lunes, 12 de diciembre de 2016

Condecoración a pilotos espías de Hercules

Se frustra un homenaje por las misiones secretas en Malvinas
El proyecto, aprobado por el Senado, quedó demorado en Diputados; otorgaba la medalla al valor a 23 ex combatientes
Mariano De Vedia | LA NACION

Si no fuera por la sensibilidad que rodea al tema Malvinas, se podría asimilar la noticia con aquella escena del Superagente 86 en la que Maxwell Smart recibe un diploma por el éxito de una misión secreta y sueña con enmarcarlo, pero el Jefe le ordena memorizarlo y destruirlo.

Desde hace 34 años se viene postergando el reconocimiento de 23 combatientes de Malvinas que realizaron misiones secretas durante la guerra. El carácter reservado de sus operaciones se mantuvo durante 30 años y la imposibilidad de que se hicieran públicas conspiró contra el reconocimiento.

Finalmente, un proyecto aprobado por unanimidad en el Senado en agosto de 2015 reconoció la actuación y el valor de los brigadieres, comodoros y suboficiales que participaron de las misiones. Pero la iniciativa perdió estado parlamentario el 30 de noviembre pasado, al no tratarse en la Cámara de Diputados.

Las condecoraciones eran para los integrantes de tres tripulaciones del Escuadrón 1 C 130, a bordo de un Hércules, encabezadas por los brigadieres (hoy retirados) Alberto Vianna y Horacio Armando Orefice, que cumplieron las misiones de demarcar blancos navales británicos e interferir el tránsito de la flota enemiga.

Intervinieron también los comodoros Jorge Alberto Valdecantos, Ronaldo Ernesto Ferri, Rubén Oscar Moro, Eduardo Senn, Roberto Mario Cerruti, Walter Hugo Véliz y Cristóbal Armando Villegas, y los vicecomodoros Andrés Francisco Valle y Hugo Alberto Maldonado.

Iniciada la guerra, Gran Bretaña colocó buques en sitios estratégicos para avisar al resto de la flota las acciones de aviones argentinos y alistar patrullas de intercepción.

Para contrarrestar esta estrategia, las tropas argentinas idearon la misión de enviar un C-130H para demarcar esos blancos navales británicos. Los aviones debían volar a muy baja altura (no más de 15 metros sobre el nivel del mar) para eludir los radares británicos. Se requerían precisión y arrojo, por eso la misión fue bautizada "el loco". "Teníamos entre un minuto y medio y dos minutos para volver a descender y escapar de algún misil lanzado desde un buque británico", recordó a LA NACION el comodoro Cerruti.


El proyecto quedó demorado en Diputados

En el ascenso se activaba el IFF (identificador amigo/enemigo) para alertar sobre la proximidad de un buque o un radar británicos y así se determinaban las coordenadas en que estaba ubicado el navío.

La otra misión secreta fue la de "interdicción aérea lejana". Estaba destinada a identificar buques británicos en el océano Atlántico y si se confirmaba que cumplían la función de abastecimiento naval y pertenecían a la flota enemiga se informaba al Comando Aéreo Estratégico para preparar un ataque.

También participaron de las misiones secretas los suboficiales mayores Julio Miguel Daverio, Juan Carlos Luján, Nicolás Carlos Segovia, Jorge Luis Contigiani y Roberto Guillermo Puig; los principales Pedro Esteban Razzini, Carlos Alberto Bill, Delfino Fretes, Sergio Alberto Tulián y Oscar Alberto Gatto; el ayudante Carlos Domingo Nazzari, y el auxiliar Carlos Alberto Ortiz.

Desclasificadas las operaciones, el senador Roberto Basualdo (PJ-San Juan) presentó un proyecto para otorgar la medalla nacional "al valor en combate" a los oficiales y suboficiales "por sus relevantes méritos, valor y heroísmo en defensa de la patria". Aprobada en el Senado, la iniciativa tuvo dictamen en Diputados, pero no llegó al recinto. Ahora, depende de que Macri la incluya en extraordinarias.

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