Desembarco en primera persona
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Sitio: Malvinas: Historias de coraje

Son las 4:30 am, Nos despiertan, la hora ha llegado. Me perisgno (otra cosa no se me ocurre) solo me encomiendo a dios y trato de controlar los nervios…. Que nadie se de cuenta, Nos aseamos, desayunamos rapido y de nuevo al sollado, terminamos de equiparnos, el personal de cuadros controla todos los equipos de cada uno. Tambien nos pintamos la cara, rapasamos mentalmente toda la instrucci贸n que nos dieron desde que fuimos incorporados en el querido regimiento 25 de colonia sarmiento, esto no era un juego, seriamos protagonista de un desembarco anfibio y tal vez entrariamos en combate, Nos ponemos pasamonta帽as de lana y estamos listos para salir.
Llega la orden de marchar a la bodega de embarque y ya estamos en marcha. Una vez alli todo es increible, vemos mucho personal de la armada realizando maniobras, preparando los vehiculos anfibios en direccion a la salida del barco (aunque muchos de estos marinos tienen nuestra edad son verdaderos profesionales). El buque ARA Cabo San Antonio parece un gran monstruo con las fauces abiertas.
El teniente coronel Seineldin nos esperaba ya preparado para el desembarco, tenia la cara pintada para el combate, dos granadas colgadas del pecho y una ametralladora automatica. Para mi fue tranquilizador que el desembarcaria con nosotros, con el teniente coronel con nosotros no podiamos perder. Seineldin nos miraba uno a uno controlando que todo estubiera en orden y como si tratara de adivinar nuestros pensamientos.. pero todos estabamos listos para llevar a cabo lo que seria LA GLORIOSA GESTA DE MALVINAS.
Son las 6:00 am. En unos minutos comenzamos a subir al anfibio. Yo quedo del lado derecho cerca de la puerta, al lado del sargento Colque (un gran militar). Ya embarcados tengo puesto un salvavidas que se infla autom谩ticamente tirando de unas tiritas, es igual a los que se utilizan en los aviones de pasajeros. De nuevo recuerdo todos los pasos que tenemos que realizar en caso de tener que desalojar el anfibio en caso de emergencia. La compuerta se cierra, estamos listos para comenzar el desembarco, se escucha el ruido de las orugas del anfibio sobre el piso de metal del barco, el movimiento me pone tenso, solo ruego que salga todo bien. El teniente coronel pide poner m煤sica que llevaba en un grabador, la cual era en conmemoraci贸n de las invasiones inglesas. La operaci贸n se llamaba Rosario, por la virgen. El anfibio se encuentra en movimiento salimos al mar, me doy cuenta por el ruido del veh铆culo que caemos al agua, los motores comienzan a rugir y, el ruido tapa al de la m煤sica... en ese momento comenzamos a rezar, para que el anfibio se mueva, porque si no comenzar谩 a entrar agua y se puede hundir. En ese momento trato de ver por la ventanilla hacia fuera, y solo veo el nivel del mar que casi la cubr铆a por completo, en la parte superior solo se apreciaban algunas estrellas y un cielo muy oscuro. Los motores contin煤an rugiendo hasta que en un momento toma impulso y sentimos que estamos en movimiento. En unos minutos que pasan muy r谩pido continuamos por el mar, hasta que de repente se siente un ruido muy fuerte, como si hubi茅ramos chocado, con algo y el anfibio se mueve bruscamente. Ya hab铆amos tocado tierra. Ya estamos en las islas. El subteniente Reyes abre las compuertas de la parte superior, se para sobre los asientos se asoma hacia afuera, y comienza a decir —"¡All铆 est谩n esos hijos de p..., all谩 est谩n!". Yo pens茅 que los ingleses nos estaban esperando, y el anfibio segu铆a avanzando. De repente suena el timbre que anticipa que tenemos que bajar (ya nos hab铆amos sacado el salvavidas) y de pronto nos detenemos. La luz verde no indica que la compuerta se abrir谩... Cada segundo se convierte en una eternidad. Apenas la compuerta est谩 totalmente abierta, comenzamos a bajar, yo bajo tercero. Salimos lo m谩s r谩pido que podemos y nos quedamos cuerpo a tierra. Lo primero que noto es que la isla se me mueve, como si estuviera en el barco, trato de regular mi respiraci贸n, (pienso estoy muy nervioso, por eso se "me mueve la isla"), dan la orden de continuar y me levanto. Tengo mi fusil FAL cargado y sin seguro. Avanzamos en forma de abanico, trato de mirar a todos lados, todav铆a es de noche... llegamos al aeropuerto y seguimos caminando apuntando hacia adelante mirando todo. El terreno es plano, con el pasto bajo, vamos pasando por la pista. A los costados de la misma el terreno presenta unas irregularidades formada por piedras. Mientras continuamos avanzando algunos compa帽eros van quedando ya apostados para cubrir el terreno ganado. Sigo caminando y siento en la vista que las piedras parecen moverse. Nos paramos, quedando rodilla a tierra, miro de reojo para poder distinguir si realmente algo se mueve entre las piedras, o si es sugestivo. Al cabo de poco tiempo seguimos avanzando, recorriendo casi toda la pista y en un momento se escuchan ruidos de los enfrentamientos en Puerto Argentino. Ruido de ametralladoras apagado a veces por los ruidos del ca帽oneo naval. Seguimos caminando, llegamos hasta el final de la pista, en ese lugar me tengo que quedar apostado, miro para todos lados no quiero dejarme sorprender por alg煤n soldado ingl茅s. Veo que la pista est谩 ocupada con camiones y m谩quinas viales para no permitir el aterrizaje de los aviones. El grupo continua hasta el faro que se encuentra m谩s adelante. Yo estoy rodilla a tierra con mi fusil mirando para todos lados. Puedo ver en direcci贸n a Puerto Argentino y alcanzo a divisar el destello de los cohetes que tiran los ingleses . El ruido continua, se nota que hay resistencia. Aqu铆 en el aeropuerto todo est谩 muy tranquilo, todo muy quieto, pero a m铆 la isla se me sigue moviendo, no entiendo que me pasa. De pronto veo que comienza a operar gente en la torre de control, mientras comienzan a correr los veh铆culos que est谩n obstruyendo la pista. Todo est谩 saliendo a la perfecci贸n y sin inconvenientes, mejor a lo esperado. Hasta ahora nosotros no hemos tenido que enfrentarnos con los ingleses. De pronto regresan algunos de los que hab铆an pasado hasta el faro, y me anticipan que encontraron algunos soldados ingleses que se entregaron sin oponer resistencia. Cuando retiran el 煤ltimo veh铆culo de la pista comienzo a ver en el cielo una luz que se enciende y se apaga... es un avi贸n y aproxim谩ndose. M谩s cerca veo que es un avi贸n H茅rcules, que pasa por encima de mi cabeza. Yo estoy en la cabecera de la pista, y es algo impresionante ya que nunca hab铆a estado tan cerca de un avi贸n. Sigo vigilando, con el fusil listo para disparar. El avi贸n se detiene y se produce el comienzo del desembarco a茅reo. El ruido del enfrentamiento en Puerto Argentino ya no se escucha. El d铆a ya est谩 amaneciendo, los aviones siguen llegando, esta todo sincronizado, cuando unos soldados, todo desarroll谩ndose con normalidad. El nuevo d铆a ya deja ver estas queridas islas. Puedo apreciar el suelo, donde estoy la arena es muy fina y blanca con algunos arbustos. Sigo apostado, ya un poco m谩s tranquilo, y sereno, las islas est谩n recuperadas. Pronto llega el relevo, todo ha salido mejor de lo planeado, dejamos el aeropuerto con la alegr铆a de haber cumplido la misi贸n, ahora continuamos a Puerto Argentino.
Honor a nuestros H茅roes
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