
La radio AN/PRC-77
En 1968, durante la Guerra de Vietnam, el Ejército de Estados Unidos introdujo la radio militar AN/PRC-77, cuyo nombre significa: “A” (Army - Ejército), “N” (Navy - Marina), y “PRC” (Portable Radio Communication - Radio de Comunicación Portátil).
Este equipo portátil fue adquirido por las Fuerzas Armadas de la República Argentina 🇦🇷. Con un peso de 6,2 kg, incluía dos antenas: una de corto alcance, con un rango de hasta 4 km, y una antena plegable que alcanzaba un máximo de 8 km, dependiendo del terreno y las condiciones climáticas. Funcionaba con una batería ubicada en la parte inferior, que contenía pilas recargables. Para su transporte, contaba con un arnés de color verde oliva.
El equipo operaba en dos bandas de frecuencia: la banda baja, de 30,00 a 52,95 MHz, y la banda alta, de 53,00 a 75,95 MHz. La comunicación se realizaba mediante un microteléfono con pulsador PTT (Push-To-Talk).
Estas radios fueron enviadas en grandes cantidades a las Islas Malvinas 🇦🇷, donde eran utilizadas por las unidades del Ejército y la Infantería de Marina, junto con otros equipos. Pronto se comprobó que el clima frío agotaba rápidamente las baterías, por lo que los soldados solían dormir con las baterías dentro de sus bolsas para mantenerlas calientes, evitando descargas prematuras y reduciendo la necesidad de utilizar generadores para recargarlas.
Un aspecto relevante fue que la tecnología británica lograba interferir estas radios debido a su antigüedad, permitiendo interceptar las comunicaciones. Con el tiempo, se descubrió que podían triangular la ubicación exacta de las unidades desplegadas, ya que apenas se iniciaba una transmisión, se recibía fuego naval, aéreo o terrestre. Por esta razón, las radios se usaban parapetadas y a cierta distancia de las posiciones principales, para evitar convertirse en blancos fáciles.
Además, muchas unidades desplegadas instalaron líneas telefónicas que conectaban todas las secciones y compañías, además de sus armas de apoyo de fuego. Estas líneas se enterraban para proteger los cables de los daños causados por esquirlas de explosiones, y se duplicaban o triplicaban para garantizar la continuidad de las comunicaciones en todo momento. Esto permitía una comunicación segura y permanente, manteniendo a todos informados sobre la situación en el frente y facilitando la recepción de órdenes de repliegue y otras maniobras tácticas, lo que ayudaba a retrasar los avances enemigos.
Tras la Guerra de Malvinas 🇦🇷 y con el paso de los años, las Fuerzas Armadas fueron modernizando su equipamiento de radio y comunicaciones, incorporando sistemas de cifrado y encriptación. La antigua y conocida AN/PRC-77 quedó relegada a ejercicios y campañas de entrenamiento.


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