lunes, 16 de noviembre de 2015

Francia, el mejor aliado de Gran Bretaña

Francia fue el mejor aliado de Inglaterra en la Guerra de Malvinas
Francia fue mejor aliado de Gran Bretaña que Estados Unidos durante la guerra de las Malvinas en 1982, indica el ministro de Defensa de la época Sir John Nott en sus memorias de las cuales el Daily Telegraph publica el miércoles algunos extractos.



Los Andes

Francia fue mejor aliado de Gran Bretaña que Estados Unidos durante la guerra de las Malvinas en 1982, indica el ministro de Defensa de la época Sir John Nott en sus memorias de las cuales el Daily Telegraph publica el miércoles algunos extractos.

Francia proporcionó informaciones secretas a Gran Bretaña, permitiendo a sus agentes sabotear los misiles Exocet franceses que Buenos Aires hubiese podido adquirir en el mercado, explica el ex ministro británico.

A pesar de los frecuentes desacuerdos entre Londres y París acerca de Europa, el presidente francés FranÁois Mitterrand no escatimó su apoyo a Gran Bretaña que quería recuperar las islas Malvinas, invadidas el 2 de abril de 1982 por el ejército argentino.

Mientras Francia ayudaba a Gran Bretaña, el presidente estadounidense Ronald Reagan hacía presión sobre Margaret Thatcher para que aceptase negociar con los argentinos, permitiendo al presidente Leopoldo Galtieri salvar la cara, según el ex ministro.

"De tantas maneras, Miterrand y los franceses fueron nuestros mejores aliados. Desde el comienzo del conflicto, Francia puso a disposición de Gran Bretaña (aviones) Super Etendard y Mirage, que había entregado a Argentina, de manera que los pilotos de la fuerza aérea británica pudiesen entrenarse contra ellos", explicó.

"Yo autoricé a nuestros agentes para que se hicieran pasar por compradores de equipo (militar) en el mercado internacional para aumentar los precios sobre los argentinos y otros agentes secretos identificaron misiles Exocet en diversos mercados, y los sabotearon, sobre la base de las informaciones entregadas por los franceses", relató Sir John.

"A pesar de toda la amistad que Margaret Thatcher tenía por Ronald Reagan, seguía siendo un estadounidense de la costa oeste mirando hacia América latina, al Sur y hacia el Pacífico al Oeste. A vece me preguntaba si sabía, o si se preocupaba de saber donde se encontraba Europa", destacó Sir John.

Si el secretario de la Defensa Caspar Weinberger apoyaba Londres, el departamento de Estado (Relaciones Exteriores) estaba "dominado por los latinos", según el ex ministro.

La Casa Blanca y el departamento de Estado ejercían "una presión increíble" sobre Londres para que negociara, lo que habría sido considerado por Londres como "una derrota".

Al diario que le preguntó si estaba irritado de ver a los estadounidenses esperar ahora de Gran Bretaña un apoyo total en su lucha contra el terrorismo, Sir John manifestó: "Estoy totalmente en contra de ver a los estadounidense romper todo con sus bombardeos y después dejarnos como policías auxiliares recogiendo los restos".

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