Mostrando entradas con la etiqueta Montoneros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Montoneros. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Operación Algeciras: La unión patriótica

Algeciras, la Unión Patriótica






La Operación Algeciras fue un plan secreto de la Armada Argentina durante la Guerra de Malvinas para atacar buques británicos en la base de Gibraltar mediante minas submarinas colocadas por buzos. La operación fue concebida por el almirante Jorge Isaac Anaya y se mantuvo incluso oculta para gran parte del propio gobierno militar.
Lo llamativo de este suceso es que la parte operativa fue encomendada a  integrantes de Montoneros. El principal era Máximo Alfredo Nicoletti, acompañado por otros militantes: Antonio Nelson Latorre ("el Pelado Diego") y Abel Adolfo Ojeda ("el Marciano").Todos tenían experiencia en sabotajes y operaciones clandestinas. 
La participación de estos guerrilleros se explica porque tenían conocimientos especializados en explosivos y buceo táctico.
Esta situación constituye una de las paradojas más llamativas de la época: hombres que pocos años antes habían combatido a la Armada terminaron colaborando con ella en una operación contra el Reino Unido durante la guerra.
La operación nunca llegó a ejecutarse. A fines de mayo de 1982, la policía española detectó movimientos sospechosos de los integrantes del grupo en Málaga y Algeciras. Fueron detenidos antes de colocar las minas y posteriormente expulsados de España de manera discreta para evitar un conflicto diplomático.
Un detalle interesante es que varios investigadores sostienen que los servicios británicos habían interceptado comunicaciones argentinas y tenían conocimiento parcial del plan, aunque el papel exacto de la inteligencia británica en el fracaso de la operación sigue siendo discutido, pero como reyes de la inteligencia, lo más probable es que estuvieran al tanto.
La historia de Máximo Alfredo Nicoletti es una de las más sorprendentes de los años 70. Participó en operaciones de sabotaje contra la Armada. La más conocida fue el atentado de 1975 contra el destructor ARA Santísima Trinidad cuando colocó explosivos bajo la línea de flotación mientras el buque estaba amarrado. El barco sufrió daños importantes y debió permanecer largo tiempo en reparaciones.
Tras el golpe de 1976, la situación de Nicoletti cambió radicalmente. Fue detenido y, según distintas investigaciones, terminó colaborando con sectores de inteligencia de la Armada. Los detalles exactos de cómo se produjo esa colaboración siguen siendo objeto de debate entre historiadores y periodistas, porque existen versiones contradictorias y documentación incompleta.
La paradoja es extraordinaria: el mismo hombre que años antes había puesto bombas contra buques de la Armada ahora planeaba atacar un objetivo británico por encargo de esa misma Armada.
Nicoletti y su grupo viajaron a España haciéndose pasar por turistas. Desde hoteles de la Costa del Sol vigilaban los movimientos de los barcos británicos que entraban y salían de Gibraltar. El plan consistía en colocar minas lapa en el casco de un buque de guerra o de apoyo logístico británico y detonar las cargas cuando el barco estuviera en movimiento. Sin embargo, la policía española comenzó a sospechar de ellos. Las detenciones se produjeron antes de que pudieran ejecutar el ataque. España, que atravesaba una delicada transición democrática y buscaba mantener buenas relaciones tanto con Argentina como con el Reino Unido, optó por resolver el asunto discretamente: los argentinos fueron expulsados del país y el episodio se mantuvo en gran medida en secreto durante años.



Nicoletti aparece también en varios libros sobre Malvinas y operaciones especiales, entre ellos los del periodista Juan Bautista Yofre y del historiador británico Nigel West. Lo que hace tan singular su historia es que refleja las complejas y a veces contradictorias relaciones que surgieron durante la dictadura: antiguos enemigos terminaron colaborando en una operación de guerra contra un adversario externo. 
El principal impulsor —y, en rigor, el verdadero mentor político de la operación— fue el almirante Jorge Isaac Anaya, entonces comandante en jefe de la Armada y miembro de la Junta Militar. En contraste a algunas voces maliciosas que afirman que el almirante fue condescendiente con la política britanica en torno a Malvinas para que El Reino Unido de Gran Bretaña recuperara el poderío naval que Margaret Tatcher empezaba a desguazar, él quiso golpear a la Marina británica fuera del teatro de operaciones de Malvinas, llevando la guerra a Europa. Anaya encargó el diseño operativo al almirante Eduardo Morris Girling, responsable de Inteligencia Naval, quien seleccionó al personal y organizó los detalles de la misión.
Respecto al nombre, "Operación Algeciras" se llamó así porque la ciudad española de Algeciras, ubicada frente a Gibraltar, era la base desde donde operarían los comandos argentinos. Allí alquilaron vehículos, se alojaron en hoteles y realizaron las tareas de vigilancia sobre el tráfico naval británico. El objetivo real era Gibraltar, pero el nombre clave adoptó el de la ciudad española desde la cual se ejecutaría la misión.
Hay un detalle histórico interesante: la operación tenía cierta inspiración en las acciones de los buzos italianos de la Decima Flottiglia MAS durante la Segunda Guerra Mundial. Esos comandos habían atacado barcos británicos precisamente en Gibraltar y otros puertos mediterráneos mediante minas lapa colocadas por buzos. Nicoletti, además, era hijo de un veterano italiano de ese tipo de unidades, por lo que existía una conexión técnica y hasta familiar con aquella tradición de guerra submarina. 
Lo extraordinario es que, si la operación hubiera tenido éxito, probablemente habría sido el único ataque argentino realizado en suelo europeo durante la guerra por el Atlántico Sur pero, sobre todo, demostró que cuando los argentinos nos unimos más allá de nuestras diferencias ideológicas en favor de "la Patria primero", podemos darle una buena piña a nuestros enemigos.