jueves, 13 de abril de 2017

Ibañez derriba un Sea Harrier de la Río Iguazú



La misión imposible del guardacostas argentino que enfrentó olas de nueve metros y derribó un avión enemigo
Eran naves de río pero tenían que llegar a Malvinas con soldados y armas. Se lanzaron al océano, enfrentaron olas monstruosas y soportaron el ataque de los Sea Harrier. Se hundieron con honor. Fue la primera batalla aeronaval de la historia patria. Y el cabo Ibáñez, su gran héroe 
Por Alfredo Serra | Especial para Infobae
Producción y entrevistas: Fernando Morales

Abril 2, año 1982: Guerra.

La Prefectura Naval Argentina recibe una orden: "Poner en marcha la Operación Cormorán". Parten hacia las lejanas hermanas los guardacostas Islas Malvinas y Río Iguazú, dos aviones Short Skyvan PA 50 y el helicóptero Puma PA 12.


Esa partida ya es una hazaña. Porque los guardacostas sólo son aptos para funciones de policía en las costas de los ríos.

Su tamaño es cinco o más veces menor que los guerreros del mar: acorazados, fragatas, cruceros…

Largo (eslora): 27 metros. Ancho (manga): un poco menos de 6 metros. Peso: 79 toneladas. Dos motores. Combustible a full: 11 mil litros (diesel). Arma: una ametralladora Browning calibre 12.7… de la Segunda Guerra Mundial. Tripulantes: 15.

Pero el 13 de abril, cinco minutos antes de las dos de la madrugada, azotados por olas de hasta nueve metros, y evadiendo el bloqueo británico… ¡entran en aguas de Malvinas!

Como dos pequeños peces entre ballenas y tiburones…

¿La misión? Llevar a tierra dos cañones de 105 milímetros.
Peso: entre 1.500 y 1.700 kilos cada uno. Sólo era posible llevarlos en partes, porque enteros hubieran hundido a los guardacostas.

Además del enemigo, las olas los amenazan con dos formas de naufragio: vuelta de campana o hundimiento de proa.


El cabo José Raúl Ibáñez, a cargo de la sala de máquinas –ya averiada e inundada– empuña la ametralladora y derriba a uno de los Sea Harrier

Muchos días después, ya caído Puerto Argentino y prisioneros algunos tripulantes, los ingleses –históricamente, reyes de los mares– se resisten. No creen. No comprenden que esas "cáscaras de nuez" –definición de un oficial inglés– hayan roto la barrera río–mar, y sin ningún apoyo, llegaran a esas islas golpeadas eternamente por el salvaje Atlántico Sur…

Interrogando a los prisioneros, desconfían.
"¿No tuvieron protección aérea?"
"¿No tuvieron una nave–madre que los guiara?".
Y la respuesta siempre es "¡no!"

Con un hito grabado en el bronce. Porque el 22 de mayo, mientras el Río Iguazú navega por la bahía Button llevando tropas y material bélico, además de partes de los cañones, lo atacan tres Sea Harriers.

¡Primer combate aeronaval de la historia patria!


“Después, nuestro guardacostas encalló. Caminamos más de mil metros con los heridos y el finado envuelto en una frazada, hasta que un avión argentino nos rescató”, cuenta Ibáñez

El único artillero, cabo Julio Omar Benítez, cae muerto bajo la metralla enemiga. El guardacostas queda inerme.

Entonces es la hora de la desesperación, o del heroísmo.

El cabo José Raúl Ibáñez, a cargo de la sala de máquinas –ya averiada e inundada– empuña la ametralladora, derriba a uno de los Sea Harrier, y los otros dos se baten en retirada.

Hasta ese instante, el maquinista Ibáñez jamás había disparado una ametralladora. Correntino, de 24 años ese día, soltero, cuenta hoy…

"Es cierto, nunca disparé. Sólo la conocía de mirar a Benítez y a otros artilleros en distintos viajes, de puro curioso, mientras tomábamos mate… Pero después del primer ataque, que averió e inundó mi sala de máquinas, subí a la cubierta, vi a Baccaro herido y arrastrándose, y a Benítez moribundo, y ni siquiera lo pensé. Abrí fuego contra el avión inglés, que largó una columna de humo, perdió altura, y cayó al mar".

"Después, nuestro guardacostas encalló. Caminamos más de mil metros con los heridos y el finado envuelto en una frazada, hasta que un avión argentino nos rescató".

"Hoy tengo mujer, dos hijos, y además de recibir algunas medallas de la Prefectura, me han nombrado Hijo Dilecto de Corrientes".


“Después del primer ataque, que averió e inundó mi sala de máquinas, subí a la cubierta, vi a Baccaro herido y arrastrándose, y a Benítez moribundo, y ni siquiera lo pensé. Abrí fuego contra el avión inglés”, recuerda hoy Ibáñez

Pero más allá de la hazaña de Ibáñez, la expedición de los guardacostas pagó otros diezmos…

Juan Baccaro, ayudante mayor, apenas pasadas las ocho de la mañana y alcanzado por la metralla, se desangraba. Su cuerpo estaba lacerado por 72 esquirlas, de las que le quedarían 61 para siempre…

Pedro Mele, que también llegó a prefecto, ese 22 de mayo tenía esposa, dos hijos, y apenas 22 años. Era copiloto de un helicóptero Puma.

En una entrevista recordó que "teníamos miedo, pero ese miedo sano que nos mantiene alerta. Después de cumplir varias misiones –unas 25 salidas y 60 horas de vuelo–, un bombardeo naval enemigo dañó nuestros sistemas de transmisión e hidráulico, y allí terminó todo. Doble dolor, porque muy poco antes, el 15 de marzo, había muerto mi primer hijo, y mi esposa, Elisa, y mi madre, sufrieron mucho cuando partí" .

Osvaldo Aguirre, que alcanzó el grado de prefecto mayor, tenía entonces 26 años y era primer oficial del guardacostas Islas Malvinas. Averiada su nave y a punto de hundirse luego de ese primer ataque, cayó prisionero. Durante 30 días fue el preso número 607. Volvió al continente el 14 de julio

Este es su testimonio: "El rol de la Prefectura Naval Argentina en las islas Malvinas fue cumplir con las funciones como autoridad marítima de policía sobre navegación y seguridad de los puertos. Estuve a cargo del guardacostas 82 Islas Malvinas. En la primera etapa conocí, patrullé, ¡y nos encontramos con la guerra! Mi guardacostas entró en combate el 1° de mayo de 1982 con un helicóptero de exploración inglés Sea King, a las tres de la tarde. En la contienda cayó herido el cabo segundo Grigolatto, maquinista, con una herida en el abdomen, pero acertando seis impactos contra el helicóptero Sea King inglés. Terminada la guerra estuve prisionero de los ingleses durante treinta días. ¿Mi reflexión? El rol que cumplió la Prefectura logró que los ingleses nos respetaran. Eso me reconforta".

Aguirre contó, además, que los ingleses le pagaron las 8 libras de sueldo que en ese momento exigía la Convención de Ginebra. Que no sufrió violencia, pero sí vejación moral: sacarse la ropa, y después ser interrogado en medio de un campo, mientras un soldado lo apuntaba con su fusil.

Y en ese interrogatorio, otra vez el asombro. Porque lo que realmente querían saber… "era cómo habíamos podido cruzar el Atlántico… ¡con esos barquitos que sólo sirven para navegar por el río!".

El secreto: un combustible esencial, y por lo tanto, "invisible a los ojos" según el escritor y aviador Antoine de Saint Éxupery (1900-1944) en su libro "Le Petit Prince".

Sí. "El Principito". Un best seller eterno y para la eternidad.

¿El combustible?
El alma.

miércoles, 12 de abril de 2017

Brasil da explicaciones sobre los vuelos de Hercules británicos

Brasil dio explicaciones sobre un vuelo proveniente de las Islas Malvinas
Un Hércules de la Fuerza Aérea británica aterrizó el sábado en Porto Alegre proveniente del archipiélago
Por Martín Dinatale | Infobae




El gobierno de Brasil informó a la Argentina que el vuelo que partió de las Islas y aterrizó el sábado en Porto Alegre se trató de un viaje de "búsqueda de rescate" enmarcado en una situación de "ayuda humanitaria".

Según confiaron a Infobae fuentes calificadas de la Cancillería argentina y de la diplomacia brasileña, Itamaraty comunicó a las autoridades argentinas que el avión Hércules de la Royal Air Force británica que fue fotografiado por el diario Zero Hora el sábado pasado en el aeropuerto Salgado Filho de Porto Alegre y proveniente de las Malvinas sólo respondía a "tareas relacionadas con búsqueda y rescate de buques en altamar".

La diplomacia de Brasil aclaró que no se trató de un avión con fines militares y que por un requerimiento técnico de abastecimiento de combustible el Hércules tuvo que aterrizar en Porto Alegre ya que la escala más cercana relacionada con la Fuerza Aérea británica se encontraba en la isla Acsención.



"Hay obligaciones de carácter internacional que ante una situación humanitaria un país no se puede negar al abastecimiento de una aeronave", expresó a Infobae una fuente de la diplomacia de Itamaraty.

De esta manera, Brasil respondió al reclamo que había hecho la Argentina ante un nuevo episodio de un avión británico proveniente de Malvinas que hizo escala en Brasil. El anterior caso se registró el 12 de marzo cuando un Airbus 330 de la Fuerza Aérea británica que partió de las Islas Malvinas rumbo a San Pablo y regresó desde ese mismo destino a las islas del Atlántico Sur tres días después.

El gobierno argentino presentó sus quejas por ese hecho. El vuelo del Airbus 330 de la Fuerza Aérea del Reino Unido salió el domingo 12 a las 22:44 de la base militar de Mount Pleasant en las Malvinas, arribó a San Pablo el 13 a las 2:47 y regresó a las islas el 14 a las 23:47.

"Sabemos que fue un viaje de abastecimiento militar como todos los otros viajes que se hicieron con antelación desde las islas a Brasil", se limitó a informar un destacado funcionario del gobierno. Pero la cancillería de Brasil negó, al igual que el vuelo del sábado pasado, que se tratase de vuelos de abastecimiento militar.



Las fuentes diplomáticas de Itamaraty consultadas se preocuparon en informar que "no hay una decisión de Brasil de abastecer a aviones militares británicos" y que los vuelos de pasajeros que Gran Bretaña tiene previsto restablecer entre Malvinas y el continente sólo se habilitarán a Brasil con el visto bueno de la Argentina.

Según informó la canciller Susana Malcorra, en 2016 se detectaron al menos seis vuelos de las islas Malvinas a Brasil mientras que en 2015, bajo la administración de Cristina Kirchner, hubo 12 vuelos con esa ruta. Ante las quejas diplomáticas que elevó la Argentina se anunció que Brasil abrió una investigación entre varios órganos militares sobre los vuelos realizados por aviones de la Real Fuerza Aérea de Gran Bretaña entre aeropuertos de Brasil y las Islas Malvinas.

martes, 11 de abril de 2017

Ministro de defensa opina sobre Malvinas

"Este es el primer gobierno que hizo desfilar a los veteranos de guerra"
El ministro de Defensa, Julio Martínez, dice que se están atendiendo los reclamos pendientes de quienes combatieron en Malvinas, y que en adelante la única acción posible en pro de la soberanía de las islas es la vía diplomática
Por Fernando Morales | Infobae




El ingeniero Julio Martínez recibió a Infobae para hablar de un tema excluyente en estos días: Malvinas.

–¿Qué diferencia hay en este aniversario de la guerra respecto de otros años?

–Algo fundamental. Nuestro gobierno ha sido el primero en llamar a los veteranos para que desfilaran. Y la bienvenida que la gente les ha dado después de 35 años fue muy impactante.


–¿Qué decisión se tomará en el caso de los reclamos pendientes de los veteranos de guerra?

–Reconozco que hay una serie de reclamos sin resolver. Se está haciendo todo lo posible por satisfacerlos, pero con los límites que impone el presupuesto que  tenemos.

–Hace pocos días marcharon hacia su ministerio, y luego a otras dependencias,  más de tres mil veteranos con una larga lista de reclamos. Es evidente la urgencia…

–En este momento, una comitiva de veteranos es recibida por el director de Legales del Ministerio para ocuparse concretamente del tema.

–Otro tema esencial es la cuestión de la soberanía. ¿De qué modo podrán ser recuperadas las islas?

–Desde ahora y en adelante, de un único modo. Seguir el reclamo por la vía diplomática, ante los foros internacionales que correspondan, y en un todo de acuerdo con la Constitución nacional.

domingo, 9 de abril de 2017

UK ofreció dos veces devolver las islas y Argentina la cagó

Andrés Cisneros: "Gran Bretaña nos ofreció dos veces devolver las Malvinas y Argentina lo frustró"
Una de ellas fue Margaret Thatcher, aseguró el ex vicecanciller de Carlos Menem




A 35 años de la Guerra del Atlántico Sur, el ex vicecanciller Andrés Cisneros recordó que el conflicto bélico por las Islas Malvinas se pudo evitar, al afirmar que en dos oportunidades el Reino Unido realizó ofertas a la Argentina para entregar la soberanía del archipiélago en disputa.

"Dos veces Gran Bretaña nos ofreció devolver la soberanía y desde la Argentina se frustraron las ofertas", contó el ex funcionario del gobierno de Carlos Menem. La primera de ellas fue en 1974 durante el segundo gobierno de Juan Domingo Perón, cuando el entonces embajador británico en Buenos Aires, Sir Donald Hopson, presentó al canciller argentino Alberto Vignes "una oferta de retroarriendo, en la cual ellos nos reconocían la soberanía en ese instante, pero se hacía efectiva 100 años después".


"La segunda oferta fue muy parecida", sostuvo Cisneros. El encargado de encabezar esa misión desde 1979 fue el ex viceministro de Relaciones Exteriores, Nicholas Ridley. "Gobernaba la Junta Militar, que le dijo que no a la oferta de la siguiente manera: si, cómo no, aceptamos la devolución de la soberanía, pero no en 100 años, sino a fin de ese año. Era una manera de decir que no", prosiguió el ex funcionario, quien remató: "¿Sabe cuál era el nombre del primer ministro británico que mandó esa oferta? Margaret Thatcher".


Tras esas negociaciones frustradas, Cisneros planteó que la guerra encabezada por el dictador Leopoldo Galtieri y la primera ministra Margaret Thatcher tuvo un "daño incalculable", pero que pese a ello, "hay que seguir con el reclamo".

"No sé si llegaremos algún día a la devolución de las Islas, me parece muy poco probable, pero sí un acuerdo honorable que represente los intereses de ambas partes", afirmó.

Sobre la posibilidad de éxito de los planteos argentinos, Cisneros advirtió que el panorama internacional "se está poniendo complicado" desde el punto de vista que el país está reclamando "derechos territoriales que son evidentes", pero que en el mundo están disminuyendo la importancia de estos derechos, mientras van ocupando una prioridad mayor los derechos de las personas, lo que afecta directamente al reclamo de los kelpers, quienes rechazan la ciudadanía argentina.

"Creo que hay buenas expectativas y, que este tema bien trabajado se va a solucionar dentro de 50 años", indicó.

Acerca de la postura actual de la Argentina en torno a la disputa, Cisneros aseguró que "reclamar la soberanía hoy y quererla ahora no sirve para nada", ya que los ingleses mantendrían una postura cerrada en torno a la cuestión. Por lo tanto, consideró: "Hay que establecer una relación de cooperación, de entendimiento, sin declinar la soberanía".

Infobae

sábado, 8 de abril de 2017

Omar de Felippe y su paso por la guerra

Omar De Felippe, el futbolista de las fotos de la guerra
El actual entrenador de Vélez recuerda sus dramáticos días en la guerra. El constante asedio de la muerte, sus compañeros caídos, el frío implacable y la preparación para matar al enemigo
Por Rodrigo Tamagni
rtamagni@infobae.com
Infobae


Omar De Felippe contó su paso por la Guerra de Malvinas (Nicolás Aboaf)

Son las 4:40 de la mañana del 1° de mayo de 1982 en las Islas Malvinas. La temperatura bajo cero hace doler los huesos en medio del descampado. Una pequeña bola de fuego hecha con ramas agrupa a seis soldados. Entre ellos hay un pibito que en el futuro destacará en los campos de juego más como técnico que como jugador. El mate para paliar el frío empieza a rodar entre las manos temblorosas. Nadie espera lo que va a pasar en otra de esas noches cerradas que viven desde hace menos de un mes. La hélice de un helicóptero se escucha a lo lejos y una bomba explota en el aeropuerto, a 12 kilómetros. Ellos se desesperan como si hubiese caído a 12 metros, apagan el fuego acelerados y se lanzan cuerpo a tierra. Empezó la guerra.

Omar De Felippe le cuenta a Infobae el "día que empezó la guerra" con una precisión tecnológica. No realizó una investigación para recordar lo que le tocó vivir, simplemente es "inolvidable". Como cada vez que se acerca un 2 de abril, su nombre aparece en escena. La reiteración de sus conceptos no disimula el asombro que produce su relato y colabora notablemente para reafirmar la tarea de los Veteranos.

"Hace muchos años, había decidido que era la última vez que iba a hacer una nota sobre Malvinas. Ahí me llamó la atención que el camarógrafo, que era un pibe joven, me dijo: 'La historia la tienen que contar los que estuvieron, no los que no estuvieron'. Y creo que tiene razón. Es una forma de homenajear a los 649 que no están", rememora.

El sol golpea con fuerza en Ituzaingó, donde Vélez tiene una hermosa Villa Olímpica. Los 30° grados sólo pueden esquivarse con el aire acondicionado. Ya pasaron 35 años de los "30° grados bajo cero" que asegura haber vivido en Malvinas, aunque las estadísticas marcan que el promedio de la mínima oscila cerca de los 11° bajo cero. ¿Quién puede discutirle esa sensación térmica que él sintió en la guerra? "Yo estoy viviendo gratis", lanza sin vacilar un segundo De Felippe, que al momento del conflicto bélico soñaba con subir a la Primera de Huracán.

"¡Tenés que ser agradecido de la vida! Teniendo en cuenta lo que nos tocó vivir ahí, a los 15 mil, y estar vivo haciendo lo que me gusta, en un lugar así –mientras señala los verdes campos de juego del club–. No todos han tenido esa suerte", justifica.

Los laberintos de su memoria nunca diluyen los detalles de toda esa aventura. Desde la madrugada en que llegó la carta de citación que su madre, Rosa, recibió llorando, hasta el regreso en el Canberra. Omar cierra los ojos con los ojos abiertos. Mira un punto fijo, como si no estuviera mirando. Y escupe su vivencia casi sin necesidad de ser interpelado: "Luego de salir de baja de la colimba, todas las noche me fui a dormir sabiendo que me iban a llamar en cualquier momento. Y tal es así que el 9 de abril, a eso de las 4:30 de la mañana, tocaron el timbre en la casa de mi vieja y dejaron una cédula de presentación. Mi vieja me despertó y me la dio llorando". Durante una hora de charla, el entrenador pronunciará cada anécdota con exactitud suiza.


“Todas las noche me fue a dormir sabiendo que me iban a llamar para ir a la guerra” (Nicolás Aboaf)

En los últimos meses, Mel Gibson estrenó la película bélica Hacksaw Ridge ("Hasta el último hombre", en español). Allí se muestra la guerra de la manera más cruda. El temor traspasa la pantalla. Perturba. Según diferentes críticos, la película -con cinco nominaciones al Oscar- es la que mejor expone lo que se vive en esas circunstancias. A Omar nadie le tiene que mostrar ninguna película para entender la crudeza de vivir bajo fuego.

Como aquel día en que la muerte, esa vecina constante durante los dos meses en la Isla, sopló fuerte en su espalda: "En el ataque final hay un bombardeo muy intenso sobre la noche –sufríamos muchos bombardeos durante la noche y te costaba dormir– y el capitán me llamó a mí, por ser el encargado de la ametralladora,  y al Negro Leal, que era el encargado de las municiones. Le digo 'dale, vamos' y ni bien hacemos 20 metros explotó una bomba que la onda expansiva nos tiró de cabeza. Fuimos a ver el refugio que habíamos armado y tenía 6 agujeros de entrada y 10 millones de salida. Nos salvamos".

También recuerda cómo se aferró a la vida en aquella montaña cuando el ataque de morteros los sorprendió: "Nos quedamos quietos y las piedras nos pegaban en la espalda".

Como si el frío, el hambre y el temor no fuesen suficientes, las bombas durante la madrugada se convirtieron en una espeluznante banda de sonido. El precario refugio de chapa que debieron construir cuando el pozo de zorro se inundó reflejaba en sus paredes el asedio psicológico y físico. Las bombas hacían temblar todo e interrumpían el sueño: "Teníamos la costumbre de sentarnos, prender un cigarillo y esperar que el bombardeo pasara. Te sentás y rezás para que no caiga ahí, no tenes otra forma. Los nervios se habían endurecido".

El camino de la comunicación casi no se alterará. El transmisor y el receptor trocarán sus roles en breves momentos. Omar habla. Nosotros escuchamos. El training durante casi tres décadas ante la prensa transformó a ese novato soldado en un hábil narrador de sus experiencias. Casi que no necesita preguntas para hablar.

Sin embargo, su firme postura por un momento trastabilla: "Hay cosas que nos han tocado… Ver morir gente… Fueron cosas difíciles, pero a veces ya no vale la pena contarlas".

–Queda la sensación de que ya tenés muy pensado lo que querés contar y lo que no…
-Sí. Hay cosas que en realidad vale la pena que la gente se entere y otras no. Yo conté la experiencia de cómo vi morir a un compañero y vino la familia a pedirme que le cuente en detalle cómo había muerto su familiar. Es muy doloroso tener que ser el que los enfrente con esa verdad. Yo se los conté, pero a veces volver a traer todo es muy doloroso.


“A veces volver a traer todo es un muy doloroso”, confesó (Nicolás Aboaf)

Aquel soldado, que luego se transformó en una pieza fundamental del fútbol local y sudamericano en su rol de entrenador, sigue narrando su historia. Su apariencia de hombre severo y serio no le impide tener un trato ameno, de hacer una entrevista atrapante. Tampoco escapa a la sinceridad de la reflexión: "Hoy lo hablo y parece algo muy loco, pero uno se preparó para matar. Después de tantos años te ponés a pensar en esas cosas y decís: '¡Pucha, era capaz de matar!'. En ese estado y en ese lugar, era capaz de matar, era lo que tenía que hacer. A veces para poder vivir hay alguien que tiene que morir. Lamentablemente es así".

La aguja del reloj ya dio una vuelta entera y las tres personas dentro de esa sala están atrapadas por el relato de Omar. A nadie le interesa si la pelota entra o no. A nadie le importa si por la puerta de la sala de conferencia pasa caminando alguna de las figuras de plantel del Fortín. Sólo es trascendente lo que cuenta este héroe, que cerrará la charla negando serlo: "A mí me cueste verme como héroe. Héroes son los que están allá. Ellos dejaron la vida".


EL SOLDADO DE LAS FOTOS



De Felippe posa con los retratos de su estadía en las Islas Malvinas (Nicolás Aboaf)

Al final de la extensa entrevista, Infobae le propuso a De Felippe un ejercicio de memoria con dos fotos suyas durante la guerra de Malvinas. "Cuando las veo no me pasa nada. En el momento ya está, ahora van a ser 35 años. Son dos vidas, no una", explica con un cierto desapego que desaparecerá a medida que empezará a describir las imágenes.


De Felippe (el del círculo) en uno de sus últimos días en Malvinas

La primera que logra llamarle la atención es aquella que lo muestra extremadamente delgado dentro de un camión –"No sé si pesaba 60 kilos", afirma–. Escapa del relato premoldeado que lo mantuvo enfocado a lo largo de 50 minutos de conversación. Omar se mostró difícil de franquear. Apegado a lo que él quería contar, como bien reconoció. El momento de las fotos le pusieron un brillo inesperado a su rostro.

"Hay anécdotas en todos lados", comenta con la mirada perdida en esos recuerdos que parecen volverse un presente fugaz. "En esta –mientras señala la del camión– fue cuando nos mandaron al frente, horas después de la explosión de refugio", subraya en coincidencia con el acontecimiento que relató con anterioridad.

"Íbamos al frente de batalla. Recuerdo que estos camiones estaban arriba de la montaña todos encolumnados preparados para llevarnos. El frío, la nevada y la helada eran tremendos. Estos camiones son tremendamente grandes. Nos cargaron a todos y cuando dobla para querer bajar la montaña empieza a deslizarse de costado con todos nosotros arriba. ¡No sabés la desesperación, nos tirábamos del camión! Por suerte se trabó en los cordones y quedó ahí, pero fue un momento desesperante", narra.


De Felippe (el primer con el arma en el hombro) junto al cabo José Torresin y Fernández

"Esta es de un fotógrafo profesional –dice al tomar la otra postal–. El fotógrafo vino unos días y se fue antes de que empiece el bombardeo. Ellos ya sabían", explica.

El fotógrafo pertenecía al regimiento y tenía un local en Laferrere: "Muchos pibes fueron y empezaron a recuperarlas y las mandaban por mail. El tipo iba pasando por las posiciones y sacaba fotos. Ahí todavía no habían llegado los ingleses".

"Estas no las tengo", advierte sobre las fotos mientras abandona la sala de conferencias en la que nos recibió. "¿Para qué las quiero si ya sé que estuve ahí?", nos afirma con un cordial saludo.

Sabe que en unas horas, tal vez después de leer esta entrevista, su pequeña hija Bianca de 9 años tome nuevamente aquel libro guardado con imágenes de su padre en la guerra, mire las fotos y comience hacerle preguntas como cada vez que esta fecha le recuerda que para muchos él también es un héroe. Aunque por momentos intente dejar en el pasado a ese soldado de las fotos.

viernes, 7 de abril de 2017

Encuentran nuevas especies en Malvinas y Georgias del Sur

Identifican 85 especies diferentes de briozoos en las Malvinas y Georgia Sur
Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Barcelona ha identificado 85 especies diferentes de briozoos, de las que 23 eran desconocidas, en las islas Malvinas y en las Georgias del Sur, y ha elaborado el inventario más completo hasta ahora de briozoos en estos archipiélagos tan meridionales.
Fundación Nuestro Mar




El estudio de la Universidad de Barcelona, que ha publicado la revista “Marine Environmental Research”, también ha concluido que la barrera oceanográfica del frente polar no es tan impenetrable para los briozoos -invertebrados marinos coloniales que forman esqueletos mineralizados- del océano Austral como se pensaba hasta ahora.

La autora principal del trabajo es Blanca Figuerola, investigadora del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (IRBio), y también han participado David K. A. Barnes, del Servicio Antártico Británico (BAS); Paul Brickle, del Instituto de Investigación Medioambiental del Atlántico Sur (Saer) en las islas Falkland, y Paul E. Brewin, de la Dirección de Recursos Naturales y Pesca de las Islas de Georgia del Sur y Sandwich del Sur.

Figuerola ha explicado que entre los 45º y los 60º de latitud sur, en la zona de transición entre América del Sur y la Antártida, se encuentran archipiélagos con una fauna marina que podría aportar información esencial sobre los patrones de distribución de la biodiversidad y la biogeografía de los ecosistemas oceánicos más extremos.

El equipo científico ha identificado 85 especies diferentes de briozoos, entre las que hay 18 géneros y 23 especies que podrían ser desconocidas hasta ahora. Del total de especies identificadas, el 65% se documentaron por primera vez en las islas Falkland.

Según Figuerola, que trabaja en el Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB, “el nuevo inventario de briozoos generado ayudará a establecer una base de datos de la biodiversidad regional de briozoos y permitirá detectar posibles especies invasoras”.

“Los briozoos representan un taxón muy indicado en estudios de biodiversidad para detectar cambios futuros en los ecosistemas marinos causados por el cambio global”, ha detallado Figuerola.

Según la investigación , el frente polar no es una barrera biogeográfica circumpolar tan impermeable como se pensaba en el caso de los briozoos, que son unos colonizadores muy eficaces de superficies, debido a la existencia de posibles vías de dispersión entre la región de la Patagonia y la Antártida.

Este fenómeno de intercambio de fauna más allá de las barreras oceanográficas podría estar favorecido por los remolinos de la corriente circumpolar antártica, capaces de transportar colonias de briozoos fijados en restos marinos, o por algunos mecanismos de dispersión humana, como el agua de lastre de los barcos, según los autores.

Mejorar la gestión marina

“Este nuevo estudio también contribuirá a mejorar las iniciativas de gestión marina del gobierno de las islas Falkland y de Georgia del Sur, así como de otras islas subantárticas y de regiones vecinas que todavía son muy desconocidas para el mundo de la ciencia”, ha señalado Figuerola, que obtuvo una beca Shackleton para desplegar esta investigación.

Blanca Figuerola es una de las integrantes del proyecto Distantcom, que es la continuación de los proyectos Ecoquim y Actiquim, dirigidos por la profesora Conxita Ávila, de la Facultad de Biología y del IRBio, para estudiar la ecología química de las comunidades de invertebrados marinos en la Antártida.

En el marco del trabajo, el equipo de expertos recogió muestras de briozoos de aguas frías -por medio de buceo con traje secciones en varias zonas de las Malvinas e identificaron las muestras recogidas, así como las que había depositadas en las colecciones de diversos grupos e instituciones, como el Shallow Marine Surveys Group, el Instituto de Investigación Medioambiental del Atlántico Sur, y el Departamento de Pesca de las Islas Malvinas, que también han financiado esta actividad investigadora. (Efefuturo)

miércoles, 5 de abril de 2017

Operaciones psicológicas de Radio Liberty a cargo de Silvia Fernández Barrio

Silvia Fernández Barrio, la voz de la guerra psicológica durante el conflicto por Malvinas
Por Alicia Panero* - Infobae




Pocos lo saben: la periodista Silvia Fernández Barrio tuvo un rol importante durante la Guerra de Malvinas. Ella nunca tuvo una dimensión real de lo que significó su trabajo. Desde una emisora de radio que ella define como "un cuarto pequeño y secreto", hizo lo que pudo por evitar la guerra, cuando aún había esperanzas de que la recuperación sólo fuera una ejercicio de presión para el gobierno de Reino Unido que los obligaría a negociar la sobernía. Y cuando empezarno los combates, hizo todo lo posible para desmoralizar al enemigo. Fue una suerte de "Rosa de Tokio criolla".

Primero que nada, un poco de historia. En la Segunda Guerra Mundial, Iva Toguri D'Aquino, conocida por las tropas aliadas como la "Rosa de Tokio", era la locutora de radio responsable de las transmisiones japonesas emitidas con la intención de desmoralizar a los enemigos en el Pacífico. Ciudadana estadounidense, a Iva la atrapó la guerra cuando visitaba una tía en Japón. Se cree que hubo muchas locutoras que encarnaron a la Rosa de Tokio, pero su historia es la más conocida. Al finalizar la guerra, D'Aquino fue la única estadounidense identificada entre las locutoras acusadas de prácticar la guerra psicológica. En 1949, se convirtió en la séptima persona en ser declarada culpable de traición en los Estados Unidos, por lo que pasó 6 años en prisión. Fue finalmente perdonada por el presidente Gerald Ford en 1977.


Iva Toguri D’Aquino

Aunque pasó a la historia como la "Rosa de Tokio", en Japón era conocida como "Ana, la huérfana", puesto que sus padres habían muerto en los Estados Unidos mientras ella se encontraba en la isla, y no pudo regresar. Había comenzado trabajando como mecanógrafa en la radio y luego se pidió que varias mujeres que fueran preparadas para hablarles a las tropas enemigas, con el fin de desmoralizarlas.

EL 22 de febrero de 1944, Iva le decía a las tropas aliadas: "Hola, ¿qué tal enemigos? ¿Qué tal las trampas cazabobos? Aquí está Ann, de Radio Tokio, y nosotros estamos justamente para comenzar nuestro programa regular de música, noticias y la Hora Cero, para nuestros amigos… quiero decir, nuestros enemigos en Australia y el Pacífico Sur. Así que estén en guardia, y quieran que los niños no estén escuchando. ¿Todo listo? OK, aquí está el primer ataque a su moral, la Boston Pops, tocando Strike Up the Band".

En la pequeña ciudad de Grandtham, en Inglaterra, donde nació Margaret Thatcher, un radioaficionado captó, en abril de 1982, una transmisión que le recordó a la Rosa de Tokio. Una voz sensual, con perfecto acento inglés, hablaba a la flota británica que había sido enviada a las Islas Malvinas. El hombre dio aviso a las autoridades y, según una publicación del Daily Mail de esos días, el ministro de Defensa de Reino Unido, John Nott, se refirió a ella como un procedimiento de propaganda negra, ya obsoleta, usada por última vez en Vietnam.



Malvinas fue una guerra breve, donde se pusieron en práctica procedimientos bélicos propios de la Segunda Guerra Mundial, como la guerra de trincheras, la lucha cuerpo a cuerpo y el uso de bayonetas. Entonces, ¿por qué no habría de usarse como estrategia la desmoralización de tropas?

Silvia Fernández Barrio, la voz sensual de la guerra de Malvinas en el mar, en Europa y en los Estados Unidos, según fue el alcance de radio Liberty, se educó en un colegio inglés, el William Shakespeare. Su acento británico era perfecto. "Aprendí al mismo tiempo a rezar en inglés y en español y a cantar los dos himnos. A mí sí que me cabe Borges", recordó en una entrevista con Infobae.

Estaba trabajando en el viejo Canal 7 el día que colocaron en el estudio mayor una foto de Leopoldo Fortunato Galtieri, pasado el 2 de abril, y pidió irse a trabajar a otro lugar. La pusieron a hacer un programa de música, pues tenía que cumplir con su obligación laboral. Y en eso estaba cuando un comité militar la llamó para hacer un programa, llamado Hora Cero, bajo el más absoluto secreto, que se proponía hablarles a los soldados de la flota británica.



No le molesta hablar de aquellos días. "Yo sentía que estaba haciendo mi aporte para evitar una guerra que era impensada desde mi lugar; tuve la ilusión de colaborar con que no suceda. Trataba de convencer a los ingleses de que era innecesaria la guerra, que estas tierras lejanas nada tenían que ver con ellos. Cuando los contenidos del programa eran demasiado bélicos, los suavizaba porque en mi inconsciente primaba la idea evitar las acciones bélicas", contó.

La voz de Fernández Barrio se podía escuchar en una hermosa casa en Belgrave Square o en un barco navegando en altamar. "Hola soy Liberty, he decidido mostrarme al mundo desde un lugar que está muy lejos de usted, en Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur, soy una voz, un espíritu, un país", dijo alguna vez, mientras el tema Yesterday, de The Beatles, sonaba de fondo.

Fernández Barrio supo después, antes que muchos argentinos, que el capitán Alfredo Astiz, a cargo del grupo comando Los Lagartos, se rindió incondicionalmente ante la llegada de la flota británica, sin disparar un sólo tiro, arriando de inmediato la bandera argentina.

En algunas ocasiones, a pesar del secreto, la emisión de Liberty se transmitía por Radio del Plata, los sábados por la noche. Tras hacer escuchar las campanas del Big Ben, se daban los resultados del futbol inglés y se les recordaba la los soldados lo lejos que estaban de sus hogares. "Nos hemos encontrado, soy Liberty y tú eres Tomy, simpatizante del Tottenham, sí, debes estar navegando en alta mar, por eso hemos decidido brindarte compañía. ¿Te gustaría que te recuerde tu pueblo?", leía Fernández Barrio.

Un lustro atrás, había tenido un encuentro cara a cara con la primera ministra británica, Margaret Thatcher, en Londres, en la casa de unos amigos portugueses que se habían escapado del gobierno comunista. Nunca se sabrá si la "Dama de Hierro" se acordó de aquella cena y de su voz cuando escuchó Liberty. Lo cierto es que fue ella quien ordenó que el 19 de mayo de 1982, desde la Isla Ascensión, comenzara a transmitir Radio Atlántico Sur, con el único fin, obsoleto a decir del Ministro de Defensa, de desmoralizar o engañar a las tropas argentinas. Se pasaban mensajes para los soldados de tal o cual batallón, en los que sus familias les decían, supuestamente, que estaban bien y que los esperaban de regreso. Los ingleses llamaron a esta emisión "Operación Moonshine", que significa luz de luna. En el Reino Unido sabían que que estaban perdiendo la guerra miedática y la opinión pública salía tomar como verdaderas las noticias argentinas, buena parte de ellas erróneas, engañosas o de propaganda.



Para junio de 1982, Diario Popular publicaba: "Liberty está viva y goza de buena salud. La prueba de la eficacia de esas emisiones ha quedado demostrada por la aparición en respuesta de una emisora inglesa ubicada en la Isla Ascensión". No obstante, Liberty no se podía escuchar siempre en la Ciudad de Buenos Aires, salvo en el caso de los radioaficionados, ya que usaba una técnica que sólo llegaba al hemisferio Norte.




"Un día vino una compañera, secretaria del directorio de Canal 7, me dijo que había escuchado una grabación de una emisión de radio y me dijo 'es tu vos, en inglés, es tu voz'. Yo no podía decir nada, todo era secretísimo", repasó Fernández Barrio.

La guerra en los medios de comunicación fue compleja. Si bien el Reino Unido contaba con la cobertura mundial de la BBC, pero no era suficiente para contrarrestar el exisitismo de la prensa argentina. Necesitaban un contrapunto más real.

"Como todos dicen, en la guerra la primera baja es la verdad. Aquí se cometieron muchos errores periodísticos, como relatar en tiempo real el movimiento de las tropas argentinas, lo que ponía en alerta a los británicos. Es que no había experiencia. Todo lo que se decía en los noticieros estaba guionado, como la famosa frase a la que murió atado José Gómez Fuentes, 'que venga el Principito'. Cuando lo llamaron las autoridades para saber por qué lo había dicho, mostró un cable de Télam, donde Mario Benjamín Menéndez decía esa frase en Puerto Argentino", evaluó.

Las mujeres han sido tan protagonistas como los hombres en la Guerra Malvinas. Fernánez Barrio no había tomado mucha dimensión de eso hasta que vio las notas de aquella época, se enteró que hay marinos argentinos que participaron de la guerra, que conocían entonces su trabajo y que la admiran por eso.

No obstante, aclara que siempre fue consciente de la imposibilidad de ganarle una guerra a la OTAN, pero que cumplió la orden que le dieron como empleada del canal público, y que obtuvo la ilusión de hacer desistir a los británicos de la guerra. "No tomamos conciencia de que la guerra era verdad hasta el 1 de mayo, con el primer combate aéreo. El 2 de mayo, cuando se produjo el hundimiento del Crucero General Belgrano, allí supe lo que vendría", confesó.

Su trabajo en la televisión pública le valió que el kirchnerismo la vinculara de manera insultante con la dictadura. Para ella se trató, más bien, de un problema político relacionado a la famosa grieta. "Nunca tuve problemas en hablar de la guerra, sólo tuve problemas con los k, que me acusaron de ser pro dictadura por haber trabajado en el noticiero, pero con mi trabajo en Liberty, no se animaron a meterse, porque era Malvinas", repasó.



Claro, Malvinas es una causa nacional. Nadie se atravería a cuestionarla. Aunque ella no lo sabía hasta ahora, su voz resuena tadavoía en el recuerdo de cientos de marinos argentinos y británicos. Son muchos los que se acuerdan de ella, esa "Rosa de Tokio criolla" que para los soldados era una voz anónima, pero que detrás tenía una persona con nombre y apellido: Silvia Fernández Barrio.

* La autora escribió "Mujeres Invisibles", el primer libro sobre el rol de las mujeres durante la Guerra de Malvinas.

lunes, 3 de abril de 2017

UK histeriquea con la UE por Gibraltar

Gran Bretaña "lista para ir a la guerra" con la UE sobre Gibraltar
La demanda incendiaria provino del conservador Michael Howard, quien dijo que Gran Bretaña haría lo necesario para mantener el territorio británico. Aludió a la protección de Gran Bretaña de otro puesto rocoso hace 35 años como precedente.
DW



Gibralter - el puesto británico rocoso en el extremo sur de España - ha sido empujado en el centro de atención Brexit después de que un ex líder conservador en Gran Bretaña dijo que el país estaba preparado para ir a la guerra para defenderlo.
Michael Howard - ex jefe del partido conservador de Gran Bretaña y miembro de los gabinetes bajo los primeros ministros de Tory Margaret Thatcher y John Major - provocó una tormenta de fuego el domingo con sus comentarios incendiarios durante una entrevista con la cadena de televisión británica Sky News.
"Creo que no hay duda de que nuestro gobierno estará a favor de Gibraltar", dijo Howard. Hace treinta y cinco años esta semana otra mujer, primera ministra, envió un grupo de trabajo a medio camino por todo el mundo para defender la libertad de otro pequeño grupo de británicos contra otro país de habla hispana, y estoy absolutamente seguro de que nuestro actual primer ministro Muestran la misma determinación de estar al lado del pueblo de Gibraltar ".
Howard se refirió a la guerra de 74 días entre el Reino Unido y la Argentina en 1982, después de que el régimen de la Junta tomó las Islas Malvinas frente a la costa argentina, 35 años antes del 2 de abril.
Tres días después, la primera ministra británica, Margaret Thatcher, envió una fuerza naval para recuperar el territorio. Argentina se rindió el 14 de junio.


 Gibraltar y el Brexit (Getty Images / AFP / J. Guerrero)
Un referéndum en Gibraltar hace 15 años encontró que el 99 por ciento favorece el dominio británico sobre el español; Pero durante el referéndum Brexit del año pasado, el 96 por ciento votó a favor de "permanecer" en la UE

Un veto para Madrid

El secretario de Defensa de Gran Bretaña, Michael Fallon, hizo eco de los comentarios de Howard, pero de una manera menos provocativa. Fallon dijo durante una entrevista en la BBC Andrew Marr mostrar que Gibraltar estaría protegido "todo el camino".
La cuestión entró en la esfera pública un día después de que la Unión Europea proponía ofrecer a España un derecho de veto sobre las futuras relaciones comerciales de Gibraltar con el bloque.
El veto permitiría a Madrid dominar el destino del enclave una vez que Gran Bretaña haya abandonado el bloque, lo que significa que el estado de su territorio de ultramar ya no es un asunto interno de la UE.
España cedió el puesto rocoso - apenas ocho millas a través de la desembocadura del Mar Mediterráneo desde Marruecos - hace algo más de 300 años, pero ha buscado durante mucho tiempo su devolución. El poder de un veto sobre las relaciones comerciales entre Gibraltar y la UE pondría a España en una posición poderosa con respecto a la avanzada estratégicamente importante.



En 2002, los votantes en Gibraltar rechazaron la idea de que Gran Bretaña compartiera su soberanía con España en un 99 por ciento al 1 por ciento. Pero la población predominantemente británica respaldó abrumadoramente el permanecer en la UE en el referéndum Brexit de junio pasado.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, Alfonso Dastis, se negó a hablar de derechos de veto cuando se trata de Gibraltar en una entrevista el domingo, pero dijo que consideraba la postura de la UE muy positiva.

Las peripecias del "Río Carcaraná"

Estremecedor relato de un náufrago: "Tenía un miedo infernal"
El oficial de comunicaciones de la Marina Francisco Elizalde vio hundirse el buque que tripulaba. Tras convertirse en un héroe del Ejército, tuvo que volver a su casa como un mendigo
Por Fernando Morales - Infobae



En abril de 1982, Francisco "Pancho" Elizalde era un joven oficial naval de radiocomunicaciones recién egresado. Poco menos de un mes antes, a mediados de marzo, había sido convocado junto a un grupo de colegas para integrar un plantel de operadores de radio en la estación transmisora de la estatal Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA). Sus tareas de rutina consistían en emitir un boletín noticioso diario, que se transmitía en distintos horarios a buques argentinos desparramados en los más remotos lugares del mundo.

En la tarde del 1° de abril algo extraño sucedió: su jefe directo le entregó al grupo de operadores del que formaba parte un mensaje cifrado para ser transmitido. Elizalde cumplió la orden, sin siquiera sospechar que lo que estaba haciendo era dar la noticia del desembarco argentino en Malvinas, algo que comprendió recién al día siguiente, cuando vio las tapas de los diarios. "Yo estaba viviendo en la casa con mis padres, era soltero, cuando voy a levantar el diario veo la recuperación de Malvinas, dije 'ah, era esto'. Y así fue que el 2 de abril me sorprendió y ahí fue que entendí por qué nos habían contratado unos 15 días antes", explicó.



Pocos días después, Elizalde fue comisionado a bordo del buque "Río Carcarañá", un barco que dada su antigüedad no se encontraba operativo, y no tenía siquiera baterías. La tripulación había sido "robada" de distintas unidades y estaba compuesta por hombres al borde de la jubilación y otros recién egresados. Tras una titánica tarea de oficiales y tripulantes, el buque fue puesto en condiciones de navegar y el 23 de abril zarpó desde las actuales instalaciones del Yacht Club Puerto Madero, con Elizalde como primer oficial de radio.

Como tantos otros navíos, el de Elizalde, un buque de la marina mercante, fue utilizado para probar si había submarinos en el círculo de exclusión unilateralmente dispuesto por los ingleses. La nave cumplió en forma exitosa su misión, y descargó en Puerto Argentino la totalidad de los pertrechos que transportaba. "La misión que se nos dice en ese momento era llevar aprovisionamiento para el Sur, y cuando estábamos navegando en el Canal, nos avisan que íbamos a ir a Puerto Argentino. Eso recién se confirma cuando ya estábamos en navegación. La realidad era que, y eso lo supe muchos años después, íbamos a ver la efectividad real o no del bloqueo determinado por los ingleses", relató Elizalde en diálogo con Infobae y añade: "El tema es que cuando vos usás un señuelo, tratás de que el daño sea el menor. Nosotros veníamos cargados de combustible, dos bodegas completas con tambores de 200 litros de combustible liviano, habíamos llevado una batería completa antiaérea que creo que después estuvo no sé si es Cambert, y lleno de explosivos y demás".



El mediodía del domingo 16 de mayo, dos Harrier que previamente habían sobrevolado sobre el buque, lo atacaron. "Le tiraron dos bombas y nos ametrallaron. En mi camarote, que como el camarote de radio está en la misma cubierta de la timonera, se ve que hay 23 impactos del cañón del Harrier. Yo estaba tirado en la cama descansando porque había largado la guardia a las 12, fui a comer y me tiré un rato para descansar porque tenía que volver a tomar guardia a las 4 de la tarde. No sé qué fue lo que pasó, abrí los ojos y me tiré por la escalera mientras había un montón de gente que venía desde la timonera, desde el puente bajando por la escalera y nos juntamos todos en lo que era el centro del buque que era donde nacían las escaleras en estos buques", relata Elizalde.

El abandono debió hacerse con la mitad de las balsas y botes, pues la otra mitad habían sido destrozados por el ametrallamiento de los Harrier. "La idea inicial es vamos, bajamos con los botes, nos vamos a tierra y después vemos cómo nos organizamos y cómo hacemos. Y eso fue lo que se hizo, se llevó todo como para poder hacer supervivencia. Yo tenía un miedo infernal en ese momento, fui el primero que se subió a un bote para poder bajar y soltar los ganchos", recordó. Con la ayuda del buque Forrest, los náufragos fueron llevados hasta Bahía Fox. "El shock es importante. Mientras estás en el buque estás viviendo la vida prácticamente de siempre con un estado de alerta importante pero de todas maneras es la vida de siempre. Pero una vez que está afuera eso es complicado. Creo que el shock más grande fue cuando llegamos a Fox", recuerda el marino.



En Bahía Fox, los náufragos fueron acomodados en un galpón para ovejas, "un galpón semicilíndrico que la chapa llegaba hasta unos 40 o 50 centímetros del suelo, apoyados sobre pilares, con lo cual el aire pasaba con una facilidad importante". El relato de esa noche es desgarrador: "No había luz, no había nada, así que el desconcierto y el desconsuelo era total. Los dos radios éramos de abundante anatomía y en ese momento le dijimos al primer oficial de cubierta, Mario Pedino, que era flaco, 'mira Pedino, entre nosotros dos vos te vas a congelar esta noche" y así estuvimos los tres tapados con frazadas para poder sobrevivir". El día siguiente transcurrió sin noticas sobre el desarrollo de la guerra, en estado de alerta, "con mucho miedo y con mucha desorientación". Sin embargo, al día siguiente, por pedido de los oficiales del Ejército, encontraron una nueva misión: "necesitaba poner unas antenas para ver si nos podíamos comunicar con el continente, con equipos de radio aficionados". "Y ahí cambia mucho para nosotros por el hecho de tener una misión clara", explica.

Los casi 20 días de trabajo de "Pancho" Elizalde con los soldados de Bahía Fox forjaron una unidad que aún se mantiene a punto tal que hasta el presente siente más pertenencia al regimiento en el que sirvió como voluntario que hacia el buque en el que cumplió su tarea reglamentaria. El Ejército lo reconoció con la medalla al mérito por su labor.

Tras ser herido por una esquirla de un cañonazo en la noche del 25 de mayo, el 5 de junio fue evacuado al continente junto al resto de sus compañeros marinos, primero en barco, luego en helicóptero y finalmente un avión de la Armada que lo dejó en el aeropuerto de Ezeiza. No había una banda militar lista para rendirle los honores que merecían: solo dos oficiales de inteligencia naval se aproximaron al contingente. Lo que siguió a esa recepción es aún más estremecedor: "Nos dijeron qué era lo que podíamos decir y lo que no podíamos decir, nos metieron arriba de un micro y nos dijeron que nos dejarían en Retiro o en Constitución. Por suerte convencimos al chofer que nos parara en los distintos lugares que nos quedaban cerca. (…) Me bajé en Puente Saavedra, vestido de verde con una barba de 40 días y una valija recuperada de mi buque, pare un taxi y le dije: 'no tengo plata, ¿me llevás hasta Belgrano?'".



Treinta y cinco años después, Elizalde sostiene que "la postguerra fue mucho más dura que la guerra". Sin embargo, sostiene que "de todo se puede sacar algo bueno": "Yo lo que saco son los hermanos que tengo. Yo soy hijo único pero tengo hermanos que están junto a mí, que son con los que hemos estado bajo fuego y hemos combatido. De todos se saca, de todos se aprende, de todos se ve. Uno aprende que tiene que hacer las cosas en equipo, no hay nada que se pueda resolver solo, hay que resolverlo en conjunto. Y eso es lo que nos falta, que tenemos que aprender a capitalizar y saber que hay muchas cosas que se pueden sacar, que hay mucho más que lo que la gente ha querido esconder de Malvinas. Hablan de los chicos, no hubo chicos, nadie es chico cuando siente el primer disparo que te pasa cerca. Yo no vi gente con miedo, yo vi gente determinada", concluye.

domingo, 2 de abril de 2017

Armour y Batista, dos historias en un 2 de Abril memorable

La historia de dos soldados enemigos y de una foto icónica que sigue dando la vuelta al mundo
El comando anfibio Jacinto Batista y el Royal Marine Lou Armour –en ese momento, vencedor y vencido–, sin saberlo, protagonizaron una definición de Borges: “A veces un instante justifica toda una vida”. O dos, en este caso…
Por Alfredo Serra | Especial para Infobae



El comando anfibio Jacinto Eliseo Batista ordena la fila de Royal Marines que encabeza Lou Armour. La foto recorrió el mundo (Rafael Wollmann)

Acaso debió pensar, en ese instante, que el destino le había deparado una misión extraordinaria. Pero no tuvo tiempo. Porque en ese instante –2 de abril, 1982, Islas Malvinas– sostenía con la mano derecha el fusil colgado del hombro, listo para tronar ante cualquier movimiento sospechoso de sus prisioneros, guiados por el comando inglés Lou Armour, cabeza de su grupo.

Tampoco supo que ese instante fue captado por el fotógrafo Rafael Wollman, el único de su oficio en esa helada mañana. Y mucho menos que esa foto daría la vuelta al mundo sin fecha de vencimiento.

Hasta hoy. Hasta siempre.


Gorro de lana. La cara en sombras por la pintura de combate. Con la mano izquierda ordena la fila de soldados ingleses, que caminan con los brazos en alto: rendición.

En ese instante, también Port Stanley cambiaba de nombre: Puerto Argentino.

Nombre: Jacinto Eliseo Batista. Entrerriano. Clase 1950. Se alistó apenas cumplió, en la isla Martín García, sus 15 años. Sirvió en el rompehielos San Martín. Especialidad: explosivos.
Familia: su esposa Elsa Marina Matei, y tres hijas: Andrea, Nadia y Bárbara.

Su encuentro con el destino empezó con un misterio…
Era cabo principal cuando, sin órdenes ni explicación alguna, en Puerto Belgrano, lo embarcaron en la fragata Santísima Trinidad. Rumbo: desconocido.
"Pero todos sospechábamos que íbamos a las Malvinas", recordó a lo largo de su relato, repetido (casi) en cada aniversario. Recién en alta mar les dieron las órdenes: donde solo ellos podían oírlas. Top Secret…


Batista y los comandos anfibios argentinos tenían instrucciones precisas: que no se produzcan bajas británicas

Desembarcaron el primero de abril, apenas pasadas las nueve de la noche. Batista fue el bote-guía, y de la playa en adelante, el explorador. Con el único visor nocturno, y marchando doscientos metros adelante.
Objetivo: tomar el cuartel de los Royal Marines y la casa del gobernador.
Orden tajante: "¡No matar!"
La conjetura: ocupar las islas y negociar la retirada.

Separados en dos grupos, Batista llegó al cuartel, pero estaba desierto: los Royal habían entrado en acción. Y allí, un segundo acto histórico: izaron por primera vez la bandera argentina.

En la casa del gobernador, en cambio, la resistencia fue muy dura, y casi hasta el alba. El grupo argentino venció, pero al precio de su primer muerto: el capitán y buzo táctico Pedro Giachino. Entró en la casa. Pero al salir lo alcanzó una bala inglesa…
Batista recuerda que le dijo "¿Qué te pasó, Pedrito?", y que le tocó la cabeza. Había perdido mucha sangre.
Era el fin.

En cambio, no recuerda en qué momento Rafael Wollmann tomó la foto-emblema, pero supo que era el soldado más odiado por los ingleses, y que el 14 de junio, día de la caída de Puerto Argentino, lo buscaron entre los prisioneros…, no para servirle un té.
"Para fotografiarme con los brazos en alto", suele bromear.


“Me mandaron a cumplir una misión y eso hice”, dijo Batista años más tarde

Pero Batista ya no estaba en las islas. Los comandos volvieron al continente el mismo 2 de abril, y él jamás regresó. Tuvo la chance en una misión especial luego del desembarco de los ingleses, pero fue abortada mientras el avión Hércules ya carreteaba…
La pregunta de rigor en cada entrevista:
–¿Volvería a las Malvinas?
–De visita, no. Pero si hay que recuperarlas y me llaman… ¡sin duda!

Aunque tiene 62 años, y se retiró de las filas hace una década y media… Es seco en su juicio: "Los ingleses no eran mejores que nosotros, pero tuvieron más medios, y apoyo de los norteamericanos y los chilenos".

Y nada nostálgico: "Me mandaron a cumplir una misión, y fui. Para eso nos paga el Estado". Filosofía de comando anfibio. Hombres que son buzos, paracaidistas, expertos en explorar agua y tierra. Guerreros profesionales de elite entrenados para soportar todo hasta más allá de sus fuerzas.


Los comandos anfibios custodian las armas británicas en la casa del gobernador

Pero a pesar de su prudencia, más de una vez se atrevió al pronóstico y a la crítica. Cree que la Operación Rosario debió terminar el mismo día de la ocupación, pero que todo se cambió sobre la marcha, y sin previsión. Supone que si el plan original hubiera sido resistir en lugar de negociar, la flota inglesa no habría llegado, bombardeada por las Fuerza Aéreas a la altura de Brasil. Y aun así, era necesario fortificar las islas, confiando en la potencia del cañón Sofman de 155 milímetros y alcance de 18 kilómetros, y en una defensa costera de cemento fabricada en el continente y llevada hasta el frente de combate.
Hipótesis para el juicio de especialistas…

El segundo hombre



Lou Armour con los brazos en alto sigue las órdenes del comando anfibio Eliseo Batista

En la célebre foto de Wollmann, el otro protagonista es un Royal Marine: el primero que camina con las manos en alto, ya rendido su grupo y prisionero de Batista.

Su nombre: Lou Armour. Nacido en Inglaterra en 1958, a los 16 años –pequeño y muy flaco– se unió a los comandos de la Royal y se especializó en armas de infantería, despacho de helicópteros y paracaidismo militar sobre mar y tierra.
Casi un James Bond con uniforme…

Sirvió en Malta, Chipre, Turquía, Italia, Cerdeña, Alemania, Dinamarca, Holanda, Noruega, Estados Unidos y las Indias Orientales. En 1979, servicio activo en Irlanda del norte al frente de 40 comandos. Y tres años más tarde, batallando en las Malvinas…, vencido y prisionero. Pero volviendo al mismo escenario con el 42 Royal Marines Comandos para seguir en la lucha desde el 21 de mayo hasta el 14 de junio, día del final de una de las guerras más insólitas del siglo XX.

Lo sacaron de las islas en un Hércules. "Me sentí humillado y pedí regresar al frente". Una semana después entró en la terrible batalla de Goose Green. "Fue un espanto. Vi todo el suelo en llamas, y muertos y heridos del regimiento de paracaidistas que hizo la avanzada".


El Royal Marine volvió a las islas con la flota británica para luchar en la guerra de Malvinas: “Me sentí humillado y pedí regresar al frente”

El 12 de junio, al final de la batalla de Monte Harriet, "todo quedó marcado por lo imprevisto. Había silencio, niebla y nieve. Tuve que sacarle las identificaciones a los soldados argentinos muertos. Me impactó encontrar fotos de sus familias… Un teniente enemigo agonizaba. Tenía una herida muy grande en el estómago. Hablaba inglés. Conversamos bastante. Murió esa noche. No pude sacármelo de la cabeza. No sé porqué, pero su muerte me afectó más que las de mis compañeros caídos en combate... Años después lo conté en un documental. Me sentí incómodo: temí que no me entendieran. No volví a ver a los comandos que dirigí. No fui a reuniones. Tenía culpa".


Armour desembarcó en Malvinas, peleó durante la guerra e izó la bandera británica el 14 de junio de 1982

Un día, Armour fue a visitar a un soldado a quien había formado, y que perdió una pierna en Malvinas. "Estaba muy mal, con estrés postraumático. Hablamos de mi documental, y me dijo que me entendía, que somos humanos, que hicimos lo que pudimos…, y se sacó la pierna artificial, la llenó de cerveza… ¡y brindamos!"

Después de Malvinas, Armour trató de entrar a un batallón de fuerzas especiales, pero no aprobó el test. "No estaba en forma. Dejé la carrera militar, empecé la universidad, y me dejé el pelo largo, ¡a lo Robert Plant!"

Hoy, como contracara del pasado, es maestro de niños con problemas sociales y emocionales, y en el 86, en la Universidad de Lancaster, estudió Bachillerato en Artes, que incluye Sociología e Historia. Su tesis de doctorado: Filosofía del Color.


En la obra de teatro “Campo minado” recrea su historia en la guerra junto a veteranos argentinos e ingleses

Y se enamoró del teatro… Que sería su gran catarsis. Hoy Lou forma parte de otro batallón: el elenco de "Campo minado" (Minefield, en inglés), una pieza teatral dirigida por Lola Arias. La experiencia escénica que reúne tres veteranos ingleses y tres argentinos y que intenta indagar en las huellas que deja una guerra.  En mayo de 2016 se estrenó en Londres, sala Royal Court. En noviembre de 2016 levantó el telón en Buenos Aires, sala Centro de las Artes de la Unsam.

Pero antes, su toma de conciencia. "El 2 de abril del 82 vi a los argentinos con actitud de superioridad. En mayo y en junio los vi en combates. El 14 de junio los vi vencidos. Y ahora puedo verlos desde la amistad. Es la mejor experiencia de mi vida… después de algunas que tuve con chicas, en la universidad".

El casting fue interminable: sesenta postulantes para seis roles. Premisa: no tocar el tema soberanía. Fue un pacto para poder convivir fuera y dentro del escenario. Lou estaba nervioso. "Si bien era raro encontrarse con el enemigo, sabía que con los ex soldados argentinos iba a estar todo bien… porque todos habíamos estado en combate". La obra también se estrenó en Grecia y Alemania y recorrerá Europa en 2017 y 2018.

Última reflexión de Lou Armour: "Yo tenía una buena carrera. Me gustaba hacer las cosas duras y difíciles que hacen los infantes de marina. Hasta me gustaban las marchas con los equipos… ¡tan pesados! Pero no quiero ir a la guerra otra vez. Eso no me hace pacifista …. Volvería a pelear, pero tendría que creer en la causa".


Armour reflexiona: “Vi a los argentinos triunfadores, en combate y vencidos. Ahora puedo verlos desde la amistad”

Pocas cosas han generado tantos libros, tantas películas, tantas series de tevé, como la guerra.

Pero si mañaña todo ese material, ese testimonio, desapareciera, habría que rogar que se salvara, al menos, un ejemplar de la novela El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, e inspiradora del monumental film Apocalypse Now, de Francis Coppola.

Porque en solo dos palabras que se repiten, el protagonista –el coronel Kurt–, desertor de la guerra y amo de una extraña comunidad en la selva, dice:
–El horror… El horror.

Y todo queda dicho.
Eso nos tocó hace 35 años.
Y lo evocamos en dos hombres, en dos historias, en una foto eterna.
Jacinto y Lou.