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lunes, 16 de febrero de 2026
sábado, 14 de febrero de 2026
CC 602: El rescate de Viltes
El adiós a Raimundo Viltes, el veterano de Malvinas que había sido rescatado en medio del fuego enemigo en Monte Kent
Fue a las islas con la Compañía Comando 602. En la primera incursión, fue herido de gravedad. Los detalles de esa acción y cómo salvaron su vida
Adrián Pignatelli || Infobae
Raimundo Viltes fue herido en el combate de Monte Kent y fue cargado por Lauría por 14 horas hasta alcanzar las líneas argentinas
“¡Ayúdeme, ayúdeme!”, escuchó el teniente primero Horacio Lauría, en medio de un feroz tiroteo. El oficial de la Compañía Comando 602, estaba con una sección en las inmediaciones de Monte Kent con la misión de establecer una base de patrulla y operar detrás de las líneas enemigas.
El que pedía ayuda era el sargento primero Raimundo Viltes. “Me hirieron, me hirieron”, repetía esa noche del sábado 29 de mayo de 1982.
Según confirmó el propio Lauría a Infobae, Viltes falleció el pasado 11 de junio, producto de una neumonía. Se había retirado como suboficial mayor y vivía en San Miguel de Tucumán. Con Lauría los unía un vínculo especial, a partir de un hecho dramático que ambos vivieron en la guerra de Malvinas. 
"Una de las pocas fotos que conservo de la época de la guerra", se lamenta Horacio Lauría, uno de los protagonistas de esta historia
La Compañía Comando 602, armada rápidamente para la guerra de 1982 con oficiales y suboficiales comandos, llegó a Malvinas el 27 de mayo, después de un intento frustrado de cruzar desde el continente.
El viaje fue accidentado. El piloto del Hércules estuvo por dar la vuelta por la pérdida de líquido hidráulico, pero el Mayor Aldo Rico, jefe de la compañía comando, se negó a regresar -ya se había frustrado un vuelo- y encomendó a los capitanes Mauricio Fernández Funes y Andrés Ferrero a turnarse para reponer el líquido y así llegaron a Puerto Argentino.
Las dos compañías se reunieron en un galpón en Puerto Argentino y se planificaron las operaciones. Para el 29 tuvieron la primera misión: ir a Monte Kent, establecer una base de patrulla y operar detrás de las líneas enemigas. El jefe de la sección de Lauría era el capitán Andrés Ferrero que con el capitán Mauricio Fernández Funes, y los tenientes primero Enrique Rivas y Francisco Maqueda eran grandes amigos.
Parado, el segundo desde la derecha, Viltes posa junto a los suboficiales de la Compañía Comando 602
La primera acción
Fueron llevados al lugar en helicópteros. Mientras Ferrero se adelantaba con el teniente primero Francisco Maqueda y el sargento primero Arturo Oviedo, le ordenó a Lauría que avanzase en cuanto viera la señal que le haría con su linterna. Luego de minutos interminables vieron la señal y comenzaron a subir la cuesta del monte.
Fueron sorprendidos por fuego de ametralladora de tres puntos distintos. Los británicos habían esperado que se fueran los helicópteros. Lauría recuerda que era una intensa e incesante lluvia de fuego que venía de todos lados. En un primer momento, creyó que se trataban de argentinos que los habían confundido, pero cuando escuchó órdenes en inglés, comprendió que estaba en su primer combate.
Recibieron fuego de frente y de los flancos. Viltes fue herido mientras disparaba rodilla en tierra. El proyectil entró justo abajo del talón. Solo había sentido un ardor pero cuando se quiso incorporar, se desplomó. Ahí tomó conciencia de su herida. “¿Puede arrastrarse a mi posición?”, le preguntó Lauría.
Cuando estuvieron juntos, dejaron sus fusiles y mochila. Y entre un fuego incesante fueron retrocediendo y tirándose cuerpo a tierra cuando los ingleses arrojaban una bengala.
Horacio Puchi Lauria-. comando. Monte Kent
Eran las 11 de la noche y Lauría no sabía dónde estaba. La brújula la había dejado en su mochila. De pronto el cielo, poblado de nubarrones se despejó y pudo fijar un punto de referencia, y así se orientó para llegar hasta Puerto Argentino.
Bajo una intensa nevada, Lauría cargaba a Viltes, un tucumano corpulento de 80 kilos. El próximo escollo fue un río de piedras, muchas de ellas filosas. Providencialmente se encontraron con el sargento primero José Núñez y entre los dos cruzaron al herido, mientras los ingleses les disparaban. Milagrosamente, ninguno fue alcanzado por las balas enemigas.
Viltes, que perdía sangre, nunca se quejó. “Si usted tiene fe, rece a todos y al Puchi Lauría, que de acá lo saco”, lo alentaba.
Lo cargaron durante 14 horas. Al llegar a un reparo, Lauría salió a recorrer la zona. Ignoraba donde se encontraba. Cuando volvieron a salir divisaron una patrulla de una docena de hombres. Y se prepararon para un enfrentamiento. El sería el primero en abrir fuego, sabía que eran hombres muertos. Antes de disparar gritó “¡Viva la Patria!” y le respondieron “¡Argentina!”. Era una sección de comandos.
Había sido una jornada trágica. Esa noche habían muerto el teniente primero Rubén Márquez y el sargento primero Oscar Blas, que estaban en otra patrulla. Y también había caído la patrulla completa del capitán José Vercesi en Top Malo House.
La Compañía Comando 602 que combatió en Malvinas en distintos puntos de las islas
En Monte Estancia, Lauría y otros comandos pasaron la noche, “mi peor noche”, confesó. No podía quitarse de la cabeza el haber sido emboscados. Compartió la bolsa de dormir con alguien que no recuerda.
A la mañana Ferrero ordenó continuar camino a Puerto Argentino. Viltes estaba muy débil, un enfermero le había hecho las primeras curaciones y quedaría al cuidado del sargento Aguirre. Lauría protestó: “No lo podés dejar, lo traje cargado 14 horas. Me quedo yo si es necesario”. Y así fue como el teniente primero Lauría vio alejarse a la patrulla. Prometieron volver por ellos. Además Ferrero debía cumplir el pedido de la esposa de Lauría: “Traemelo vivo”.
Lauría y Viltes emprendieron la marcha y encontraron refugio en una cueva. Nevaba y el sargento primero seguía perdiendo sangre. Lauría le ajustaba y aflojaba el torniquete. El herido consumió el agua de su cantimplora y la del oficial. Este, sin que los ingleses lo vieran porque estaban por todos lados, derretía la nieve en un jarro, y le daba de tomar. “Agüita, agüita…” pedía.
Pasó esa primera noche y no fueron a buscarlos. En la segunda noche, con sus anteojos de campaña ubicaba otro posible refugio y hasta allí iban. El único alimento que tenían, un arroz con leche, lo comió Viltes.
Luego de dos días sin probar bocado, Lauría ya no tenía fuerzas para cargarlo. Tendría que ir gateando a su lado. Con el forro de su chaquetilla improvisó rodilleras y le dio a Viltes sus guantes y le aplicó una dosis de morfina. Así ambos fueron desplazándose, mientras veían a helicópteros enemigos transportando armamento y municiones en redes. Desde Monte Kent los ingleses los observaban pero no les dispararon.
Una media hora después, cuando ya no e quedaban fuerzas, llegaron a rescatarlos. En una moto llevaron a Viltes a Puerto Argentino. El sargento pensó que lo curarían rápidamente y que volvería a la acción. Entró al hospital el 1 de junio por la tarde y al primero que vio fue a su hermano enfermero. Este, también herido por la onda expansiva de una bomba, se había negado a que lo evacuaran cuando se enteró de que había un comando herido.
Viltes estaba lleno de barro y su hermano no lo reconoció. Lo primero que le dijo fue “hola, hermano, vine para que me cures”. Lo enyesaron y lo mandaron al Bahía Paraíso.
Ahí esperó hasta el momento de la operación. El 3 de junio entró al quirófano y los médicos tuvieron mucho trabajo en poder quitarle los restos de munición que tenía incrustado en el hueso. De la fecha no se olvida, ya que el 4 su hija María Inés cumplía tres años.
Lauría participaría de otras acciones, como la emboscada que montaron en el Monte Dos Hermanas, donde se tomó revancha de lo ocurrido en Monte Kent. O cuando lograron hacer replegar a los ingleses, capturando sus equipos. Luego de una inexplicable orden de custodiar la casa del gobernador, tuvieron que cruzar la bahía en Puerto Argentino y evitar que un regimiento inglés tomase una altura.
Una vez en posición, vieron cómo los ingleses los envolvían y, si bien la artillería empezó a tirarles, sorpresivamente cambiaron de blanco y concentraron su fuego sobre Puerto Argentino. Fueron cinco minutos de un nutrido fuego terrestre y naval. Y luego el silencio.
En la noche del 14 de junio, ocuparon una casa vacía en Puerto Argentino y al día siguiente los mandaron prisioneros al aeropuerto. Debió desprenderse de su pistola que tenía desde que había egresado. La desarmó y tiró las piezas por cualquier lado. Los interrogaban y algunos eran enviados a San Carlos. Ya era de noche cuando lo embarcaron en el Canberra. Ahí consumió la primera ración de los últimos siete días: sopa de tomate servida en un vaso de plástico.
En la base naval de Punta Alta, a Viltes debieron amputarlo a la altura del tobillo, pero el muñón lo lastimaba y dolía. Con los años convenció a los médicos de que le efectuaran una nueva amputación de unos cincuenta centímetros. “Quiero caminar y si puedo correr, mejor”, les pidió.
Había sido internado por insuficiencia pulmonar y a la semana, cuando se había repuesto, se contagió de Gripe A, al parecer una enfermedad que tiene a maltraer a Tucumán. Lo trataron con antibióticos y se recuperó, al punto tal que un kinesiólogo le hacia ejercicios para rehabilitarlo y darle el alta. Sin embargo, contrajo un virus intrahospitalario. Sufrió un infarto y ya no pudo recuperarse. Tenía 82 años.
Viltes, a 43 años de haber sido herido, dio su último combate, aquel inexorable combate que la vida nos tiene preparados a todos.
jueves, 12 de febrero de 2026
lunes, 9 de febrero de 2026
Libro: Desenmascarando a un pobre idiota, Ricky D. Philips

Demacrado, inútil e infeliz: La cara de la derrota ha sido una constante en su vida.
Ricky D. Philips, charlatán militar británico
Introduzcamos la historia
The First Casualty, escrito por el escribidor británico Ricky D. Phillips y publicado en 2018, aborda, desde una perspectiva alternativa, el desembarco argentino en las Islas Malvinas ocurrido el 2 de abril de 1982, con el que dio inicio formalmente la Guerra de Malvinas. El título del libro hace alusión a la célebre frase “la verdad es la primera baja de la guerra”, y refleja la intención del autor de cuestionar la narrativa oficial tanto del lado argentino como británico. En concreto, el libro propone que la operación de recuperación de las islas por parte de las fuerzas armadas argentinas no fue tan incruenta como se ha sostenido tradicionalmente, y que el combate en torno a la casa del gobernador (Government House) fue más intenso y sangriento de lo que los informes oficiales informaron en su momento. Según Phillips, la resistencia ofrecida por los Royal Marines fue significativa y causó numerosas bajas entre las tropas argentinas.
Uno de los puntos más controvertidos del libro es la afirmación de que las bajas argentinas en esa jornada no se limitaron a tres —como sostiene la versión oficial y está documentado en fuentes militares argentinas y británicas— sino que podrían haber ascendido a decenas o incluso más de cien. El autor sostiene esta cifra con base en entrevistas que dice haber realizado a excombatientes británicos, especialmente Royal Marines que participaron en la defensa de Stanley. Phillips argumenta que esas bajas fueron deliberadamente ocultadas por las autoridades argentinas de entonces, por razones políticas y propagandísticas. No obstante, es importante destacar que no se han presentado hasta el momento documentos oficiales, partes militares o listas de caídos verificables que respalden esa afirmación. Además, investigaciones periodísticas y académicas posteriores no han hallado evidencia creíble que confirme una cifra superior a las tres bajas reconocidas oficialmente: el Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino, el Teniente de Fragata Diego García Quiroga y el Cabo Primero Ernesto Urbina.
Desde su publicación, The First Casualty ha recibido críticas tanto por parte de historiadores británicos como argentinos. Se le ha cuestionado por la falta de rigor metodológico, la escasez de fuentes primarias comprobables y la presencia de errores de tipo técnico, geográfico y cronológico en el relato. También se ha señalado que el libro se basa en gran medida en testimonios no documentados y reconstrucciones hipotéticas sin respaldo documental sólido. A pesar de ello, ha generado atención en redes sociales y foros de discusión por ofrecer una visión distinta del inicio del conflicto. En definitiva, The First Casualty representa un intento de reinterpretar un episodio clave de la Guerra de Malvinas, pero su contenido debe ser evaluado con cautela y completa incredulidad, confrontándolo con las fuentes oficiales, testimonios acreditados y el consenso historiográfico. Como cualquier obra que se propone cuestionar versiones consolidadas, su valor dependerá del estándar de evidencia que logre sostener.
Confirmación de ausencia de evidencia empírica
Arrancamos por el final: Así terminaron 48 horas de solicitudes personales de información a este fabulador británico para que confirme las supuesta información sobre la lista de bajas de 100 casos menciona en su libro, la cual le solicité durante una interacción en la plataforma X. Obviamente está en inglés porque este mamerto no domina el español pero también esta lleno de mutuas agresiones y afirmaciones en doble sentido producto de la testosterona. Cuando el diálogo se pone picante, no tengo problemas en seguir.
El texto remarcado en rojo dice algo así:
"VOS sos el único que sostiene que esa "lista" existe. Yo nunca referencié nada referido a tal ítem y dudo que alguien lo hubiese hecho o que exista si es que alguna vez existió. Una vez más, vos generás un hecho y luego demandás pruebas del mismo".Es decir, ese dato que afirma, sugiere, pone sobre y luego saca durante todo el libro no existe. Ya que él comenta en su libro que habrías más de 100 bajas argentinas y que el combate por la Casa del Gobernador fue feroz y duró muchísimas horas, como parte de su trabajo de "historiador" debió por lo menos buscar una lista de bajas que confirmara sus afirmaciones. Como es tan idiota, ni siquiera se le ocurrió mentir en este sentido.

Ricky D. Philips, como ya se ha mencionado, es un propagandista británico que se autopercibe como historiador militar, se hizo famoso por armar una serie de mentiras enfocadas principalmente en la siguiente cuestión: Durante el desembarco del 2 de abril de 1982, ocurrida en el pueblo de Puerto Argentino/Stanley, las tropas argentinas oficialmente tuvieron 1 muerto y 2 heridos de bala. El mitománo británico esgrime que hubo más de 100 bajas/muertos argentinos durante ese día de operaciones. Es el único “autor” que propone ese argumento en todo el planeta, sin ningún respaldo más que comentarios de supuestas entrevistas, sumatorias de conjeturas y cuanta otra falta de rigor científico se haya cruzado.

Tiempos mejores: el autor autodidacta publica sus primeras mentiras con éxito en Inglaterra.

Podría tranquilamente ser un protagonista más de Trainspotting: Obsérvese la cara que empieza de demacrarse.
Cuando fue inquirido de las pruebas de dichas afirmaciones, nunca presentó pruebas de nada. La única cuestión que me interesaba tratar con semejante opa, obviamente, era ésta en particular. Sus respuestas fueron atacar, difamar, poner palabras que jamás dije, tratarme de racista, fabulero, loco, drogadicto.
En todo el dialogo le solicité esa supuesta lista de bajas siendo ésta mi única cuestión a resolver. Cada vez que pude le solicité “the list” (remarcado en amarillo suave en el texto), la lista de 100 bajas que pobre salame afirmaba que había ocurrido ese glorioso 2 de abril.
Abajo vemos el primer intercambio en X y, más abajo, decidí publicar toda la lista de interacciones para que vean lo cansador que es tratar con paciente psiquiátrico de este nivel.


¿Y qué pasó? Obviamente NUNCA TUVO ESA LISTA (ver más arriba). Fue una obvia mentira de este personaje llamado Ricky D. Phillips, alias "Rickymondo". Un pobre inútil, miembro de la Sociedad Real de Historia (¡imagínense lo que serán los otros integrantes!), que no ha servido para nada en toda vida, lleno de desastres personales, mediocridad y bullineo cuando era chico (confesiones de él mismo).



Todos anticipamos por estas afirmaciones incomprobables que era un charlatán total, un propagandista que sesgaba todas sus afirmaciones hacia la postura británica en cualquier puto tema, desde el más nimio, con un autismo repetitivo y con retraso madurativo que es característico de muchos británicos.

Incluso lo ayudo con una foto y con una "lista enumerada" para llenar... podría haber puesto a los dos otros dos infantes de marina (García Quiroga y Urbina) que fueron heridos junto a Giachino... ni eso sabía este hijo de la Gran Bretaña.


Así que es eso: este sujeto confirma que jamás tuvo una lista de bajas del 2 de Abril, que son sus puras invenciones que “eso evento ocurrió porque yo lo investigué”. No pierdan más tiempo con este imbécil.



Eso es lo que dice la inteligencia artificial Grok respecto a su libro.
Prompt: Qué opinan otros historiadores respecto a la tesis de Philips
- Hay blogs y críticas online (como "The First Casualty Dissected") que refutan sistemáticamente las interpretaciones de Phillips, señalando inconsistencias con evidencias físicas, informes oficiales, testimonios de veteranos argentinos (incluyendo figuras como el capitán Hugo Santillán, cuya perspectiva se usa en contra de la versión de Phillips) y la falta de documentación que corrobore decenas de muertes (ausencia de cuerpos, fosas comunes o registros hospitalarios que respalden tantas bajas). Estos análisis argumentan que el libro se apoya demasiado en testimonios selectivos de veteranos británicos, mientras minimiza o malinterpreta fuentes argentinas y la falta de pruebas materiales para las bajas altas.
- Algunos lo califican de sensacionalista, historia pop nacionalista más que de investigación rigurosa. Critican que Phillips no tiene credenciales académicas formales en historia (no tiene posgrados ni publicaciones en revistas académicas establecidas), que el libro es autopublicado y con elementos de autopromoción, y que tiende a narrativas conspirativas (encubrimientos gubernamentales de ambos lados). Una crítica detallada lo describe como alguien que no califica como historiador académico, y recuerda que las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, que el libro supuestamente no ofrece más allá de anécdotas.
- Algunos veteranos de los Royal Marines y lectores pro-británicos, que lo elogian por "vindicar" el coraje de la guarnición y por mostrar una resistencia heroica.
- Reseñas entusiastas en Goodreads, Amazon, etc., que lo llaman bien investigado y revelador.
- Algunos autores de historia militar no académicos (por ejemplo, elogios del historiador naval Angus Konstam por el estilo narrativo, o menciones junto a otros autores de Malvinas).


Finalmente, y para no dejar absolutamente ninguna duda, este imbécil también considera un mito el ataque al HMS Invincible, lo cual es común en la manada británica, pero le agrega la hijaputez de decir que el testimonio de los pilotos fue preparado, que nunca volaron esa misión, que mintieron sobre la misión porque querían llevarse las medallas, los ascensos y todo lo que incluía ese prestigio. Repito, un pobre imbécil hijo de puta que ni respeto por gente de coraje tuvo en su vida. Su dirección es X es @RDPHistory. No estoy diciendo que lo visiten y lo insulten.
domingo, 8 de febrero de 2026
viernes, 6 de febrero de 2026
Malvinas: Es una lucha moral contra lo peor de Occidente

Epstein, HMS Invincible y el satanismo
Salen a la luz correos electrónicos que revelan las fechorías de la red orquestada por Jeffrey Epstein con presunta colaboración del Mossad y otros servicios de inteligencia, cuya especialidad parecía ser reclutar a miembros de la élite política y social global mediante placeres indecibles... para luego mantenerlos a raya mediante el chantaje.
Entre los nombres que emergen de este lodo destaca el del príncipe Andrew, hijo de la satánica Elizabeth II. A continuación se reproduce un correo —junto con su respectiva traducción— en el que se mencionan las supuestas actividades de este personaje, quien, además de haber sido previamente señalado por abuso de menores (un prontuario no muy distinto al de ciertas figuras del sur latinoamericano), ahora es acusado de algo aún más atroz: la compra, tortura y asesinato de una joven que fue engañada con falsas promesas de una carrera como modelo. Una táctica satánica de una logia que, como todas las logias, sólo ha operado para los intereses británicos a lo largo de la historia.
Cabe recordar que este mismo Andrew, con una torpeza digna de un mal espía, confirmó involuntariamente el ataque al HMS Invincible durante la guerra de Malvinas, al declarar que se lesionó la rodilla al lanzarse al suelo durante un bombardeo aéreo. Siendo tripulante de dicha embarcación, dejó así en evidencia lo que durante años se negó sistemáticamente desde Londres.

De: [Redactado]
Para: [USANYS] [Tapado]
Asunto: RE: Ghislaine Maxwell
Fecha: Mar, 06 Oct 2020 18:15:11 +0000
Wendy, no hay problema en absoluto en incluirme en las notificaciones sobre Epstein / Maxwell de ahora en adelante, pero quería informarte que debido a mi traslado de unidad, la oficina me ha retirado del caso y ha agregado a [Tapado], así que si no te importaría incluirle en cualquier notificación, por favor. ¡Gracias! ¡Y espero que estés bien estos días, dadas las circunstancias!
Mensaje original
De: [Tapado] (USANYS)
Enviado: Viernes, 2 de octubre de 2020 10:59
Para: [Tapado]
CC: [Tapado]
Asunto: FW: Ghislaine Maxwell
Él me llamó queriendo que le diera una dirección de correo electrónico segura. Es de [Tapado]. El número que apareció es [Tapado].
Mensaje original
De: Bryan Miller
Enviado: Viernes, 2 de octubre de 2020 10:46 AM
Para: [USANYS] [Redactado]
Asunto: Ghislaine Maxwell
En los años 90, Ghislaine Maxwell reclutó a una chica para una carrera de modelaje. En lugar de modelar, fue vendida como esclava para sexo y tortura. El Príncipe Andrew fue cómplice de su muerte al torturarla y obligarme a forzar su asesinato.
Necesito obtener un pasaporte para identificarla. Necesitaré que alguien contacte a la oficina de pasaportes para obtener un pasaporte expedito.
Envía un mensaje de texto a [Tapado]
Gracias,
[Tapado]

miércoles, 4 de febrero de 2026
Derechos argentinos: Marino inglés solicitó permiso para anclar en Malvinas en 1813
Un hallazgo histórico clave para la soberanía argentina: en 1813 un inglés solicitó permiso para anclar en las Islas Malvinas
En el material revelado, un capitán inglés pide permiso a Buenos Aires para cazar en el archipiélago, reconociendo la soberanía de las entonces Provincias Unidas.
Yasmin Ali || Canal 26
Malvinas argentinas Foto: Archivo
El reclamo argentino por la soberanía de lasIslas Malvinas es conocido, un conflicto que nos llevó a una guerra en 1982 y aún continúa más vivo que nunca. Al momento en que Reino Unido intenta justificar sus acciones ilegales, lo hace mencionando una supuesta soberanía previa que la misma historia ha demostrado que es falsa. Una carta fechada en 1813 expone una de las mentiras en el relato inglés.
La carta que demuestra la soberanía argentina
El 30 de enero de 1813, el capitán Henry Jones, al mando del bergantín inglés El Rastrero, elevó ante las autoridades de Buenos Aires una solicitud formal para obtener autorización con el fin de realizar caza de lobos marinos en las costas del archipiélago de Malvinas.
El pedido —registrado en documentación oficial de la época— constituye una evidencia temprana y contundente del reconocimiento, por parte de embarcaciones extranjeras, de la autoridad que ejercían las Provincias Unidas del Río de la Plata sobre las islas. Apenas habían transcurrido tres años desde la Revolución de Mayo y el nuevo gobierno patrio ya administraba y regulaba actividades económicas en territorios marítimos bajo su jurisdicción.
Un inglés pidiendo permiso para anclar en Malvinas Foto: X @MalvinasData
La solicitud fue dirigida al Director de la Aduana, Enrique Torres, quien se encargaba de supervisar y otorgar permisos para explotaciones en zonas estratégicas del Atlántico Sur. Este tipo de trámites, habituales en la dinámica administrativa del período, reflejan cómo el Estado naciente comenzaba a consolidar mecanismos formales de control político, fiscal y económico sobre espacios considerados propios.
Este episodio es una de las primeras pruebas documentadas del ejercicio efectivo de soberanía argentina en las Islas Malvinas durante los años iniciales del proceso independentista. En un contexto en el que la caza de lobos marinos representaba una actividad sumamente rentable, el requisito de solicitar permisos reforzaba la noción de un territorio administrado y regulado por Buenos Aires.
Así, el caso del capitán Jones no solo aporta un dato histórico preciso, sino que también se suma al conjunto de evidencias que demuestran la proyección temprana y activa de las Provincias Unidas sobre las Malvinas, mucho antes de la ocupación británica de 1833.
Las Malvinas fueron usurpadas de manera ilegítimas en 1833 Foto: Archivo
Malvinas, una eterna disputa
El archipiélago fue descubierto por los españoles a comienzos del siglo XVI. Los británicos siempre posaron sus ojos sobre ellas por tener una ubicación estratégica y varios recursos naturales; para 1765, instalaron ilícitamente un asentamiento que violaba varios tratados internacionales vigentes en ese momento. Cuando España supo de esto, los expulsaron en 1770 y 1774.
El 30 de junio de 1777, José de Gálvez, Ministro de Indias del Reino de España, envió una Real Orden al Virrey del Río de la Plata, Don Pedro de Cevallos, para “quemar los edificios de toda clase que se hallaren concluidos o empezados, practicando lo mismo con los materiales que se encontrasen acopiados por el propio intento”.
La acción española que cambió a las Malvinas Foto: Wikipedia
El pedido se cumplió el 17 de marzo de 1780 por una expedición bajo el mando de Juan Pascual Callexas, que destruyó el puerto y el fuerte que los británicos habían construido en Puerto de la Cruzada (Egmont) en la Isla Trinidad, un pequeño islote de la Gran Malvina.
Este acto no solo demostraba que España mantenía un control de la totalidad del archipiélago, sino también que fue enviada y ejecutada a quien le correspondía la Gobernación de Malvinas. En este caso, al virrey del Río de la Plata. Otro dato clave que se desprende es que la falta de reacción británica se toma como una clara señal de que sabían que nada debían hacer allí.
De esta forma, Gran Bretaña abandonó Puerto Egmont en 1774 y por 55 años no hubo presencia oficial británica en las islas. Tampoco hubo queja alguna de los ingleses sobre los varios actos de soberanía ejercidos por el naciente gobierno argentino entre 1810 y 1829.
lunes, 2 de febrero de 2026
Malvinas hizo replantear algunos objetivos de defensa brasileños
La Guerra de Malvinas dio un susto a los militares brasileños
Poder AéreoPor Alejandro Galante
Buscando en el archivo digital de la revista Veja sobre los artículos publicados durante la Guerra de Malvinas en 1982, encontramos este artículo titulado “Menos mantequilla – La guerra hace que Brasil revise sus defensas”, en el número 716 del 26 de mayo de 1982, que trataba sobre la preocupación del ejército brasileño en relación con el armamento utilizado por los argentinos.
El artículo dice que los militares quedaron sorprendidos por el poder de fuego desplegado por Argentina.
El texto recuerda algunos hechos interesantes, como el plan de la FAB y de la Armada de Brasil de equipar el portaaviones Minas Gerais con aviones de ataque, que acabó ocurriendo recién a finales de los años 1990, cuando la MB recuperó el derecho a operar aviones fijos. -avión de ala y adquirió el A-4 Skyhawk de Kuwait.
También se aborda la cuestión del bajo porcentaje del gasto militar en relación al PIB, así como la preferencia de algunos ministros por invertir en la industria de defensa nacional.
La FAB acababa de perder en un accidente* su sexto Mirage III, mientras invertía en el proyecto AMX con Italia.
*En 1980 ya se habían recibido tres aviones de sustitución usados, de stocks franceses, del tipo monoplaza, según el contrato de 1977. Y en 1983 se firmó un contrato para dos aviones biplaza. Otros contratos de compra de segunda mano en Francia en los años 1980 y 1990 continuarían compensando las pérdidas.
sábado, 31 de enero de 2026
jueves, 29 de enero de 2026
Pradera del Ganso junto a Waterloo: Las 20 mayores batallas que peleó el Reino Unido

Las 20 batallas más grandes de la historia británica
History News Network
El Telegraph
informa que el Museo del Ejército Nacional Británico ha publicado su
lista de las mayores batallas de la historia británica. El público
votará, ya sea en línea o en el museo, cuál es la más importante.
Las batallas, en orden cronológico:
Batalla de Blenheim , 13 de agosto de 1704, en Blenheim, Baviera (Guerra de Sucesión Española)
Batalla de Culloden , 16 de abril de 1746, en Drumossie Moor, Escocia (rebelión jacobita)
Batalla de Plassey , 23 de junio de 1757, en Plassey , Bengala Occidental, India (Guerra de los Siete Años)
Batalla de Quebec , 13 de junio de 1759, en las afueras de la ciudad de Quebec, Canadá (Guerra de los Siete Años)
Batalla de Lexington , 19 de abril de 1775, en Lexington, Massachusetts (Revolución estadounidense)
Batalla de Salamanca , 22 de julio de 1812, en Salamanca, España (Guerra Peninsular/Guerras Napoleónicas)
Batalla de Waterloo , 18 de junio de 1815, en Waterloo, Bélgica (Guerras Napoleónicas)
Batalla de Aliwal , 28 de enero de 1846, en Aliwai , Punjab, India (Primera Guerra Sikh)
Batalla de Balaklava , 25 de octubre de 1854, en Balaklava , Ucrania (Guerra de Crimea)
Batalla de Rorke 's Drift , 22 y 23 de enero, en Rorke's Drift, Sudáfrica (Guerra Zulú)
Campaña de Galípoli , del 25 de abril de 1915 al 9 de enero de 1916, en lade Galípoli, en Turquía (Primera Guerra Mundial)
Batalla del Somme , del 1 de julio al 18 de noviembre de 1916, en el río Somme, Francia (Primera Guerra Mundial)
Batalla de Megido , del 19 de septiembre al 31 de octubre de 1918, en Israel/Palestina, Jordania y Siria (Primera Guerra Mundial)
Batalla de El Alamein , del 23 de octubre al 4 de noviembre de 1942, cerca de El Alamein, Egipto (Segunda Guerra Mundial)
Campaña de Normandía , del 6 de junio al 25 de agosto de 1944, en Normandía, Francia (Segunda Guerra Mundial)
Campaña de Imphal / Kohima , del 8 de marzo al 3 de julio de 1944, en los alrededores deManipuryNagaland, India (Segunda Guerra Mundial)
Batalla del río Imjin , del 22 al 25 de abril de 1951, en el río Imjin , Corea (Guerra de Corea)
Batalla de Goose Green , 28 y 29 de mayo de 1982, en Isla Soledad (Guerra de las Malvinas)
Batalla de Musa Qala , del 17 de julio al 12 de septiembre de 2006, provincia de Helmand, Afganistán (Guerra de Afganistán)

