miércoles, 4 de julio de 2018

Britannia vuelve a vender arcos y flechas a Argentina

La venta de equipamiento militar de Gran Bretaña a la Argentina tendrá un fuerte impacto en las FFAA 

La decisión de Londres de levantar la restricción de venta de repuestos militares podrá restablecer el funcionamiento del buque misilístico Heroina y los aviones Pampa con averías, entre otros equipos


Por Martín Dinatale | Infobae

 
Mauricio Macri durante el acto por el Día del Ejército. La restricción británica funcionaba desde 2012 (Maximiliano Luna)



La decisión del gobierno británico de levantar las restricciones en la venta de repuestos y equipamiento militar para la Argentina implicará en lo inmediato la posibilidad de devolver a las Fuerzas Armadas la operatividad plena de dos componentes básicos para los militares: los buques de navegación y los aviones de despliegue.

Como adelantó ayer Infobae en exclusiva, por medio de un comunicado oficial del vicecanciller británico Alan Duncan, Londres anunció el levantamiento de las trabas que desde 2012 se habían impuesto a la Argentina para comprar repuestos y equipos militares británicos. Esta decisión fue aprobada por el Parlamento británico.

De esta manera, la Argentina podrán reestablecer el funcionamiento del buque Heroína, que es la segunda flota más grande de la Armada y los aviones Pampa, además de los buques menores de superficie que también llevan repuestos británicos para su reparación.

 
Sir Alan Duncan, vicecanciller británico


El buque ARA Heroína D-12 es un destructor misilístico de la Armada argentina que desde 2012 estaba en reparaciones por la avería de una rueda lenta de componente británico y que tras las sanciones de prohibición de venta de equipos que impuso Gran Bretaña al gobierno de Cristina Kirchner quedó varado en puerto. Ahora, con la decisión de Londres de levantar esta restricción, se podrá reparar definitivamente el buque ARA Heroína y traer de Inglaterra los repuestos correspondientes. Este buque esta varado en puerto y espera su reparación.

Algo similar ocurrirá con muchos aviones Pampa que estaban en reparación y varados por la falta de equipamiento británico o los buques de superficie que llevan turbinas Rolls-Royce.

Consultados por Infobae, fuentes calificadas del gobierno destacaron que las negociaciones para destrabar el embargo británico estuvieron encabezadas por el subsecretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa, José Luis Vila y el embajador argentino en Londres Carlos Sersale di Cerisano.

Estos empezaron hace más de un año con las gestiones en Gran Bretaña con el Foreign Office, el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Industria británico. Este era el estamento que había instrumentado las sanciones. El que también habría tenido una gran influencia para destrabar este espinoso tema fue el embajador británico en Buenos Aires Mark Kent.

"Con el levantamiento de las restricciones de compra de equipamiento británico la Argentina no sólo recuperará el segundo buque de la Armada como es el Heroína sino que también podrá empezar a llevar adelante el proceso de venta de aviones Pampa al mundo que estaba detenido por la falta de equipos", afirmó un funcionario del gobierno.

 
Mauricio Macri y Theresa May durante la Cumbre del G7 en Canadá

Tanto en la Cancillería como en el Ministerio de Defensa y en la Casa Rosada aclararon a este medio que todas estas gestiones se hicieron bajo el paraguas del debate de reclamo argentino de la soberanía en las islas Malvinas.

El gobierno del Reino Unido había impuesto restricciones a la exportación de armamentos y bienes de uso dual (militar y civil) para uso de las Fuerzas Armadas de Argentina en 2012, en medio de una escalada de tensiones con la entonces presidente Cristina Kirchner.

En el texto que el vicecanciller Duncan emitió al Parlamento británico señaló que "habrá un cambio en la política de exportaciones de armas del Gobierno en relación con Argentina. Este cambio levantará las restricciones adicionales que se impusieron en 2012, en un momento en que el gobierno argentino estaba intensificando las acciones destinadas a dañar los intereses económicos de los habitantes de las Islas Falkland [Malvinas]".

 

A la vez, Duncan remarcó que "desde la elección del presidente Macri en diciembre de 2015, la relación del Reino Unido con Argentina ha ido mejorando". Luego informó al Parlamento británico que visitó Buenos Aires en septiembre de 2016, la primera visita de un ministro de Relaciones Exteriores desde 2009, y allí se acordó un Comunicado Conjunto "histórico" entre el Reino Unido y Argentina que estableció una cooperación más estrecha en nuestra relación bilateral (incluso en defensa) y garantizó "beneficios importantes" para los habitantes de las islas Malvinas.

El vicecanciller Duncan también remarcó en su comunicado al Parlamento que "tras estos acontecimientos positivos, el Gobierno cree que es apropiado levantar ahora las restricciones adicionales de 2012".

En virtud de esas restricciones, la política del Gobierno británico ha sido no otorgar una licencia de exportación para ningún producto o tecnología militar o de doble uso que se suministre a los usuarios finales militares en la Argentina, salvo en circunstancias excepcionales.

"Nuestra posición general ahora será continuar denegando las licencias de exportación y comercio de bienes considerados para mejorar la capacidad militar argentina. Sin embargo, cuando el equipo similar no esté disponible, podemos otorgar licencias cuando juzguemos que no van en detrimento de los intereses de defensa y seguridad del Reino Unido", dijo Duncan.

Para el vicecanciller británico "el Reino Unido toma muy en serio sus responsabilidades de control de exportaciones y opera uno de los regímenes de control de exportaciones más sólidos del mundo. Examinamos rigurosamente cada aplicación caso por caso en comparación con los criterios consolidados de licencias de exportación de armas de la UE y nacionales, y permanecemos preparados para suspender o revocar licencias en caso de que el nivel de riesgo aumente".

lunes, 2 de julio de 2018

Kelpers evalúan el Brexit en Londres


El impacto Brexit sobre las Malvinas abordado en reuniones de Londres



Una delegación de las Islas Malvinas estuvo en Londres para una ronda del Consejo Ministerial Conjunto británico, en la órbita del Foreign Office, que refiere a negociaciones con Europa, más particularmente referidas a las negociaciones del Brexit y su impacto sobre los Territorios Británicos de Ultramar (TBU).


La delegación estuvo conformada por la legisladora electa, MLA Teslyn Barkman junto al Asesor Senior de Política del gobierno de las Islas Richard Hyslop, a quienes se les sumó Sukey Cameron, la representantes del gobierno en Londres, FIGO.

Durante una semana el grupo de las Malvinas participó de conversaciones sobre el Brexit a la vez que mantuvo reuniones con jerarcas del Departamento para dejar la Unión Europea, directores y subdirectores del Foreign Office, Lores, ministros, periodistas y otras delegaciones hermanas de los Territorios Británicos de Ultramar.

En una conversación con el Penguin News, MLA Barkman sostuvo que “además de los muy estimados ministros, jerarcas y Lores quienes reconocieron y apoyaron nuestra causa en el Grupo Parlamentario de Todos los Partidos, y el Consejo Ministerial Conjunto, también mantuvimos encuentros con caras conocidas y otras nuevas”.

“Nuestra primera reunión fue con el ex gobernador de las Islas, Colin Roberts, quien ahora trabaja en la Oficina del gabinete, además de Angus MacNeil, secretario de la Comisión de Comercio Internacional, el Director General del Foreign Office para dejar Europa Lindsay Croisdale-Appleby, al igual que con el Lord Jay de Ewelme”, recordó MLA Barkman.

Más adelante agregó que “cuando se trata del Brexit tenemos mucho y de peso para contar. Un acuerdo malo o 'ningún acuerdo' pone en riesgo un porcentaje muy importante del PBI de las Islas” además de poner en riesgo “a fuentes de empleo en nuestras exportaciones de carne y pesca, tanto aquí como en España y toda la seguridad social y oportunidades económicas que esas industrias representan para el presupuesto”.

”También existe el riesgo de una ausencia de apoyo político para nuestro derecho humano a la auto determinación, a medida que el Reino Unido se retira de un acuerdo conocido como el Tratado de Lisboa. Por último y de ninguna manera poco significativo, gozamos de fondos económicos y medioambientales (europeos) que se nos aseguró en el Consejo Ministerial Conjunto estarían disponibles en el pos-Brexit si bien su estructura y condiciones acceso todavía están en el proceso de elaboración. (MERCOPRESS)

sábado, 30 de junio de 2018

El hundimiento del Isla de los Estados

Naufragio espeluznante: cómo fue el hundimiento del buque tripulado por civiles en la Guerra de Malvinas

Una bengala luminosa lanzada a doscientos metros de altura rompió la oscuridad del estrecho San Carlos en la noche del 10 de mayo de 1982. El Buque Isla de los Estados, de 80 metros de eslora, con veinticinco tripulantes a bordo, quedó al descubierto.

Marcelo Larraquy-INFOBAE



El capitán de corbeta Alois Esteban Payarola se contactó por radio con el carguero "Forrest", amarrado en Puerto Howard, a 16 millas. Quiso verificar el origen de la bengala. Temió que fuera el preanuncio del "fuego amigo".

La respuesta no despejó su duda: ellos no la habían lanzado. Dos minutos después el buque «Isla de los Estados» comenzó a recibir impactos de mortero sobre estribor. Una llamarada de fuego se levantó sobre la nave. Desde la posición enemiga supusieron que era un barco petrolero.

Desde el puente de mando, Payarola volvió a comunicarse con el "Forrest". Pidió "alto el fuego" y que avisaran a las baterías costeras que dejaran de tirar.

Payarola vió que casi todo lo que estaba alrededor suyo había desaparecido. Decidió salir del puente y caminar hacia babor. Vio al capitán Tulio Panigadi, comandante de ultramar, tirado en el suelo. Escuchó gritos de dolor, voces que emergían desde el agua. Otra explosión abrió una lengua de fuego sobre los tambores de combustibles. La nave se mecía hacia un costado. Payarola tenía puesto un pullover, un buzo, y unas botas de campaña. Sintió ruido de helicópteros que se acercaban.

En ese momento entendió que había sido impactado por fuerzas enemigas. Se lanzó al agua helada del estrecho. Pocos minutos después el buque Islas de los Estados desaparecía de la pantalla del radar de la fragata HSM Alacrity.

La Operación Rosario

El "Isla de los Estados" había sido armado en España en 1975. Cinco años después fue incorporado a la Armada como buque de transporte. Era un buque de la marina mercante, que navegaba con tripulación civil. Era útil para el transporte de ganado ovino, mercaderías y de personas entre el territorio y las islas, en cumplimiento con los acuerdos de cooperación entre Argentina e Inglaterra firmados a inicios de la década del setenta.

El 28 de marzo de 1982, en Puerto Deseado, Santa Cruz, el "Isla de los Estados" comenzó a cargar armas, vehículos. Había militares de uniforme en el muelle. Los civiles de la marina mercante se sorprendieron. Alois Payarola asumió la conducción militar del barco. En alta mar informó de la misión. El "Isla de los Estado" se uniría a la "Operación Rosario" como parte de la Fuerza de Tareas que tomaría las islas Malvinas.

La novedad sorprendió a la tripulación civil. Algunos de ellos eran extranjeros.

El "Isla de los Estados" fue el primer buque de la marina mercante que llegó a Puerto Argentino. El Ejército lo utilizó para el transbordo de cargas de otros buques mercantes que por su tonelaje no podían amarrar en el pequeño muelle de madera de la capital de la isla. También transportó víveres, combustible, armas y municiones y efectivos a distintas posiciones de las tropas argentinas.

El barco no tenía defensa antiaérea. Navegaba por la noche, en la niebla, e intentaba ocultarse en accidentes geográficos para que no quedara al descubierto su posición.

Desde el "Isla de los Estados", a través de una grúa, fueron colocadas 25 minas de 400 kilos de explosivos frente a las aguas de Puerto Argentino.

El 1º de mayo de 1982, después del bombardeo aéreo y naval inglés sobre la capital de las islas, se decidió trasladar el barco al estrecho San Carlos, que separa la isla Soledad de la Gran Malvina.

En esa nueva posición, el "Isla de los Estados" continuó con los trabajos de carga y descarga con otras naves. Una de ellas fue el "Monsunen", un barco de pequeño porte confiscado a las Falklands Islands Company (FIC), que solía usarse para el traslado de ovejas.

El "Monsunen" navegó desde Puerto Argentino hacia el estrecho San Carlos en busca de combustible y municiones. A su cargo estaba el entonces mayor Jorge Monge, oficial de Operaciones del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101 (GADA 101).

"Nuestro material de guerra estaba en el buque "Río Carcarañá", que también habían movido al estrecho San Carlos –afirma Monge en entrevista con el autor de este artículo-. El 2 de mayo comenzamos a bordear la isla Soledad hacia el sur. Entonces me llega un "alerta submarino".

Habían hundido el crucero "Manuel Belgrano", y me avisan que también podíamos ser atacados. Para mantener la moral de la tropa, no lo comenté. Lo primero que pensé fue en las bajas. Me recomendaron que tuviera cuidado. ¿Pero qué alerta podía tomar yo si tenía un fusil automático, dos ametralladoras, una balsa y dos o tres salvavidas. El «Monsunem» era un barquito endeble.

-¿Cómo fue el contacto con el "Isla de los Estados"?

-Habrá sido el 4 ó 5 de mayo. Ahí me encontré con el capitán Marcelo Novoa. Lo conocía por cursos en el Colegio Militar; también estuvimos en Jujuy, cuando se movilizaron las tropas por el conflicto con Chile. Él era de artillería, yo montañista. En el estrecho San Carlos descargamos el material para mi unidad: cañones, parte de los 16 mil tiros de municiones y también me dieron la orden de retirar combustible para radares y helicópteros. Eran barriles de 200 litros que acomodamos en la cubierta. Si nos impactaban explotaba todo.

-¿Sospechaba que les podían disparar?

-Después de lo del "Belgrano" la posibilidad de un submarino estaba latente, pero por las profundidades de la cartografía naval no podía meterse en el estrecho un submarino de porte. Pero sí una fragata. Y había fragatas por todos lados. La isla es una defensa aeronaval. Requiere superioridad aérea y de barcos. Y nosotros en la isla no teníamos ni barcos ni aviones.

Los aviones argentinos sólo podían estar un minuto por el aire y tenían que volver porque sino los tiraban al mar. La Fuerza Aérea salía de Río Gallegos o Comodoro Rivadavia; en las islas no había aviones de combate. Por eso las fragatas se acercaban y tiraban todas las noches. Teníamos unos cañones de 155mm que tenían alcance, pero eran muy pocos y no contaban con un observador que las localizara bien. Era difícil impactarlas.

-¿Cuál era el clima interno de la tripulación en el "Isla de los Estados"?

-Era un buque de la Marina mercante compuesto por civiles y algunos marinos. Novoa me planteó que los civiles no habían estado convencidos de ir hacia Malvinas, y me decía que ellos -los militares- estaban en minoría.

El "Monsumen" partió hacia el norte del estrecho para hacer otro transbordo con el "Río Carcaraña".

El 9 de mayo el pesquero "Narwal", que hacía inteligencia para Argentina, fue interceptado, ametrallado y hundido por dos aviones Sea Harrier. Hubo un muerto y doce heridos. Tras desesperadas señales de socorro -"tenemos heridos graves", "abandonamos el buque 25 hombres", "hemos lanzado al agua un bote color naranja con los heridos graves"-, un helicóptero Puma voló desde Puerto Argentino hacia el sur para rescatarlos.

Fueron impactados por un misil. Tres pilotos murieron. Los heridos del "Narwal" que fueron tomados prisioneros por la Marina británica.

El ataque británico

A primera hora de la mañana siguiente, en un trabajoso transbordo, el "Río Carcaraña" entregó una cohetera de veinticinco toneladas al "Isla de los Estados". Ya era casi de noche cuando finalizaron las tareas.

El capitán Panigadi decidió continuar por el estrecho San Carlos hasta Puerto Howard. Esperaba llegar al amanecer. Allí esperaría nuevas instrucciones. A las nueve de la noche, levó las anclas y comenzó a navegar con las luces apagadas. Llovía.

Una hora después, a las diez y veinte de la noche, el operador de radar de la fragata inglesa HMS "Alacrity", que navegaba en dirección sur-norte, percibió un eco que alertó sobre la presencia de un posible buque.

Desde la fragata lanzaron una bengala luminosa, que reveló su posición, casi a la altura de la isla Cisne (Swan Islands). Era el "Isla de los Estados". En ese momento contaba con veintisiete tripulantes, y transportaba 300.000 litros de combustible, municiones, bombas, que almacenaba en la bodega, y la cohetera.

El capitán Alois Payarola, desde el puente de mando, se comunicó por radio con el buque mercante "Forrest", amarrado en Puerto Howard. Preguntó si ellos habían lanzado la bengala. Respondieron que no.

Pocos segundos después, los proyectiles comenzaron a impactar sobre la banda de estribor de "Isla de los Estados". Parte de la tripulación, que descansaba en los camarotes, subió al puente de mando, para saber qué pasaba. El capitán se mantenía con la radio Motorola en la mano.

Había cuerpos tendidos entre chapas retorcidas. Una lengua de fuego se erguía sobre los tambores de nafta. Desesperado, pidió al "Forrest" que avisara a las baterías costeras que dejaran de disparar. Seguía pensando que había sido atacado por "fuego amigo".

El "Alacrity" continuó su rumbo por el estrecho, sin detenerse ante la nave enemiga, que se incendiaba.

Payarola bajó del puente de mando entre las llamas y el humo. Un último impacto de cañón lo había destruido. Pero él se tocaba y sentía que no le había pasado nada. Había cuerpos tendidos entre chapas retorcidas. Una lengua de fuego se erguía sobre los tambores de nafta. La nave se inclinaba por estribor. Lloviznaba.

Encontró al marinero Alfonso López, español, y al camarero Héctor Sandoval, de 52 años, intentando lanzar una balsa inflable al agua helada. Los impulsó a salvarse. López, que no sabía nadar, cayó en el centro.

En su salto, Sandoval golpeó con una estructura metálica y no volvió a salir a la superficie. Los marineros gritaron: “Viva la Patria”, “Viva la Patria”. Y se perdieron en la oscuridad de las aguas

Sin querer, Payarola resbaló y cayó al agua. Tenía una pequeña linterna de mano con la que intentaba pedir auxilio. Nadó hacia otra balsa que ocupaban dos marineros, Manuel Oliveira y Antonio Cayo. Se estaban hundiendo. Pero le cedieron un lugar de privilegio para que su jefe se mantuviera a flote. Payarola se negó y prefirió alejarse a nado.

Los marineros gritaron: "Viva la Patria", "Viva la Patria". Y se perdieron en la oscuridad de las aguas. El buque "Isla de los Estados" ya estaba hundido.

Payarola escuchó el zumbido de las aspas de un helicóptero en la oscuridad de la noche, que los sobrevolaba. Un "Sea King" se había acercado a verificar la zona del desastre. Intentaba nadar como podía, pero la corriente lo arrastraba. Ya no escuchaba voces de otros náufragos. Sentía que los pies y las manos se le congelaban.

Con su linterna, a lo lejos, iluminó un bulto negro. Nadó hacia esa dirección. El bulto negro era la balsa del marinero López. Se habían incorporado también el capitán Panigadi y el primer oficial Jorge Bottaro, que escaparon de la explosión del puente de mando. Lo ayudaron a subir.

Remaron

El "Alacrity", mientras tanto, continuó su navegación por el estrecho. Era la primera fragata británica que lo atravesaba de sur a norte, en misión de reconocimiento. “Se ahoga Bottaro, se ahoga Bottaro”. López no sabía nadar. Sólo podía dar aviso.

A esa altura de la guerra, Inglaterra ya había bloqueado las islas con la imposición de una zona de exclusión total. El "Río Carcarañá" había sido el último barco argentino en llegar a las islas.

Inglaterra también había decidido que el estrecho San Carlos sería la cabecera de playa, pero el almirante John Woodward quiso asegurarse que las aguas no estuviesen minadas y no hubiese defensas costeras que pusiesen a riesgo el próximo desembarco de la infantería británica.

La misión del "Alacrity", sin embargo, estuvo bajo riesgo extremo esa misma madrugada, después de haber hundido el "Isla de los Estados". El submarino "San Luis", acomodado en la boca del estrecho, lo ubicó en su radar y preparó la información para el lanzamiento de torpedos SST-4.

Decidió impactarlo con dos. Era la una y media del 11 de mayo. El primer torpedo no logró salir del tubo, y al segundo se le cortó el cable de guiado minutos después del lanzamiento. Dos días después el submarino regresaría a Mar del Plata y no volvería a combatir.

Esa madrugada, con la balsa inflable, Panigadi, López, Bottaro y Payarola continuaron remando hacia una de las costas del estrecho. Eran los únicos cuatro sobrevivientes de la tripulación. Pero la balsa estaba averiada.

Panigadi decidió volver al agua para reducir el peso. Iba aferrado a la cuerda salvavida que la rodeaba. Pasaron varias horas remando hasta que divisaron una costa. Pero la corriente les impedía aproximarse. Temían que los empujara mar adentro.

Panigadi decidió lanzarse a nado. Confió que podría llegar a la costa, pero las aguas lo fueron desviando, se alejaba cada vez más. Levantó las manos, pidió auxilio. "Se va Panigadi", "se va Panigadi", gritó López, hasta que lo perdieron de vista.

No lo volvieron a ver. Quedaron tres. Payarola ya había perdido las energías.

Los remos no lograban romper el curso de la corriente. No avanzaban. Decidió aferrar una soga larga, de cincuenta metros, a la balsa, la tomó de la otra punta y comenzó a nadar, para arrastrarla hacia la costa. Ya estaba a pocos metros cuando escuchó otra vez los gritos de López, que lo alertaba.

-"Se ahoga Bottaro", "se ahoga Bottaro". López no sabía nadar. Sólo podía dar aviso. Payarola volteó hacia atrás y fue al rescate de Bottaro, que estaba inmóvil sobre las aguas. Logró tomarlo del chaleco y retenerlo; lo fue trasladando hacia la costa.

López seguía en la balsa. Corría riesgo de que la correntada lo llevara. No sabía qué hacer. Hasta que, impulsado por su capitán, decidió lanzarse al agua y nadar. En un esfuerzo supremo, llegó a hacer pie entre el pedregullo y la arena de la costa.

Payarola calculó que serían las tres de la madrugada. La lluvia, que los había hostigado en forma constante desde el naufragio, ahora se intensificaba. Pero ya estaban a salvo los tres.

Bottaro estaba helado, recostado sobre el suelo. No hablaba. Lo pusieron a reparo, en un lugar más protegido. Enseguida empezó a tener espasmos y contracciones. Tuvo un paro cardíaco. Intentaron reanimarlo. Murió bajo la lluvia.

Todavía no sabía dónde estaban

Con los remos cavaron un pozo y se quedaron quietos, tratando de descansar, pero el frío y la lluvia arreciaba. Payarola y López tenían las ropas mojadas, los dos habían perdido un botín y tenían un pie descalzo. Después de un rato, decidieron salir a buscar ayuda. Caminaron cerca de una hora entre las piedras. Todavía no había amanecido.

A lo lejos, en una colina, observaron una vivienda y al lado, un galpón. Entraron. Estaba vacío. Se quitaron las ropas y se cubrieron con una bolsa de arpillera y lana de oveja. En los fardos Payarola encontró la inscripción "Swan Island", que le permitió ubicarse. Se echaron sobre dos camastros y se quedaron dormidos.

La casa tenía alimentos y empezaron a separarlo por raciones. También encontraron agua potable dentro de un tanque. Ese mismo día salieron a recorrer la isla pero no encontraron nada.

Con los pies protegidos con cuero de oveja, cada amanecer tomaron la costumbre de acercarse a los peñascos donde habían desembarcado, junto al cuerpo de Bottaro, y permanecían sentados a la espera de que alguna nave o helicóptero los interceptara. Por momentos agitaban una tela naranja que había tomado de la balsa, pero no obtenían ningún resultado.

Después de cinco días, el 16 de mayo, el "Forrest", un pequeño carguero que había sido incautado en el muelle de la Gobernador de Malvinas, apareció por las aguas del estrecho. Le hicieron señas. El carguero se acercó pero no los reconocieron. Estaban cubiertos con tela de arpillera y parecían desfigurados. Les pidieron que se identificaran.

-Capitán de corbeta Alois Esteban Payarola-Marinero Alfonso López.

Subieron el cadáver de Bottaro. Al día siguiente fue enterrado en un improvisado cajón de madera en un cementerio local, con honores militares.

El cadáver del capitán Panigadi fue localizado días después por la tripulación del buque "Río Carcarañá", que había salido en busca de sobrevivientes del "Isla de los Estados".

El 16 de mayo el "Río Carcarañá" sería ametrallado por aviones Sea Harrier, pero no les produjo bajas.

Sus tripulantes, que nadaron hacia la costa, también fueron recogidos por el "Forrest".

Sólo algunos cuerpos del "Isla de los Estados" pudieron ser identificados y enterrados en el cementerio Darwin de las islas Malvinas.

El coronel (re) Jorge Monge intenta iniciar un proceso de búsqueda e identificación de los restos del capitán Marcelo Novoa y del cabo Roberto Busto, de 18 años, oriundo de Villa María, Córdoba, quienes murieron en el ataque al buque mercante.

Uno de sus sobrevivientes, Alfonso Alfredo López, oriundo de Finisterre, La Coruña, falleció en septiembre de 2005. Alois Esteban Payarola vive en Bahía Blanca.

Fundación Nuestro Mar


jueves, 28 de junio de 2018

Daggers volando junto a Lear Jets del Escuadrón Fénix

Daggers con el Fénix


Fotos de MV Dagger, todos del Grupo VI de Caza, hacia la zona de Combate guiados y a la vez fotografiados por los Lear Jets del "Escuadrón Fénix" en 1982, los cuales a su vez actuaban valiente y gallardamente también como piquetes radar para distraer y monitorear los radares de los buques de la Task Force de la Royal Navy que barrian el sector durante la aproximación de nuestros aviones.-

Por Luis Jose Martínez Eyheramendy .



martes, 26 de junio de 2018

Rapier falla en maniobras


Falla en el lanzamiento de un Rapier

Military

Prueba de regimiento de la RAF de las fuerzas de ocupación de las Malvinas lanza misil Rapier, con resultados algo decepcionantes.

domingo, 24 de junio de 2018

Operación Plum Duff en Tierra del Fuego

Declaraciones de militar británico “Confirma lo que nosotros veníamos diciendo desde hace muchísimos años”

Por Minuto Fueguino




El veterano de guerra de Malvinas Juan Carlos Alderete dijo que las declaraciones del capitán del Servicio Aéreo Especial británico Andy Legg, quien reveló los detalles de la llamada Operación ‘Plum Duff’, “confirma lo que nosotros veníamos diciendo desde hace muchísimos años”.


“El pasado 10 de marzo salió en los medios británicos una declaración de un oficial inglés, el capitán Andy Legg, quien tuvo a cargo una misión que era infiltrar comandos SAS acá en Tierra del Fuego, más precisamente en Río Grande en una operación llamada Plum Duff. Él desembarcó en el norte de la Isla por medio de helicópteros Sea King –que eran dos- y venían desde el portaaviones Invencible (HMS Invincible – R05)”, explicó Alderete.

Agregó que uno de estos helicópteros “alcanza a llegar a una cierta zona en los límites con Chile, más pegado a lo que son los límites con Chile porque había sólo una línea donde estaban los militares chilenos de un lado y los militares argentinos del otro. Justamente nuestros soldados estaban esperando a este helicóptero que venía desde el Invencible porque el otro helicóptero es abatido en cercanías del Estrecho de Magallanes por un cohete Blowpipe y queda destruido, cayendo todos los pedazos en el agua y todos sus ocupantes son muertos”.

Detalló que “este helicóptero fue derribado por los infantes de marina argentinos que estaban apostados en cercanías de los límites con Chile, en el norte de la isla de Tierra del Fuego. El otro helicóptero inglés trata de llegar a la costa y cuando lo hace y quiere bajar a sus ocupantes, también fue repelido por los infantes que estaban en la zona esperando”.

Alderete dijo que “ese helicóptero levanta vuelo, estando averiado y vuela hasta el sector chileno –a 80 kilómetros al norte de Punta Arenas y allí es ‘accidentado’ de la misma manera que ocurriera con otro helicóptero inglés en Agua Fresca, y la tripulación se entrega a los chilenos en Santiago de Chile. Este aparato estaba involucrado en la Operación ‘Plum Duff’”.

Precisó que “este segundo helicóptero que declara Andy Legg que había intentado penetrar en Tierra del Fuego –tras ser intentado derribar por los argentinos- retoma vuelo y va hacia Punta Loyola donde es alcanzado por los disparos del soldado Nelson Vivas de la autodenominada ‘Compañía Fantasma’ y es averiado y cae a unos ochenta kilómetros al norte y como dije, sus ocupantes se entregan a las autoridades chilenas en Santiago de Chile, directamente”.

El otro incidente con un helicóptero británico ocurrió en Agua Fresca, a 18 kilómetros al sur de Punta Arenas, también en el marco de la Operación ‘Plum Duff’ pero iba tripulado por el entonces Teniente Coronel Richard Hutchines, su helicóptero también era un Sea King, matrícula ZA 290; ese aparato aterriza en cercanías de Estancia Sara, al norte de Río Grande, donde deja a ocho integrantes del SAS, con el mismo objetivo de reconocimiento de terreno y de cara a la Operación ‘Plum Duff’ también tenían como objetivo atacar a la Base Aeronaval Río Grande y destruir los tres misiles Exocet AM 39 que estaban quedando, destruir los aviones Super Etendard, matar a los pilotos y en su huida hacia Chile, destruir lo que se cruzara en su camino”, dijo el entrevistado.

Añadió que “ese helicóptero es ‘accidentado’ a propósito a 18 kilómetros al sur de Punta Arenas, en un sector que se llama Agua Fresca. El año pasado estuve en ese sector, pedí permiso porque es una propiedad privada, viajé porque quería saber si sobrevivió algún vestigio de la máquina; hice unas grabaciones, hice unos audios y encontré el lugar gracias a la única foto que andaba circulando y era una máquina amarilla que estaba tapando a un helicóptero que se veía desde lejos”.

Aseguró que encontró al periodista de La Prensa Austral, José Villarroel, “él tomó las fotos esa mañana y tuvo muchísimos problemas, estuvo una semana sin poder salir de su casa porque los carabineros y los militares chilenos lo estaban esperando porque querían sacarle la Cámara y no querían que publique las fotos. Justamente el día que la toma las fotos andaba en un Lada Niva que en la puerta tenía el logotipo de La Prensa Austral. Se encerró en su vehículo y no dejó que le sacaran la cámara fotográfica con las fotos del helicóptero británico que lo estaban tapando máquinas chilenas”.

Operación ‘Mikado’

El Veterano de Guerra explicó que estas dos acciones militares británicas enmarcadas en la Operación ‘Plum Duff’ “son principales para que se produzca la Operación ‘Mikado’ que la tuvimos a la altura de Caleta La Misión donde estaban los buques ARA Bouchard y ARA Piedra Buena (este último más al fondo) haciendo vigilancia y detectan unos ecos en el radar y el sonar detectan cuatro o cinco puntos que se desviaban a gran velocidad y se iban dispersando y verifican que eran botes de goma que estaban desembarcando la noche del 17 de mayo. El Bouchard se comunica con la Base Aeronaval Río Grande y confirman lo mismo; el Bouchard sale en busca de esos ecos y con el reflector lo ubican y el Cabo Primer Funes y el Cabo Segundo Laciar (que tenía un hermano fallecido en el Crucero ARA Belgrano) que eran los artilleros en este buque argentino, disparan con la 12,7 y destruyen todos estos botes y matan a todos los soldados británicos que estaban intentando desembarcar”.

Compartió que “la Operación ‘Mikado’ es el secreto mejor guardado de la Guerra de Malvinas; los británicos no podían hablar, los argentinos tampoco; militares argentinos, desde suboficiales hasta almirantes saben de esta operación, saben lo que pasó y saben dónde están enterrados los ocho militares británicos enterrados en Tierra del Fuego. El Coronel Richard Hutchines hace tres años hizo una declaración y el Gobierno británico le prohibió que siguiera revelando estos datos; pero él alcanzó a decir que aterrizó en Río Grande la noche del 17 de mayo en cercanías de una estancia donde había pozos petroleros y vio las antorchas de gas que se estaban quemando donde deja a ochos miembros del SAS y jamás los volvió a encontrar”.

Qué declaró Andy Legg

Si bien hubo varios rumores y novedades al respecto, y diferentes periódicos ingleses habían hablado sobre eso, nunca se había escuchado una palabra oficial del intento de Inglaterra de invadir Argentina, buscando destruir parte de un arsenal en la provincia de Tierra del Fuego. Ahora, el líder del equipo habló al respecto.

Andy Legg, capitán del Servicio Aéreo Especial (SAS) británico, reveló los detalles de la llamada operación ‘Plum Duff’ y su pensamiento al respecto de la misma. “Yo no creo que fuera muy sensato invadir Argentina pero avanzamos e hicimos lo que nos ordenaron. Fue diferente a cualquier otra tarea que hubiera hecho antes”, sentenció.

Según relató, el objetivo de la misión era llegar a la base militar argentina en Río Grande, Tierra del Fuego, y destruir tres misiles Exocet con los que contaba la Argentina en ese momento. Uno de ese estilo, había sido el causante del hundimiento del Destructor HMS ‘Sheffield’, y los medios reflejaron que, con otro ataque similar, “Gran Bretaña podría haber perdido la guerra”.

Legg se mostró enojado y arrepentido por dicha tarea y contó todos los detalles del fracaso de la misma. Según detalló, su unidad debía atravesar 26 millas hacia la base, reunir información de inteligencia y de cara al ataque. Sin embargo, el helicóptero en el que se trasladaron el 15 de mayo de 1982 habría sido detectado por radares argentinos por lo que no lograron aterrizar.

El segundo punto donde comenzaron su tarea por tierra fue a 40 millas del objetivo y en territorio chileno, lo que comenzó a dificultar la tarea. Luego remarcó que la misión no se cumplió por falta de alimentación, logística y mal clima, que jugó en contra de los ingleses, que fueron rescatados y trasladados desde Santiago de Chile.

“No se me culpó (por el fracaso de la misión) pero dentro mío me sentí mal porque nuestros colegas habían muerto en el Atlántico Sur y a nosotros no nos pasó nada”, sentenció el militar, que hace poco tiempo decidió vender sus medallas de la guerra de Malvinas y el mapa de Tierra de Fuego que utilizó para la misión por su enfado.

Combates en territorio argentino

Quince conscriptos argentinos murieron en intercambio de fuego con fuerzas especiales británicas durante la guerra de las Malvinas afirma un libro sobre el conflicto escrito por un ex integrante de las fuerzas de elite y que es auspiciado por el Príncipe Andrés.

El libro “Piloto de Fuerzas Especiales, memoria de vuelo en la guerra de las Falklands”, fue escrita por el piloto de helicópteros Coronel Richard Hutchines, y según sus propias palabras esas acciones han sido mantenidas en secreto por ambos gobiernos (argentino y británico), pero “varios ex conscriptos” se pusieron en contacto con él, “desesperados por contarme sus experiencias”.

“Los conscriptos afirman que su experiencia de guerra contra el enemigo británico tuvo lugar en territorio continental argentino en la Patagonia, donde unos 3.000 conscriptos operaron junto a fuerzas regulares en la protección de aeropuertos, depósitos de combustible en las bases aéreas de Río Grande y Río Gallegos, para protegerlas de operaciones de sabotaje por fuerzas especiales británicas”, según el Coronel Hutchings.

Estos conscriptos alegan que se enfrentaron con fuerzas de SAS y SBS (*) en territorio argentino y “se quejan que su servicio de guerra nunca ha sido reconocido porque la presencia de fuerzas especiales británicas en suelo argentino ha sido desde siempre negado”.

Las pérdidas argentinas resultantes de estos combates suman quince. Empero “razones de seguridad nacional me impiden hacer más revelaciones al respecto a esta altura”, sostuvo el Coronel británico.

La controversia no es nueva ya que en verdad el lanzamiento original de su libro data de 2009, pero una nueva publicación, sobre la abortada operación de esas fuerzas para destruir aviones y sobre todo los temibles misiles Exocet argentinos en Río Grande, Tierra del Fuego, y que culminó con la auto destrucción del helicóptero y refugio en Chile de sus integrantes, la ha hecho resucitar.

La operación ‘Plum Duff’, que es descripta en el libro ‘Exocet Falklands’, por lo visto tuvo al Coronel Hutchines entre uno de los pilotos del helicóptero Sea King cuya misión era conducir las fuerzas especiales hasta la base en Río Grande.

La misión no sólo no contaba con los mapas apropiados y al día, sino que en la ruta de navegación se cruzaron con una plataforma petrolífera argentina bien iluminada y defendida, lo cual sumado a las pésimas condiciones climáticas obligaron a volar a Chile, destruir la aeronave y más tarde entregarse a la policía chilena.

La operación ‘Plum Duff’ se mantuvo en el mayor secreto por más de 20 años pero eventualmente se filtró y el Coronel Hutchines aprovechó en la última edición de su libro (aprovechando el lanzamiento de ‘Exocet Falklands’) a agregar algunos detalles más sobre la situación en Argentina cuando la guerra.

“Tengo copias de documentos oficiales argentinos, incluyendo reportes sobre incidentes y he verificado estos con otros informes, incluyendo combates entre efectivos argentinos y fuerzas especiales británicas en varios lugares”.

“Las pérdidas militares argentinas de estos incidentes suman 15 muertos. Consideraciones de seguridad nacional me impiden de hacer más revelaciones al respecto a esta altura”. Hutchines no brindó detalles sobre pérdidas británicas.

En el prólogo al libro por el Príncipe Andrés, ex piloto de un Sea King afirma: “personalmente me sentí muy orgulloso de estar a la orden, como oficial de guardia del Escuadrón 820 a bordo de HMS Invincible, para ayudar a la tripulación del Sea King en su viaje, solo de ida, a la Argentina”.



(*) SAS, Special Air Service y Special Boat Service, fuerzas especiales del Ejército y de la Marina británicas.

viernes, 22 de junio de 2018

Los gauchos de Malvinas antes de la invasión británica

En Malvinas hubo mate y gauchos: un libro recupera las pinturas que los retratan

En un rincón olvidado del Museo de Puerto Argentino, en las islas Malvinas, hay una pintura que muestra a un gaucho tomando mate. Esta pequeña obra de arte disparó la curiosidad de Marcelo Beccaceci, escritor especialista en temas patagónicos, que comenzó a buscar su autor.





La historia lo llevó a dar con dos hermanos descendientes de ingleses que guardan bajo llave en un altillo de una vieja casona en Pilar la colección completa de acuarelas que pintó en 1852 William Dale, hijo de John Pownall Dale, que fue gerente de la Falkland Islands Company, empresa que perdura hasta nuestros días.

El joven William dejó una trascendental obra, pintando la vida de aquellos hombres que abandonaron el horizonte pampeano para trabajar en los campos australes. "Hasta el día de hoy es el único registro gráfico de la presencia de los gauchos en las islas", explica Beccaceci.

Gauchos de Malvinas es el título del libro de Beccaceci que se presentó el domingo en la Feria del Libro, en él se reproducen acuarelas que muestran a los gauchos haciendo asados, arrinconando toros y arreando vacas en las Malvinas. La historia de la presencia gaucha en las islas se remonta a principios del siglo XIX.

La profunda investigación de Beccaceci recupera las primeras huellas de un camino criollo que puede verse hoy en accidentes topográficos y en tradiciones en el interior profundo de las islas. "En el Museo de Puerto Argentino no me quisieron dar datos, allí el tema de los gauchos es un asunto que trae controversias. Los kelpers sostienen que también existieron gauchos ingleses, aunque todo lo que saben lo aprendieron de los argentinos", dice Beccaceci.

Tras la pista de las acuarelas

De regreso al continente, habló con un editor de libros ingleses y le comentó acerca de la acuarela que había visto. "Sé quiénes tienen la colección completa, pero no estoy autorizado a decirlo", le dijo. Para esa altura, Beccaceci ya tenía una obsesión: hallar las acuarelas que reproducían la vida de los gauchos en las islas.

"Una tarde estaba en la vereda en mi casa y hablo con una vecina, me comenta que estaba cuidando a un anciano que tenía alzheimer y que era de la colectividad inglesa", la sorpresa fue mayor cuando le dijo el nombre: se trataba del editor inglés. Beccaceci tenía probados indicios de que las acuarelas las tenían los hermanos Lough. "Los conozco, van a visitarlo", le afirmó su vecina. De esta particular manera, el autor halló finalmente la colección completa de las acuarelas que pintó William Dale.

Con cierta reserva, Tim y Gavin Lough le permitieron a Beccaceci conocer las acuarelas, fotografiarlas, y a partir de ellas contar la historia de los gauchos de Malvinas. Recopilando datos del Archivo Histórico Nacional y de documentos que halló en Puerto Argentino, pudo rearmar el recorrido de los gauchos que fueron a explotar el ganado que habían dejado los españoles cuando ocuparon las islas hasta 1811.

Después de la Independencia, en febrero de 1824, llegó la primera expedición de gauchos a las islas con 26 de estos hombres y cinco caballos. Los hermanos Vernet -comerciantes franceses que vivían en Buenos Aires- financiaron gran parte de esta empresa. Este primer viaje fue un fracaso, el ganado estaba lejos de la costa y los gauchos, en su mayoría del litoral, no pudieron hacer mucho. A la espera de ayuda, hasta el año siguiente quedó un pequeño grupo que sobrevivió como pudo. Así comenzó la gesta gauchesca en Malvinas.

Vida dura

Las propias inclemencias de la situación geográfica insular, la soledad y los pocos recursos hicieron que la vida de los gauchos fuese dura. Además, se le agregó la mala administración de Vernet, quien lejos de protegerlos les impuso condiciones de trabajo adversas.

Les pagaba en bonos y debían comprarse las sogas, aperos y los insumos propios del trabajo campero en el almacén que el mismo francés montó en Puerto Luis. Lo poco que ganaban, lo gastaban allí. Sólo le aseguraban carne y un pasaje de regreso a Argentina que rara vez se cumplía. La situación de explotación alcanzó su punto de mayor tensión en 1833 cuando ocurrió la sublevación del gaucho Antonio Rivero, quien asesinó a los empleados de Vernet.

"Durante años se intentó reversionar este episodio como un acto de patriotismo, pero Rivero en ningún momento enarbola la bandera argentina", afirma Beccaceci. Este episodio apresuró los planes británicos sobre la soberanía de las islas, y desde esta fecha la ocupación es permanente.

El dato histórico es que gran parte de los gauchos permanecieron en las islas, conviviendo con los ingleses, las acuarelas prueban esto. "Es una parte de nuestra historia que fue tapada, mi inquietud es recuperar la identidad de los que están enterrados allí", reflexiona Beccaceci.

La tradición gaucha perdura hasta hoy en las Malvinas y no sin cierta polémica. LA NACION preguntó en un grupo de Facebook kelper qué opinión tenían de los gauchos. "Algunas familias pueden rastrear su linaje hasta los gauchos, por ejemplo a 12 millas de Puerto Stanley hay una granja que se llama 'Estancia', allí hay un corral de la época de los gauchos, que es un sitio protegido", afirma Taff Davies. Sobre el gaucho Rivero, las opiniones se unifican: "Los argentinos lo han convertido en una especie de Robin Hood, cuando en realidad era un ser despiadado", concluye este kelper.

Guillermo Stoessel vive en Caleta Olivia y hace un mes regresó de recorrer las islas en bicicleta. En la ruta se encontró con un isleño. "Me ofreció su cocina y pasé la noche en su granja, cuando estaba por hacerme un mate, él sacó yerba y un mate: 'Es una herencia de los viejos gauchos'", me dijo. También reconoció que en el interior de las islas, además de corrales, perduran los alambrados de quebracho que hicieron los gauchos pioneros. (Leandro Vesco- LA NACION)


Fundación Nuestro Mar

miércoles, 20 de junio de 2018

Thatcher: La recuperación "fue una acción estúpida"

Para Thatcher, la invasión argentina a Malvinas fue "una acción estúpida"

Ésta y otras revelaciones forman parte de los 3500 documentos desclasificados por el Gobierno británico. La calificación como "lote de vándalos" a la Junta Militar.



  Foto:Cedoc.

La por  entonces primera ministra británica Margaret Thatcher quedó estupefacta por la "estúpida" invasión realizada por Argentina del archipiélago de las Malvinas en 1982, que provocó un conflicto de 74 días, según documentos oficiales desclasificados este viernes.

"Jamás, jamás pensé que Argentina invadiría directamente las Malvinas. Fue una acción tan estúpida", declaró Thatcher ante una comisión de investigación británica sobre las Malvinas en octubre de 1982, cuatro meses después del fin de la guerra, según estos documentos desclasificados consultados por la BBC.

Sin embargo, el 31 de marzo de 1982, dos días antes de la invasión argentina, Thatcher fue informada por los servicios secretos británicos de que una acción de Buenos Aires era inminente.

"Fue el peor día de mi vida", asegura Thatcher en octubre de 1982, y añade: "Aquella noche nadie pudo decirme cómo podríamos recuperar las Falklands (denominación inglesa para las islas Malvinas). Nadie. No lo sabíamos, no lo sabíamos", repite.

Los documentos desclasificados revelan asimismo que Thatcher hizo todo para impedir que Francia vendiera misiles Exocet a Perú, que podían ser luego entregados a Argentina, que los había utilizado para hundir navíos británicos.

En un telegrama al entonces presidente francés François Mitterrand, el 30 de mayo de 1982, la primera ministra británica advierte: "Si el mundo supiera que Francia entrega ahora a Perú armas que seguramente serán suministradas a Argentina (y) que pueden ser utilizadas contra nosotros, aliados de Francia, ello tendría un efecto devastador para las relaciones entre nuestros dos países". "Ello tendría un efecto devastador para la Alianza", añade Thatcher, en referencia a la OTAN.

Al día siguiente, un diplomático francés, Francis Gutmann, informa al consejero especial de Thatcher encargado de las Malvinas que los misiles no serán entregados.

Argentina no es una "dictadura bananera". Aunque la invasión argentina de las Malvinas fue una sorpresa, había algunos indicios, según estos documentos. Ya en 1977, la inteligencia británica no descartaba una acción argentina si las negociaciones sobre las Malvinas no avanzaban.

A fines de ese año, Londres decidió enviar a la zona del Atlántico sur dos fragatas y un submarino, aunque esos desplazamientos se mantuvieron en secreto. Luego, en los cinco años que precedieron el conflicto, ya no hubo presencia militar británica importante en la zona, lo que quizá pudo inducir a Argentina a creer que Londres no lanzaría un ataque para recuperar las islas.

También hubo mensajes a Londres de parte del embajador británico en Buenos Aires en 1982, Anthony Williams, que escribió en un despacho de junio de 1982: "Argentina no es otra de esas repúblicas bananeras, (...) no es un país dirigido por un dictadorzuelo. Argentina tiene su lote de vándalos (...) Pero esto no lo explica todo, como tampoco la invasión fue un mero acto de piratería".

Asimismo, la "Dama de Hierro" resistió a las presiones del presidente estadounidense Ronald Reagan que intentó convencerla de aceptar la presencia de una fuerza de paz internacional en el archipiélago, según documentos revelados por la agencia PA. El 31 de mayo de 1982, dos semanas antes del fin del conflicto, Reagan llama a Thatcher a Downing Street: "El Reino Unido tiene ahora ventaja militar, se debería llegar a una acuerdo", dice el presidente. Thatcher le responde: "El Reino Unido no ha perdido vidas preciosas en la batalla y enviado una enorme fuerza para entregar las islas de la Reina a un grupo de contacto".

El conflicto de las Malvinas terminó con la derrota de Argentina, mientras el Reino Unido recuperaba el control del archipiélago. En el conflicto murieron unos 900 soldados (649 argentinos, según estimaciones, 255 británicos y tres civiles de las islas). Argentina continúa su reclamo de soberanía sobre el archipiélago ante organismos internacionales.

lunes, 18 de junio de 2018

El ataque al aviso ARA Sobral

Ataque al Aviso (A-9) ARA Alférez Sobral

Poder Naval Argentino




En la madrugada de un día como hoy, pero de 1982, durante la Guerra de Malvinas, el Aviso (A-9) ARA Alférez Sobral es atacado por helicópteros de la Royal Navy.
En el mismo pierden la vida, su Comandante, el Capitán de Corbeta Sergio Gomez Roca, el Guardiamarina Claudio Olivieri, el Cabo Principal Mario Orlando Alancay, el Cabo Segundo Sergio Rubén Medina, el Cabo Segundo Elvio Daniel Tonina, el Cabo Segundo Ernesto Rubén Del Monte, el Marinero 1º Héctor Dufrechou y el Conscripto Roberto D'Errico.
A las 17:30 del sábado 1 de mayo, es derribado un British Aerospace Canberra de la Fuerza Aérea Argentina, a unos 190 kilómetros al norte del Estrecho de San Carlos. Sus dos pilotos se eyectan, por lo que es destacada la unidad para iniciar una búsqueda y rescate de ambos tripulante.
El buque debía ingresar a aguas peligrosas ya que estaban controladas por el enemigo inglés, no obstante lo cual el Comandante, junto a su Plana Mayor y Dotación, zarpan rumbo al punto dato informado por la superioridad.
En la mañana del 2 de mayo se recibe en el Aviso una actualización de los medios del enemigo, en el que se informa de un Task Force Británica compuesta por un portaaviones y entre seis y ochos buques de guerra operando en el área. Hacia el atardecer se recibe la triste noticia del ataque con torpedos y posterior hundimiento del Crucero (C-4) ARA General Belgrano.
Para medianoche de ese día el aviso es sobrevolado por un helicóptero Sea King por lo que el Comandante ordena cubrir los puesto de combate, el mar se encontraba muy agitado lo que dificultaba apuntar con las armas de a bordo. Otro helicóptero se acerca y se ordena abrir fuego contra el mismo con el cañón de 40" y las ametralladoras de 20", por lo que la aeronave abandona el área, sin recibir daños por la metralla. Al momento se distinguen del horizonte dos destellos, que eran de misiles ingleses lanzados desde otro helicóptero. Uno de ellos impacta en la lancha dotación del buque, que queda destruida y el resto de las esquirlas provoca heridas en los apuntadores de las ametralladoras. El otro misil, pasó por arriba del buque y se perdió en el mar. Luego del alto el fuego, se constató que las antenas y equipos de comunicación quedaron averiados.
A fin de proteger al resto de la tripulación, el Comandante ordena que permanezca una guardia mínima en el puente, encabezada por él. A las 01:20 el enemigo atacó nuevamente. Un misil impactó de lleno en el puente, destruyéndolo totalmente, al igual que el cuarto de radio que se hallaba directamente debajo. El palo de proa cayó y las innumerables esquirlas provocaron averías diversas en toda la parte superior y media del buque, que se estremeció como si hubiera sido golpeado por una mano gigantesca. El sector de proa se llenó de humo y el penetrante olor de la explosión invadió los compartimientos, aumentando la ansiedad general.
Luego del ataque, el Segundo Comandante, se dirige al puente observando que el mismo estaba completamente destruido con un incendio y toda la guardia destacada había fallecido.El Segundo Comandante, el Teniente de Navío Sergio Bazán, debió asumir el comando de la unidad ante la muerte en combate del Comandante. Ante esta situación, evalúa el estado de la nave. El jefe de máquinas le informa que se averió el sistema de timón, por lo que no era posible maniobrar el buque. El grupo de control de averías, con las máquinas detenidas, apagó los incendios provocados por el ataque. De la evaluación de la nave, se concluye que se encontraba sin timón, el puente y todo su instrumental, destrozado, las balsa salvavidas inutilizadas por las esquirlas, un incendio a bordo, 8 tripulantes incluido el Comandante fallecidos y otros ochos heridos. También cabía la posibilidad de otro ataque enemigo.
Una vez dominado el incendio y establecido un precario sistema de timón, el Teniente de Navío Bazán y el resto de la tripulación inician el regreso al Continente, sin ninguna ayuda a la navegación.
Estimado la rumbo, se encaminaron hacia el Oeste, finalmente en la mañana del 5 de mayo, divisaron tierra, sin tener claro a dónde habían llegado, para las 09:00 divisan un punto en el horizonte, por lo que lanzan bengalas luminosas, finalmente era el helicóptero Bell 212 H-88 de la Fuerza Aérea Argentina, destacado en el ARA Cabo de San Antonio, que logró verlos, los sobrevoló e informó;a su superioridad del hallazgo del buque. Rápidamente desembarcó a un tripulante cuyas heridas complicaban su sobrevida.
Con mucho viento y la ría complicada para la navegación, el Aviso finalmente tomó amarras en Puerto Deseado.






Fuente: Histarmar - basado en el relato del Segundo Comandante, el Teniente de Navío Sergio Bazán

sábado, 16 de junio de 2018

Libro: Malvinas el Cielo es de los Halcones (Tomo 3)

Malvinas el Cielo es de los Halcones, Tomo 3: Super Étendard

Esteban Brea Gaceta Aeronáutica


Autores: Néstor Barron (Textos), Walther Taborda (Dibujos) y
Wes Hartmann (Colorista). Editor: El Buen Libro,
Buenos Aires 2017. Formato: 32 Cm. x 24 Cm.,
56 páginas, tapas duras, impresión a color.
Precio: $ 600 (AR). Calificación: 5 de 5.


Esta obra que originalmente fue editada en 2014 bajo el título “Malounines, le Ciel Appartient aux Faucons, Vol. 3” por la editorial suiza Editions Paquet en idioma francés ya tiene su edición en castellano, la edición argentina conserva el mismo formato y calidad de la europea, esto fue posible gracias a El Buen Libro. La misma vio la luz en nuestro país en noviembre del año pasado.

Esta serie se inició con el primer Tomo editado en Europa en 2010 dedicado a los Douglas A-4B Skyhawk, que obtuvo el Premio del Público del Festival La BD prend l’air en el Museo Aeroespacial de Le Bourget, Francia.

El segundo Tomo, dedicado al IA-58 Pucará, fue lanzado en 2012, y tuvo su versión en castellano a principio de 2017.

Lamentablemente 9 de enero de 2017 nos enterábamos del fallecimiento del dibujante Walther Taborda, uno de sus autores y un referente argentino del género de la historieta. Es por ello que el tercer tomo se inicia con una introducción de Néstor Barron a modo de homenaje relatando como surgió esta serie, el trabajo de ambos para plasmarla y la buena recepción que logró por parte de los lectores.

En sus páginas se narran distintas situaciones referidas principalmente a las experiencias protagonizadas por la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque de la Armada Argentina, que en ese momento contaba con los recientemente recibidos AMD Super Étendard (SUE). Entre ellas podemos mencionar la escasez de misiles AM-39 Exocet, (solo se habían recibido cinco unidades para 1982), el retiro anticipado de los técnicos franceses que debían terminar la integración entre el misil y la aeronave y como el personal técnico de la Armada Argentina llevó a cabo esta complicada tarea.

También se da cuenta la misión que concluyó con el hundimiento del HMS Sheffield, partiendo de la detección realizada con un Lockheed SP-2H Neptune que transmitió la posición de esta unidad naval dando pie al ataque de los SUE. Allí se ve reflejada la dificultad de la Task Force para realizar la detección de estas aeronaves.

Estas acciones son mostradas desde la perspectiva de los atacantes y de la tripulación del buque.

También hay lugar para tocar el trasfondo político del conflicto mostrando el apoyo francés a los británicos y resumidamente se muestra el arriesgado accionar de los Lockheed C-130 Hercules de la Fuerza Aérea Argentina (FAA).

Promediando la obra se relatan las acciones del 25 de mayo, cuando escuadrillas de Douglas A-4B Skyhawk atacaron a las HMS Coventry y HMS Broadsword, hundiendo a la primera y dejando fuera de combate a la segunda, plasmando el método de ataque se las aeronaves argentinas que volando bajo del lóbulo del radar escaparon de la detección y derribo, la imposibilidad del empleo de los misiles Sea Dart y la introducción de los Sea Wolf más adecuados para repeler este tipo de ataques.

También hay lugar para reflejar el ataque al Atlantic Conveyor, que tuvo como resultado la pérdida del buque junto a una importante cantidad de material bélico para las tropas británicas, entre el que se encontraban los helicópteros vitales para efectuar el traslado de tropas durante las últimas acciones de la campaña.

Otra misión que forma parte del presente libro es la del 30 de mayo, en la que en una acción conjunta los SUE (emplearon el último AM-39 Exocet disponible) y A-4C (en esta obra representados por A-4B) atacaron y dañaron al HMS Invencible. La obra describe como efectuó una navegación con un rodeo por el oeste para el ingreso desde un rumbo inesperado, en la cual los dos KC-130H de la FAA disponibles fueron pieza clave, el derribo de dos Skyhawks en la corrida final de tiro, y como los británicos encubrieron este hecho.

En la parte final se trata el ataque del 13 de junio, efectuado por la Escuadrilla Nene, compuesta por A-4B, que sorteando el acecho de una Patrulla Aérea de Combate de Sea Harrier llevó a cabo el ataque al campamento donde se encontraba el puesto de mando del General de Jeremy Moore.

La obra es cerrada por un Dossier con fotos y un resumen de las misiones efectuadas por el Comodoro (R) Pablo Marcos Rafael Carballo, quien sirvió de fuente de inspiración para la presente obra y fotos de los modelos de aeronaves que participaron de la contienda y sus detalles, que actualmente forman parte de la colección del MNA, y que los autores emplearon como referencia para realizar esta serie.

La última página con mapa de las Islas y un insert con el escudo de campaña de la FAA.

En este libro podemos encontrar ilustradas las siguientes aeronaves, AMD Super Étendard, IAI M-5 Dagger, Douglas A-4B Skyhawk, FMA IA-58 Pucará, Lockheed K/C-130 Hercules, Lockheed SP-2H Neptune, British Aerospace Sea Harrier, Westland WS-61 Sea King y Westland Scout.

Agradecimientos: A Andrés Ullmann de El Buen Libro quien nos cedió un ejemplar para que podamos realizar este comentario.