martes, 28 de abril de 2015

Kelpers pisan minas argentinas esperando que exploten

Malvinas: la mitad de las minas que puso Argentina siguen enterradas
A 33 años de la guerra.Se estima que aún permanecen bajo tierra entre 8.000 y 10.000 explosivos instalados por las tropas argentinas




Natasha Niebieskikwiat - Clarín

Mañana, los kelpers participarán de la experiencia de caminar en territorio liberado de minas. Los invitaron los expertos del proyecto de desminado que contrató el Foreign Office. A la manera de una típica publicidad comunitaria, el director del proyecto, Julius Unsing, llamó a los habitantes del archipiélago a “unirse y caminar adentro de lo que fue un campo minado” y experimentar que “ya no están allí”. Lo dijo en el semanario Penguin News, en una nota titulada “Haciendo las Falklands seguras”
Estos trabajos son curiosos y lejanos para los argentinos de hoy, protagonistas involuntarios de una de las herencias que más enojó a los isleños con el continente tras el desembarco militar del 2 de abril de 1982.  Es que pese al plan de desminado que comenzó en 2012, 33 años después de la guerra aún quedan entre 8 mil y 10 mil minas enterradas, poco menos de la mitad de las que fueron.

Con la idea de proteger sus posiciones, los militares argentinos plantaron unas 20.000 minas antipersonales y 5000 minas antivehículos. Los planos que debieron entregar los argentinos tras la derrota frente a los británicos firmada el 14 de junio del 82, no conllevó la inmediata liberación del suelo, y como ocurre en todos las zonas de conflicto, las minas terminan siendo un drama humanitario.
En Malvinas hubo accidentes que le costaron la vida o mutilaciones a los habitantes, aunque lo inhóspito del lugar permitió la marcación de las zonas peligrosas. De ahí esos carteles tan famosos incluso para los turistas que dicen “Danger, mines” (“Peligro Minas”). Varias de las mejores playas del islote del Este (la llamada aquí isla Soledad), no pudieron usarse por décadas a raíz de las presencia de minas. El problema es que el movedizo suelo de turba y arena las fue removiendo de un lugar a otro, dificultando su ubicación. Las playas se poblaron de pingüinos y otras aves debido a que su peso no activa las explosiones.

Argentina y el Reino Unido mantuvieron algún grado de comunicación en sus inicios sobre cómo iba a ser el desminado. Finalmente, las tensiones bilaterales generaron el habitual ruido entre las partes y no hubo cooperación.
En 2012 los británicos comenzaron sus trabajos con la empresa Batec Internacional, que utiliza trabajadores especializados que provienen de Zimbawe, una ex colonia británica en Africa. Las autoridades de las islas dijeron hace años a este diario que trabajan bajo el marco de la ley, y ahí están ya, terminando esta temporada, de ahí el encuentro comunitario de mañana. Están en la fase 4 del proyecto de desminado y volverán en septiembre, tras los fríos y nevadas del invierno.




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