sábado, 2 de noviembre de 2013

Bahía Agradable: El golpe al Sir Tristam

Golpeado por la realidad

El mismo día a las 13:00 hs, el 2º de Scots Guards tuvo una alerta aérea y vio aparecer aviones a los que tomaron por unos Harrier. En realidad dos Skyhawk y dos Mirage. Los aparatos argentinos pasaron a baja altitud sobre Fitz Roy, con lo que tomaron a todos por sorpresa, y se lanzaron sobre los buques. Por primera vez la aviación argentina había acertado en atacar a los barcos que transportaban tropas. Las bombas penetraron en los indefensos LSL y explotaron profundamente en el interior de las naves. Inmediatamente murieron algunos hombres, otros resultaron abrasados por los violentos incendios desencadenados por las bombas.
El pelotón de morteros del 1º Welsh Guards se encontraba a bordo del Sir Galahad con todos sus morteros y municiones, y fue así que sufrió los efectos del ataque.
Casi todos los hombres que se encontraban en cubierta resultaron quemados. El combustible de los grupos electrógenos Rapier se derramó, con lo que alimentaba aún más el incendio.
Se mantuvo el orden de la mejor manera posible. Cegados por el humo y por sus heridas, los hombres avanzaban titubeantes hacia las bordas de los buques. Se lanzaron los botes salvavidas y las balsas de caucho, que estuvieron listas sobre el agua en pocos segundos. A bordo del Sir Galahad, los enfermeros de la 16º Ambulancia de Campaña, muchos de ellos gravementes quemados, proporcionaron los primeros auxilios a los heridos.
Estos acontecimientos dieron lugar hasta la fecha a vivas controversias, siempre buscando una víctima propiciatoria, pero fueron muchos los factores que contribuyeron al desastre. Algunos dijeron que los Wesh Gards firmaron su propia suerte al negarse a dar la vuelta a la cala a pie.

El 8 de junio, los buques de desembarco Sir Galahad y Sir Tristram estaban desembarcando tropas en Bluff Cove, no lejos de Port Stanley. Toda la operación estaba programada para ser completada al alba, pero las tropas desembarcaron con retraso, un retraso fatal. Localizados por los vigías argentinos, los buques constitían un blanco tentador. Una vez más los Skyhawk del Grupo 5 atacaron rozando las olas e hicieron estragos entre los soldados, causando más de 50 muertos, aunque los Sea Harrier masacraron a los atacantes de regreso. Aquellas batallas aeronavales pusieron en evidencia la vulnerabilidad de muchos buques de guerra a los ataques aéreos y las terribles pérdidas sufridas por los pilotos frente a un enemigo bien entrenado.






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