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sábado, 9 de mayo de 2026

Operación encubierta: El desembarco secreto de 1966 en playa Vaca



Desembarco secreto en Bahía Vaca


La Operación Playa Vaca se gestó en las sombras de un tiempo turbulento, un capítulo épico en la historia de la Armada Argentina, donde se conjugaron la determinación y el sigilo para enfrentar un desafío latente desde hacía más de un siglo. Corría el año 1966, y la Argentina, gobernada por una junta militar tras derrocar al presidente Arturo Illia, veía cómo su paciencia ante los reclamos diplomáticos por la soberanía de las Islas Malvinas se agotaba. La sombra de una incursión británica, que se había extendido sobre las islas desde 1833, pesaba sobre las mentes de los estrategas navales.




El incidente del Vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas, secuestrado por un grupo de extremistas que lo desvió hacia el archipiélago, había agitado las aguas ya turbulentas. Era un recordatorio claro de que la situación en las Malvinas podría escalar sin aviso, y que la Argentina necesitaba estar preparada para un escenario de confrontación. Así, en los despachos oscuros de Buenos Aires, se trazó un plan que involucraría uno de los submarinos más veteranos de la flota, el ARA "Santiago del Estero", un ex-USS Lamprey de la Segunda Guerra Mundial, reconvertido en el custodio de una misión secreta.


El Vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas secuestrado por extremistas argentinos el 28 de septiembre de 1966 y desviado a Malvinas, donde bien mansitos se entregaron a las autoridades coloniales británicas.


El 28 de octubre de 1966, con sus motores diésel rugiendo bajo las olas, el ARA "Santiago del Estero" navegó en silencio por las gélidas aguas del Atlántico Sur. Bajo el mando del Capitán de Fragata Horacio González Llanos y del Capitán de Corbeta Juan José Lombardo, el submarino se acercó sigilosamente a la costa de la Isla Soledad, a tan solo 40 kilómetros de Puerto Stanley, la capital de la colonia británica. A bordo, doce hombres de la Armada, entre ellos el Teniente de Corbeta Oscar Héctor García Rabini, esperaban con tensión el momento de la acción.


Diagrama de la navegación realizada por el submarino S-12 ARA "Santiago del Estero" de la Armada Argentina durante la Operación "Playa Vaca" a finales de octubre de 1966.




Bahía Vaca, Isla Soledad (República Argentina)

El plan era claro: debían desembarcar en una playa remota, a pocos kilómetros al norte de la posición británica, para recolectar información vital para futuros desembarcos. La playa debía ser estudiada a fondo: su gradiente, los posibles obstáculos bajo el agua, las rutas de aproximación, todo debía ser cartografiado sin dejar rastro. En la penumbra de la noche, los hombres armaron sus kayaks sobre la cubierta del submarino apenas emergido, y el silencio se rompió solo por el suave golpeteo de las olas.


Dotación y plana mayor del submarino S-12 ARA "Santiago del Estero" de la Armada Argentina.

Llegada a la Base Naval Mar del Plata del S-12 ARA "Santiago del Estero" (SS-372 USS "Lamprey") desde Estados Unidos, año 1960 (Foto de Enrique Mario Palacio)


Los dos submarinos Clase "Balao", S-11 ARA "Santa Fe" y S-12 ARA "Santiago del Estero", que sirvieron en la Armada Argentina entre 1960 y 1971, no deben confundirse con los submarinos de la misma clase modernizados al estándar GUPPY IA, S-21 y S-22, que los reemplazaron a partir de 1971 y llevaban los mismos nombres. En esta imagen, se puede ver a los veteranos S-11 y S-12 al final de su vida útil en la Base Naval Mar del Plata, mientras que el nuevo S-22 ARA "Santiago del Estero", su reemplazo, se encuentra al fondo, preparado para asumir las tareas que sus predecesores dejaron atrás. El S-12 ARA "Santiago del Estero" se retira después de una década de servicio, habiendo sido protagonista de importantes misiones como la Operación "Playa Vaca", que quedó inscrita en la historia de la Armada Argentina.



El S-12 ARA "Santiago del Estero" de la Armada Argentina amarrado en el muelle de su apostadero en la Base Naval Mar del Plata.

La primera incursión fue un éxito. Los hombres desembarcaron y exploraron la costa, mapeando cada detalle. Sin embargo, la segunda noche trajo un giro inesperado. En la penumbra, García Rabini divisó a un kelper, un colono de las islas, observándolos desde la cima de un risco. Sabían que ser descubiertos podría desatar una crisis diplomática sin precedentes. Rápidamente, capturaron al isleño y lo maniataron mientras debatían qué hacer con él. Matarlo no era una opción; la misión era de inteligencia, no de combate. Pero tampoco podían arriesgarse a que el hombre alertara a las autoridades británicas.



Entonces, surgió una idea tan audaz como insólita: algunos tripulantes regresaron al submarino para buscar una botella de whisky del camarote del capitán. Regresaron al risco y obligaron al kelper a beber hasta dejarlo semiinconsciente, abandonándolo en el mismo lugar donde lo encontraron. Con la misión abortada para evitar mayores complicaciones, el grupo regresó al submarino, llevando consigo la valiosa información que habían recopilado.


El Vicealmirante Juan José Lombardo, nacido el 19 de marzo de 1927 en Salto, provincia de Buenos Aires, fue un protagonista clave en la historia de la Armada Argentina. Siendo Teniente de Corbeta, ocupaba el puesto de Segundo Oficial al mando del submarino S-12 ARA "Santiago del Estero" durante la exitosa Operación "Playa Vaca" en las Islas Malvinas, el 28 de octubre de 1966, una misión que quedó marcada como un hito en las operaciones de inteligencia argentina en el Atlántico Sur. El 15 de diciembre de 1981, ya con el rango de Vicealmirante, fue convocado por el entonces Jefe de Estado Mayor de la Armada, Almirante Jorge Isaac Anaya, a su despacho para recibir una misión que cambiaría el curso de la historia argentina: Malvinas.

La travesía de regreso a Mar del Plata fue tan sigilosa como su ida. A su llegada, se les ordenó un silencio absoluto sobre los eventos ocurridos. Ninguno de los participantes, ni siquiera a sus familias, debía contar lo que había sucedido en esas aguas gélidas del Atlántico Sur. La misión, a pesar de sus imprevistos, había sido un éxito. Los datos recabados quedaron en manos del Estado Mayor de la Armada, una herramienta estratégica que podría haberse convertido en clave si las negociaciones diplomáticas hubieran fracasado.


Los dos submarinos Clase "Balao", S-11 ARA "Santa Fe" y S-12 ARA "Santiago del Estero", que prestaron servicio en la Armada Argentina entre 1960 y 1971, no deben confundirse con los submarinos de la misma clase, modernizados al estándar GUPPY IA, S-21 y S-22, que los reemplazaron a partir de 1971 y portaban los mismos nombres. En esta imagen, se observa a uno de los primeros en plena navegación tras su llegada a Argentina, ya sin la pieza de artillería de proa que había sido desmontada como parte de su proceso de adaptación y modernización para las nuevas misiones en el Atlántico Sur.

Años después, el Capitán de Fragata García Rabini recordaría aquellos días con un orgullo sereno, consciente de la importancia de su misión. Aunque el informe de la Operación Playa Vaca no se utilizó directamente en la recuperación de las islas en 1982, quedó como testimonio del compromiso y la audacia de aquellos marinos, que desafiaron a la historia para mantener viva la llama de la soberanía argentina.

 

La historia de la Operación Playa Vaca permanece, entremezclada con la leyenda y la realidad, un episodio oculto en la vasta lucha por las Malvinas, donde un puñado de hombres se enfrentó al mar, a la oscuridad y a las sombras de una guerra que, aunque aún no había comenzado, resonaba con la fuerza de lo inevitable. Es un recordatorio de que la lucha por la soberanía no solo se libra en los campos de batalla, sino también en los silencios, las olas y el susurro del viento en una playa solitaria del Atlántico Sur.


El Capitán de Fragata retirado Oscar Héctor García Rabini, hoy con 83 años, es el marino argentino que, en 1966 y con el grado de Teniente de Corbeta, lideró una de las misiones más audaces de la Armada Argentina. Al frente de una incursión de Fuerzas Especiales, desembarcó en las costas de la Isla Soledad el 28 de octubre de aquel año, durante la secreta Operación "Playa Vaca". Desde las profundidades del océano, el submarino S-12 ARA "Santiago del Estero" los lanzó en una misión envuelta en el silencio y la penumbra, con el objetivo de recabar información vital para la defensa de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.


Plata Vaca, extremo Sur, imagen tomada desde el ARA "Santiago del Estero" por Miguel Salvatierra el 28/10/1966


El submarino Clase "Balao" ex-US Navy SS-372 USS "Lamprey", que había servido a la Marina de los Estados Unidos desde 1944 hasta 1960, fue transferido ese año a la Armada Argentina, donde tomó el nombre de S-12 ARA "Santiago del Estero". En la imagen, se le ve zarpando de la Base Naval Mar del Plata, sede de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina, donde operó hasta su reemplazo en 1971 por el S-22 ARA "Santiago del Estero", un submarino de la misma clase pero actualizado al estándar GUPPY IA. La llegada de esta nueva unidad marcó el fin de una era para el veterano submarino, que había sido parte de operaciones tan destacadas como la Operación "Playa Vaca", demostrando el compromiso de la Armada en la defensa de la soberanía nacional.


La fragata antisubmarina P-36 ARA "Piedrabuena" en la mira a través del periscopio del submarino ARA "Santiago del Estero" en unas maniobras de combate.


Traspasando carga entre el submarino ARA "Santiago del Estero" y el destructor D-10 ARA "San Luis"

El S-12 ARA "Santiago del Estero" navegando en superficie rumbo a su objetivo. Puesto a que era un Clase "Balao" que no había recibido la modificación GUPPY IA, carecía de snorkel y baterías de alta resistencia, y por lo tanto era un submarino que aún debía operar como los de la Segunda Guerra Mundial, mayoritariamente en superficie, por lo menos en horas de la noche y zonas fuera de peligro






viernes, 15 de julio de 2022

ARA: La incursión del ARA Santiago del Estero en 1966

Incursión a la isla Soledad, 1966





El 28 de octubre de 1966, 12 argentinos pisaban las costas de la Isla Soledad concretando una de las misiones mas secretas de la Armada, ese día se producía el desembarco secreto en Malvinas. El submarino "ARA Santiago del Estero" se encontraba junto a la mayor parte de la flota Argentina en aguas cercanas a la Península Valdés haciendo los rutinarios ejercicios anuales, este viejo submarino de fabricación estadounidense que circulaba con 85 tripulantes a bordo, a su mando se encontraban el capitán de fragata Horacio González Llanos y el capitán de corbeta Juan José Lombardo. Cuando toda la flota emprende el regreso a la Base Mar del Plata, Llanos y Lombardo reciben una orden secreta del almirante Benigno Ignacio Varela, jefe de la Armada Argentina en 1966 de tomar rumbo hacia las Islas Malvinas para buscar y mapear posibles zonas para virtuales desembarcos. A excepción de Llanos, Lombardo y otros 2 oficiales, el resto de la tripulación desconocía que su rumbo no era Mar del Plata. El 28 de octubre de 1966, el ARA Santiago del Estero se encontraba frente a las costas de la Isla Soledad a solo 40 Km de Puerto Stanley. Debido al incidente de Septiembre de 1966 con la frustrada incursión aérea civil llamada "Operación Cóndor", se esperaba algún tipo de patrullaje costero por parte de la defensa británica, sin embargo la zona parecía desierta. Llanos y Lombardo se pusieron al frente de 2 botes con 6 tripulantes cada uno para buscar zonas aptas para lanchas de desembarco, el primer intento fue frustrante, ambos botes se perdieron y obligaron al submarino a navegación de superficie hasta dar con ellos. Una segunda incursión parecía funcionar de maravillas hasta que ocurrió algo inesperado y que no había sido considerado, el ser descubiertos por un civil. Cuando los 12 hombres se encontraban en la playa se dieron cuenta que un campesino los observaba desde un pequeño risco. Rápidamente salieron en su búsqueda, lo capturaron y ataron mientras decidían que hacer con él, si bien no parecía entender que estaba pasando decidieron no correr riesgos, pero matarlo era demasiado castigo, allí surgió una idea que si bien parecía descabellada y absurda, fue la mejor opción. Fueron al submarino a buscar la botella de whisky del camarote del capitán y obligaron al Kelper a bebérsela, este fue abandonado casi desmayado en el lugar donde fue descubierto y rápidamente se abortó la misión. El ARA Santiago del Estero emprendió su regreso, desde Buenos Aires se los obligó a tomar el compromiso de no relatar este suceso ni siquiera a sus familias, al parecer el Kelper no contó lo sucedido o nunca le creyeron. Este secreto permaneció como tal hasta que 30 años después del hecho, el propio Lombardo lo hizo público. En 1982, el propio Lombardo fue el encargado de diseñar el desembarco de la "Operación Rosario" que el 2 de abril se coronó con el desembarco de las fuerzas argentinas en Malvinas, la playa mapeada no fue utilizada.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Biografía: Andrew P. Legg y su fallida incursión terrestre a la BAN Río Grande

Malvinas 35 ~ Capitán Andy


Andy Legg


William y Joan Legg se casaron en 1943 en la Isla de Wight y tuvieron su primer hijo en 1946. Casi diez años después, en 1954, nació Andrew.

Andy fue comisionado como segundo teniente en el Regimiento Real de Hampshire el 3 de octubre de 1976 y sirvió en Irlanda del Norte y Omán. En el momento de la invasión de las Malvinas era Capitán en el Escuadrón B 22 SAS (6 Tropas).

Hubo muchos aspectos de la Guerra de las Malvinas y de algunos se habló menos que de otros. La Operación Plum Duff ha sido descrita como las misiones más audaces que jamás haya realizado el Regimiento. Si uno mira Bear Grylls, podría esperar que estos hombres de la élite de la élite en el SAS pudieran hacer cualquier cosa, en cualquier lugar, pero siguen siendo humanos y nunca es tan simple.

La Operación Mikado planeada por el brigadier Peter de la Billière era un plan para destruir a los tres Exocets restantes del país, cinco cazas de ataque Etendard que los llevaban y para matar a los pilotos en sus habitaciones. La idea era aterrizar aproximadamente 55 soldados del SAS en dos Lockheed C-130 Hercules en la pista de Rio Grande. Uno de ellos había destruido el HMS Sheffield. Se pensó que si se sacaba otro portaaviones, Gran Bretaña seguramente perdería la guerra. Los aviones C-130 se mantendrían en la pista con los motores en marcha y listos para recoger a los hombres del SAS una vez cumplida su misión. Si el avión no sobrevivía, las tropas lo llevarían hasta la frontera chilena a unas 50 millas de distancia.

La Operación Plum Duff fue dirigida por Andy y constaba de ocho hombres de este regimiento de primera. Suena bien en teoría, ¿no? El plan era averiguar todo lo posible sobre la base aérea enemiga en Río Grande en Tierra del Fuego como preparación para el asalto principal.

La tripulación del Sea King en el que viajaban estaba entrenada para volar con gafas de visión nocturna. Partieron del HMS Invincible en la noche del 17 al 18 de mayo en un helicóptero desmantelado que se hundiría en aguas profundas una vez que los hombres fueran arrojados, una misión de ida ya que tendrían que acercarse tanto a la base.

El invierno en el Atlántico Sur es brutal. No iba a ser tan simple por muy bien entrenados que estuvieran estos hombres, pero una serie de eventos llevaron no solo a que se abortara la misión, sino al regreso seguro de los hombres para que no todo estuviera perdido. Andy debería estar muy orgulloso de eso.

A medida que se acercaba a la costa argentina después de cuatro horas, la niebla redujo la visibilidad de vuelo a menos de una milla. En la aproximación a solo doce millas del punto de descenso planeado del SAS, la visibilidad se redujo aún más y el piloto se vio obligado a aterrizar. Andy estaba convencido de que habían sido detectados por una patrulla argentina y no estaba de acuerdo con el piloto en cuanto a su posición exacta. El equipo de SAS fue depositado en la costa sur de Bahía Inútil, el plan para hundir el helicóptero en aguas profundas salió mal y luego de que se estrellara en la playa, la tripulación prendió fuego al helicóptero y detonó cargas explosivas antes de salir del escena.

Según fuentes argentinas, el helicóptero fue rastreado por el radar del destructor ARA Bouchard, fueron retumbados y la noticia fue retroalimentada a la base de Río Grande. La falta de inteligencia significaba que las fuerzas británicas no tenían una idea clara de cómo se defendía Río Grande, ni información sobre cómo estaba organizada la base, ni dónde se almacenaban los Exocets ni dónde estaba el desorden del piloto. Tampoco tenían garantía de que los misiles estuvieran almacenados allí. La Operación Mikado fue vista por hombres SAS experimentados como una misión suicida e imposible de llevar a cabo. Los argentinos tenían mejor equipo de radar de lo que se pensaba.

A 64 kilómetros de Argentina, en Chile, los hombres solo tenían raciones para 4 días. No completamente seca por una caída anterior en paracaídas al mar, la niebla fue reemplazada por aguanieve que ya traía su propia humedad. Solo les quedaban 3 horas de oscuridad para abrirse camino y las tropas cubrían menos de 1½ millas por hora. He marcado ese terreno y no estoy seguro de cómo alguno de nuestros hombres logró marcar su tierra desigual e implacable en la oscuridad. Llevaba una botella de agua que estos hombres llevaban cerca de 80 libras, incluidos explosivos y temporizadores, el Armalite M15 estándar y una pistola Browning de 9 mm.

Tenían dos mapas, uno era una hoja endeble que parecía haber sido sacada de un atlas escolar de la década de 1930. El segundo fue la edición de 1943 de un mapa argentino con el sello "Cambridge University Library 1967". A pesar de un hombre enfermo con fiebre alta y falta de inteligencia y raciones, una vez que lograron llegar Hereford (cuartel general del SAS) increíblemente, ¡les ordenó continuar! Para entonces, Andy y su equipo habían llegado a la conclusión de que Hereford siempre había estado dispuesto a descartarlos.

Finalmente, la misión abortó, se les dio una cita y esperaron con anticipación el 22 de mayo, pero 3 días después todavía no había nadie a la vista. El 26 de mayo, Andy y otro policía partieron hacia Porvenir, el pueblo más cercano, a más de 50 millas de distancia. Esa noche se toparía con los hombres de la SBS que se suponía que iban a rescatar a su tropa. Nadie hasta el día de hoy sabe por qué no se hizo ningún intento de recoger a esos hombres. El 30 de mayo, los ocho hombres, ahora vestidos de civil y en el más estricto secreto, abordaron una avioneta con destino a Santiago. El 8 de junio se les ordenó regresar a casa. Andy dejó el ejército poco después.

Se están planteando muchas preguntas sobre esta guerra, algunas de las cuales aún salen a la luz. La regla de los 30 años protege mucho, pero como ocurre con todas las cosas en la vida, la verdad siempre saldrá a la luz, sin importar cuánto la gente trate de suprimirla. Por lo que he leído, Andy parece haber sufrido una "culpa de superviviente" como muchos hombres que conozco de esa época. Sus medallas quedaron en el ático acumulando polvo hasta que salieron a subasta este año. No debemos asumir que eso lo hace sentir menos orgulloso de lo que intentó lograr y el destino es lo único que decide quién vive y quién muere ……… .. Andy sobrevivió y sigue viviendo con su esposa e hijos. 


Falklands 35

sábado, 12 de enero de 2019

Operación Mikado: Destrucción y asesinatos fallidos en Río Grande (2/2)

Nombre en clave Operación Mikado


Parte I | Parte II

Weapons and Warfare







El punto de entrega previsto para el equipo de las Fuerzas Especiales había sido un punto cercano a una estancia aislada a doce millas al noroeste de la base aérea de Río Grande. En el clima cada vez más adverso y el deterioro de la visibilidad, Hutchings colocó su avión a menos de siete millas de la zona de caída designada, cerca de una granja aislada llamada Cerro Seccion Miranda, Tierra del Fuego. En estas circunstancias, este fue un gran logro para la tripulación del Sea King.

El capitán del SAS había estado escuchando y hablando con la tripulación del Sea King durante todo el vuelo. Cuando aterrizaron, avanzó hasta el frente del helicóptero para que Wiggy Bennett pudiera señalarle su ubicación exacta en el mapa. Después de unos momentos, el capitán "A" anunció que estaba abortando la misión.

El líder del SAS dijo que no confiaba en que el avión estaba exactamente donde Wiggy lo declaró. El oficial de SAS sintió que al no estar seguro de dónde estaba, los riesgos se habían vuelto demasiado grandes. El capitán "A" se negó a aceptar que la referencia de cuadrícula de su posición era precisa, a pesar de que el equipo de navegación del helicóptero se había actualizado en un punto de referencia conocido solo quince minutos antes. A pesar de los "mejores esfuerzos" de la tripulación de Fleet Air Arm para persuadirlo de lo contrario, el Capitán "A" decidió abortar la misión y le pidió a Hutchings que lo llevara a él y a sus hombres a Chile.

El capitán 'A' dio la noticia a sus hombres, tres de los cuales ya se habían retirado del Sea King a tierras argentinas. "Lo siento", gritó, "es Chile después de todo". Con estas palabras, el atrevido ataque contra la base aérea argentina llegó a su fin.

Los soldados volvieron a embarcarse y el Rey Marino volvió a despegar. El peligro, sin embargo, estaba lejos de terminar. Todavía estaban en territorio enemigo, su combustible era extremadamente bajo y la visibilidad era casi cero. La prioridad ahora era cruzar a Chile lo antes posible, antes de que los argentinos descubrieran su presencia.

Poco después de que Hutchings despegara, ya que se vio obligado a subir a una altitud más alta para pasar sobre la cordillera de Carmen de Silva que separa el sur de Argentina de Chile, el receptor de advertencia de radar del Sea King comenzó a chirriar insistentemente en los auriculares de las tripulaciones, alertándolos de El hecho de que habían sido detectados por un radar hostil. Solo podían rezar para que los argentinos en Río Grande descartaran el contacto de radar como uno de sus propios aviones.



Aparición sospechosa. Los restos del helicóptero Sea King, cayeron en 1982 en Punta Arenas. Ahora sabemos que era parte de la Operación Mikado.


"La aeronave había sido detectada, los argentinos en Río Grande sabían que había una aeronave que se movía lentamente en un vector de apertura desde el área de la base aérea", señaló Hutchings. “La tensión en el avión se caracterizó por nuestro silencio cercano. Nuestro largo tránsito de Invencible a la costa argentina había sido un asunto bastante platicador, pero ahora nuestro silencio estaba salpicado únicamente por el diálogo esencial. "Todo el tiempo, estábamos cerca de ser hipnotizados por los pulsos del radar en nuestros audífonos".

Varios terribles minutos más tarde, durante los cuales la tripulación temía ser volada del cielo en cualquier momento por un misil tierra-aire, el Sea King finalmente cruzó al espacio aéreo chileno. El estado de combustible del helicóptero era ahora peligrosamente bajo.

Durante la planificación de la operación, se seleccionaron tres ubicaciones potenciales para aterrizar y destruir el helicóptero. Cuál de estos sería elegido realmente por la tripulación del helicóptero dependería de una combinación de factores, incluida la cantidad de combustible disponible en ese momento y la observación visual. Como sucedió, el combustible fue el factor determinante.

Se acordó que primero se debería dejar el SAS para hacer su escape por separado, y luego Hutchings encontraría un lugar seguro para aterrizar y destruir al Sea King lo más lejos posible del equipo de SAS. Cuando Hutchings colocó el helicóptero firmemente en suelo chileno, acusó al Capitán del SAS donde estaban ahora. El Capitán "A" acordó que este era el mejor de los tres lugares propuestos para el aterrizaje, ya que era el único que permitía el acceso directo a la tierra de Argentina, si eso fuera necesario más adelante.

Después de que el SAS hubiera desembarcado, Hutchings siguió volando hasta que encontró una playa aislada en Agua Fresca, a unas once millas de la ciudad de Punta Arenas, para bajar su avión.

En la planificación original de la misión, se había decidido que el helicóptero sería abandonado en aguas profundas. Después de cortar los agujeros en el fuselaje de la aeronave con un hacha y un cuchillo de supervivencia, Hutchings sacó la aeronave al mar y la dejó caer suavemente sobre un mar plano, con el objetivo de nadar hasta la orilla. Pero tan tranquila era el agua, el Rey del Mar se negó a hundirse. Hutchings no tuvo más remedio que volar en helicóptero de regreso a la playa y destruir la máquina, junto con todo el equipo sensible, con explosivos y combustible.
Durante los ocho días siguientes, los tres hombres se dirigieron a la solicitud de las autoridades chilenas. Se organizó una rueda de prensa en la que Hutchings hizo una declaración preparada. En esto, repitió una vez más la historia dada a las autoridades chilenas: “Durante la patrulla marítima experimentamos una falla en el motor. Debido a las condiciones climáticas adversas, no fue posible regresar a nuestro barco en estas condiciones. Por eso buscamos refugio en el país neutral más cercano ”.

La prensa no estaba convencida. Con la especulación intensificada, ese mismo día, los tres hombres fueron expulsados ​​apresuradamente del país por funcionarios de la embajada.

En los años posteriores a la operación, Hutchings descubrió la suerte que él y los demás a bordo de "Victor Charlie" habían sido:

“A lo largo de los años he conocido a varios antiguos reclutas, soldados profesionales y marines cuyo papel en 1982 fue la defensa de los aeródromos y los tanques de almacenamiento de combustible de aviación en la Patagonia. Ahora conozco las disposiciones detalladas de los despliegues de tropas argentinas en esa región durante la guerra.

"Cuando nos dirigimos hacia el norte alrededor de la plataforma de gas en el campo Carena, nuestro avión fue detectado por una de las dos fragatas argentinas que patrullaban cerca de la costa y no más de tres millas de distancia de" Victor Charlie ". El rendimiento de nuestro receptor de advertencia de radar de primera generación, bastante rudimentario, fue deficiente y no pudo detectar la propagación del radar del barco. El barco no nos pudo comprometer debido a nuestra proximidad a la plataforma de gas. Luego, cuando volamos hacia el sur a través de la bahía de San Sebastián, llegamos a un cuarto de milla de un depósito de combustible de aviación que fue fuertemente defendido por una compañía de marines. Oyeron la aeronave, pero gracias a la niebla no pudieron verla, también porque estábamos dentro del alcance de sus armas. También se desprende que el lugar de aterrizaje previsto fue defendido por una compañía de marines, un aterrizaje allí probablemente habría resultado en la destrucción del helicóptero. Además, hubo frecuentes patrullas de los alrededores a pie, vehículo y helicóptero.

“Los argentinos tenían la zona costera patagónica sembrada bastante apretada utilizando infantería, armaduras, artillería, ingenieros, aviación y buques de guerra. Los planificadores militares argentinos anticiparon por mucho tiempo los intentos de interrumpir las operaciones aéreas argentinas a través de actos de sabotaje en los aeródromos y las existencias de combustible de nuestras Fuerzas Especiales, y se asignaron a la defensa del área unos 10.000 soldados. No había inteligencia disponible para la Fuerza de Tarea de ninguna de las defensas militares y actividad en la Patagonia, estábamos volando a ciegas ".

El fracaso de Plum Duff convenció a los comandantes británicos de que la Operación Mikado, el asalto aéreo a gran escala en la base aérea de Río Grande, ya no era una propuesta práctica. El plan fue abandonado silenciosamente.

Trágicamente, la amenaza mortal planteada por Exocet se subrayó el 25 de mayo, cuando los Super Étendards que operan en Rio Grande obtuvieron otro éxito, hundiendo el gran barco de contenedores Atlantic Conveyor. Sin embargo, podría haber sido aún peor. Se cree que este Exocet primero se fijó en el HMS Invincible, que estaba en la misma área, pero en el último momento fue expulsado por "paja": tiras de papel de aluminio disparadas al aire para confundir el radar a bordo del misil.

Sin embargo, en retrospectiva, fue tan bueno como la misión de destruir a los Super Étendards y sus misiles Exocet habían sido cancelados. Después de la guerra, se descubrió que la base de Río Grande había sido defendida por no menos de cuatro batallones de marines bien entrenados, mucho más de lo que el SAS había anticipado. Al mismo tiempo, los aviones Super Étendards se habían trasladado, a principios de mayo, a revestimientos fortificados colocados a lo largo de la carretera costera, cada uno fuertemente defendido.

Si Mikado se había adelantado, el apodo sardónico dado a la operación por parte de los miembros de la unidad de élite, "Certain Death", bien podría haber demostrado ser demasiado preciso.

domingo, 6 de enero de 2019

Operación Mikado: Destrucción y asesinatos fallidos en Río Grande (1/2)

Nombre en clave Operación Mikado

Parte I | Parte II


Weapons and Warfare



Aviones de transporte nocturno de Hércules C130K de la RAF



 El 26 de mayo de 1982, tres hombres con ropa civil adquirida apresuradamente dieron una conferencia de prensa a los medios de comunicación del mundo en una sala de recepción en la embajada británica en la capital chilena, Santiago. Los tres eran la tripulación de un 846 Naval Air Squadron Westland Sea King HC. 4 helicópteros (número de serie ZA290 y VC codificado) que operaban desde el portaaviones HMS Invincible.

Unos días antes habían aterrizado cerca de la pequeña ciudad costera de Punta Arenas, en el extremo sur de Chile. 1 Leyendo de una declaración preparada, uno de los hombres, el piloto de Royal Marine, el teniente Richard Hutchings, explicó que su helicóptero había desarrollado una falla mientras estaba en una patrulla de rutina, lo que lo obligó a desviarse a Chile. Sin embargo, ni una palabra de la declaración fue cierta.

Justo después de las 11.00 horas del 4 de mayo de 1982, un misil Exocet golpeó y hundió al destructor Tipo 42 HMS Sheffield. El ataque envió ondas de choque a través de la Fuerza de Tarea. Si alguno de los dos portaaviones británicos, Hermes o Invencible, sufriera una suerte similar, la recuperación de las Islas Falkland sería mucho más difícil, si no imposible. Pronto se descubrió que Argentina poseía al menos tres más de los misiles mortales. Habría que hacer algo para eliminar lo que ahora se consideraba la mayor amenaza para toda la expedición. Con el nombre de la Operación Mikado, la solución propuesta fue volar dos aviones RAF Lockheed C-130 Hércules, cargados con unos cincuenta y cinco efectivos de SAS fuertemente armados, y aterrizarlos directamente en la pista de aterrizaje de la base aérea de Río Grande en el sur de Argentina Región de fuego. La inteligencia sugirió que este aeródromo era el hogar de los Super Étendards equipados con Exocet de la armada aérea argentina.

Una vez en tierra, las tropas británicas destruirían los aviones enemigos y los misiles Exocet que encontraron. Los soldados del SAS que sobrevivieron al asalto luego se dirigieron a pie al vecino Chile. Aunque técnicamente neutral, la larga enemistad de Chile con Argentina significaba que la primera estaba ayudando en secreto al esfuerzo de guerra británico.

Quizás no sorprendentemente, cuando el comandante, el brigadier Peter de la Billiere, presentó el plan a los hombres del SAS, muchos lo calificaron de inmediato como "Operación de muerte segura". Y cuando el primer oficial de SAS elegido para liderar el asalto señaló que Mikado era efectivamente una misión suicida, fue reemplazado de inmediato. Sin embargo, y pese a los enormes riesgos políticos de emprender una acción militar directa contra el territorio continental argentino, se juzgó que la amenaza a la Fuerza de Tarea de los Exocets superaba los inconvenientes. La operación recibió luz verde.


helicoptero Westland Sea King HC. 4
Pero si Mikado tuviera la más mínima posibilidad de éxito, tendría que llevarse a cabo un reconocimiento visual inicial del terreno en Río Grande, sobre todo para confirmar que los Super Étendards se basaban en ellos y medir la fuerza de las defensas. en la base aérea. Con ese fin, se ideó la operación Plum Duff, algo excéntrica.

Esto implicaría un helicóptero Sea King de la Fuerza de Tarea que realiza un vuelo peligroso de largo alcance a través del Atlántico Sur hasta Tierra del Fuego con una patrulla SAS de nueve hombres. Una vez que aterrizaron, su tarea era establecer un puesto de observación encubierto y monitorear la actividad en la base aérea de Río Grande, enviando información por radio a los comandantes británicos. Si se presentaba la oportunidad, la patrulla SAS iba a destruir a los Super Étendards.

Sería una misión de una sola vía para la tripulación del Sea King ya que el helicóptero no podría llevar suficiente combustible para regresar al Grupo de trabajo. Una vez que dejaron el equipo de SAS, volarían a Chile neutral y, después de ocultarse durante una semana para ocultar el verdadero propósito de su misión, se entregarían a las autoridades chilenas.

Con los aterrizajes planeados de las fuerzas británicas en las Malvinas para retomar las islas programadas para el 21 de mayo, período durante el cual los barcos británicos serían más vulnerables al ataque de Exocet, no había tiempo que perder.

Se pidió a los voluntarios que volaran el SAS. El teniente Richard Hutchings RM se adelantó. Una vez elegido, el teniente Alan Bennett (conocido como "Wiggy") y el líder de la tripulación aérea Pete Imrie completaron su tripulación.

Los peligros que enfrentaban los hombres eran enormes. La Fuerza Aérea Argentina tenía un escuadrón de aviones de combate Mirage estacionados en el sur del país, listo para interceptar a cualquier intruso, así como numerosos cañones antiaéreos controlados por radar. Las distancias involucradas también fueron enormes. Por lo tanto, obtener un Sea King completamente cargado en el área objetivo presentaría un desafío formidable.

También le quedó claro a Hutchings que el propio equipo de SAS estaba profundamente dividido sobre la viabilidad de Plum Duff. "A medida que pasaba el tiempo", revela Hutchings, "se hizo evidente que había cierta inquietud dentro del equipo sobre aspectos de la misión. Habiendo escuchado una serie de desacuerdos que me preocuparon, sentí que antes de partir tenía que compartir mis observaciones con el Capitán "A" [primer nombre Andy, el oficial de SAS al mando de la misión] y el Capitán de HMS Invincible en cuanto a su aparente inquietud. "No pude evitar pensar que la operación estaba destinada a tener un comienzo poco propicio".

Bajo el manto de la oscuridad, y protegido por una pantalla de buques de guerra escoltantes, el HMS Invincible, escoltado por la fragata Tipo 22, el HMS Broadsword, había navegado hacia el oeste y tan cerca de la costa sudamericana como su capitán se atrevió. Apenas quince minutos después de la medianoche del 18 de mayo de 1982, con los soldados del SAS embarcados, el Sea King se levantó de la cubierta de vuelo y desapareció en la noche sin luna.

Volando a una altura de poco más de cincuenta pies para evitar la detección del radar, el vuelo transcurrió sin incidentes. Pero a medida que se acercaban a la costa irregular de Tierra del Fuego, las cosas empezaron a ir mal. La niebla espesa comenzó a acercarse. Incluso con la ayuda de sus gafas de visión nocturna, la navegación en la oscuridad se volvió difícil. Entonces, de repente, una luz brillante iluminó el cielo a unos kilómetros por delante de ellos.

"Inicialmente incapaz de distinguir su forma, continué volando en el mismo rumbo, pero reduje la aeronave a sesenta nudos", recordó Hutchings. “Cuando aproximadamente a cuatro millas de distancia me di cuenta, para mi horror, que la luz era una llama larga, una llamarada que ardía desde el extremo de una torre en una plataforma de gas exploratoria; Nos habíamos tropezado con un campo de gas en alta mar argentino ".

Se requería un desvío para evitar ser visto por aquellos en la plataforma, lo que reduciría aún más su combustible cada vez más reducido. Siguió más mala suerte, y cuando el helicóptero llegó a tierra, la niebla había empeorado considerablemente.

"La visibilidad se deterioró rápidamente con cada milla que pasaba", continuó Hutchings. "Sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que se me agotaran las referencias visuales externas para volar el avión". Subir el avión por encima de la capa de niebla nos habría expuesto a la detección por el radar que se sabe está en Río Grande y, por lo tanto, no era una opción. Quedando rápidamente sin ideas y opciones, aterricé la aeronave con la certeza de que sería mi última oportunidad para hacer un aterrizaje seguro mientras mantengo el control total "

sábado, 4 de noviembre de 2017

Operación encubierta: Cuando la guerra casi llega a Gibraltar

La guerra de Malvinas casi llega a Gibraltar

Por Giles Tremlett | The Guardian


Uno de los almirantes argentinos que envió a su país a la guerra con Gran Bretaña sobre las islas Malvinas ha admitido que envió un equipo de saboteadores para hundir un barco de la Royal Navy en Gibraltar.


El almirante Jorge Anaya, un ex miembro de la junta militar que comandó la armada argentina en el momento de la guerra, dijo que ordenó expresamente la misión. Fue frustrado por la policía española horas antes de que el equipo planeara adjuntar minas de lapa a un barco británico.

"La operación se llevó a cabo en total secreto", dijo el almirante a los productores de un documental que se exhibió en los cines españoles anoche.

La operación Algeciras estuvo a punto de hundir un barco británico con minas de fabricación italiana que habían sido traídas a España desde Argentina en una valija diplomática.

El equipo llegó a España y se estableció en la costa sur cerca de Gibraltar, donde pasó casi un mes mirando posibles objetivos y esperando permiso para atacar.

El almirante Anaya dijo que rechazó tres solicitudes separadas para hacer explotar diferentes buques en Gibraltar antes de finalmente dar el visto bueno.

En una ocasión, se le negó permiso al equipo para atacar un barco de transporte de la Royal Navy y una fragata en caso de que arruinasen las conversaciones, dirigidas por el secretario de Estado de los Estados Unidos, Alexander Haig, para resolver la crisis.

"Decidimos que podíamos detener algún tipo de acuerdo de paz si seguíamos adelante", dijo Máximo Nicoletti, uno de los cuatro buzos de equipo que fue entrevistado para el documental.



El Sr. Nicoletti fue un ex guerrillero antigubernamental que una vez hizo explotar un barco de la armada argentina pero que fue capturado, se convirtió en agente militar y vivía en Miami.

Unas horas después de que el equipo dejara pasar la oportunidad de atacar a la fragata y el barco de transporte, un submarino británico hundió el crucero argentino General Belgrano, matando a más de 320 marineros y terminando de manera efectiva las negociaciones de paz.

 El equipo esperó casi un mes para que apareciera otro objetivo. Se hicieron pasar por pescadores en un pequeño bote de goma mientras flotaban en la ciudad española de La Línea, que está al lado del Peñón de Gibraltar.

Finalmente vieron una fragata de la Marina Real entrar en el puerto y acordaron atacar al día siguiente. "Nuestro objetivo era colocar las cargas, darles tiempo para explotar, obtener los automóviles, conducir a Barcelona y desde allí cruzar a Francia. Íbamos a volar de regreso a Argentina desde Italia", dijo Nicoletti.

Pero cuando el equipo fue a renovar su alquiler de coches por la mañana, encontraron a la policía española esperándolos.

"Fue el mismo día en que los autoricé a seguir adelante [con el ataque]", dijo el almirante Anaya.

Los buzos recibieron instrucciones estrictas, en caso de captura, para decir que estaban actuando por su propia iniciativa.

Nigel West, un escritor británico que se especializa en operaciones encubiertas, dijo al equipo de documentales que Gran Bretaña sabía acerca de la trama debido a conversaciones telefónicas entre la embajada de Argentina en Madrid y Buenos Aires.

Dijo que, después de las tensas discusiones del gabinete de guerra sobre si se podía confiar en España, la información se transmitió a Madrid.

El documental, sin embargo, afirma que los oficiales de policía que arrestaron al equipo argentino no tenían idea de quiénes eran los miembros ni por qué estaban allí.


domingo, 15 de marzo de 2015

Incursión del SAS en la isla Bordón

Incursión en Pebble Island
Wikipedia




Fecha de 14 a 15 may 1982
Ubicación Pebble Island-isla Bordón, Islas Malvinas
Resultado victoria británica
Beligerantes
Argentina vs Reino Unido
Comandantes
Teniente Ricardo Marega (Argentina) - capitán John Hamilton (UK)
Fuerza
Aproximadamente 150 efectivos, incluidos los no combatientes (fuentes británicas) [1]
31 soldados
(Fuentes argentinas) [2] 45 soldados del SAS y un observador de fuego naval
Destructor HMS Glamorgan
Muertes y pérdidas
1 muerto
(Ninguno según fuentes argentinas) [3]
11 aviones destruidos 2 heridos [4]


El Raid en Pebble Island tuvo lugar el 14 hasta 15 mayo 1982 durante la Guerra de las Malvinas. Pebble Island es una de las Islas Malvinas más pequeños, se extiende al norte de la isla Gran Malvina.


Trasfondo

Inmediatamente después de los argentinos se habían apoderado de las Islas Malvinas establecieron una pequeña base aérea, Aeródromo Auxiliar Calderón, [2] en Pebble Island (nombre de Argentina: isla Borbón), utilizando la pista de aterrizaje local en el que se basaba aviones de ataque a tierra ligeros FMA IA 58 Pucará y algunos T-34 Mentors. El reconocimiento por estos aviones podrían haber puesto en peligro las maniobras de la Royal Navy antes de su desembarco previsto en la Isla Soledad.

Elementos del Servicio Aéreo Especial ("SAS"), que se embarcaron en el HMS Hermes, se encargaron de eliminar la amenaza, con apoyo naval de la fragata Tipo 22 HMS Broadsword como escolta defensivo del Hermes y el destructor clase County HMS Glamorgan para proporcionar apoyo de fuego naval con su cañón Mark 6 de 4.5 pulgadas. El fuego de Apoyo Naval Forward Observer (NGSFO) que era responsable de la coordinación de la ayuda del fuego naval fue el capitán Chris Brown RA de 148 Batería 29 Commando Regimiento Real de Artillería.

Intenciones iniciales

Las intenciones iniciales eran para una inserción aérea de una fuerza grande como Escuadrón desde el Hermes utilizando personal del Escuadrón D, 22 Regimiento. La partida de ataque destruiría los aviones desplegados, localizando el radar, personal de tierra y de la guarnición de protección de la fuerza antes de que helicópteros exfiltraran para regresar a la cubierta antes del amanecer.


Reconocimiento

El reconocimiento de la redada se llevó a cabo por personal de la Tropa Barco de Escuadrón D, la realización de una infiltración por canoas Klepper. La patrulla encontró que fuertes vientos en contra aumentarían el tiempo necesario para volar en desde el punto del lanzamiento del Hermes, lo que retrasaría el tiempo en el blanco y reduciendo la ventana ofensiva a disposición de treinta minutos, en lugar de los noventa estaba previsto. A la luz de esta información, la planificación hizo hincapié en la importancia de la destrucción de la aeronave como una prioridad, con el apoyo al personal como una prioridad secundaria.

La redada

Durante la noche del 14 de mayo, dos helicópteros Sea Westland Rey HC4 de 846 Naval Air Squadron, parte de la fuerza de helicópteros Commando, partieron con 45 miembros del Escuadrón D a bordo. El punto de entrega era de 6 km (3,7 millas) de la pista de aterrizaje en Pebble Island. Montaña Tropa fue encargado de la destrucción de la aeronave argentina, mientras que el resto del personal actuaron como una fuerza de protección, asegurando enfoques de la pista de aterrizaje, y la formación de una reserva operacional.



El grupo de asalto descargado más de 100 bombas de mortero de 81 mm L16, cargas explosivas y armas 66mm Rocket CALOR L1A1 Luz anti-tanque para llevar a la zona de combate de los helicópteros, con cada hombre en el partido de ataque que lleva al menos dos bombas de mortero. Para las armas pequeñas, se utilizaron fusiles M-16, algunos con underslung lanzagranadas M203. Navegación enfoque fue realizado por un miembro de la Tropa Barco que había llevado a cabo el reconocimiento.



A medida que el grupo de ataque se acercó a la meta vieron a un centinela argentino, pero no se observaron, lo que les permite entrar en la meta y ponen cargas sobre las siete de la aeronave. Una vez que toda la aeronave se había preparado el equipo de allanamiento abrió fuego contra los aviones con armas pequeñas y cohetes L1A1. Todos los aviones fueron dañados, con algunos que tienen sus trenes de aterrizaje palo derecho. Después de esta señal Glamorgan comenzó a bombardear las posiciones argentinas en el campo de aviación mediante rondas de alto poder explosivo, ir a las tiendas depósito de municiones y combustible.

La fuerza de la defensa no participó hasta que todo el grupo de ataque se había reagrupado y se prepara para mudarse. Un soldado británico fue golpeado y herido, mientras que el grupo de asalto devolvió el fuego usando armas pequeñas y lanzagranadas M203, lo que resulta en la muerte del Comandante argentino (de acuerdo a las evaluaciones británicas) y la supresión de cualquier esfuerzo defensivo.

La versión argentina afirma que sus marines permanecieron en refugios durante el bombardeo Glamorgan, por lo que no pudieron hacer frente a la SAS en combate. Los británicos heridos fueron el resultado de la metralla de la explosión de los cargos liquidados por los argentinos bajo la pista de aterrizaje a fin de negar su uso al enemigo. Las explosiones fueron provocadas en la creencia de que la operación fue un asalto a gran escala para hacerse cargo de la base aérea.



Exfiltración

El hombre herido fue arrastrado de nuevo al sitio de recuperación con el partido de ataque de llegar a la aeronave por el tiempo requerido para el transporte de regreso a Hermes antes del amanecer. La decisión fue tomada para proceder con la exfiltración en lugar de volver a atacar a las fuerzas de defensa.

Secuelas

Activos destruidas durante la incursión totalizaron: [5]

  • Seis FMA IA 58 Pucarás, [6] la fuerza aérea.
  • Cuatro entrenadores / aviones de ataque ligero, azul marino Turbo Mentor.
  • Un avión de transporte utilidad Short SC.7 Skyvan, de la PNA.
  • La destrucción del depósito de municiones
  • La destrucción del depósito de combustible

El ataque fue considerado un éxito, que recuerda el tipo de operación realizada por el SAS en la Segunda Guerra Mundial.






Uno de los agentes implicados, el capitán Hamilton, murió más tarde en otra acción SAS cerca de Port Howard.

sábado, 7 de marzo de 2015

Un piloto británico dice que hubo combates en el continente

Piloto británico ratifica que hubo combates en territorio argentino
El coronel Hutchings reveló que participó de una misión que se dirigía a Tierra del Fuego. El ocultamiento de ambos gobiernos.



Un excombatiente británico confirmó que hubo cobates en suelo argentino. | Foto: Cedoc

Perfil

El coronel Richard Hutchings, quien se desempeñó como piloto de helicópteros durante la guerra de Malvinas, ratificó la versión de los excombatientes del TOAS (Teatro de Operaciónes del Atlántico Sur) al afirmar que hubo 15 conscriptos argentinos caídos en combates en la Patagonia. Además, reveló que viajó al territorio nacional pero que, al frustrarse la misión, siguió hasta Chile a donde se entregó.

En el libro "Piloto de Fuerzas Especiales, memoria de vuelo en la guerra de las Falklands", el Coronel aseguró que varios exconscriptos argentinos se habían puesto en contacto con él, "desesperados para contarme sus experiencias".

"Afirman que su experiencia de guerra contra el enemigo británico tuvo lugar en territorio continental argentino en la Patagonia, donde unos 3.000 conscriptos operaron junto a fuerzas regulares en la protección de aeropuertos, depósitos de combustible en las bases aéreas de Rio Grande y Rio Gallegos, para protegerlas de operaciones de sabotaje por fuerzas especiales británicas", contó Hutchings.

En el texto, que publicó en 2009 pero que amplió recientemente, el británico ratificó que "las pérdidas argentinas resultantes de estos combates suman quince". Y aclaró: "Por razones de seguridad nacional, me impiden hacer más revelaciones al respecto a esta altura".

En la nueva edición de su libro, el coronel reveló una abortada misión en la que participó, que tenía como misión al territorio continental argentino. Su objetivo era conducir a las Fuerzas Especiales británicas hasta la base de Río Grande para "destruir aviones y sobre todo los temibles misiles Exocet". Por eso, el apartado del libro se denomina "Exocet Falklands".

Según informó el sitio local MercoPress, la misión no sólo no contaba con los mapas apropiados y al día, sino que en la ruta de navegación se cruzaron con una plataforma petrolífera argentina bien iluminada y defendida, lo cual sumado a las pésimas condiciones climáticas obligaron a volar a Chile, destruir la aeronave y más tarde entregarse a la policía chilena.

El secreto. Pese a esta información, tanto los gobiernos de Argentina y de Gran Bretaña siguen negando los combates librados en el suelo continental argentino. Según contó Hutchings, la operación se denominó "Plum Duff" y se mantuvo en el mayor secreto por más de 20 años.

El prólogo del libro lo escribió el Príncipe Andrés, expiloto de un helicóptero Sea King. "Personalmente me sentí muy orgulloso de estar a la orden, como oficial de guardia del Escuadrón 820 a bordo de HMS Invincible, para ayudar a la tripulación del Sea King en su viaje, solo de ida, a la Argentina", manifestó.

martes, 14 de octubre de 2014

Malvinas: La patrulla de observación hacia San Carlos de la APCA

La Fracción Pereyra de la APCA
Segunda nota

Durante el Conflicto de Malvinas, los británicos desembarcaron masivamente el 21 de Mayo en la zona del establecimiento San Carlos en la Isla Soledad. Una vez asegurada la Cabeza de Playa, en los días siguientes, iniciaron una penetración hacia el Este con el fin de retomar Puerto Argentino, nuestra Base principal, a la vez que atacaron hacia el Sur en dirección a Darwin.

En Puerto Argentino casi nada se sabía del desembarco, ni siquiera si éste era el esfuerzo principal de los británicos o habría otros. Pese a ésto, la Conducción Militar en Puerto Argentino decidió enviar tres Patrullas terrestres a San Carlos con la Misión de "aclarar la Actividad Operativa en la zona".

Una de estas Patrullas, la de la Armada, estuvo integrada por Suboficiales Comandos Anfibios presentes en Puerto Argentino. A las órdenes del Capitán de Corbeta de Infantería de Marina Dante Juan Manuel Camiletti, quien se presentó como Voluntario para ejercer la Jefatura de la Patrulla pese a no ser Comando Anfibio. Debemos recordar que se da esta situación por el hecho de que el resto de los Comandos Anfibios se encontraban en Río Gallegos preparándose para una posible incursión sobre Malvinas.


Foto: Grupo de Comandos Anfibios en Puerto Argentino


El 24 de Mayo, la Patrulla embarcó en dos helicópteros del Ejército Argentino y se dirigió hasta Chata Hill a unos 50 Km al Oeste de Puerto Argentino. Este movimiento se efectuó con el fin de acortar lo más posible la marcha de la Patrulla sin ponerla en peligro, dada la proximidad del enemigo. En Chata Hill establecieron una Base de Patrulla Reducida (BPR) y enterraron parte de su material y abastecimiento con el fin de aligerar su equipo y utilizar esta base como lugar de reencuentro luego de cumplir con la Misión. Solo retuvieron la bolsa cama, buena cantidad de munición y víveres fáciles de transportar y luego esperaron la oscuridad para empezar sus movimientos. En la noche del 24 al 25 de Mayo, con una tenue llovizna se dirigieron hacia Bombilla Hill, altura importante desde donde se podía ver el extremo este de la ríe de San Carlos y el Cerro Montevideo, objetivo final de la Patrulla. Desde la zona de Bombilla Hill vieron que en el Cerro Montevideo ya se notaba una intensa actividad enemiga. Evidentemente la altura estaba ocupada, se oían ruidos de máquinas y se lograron ver helicópteros enemigos con misiones de transporte de cargas y otros en evidente patrulla. Por estas razones se descartó ocupar una Base Patrulla y Observatorio en dicho cerro, pero en su lugar se pensó en dirigirse hacia el Cerro Tercer Corral, altura importante ubicada más al sur-oeste, desde la cual se creía que se podía cumplir con la Misión impuesta.

En su marcha a Tercer Corral fueron sobrevolados varias veces por 2 Harriers. Durante el vadeo de un brazo del río San Carlos, perdieron parte de su equipo y se aligeraron del resto, a la vez que quedaron totalmente empapados. Continuaron su marcha prácticamente con lo puesto. El miércoles 26 Mayo, se llegó al Cerro Tercer Corral y se estableció una BPR. El Puesto de Observación se ubicó con una buena visión sobre el Cerro Montevideo y el Puerto San Carlos. Hasta el momento no se había podido establecer comunicaciones radiales con Puerto Argentino. El Capitán Camiletti adelantó movimientos para completar el cuadro de información que estaban obteniendo. Entusiasmado, posiblemente se expuso algo más que lo necesario, hecho que le acarreó fuertes cambios de opinión con los Comandos más veteranos.

Del análisis de la situación general se decidió dividir la Patrulla. Una parte "Fracción Basualdo", integrada por los Suboficiales de Infantería de Marina Miguel Ángel Basualdo y Ramón López y los Cabos Principales de Infantería de Marina Juan Héctor Márquez, Osvaldo César Ozán, Juan Carrasco y Pedro Baccili regresaría a Puerto Argentino con la importante información recogida y el resto con el Capitán Camiletti "Fracción Pereyra": Cabo Principal Enfermero Jesús A. Pereyra, Cabo Primero de Infantería de Marina Pablo Alvarado y los Cabos Segundos de Infantería de Marina Omar A. López y Pedro C. Verón, quedará en la zona tratando de ampliar aún más el cuadro de situación sobre el enemigo.

La Patrulla Basualdo tuvo un regreso realmente azaroso. En uno de sus movimientos fue tomado prisionero el Cabo Principal IM Juan Carrasco en Teal Inlet. En su recorrido Basualdo debió evitar las columnas británicas que marchaba en igual dirección y sentido, pero su mayor preocupación era, sin embargo, llegar al contacto con las propias líneas, las que ignoraban la existencia de esta Patrulla. Tuvieron la fortuna de encontrarse antes con Comandos del Ejército Argentino que estaban operando delante del frente propio. El Sargento Cisnero fue el nexo que permitió penetrar en las defensas propias sin inconvenientes, el domingo 30 de Mayo. De allí en más todo fue sencillo y pudieron transmitir al Comando Superior la información recogida que resultó valiosísima. El resto de los Comandos que quedaron en Tercer Corral a órdenes del Capitán Camiletti marcharon el 26 de Mayo en dirección a Montes Verdes a unos 300 mts al Oeste con el fin de aproximarse aún más al Establecimiento San Carlos.

Al día siguiente treparon la altura y a la madrugada se estableció una BPR. Con los visores nocturnos se detectó al enemigo en la cresta topográfica de esa misma altura. Se decidió dejar la Patrulla en ese lugar y el Capitán Camiletti y el Cabo Principal Pereyra avanzaron para observar mejor los movimientos del enemigo. El Cabo Pereyra le hizo notar a Camiletti el peligro que corría toda la Patrulla si eran descubiertos. El Capitán le ordenó a Pereyra a reunirse con el resto y él intentó avanzar algo más, ya en el crepúsculo matutino. El Cabo Pereyra y el resto de la Patrulla vieron claramente al enemigo que se movía en la altura y luego oyeron algunos disparos. Supusieron, con acierto, que el Capitán Camiletti habría sido descubierto y decidieron iniciar el regreso cumpliendo lo acordado con el Capitán.

Mientras marchaban de regreso observaron efectivos enemigos desplegados en cadena que exploraban la zona, avanzaban con mucha precaución y con una gran alerta. Tres Comandos de nuestra Patrulla se ocultaron en un pozo inundado, allí en cuclillas permanecieron con el agua helada hasta la cintura, tapados con algunas matas de pastos que afortunadamente lograron poner. El Cabo Verón, no tuvo tiempo ni lugar para entrar en el pozo y permaneció de espaldas y con su fusil sobre el pecho, en el agua en un socavón de 20 centímetros de profundidad de un chorrillo y también cubierto con pastos y ramas. El enemigo pasó prácticamente sobre ellos, pero no los descubrió.Cuando comenzó a oscurecer y habiendo permanecido varias horas en esas posiciones, con los cuerpos entumecidos por la temperatura del agua, del sector derecho se escuchó un disparo de fusil, seguido éste por una apertura de fuego de todas las armas en dirección al valle, donde estaba ocultos nuestros hombres, cuyos proyectiles pasaban por sobre las cabezas de los Comandos Anfibios. ¿Ejecutaban una exploración por el fuego?. Seguido de esto se produjo un silencio de 30 minutos aproximadamente, el cual fue roto por helicópteros que cumplían un movimiento constante en el sector. Para los Comandos Anfibios la noche sería el mejor momento para su desprendimiento. Recién con la oscuridad de la noche y luego de permanecer muchas horas en el agua helada, pudieron salir de la posición, primero arrastrándose porque tenían las piernas entumecidas por el frío, luego gateando para recuperar los movimientos, luego agazapados finalmente para proseguir el escape. También ellos marcharon entre tropas británicas que se dirigían a Puerto Argentino. Hasta que a mitad de camino, el lunes 31 de Mayo, al Sudeste de Monte Estancia fueron emboscados, dos de ellos fueron heridos gravemente (Pereyra y Lòpez) y los dos ilesos restantes (Alvarado y Verón) tomados prisioneros. Allí comenzó otra historia, la de su vida de prisioneros que no les fue fácil, ya que recibieron un trato muy duro por su condición de tropas especiales...

Relato: Referente al Capitán de Corbeta de Infantería de Marina Dante Juan Manuel Camiletti

Relatos Históricos de la Guerra de Malvinas

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Malvinas: La patrulla de observación hacia San Carlos de la APCA

La Patrulla Pereyra de la APCA


Durante el Conflicto de Malvinas, los británicos desembarcaron masivamente el 21 de Mayo en la zona del establecimiento San Carlos en la Isla Soledad. Una vez asegurada la Cabeza de Playa, en los días siguientes, iniciaron una penetración hacia el Este con el fin de retomar Puerto Argentino, nuestra Base principal, a la vez que atacaron hacia el Sur en dirección a Darwin.

En Puerto Argentino casi nada se sabía del desembarco, ni siquiera si éste era el esfuerzo principal de los británicos o habría otros. Pese a ésto, la Conducción Militar en Puerto Argentino decidió enviar tres Patrullas terrestres a San Carlos con la Misión de "aclarar la Actividad Operativa en la zona".

Una de estas Patrullas, la de la Armada, estuvo integrada por Suboficiales Comandos Anfibios presentes en Puerto Argentino. A las órdenes del Capitán de Corbeta de Infantería de Marina Dante Juan Manuel Camiletti, quien se presentó como Voluntario para ejercer la Jefatura de la Patrulla pese a no ser Comando Anfibio. Debemos recordar que se da esta situación por el hecho de que el resto de los Comandos Anfibios se encontraban en Río Gallegos preparándose para una posible incursión sobre Malvinas.



Foto: Grupo de Comandos Anfibios en Puerto Argentino

El 24 de Mayo, la Patrulla embarcó en dos helicópteros del Ejército Argentino y se dirigió hasta Chata Hill a unos 50 Km al Oeste de Puerto Argentino. Este movimiento se efectuó con el fin de acortar lo más posible la marcha de la Patrulla sin ponerla en peligro, dada la proximidad del enemigo. En Chata Hill establecieron una Base de Patrulla Reducida (BPR) y enterraron parte de su material y abastecimiento con el fin de aligerar su equipo y utilizar esta base como lugar de reencuentro luego de cumplir con la Misión. Solo retuvieron la bolsa cama, buena cantidad de munición y víveres fáciles de transportar y luego esperaron la oscuridad para empezar sus movimientos. En la noche del 24 al 25 de Mayo, con una tenue llovizna se dirigieron hacia Bombilla Hill, altura importante desde donde se podía ver el extremo este de la ríe de San Carlos y el Cerro Montevideo, objetivo final de la Patrulla. Desde la zona de Bombilla Hill vieron que en el Cerro Montevideo ya se notaba una intensa actividad enemiga. Evidentemente la altura estaba ocupada, se oían ruidos de máquinas y se lograron ver helicópteros enemigos con misiones de transporte de cargas y otros en evidente patrulla. Por estas razones se descartó ocupar una Base Patrulla y Observatorio en dicho cerro, pero en su lugar se pensó en dirigirse hacia el Cerro Tercer Corral, altura importante ubicada más al sur-oeste, desde la cual se creía que se podía cumplir con la Misión impuesta.

En su marcha a Tercer Corral fueron sobrevolados varias veces por 2 Harriers. Durante el vadeo de un brazo del río San Carlos, perdieron parte de su equipo y se aligeraron del resto, a la vez que quedaron totalmente empapados. Continuaron su marcha prácticamente con lo puesto. El miércoles 26 Mayo, se llegó al Cerro Tercer Corral y se estableció una BPR. El Puesto de Observación se ubicó con una buena visión sobre el Cerro Montevideo y el Puerto San Carlos. Hasta el momento no se había podido establecer comunicaciones radiales con Puerto Argentino. El Capitán Camiletti adelantó movimientos para completar el cuadro de información que estaban obteniendo. Entusiasmado, posiblemente se expuso algo más que lo necesario, hecho que le acarreó fuertes cambios de opinión con los Comandos más veteranos.

Del análisis de la situación general se decidió dividir la Patrulla. Una parte "Fracción Basualdo", integrada por los Suboficiales de Infantería de Marina Miguel Ángel Basualdo y Ramón López y los Cabos Principales de Infantería de Marina Juan Héctor Márquez, Osvaldo César Ozán, Juan Carrasco y Pedro Baccili regresaría a Puerto Argentino con la importante información recogida y el resto con el Capitán Camiletti "Fracción Pereyra": Cabo Principal Enfermero Jesús A. Pereyra, Cabo Primero de Infantería de Marina Pablo Alvarado y los Cabos Segundos de Infantería de Marina Omar A. López y Pedro C. Verón, quedará en la zona tratando de ampliar aún más el cuadro de situación sobre el enemigo.

La Patrulla Basualdo tuvo un regreso realmente azaroso. En uno de sus movimientos fue tomado prisionero el Cabo Principal IM Juan Carrasco en Teal Inlet. En su recorrido Basualdo debió evitar las columnas británicas que marchaba en igual dirección y sentido, pero su mayor preocupación era, sin embargo, llegar al contacto con las propias líneas, las que ignoraban la existencia de esta Patrulla. Tuvieron la fortuna de encontrarse antes con Comandos del Ejército Argentino que estaban operando delante del frente propio. El Sargento Cisnero fue el nexo que permitió penetrar en las defensas propias sin inconvenientes, el domingo 30 de Mayo. De allí en más todo fue sencillo y pudieron transmitir al Comando Superior la información recogida que resultó valiosísima. El resto de los Comandos que quedaron en Tercer Corral a órdenes del Capitán Camiletti marcharon el 26 de Mayo en dirección a Montes Verdes a unos 300 mts al Oeste con el fin de aproximarse aún más al Establecimiento San Carlos.

Al día siguiente treparon la altura y a la madrugada se estableció una BPR. Con los visores nocturnos se detectó al enemigo en la cresta topográfica de esa misma altura. Se decidió dejar la Patrulla en ese lugar y el Capitán Camiletti y el Cabo Principal Pereyra avanzaron para observar mejor los movimientos del enemigo. El Cabo Pereyra le hizo notar a Camiletti el peligro que corría toda la Patrulla si eran descubiertos. El Capitán le ordenó a Pereyra a reunirse con el resto y él intentó avanzar algo más, ya en el crepúsculo matutino. El Cabo Pereyra y el resto de la Patrulla vieron claramente al enemigo que se movía en la altura y luego oyeron algunos disparos. Supusieron, con acierto, que el Capitán Camiletti habría sido descubierto y decidieron iniciar el regreso cumpliendo lo acordado con el Capitán.

A la derecha, el cabo Jesús "el brujo" Pereyra (IMARA)

Mientras marchaban de regreso observaron efectivos enemigos desplegados en cadena que exploraban la zona, avanzaban con mucha precaución y con una gran alerta. Tres Comandos de nuestra Patrulla se ocultaron en un pozo inundado, allí en cuclillas permanecieron con el agua helada hasta la cintura, tapados con algunas matas de pastos que afortunadamente lograron poner. El Cabo Verón, no tuvo tiempo ni lugar para entrar en el pozo y permaneció de espaldas y con su fusil sobre el pecho, en el agua en un socavón de 20 centímetros de profundidad de un chorrillo y también cubierto con pastos y ramas. El enemigo pasó prácticamente sobre ellos, pero no los descubrió.Cuando comenzó a oscurecer y habiendo permanecido varias horas en esas posiciones, con los cuerpos entumecidos por la temperatura del agua, del sector derecho se escuchó un disparo de fusil, seguido éste por una apertura de fuego de todas las armas en dirección al valle, donde estaba ocultos nuestros hombres, cuyos proyectiles pasaban por sobre las cabezas de los Comandos Anfibios. ¿Ejecutaban una exploración por el fuego?. Seguido de esto se produjo un silencio de 30 minutos aproximadamente, el cual fue roto por helicópteros que cumplían un movimiento constante en el sector. Para los Comandos Anfibios la noche sería el mejor momento para su desprendimiento. Recién con la oscuridad de la noche y luego de permanecer muchas horas en el agua helada, pudieron salir de la posición, primero arrastrándose porque tenían las piernas entumecidas por el frío, luego gateando para recuperar los movimientos, luego agazapados finalmente para proseguir el escape. También ellos marcharon entre tropas británicas que se dirigían a Puerto Argentino. Hasta que a mitad de camino, el lunes 31 de Mayo, al Sudeste de Monte Estancia fueron emboscados, dos de ellos fueron heridos gravemente (Pereyra y Lòpez) y los dos ilesos restantes (Alvarado y Verón) tomados prisioneros. Allí comenzó otra historia, la de su vida de prisioneros que no les fue fácil, ya que recibieron un trato muy duro por su condición de tropas especiales...

Relato: Referente al Capitán de Corbeta de Infantería de Marina Dante Juan Manuel Camiletti

Relatos Históricos de la Guerra de Malvinas