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viernes, 12 de junio de 2026

FAA: La fabricación artesanal de chaff

Con una máquina de hacer tallarines:  La historia del ingenioso invento que salvó la vida de varios pilotos en Malvinas.





El Comodoro (Ret) VGM Fernando Rezoagli -Jefe del Grupo Técnico 2- recuerda cómo reprodujo, “con lo que tenía a mano”, un sofisticado método de defensa contra los ataques de misiles.
Se escribieron muchos relatos marcados por la urgencia de las Fuerzas Armadas argentinas al enfrentar una disparidad tecnológica frente al enemigo. Y en cada una de estas historias apareció el ingenio argentino como un recurso inesperado, hábilmente desplegado para equilibrar el tablero de la batalla. En marzo de 1982, la Fuerza Aérea Argentina contaba con aeronaves de alto desempeño, mantenidas con meticulosidad, pero con sistemas de aviónica desactualizados y, en el caso de los aviones Canberra, un armamento de defensa insuficiente para hacer frente a los objetivos británicos. En este contexto, precisamente en el caso de los mencionados bombarderos, la carencia de un sistema de autodefensa como el “chaff”, una herramienta disuasiva elemental, se transformó en un desafío crítico que demandaba una solución pronta, eficaz y realizada con los recursos escasos disponibles.



Una tecnología simple, pero eficaz: ¿qué es el chaff?
Era, y sigue siendo, un método de defensa efectivo para los aviones militares. Funciona de la siguiente manera. Para un avión es difícil, sino imposible, escaparle a un misil. Los misiles dotados con una cabeza de guiado que emite ondas de radio que chocan con el fuselaje de la aeronave, rebotan y vuelven a la cabeza guiada, dándole así la ubicación precisa de su objetivo, el rumbo que lleva y su velocidad. Así, persiguen a su blanco hasta el momento del impacto.
Y aquí es donde entran en juego el “chaff”, compuesto por unas finas láminas metálicas que la aeronave dispersa en el aire cuando el piloto detecta que está siendo perseguido por un proyectil. Estas láminas forman una nube metálica que refleja las ondas de radio hacia la cabeza guiada del misil, que se concentra en ellas en lugar de seguir al avión, de modo que cuando el misil alcanza la nube de chaff, explota, y el piloto observa la detonación desde la distancia.
Los bombarderos, en particular, sin “chaff” se convertían en un blanco fácil. Lo necesitaban con urgencia.
Por suerte, esta desventaja fue sobrellevada con puro ingenio argentino. La figura principal de esta historia es una máquina cuyo producto final, los tallarines, no guardaba relación alguna con la guerra.
La otra figura es la del comodoro Fernando Rezoagli, ingeniero aeronáutico, que en 1982 era jefe del Escuadrón Técnico desplegado con los aviones bombarderos Canberra en la Base Aérea Militar Trelew. En una entrevista con LA NACION, Rezoagli repasa lo acontecimientos de este invento único, que resultó efectivo y salvó la vida de muchos aviadores.
-Fernando, ¿cómo empieza esta historia?
-Cuando se produjo la recuperación de las Islas Malvinas, el 2 de abril de 1982, yo tenía el grado de mayor y acababa de llegar destinado a la Segunda Brigada Aérea. Se me asignó el cargo de jefe del Escuadrón Control, con responsabilidad de mantenimiento de todos los aviones de la Brigada, entre los cuales estaba el Canberra. Fui sorprendido, como todos, por este trascendental acontecimiento que se estaba desarrollando: habíamos recuperado las Malvinas. Y si bien todavía no teníamos ninguna orden de desplegar los aviones, era evidente que no tardaría en llegar.... El capitán Rivolier, piloto del Grupo 2 de Bombardeo, se me presentó para informarme que los aviones Canberra no disponían de contramedidas electrónicas como chaff y bengalas por lo tanto comencé a pensar en una solución.



-¿Qué tan posible era lograr esa tecnología con los recursos con los que usted contaba?
-Para que fueran efectivos, yo sabía que los chaff debían medir un cuarto de la longitud de onda del radar de guiado de los misiles británicos. Ese dato ya lo tenía, así que pude determinar la longitud que debían tener los chaff, que resultó ser de siete centímetros. Entonces retiré del depósito un rollo de aluminio que se utilizaba para envolver los tubos de escape de los motores del Canberra y disipar calor. Llamé por teléfono a mi hijo mayor, que tenía 15 años y andaba en tercer año de la escuela secundaria, y le dije que reuniera en casa a tres o cuatro compañeros y que llevaran cada uno una tijera. Y le pedí que le dijera lo mismo a su hermano menor, de 13 años, que andaba en primer año.



-¿Fabricaron “chaff” a mano?
-Llevé a mi casa el tubo de papel de aluminio. Ya estaban reunidos mis hijos con los compañeros que habían citado, todos con sus tijeras. Les expliqué para qué servían los “chaff” y les dije que ellos iban a colaborar con la defensa de la patria. Los chicos estaban encantados de poder hacer esa tarea. Comenzaron a cortar las tiritas de aluminio. Esa tarde junté varias y se las mostré al Jefe del Grupo Técnico, comodoro Valenzuela. Lógicamente, asumimos que la cantidad era insuficiente y que se debía buscar la forma de producirlas en mayor cantidad. Da la casualidad que al lado nuestro se encontraba presente el suboficial mayor Tomasso, que nos escuchó y nos dijo que él tenía una idea que podía servir... se trataba de utilizar una máquina para hacer tallarines, aprovechando que el ancho de estos era similar al de los “chaff”. Al día siguiente, apareció en el Grupo Técnico con una máquina industrial que le prestaron en un tallarinera local llamada “Nápoli”. Y empezamos a darle a la manija, las 24 horas del día durante, aproximadamente, una semana.



-¿Cuál era el paso siguiente?
-Había que desarrollar el sistema de lanzamiento, para lo que utilizamos los cartuchos de arranque de los motores del Canberra. Estos, mediante un iniciador eléctrico, liberaban aire comprimido a muy alta presión que se lo hacía entrar a la turbina de cada motor y la hacían girar a gran velocidad para lograr su arranque. Luego, los cartuchos quedaban inutilizados para el fin que tenían y se guardaban en el depósito para ser enviados a recargar para una nueva utilización. Nosotros decidimos usarlos para el lanzamiento de los “chaff” y las bengalas.
-¿Cómo funcionaban?
-En los cartuchos de arranque colocábamos primero la bengala con un paracaídas, luego se completaba su volumen con chaff y finalmente una tapa plástica que sostenía todos los elementos para evitar que se cayeran. Luego construimos un cilindro metálico que contenía siete cartuchos, a los cuales se los alimentaban eléctricamente con una manguera de cables que llegaba hasta el tablero del navegador. Cada uno tenía su llave de activación y una luz roja que indicaba que había sido disparado. El sistema ya estaba listo para montar en los aviones, pero decidimos hacer una prueba de funcionamiento. Colocamos dos cartuchos armados ya con bengala y chaff, uno en cada patín de aterrizaje de un helicóptero Hughes, y le pedimos al piloto que en vuelo estacionario a 200 metros sobre la plataforma de estacionamiento procediera al lanzamiento. Fue una gran alegría que todos festejamos cuando los dos cartuchos fueron lanzados e inmediatamente vimos brillar las bengalas encendidas, suspendidas de sus paracaídas, y una nube de chaff alrededor de cada una. Con esta prueba realizada exitosamente, decidimos comenzar con el montaje en los Canberra. Tuvimos que hacer un agujero en el piso del avión, en la cola, para instalar el cilindro que contenía los siete cartuchos, que quedó soldado y firmemente adherido a la chapa. Ese montaje se hizo en el primer avión, a los restantes se les fabricó un arco de chapa que copiaba la curvatura del fuselaje en la parte de la parte trasera que se adhería al mismo cargando los siete tubos y eso nos permitía evitar de agujerear el piso. Cuando los Canberra llegaron a Trelew, que era nuestra base de despliegue asignada, ya tenían instalada esta contramedida pasiva, pero nunca había sido probada.

“El estado de ánimo estaba por el piso”

El 1° de mayo, cuando comenzaron las hostilidades, el escuadrón de los Canberra recibió la orden de enviar tres escuadrillas de cuatro aviones, es decir, todos los ejemplares disponibles, que eran 12. La primera escuadrilla, a cargo del capitán Juan José Noriega, se encontró con un mal escenario. “Posiblemente por una mala información de inteligencia, se dio de lleno con la flota inglesa y así fue que el avión de De Ibáñez y González recibió el impacto de un misil y fue derribado”, cuenta Rezoagli. “Los tripulantes se eyectaron pero nunca se los encontró, transformándose así en los primeros de nuestro escuadrón en dar la vida por la patria”, agrega.
-¿Y los otros aviones?
-Los otros escaparon haciendo maniobras evasivas y lanzando chaff y bengalas, e informaron por radio a las otras dos escuadrillas que regresaran porque no podrían pasar. Al regresar todos -menos uno- sin haber cumplido con la misión y luego de la pérdida de dos camaradas, el estado de ánimo de la base aérea estaba por el suelo. Durante la cena, casi nadie hablaba.
-¿La baja fue producida por uno de los misiles que usted había estudiado?
-Sí, por un Sea Dart, lo cual me puso manos a la obra para estudiarlo más. Repasé el manual del misil. Me quedé toda la noche leyéndolo, pero antes del amanecer ya había obtenido lo que andaba buscando. Ese día hablé con el entonces mayor Vivas, Jefe del Escuadrón Aéreo, y le pedí que me reuniera los pilotos y navegadores en el aula. Todavía recuerdo la cara de preocupación que llevaban todos.

“El Sea Dart tenía 4 debilidades”

-¿Qué les dijo?
-Primero les hablé de las fortalezas del misil, cosa que contribuyó a desalentarlos aún más, pero luego les informé que el misil también tenía debilidades y que debíamos saber aprovecharlas.



-¿Cuáles eran esas debilidades?
-Había cuatro, pero la más importante era que el misil dejaba de recibir información sobre la posición del avión enemigo dos segundos después de ser lanzado. Luego, seguía solo. Esto quería decir que si podíamos ver el momento del lanzamiento, fuera por el humo si era de día o por el fogonazo de noche, había que dejar pasar dos segundos y producir un violento cambio de rumbo mientras comenzábamos a lanzar chaff y bengalas. Y así lo podríamos confundir.
-¿Funcionó esa estrategia?
-No volvieron a derribarnos un avión durante muchas misiones, hasta la última noche de combate, en que fue derribado el Canberra de los capitanes Pastrán y Casado. No estaban enterados de que se había producido la rendición. Fueron vistos y les tiraron un misil. Ellos no lo vieron, por lo que no lanzaron chaff. Eso lo puedo asegurar porque le pregunté personalmente a Pastrán, que gracias a Dios pudo salvar su vida por haberse eyectado.
-¿Qué reflexión hace sobre esta historia, a 42 años de la finalización del conflicto en el Atlántico Sur?
-Podemos concluir que este sencillo ingenio, construido sin costo alguno, con medios materiales simples como una máquina de fabricar tallarines y tiritas de aluminio, nos permitió salvar la vida de nuestros pilotos y evitar el derribo de sus aviones, contrarrestando así la alta tecnología misilística de una de las primeras potencias del mundo. Dejo aclarado que yo trabajé únicamente con los Canberra que eran mi responsabilidad de mantenimiento. La prueba de la eficiencia de esta contramedida está en que los aviones Canberra sufrieron solamente dos derribos: uno el primer día de combate porque el piloto fue tomado por sorpresa y no lanzó chaff y bengala, y el otro el último día de combate por el mismo motivo.
Por: Mariano Chaluleu
(www.lanacion.com.ar)

miércoles, 7 de agosto de 2024

Cimiento de la trampa de Malvinas: El incidente del HMS Shackleton

El HMS Shackleton y el diseño de la geopolítica británica de Malvinas


Resumen

1) ¿Qué misión estuvo realizando el HMS Shackleton en las Malvinas y Antártida?
El HMS Shackleton realizó misiones de reconocimiento y patrullaje en las Malvinas y la Antártida.

2) ¿Qué tipo de recolección de información buscaba?
Buscaba recolectar información geológica, hidrográfica y meteorológica.

3) ¿Cómo interpretaba la inteligencia británica el rol de Argentina en la región?
La inteligencia británica veía a Argentina como una amenaza potencial, preocupándose por sus actividades en la región.

4) ¿Qué se investigó respecto al petróleo y otros recursos naturales?
Se investigaron potenciales yacimientos de petróleo y otros recursos naturales.

5) Opinión ¿Cómo pudo quedar afectada la geoestrategia británica en la región debido a esta incidente? ¿Pudo ser un antecedente para el diseño de una política hacia Malvinas y una posible búsqueda de alianza secreta con Chile para gestionar los recursos en la región a futuro?

Este incidente influyó en la estrategia británica, promoviendo una política de defensa más firme en Malvinas y posibles alianzas con Chile para gestionar recursos estratégicos, asegurando su influencia en la región.

Ver también:




El HMS Shackleton, un buque polar británico, desempeñó un papel fundamental en las misiones de reconocimiento y patrullaje en las Malvinas y la Antártida durante el periodo previo a la guerra de las Malvinas en 1982. Estas misiones, aunque en apariencia científicas y de investigación, tenían objetivos estratégicos y geopolíticos claros. A continuación, se presenta un análisis detallado de las operaciones del HMS Shackleton y su impacto en la geoestrategia británica en la región, incluyendo el contexto histórico y las posibles repercusiones a largo plazo.

1. Misión del HMS Shackleton en las Malvinas y la Antártida

El HMS Shackleton, diseñado originalmente para exploraciones científicas, fue utilizado por la Marina Real Británica para llevar a cabo misiones de reconocimiento en el Atlántico Sur. Estas misiones se centraron en áreas alrededor de las islas Malvinas y el continente antártico, regiones de interés estratégico tanto por sus recursos naturales como por su posición geopolítica.

2. Tipos de recolección de información

El buque se enfocó en la recolección de diversos tipos de datos, incluyendo:

  • Información geológica: Exploraciones y estudios del subsuelo marino para identificar potenciales yacimientos de petróleo y gas natural.
  • Información hidrográfica: Mapeo de las características del fondo marino, corrientes oceánicas y otros datos relevantes para la navegación y operaciones militares.
  • Información meteorológica: Recolección de datos climáticos y meteorológicos para comprender mejor las condiciones ambientales que podrían afectar las operaciones navales y aéreas.

3. Interpretación de la inteligencia británica sobre el rol de Argentina

La inteligencia británica veía con preocupación las actividades de Argentina en la región. Consideraban que Argentina tenía aspiraciones expansionistas en el Atlántico Sur, especialmente en las Malvinas, que Argentina reclamaba como propias. Esta percepción llevó a la vigilancia constante y a la preparación para una posible confrontación militar.

4. Investigación sobre petróleo y recursos naturales

El HMS Shackleton y otras operaciones británicas en la región incluyeron la búsqueda de recursos naturales, particularmente petróleo y gas. Las islas Malvinas y las áreas circundantes se consideraban ricas en hidrocarburos, lo que aumentaba la importancia estratégica de controlar estas áreas. Los estudios geológicos y las prospecciones submarinas realizadas por el Shackleton y otros buques proporcionaron datos cruciales sobre la potencialidad de estos recursos.

5. Impacto en la geoestrategia británica y alianzas regionales

Esto es opinión: El incidente y las misiones del HMS Shackleton probablemente tuvieron un impacto significativo en la geoestrategia británica en el Atlántico Sur. La información recolectada subrayó la importancia de mantener una presencia robusta en la región para proteger los intereses británicos, tanto en términos de soberanía territorial como de explotación de recursos naturales.

Influencia en políticas hacia las Malvinas:

  • Refuerzo de defensa: Los datos obtenidos podrían haber justificado un refuerzo en las defensas de las Malvinas, anticipándose a posibles agresiones argentinas. Por eso se ajustó la dotación de Royal Marines de la Naval Party 8901 en las islas.
  • Políticas de contención: La percepción de amenaza por parte de Argentina pudo haber llevado a políticas de contención más estrictas y a un aumento en la presencia militar británica en el área.

Posible búsqueda de alianzas:

  • Alianza con Chile: La necesidad de asegurar recursos y mantener la estabilidad regional pudo haber impulsado a Gran Bretaña a buscar alianzas estratégicas con Chile. Chile, también con intereses en la Antártida y en el control de rutas marítimas estratégicas, podría haber sido visto como un aliado natural.
  • Gestión conjunta de recursos: Una posible alianza con Chile podría haber incluido acuerdos para la gestión conjunta de recursos naturales en la región, beneficiando a ambos países y fortaleciendo su posición frente a otras potencias.

Contexto histórico y geopolítico

La presencia del HMS Shackleton en las Malvinas y la Antártida debe ser entendida dentro del contexto más amplio de la Guerra Fría y las tensiones geopolíticas de la época. La región del Atlántico Sur, aunque lejana, era estratégica no solo para Gran Bretaña y Argentina, sino también para otras potencias globales interesadas en los recursos y las rutas marítimas.

Conclusión

El HMS Shackleton desempeñó un papel crucial en la recolección de información estratégica en las Malvinas y la Antártida, influenciando la geoestrategia británica en la región. Las misiones del buque no solo revelaron datos importantes sobre recursos naturales, sino que también subrayaron la necesidad de una defensa robusta y la posible formación de alianzas estratégicas con países como Chile. Este incidente destaca la intersección de la exploración científica y la estrategia militar, y cómo esta combinación puede influir en las políticas y alianzas internacionales.

La información obtenida y las acciones subsiguientes probablemente prepararon el terreno para la defensa británica durante la guerra de las Malvinas y continuaron moldeando las políticas británicas en la región en los años siguientes. La geoestrategia en el Atlántico Sur sigue siendo un tema de relevancia, y los antecedentes establecidos durante las misiones del HMS Shackleton continúan influyendo en las dinámicas políticas y militares de la región.

domingo, 31 de julio de 2022

Thatcher, la flota y la advertencia de Reagan

Cuando Thatcher decidió enviar la flota a Malvinas y la advertencia de Reagan a Galtieri: “Ella contestará con más fuerza”

La Junta militar no escuchó. Y tomó pésimas decisiones. El fracaso del “Plan D+5″ que habían diseñado los comandantes para la recuperación de las islas. Los testimonios de quienes presenciaron el dramático instante en que la Primer Ministro británica declaró la guerra
Leopoldo Fortunato Galtieri con los mandos militares en 1982 (Foto: Víctor Bugge)

En la madrugada del 2 de abril de 1982 dentro de las redacciones reinaba el clima de los grandes momentos informativos, aquellos que marcan un antes y un después. La recuperación de las islas Malvinas era esperada por el periodismo que ya estaba al tanto a través de sus propios canales oficiales.

"Con las primeras horas del amanecer, la Argentina recuperará las islas Malvinas", adelanto en su tapa el matutino Convicción, tan próximo a la Armada y al almirante (RE) Emilio Eduardo Massera. En su segunda edición llevaba como título catástrofe "Reconquista de las Malvinas" y aportaba detalles de cómo se realizaría la Operación Rosario.

Clarín salió con tres títulos no menos importantes: "Inminente Recuperación de las Malvinas (comenzaron a medianoche los operativos navales argentinos); El Consejo de Seguridad reclamó "moderación" y Preocupa a EE.UU. el conflicto". La tapa de Crónica llevaba en su guarda superior la bandera argentina y el título fue: "Argentinazo ¡Las Malvinas recuperadas!".

"Se inician operaciones en el Sur para respaldar la soberanía nacional", fue el título de La Nación en su primera edición del 2 de abril de 1982. En la segunda, ya llevaba en su portada como todo título a seis columnas: "Desembarco argentino en el archipiélago de las Malvinas" y destacaba una foto sonriente del canciller Nicanor Costa Méndez.

Ronald Reagan le dijo a Galtieri que la señora Margaret Thatcher -amiga suya- era una mujer muy decidida y que ella tampoco tendría otra alternativa que dar una respuesta militar

A primera hora de la mañana Leopoldo Fortunato Galtieri presidió una reunión de su gabinete e informó lo necesario ya que sus ministros –salvo Costa Méndez- desconocían todo, incluido el de Economía.

En esa primera reunión ministerial se dieron anticipos -todos fallidos- de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respaldaría a la Argentina.

Años más tarde el general Mario Benjamín Menéndez me rememoró lo hablado en esa reunión de gabinete, recordando que Costa Méndez dio un panorama optimista sobre el debate que se iba a realizar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: "El canciller dijo que las posibilidades en la votación eran favorables a la Argentina por nueve a seis y ocho a siete en el peor de los casos. Agregó que si así no lo fuere se esperaba el veto de Rusia o China para cualquier resolución que pudiera ser desfavorable para la Argentina".

En la misma reunión en la Casa Rosada, Galtieri, con la grandilocuencia que lo caracterizaba, habló sobre la recuperación de las islas del Atlántico Sur y de su diálogo con Ronald Reagan la noche anterior.

No les contó a sus ministros las partes sustanciales de ese diálogo con el jefe de la Casa Blanca, que se resume así:

REAGAN: Volvió a señalar que Gran Bretaña estaba dispuesta a dar una adecuada respuesta militar al desembarco. Que así se lo había hecho saber el Reino Unido. Que la señora Margaret Thatcher -amiga suya- era una mujer muy decidida y que ella tampoco tendría otra alternativa que dar una respuesta militar. Indicó que será un conflicto trágico con graves consecuencias hemisféricas.

GALTIERI: Indicó que la Argentina no buscó ésta situación y volvió a referirse a los antecedentes y voluntad negociadora del gobierno argentino.

REAGAN: Indicó que debía entender que Argentina mantendría su posición. Agregó que la relación sufrirá gravemente, que la opinión pública norteamericana y mundial adoptará una actitud negativa con la Argentina y el esfuerzo que él mismo había puesto para reconstituir la relación se vería gravemente afectado. Señaló que Gran Bretaña era un amigo muy particular de los Estados Unidos y que la nueva relación que mantiene hoy Washington (con la Argentina) -después de un largo esfuerzo ante la opinión pública norteamericana- se verá perjudicada […]

Galtieri en el balcón de la casa Rosada luego de la recupración de las Malvinas (Víctor Bugge)

"Conozco a la Señora Thatcher y sé que es muy decidida, contestará todo acto de fuerza con más fuerza. Sé que éste es un tema muy sensible para Argentina. Nosotros deseamos construir una relación duradera con Argentina, Brasil y México y como Usted sabe tenemos una relación muy cercana con el Reino Unido… estoy también en proceso de acercar los países de Centro América y esto lo hará fracasar. Sé que ha habido dificultades entre nuestros países, mi predecesor (James Carter) no manejó bien nuestra relación con Argentina, situación que he tratado de cambiar. Si usted procede en su ataque mañana y Gran Bretaña resiste con fuerza, como sé que lo hará, no podré evitar que mis conciudadanos no posibiliten el mantenimiento de nuestras relaciones. Le pediría a mi vicepresidente que viaje y trate de arreglar esta situación, pero por favor eviten el conflicto", dijo el presidente de los Estados Unidos.

El "diálogo" de Galtieri con la gente en la Plaza de Mayo

El 2 de abril a la mañana, las radios argentinas comenzaron a martillar con el texto de un comunicado: "La Junta Militar, como Órgano Supremo del Estado, comunica al pueblo de la Nación Argentina que hoy a las 07.00, la República, por intermedio de sus Fuerzas Armadas, mediante la concreción exitosa de una operación conjunta ha recuperado las Islas Malvinas y Sandwich del Sur para el patrimonio nacional".

En pocas horas mucha gente se fue agolpando en la Plaza de Mayo, haciendo recordar a 1978 cuando la selección argentina ganó la Copa Mundial de Fútbol o septiembre de 1979, el día que la selección juvenil gano la copa mundial en Japón. Galtieri salió a saludar y se limitó a observar y escuchar de la multitud los estribillos con tonalidades de cancha de fútbol.

"Que salga el Presidente, lara, lara, lara".

"Todo el mundo sabe que Argentina esta de joda, la Reina llora, la Reina llora".

"Ay, ay, que risa que se ve, ahora que se cuide, que se cuide Pinochet".

La junta militar argentina, Galtieri, Lami Dozo y Anaya

Con el paso de las horas los reclamos de la multitud se hicieron más insistentes, resonaban en la plaza y Galtieri se vio en la necesidad de salir a hablar desde el balcón de la Casa Rosada. Antes llamó a sus colegas de la Junta Militar. "Vení a acompañarme", le dijo por teléfono a Anaya, lo mismo que a Lami Dozo pero decidieron dejarlo solo en la ocasión.

Antes los tres se mantuvieron una conferencia telefónica:

Anaya le dijo: "Mirá Leo, te quiero recordar lo que dice el plan. No podemos ir a una guerra, no estamos en condiciones".

Un testigo de la conversación sostuvo que su comandante lo prevenía al jefe del Ejército a que no se dejara llevar por el impulso, el imán, de los aplausos de la Plaza de Mayo. Cuando se habla de "el plan" se entendía al "D más cinco" que habían escrito Lombardo, García y Plessl que entendía que tras el día "D", ocupación militar de Puerto Stanley, y luego de cinco días la Argentina retiraría sus tropas quedando solamente una recudida guarnición a la espera de una negociación diplomática con el Reino Unido.

Lami Dozo apoyó las palabras de Anaya: "Mi general tenemos que atarnos al plan".

Su voz sonaba con extrema cautela. No tenía con Galtieri ni la misma antigüedad ni la amistad de Anaya, pero se permitió una graciosa sugerencia: "Leopoldo no levantes los brazos como Perón".

Cuando salió al balcón –porque así lo pedía la gente – Galtieri intentó no dejarse arrastrar por los vítores y las consignas que partían de la muchedumbre, algunas con una alta dosis de picardía, otras inducidas por "infiltrados" de los servicios de inteligencia, tal como le reconoció al autor uno de los miembros de la Junta Militar.

Galtieri y el canciller Nicanor Costa Méndez

Las palabras presidenciales trazaron una línea para las futuras negociaciones (fallidas) con el Reino Unido, en las que el gobierno de la Administración Reagan haría de amable componedor:

"Pueblo de la Nación Argentina. Sé que este día 2 de abril de 1982 marca un jalón trascendente para la historia argentina del siglo que vivimos. En estos momentos, miles de ciudadanos hombres y mujeres en todo el país, en todos los pueblos, en las pequeñas granjas, en las ciudades, y en esta Plaza de Mayo histórica que ha marcado rumbos a través de la historia nacional, ustedes los argentinos están expresando públicamente el sentimiento y la emoción retenidas durante 150 años a través de un despojo que hoy hemos lavado.

El hidalgo pueblo argentino, repito, el hidalgo pueblo argentino, tiende sus manos al adversario pero no admite discusión sobre sus derechos que pacientemente y prudentemente hemos tratado de reivindicar por las vías diplomáticas […] Hoy 2 de abril recién hemos comenzado con nuestra actitud de recuperar las Malvinas y toda su zona de influencia…".

El público respondió:

“Tero, tero, tero, tero, hoy le toca a los ingleses y mañana a los chilenos”.

La batalla diplomática en Naciones Unidas

El viernes 2 de abril por la mañana, el canciller Costa Méndez llamó al Encargado de Negocios en Londres, ministro Atilio Molteni, y por el teléfono en clave ("Carola") le informó que las tropas argentinas habían desembarcado exitosamente en las Islas Malvinas. "Acá estamos muy bien", dijo con la mayor naturalidad en medio de una conversación de tipo familiar.

Ya las fuerzas conjuntas habían tomado la casa del gobernador Rex Hunt, después de tres horas de intercambio de disparos. La Operación Rosario había sido un éxito.

Margaret Thatcher tenía estrecha relación con el presidente Reagan, así como todo el Reino Unido. En su conversación secreta con Galtieri el primer mandatario norteamericano la llamó "amiga". El militar no supo escuchar (AP Photo, File)

Ese día, Molteni (por la ausencia del embajador Carlos Ortiz de Rozas), fue citado a concurrir al Foreign Office a las 17. Cuando llegó observó que estaban en la entrada del edificio las cámaras de las cadenas de televisión y el periodismo escrito y entró por una puerta del costado. Lo hicieron esperar cerca de media hora en la sala de ceremonias, un salón con escasa luz adornado por cuadros que reflejaban glorias del pasado del Reino Unido. Cuando fue invitado a entrar, el subsecretario del Foreign Office, Michael Palliser, le comunicó la ruptura de relaciones diplomáticas (y consulares) entre la Argentina y Gran Bretaña.

Los detalles de la entrevista el funcionario argentino los informó por cable Secreto Nº 872 del 6 de abril de 1982. El alto funcionario inglés le dijo que la medida se había decidido porque la Argentina había invadido suelo británico. Molteni respondió que la Argentina sólo había vuelto a lo que era de ella. El funcionario respondió que la cuestión se iba a discutir en las Naciones Unidas y "elsewhere" (otro lugar). El otro lugar era el campo de batalla.

Por la tarde, Galtieri pronunció un discurso desde su despacho por la cadena nacional explicando el hecho bélico, y al atardecer junto con algunos ministros (Roberto Alemann entre otros) caminó hacia el centro de la Plaza de Mayo para arriar el pabellón nacional. Cientos de personas lo vitorearon.

Margaret Thatcher decidió a puertas cerradas enviar la flota al Atlántico Sur (AFP)

En las horas posteriores a la ocupación de Puerto Stanley algunos directores de periódicos fueron invitados a conversar en la Casa Rosada. En la reunión participó el secretario de prensa Rodolfo Baltierrez un dirigente conservador que había pasado por la diplomacia. Cuando algunos se retiraban, hizo un aparte para solicitarles “colaboración”, al tiempo que les comentó: “No se preocupen por las reunión de Naciones Unidas. Ya tenemos asegurado el veto ruso”.

El viernes 2 de abril, Costa Méndez partió a Nueva York para participar en la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del día siguiente. Viajó acompañado por los embajadores Federico Erhart del Campo y Gustavo Figueroa, más sus secretarios Julio Freyre y Roberto García Moritán.

Durante el debate del 3 de abril se aprobó la resolución 502 que manifestaba la primera derrota diplomática argentina:

El Consejo de Seguridad de la ONU "profundamente preocupado por los informes acerca de una invasión por las fuerzas armadas de la Argentina el 2 de abril de 1982; declarando que existe un quebrantamiento de la paz en la región de las Islas Falkland/Malvinas", dispuso:

"1) exige la cesación inmediata de las hostilidades;

2) exige la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las Islas Falkland/Malvinas;

3) Exhorta a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido a que procuren una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas".

El voto favorable a la resolución fue acompañado por diez países sobre los quince que integran el Consejo (uno más del mínimo necesario). Panamá votó a favor de la Argentina. La Unión Soviética y China (de quienes se esperaba un veto que favorecería a la Argentina), España y Polonia se abstuvieron. Entre los que votaron por Gran Bretaña se destacaban Estados Unidos y Francia. También votaron a favor de la Resolución 502, Irlanda y las ex colonias británicas Guyana y Uganda.

Se derrumba el plan original "D+5"

De acuerdo al cable Nº 864, del 3 de abril, el representante argentino en Londres, ministro Atilio Molteni, informó que la opinión pública británica se pronunció a favor de la guerra en un sondeo de la televisión estatal: 79% estaba de acuerdo con la declaración de guerra; 82% a su vez, opinó que el gobierno de Margaret Thatcher manejó mal el problema con la Argentina; 70% estimó que debe permitirse a la población de las islas ejercer la autodeterminación y 20% sostenía que debían usarse armamentos nucleares contra la Argentina.

La tripulación del HMS Hermes en viaje hacia las islas (Martin Cleaver/Pool/Getty Images)

Ante ese cable y otras informaciones, la Junta Militar emitió la resolución del Comité Militar (Acta 8 "M"/82) y se "procedió a ordenar no desafectar más medios en las islas Malvinas" y "retener las tropas necesarias y suspender el regreso de los medios de Malvinas". Se comenzaba a derrumbar el plan "D+5".

El domingo 4 de abril, la Argentina comenzó a reforzar las islas, y ese mismo día el Estado Mayor Conjunto, a través del Mensaje Militar Conjunto Nº 48 también informó que Gran Bretaña había sido autorizada por los Estados Unidos a utilizar la isla Ascensión como base de operaciones a mitad de camino de Malvinas y el general Mario Benjamín Menéndez partió hacia Puerto Argentino.

Antes de que se conociera la partida de la flota británica hacia el Atlántico Sur, Molteni envió el cable “S” nº 845 del 4 de abril. Manifestaba la primera “luz amarilla” sobre la ayuda chilena al Reino Unido: “Sunday Times’ comenta hoy como noticia de última hora que Whitehall (Ministerio de Defensa) no efectúa comentarios referentes a un supuesto ofrecimiento del gobierno chileno de demorar la toma del HMS Norfolk, ex destroyer de la marina británica que se encuentra en aguas chilenas y debía ser entregado formalmente mañana a marina chilena”.

La Operación Corporate

Tomando como base el

relato del libro Señales de Guerra, escrito por Virgina Gamba-Stonehouse y sir David Lawrence Freedman, el historiador oficial británico sobre la guerra de las Malvinas (2006), se puede afirmar que la Operación Rosario tomo por sorpresa al gobierno y las Fuerzas Armadas del Reino Unido. La orden inicial dada por La Junta Militar, a los que instrumentaron el desarrollo del desembarco, había sido exitosamente cumplida: “Debe existir sorpresa en la ejecución de la misión”. En los niveles superiores del Reino Unido no esperaban que se concretara la ocupación.

El ministro Lord Carrington estaba de visita oficial en Israel; el jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante sir Terence Lewin, en Nueva Zelanda; el jefe del Estado Mayor General, general sir Edwin Bramall en Irlanda del Norte y el almirante sir John Fielhouse, comandante en jefe de la flota –el que debería dirigir la operación– navegaba desde Gibraltar.

Margaret Thatcher ay su marido Denis en una visita a las islas en 1983 (Keystone/Hulton Archive/Getty Images)

Tras varias horas de indecisión, dudas, análisis, y debates en el Parlamento y el gobierno británico, un jefe naval pidió entrar al despacho de Margaret Thatcher, en la Cámara de los Comunes, y le dio los argumentos que la decidieron a intervenir como lo hizo.

Se trataba del primer lord del almirantazgo sir Henry Leach, ex combatiente en la Segunda Guerra Mundial. Su testimonio: "Tuve una sensación inmediata y aguda. ¿Qué maldito sentido tiene una flota si no voy a usarla? Entonces corrí para entrar en acción inmediatamente. Me detuvo un policía en el lobby central (de la Cámara Baja), el secretario de Defensa estaba reunido con la Primer Ministro y me hicieron entrar. Ella buscaba datos positivos para tomar una decisión.

'¿Podemos hacerlo a pesar de los riesgos que discutimos?', preguntó la señora Thatcher. Y yo le dije que sí. Según mis planes podíamos hacerlo. Estaba en juego nuestro prestigio. Esto no era un asunto mío, era más bien un asunto político.

Entonces ella preguntó: '¿Por qué dice eso?'.

Respondí: 'Bueno, porque si no lo hacemos, o lo hacemos mal y si no tenemos éxito deberíamos vivir en otro país. No quedaba otra alternativa'".

domingo, 13 de junio de 2021

Asalto a la casa del gobernador: Las tácticas de Giachino

Giachino y sus tácticas de engaño en el asalto a la casa del gobernador


Los hombres de la patrulla de comandos anfibios comandada por Giachino habían logrado la capitulación del gobernador y de la guarnición de infantes de marina británicas. Los constantes cambios de posición de los comandos y el uso de granadas de aturdimiento hicieron creer a los infantes de marina británicos que estaban bajo el ataque de una fuerza numéricamente muy superior a la real (creían que eran 200 infantes cuando en realidad la patrulla de Giachino estaba compuesta por 16 comandos), lo cual resultó decisivo para obtener su rendición.

domingo, 29 de noviembre de 2020

¿Malvinas fue una trampa de la OTAN?


¡Exclusivo! Expediente secreto Malvinas: ¿Fue una trampa de la OTAN?



Enfoques 

Por Miguel Nicolich

La respuesta a este y otros interrogantes, además de nuevos datos sorprendentes en un informe revelador al que tuvo acceso ABC MUNDIAL (Primera parte)


Fue una alocada aventura militar de las FF. AA. argentinas, como todo el mundo cree, o una operación creada y dirigida desde la coalición bélica encarnada por Gran Bretaña?.

El saldo final de perdidas en vidas y armamento es el informado? Yacen en un cementerio de Río Gallegos sepultados como NN ocho comandos ingleses? La respuesta a estos interrogantes y otros datos sorprendentes en un informe revelador al que tuvo acceso http://abcmundial.com/

El Secreto Más Guardado

El gobierno inglés resolvió mantener como secreto de estado toda la documentación vinculada con la guerra de las Malvinas por noventa años, o sea, hasta el año 2072. Esto resulta llamativo, porque los secretos de estado en general se revelan al cabo de 25 o 30 años. Cabe suponer que revelar su contenido podría ser utilizado contra Gran Bretaña en la reclamación argentina sobre la reivindicación de las islas.

Por los cincuenta y seis años que hay por delante, cabe suponer que el pleito estará superado a favor o en contra de cualquiera de los contendientes y ya carecerá de importancia lo que pudiese surgir de esos secretos... no?

Gesta o Locura

Según surge de la documentación los servicios de contrainteligencia ingleses habrían puesto en circulación que la Junta Militar se valía de la contienda como una "gesta patriótica" para aliviar el frente interno y perpetuarse en el poder.
¿Se puede aceptar con tanta simplicidad tal irresponsabilidad de las FFAA, de acometer una aventura bélica con tropa recién incorporada, sin preparación? ¿Cómo se puede creer que los comandantes de la marina y la fuerza aérea y sus respectivos estados mayores no tuvieron la posibilidad de advertirle al Ejército, los inmensos riesgos de esa aventura? ¿Estaban todos enloquecidos? .

Dejemos de lado esta hipótesis basada en razones muy poderosas que tuvo el gobierno inglés, a cargo de Margaret Thatcher, para que el conflicto se desatara. Ese es el secreto más comprometedor ante la opinión pública mundial y ante la historia de la civilización, que el gobierno inglés quiere preservar.

Un alemán, General de la Wermach, que ocupó el cargo de Segundo Comandante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), se encontró por casualidad con el docente de la Universidad Nacional del Nordeste, Dr. Kornel Zoltan Méhesz, en un acto protocolar realizado en una universidad de Alemania. Fue a finales de la década del ochenta. Al enterarse dicho General que su interlocutor era argentino nacionalizado, le manifestó su admiración por el recio comportamiento de la tropa argentina y, en algo así como una actitud de expiación por la actuación que la OTAN le hizo jugar al Reino Unido de Gran Bretaña en contra de la República Argentina, le manifestó que la guerra obedeció a una necesidad vital de estrategia de dicho organismo enfrentado en la guerra fría contra Moscú, ya que según las encuestas de opinión el pueblo inglés se hartó de la "dama de hierro", Margaret Thatcher, y para desplazarla apoyaría al partido Laborista. Éste propiciaba como plan de gobierno el retiro de los misiles intercontinentales Pershing, instalados por la OTAN en territorio británico, con ojivas nucleares apuntadas hacia Moscú y las principales ciudades de la ex Unión Soviética. El triunfo del laborismo conduciría a la desarticulación del sistema defensivo de la Organización, basado en la principal arma estratégica que tenía para enfrentar la "guerra fría", que entonces se hallaba en proceso de intensificación paulatina.

El Crimen no siempre paga

La información que recibió el profesor Méhesz formó parte de la denuncia que, por iniciativa del Centro Correntino de Estudios, entonces Presidido por el Suboficial Mayor Rufino Antonio Billordo y suscripta por varias decenas de ciudadanos, se planteó contra Margaret Thatcher ante el Juzgado Federal de Ushuaia el año 1999, por crimen de guerra, sin citar entonces la fuente de la información, por circunstanciales motivos de oportunidad ahora superados. La denuncia se refería no solamente al criminal acto de ordenar el hundimiento del crucero argentino "Gral. Belgrano", que se hallaba fuera de la zona de exclusión fijada unilateralmente por Gran Bretaña, sino también por la orden de atacar innecesariamente, en contra de la opinión del comandante de la fuerza de desembarco, la guarnición de Prado del Ganso (mal conocida como Ganso Verde), produciendo una brutal carnicería en ambos bandos. Los hechos referidos y la responsabilidad de Thatcher se basan exclusivamente en relatos efectuados por los periodistas ingleses Hastings y Jenkins, casi desconocidos en nuestro país, en su obra LA BATALLA POR LAS MALVINAS, Emecé Editores S.A, Buenos Aires, 1984. A quien le interese imponerse con mayor detalle del texto de la denuncia, puede solicitarlo en MOGLIA EDICIONES, calle La Rioja 755, de esta ciudad (folleto de 60 páginas).

La trampa estaba servida

En la citada denuncia se refiere que nuestro país fue objeto de una trampa, perfectamente orquestada por la OTAN, en resguardo de su sistema estratégico, que se hallaba en peligro de desmantelamiento. Con la colaboración de EEUU le hicieron ver a la Junta Militar que una ocupación sin bajas de las Islas (así se hizo) serviría para destrabar las negociaciones de Nueva York, que en ese momento se hallaban estancadas por la desinteligencia sobre si debían respetarse los deseos o los intereses de los habitantes de las islas. Todo sería solucionado por vía diplomática, sin acciones bélicas. Tanto es así que, cuando Thatcher ordenó la movilización de la "Task Force", John Not, Ministro de Defensa inglés, manifestó al periodismo que "cuando los argentinos vean que sus barcos comienzan a hundirse, volverán a la mesa de negociaciones".

Esta supuesta actitud negociadora seria otra mentira más destinada a convencer que la acción de ocupación era un acto de locura de los militares argentinos. La guerra intensificó el espíritu nacionalista del pueblo inglés (es lo que se buscaba) y Thatcher fue reelegida nuevamente como Primer Ministro. Objetivo logrado: los misiles no fueron removidos al precio de la vida de más de 900 solados ingleses (dato que también ocultan), algo así como 1300 argentinos y más de 40 pilotos de la aviación, también argentina.

A continuación se muestra día a día las bajas que sufrió Gran Bretaña desde su llegada a las Georgias el día 23 de abril hasta el 14 de junio de 1982, cuando las islas son usurpadas nuevamente (En negro se detalla la cantidad de bajas por cada día de combate):

Referencias:


23/04: 1 (1) Cae helicóptero Sea King en Georgias.

01/05: 10 (2) Dos harriers destruidos cerca de Puerto Argentino. 8 marinos mueren ante los ataques de la FAA a los siguientes buques:

HMS Arrow, HMS Exeter, HMS Glamorgan, portaaviones HMS Hermes, HMS Alacrity.

02/05: 1 Sea Harrier en Puerto Argentino derribado por un cañon de 20 mm. de artillería.

04/05: 43 (3) Harriers derribados en la Base Aérea Cóndor Malvinas. Hundimiento del HMS Sheffield (40). El portaaviones Hermes pudo haber sufrido el impacto de un Exocet.

05/05: 1 (1) infante de marina en Bahía Elefante.

06/05: 2 (2) Son derribados dos Harriers al norte de la Isla Soledad.

12/05: 4 El HMS Glasgow, queda fuera de combate. Ataque al HMS Brilliant.

17/05: 1 (1) es derribado helicóptero Sea King en costas argentinas

18/05: 22 Helicóptero Sea King chocó con Albatros (según fuentes argentinas fue derribado).

19/05: 1 (1) Cae helicóptero Sea King y muere un experto en SAS.

21/05: 32 Dos Gazelles derribados en San Carlos (3). Es hundido el HMS Ardent (22). Son dejados fuera de combate: HMS Argonaut, HMS Antrim, HMS Brilliant. Es dañado el HMS Broadsword. Son derribados 3 Sea Harriers (1). Es derribado un Sea King (1).

22/05: 1 Es derribado un Harrier.

23/05: 8 Un Harrier se estrelló en salida nocturna del portaaviones Hermes (1). Es hundido el HMS Antelope (7).

24/05: 10 Fueron dañados los siguientes buques: HMS Sir Lancelot, HMS Sir Galahad, HMS Sir Bedivere, HMS Fearless (6+). En el caso del Fearless, se estima un número mucho mayor, ya que en ese momento tenía una tripulación de mas de 500 hombres y llevaba alrededor de 300 soldados para desembarcar en San Carlos.

25/05: 135 Son abatidos tres Harriers (3). Son hundidos: HMS Coventry (90+) (se hundió en menos de 20 minutos) , HMS Atlantic Conveyor (20). Son dejados fuera de combate: HMS Broadsword, HMS Sir Lancelot. Son dañados: HMS Alacrity, HMS Yarmouth. Dos Sea King son derribados, y otros 2 averiados.

27/05: 11 Mueren siete infantes de marina en San Carlos (7). Son derribados tres helicópteros Gazelles, y un Sea King (4).

28/05: 136 Dos helicópteros Sea King derribados, mas un Scout (3). Muere un soldado en la isla Gran Malvina (1). Entre el 27 y el 29 de mayo mueren (130) hombres del 2 Para y del Royal Auxiliar en la Batalla por Darwin.

30/05: 44 Desde el 23 al 30 de mayo mueren (38) hombres en la Batalla por Pradera del Ganso. Sea Harrier se estrella (1). Es atacado el portaaviones HMS Invincible (5+), el cual sufre 1 Exocet y dos bombas de 250 kgs. cada una. Según fuentes extraoficiales el portaaviones se hundió. De ser esa teoría cierta (muy probable) las cifras serían mucho mayores que cinco bajas.

08/06: 162 Ataque en Fitz Roy. Son hundidos: HMS Sir Galahad (89), HMS Sir Tristam (40), lanchón de desembarco (LCU) Foxtrot (6+) (aunque no estaba lleno de soldados, debido a que transportaba material logístico, las bajas pueden ser mayores). Mueren (8+) chinos en la playa, debido a los fuertes bombardeos.

Es dejado fuera de combate el HMS Avenger. Es atacado el HMS Plymouth en Bahía Agradable, por cinco misiles de la aviación argentina.

09/06: 18 Mte. Dos Hermanas, comandos del SAS.

10/06: 4 Perecen (4) infantes de marina por accidente.

11/06: 44 Mueren entre el 11 y el 12 de junio: (3) en Mte. Harriet, (23) del 3 Para en Mte. Longdon, (4) del 45 de comandos, (1) del 42 de comandos, (13) de la compañía B.

12/06: 29 (4) en Mte. Dos Hermanas. Es dejado fuera de combate el HMS Glamorgan (25), siendo atacado por tercera vez, aunque en esta ocasión por un Exocet desde Puerto Argentino.

13/06: 360 entre el 13 y 14 de junio por las Batallas de Mte. Longdon, Mte. Wiiliams y Wireless Ridge.

14/06: 10 (5) en Zapper Hill, dos Sea King son derribados. Combate en Top Malo House (5).

TOTAL: 1090 caídos, sin contar un posible número mayor

BUQUES AVERIADOS:


Buques perdidos (hundidos o destruídos): 8

Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-80) HMS Sheffield

Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-118) HMS Coventry

Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-184) HMS Ardent

Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-170) HMS Antelope

Buque Logístico de Desembarco (L-3005) RFA Sir Galahad

Buque Logístico de Desembarco (L-3505) RFA Sir Tristam

Portacontenedor de Gran Porte Atlantic Conveyor

Lancha de Desembarco Foxtrot 4

Buques fuera de combate (inactivos): 9

Submarino clase Oberon (S-21) HMS Onyx (accidente operacional)

Portaviones Liviano (R-05) HMS Invincible (¿hundido?)

Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-174) HMS Alacrity

Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-185) HMS Avenger

Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-173) HMS Arrow

Fragata clase Leander (F-56) HMS Argonaut

Crucero Liviano clase County (D-18) HMS Antrim

Crucero Liviano clase County (D-19) HMS Glamorgan

Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-88) HMS Glasgow

Buques averiados de consideración (casi inactivos) : 5

Fragata Tipo 22 clase Broadsword (F-90) HMS Brilliant

Fragata Tipo 22 clase Broadsword (F-88) HMS Broadsword

Fragata Tipo 12 clase Rothesay (F-126) HMS Plymouth

Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-172) HMS Ambuscade

Buque Logístico de Desembarco (L-3029) RFA Sir Lancelot

Buques averiados: 9

Portaviones Liviano (R-12) HMS Hermes

Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-89) HMS Exeter

Buque de Asalto Anfibio (L-10) HMS Fearless

Buque Auxiliar de Apoyo clase Tide (A-76) RFA Tidepool

HMS Sir Bedivere

HMS Yarmouth

RFA Norland

Dos naves no identificadas (lanchones de desembarco)

TOTAL BUQUES PERJUDICADOS: 31

AERONAVES PERDIDAS:


ESCUADRONES AERONAVALES DE LA FLOTA REAL:


Sea harrier derribados: 19

Fuera de servicio por fallas y accidentes: 10

Helos derribados: 13

F/S: 32

RAF

Harrier derribados: 12

F/S: 5

Helos derribados: 12

F/S: 26

ROYAL MARINES

Helos derribados: 13

F/S: 4

EJÉRCITO INGLÉS:


Helos perdidos x derribos y accidentes: 8

Total Sea Harriers derribados: 19

Total Sea Harriers fuera de servicio: 10

Total Harriers derribados: 12

Total Harriers fuera de servicio: 5

Total helicópteros derribados: 46

Total helicópteros fuera de servicio: 62

TOTAL AERONAVES PERDIDAS: 154

Total aviones (Harriers, Sea Harriers) desplegados en Malvinas: 77, de los cuales 46 quedaron inutilizados.

Total helicópteros desplegados en el Atlántico Sur: 171, de los cuales 108 quedaron inutilizados.

CONCLUSIÓN:

TOTAL CAÍDOS: 1090

TOTAL BUQUES DAÑADOS O PERDIDOS: 31

TOTAL AERONAVES PERDIDAS: 154

Gran Bretaña nunca declaró el verdadero número de bajas de sus tropas ni la pérdida de numeroso armamento. Fue inferior a La Argentina y queda demostrado por el gran daño sufrido, que supera ampliamente al que recibió Argentina.

Datos extraoficiales británicos aseguran que el número de caídos se asemeja a 1300, lo cual la cifra de más de 1000 bajas, no es descabellada.

domingo, 23 de agosto de 2020

El engaño del HMS Superb

HMS Superb: El Submarino Fantasma




El Snorkel

El 30 de marzo de 1982 se anunció en medios británicos la zarpada del submarino nuclear británico HMS Superb rumbo al Atlántico Sur. Sin embargo, pocos días después, esta embarcación apareció en su base en Escocia. La difusión de la información errónea de manera premeditada, fue el disparador de acciones decisivas.

En el prefacio del libro “Malvinas: El Gran Relato”, [1] Umberto Eco destacaba que la historia del submarino británico HMS Superb “es la verdadera historia de cómo se construyó una historia inventada”[2], y en consecuencia, puntualizaba su interés en el modo en que había crecido la historia del submarino, a partir de un rumor vago. Quedaban en pie varios interrogantes, respecto de quién había inventado el submarino, y en particular, quién se habría beneficiado la difusión del rumor.

El 26 de marzo de 1982, mientras evolucionaba la crisis diplomática con Gran Bretaña por los incidentes en Georgias del Sur, en Buenos Aires se recibe la información de que los británicos habían destacado hacia las Islas Malvinas al RRS John Biscoe (desde Montevideo), con un destacamento de Royal Marines, y al RRS Bransfield (desde Punta Arenas). Si bien eran embarcaciones operadas por civiles, estaban afectadas a tareas de abastecimiento de la Royal Navy, y se sumarían al buque HMS Endurance, operando en el área y que amenazaba desalojar por la fuerza a los operarios civiles en Puerto Leith.

Ese mismo día, ante el evidente refuerzo de la guarnición británica, en Buenos Aires se resolvió realizar un despliegue preventivo de fuerzas al Atlántico Sur, a fin de estar en condiciones de adoptar medidas si la evolución de la situación así lo requería. “Por lo tanto, [se] ordenó preparar todo lo necesario para zarpar el 28 de marzo”[3], lo que finalmente se cumplió, por la tarde, en dicha fecha.
Entonces, si bien la decisión había sido tomada, el uso de la fuerza quedaba supeditado a la evolución de las negociaciones diplomáticas, “y por ello se ordenó expresamente al Comandante de la "Operación Rosario" (desembarco en Puerto Stanley), que la misma podía ser cancelada si se lograba un arreglo diplomático antes del 1° de abril de 1982 a 18.00 horas”. [4]

Mientras tanto, la percepción en Londres era que Argentina no llegaría al extremo de una invasión. El ministro de Relaciones Exteriores británico, Peter Carrington, estaba convencido que la forma de actuar en estas circunstancias era “disuadiendo” a los argentinos a que se abstuvieran de recurrir a la fuerza. “El 24 de marzo tuve que informar a mis colegas del Gabinete que las negociaciones con Argentina podrían llegar a un término, y que no podríamos excluir la posibilidad de acción militar en última instancia”. [5]

Entonces, el 25 de marzo, la Primer Ministro británica autorizó a preparar planes de contingencia. Se evaluaba que la presencia del destacamento de Royal Marines en las Islas Malvinas, y los refuerzos que llegaban desde Montevideo, serían insuficientes para disuadir a los argentinos. “Se examinaron las opciones familiares, con las conclusiones familiares. En un período de tensión en aumento, podía desplegarse un SSN [submarino nuclear] hacia la región. Si se lo hacía abiertamente, ello podría servir como una útil disuasión, pero sólo a la espera de mayores refuerzos navales”. [6]

Se decidió el refuerzo en el Atlántico Sur, siguiendo las propuestas de despliegue de un submarino nuclear, pero en forma encubierta dado lo delicado del momento. El 29 de marzo por la mañana, el Ministro de Defensa británico, John Nott, se reunió con el First Sea Lord, Admiral Sir Henry Leach para instruirle poner en alerta algunas buques y para el envío de un submarino nuclear previo análisis de los compromisos de despliegue con la OTAN. Esa misma mañana se informó que el HMS Spartan estaría disponible, “pero que tomaría dos o tres días equiparlo con el armamento necesario, aprovisionarlo para una misión muy prolongada, y alistarlo con los torpedos correctos”. [7]

La expectativa era que este submarino zarpara el 31 de marzo, para llegar al área de las Islas Malvinas, entre el 11/12 de abril. Al respecto, Thatcher expresó que “el submarino tardaría dos semanas en llegar al Atlántico Sur, pero podría comenzar a ejercer su influencia sobre los acontecimientos inmediatamente. Mi sentimiento instintivo me decía que había llegado el momento de demostrar a los argentinos que íbamos en serio” [8], tal vez interesada en hacer perder el carácter encubierto del despliegue.

De todas maneras, Nott consideraba aún insuficiente el envío del HMS Spartan. “La siguiente mañana, martes 30, regresé a la oficina y le pedí al Estado Mayor Naval de preparar un segundo submarino”. [9] Enterado del nuevo despliegue, Carrington insistía en que resultaba insuficiente: “Ya habíamos enviado un submarino nuclear y ese día habíamos acordado enviar un segundo, a fin de ayudar a contrarrestar cualquier movimiento agresivo de la marina argentina, que aún se asumía no sería inminente. Yo quería enviar un tercero, pero la decisión fue postergada”. [10]

Pero la crisis diplomática entre ambos países seguía escalando, y los medios británicos, ante la falta de noticias concretas, ya hablaban de una “invasión argentina”, lo que ponía en aprietos al gobierno de Margaret Thatcher. “La primer ministro sabía que el 30 de marzo se ventilaría el tema de defensa en el Parlamento y que el incidente de las Georgias del Sur la perjudicaba”. [11]

“El deseo de reafirmar al Parlamento y a la prensa que se estaban tomando acciones firmes, llevó a que el despliegue se filtrara el 30 de marzo” [12], lo que ocurrió en oportunidad en que un ministro del Foreign Office, Robert Luce había concurrido a presentar un informe al Parlamento, en donde, de acuerdo a Nott, Luce fue “atacado” por varios parlamentarios conservadores “por la falta de acción del gobierno”, por lo que debió haberse insinuado el despliegue del submarino. “Estoy seguro que no lo especificó, pero cierto número de parlamentarios tory corrieron bajando las escaleras para especular con la prensa parlamentaria, entre otros, que el gobierno había despachado un submarino.” [13]

Así, en los pasillos de Westminster, varios parlamentarios comentaron a los periodistas allí presentes, que submarinos nucleares estaban siendo despachados hacia el Atlántico Sur debido al empeoramiento de la crisis en Georgias del Sur. “Pero detrás de estas sensatas misivas se encontraba el poderoso lobby de la Armada Real, de la Falkland Island Company, de la British Antartic Survey y el interés creciente de la propia Primera Ministra que deseaba aprovechar la máximo la situación creada para obtener un rédito político”. [14]

Geoffrey Archer, corresponsal de defensa de la ITN, quien el 26 de marzo había observado que el submarino HMS Superb zarpaba apresuradamente de Gibraltar, replegado de las maniobras con otros buques de la Royal Navy (Ejercicios “Springtrain”), dijo: “Juntamos dos más dos e hicimos cinco” [15], asumiendo entonces que este había sido el primer SSN en ser desplegado y que ahora estaba en camino al Atlántico Sur.

Otros corresponsales pronto siguieron el informe de la ITN sobre la misión del HMS Superb en el Atlántico. Jon Connell, corresponsal de defensa del Sunday Times, describe el proceso: “Debido a que la información era tan escasa, uno la recogía a veces de otros colegas, a veces de leer otros periódicos, y tomando lo que no eran realmente confirmaciones sino probablemente conversaciones con alguien en el Parlamento o alguien en el Ministerio de Defensa que podría indicar, sí, que había un submarino en camino, o algo a esos efectos. No puedo recordar con precisión en esa instancia qué fue lo que nos hizo imprimirlo”. [16]

Pero, al momento de la “filtración” en los pasillos del Parlamento, ningún submarino británico tenía proa al Atlántico Sur. El HMS Splendid, junto con el HMS Spartan recién zarparían el 1° de abril.

“La historia del Superb había cobrado velocidad por sí misma, porque era creíble en sí misma pero, fue alentada por el Gobierno?- Sí, responde una minoría de corresponsales de defensa. No, dijeron otros. [17] [18] El entonces vocero del Ministerio de Defensa británico, Ian Macdonald, declaró: “El error de los medios sobre el Superb fue extremadamente útil para nosotros, pero di instrucciones precisas a mi equipo de nunca decir nada más que: “Como Uds. saben, nunca discutimos la posición de los submarinos nucleares.”. [19]

Si bien ante la Cámara de los Comunes, en el debate del 3 de abril de 1982, Margaret Thatcher puntualizó que: “En tanto, prometimos no tomar acciones que escalaran la disputa por el temor de precipitar el evento que nuestros esfuerzos estaban dirigidos a evitar.” [20], la omisión en negar la información errónea no hizo más que alimentar el rumor y explotar la noticia en beneficio del Gobierno. Años más tarde, en sus memorias, la primer ministro reconoció: “no me molestó demasiado cuando se filtró la noticia de esta decisión”, [21]

Pero, si bien pareciera que la difusión del rumor habría estado destinada inicialmente a apaciguar la opinión pública interna en Gran Bretaña, la noticia actuó también como un medio de engaño o decepción destinado a disuadir a los decisores en Buenos Aires, en ese momento como un arma de política exterior durante la crisis diplomática.

Así, la decepción, puede entenderse como “la información diseñada para manipular el comportamiento de otros induciéndoles a aceptar una presentación falsa o distorsionada de su entorno físico, social o político”. [22] Para lograr el efecto deseado, “los mecanismos de la decepción son muy simples; es sólo un problema de alimentar al enemigo con indicadores falsos e información por todos los canales de sentidos y fuentes posibles.” [23]

“Una decepción no tendrá éxito en su objetivo si el enemigo no cree en la fuente o en el plan de cobertura”. [24] “Además de contar con la capacidad física en elementos bélicos y canales de control de dichos elementos, se debe comunicar al adversario, puesto que de nada sirve contar con una capacidad si ésta no es conocida, por lo menos vagamente, por el adversario a quien se intenta disuadir de atacar”. [25]

Siguiendo esos principios, el mensaje llegó a Buenos Aires proveniente de varias agencias de noticias internacionales. El canciller argentino, Nicanor Costa Méndez recuerda el análisis de esas noticias y el convencimiento que ellas generaron en Buenos Aires: “Los medios anunciaban diversos despliegues de fuerzas que no eran contradictorios entre sí; los diarios más destacados, la radio y la televisión habían adoptado un tono claramente nacionalista y agresivo.” [26]

Apenas difundida la noticia, el encargado de negocios de la Embajada Argentina en Gran Bretaña, Ministro Atilio Molteni, enviaba a Buenos Aires la siguiente información: “Noticia dada a las 10.00 PM por ITN Thames, del envío de dos submarinos nucleares al Atlántico Sur, fue anunciada antes de reiteración parcial por Lord Buxton en persona de mensaje a V.E. contenido mi 741. Este contexto otorga a esta información seriedad. Locutor afirmó se trata de unidades Hunter Killer no necesariamente con armamento nuclear. Uno de ellos habría zarpado el jueves pasado (25 de marzo) desde Gibraltar” [27] Un segundo mensaje confirmaría la información: "...Periódicos informan ampliamente sobre presunto envío de uno a dos submarinos nucleares con capacidad nuclear. Algunos diarios aseguran haber recibido confirmación del Gobierno Británico de que submarino “Superb” salió de Gibraltar, jueves 25 de marzo. Noticia no fue confirmada ni desmentida por Foreign Office...". [28]

La maniobra de decepción se estaba consumando. “Se suponía que las filtraciones aparecidas en la prensa británica no eran inocentes (pues no lo habrían sido en Buenos Aires) y que la referencia a los movimientos de los barcos sin duda era anterior a la hora que aparecían en la prensa”. [29]

Estas noticias confirmaban las sospechas que los británicos estaban tomando una línea dura con el objeto de dilatar la crisis y reforzar el despliegue militar en las Islas Malvinas. Con ello, los británicos alcanzarían la superioridad militar al arribar el primer submarino nuclear a la zona.

Si efectivamente el submarino HMS Superb había zarpado de Gibraltar el 25 de marzo, su arribo a las Islas Malvinas ocurriría a partir del 10 de abril, lo que entonces haría imposible cualquier maniobra argentina ante la pérdida de la sorpresa estratégica. “Esta desfavorable modificación de la relación de fuerzas, en acuerdo con las conclusiones del Grupo de Trabajo Conjunto, hacía no factible la recuperación militar, de modo que esa fecha —10 de abril— resultaba el término del periodo durante el cual podíamos operar con éxito.” [30]

El almirante norteamericano Harry Train, Comandante Supremo Aliado del Atlántico, quien entrevistó personalmente al almirante Anaya después de la guerra, sobre los efectos de disuasión de un submarino, y su papel en la crisis de 1982, expresó: Submarinos?. Asustan a la gente. La gente no los entiende. No se los ve. … Pueden empujar a uno a pasar el umbral de la guerra, que es lo que sucedió en el caso de las Islas Malvinas, estoy realmente convencido –al igual que Anaya-, que eso fue el “disparador de la guerra”. [31]

“Manipular la conducta de otro a través de las amenazas es un fenómeno natural.” [32], y la noticia del despliegue del HMS Superb “no necesitaba ser verdad para lograr el efecto deseado”, tal como expresara Henry Stanhope,[33] corresponsal de defensa del periódico británico “The Times”, admitiendo que en tiempos de guerra la manipulación de las noticias resulta conveniente para la obtención de los fines buscados.

Los grupos de presión vinculados a las Islas Malvinas buscaron congelar las negociaciones entre los gobiernos por la soberanía, magnificando la crisis en las Georgias del Sur, y pretendiendo justificar la militarización del área. El Gobierno de Margaret Thatcher generó el rumor de la zarpada para aplacar la creciente opinión pública adversa generada por la crisis, pero inmediatamente utilizó la noticia como factor de disuasión estratégica contra Argentina, sea para prevenir una escalada armada, como para eventualmente posicionarla en un mejor plano diplomático, cuando los submarinos verdaderos –no el HMS Superb- llegaran a las aguas del Atlántico Sur.

Sin embargo, tal como señala el propio Peter Carrington, renunciante a su cargo después del 2 de abril de 1982, “la disuasión puede fallar: y si falla, uno se enfrenta a las opciones de rendición o la guerra. En el caso de las Malvinas, falló. Tuvimos guerra”. [34]

viernes, 3 de enero de 2020

Canallas: Más detalles de la ayuda trasandina al Imperio Británico

La polémica ayuda de Chile a Inglaterra en la Guerra de Las Malvinas

En 1982, luego de enterarse del movimiento de tropas argentinas en la Patagonia y de un pacto secreto entre Argentina, Perú y Bolivia para atacar Chile, el (r) general chileno de la Fach, Fernando Matthei, decidió contactarse con militares británicos para ofrecer ayuda militar a los ingleses.


Jorge Fuentes || Guioteca

El rol que jugó Chile en la guerra de Las Malvinas es, según varios entendidos, más importante de lo que en su momento se comentó. Según una biografía inglesa de la fallecida y famosa primera ministra Margaret Thatcher, escrita por Charles Moore, ésta estaba impresionada por el nivel de apoyo internacional que había acumulado desde la invasión argentina a las islas. “Primero, encubiertamente, llegó Chile, cuya disputa con Argentina sobre el Canal de Beagle lo había hecho hipersensible ante la agresión argentina. Incluso, antes de que la invasión se completara, Chile ofreció a Reino Unido el uso de sus puertos. De ahí en adelante las tareas de inteligencia y la cooperación logística fueron constantes. Para el 6 de abril, Santiago ya había “ofrecido” los servicios de su fuerza aérea y naval, todo ello autorizado por el dictador Augusto Pinochet”.

Para graficar la buena relación que Pinochet logró con la “Dama de Hierro”, Moore agrega que “en 1998 él fue detenido en Londres como resultado del intento de un juez español por extraditarlo y que se enfrentara a los cargos por crímenes como tortura y asesinato. Lady Thatcher protestó vehementemente contra este tratamiento”.



General Fernando Matthei.

La famosa “Dama de Hierro” aseguraría en ese mismo momento que, sin la ayuda clave de Chile, la guerra de Malvinas no hubiese sido fácil de ganar. “Tenemos una enorme deuda”, dijo Tatcher. Lord Edward Cecil Parkinson, ex miembro del gabinete de la primera ministra, también dijo posteriormente que Chile fue un aliado que prestó importante ayuda a su país durante el conflicto con Argentina. El mismo Parkinson aseguró que la decisión de Inglaterra de hundir el buque argentino “General Belgrano” el 2 de mayo de 1982 se tomó con información de la armada Argentina que fue interceptada por Chile y entregada al Reino Unido.

Pero fue el (r) general de la Fuerza Aérea de Chile, FACH, Fernando Matthei Aubel, el encargado de develar en 1999 en una entrevista un secreto a voces que se mantuvo oculto durante más de década y media. “Yo hice todo lo posible para que Argentina perdiera la Guerra de las Malvinas”, aseguró el general chileno.

Matthei, quien fue agregado militar en Londres entre 1971 y 1974, detalló que “Chile no tuvo nada que ver en las Malvinas. Fui yo, por mi cuenta. Toda la nación argentina puede estar resentida conmigo”. Matthei aseguró haber tomado la iniciativa luego que recibiera informes de un gran movimiento de las tropas argentinas en la Patagonia, algo que los ingleses desconocían por completo. “Llegó a Chile por aquel entonces el wing commander Sidney Edwards y negociamos la entrega de aviones, misiles antiaéreos y radares a cambio de información. ¿Si hablé con Pinochet? Sí, pero fui lo suficientemente vago para que él se desentendiera si algo andaba mal. Los apoyamos con monitoreo permanente, radares y escuchas con dispositivos electrónicos”.

Matthei justificó su decisión tras escuchar las palabras del dictador argentino Leopoldo Galtieri, quien aseguró públicamente a sus compatriotas que “las islas Malvinas era el primer paso y que el siguiente era la recuperación de los otros terrenos. Además, el contexto era diferente al actual. En aquel momento las relaciones entre la Argentina y Chile atravesaban momentos críticos, a partir de las diferencias que había entre ambos países en torno de los límites fronterizos, que fueron zanjados con el Tratado de los Hielos Continentales en 1991″.

El pacto de Argentina, Perú y Bolivia para atacar a Chile

Hugh Bicheno, un ex agente del MI6 (el mítico servicio de inteligencia exterior británico), y quien realizó misiones en Londres, Buenos Aires y Centroamérica, en su libro “Al filo de la navaja: La historia no oficial de la guerra de Malvinas”, exculpa a Margaret Tatcher y Augusto Pinochet de una supuesta alianza “contranatura” entre una democracia y una dictadura, afirmando que, en este caso, el enemigo común de ambos era la dictadura argentina de Leopoldo Galtieri, a su juicio, mucho peor que la chilena.

Bicheno, incluso, va mucho más lejos, pues asegura que existía un acuerdo “secreto” entre Argentina, Perú y Bolivia para atacar a Chile. “El general (R) Fernando Matthei confirmó en 1999 la colaboración de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) con los británicos. El declaró que no quiso involucrar a Pinochet en los detalles operativos, pero evidentemente contó con su beneplácito. Lo del pacto argentino-peruano-boliviano ya lo sabía, pero salió a flote en la prensa de Buenos Aires durante el intento de agresión argentino contra Chile sobre las islas Nueva, Picton y Lennox, en 1979”, aseguró Bicheno.

El ex agente británico aseguró también que “Thatcher no tuvo lazos con Pinochet durante la guerra. Las FF.AA. chilenas dieron ayuda voluntaria, porque si Argentina hubiese tenido éxito en las Malvinas, Chile hubiera sido el próximo objetivo. Había un acuerdo militar “secreto” entre Argentina, Perú y Bolivia para atacar a Chile, y eso todo el mundo lo sabía. Perú incluso le proporcionó material bélico a Argentina durante el conflicto. Thatcher demostró una poco común integridad al agradecer a Pinochet por la ayuda que él le ofreció. La victoria británica derribó una dictadura militar argentina que buscaba el genocidio y, en efecto dominó, derribó otra en Bolivia, la de Luis García Meza, que tenía el apoyo de la Junta argentina”.