Imputación arbitraria

En las arriesgadas misiones que cumplían las fuerzas especiales argentinas en Malvinas, una de las funciones más peligrosas era la del entonces teniente primero Enrique Stel. Como estaba encargado de las radiocomunicaciones, se convertía en el blanco predilecto de los ingleses, que lo detectaban tan pronto comenzaba a transmitir y le destinaban una lluvia de proyectiles. Tanto es así que era el único comando que se veía obligado a usar casco y no boina como el resto de sus camaradas. Tuve el honor de conocerlo y tratarlo durante la guerra austral. Me impresionó particularmente su religiosidad, su rectitud, su sentido del honor. Un hombre así jamás hubiera obedecido una orden aberrante. Y, sin embargo, acaba de ser detenido en Tucumán por supuesta violación de los derechos humanos. Justamente él, quien después de la Guerra de Malvinas se especializó en derecho humanitario y llegó a ser profesor titular de esa materia. Stel ha sido imputado por el mero hecho de haber estado destinado en una unidad militar durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, cuando tenía apenas 20 años.

Una vez más vemos que se realizan imputaciones por presuntos delitos de lesa humanidad sin fundamentos reales. Con la agravante de que en este caso el perjudicado es uno de nuestros héroes de Malvinas.
Nicolás Kasanzew
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