definitivamente las islas. Regresó a Buenos Aires a bordo de una de las goletas secuestradas, la Harriet.


Un retrato de Matilde "Malvina" Vernet Cilley publicado en María de las Islas, la novela histórica de Estela Sáenz de Méndez, en Editorial Sudamericana

El gobierno de los Estados Unidos consideró que la utilización de la goleta Harriet para servir de transporte a la familia Vernet fue un acto imprudente y provocativo. Y el presidente Andrew Jackson lo condenó, directamente, como “un acto de piratería”.

Como represalia, el 31 de diciembre de 1931, la fragata USS Lexington se presentó ante Puerto Soledad con un engaño, bajo bandera francesa. Su tripulación desembarcó, arrestó algunos hombres, destruyó todo lo que había construido Vernet y desalojó a la mayoría de los colonos.


Litografía de Puerto Soledad en 1833, por Conrad Marterns

La familia Cilley Vernet

Acusado de piratería, Luis Vernet ya no regresaría a Puerto Soledad. Se dirigió con su familia a Brasil, pasó una temporada en Rí­o de Janeiro. Hay registros que aseguran que Malvina bailó en una fiesta de disfraces con Tomás Guido, amigo y confidente de San Martí­n.

Después se establecieron en Uruguay, donde Malvina conoció al capitán de la marina estadounidense Greenleaf Cilley, miembro de una familia prominente de Norteamérica. Su abuelo peleó en la guerra de la independencia mientras que su padre, Jonathan Cilley, fue miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el estado de Maine y falleció por una herida que sufrió en un duelo con otro congresista. A raíz de su muerte, el Congreso de los Estados Unidos prohibió los duelos.

Matilde y Greenleaf se casaron en Montevideo el 13 de mayo de 1861. Luego, cuando él fue convocado a pelear en la guerra de la Secesión, se radicaron en los Estados Unidos. Un dato curioso: Malvina Vernet fue la única argentina presente en la función en el teatro Ford, en Washington, cuando asesinaron a Abraham Lincoln, el 14 de abril de 1865.


El registro de pensiones de la Marina de los Estados Unidos que muestra a Malvina como viuda de Greenleaf Cilley, veterano de la guerra con México

Tuvieron, en total, seis hijos: tres varones y tres mujeres. La mayor, María Príncipe Cilley, vivió poco más de un año. Sus otras dos hijas, Déborah Malvinas Cilley Vernet y Malvina Justa Cilley Vernet, fueron las primeras en llevar oficialmente los nombres Malvina y Malvinas.


El retrato más conocido de Matilde "Malvina" Vernet Sáez

Cuando regresaron a Buenos Aires, fundaron su hogar en la calle Florida, entre Viamonte y Córdoba. Luego se mudaron a una casona en 25 de Mayo entre Corrientes y Cuyo (hoy Sarmiento), que tení­a salida directa al Paseo de Julio (hoy avenida Alem). Por último, la familia Cilley Vernet se insatló en San Isidro, en una quinta que compró Luis Vernet y llamó “Las Acacias”. El terreno estaba delimitado por Libertador y el Rí­o, que llegaba hasta adonde está hoy el Tren de la Costa, y por las calles Martí­n y Omar y Belgrano.


La quinta La Porteña, en el Casco Histórico de San Isidro, tiene un placa que dice "En este solar vivió y murió Luis Vernet, primer gobernador de las Islas Malvinas"


El solar donde estaba la quinta Las Acacias, la propiedad de Luis Vernet, fue comprado por la familia Perkins Anchorena. Allí, en 1965, el arquitecto Jorge Bustillo construyó el casco de La Porteña, respetando un sector de la casa original de mediados del siglo XIX.

“Malvina” murió el 29 de septiembre de 1924. Su obituario, rescatado por el bibliotecario Sebastián Freigeiro en el Diccionario necrológico sanisidrense, decía: 

“A la avanzada edad de 94 años falleció en la madrugada del día 29 de septiembre, en su residencia de este pueblo, la querida anciana que durante su larga existencia, rodeó su persona de la simpatía entrañable de cuantos con la suya alternaron su vida, conquistada con sus bellísimas cualidades de alma y relevantes dotes de carácter, atrayendo con las cariñosas irradiaciones de la bondad inagotable de su corazón. Su fallecimiento ha sido profundamente lamentado en nuestra sociedad, no solo por hallarse extensamente ligada a ella con vínculos de parentesco, sino también porque se le miraba como una de nuestras más veneradas figuras. Llegue a sus deudos nuestra condolencia por tan triste pérdida y nuestra plegaria por su eterno descanso”.

Fue sepultada en el Cementerio de la Recoleta junto a su padre, Luis Vernet.


La tumba de Luis Vernet en el cementerio de la Recoleta

Un bisnieto de Malvina

Ricardo “Dicky” Hughes es bisnieto de Malvina Vernet. Tiene una memoria asombrosa que le permite trepar hasta la rama más alta de su árbol genealógico. Cuenta que Malvina Justa Cilley Vernet se casó con Felipe Hughes, su abuelo paterno, quien fuera propietaro de extensos campos en el sur de Santa Fe y cedió tierras para la construcción de una estación de tren y la fundación del pueblo que lleva su nombre, Hughes (en el kilómetro 303 de la ruta 8, donde el Turismo Carretera corría la famosa “Vuelta de Hughes”).

Malvina Justa y Felipe tuvieron un solo hijo: Felipe Juan Hughes Cilley, su padre. “Dicky” tiene una foto de 1920 donde se ve a su bisabuela, “Malvina”, junto a su padre, Felipe Juan Hughes, en la quinta que compró Vernet en San Isidro.En la imagen está también Elena Giménez Cilley, otra nieta de “Malvina”.


Imagen tomada en 1920, en la quinta Las Acacias, en las barrancas de San Isidro. Matilde "Malvina" Vernet de Cilley junto a sus nietos, Felipe Hughes Cilley y Elena Giménez Cilley

El verano último viajó por primera vez a las Islas Malvinas. Fue en busca de sus raíces. Visitó Puerto Argentino, hizo el circuito turístico, pero también manejó hasta Port Louis, como llaman los ingleses a Puerto de la Soledad. Allí, encontró los restos de la casa de Luis Vernet.

“Están los muros de piedra, que tienen entre metro y medio y dos metros de altura. Hoy forman parte de un corral... La casa de Vernet quedó dentro de un campo de 25 mil hectáreas que tiene ovejas y vacas. Me presenté ante el dueño, le conté quién era, le dije que era descendiente de Luis Vernet. También le aclaré que nunca estuve de acuerdo con la guerra, de la forma en que se hizo, pero que no tenía dudas de que las islas son argentinas. El tipo me atendió de buena gana, me subió a su Land Rover y me dedicó media mañana. Estuvimos recorriendo todo el campo”.


La entrada de la estancia que ocupa las tierras donde estaba la casa de Luis Vernet. Tiene 43500 acres (17,603.83 hectáreas) y se dedica a la cría de ovejas, vacas y caballos


"Dicky" Hughes junto a los restos de la casa donde nació su bisabuela, Matilde "Malvina" Vernet



Los muros de la casa donde vivió Luis Vernet hace 200 años todavía se mantienen en pie: hoy forman parte de un corral para animales en Port Louis, como los ingleses han llamado a Puerto Soledad o Puerto de la Soledad.

En 2022, en otro viaje, también en la búsqueda de sus raíces, Dicky Hughes voló a New Hampshire para conocer la tierra de su bisabuelo Greenleaf Cilley, el marido de Matilde “Malvina” Vernet. Se fotografió junto a la estatua de Joseph Cilley, abuelo de Greenleaf, uno de los hérores de la revolución norteamericana.


"Dicky" Hughes en Nothingham Square, en New Hampshire, junto al monumento en memoria del general Joseph Cilley, abuelo del marido de Matilde "Malvina" Vernet, uno de los héroes de la revolución norteamericana. Lo acompañan sus hijas, Sofía y Verónica Hughes.

El apellido Cilley, descendientes de Malvina, está intimamente ligado a la historia del SIC. Ernesto el Tata Cilley y su hermano Luis Cilley Hernández fueron parte del grupo fundador. Débora Cilley de Durrieu -precursora del hockey sobre césped femenino en nuestro país- integró el plantel superior que ganó los campeonatos argentinos de 1948, 1950, 1951 y 1953. Y José Cilley, apertura, aganador de 10 títulos, que también se lució en Los Pumas.
Port Louis, en las Islas Malvinas
Port Louis, en las Islas Malvinas