Monte Longdon
El día después de la Sección Sanidad
6to Episodio

Corría el día 12 de Junio.
Hubo una batalla despiadada y cruel durante la noche anterior y esa madrugada.
Tan intensa que se llegó a combatir cuerpo a cuerpo .
Muchos con las bayonetas acopladas o caladas por la típica orden dada por los jefes que le dan a los infantes cuando se inician los ataques.
Duró más de 10 horas en las que ya no alcanzaban los dientes apretados, la mirada en el objetivo , el valor que sobraba por doquier.
No, ya no era suficiente.
Las posiciones no pudieron seguir siendo defendidas porque la superioridad tecnológica y numérica era tan grande que se decidió el repliegue.
-Nosotros, me cuenta Alfredo Arley, los soldados de Sanidad empezamos a bajar desde el monte.En mi camino de descenso me encuentro con el Sargento Primero Rolando Spizuoco, mi jefe, quien estaba herido en el cuello y en un brazo, producto de los disparos de un francotirador que le tiraba constantemente sin dejar moverlo...
-Él intentó protegerse entre dos piedras impidiendo que el francotirador pudiera verlo bien quien optó por tirarle igual y con los rebotes en las piedras de los proyectiles logró herirlo.
-El Sargento Primero López le puso una bufanda blanca alrededor del cuello para evitar que siguiera sangrando y la bufanda cambió de color.
- No le importó, nuestro jefe no quiso ser evacuado y esperó hasta que baje el último de los hombres. Eran SUS HOMBRES y no los iba a abandonar.
-Por supuesto que la guerra continuaba de modo que el bombardeo y las metrallas seguían presentes.
-Uno de los soldados le advierte al Sargento Primero Spizuoco que había quedado un soldado herido en el lugar que ya estaba tomado por el enemigo. Sin dudarlo nos preguntó quien lo acompañaría a buscarlo.Regresé con él al infierno.
-La adrenalina a pleno.
-Luego de caminar un trecho nos encontramos con el Cabo Principal Lamas y sus soldados de Infantería de Marina quien nos informó que no quedaba nadie atrás.
-Tuvimos alrededor de 100 heridos que fueron traídos por sus propios compañeros hasta un camino por donde estaba el Subteniente Jesús Martín quien con un Jeep los iba llevando al hospital, ya que nosotros no teníamos para más.
El resto de los soldados se reagruparon y volvieron al combate.
-Por momentos me parecía estar viviendo en un sueño o viendo una película en las que el hambre, (pasamos dos días sin comer nada) sólo con algún mate cocido, dominaba la situación.
Llevábamos mucho tiempo sin dormir y cada vez más mojados por la llovizna o la nevisca o ambas.
Sólo como dato curioso Alfredo me cuenta que uno de sus soldados tenía una maquinita de fotos en la mano y mirando al grupo les preguntó si querían que les sacara una .
Lo hizo y sólo pudo verla después de muchos años.
Lo increíble es que detrás de ellos había enfermeros atendiendo a un soldado herido por una esquirla.
Alfredo Arley es el primero a la izquierda arrodillado.
La guerra..., increíble las cosas que sucedieron.
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