La defensa de Puerto Argentino

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2 de Abril

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Infantería de Marina ARA

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Ejército Argentino

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Royal Navy

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miércoles, 30 de abril de 2014

Armas Argentinas: Pistola ametralladora PAM 1 y 2



Pistola ametralladora P.A.M. 1 y 2



Du­ran­te la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial, ha­bía en la Ar­gen­ti­na va­rias fá­bri­cas que es­ta­ban pro­du­cien­do y su­mi­nis­tran­do pis­to­las ame­tra­lla­do­ras pa­ra nues­tras Fuer­zas Ar­ma­das y de se­gu­ri­dad, de­bi­do a la res­tric­ción de su­mi­nis­tros que im­po­nían los paí­ses be­li­ge­ran­tes con mo­ti­vo del es­fuer­zo que es­ta­ban rea­li­zan­do. Lue­go de fi­na­li­za­da la con­tien­da, la Ar­gen­ti­na en­tró en una eta­pa de gran de­sa­rro­llo de la in­dus­tria li­via­na en ge­ne­ral. En lo que res­pec­ta a ar­ma­men­to, Fa­bri­ca­cio­nes Mi­li­ta­res era el com­ple­jo in­dus­trial mi­li­tar del Es­ta­do Ar­gen­ti­no y ha­bía co­men­za­do en 1945 en una de sus plan­tas, con la fa­bri­ca­ción de la pis­to­la ‘Sis­te­ma Colt’ mo­de­lo Ar­gen­ti­no 1927. El si­guien­te pa­so en ar­ma­men­to li­via­no, fue la in­cor­po­ra­ción a la pro­duc­ción mi­li­tar de la pis­to­la ame­tra­lla­do­ra PAM 1 en su plan­ta de la Fá­bri­ca Mi­li­tar de Ar­mas Por­tá­ti­les (FMAP) Do­min­go Mat­heu (DM) cer­ca­na a la ciu­dad de Ro­sa­rio, Pro­vin­cia de San­ta Fe.



La PAM 1 de­ri­va de la pis­to­la ame­tra­lla­do­ra nor­tea­me­ri­ca­na M3A1. No se sa­be bien có­mo fue que se de­ci­dió la fa­bri­ca­ción de la PAM 1, ya que no se pu­do en­con­trar re­gis­tros que in­di­quen si hu­bo de­cre­to del Mi­nis­te­rio de Gue­rra, di­rec­ti­va o in­di­ca­ción de la Di­rec­ción Ge­ne­ral de Fa­bri­ca­cio­nes Mi­li­ta­res pa­ra ha­cer­la.



Se cree que fue una ini­cia­ti­va de la Fá­bri­ca Mi­li­tar de Ar­mas Por­tá­ti­les. Los me­mo­rio­sos de la épo­ca, re­cuer­dan que en 1950, los téc­ni­cos de la Fá­bri­ca Mi­li­tar, que por cier­to eran muy bue­nos, se ba­san en un ejem­plar de la M3-A1, que lle­ga a la fá­bri­ca, so­bre la que hi­cie­ron los cro­quis de to­da el ar­ma en una se­ma­na.
Las di­men­sio­nes fi­na­les pa­ra la PAM son apro­xi­ma­da­men­te 7/8 de la M3A1. La M3A1 es en ca­li­bre .45, mien­tras que la PAM 1 es en ca­li­bre 9 mm Pa­ra.





Soldado británico inspecciona una PAM 2 capturada

Arriba: (Primer soldado de la izquierda) Abajo: 3er soldado de rodilla. Todos portan PAM 2

martes, 29 de abril de 2014

La 602 combatiendo en Monte Kent

Combates de la Compañía de Comandos 602 en la zona de Monte Kent

El 2 de junio de 1982 durante la noche, la Compañía de Comandos 602, que ya había sufrido un 40% de bajas, ejecutó una misión de combate sobre Monte “Wall” atacando a una fracción inglesa que se hallaba en el lugar causándole numerosas bajas e incluso obligándolos a abandonar en su repliegue armamento y documentos.

“Una noche tuvimos una misión de combate, sería el 2 o 3 de junio, en el monte Wall. Salimos desde el puesto del teniente primero C.A.A., jefe de la compañía “B” en el monte Harriet, de destacada actuación, un gran oficial, para tener en cuenta.

Habíamos comenzado por la tarde con el intento de reglar el fuego de nuestra artillería, maniobra ya de por sí delicada. Había dos baterías que tiraban en paralelo y se dieron órdenes para la segunda. Por un malentendido, ésta recibió la coordinación de la primera. Lo concreto es que nos cayó fuego de nuestra propia artillería, que casi nos barre a todos. Posteriormente se regló bien el tiro y fue lo que utilizamos para el ataque nocturno.

 Los tiros cayeron muy, muy cerca de la carpa donde estaba el “rancho” de la compañía “B” del teniente primero C.A.A. Pero ellos estaban bastante acostumbrados a recibir cañonazos, porque los barcos les tiraban todas las noches. A las seis y media de la tarde, un soldado “ranchero” nos preparó la única carne roja que pude comer en los quince días que estuve en la isla. La comimos con la mano y con cuchillo, es decir, a diente y boca. También nos dieron dulce de batata como postre.

Tomamos el armamento, nos enmascaramos y salimos hacia el Wall. Debimos andar haciendo zigzag para atravesar varios campos minados. Se veía muy mal y el oficial que había reconocido el camino no encontraba las marcas que había hecho de manera que anduvimos en un momento arriba de campo minado y tuvimos que regresar sobre nuestra marcha rogando a Dios que no pasara nada. Por suerte así fue.

Habíamos coordinado fuego de artillería para las veintidós horas y teníamos que alcanzar un punto. A esa hora la primera batería empezó a batir el Wall. Cuando iba a hacer fuego la segunda batería, el mayor A.R. apreció que lo iba a hacer donde estábamos nosotros. Ordenó entonces milagrosamente adelantarnos como ciento cincuenta metros a una especie de zanjón. No habían pasado dos minutos cuando los cañonazos empezaron a caer donde habíamos estado.

El mayor no quiso perder más tiempo y ordenó el asalto al monte. Pasamos al ataque y nos encontramos con que los ingleses se habían retirado abandonando todo; supongo que por el fuego de artillería. Había mucho equipo: mochilas completas, bolsas cama, cascos, telémetros laséricos, radios, baterías de radio, linternas de señales, comida, varios dispositivos de antenas. Es decir, era todo un equipo para un puesto adelantado para pasar información hacia atrás. Con sofisticados elementos además para la detección de nuestras posiciones, tanto para apuntar como para reglar la artillería. Había también paños para señalamiento de aterrizaje de helicópteros.

Tenían una posición muy, muy sólida. Nos había costado mucho llegar esa noche a la cima de ese monte y pienso que si los ingleses hubiesen estado se hubiera hecho difícil tomarlo. Nosotros estábamos trepando muy de frente, pero por suerte se fueron.

Yo llevaba un fusil calibre 300 Magnum con mira telescópica, un arma muy fuerte. La noche era muy fría y con llovizna y la marcha se había hecho toda a pie. A todo esto hubo que agregarle la vuelta acarreando el equipo de los ingleses inclusive como 8 ó 9 mochilas.






Nos apropiamos de cualquier cantidad de material que habían abandonado; se veía que les sobraba. Lo bueno fue que también dejaron comida, que por supuesto probamos. Una vez que llegamos a la base abrimos las mochilas. En una en particular, que se veía que era de un oficial de Royal Marines encontramos una caja de cuero típicamente inglesa. Al abrirla nos encontramos betún para zapatos, el cepillo correspondiente y una gamuza, todo muy bien colocadito. Así que este hombre se recorrió 14.000 kilómetros para estar en el medio de un monte perdido en las Malvinas, en un barrial infernal ¡pero sin dejar su betún! Yo diría que en las Malvinas llueve siempre y eventualmente sale el sol. Además el terreno es esponjoso. Esa turba maldita es como una esponja en la que uno se entierra y se llena siempre de barro. También tenía su afeitadora a pilas, otro objeto muy importante en combate, en el medio de un cerro. Nosotros, apenas llegamos nos habíamos dejado barba pues sistemáticamente todas las noches debíamos enmascararnos la cara con betún, con los pasamontañas negros o simplemente con barro. Al otro día le obsequiamos la afeitadora al suboficial que más se había destacado en la patrulla a criterio del jefe de sección. Todas estas cosas fueron registradas en notas con Nicolás Kasansew, con la gente del periodismo que estaba allá y estaba ansiosa por recibir información. Y parece que no era mucha.”

Testimonio extraido de: Así lucharon (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, diciembre de 1982). Dr. Carlos M. Túrolo

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

lunes, 28 de abril de 2014

Justicia

domingo, 27 de abril de 2014

Las bufandas del cementerio de Darwin

El gesto de un platense que cerró una emotiva historia de Malvinas  

Un médico local que viajó a las islas dejó en lápidas del cementerio de Darwin bufandas de una mujer que durante la guerra tejió cientos de prendas y nunca supo si llegaron 



Una fotografía tomada en el Cementerio de Darwin de las Islas Malvinas refleja decena de cruces envueltas por bufandas. El hallazgo despertó la curiosidad de ex combatientes que, acostumbrados a ver rosarios y flores artificiales ofrendados a los soldados caídos, se preguntaron quién habría hecho ese singular homenaje. Sin embargo, ya de regreso en la Ciudad conocieron al responsable de “abrigar” las lápidas: Leandro Hidalgo, un médico y maratonista platense que de esa manera cerró un doloroso capítulo abierto durante la guerra de 1982, cuando Mirta Fetter tejió centenares de pasamontañas y bufandas que nunca supo si llegaron a proteger del frío a los soldados argentinos. Antonio Reda, miembro de la Casa del Ex Soldado Combatiente de Malvinas de La Plata - CEMA - fue uno de los tantos que se sorprendió al llegar al Cementerio y ver que, además de elementos religiosos batallando contra la furia del viento, había decenas de bufandas abrazadas a las cruces. Y fue por obra de la casualidad como se develó el misterio, ya que en el hospedaje donde paraba le preguntaron si le podría llevar algunas cosas olvidadas a un platense que se había ido unos días antes. En La Plata, Antonio cumplió con el pedido y conoció a Leandro, “cuando llegué a la casa para darle sus pertenencias, lo primero que me preguntó fue si había visto las bufandas en el Cementerio y me contó cómo surgió la idea”, sostuvo Reda. Para el médico Leandro Hidalgo el homenaje, aunque haya sido efímero, fue otra manera de expresar respeto y gratitud a los soldados caídos Leandro Hidalgo se define como “malvinólogo”, era muy chico cuando se desató el conflicto bélico en el Atlántico Sur, pero siempre se sintió atraído por conocer esa parte de la historia y la geografía donde ocurrieron los hechos, algo que comparte con Mirta, la tejedora solidaria y madre de Jorgelina, su esposa. “En cuanto le dije a mi suegra que iríamos a correr a las Islas Malvinas, me preguntó si podía llevar unas bufandas hechas por ella a modo de homenaje y reconocimiento al heroísmo de nuestros soldados, y eso hicimos con Jorgelina y nuestro hijo Juan Martín”, contó el atleta que recordó como en medio de ese paraje desolador se escuchaba una triste melodía ejecutada por cientos de rosarios agitados por el viento. El envío de las bufandas a las Islas Malvinas a través de su yerno Leandro, le permitió a Mirta Fetter concretar un ferviente anhelo que mantenía desde abril de 1982. En ese momento ella tenía 27 años, era madre de 3 niños de 6, 4 y 3 años y vivía al igual que ahora en General Daniel Cerri, una ciudad portuaria que se encuentra 15 km al sur de la ciudad de Bahía Blanca. La guerra la había conmovido profundamente y mientras duró, no hubo día en el que dejara de pensar en esos jóvenes que imaginaba desprovistos y sin experiencia, empujados por el Estado al campo de combate para matar o morir por la patria. “Yo sé lo que es que te manden contra tu voluntad a un lugar donde no querés ir porque cuando perdí a mi padre, sin preguntarme nada, me obligaron a entrar de pupila a una institución”, resumió Mirta. La angustia que le provocaba el incierto destino que podían correr esos soldados casi niños en Malvinas, la impulsó a pensar en hacer todo lo que pudiera desde su lugar y como lo que sabía era tejer, salió a pedir donaciones de lana verde militar, en cuestión de medio día reunió 5 kilos. ”No las conté, pero debo haber hecho unas 200 bufandas, 100 pasamontañas y 60 pares de mitones; solo yo sé el sacrificio que hice mientras atendía a mis hijos que eran muy pequeños”, agregó la mujer que se hacía tiempo durante la mañana, tarde y noche para tejer pasamontañas, bufandas y mitones. Si la guerra fue un puñal para Mirta, el fin del conflicto y la enorme tristeza con la que vio regresar de Malvinas a los soldados, fue una herida que nunca terminó de cerrar. “El desánimo de la gente era inmenso, casi nadie los reconocía, yo sabía que había hecho algo por ellos pero me angustiaba pensar en si les habría dado abrigo algo de todo lo que tejí”, agregó la mujer. Sin embargo, cuando se enteró de que su yerno Leandro y su hija Jorgelina irían a Malvinas a correr un maratón tuvo la idea de confeccionar nuevamente unas bufandas, en esta oportunidad de tela polar, y enviarlas como reconocimiento a la gesta heroica de los mártires argentinos. “Algunos ex combatientes y familiares se sorprendieron con las bufandas, pero cuando conocieron mi intención, se emocionaron y yo sentí que mi gesto sirvió para cumplir y que, aunque sea 30 años después, llegaran esas prendas”, sostuvo la tejedora. Para Leandro, el gesto aunque haya sido efímero, fue otra manera de expresar respeto y gratitud a los soldados caídos en las islas, “el Cementerio de Darwin sufre constantes ataques de los kelpers, varias veces rompieron el vidrio que protege una imagen de la virgen de Luján y la última vez que estuve - dijo el atleta - había centenares de moscas que solo pueden haber llegado allí si alguien las puso, pero cada argentino que pisa ese suelo trata de hacer un tributo a los caídos y marcar presencia continua en el lugar”.



El Día

sábado, 26 de abril de 2014

Los Charlie de la FAA

La acción de los Charlie de la FAA

Los 12 vetustos Canberras de la Fuerza Aérea Argentina fueron el único sistema de armas importante de origen británico usado en contra de los británicos durante la guerra de 1982. Siguiendo viejas costumbres del código naval de señales, en la jerga aeronáutica cualquier avión cuyo nombre empieza con "C" es un "Charlie".

La pérdida del primer Charlie, el B-110, tripulado por los tenientes Gonzáles y De Ibáñez, sucedió el primer día de "guerra en serio", el 1ro de Mayo. El avión fue misileado por una patrulla de 2 Harrier a sólo 25 millas del portaaviones HMS Invincible, y su tripulación, aunque logró eyectarse, no pudo ser rescatada.



Ese incidente y otro Charlie (que aquella tarde logró volver a duras penas al continente con un ala averiada por un misil mar-aire) hicieron que los mandos de la Fuerza Aérea pensara que los Canberras eran, después de todo, demasiado viejos e inermes como para causar daño real. Pero otros oficiales, en desacuerdo, arguyeron que el nivel de entrenamiento de las tripulaciones era altísimo, y a partir del 26 de ese mes los Charlies iban y venían, noche a noche, para hostigar a ciegas -los aviones no tenían radar propio- a las tropas británicas ya desembarcadas, a pesar de la pésima meteorología y las fallas técnicas constantes causadas por la edad de los aviones. Aún así, y sólo en ocasiones pudiendo usar su carga completa de 3,6 toneladas de bombas, los Charlies aparecían a cualquier altura (rasante, media y estratosférica) y la soldadesca británica los empezó a llamar "los vampiros".

El asunto obligó al Almirante Woodward a iniciar la operación "Canbelow". Todas las noches destacaba a 100 kilómetros al NO del cuerpo central de la flota un portaviones (el Invincible) y una fuerza formada por la fragata HMS Brilliant y el destructor HMS Exeter para atrapar el ir y venir de Charlies. No agarraron ninguno, y cuando lograron alguna intercepción, los vampiros -pese a su escasa maniobrabilidad- lograban escapar misteriosamente a misiles de reputación siniestra, como el AIM9-L Sidewinder aire-aire, o el Sea Dart mar-aire de largo alcance. Woodward invirtió y arriesgó activos valiosos hasta el fin de la campaña, a cambio de cero ganancias.

Entrada ya la noche del 13 de Julio, a pocas horas de celebrar la victoria inglesa, dos Charlies lograron bombardearle el cuartel al estado mayor del General Jeremy Moore siguiendo instrucciones del solitario radar argentino en el aeródromo. Desde más de 13.000 le erraron por 150 metros. Es el equivalente de hacer neurocirugía vendado, y siguiendo por teléfono las instrucciones de un observador lejano con binoculares.

Como los Canberra son tan visibles al radar como un hangar con alas, la defensa antiaérea creyó hasta último momento que aquella era una maniobra de diversión y que el ataque real vendría por otro lado. Reaccionaron cuando empezó a explotar todo, porque por primera vez la Fuerza Aérea estaba usando bombas de racimo, como lo hizo el Reino Unido durante todo el conflicto.

Los dos aviones atacantes, de suyo muy poco maniobrables, empezaron a "bailar la misilera" con más de 5 Sea Dart en persecución, uno de los cuales falló a su blanco y estuvo a punto de impactar la fragata HMS Penelope. Pero otro explotó ante la nariz del B-108, tripulado por los capitanes Pastrán y Casado, que cayó en tirabuzón. El primero logró eyectarse a 7000 metros y fue rescatado por los ingleses, pero Casado se estrelló con el avión contra el mar. El avión restante, pilotado por los tenientes primeros Rivollier y Aninno, escapó sin daños.

Durante toda su actuación en guerra, los Canberra argentinos sembraron bastante miedo, obligaron a gastos carísimos, y de los doce aviones que actuaron sólo dos se perdieron en combate. Además del nivel de entrenamiento de las tripulaciones, lo que explicó la increíble supervivencia de esta flota de chatarra voladora residió en un grupo de adolescentes argentinos, otro de científicos y tecnólogos en armas... y una fábrica de pastas.

La historia completa se podrá leer en capítulos en esta página bajo el título de "Charlies y la fábrica de pastas"... si me dan un minuto para terminarla.

Para leer mas sobre 'Aquella guerrita olvidada’ cliquea aquí: http://bit.ly/1gREwPE


viernes, 25 de abril de 2014

Informe Rattenbach: Capítulo II, Las negociaciones hasta el 02 de abril de 1982 (parte 1)


Informe Rattenbach

II Parte - Antecedentes del conflicto

Capítulo II - Las negociaciones hasta el 02 de abril de 1982

Pronunciamientos internacionales a partir de 1965

23. Las negociaciones diplomáticas con Gran Bretaña por el diferendo Malvinas toman una orientación favorable para la Argentina a partir de la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas (Anexo II/1); en esta Resolución que constituyó un éxito de la diplomacia Argentina se reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y Gran Bretaña, urgiéndose a esta última a poner fin a dicha situación colonial.

24. La Resolución 2065, emitida en el año 1965, es el punto de partida de conversaciones bilaterales, con altas y bajas en relación a los probables acuerdos. Sólo ocasionalmente Gran Bretaña se avino a negociar sobre el tema de soberanía. El 14-AGO-68, en un "Memorándum de Entendimiento", el gobierno británico aceptó que estaría preparado para ceder la soberanía de las islas bajo la condición esencial de que los intereses de los isleños fuesen respetados (Anexo II/2). El memorándum fue rechazado por los isleños y duramente criticado por el parlamento y la prensa inglesa. En estas circunstancias, el gobierno inglés abandonó esta línea y, en lo sucesivo, buscaría más bien poner el acento en convenios para la explotación económica del mar, particularmente después del informe Shackleton (1). Toda vez que se intentó avanzar sobre el tema soberanía, Gran Bretaña se escudó en el principio de autodeterminación de los isleños para trabar los esfuerzos argentinos, principios que no siempre, de acuerdo con las circunstancias, manejó desde la misma óptica (Anexo II/3).

1.Informe Shackleton: Su versión traducida al castellano puede encontrarse en la Revista "ESTRATEGIA" de JUL-76.


25. El 01-JUL-71 se concretó un convenio relacionado con las comunicaciones y, a partir de este convenio, Argentina llevó adelante una política de captación gradual de la voluntad de los isleños (Anexo II/4).

26. En el año 1971, la FAA inició un servicio aéreo con aviones anfibios "Albatross" y para fines de ese mismo año construyó una pista de planchas de aluminio que posibilitó la operación con aviones de mayor porte (Tipo "Fokker" F-27). Ello permitió el desarrollo de un servicio regular a cargo de Líneas Aéreas del Estado (LADE).

27. Por otra parte, YPF y Gas del Estado establecieron sus servicios en las islas, mientras que el gobierno argentino ofreció a los isleños asistencia médica en el continente y el ingreso de sus hijos a las escuelas e institutos de educación, todo esto posibilitado ahora por el establecimiento de una línea aérea regular, a lo cual se agregó el transporte marítimo, a cargo de Transportes Navales, con fines de abastecimiento y viajes de turismo. Años más tarde, Gran Bretaña construyó su propia pista de asfalto, pero el servicio aéreo continuó siempre a cargo de LADE con aviones Fokker F-27 y F-28, y con personal militar de la FAA designado con carácter permanente en Puerto Stanley. (Luego Puerto Argentino.)

28. El apoyo a los isleños, al principio, dio buenos resultados, como forma de acercamiento a la idea del traspaso de la soberanía. Este buen comienzo, sin embargo, fue empañado por ciertas dificultades que se produjeron en las islas cuando empezó el arribo masivo de turistas argentinos en buques de pasajeros.

29. El esfuerzo diplomático de Argentina se orientó con perseverancia hacia la finalidad de obtener el apoyo de los foros internacionales, siempre coherente con sus principios de integridad territorial y respeto a los intereses y estilo de vida de los isleños.

30. Así fue que, paralelamente al desarrollo de las conversaciones bilaterales, se logran los siguientes pronunciamientos en el seno de las Naciones Unidas: (En general y en particular.)

a. Año 1967. Resolución 2353 (XXII). Toda situación colonial que destruya la unidad nacional es incompatible con los objetivos y propósitos de las Naciones Unidas. (Anexo II/5).

b. Años 1966/67/69/71. Consensos. Son decisiones unánimes de la Asamblea General, donde se insta a ambas naciones a proseguir con la Resolución 2065.

c. Año 1970. Resolución 2621(XXV), declarando que la continuación del colonialismo en todas sus formas es un crimen que viola la Carta de las Naciones Unidas, la declaración sobre la concesión de la independencia a los pueblos coloniales y los principios del derecho internacional. (Anexo II/6).

d. Año 1974. Resolución 3160(XXVIII). Preocupación por falta de progreso en las negociaciones y reconocimiento de los esfuerzos argentinos (Anexo II/&).

e. Año 1976. Resolución 31/49. Aceleración de las negociaciones y reconocimiento de los esfuerzos argentinos. (Anexo II/8).


31. Argentina logró, además, diferentes pronunciamientos favorables por parte del Movimiento de Países No Alineados (Anexo II/9).

32. Como puede advertirse, a través de la Organización de las Naciones Unidas y los No Alineados, Argentina había logrado un adecuado consenso sobre la legitimidad de sus derechos contra el mantenimiento de la situación colonial por parte de Gran Bretaña. En el Anexo II/3 se incluyen conceptos fundamentales sobre la libre determinación, principio sustancial de la posición británica.

ARA "Almirante Storni"

HMS Shackleton

Los contactos bilaterales

33. A comienzos del año 1976, habiendo Gran Bretaña calificado de estériles las conversaciones sobre soberanía y ante el anuncio de la misión Shackleton, así como del incidente entre un buque del mismo nombre y el A.R.A. "Almirante Storni", se procedió al retiro de embajadores y las negociaciones quedaron interrumpidas.

34. En estas condiciones se llegó al gobierno conservador de la señora Thatcher. Se había producido un enfriamiento total con respecto a las negociaciones por la cuestión de soberanía en Malvinas. Antes de entregar el poder, la administración laborista había cerrado, prácticamente, toda posibilidad de diálogo.

Las Gestiones Ridley - Cavándoli (1)

35. A partir de la llegada al gobierno de la nueva administración (mayo 1979), se comenzaron gestiones para reanudar las negociaciones. Al respecto, se llevaron a cabo las siguientes tratativas:

a. JUN-79. Viajó a las islas el Subsecretario Ridley manteniendo reuniones una de ida y otra al regreso con el Comodoro Cavándoli, con la intención de retomar las negociaciones por Malvinas. Cabe aclarar que, desde el inicio de la administración conservadora, ésta había puesto de manifiesto una clara disposición para intensificar las relaciones bilaterales, especialmente las de carácter económico.

b. SEP-79. Durante la realización de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Brigadier Pastor (2) y Lord Carrington (3) acordaron la reposición de Embajadores. En esa oportunidad, el Brigadier Pastor manifestó a su interlocutor que, si bien sabía que el tema Malvinas podía no ser prioritario para el Reino Unido, en ese momento, tenía problemas internacionales que resolver (Rhodesia en particular).

c. NOV-79. Se invitó a Ridley a una primera reunión exploratoria, la que no fue aceptada, haciéndose alusión a las razones expuestas anteriormente.

d. MAR-80. Se programó ya en firme una reunión formal a nivel Subsecretarios, dentro del marco de las resoluciones de las Naciones Unidas. Se propuso agenda abierta a efectos de establecer todos los elementos intervinientes y se aceptó la presencia de un isleño, pero no como tercero en la disputa, sino formando parte de la delegación británica.

(1) Subsecretarios de RR.EE. de ambas Carteras de Estado por ese entonces.

(2)Ministro de RR.EE.

(3)Titular del "FOREIGN OFFICE".

e. ABR-80.(28/30). Se desarrolló en Nueva York la ronda de negociaciones; durante su transcurso, Ridley manifestó su deseo de tener una conversación privada con el Comodoro Cavándoli. Esta se acordó de inmediato y, además, se dispuso la concurrencia del Comodoro Bloomer Reeve y el Embajador Harding (segundo de Ridley en el Foreign Office). Dicha reunión tuvo lugar el mismo día 28, sin la asistencia de Harding. Como resultado de ella se obtuvieron las siguientes conclusiones:

1) Que debía haber una solución, dentro de la cual el tema soberanía argentina era imprescindible.
2) Que toda solución debía tener en cuenta la voluntad de los isleños, según Ridley, y los intereses, según Argentina.

f. Dentro de esas ideas Ridley manifestó:

1) Que la solución global no era fácil para el Reino Unido; que él personalmente había debido vencer la resistencia de Lord Carrington y de la primer Ministro Thatcher para concurrir a estas reuniones.

2) Que pensaba que una solución podía ser al estilo Hong Kong, con las lógicas salvaguardas, y que las fechas debían ser cuidadosamente elegidas para dar seguridad a los isleños. Sin embargo, declaró que no estaba autorizado para expresar estas ideas, las cuales debía presentar entonces a su gobierno.

3) Que en alrededor de seis semanas sabría si se lo autorizaba a proseguir por ese camino.

4) Que tenían un gran enemigo en la FIC (1), pero que él lo arreglaría si la parte argentina cooperaba, ejerciendo presión sobre ella. (Este concepto lo repitió tres veces).

5) Que era imprescindible mantener el tema en absoluto secreto, ya que un trascendido podía malograrlo todo. Se le manifestó que todo era negociable si mediaba un acuerdo de principio sobre el tema soberanía argentina y que la idea sería cuidadosamente evaluada.

6) Se comprometió a estudiar de "buena fe" una solución aceptable políticamente para el Reino Unido y los isleños.

36. Una posterior conversación con el Embajador Harding permitió apreciar que éste desconocía el tema y compartía la necesidad de solucionar la disputa, incluyendo el tema soberanía.

1.Falkland Island Company.

37. JUL.1980, Ridley propuso una reunión absolutamente confidencial para el mes de septiembre, por cuanto ya tenía instrucciones de su gobierno. El concurriría con el Embajador Harding, y el Comodoro Cavándoli con el Comodoro Bloomer Reeve (1).

38. SEP.1980 (Días 10 y 11). Se llevó a cabo una reunión en Coppet (Suiza), en el hotel donde se alojaba Ridley, de acuerdo con lo previsto.
Ridley manifestó a su inicio:

a. Que la reserva absoluta era base primordial.

b. Que estaban autorizados por el gabinete para reunirse, pero todas las resoluciones debían ser consideradas "ad referéndum" de dicho gabinete.

c. Que lo que se tratara podía constituir una base para el acuerdo que se expondría
al gabinete y con autorización, concurrirían a Malvinas para preparar a la población a que aceptara la proposición, sin que se hiciera referencia a las reuniones confidenciales que habían tenido lugar.

d. Que el Reino Unido estaba preocupado por la economía de las islas y aceptaba que no era posible encarar ningún proyecto sin contar con la participación argentina.

39. Después de dos días completos de intensas reuniones, se llegaron a acordar los siguientes puntos:

a. Habría transferencia de soberanía a Argentina por las islas y el mar que las rodeaba. Respecto de Georgias y Sandwich del Sur, si bien el Reino Unido no aceptaba los títulos argentinos (era exclusivamente desde el punto de vista legal) y ellos podrían ser incluido dentro de un acuerdo para explotar en conjunto.

b. La titularidad de la soberanía sobre las islas y su zona marítima sería transferida a Argentina a partir de la fecha en que se firmara el acuerdo.

c. A fin de garantizar a los isleños y sus descendientes el gozo ininterrumpido de su forma de vida bajo las instituciones británicas, sus leyes y prácticas, se realizaría una administración británica combinada, que sería simultáneamente asegurada mediante un arriendo al Reino Unido por un período de 99 años (última postura del Reino Unido), graduable por generaciones (postura argentina). Los habitantes serían súbditos británicos a la firma del acuerdo, tal como se dijera anteriormente.

Sus hijos, de doble nacionalidad obligatoria, y los nietos de los actuales, argentinos, con lo que se disminuía el tiempo y se quitaba una fecha fija.

(1) Jefe de Gabinete del Canciller.

d. Los términos del acuerdo estarían sujetos a reajustes cada 10 años.

e. El gobierno argentino sería representado por un Comisionado General, Alto Comisionado, o similar.

f. El gobierno británico sería ejercido por un Gobernador y un consejero elegido localmente.

g. Existiría un consejo conjunto para entender en los proyectos económicos de las islas y sus zonas marítimas.

h. Las banderas argentinas y británicas flamearían lado a lado en los edificios públicos de las islas.

40. En temas de detalle:

a. Argentina se haría cargo de la Superintendencia de Obras Públicas, el servicio médico, la administración del aeropuerto, el servicio FIGAS, etc.

b. El Reino Unido retiraría los Royal Marines y desmantelaría la FIC.

41. Asimismo, se acordaron los siguientes pasos:

a. Informar a los respectivos gobiernos.

b. Clarificar en forma directa las dudas (Ridley-Cavándoli).

c. Informar sólo lo necesario a los Embajadores (el acuerdo en proyecto), para evitar toda posibilidad de pérdida de reserva.

d. Efectuar en Naciones Unidas una reunión de Cancilleres.

e. Efectuar una nueva reunión, todavía secreta, para reajustar todo, si ello fuera necesario.

f. Llevar a cabo una negociación final en los organismos internacionales, donde no se haría mención de las reuniones confidenciales. Cada parte negociaría como desease una postura de "máxima", hasta llegar, "duramente", a lo pactado.

g. Con la autorización correspondiente, Ridley iría a las islas para comenzar a convencer a los isleños.

42. El 25-SEP-80, se transfirió el resumen de la reunión entre ambos cancilleres, según informe de la Cancillería Argentina: (Anexo II/10).

a. El Canciller manifestó que "es esencial acelerar las negociaciones sobre las Islas Malvinas a fin de alcanzar cuanto antes un acuerdo que ponga término definitivamente a la disputa".

b. En esa línea de pensamiento, expresó la satisfacción del gobierno argentino por el espíritu y buena voluntad del actual gobierno británico y del propio Lord Carrington, tendiente a hacer verdaderos progresos en esa materia. Las negociaciones de Nueva York y Ginebra fueron pasos sumamente positivos.

La hábil fórmula elaborada a raíz de las conversaciones de Ginebra entre el Ministro Ridley y el Comodoro Cavándoli contenía dos elementos básicos: reconocimiento y transferencia de la soberanía efectiva a la Argentina por un lado y el subsiguiente arriendo al Reino Unido por el otro QUE PERMITÍAN VISLUMBRAR, POR PRIMERA VEZ, UNA POSIBILIDAD SERIA Y CONCRETA DE HALLAR UNA SOLUCIÓN. Sin embargo, cabe destacar que para Argentina, el plazo previsto de duración del arriendo resultaba excesivo. Ese aspecto, como también otros detalles que sería preciso aclarar y trabajar, podrían ser motivo de una nueva reunión entre los señores Ridley y Cavándoli.

c. Lord Carrrington agradeció esas manifestaciones y coincidió en que las conversaciones habían sido muy constructivas, agregando que:

ELLO NO OBSTANTE, CON TODA FRANQUEZA Y PARA EVITAR CUALQUIER MAL ENTENDIDO, CREÍA NECESARIO DECIR QUE ÉL DEBÍA AUN EXPONER A SUS COLEGAS DEL GABINETE BRITÁNICO LO TRATADO EN GINEBRA, PARA OBTENER LA CONFORMIDAD DE SEGUIR ADELANTE CON LA NEGOCIACIÓN. ADEMÁS, DESEABA CLARIFICAR, UNA VEZ MÁS, QUE PARA EL GOBIERNO BRITÁNICO ERA INDISPENSABLE CONSEGUIR LA APROBACIÓN DE LOS ISLEÑOS SOBRE LO QUE SE ACORDARÍA. ESTO PODÍA CREAR DIFICULTADES Y DESDE YA ÉL QUERÍA SEÑALARLO CON TODA HONESTIDAD.

El señor Ridley consideró que, aunque difícil, no sería imposible lograr la conformidad de los isleños. Basaba su confianza en el hecho de que el arriendo implicaba introducir los plazos ciertos que ellos querían para encarar el futuro.

d. Al referirse a este factor, Lord Carrington dijo que los isleños tenían conocimiento de la posibilidad del arriendo (leaseback) y parecían aceptarlo. Terció en ese momento el secretario Mr. Lyne, para acotar que sólo habían contemplado en términos muy generales esa posibilidad, pero que ignoraban por completo lo tratado en Ginebra.

e. Lord Carrington retomó la palabra para añadir que, así como el factor tiempo presentaba un problema para el lado argentino, había que estar conscientes de que podrían surgir otras dificultades. Pero, dijo enseguida, que tenían la mejor voluntad de hacer esfuerzos para resolverlas.
Manifestó que había advertido en la intervención del Canciller Pastor, en la Asamblea General, una referencia a la buena disposición argentina de velar por los intereses de los isleños y que esto era algo muy positivo.

f. El Ministro expresó que, desde luego, comprendía muy bien que surgirían inconvenientes para ambas partes, pero reiteró su convencimiento de que, mediante esfuerzos recíprocos, podía hallarse una solución que fuera aceptable para los gobiernos argentino y británico y que al mismo tiempo diera satisfacción a las inquietudes de los malvinenses.

Con énfasis agregó que la Argentina tenía el propósito de tomar todos los recaudos del caso para asegurar y garantizar el bienestar de los isleños. Y no ya dentro del marco limitado de las islas, sino del mucho más amplio y promisorio de todo el país. Por ejemplo, había en la Argentina tierras muy ricas que podrían ser puestas a disposición de los jóvenes malvinenses que quisiesen mejorar su situación económica.

Estas y otras cuestiones debían ser estudiadas con más detalles y en profundidad.

g. El Brigadier Pastor preguntó entonces a Lord Carrington cuáles eran, a su juicio, los próximos pasos a dar. ESTE RESPONDIÓ QUE A SU REGRESO A LONDRES DEBERÍA INFORMAR A LOS MINISTROS SOBRE TODO LO RELATIVO A LA REUNIÓN DE GINEBRA.

h. Hasta entonces, en razón de su desplazamiento a Nueva York y otros asuntos urgentes, no había tenido oportunidad de hacerlo.

Luego, obtenida la conformidad el gabinete, el señor Ridley tendría que ir a las islas para conocer la reacción de los isleños, y más tarde, podría tener lugar otra reunión con el Comodoro Cavándoli.

i. En este punto, los dos Ministros reiteraron la más absoluta necesidad de que todas esas tratativas y movimientos fueran mantenidos dentro de un marco de total hermetismo y reserva, ya que cualquier filtración prematura podría poner en peligro el exitoso desenlace de la negociación.

43. El 21-NOV-80, Ridley viajó a las islas dentro del esquema previsto. Se reunió con el Comodoro Cavándoli en Buenos Aires y manifestó: (Anexo II/11)

a. Que presentaría el tema a los habitantes de las islas dentro de los entendimientos que habían tenido, y que lo expondría ante los componentes del Consejo Legislativo que estaban en contacto directo con los habitantes.

b. QUE NO HABÍA SIDO UNA TAREA FÁCIL CONSEGUIR LA AUTORIZACIÓN DEL GABINETE.

c. QUE LA PRIMER MINISTRO SE HABÍA MOSTRADO RENUENTE AL PROYECTO, PERO QUE FINALMENTE LO HABÍA APROBADO.

d. Que no se sabía qué aceptación tendría en Malvinas, pero que un rechazo no debía producir desánimo, sino la implicancia de nuevas insistencias.

e. QUE ESTIMABA QUE DEBÍA PRODUCIRSE ALGUNA PRESIÓN DE ARGENTINA SOBRE ÉL PARA PODER PRESENTARSE BAJO ESA CONDICIONES EN MALVINAS.

Se acordó que, al regreso de Malvinas, Ridley no tomaría contacto con el Comodoro Cavándoli, a efectos de no dar la impresión de estar rindiendo cuentas, pero lo actualizaría de lo que sucediera en las islas a través del Embajador Williams.

44. Por la parte argentina se decidió dar a conocer un comunicado de prensa, fijando nuestra posición con respecto al viaje de Ridley.

45. En DIC-1980, a su regreso de Malvinas, Ridley envió a Cavándoli la siguiente nota:
"MENSAJE DEL SR. NICHOLAS RIDLEY PARA EL SUB-SECRETARIO DE ASUNTOS EXTERIORES, COMODORO CAVÁNDOLI:" (Anexo II/12)

Me dio mucho gusto verle a Ud. el xxx de Noviembre, aunque nuestra reunión tuvo que ser algo breve. En esa ocasión me comprometí a informarle sobre mi visita a las islas.

Ud. habrá visto ya los informes de la prensa sobre mi viaje, Y ESPERO QUE LA REACCIÓN A ÉL EN ARGENTINA NO LE ESTÉ CAUSANDO DEMASIADOS PROBLEMAS. Pero después de que llegara a las islas, se me hizo evidente que la cuestión tenía que tratarse plenamente y en público. Todavía no puedo predecir cuáles vayan a ser los resultados de mi viaje. ENCONTRÉ UN RECONOCIMIENTO GENERAL DE LA NECESIDAD DE RESOLVER LA DISPUTA, PERO, COMO UD. SABE, LA CUESTIÓN INCITA EMOCIONES, Y AUN UNA CIERTA DESCONFIANZA, TANTO AQUÍ COMO EN LAS ISLAS, Y UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA EXIGIRÁ TIEMPO Y PACIENCIA. Comprendo que esto significa que no se pueden fijar plazos definitivos. POR NUESTRA PARTE, COMO CREO QUE UD. ESTÁ CONSCIENTE, NO PODEMOS SEGUIR MÁS HASTA QUE TENGAMOS EL ACUERDO DE LOS ISLEÑOS. ESPERO QUE ESTA INCERTIDUMBRE NO LE VAYA A COMPLICAR LA SITUACIÓN Y ESTOY MUY AGRADECIDO POR EL CUIDADO Y DISCRECIÓN QUE USTEDES HAN DEMOSTRADO EN TRATAR LA CUESTIÓN. (1)
Si Ud. tiene alguna pregunta más detallada, le podrá dar una respuesta Anthony Williams y, por mi parte, pondré al Embajador Ortiz de Rosas al tanto de la cuestión. Permítame enviarle a usted y a su familia mis mejores deseos para una feliz Navidad y próspero año nuevo.

NICHOLAS RIDLEY".

46. El 02-DIC-80 Ridley explica la posición del Ministerio de Asuntos Exteriores en una reunión de la Cámara de los Comunes. En ella es ridiculizado, (Anexo II/13), como consecuencia de la visita que efectuara a Malvinas, por la posición de los isleños. Dadas las opiniones vertidas en la Cámara de los Comunes, va tomando peso LA POSTURA BRITÁNICA DE "CONGELAMIENTO DE TODO TIPO DE CONVERSACIONES POR EL TÉRMINO DE DIEZ AÑOS".

47. El extracto del informe oficial de la Cámara de los Comunes del 02-DIC-80, documento que se incluye como Anexo del Informe Franks, reflejaba la poca disposición británica y el tratamiento del problema de fondo, apoyándose en justificativos emocionales, poco profundos y carentes de veracidad.
El propio Gabinete manifestó, en relación a este debate: (Informe Franks, párrafo 82)

1.Cabe señalar que esta nota es enviada por Ridley con posterioridad a su exposición ante la Cámara de los Comunes, en la que había sido enérgicamente combatido (Ver Anexo II/13).

"El Gabinete advirtió que esta cuestión tenía un alto contenido emotivo para los parlamentarios y la opinión pública británica y que se había exagerado la hostilidad de los isleños a la solución planteada por el Sr. Ridley; sería trágico que las Islas se perdieran la oportunidad de escapar a la ruina económica por la actitud de sus defensores en Wetminster".

48. En Enero de 1981, se tramitó una nueva ronda de negociaciones. Es aceptada por la parte británica para febrero de 1981.

49. El 17-FEB-81, el Embajador del Reino Unido tuvo una entrevista con el Comodoro Bloomer Reeve con el objeto de anticiparle cuál sería la posición británica en la próxima ronda de negociaciones en Nueva York Y LA NECESIDAD DE QUE LOS REPRESENTANTES ISLEÑOS SE RETIRARAN DE ELLA PREOCUPADOS POR LOS ACONTECIMIENTOS Y SU FUTURO.

50. El 21-FEB-81, el Embajador Ortiz de Rozas informó telefónicamente acerca de una reunión con Ridley, coincidente, en gran medida, con lo expuesto por el Embajador Williams al Comodoro Bloomer Reeve. Ridley deseaba una entrevista confidencial previa a las reuniones con el Comodoro Cavándoli. Resulta importante saber qué dijeron los ingleses.

51. El 23-FEB-81, en virtud de lo acordado a través del Embajador Ortiz de Rozas, se llevó a cabo una reunión confidencial con el señor Ridley en la residencia del Embajador Británico ante Naciones Unidas, previa a la ronda de negociaciones. Asistieron el Sr. Ridley, el secretario privado Sr. Temple, el Comodoro Cavándoli y el Comodoro Bloomer Reeve. Ridley manifestó:

a. Que los isleños tenían una absoluta falta de información acerca de la postura argentina y su urgencia en solucionar el tema.

b. Anticipó cuál sería el tratamiento que daría al asunto en cuestión y solicitó colaboración al Comodoro Cavándoli para que los representantes isleños captaran acabadamente la posición argentina y la urgencia existente en encontrar una solución.

52. El Comodoro Cavándoli tomó nota de lo expuesto y anticipó:

a. Que la posición argentina sería de rechazo a la propuesta de congelamiento por diez años.

b. Que Argentina había llegado al límite de su paciencia.

c. Que estaban decididos a quitar toda la cooperación existente y retirarse de las negociaciones si no se trataba seriamente el tema de la soberanía.

53. Ridley manifestó estar de acuerdo, y que el mayor rigor mostrado por Argentina redundaría en beneficio del objetivo final.

54. Bajo estas condiciones, se coordinó al detalle el desarrollo de la nueva ronda de negociaciones, incluso teniendo en cuenta que, al estar integrada la delegación británica por dos miembros del consejo de las islas, la transferencia de información sería fidedigna.


CESCEM Corrientes

jueves, 24 de abril de 2014

Los helicópteros de asalto del EA en las islas

Compañía de Helicópteros de Asalto "B"


La Compañía de Helicópteros de Asalto "B", que comandaba por entonces el Capitán Jorge Rodolfo Svendsen, voló en las Islas Malvinas más de 500 horas. El hoy Teniente Coronel (R) Svendsen (Picho), desde hace unos años se desempeña como instructor en la Escuela de Aviación de Don Torcuato. Este descendiente de Daneses, de rostro rojizo, pocas palabras y excesiva modestia, tuvo a su cargo algunas de las misiones más riesgosas del Conflicto, ejerciendo un liderazgo natural sobre sus hombres.

El día del comienzo de las hostilidades, el 1º de Mayo, lo sorprendió volando su Bell UH-1H de costado. "Durante el vuelo de ese día -dice Svendsen- pensaron que venía con alguna falla. Al llegar al lugar y reunirnos con el resto de las tripulaciones, me preguntaron por qué volaba de esa manera. Les contesté que lo hacía para mostrar la franja amarilla que se ordenó pintar a toda aeronave argentina para ser reconocida por nuestras tropas, ya que teníamos que cruzar las Posiciones de Defensa de Puerto Argentino y se quería evitar la posibilidad de ser abatidos por nuestras propias armas."

El 21 de mayo, el campamento argentino apostado al sur de monte Kent recibió la sorpresiva incursión de dos aviones Harrier que atacaron esa Posición. "Estábamos metidos en nuestras carpas -rememora Svendsen- porque recién amanecía y hacía mucho frío, cuando sentimos el pasaje muy bajo de los aviones. La gente ocupó las posiciones construidas cerca de cada carpa y vimos que se aproximaban para otro pasaje abriendo fuego con bombas y cañones. Hicieron unos seis pasajes sobre nosotros. Fueron destruidos un Chinook, un Puma y averiado un Bell UH-1H en la turbina."

Luego del desembarco de las tropas inglesas en San Carlos comenzó una serie de misiones en las que se transportaba periódicamente Tropas Comando hacia distintos puntos de la isla Soledad. Estos vuelos comenzaron el 22 de mayo y continuaron hasta el 29. "Fueron vuelos de mucho riesgo -señala Svendsen- realizados a muy baja altura y en total silencio de radio, dejando a los comandos en alturas dominantes en medio de la isla y en la zona de Puerto San Carlos, en poder, para entonces, de los Británicos."

A partir de la caída de Darwin se ordenó un cambio de posición defensiva en Puerto Argentino, movimiento en el que intervinieron todos los helicópteros en servicio. En los últimos días de mayo ya se observaba mucho movimiento de helicópteros ingleses, además del aumento de los ataques aéreos, así como se sentía el fuego de la artillería enemiga en las posiciones defensivas. "Nosotros continuamos los vuelos -señala Svendsen- en apoyo a las distintas Unidades que tenían que moverse para reestructurar el dispositivo de defensa. En la noche del 5 de junio realicé una Operación de Distracción (vuelos a distintas velocidades y alturas para ser captados por los radares enemigos) al Noroeste de Puerto Argentino para que los ingleses creyeran que se reforzaba ese lugar. Posados en Puerto Argentino, el Jefe del Batallón nos aclaró que había visto en la pantalla del radar dos ecos, aparte del nuestro, que se dirigían a interceptarnos."

Aún después del 14 de Junio (tras la rendición argentina), a la Compañía de Svendsen se la autorizó a seguir volando para evacuar heridos y recorrer las Posiciones Defensivas argentinas en busca de heridos o muertos, Misión que cumplieron hasta el 16 de Junio.

"Uno de esos vuelos los realicé acompañado por un Oficial Inglés en busca del Subteniente Seltzer, que junto a diez Soldados ocupaban una altura al Norte de Puerto Argentino desconociendo la rendición. Al llegar al lugar, luego de un vuelo con nevadas, el Oficial Inglés descendió del Bell UH-1H para explicarle a Selzter la situación, que él no comprendía. Luego de algunas palabras mezcladas con lágrimas y abrazos subimos al UH-1H para regresar a Puerto Argentino", concluyó Svendsen.

Los relatos se suman, se superponen, los recuerdos y los nombres de los compañeros muertos y de misiones pasadas no se borran, y vuelven rodeados de velada melancolía. Los Pilotos y Mecánicos de la Aviación Militar del Ejército tuvieron que bailar con la más fea durante toda la Guerra de las Malvinas, y lo hicieron sin pestañar o entre maldiciones, pero lo hicieron. Levantaron vuelo y salieron en misiones que desafiaban los manuales de instrucción y los llamados más elementales del instinto de supervivencia...

Foto: Helicóptero de la Aviación de Ejército sobrevuela una Posición de Defensa Argentina en Malvinas

miércoles, 23 de abril de 2014

Asalto a la casa del gobernador Hunt: El relato del TFTE García Quiroga

Un excelente tipo y ademas....un héroe!
Teniente de Fragata BT Diego Fernando García Quiroga. Herido en combate.



Me pegué a Giachino. Él me ordenó: -"Háblele." Hice una bocina con mis manos y con toda mi voz grité el mensaje: "Mr. Hunt, somos marines argentinos, la isla está tomada, los vehículos anfibios han desembarcado y vienen hacia aquí, hemos cortado su teléfono y le rogamos que salga de la casa solo, desarmado y con las manos sobre la cabeza, a fin de prevenir mayores desgracias. Le aseguro que su rango y dignidad, así como la de toda su familia serán debidamente respetados."

No hubo respuesta. A una señal de Giachino, repetí el mensaje. No hubo respuesta. "Tírele un granadazo", me dijo y tiré una granada que explotó en el jardín. Una voz contestó: "Mr. Hunt is going to get out..." (Mr.Hunt va a salir).

Esperamos 2 minutos y el Capitán Giachino me dijo molesto: -"¡Apúrelos, c...!" Repetí el mensaje y esta vez contestaron con ráfagas y con voces que decían: "Don't go Mr. Hunt."(No vaya Mr.Hunt)

El tiroteo se generalizó, y de pronto vi a los Cabos Flores, Alegre y Ledesma como cubiertos por una sábana color naranja. De inmediato comprendí que eran proyectiles trazantes que se originaban en el pueblo. Nos disparaban a través de la cancha de fútbol.

Nos tiramos al suelo con el Capitán Giachino y comenté: -"Jefe, si no entramos nos cocinan". Él me miró y me dijo: "sí, hay que entrar". Mientras lo decía, saltó una pequeña verja y llegó hasta la puerta. Atrás de él siguió el Suboficial Cardillo y luego los Cabos Flores, Ledesma y yo, pero no recuerdo en qué orden.

Derribada la puerta, nos enfrentamos a un pasillo largo y sin salida, salvo por una puerta lateral cercana a la entrada y que se hallaba cerrada. Cardillo trató de derribarla de una patada pero lo único que logró fue resentirse el pie, ante lo cual el Capitán Giachino rompió el vidrio con una granada y la abrió mediante el picaporte. Esta puerta daba a una especie de sala aparentemente sin puertas, aunque luego los tres hombres que quedaron en la casa descubrieron en un rincón de la habitación, una escalera que comunicaba con los altos.

A partir de este momento recuerdo todo como si fuera una película en cámara lenta: Giachino se dio vuelta y dijo -Por aquí no, hay que pegar la vuelta-. Salió con una granada en la mano (la que usó para romper el vidrio). Atrás de él, casi pegado, salí yo. Lo veía un poco más adelante, a mi derecha. Giró de pronto, como cayéndose. Gritó: -"Me dieron, Cristina, me dieron".

En ese instante sentí que me arrancaban el brazo. Fue como un hachazo, luego un empujón leve, indoloro y un fuego en el abdomen. Pensé en hablar, no sé qué dije, llamé a mi mujer y me caí contra un pequeño cobertizo contra el que se incrustaban las balas. Vi el cielo, creí que me moría y pensé: ¿será así?

El tiroteo seguía. A mi lado, mi Jefe de patrulla gemía, despacio. Me pregunté si él también moriría. Me desabroché la parka. No sentía mi brazo herido, solamente un fuerte dolor que lo anulaba. Quise moverme. Grité. Grité porque me dolía mucho y porque quería escucharme vivo. Me di cuenta de que Giachino llamaba al enfermero y empecé yo también a llamarlo a gritos, mientras me soltaba el cinto y me aflojaba el pañuelo del cuello. No dejamos de llamarlo hasta que escuchamos su grito de respuesta, informando que no podía, lo habían alcanzado también.

Esperé, consciente de un dolor que crecía en mi espalda. Sentía que algo se movía detrás mío, sobre mi cabeza y alcancé a ver a un grupo de gansos, lo que aumentó mi angustia al imaginar la posibilidad de que picotearan en mis heridas, de las que no alcanzaba a ver ninguna. De a ratos arreciaba el tiroteo y yo bajaba una pierna que tenía encogida para aliviar el dolor, consciente de que otro balazo sería demasiado.

Aparentemente (y como comprobé luego por declaraciones del Suboficial Cardillo) empecé a hablar en inglés, porque uno de los ingleses que nos había baleado me gritó que ordenase a los nuestros un alto el fuego y ellos mandarían al médico. Le contesté que no tenía aliento suficiente para gritar.

De pronto el Capitán Giachino me dijo: -"Pibe, ojo por si me desmayo, que tengo en la mano una granada sin seguro". Yo le pedí: -"Tírela, por Dios". Y él me contestó que no podía. Algo deben haber entendido los ingleses porque el que me hablaba me dijo que aquél de nosotros que tenía una granada la soltara. Al explicarle que no tenía seguro, él me dijo: -"que la ate y la deje al costado porque si no lo hace disparo. Voy a contar hasta cinco". Traduje ésto lo más rápido posible y el Capitán Giachino tomó vueltas a la granada con la correa de sus binoculares, la colocó en el suelo y giró para alejarse. Al girar, vi que tenía la espalda llena de sangre.

El resto de ese período que duró tres horas fue de una lenta espera por un helicóptero, cuyo ruido escuchamos más de una vez pero que nunca cruzó nuestro cielo. Yo escuchaba al radioperador de la casa (un inglés) pero acabé por no entender nada de lo que decía. Lloviznaba y pensé qué efecto tendría la lluvia en nuestras caras manchadas.

De pronto escuché un grito: -"Pedro, soy yo, Tito". Escuché que el Capitán Giachino contestaba: "Tito, apurate que no llego". Alguien se acercaba. Vi de pronto ante mí la cara del Almirante Büsser que me hablaba. Le dije: "El brazo no. Tengo un balazo". Vi al Suboficial Cardillo y al Cabo Ledesma que se apresuró a inyectarme. Un Marine rubio me cubría con una manta (¿Por qué? -pensaba yo- si no tengo frío). Alcancé a ver un jeep. Lo alzaban a Giachino. "Llegamos, Jefe", creí decirle.

Me alzaron. Me metieron en un jeep. De nuevo el dolor. Una camilla. Los techos del hospital de Malvinas y dos médicos que me tijereteaban toda la ropa, haciendo caso omiso de mis quejas. Me decían: "You're through, baby"(eres fuerte).

Luego el helicóptero. Ya todas son caras, algunas conocidas, otras no. El Rompehielos. La enfermería y más morfina. Comienza una sensación de asfixia que no me abandonará hasta el continente. Vuelvo a Malvinas y obtengo un pantallazo de los Buzos Tácticos con mi Comandante al ser subida mi camilla al avión. Quiero dormir.

Durante el trayecto, un hombre al que le debo la vida, me golpea constantemente la cara y me repite, a sabiendas de mi apellido: "Rodríguez, no te duermas". Llegamos a Comodoro Rivadavia, ciudad que conozco desde mi infancia. Me recibe el doctor Zeballos, del Ejército Argentino. Me pregunta cómo estoy. ¿Qué puedo contestarle? Tuve la suerte de estar allí, con un grupo de valientes y probablemente tenga la suerte de vivir para contarlo. "Estoy feliz"."

martes, 22 de abril de 2014

Operación Cóndor: La historia de 18 jóvenes

La historia de 18 jóvenes que secuestraron un avión para pisar Malvinas
El "Operativo Cóndor" tuvo en vilo al país; un grupo desvió un vuelo de Aerolíneas y plantó bandera en las islas; a 45 años, el recuerdo de los protagonistas
 
Por Maia Jastreblansky | LA NACION 


Fernando Aguirre, Juan Carlos Bovo y Ricardo Ahe, tres miembros del comando. Foto: Guadalupe Aizaga 
El vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas partió desde Aeroparque con destino a Río Gallegos. Pero nunca llegó. Entre sus pasajeros viajaban de incógnito 18 jóvenes, 17 hombres y una mujer, con una misión. Pasaban inadvertidos, incluso alguno camuflado bajo una sotana. También ocultas llevaban las armas. Cuando sobrevolaban Santa Cruz, dos de ellos se acercaron al piloto y lo intimaron a desviar el avión con rumbo "uno-cero-cinco". Según las cartas aeronáuticas, esa ruta los conduciría a las Malvinas. 

El "Operativo Cóndor", así lo bautizaron sus miembros, se puso en marcha el 28 de septiembre de 1966, una fecha que quedó grabada en la memoria de la presidenta Cristina Kirchner, que en aquel momento tenía 13 años. "Fue muy conmocionante en mi hogar", dijo hace pocos días al presentar lo que será el museo de las islas y señalar que se contará "la historia completa". 

Aquellos jóvenes tenían todo calculado: el secuestro de la nave, el aterrizaje sorpresa en el hipódromo de Puerto Argentino, la tarea asignada a cada miembro del grupo. "El objetivo de mínima era simbólico y el de máxima, recuperar las islas", expresa a LA NACION Ricardo Ahe a sus 66 años, uno de los integrantes del comando. Aunque no todo salió como se esperaba, el grupo consiguió plantar bandera en las islas, cantar el Himno Nacional e instalar la cuestión en los diarios. 

La fecha elegida tampoco fue arbitraria. Cuando la noticia llegó a Buenos Aires se encontraba de visita el duque británico Felipe de Edimburgo, en un viaje protocolar que incluyó un partido de polo con el presidente de facto, Juan Carlos Onganía. A pesar de que fueron calificados de "piratas" por las autoridades argentinas, los "cóndores" que aún viven recuerdan a su accionar como la mayor de las hazañas. "Nunca pude borrarlo de mi cabeza", señala Juan Carlos Bovo al recordar sus días en Malvinas, cuando tenía 21 años. "Cuando aterrizamos, sabíamos que podíamos no volver, pero esa tierra era nuestra y nos llenó de orgullo", agrega otro de los miembros, Fernando Lizardo. 

LOS PREPARATIVOS 

El líder y mentor de la misión fue Dardo Cabo, de 25 años, dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). La única mujer del grupo era Cristina Verrier, una dramaturga y periodista, (además de rubia y atractiva, dicen quienes la conocieron). Ambos entablaron una relación tras una entrevista para la revista Panorama, y empezaron a soñar con las Malvinas. 

Fue la pareja la que elaboró el osado plan. Enseguida, encontraron a un buen puñado de seguidores que no superaban los 28 años. El grupo estaba conformado por integrantes de la Juventud Peronista, de sectores nacionalistas y organizaciones gremiales. "Las Malvinas estaban en el imaginario de todos nosotros en los 60. La Argentina no estaba completa sin las islas", explica Ahe. 

De a uno, de a dos, los integrantes del comando fueron sumándose al operativo y recibiendo directivas en esporádicas reuniones secretas. No se vieron todos juntos hasta el día del vuelo. "Ninguno de nuestros parientes sabía a dónde íbamos a ir", relata Lizardo, por entonces un empleado de 20 años. El se enteró de la partida del vuelo cinco horas antes de subirse al avión. 

Tampoco sabían que contarían como compañero de ruta al director del diario Crónica, Héctor Ricardo García, quien sin conocer el plan en detalle, lo documentó y más tarde lo revivió en uno de sus libros. 



EL VUELO 

El cuatrimotor DC-4 de Aerolíneas partió apenas comenzada la madrugada del 28 de septiembre. Todo transcurrió con normalidad hasta la mañana, cuando sobrevolaban Puerto San Julián, en Santa Cruz. "A las 6.30, Dardo Cabo y un compañero se acercaron a la cabina y le dijeron al comandante que cambiara el rumbo para ir a las islas. «Vamos muchachos déjense de joder y siéntense», les respondió risueño el piloto Ernesto Fernández", recordó a este medio otro "cóndor", Fernando Aguirre. "Cuando lo encañonaron, se dio cuenta de que iba en serio y se mostró colaborativo", agrega. 

El aterrizaje del comandante Fernández resultó ser una hazaña: debió frenar en menos de 800 metros, tras esquivar cables de alta tensión en un hipódromo ubicado cerca de la casa del gobernador de las islas. En la "pista" ya había descendido el aviador Miguel Fitzgerald en 1964, cuya aeronave será expuesta en el memorial de Malvinas que se prepara en la Argentina. "Jamás olvidaré la sensación cuando nos deslizamos fuera del avión y tocamos el suelo de las islas", recuerda Bovo. Eran las 9 de la mañana del 28 de septiembre cuando sintieron el aire polar. 

EN LAS ISLAS 

Para cuando la nave se detuvo, a su alrededor había algunos isleños curiosos, que fueron capturados como rehenes por el comando. Los jóvenes plantaron bandera y rebautizaron a la ciudad como "Puerto Rivero", en honor al gaucho, en una proclama que llegó a Buenos Aires y conmocionó al país. 

"Para la misión estábamos divididos en tres grupos: una parte iba a la casa de gobernador, otra al centro cívico y otra al centro militar. Controlando eso, tomábamos las islas", dice Bovo. Pero no todo salió como esperaban. Pronto se vieron cercados por unos 50 integrantes de la Fuerza de Autodefensa de las islas y debieron atrincherarse en el avión. Desde allí se inició una tensa negociación en la que intervino el sacerdote de la isla, el padre Rodolfo Roel. 

Como primera medida se acordó que los pasajeros del avión fueran alojados en casas particulares del pueblo. Pero aún quedaban los rehenes locales en manos del comando armado, el cerco de efectivos rodeando el avión y la expectativa por la reacción de las autoridades argentinas. "Onganía emitió un comunicado diciendo que nos iban a aplicar todo el rigor de la ley y nos calificó de piratas. Sin embargo, después supimos que hubo una efervescencia popular, de estudiantes y trabajadores que apoyaban la gesta nacionalista", asegura Ahe. 

Tras horas de tensión, las partes llegaron a un acuerdo. Aguirre relata: "El padre Roel nos dijo que había dialogado con las autoridades de la isla para encaminar la cuestión de manera pacífica. «Han cumplido el objetivo - nos dijo el sacerdote-. Plantaron la bandera argentina en estas tierras y pusieron el nombre de Malvinas en la primera plana de los diarios»".Nosotros debíamos liberar a los rehenes y deponer las armas y ellos nos darían asilo en la iglesia local. "Hasta hicimos una misa en castellano", recuerda. 

Fue entonces cuando los jóvenes solicitaron entregar las armas al piloto de Aerolíneas Argentinas. "No queríamos reafirmar la soberanía de los ingleses", detalla Aguirre. Al día siguiente, los 19 jóvenes se embarcaron en el buque Bahía Buen Suceso. Apenas se alejaron de la costa, fueron arrestados y pasaron nueve meses presos en Rio Gallegos. 

 

Tras salir en libertad, los integrantes del comando acordaron que cada uno retomaría su camino. Cristina y Dardo tuvieron una hija, que, de acuerdo a las fechas, fue concebida en alguna de las visita mientras estaban en prisión. Él, tras integrar Montoneros, desapareció durante la última dictadura militar y ella decidió recluirse. 

Del resto del grupo, algunos prosiguieron su militancia durante los 70 y otros conservaron un bajo perfil. Los que aún viven, mantienen esporádicos contactos. "Sin compañerismo y ese sentimiento compartido por las Malvinas, no hubiéramos podido lograr la gesta", reflexiona hoy Lizardo. "La entonación del himno frente a la bandera fue lo más solemne y emotivo", señala Aguirre. Como sus compañeros, recuerdan vívidamente la sensación tocar la tierra de Malvinas con el viento helado cortándoles la cara. 

La noticia que LA NACION publicó el 29 de septiembre de 1966 

lunes, 21 de abril de 2014

Mortero L16 británico



Morteros de fuerzas británicas

Mortero británico L16 de 81mm 

 
El Mortero L16 de 81 mm estándar de mortero utilizado por las fuerzas armadas británicas. Se originó como un diseño de la unión por el Reino Unido y Canadá. 
Fue introducido en 1965/6 sustitución de la artillería de mortero ML de 3 pulgadas en el Reino Unido el servicio donde es utilizado por el Ejército, la Marina Real y el Regimiento de la RAF. 
 
Soldados británicos operado un mortero L16 de 81mm, Guerra de Malvinas, 1982. 
 
Algunas características del mortero L16: 
Alcance efectivo: (109 – 6.206 m) 
Óptico (C2) con la iluminación Trilux 
Peso: 35,3 kg 
Acción: avancarga 
Equipo: 3 operadores. 
 
Posiciones británicas en San Carlos, se logra ver un mortero L16 de 81mm, Guerra de Malvinas, 1982. 

Taringa

domingo, 20 de abril de 2014

Detalles desconocidos de la guerra de Malvinas

En las Penumbras de la Batalla de Malvinas
A 32 años del conflicto
 
Autor: Full Aventura 



Se cumplen 32 años de la gesta. Full Aventura quiere presentar la siguiente nota con un extracto del editorial del número 2 de la revista DeySeg de Mayo de 2001, el cual compartimos plenamente. 

"Nosotros no pretendemos hoy homenajear a los muertos, ellos estan en la gloria del Señor; esto es tan solo un recordatorio para los que volvieron, en silencio y ocultos. Para aquellos que han tenido que resistir olvidos y afrentas; para los que regresaron del dolor y la amargura, que aún continúa. Para los que dejaron allí, en estas islas de niebla y viento, sus corazones, sus sueños y a sus camaradas. 

Para los que conservan en sus mentes los ruidos de la guerra, los aullantes sonidos de las balas, el rumor de las armas y el olor a la muerte y la destrucción. 

Para los que volvieron de las sombras y del frío, a ellos, que no pueden olvidar la soledad de la derrota. 

Para los que conservan en su corazón la llama que no se extingue, les decimos que nosotros tampoco olvidamos y que tenemos en el alma el sueño y la ilusión. 

Ilusión que duró 74 días, pero que estará siempre en nuestro corazón y pensamiento. Aquel sueño nos marcó la vida y está muy dentro nuestro. Para los que están allí como centinelas eternos en la turba y el mar ". 

" Por nosotros mismos, para que nuestras vidas tengan sentido y futuro, manteniendo la llama y la ilusión, no podemos ni debemos olvidar ". 

"Es muy posible que los elementos políticos ocultos en las tinieblas y las maniobras de inteligencia más estrictas no alcanzarán a ser conocidas por prácticamente nadie de quienes lean estas líneas al comienzo del siglo XXI". 

Olvidé la cámara de fotos 

El comandante de la Agrupación de Comandos Anfibios si bien no había informado el destino de la misión, sí había dicho a sus hombres que se trataba de una acción real y no de un ejercicio, por lo tanto, cada uno de sus integrantes debió alistar el armamento, munición, vestimenta y todo el equipamiento individual, además del equipo general como botes, kayaks, motores, combustibles, comunicaciones, etc. 
 
Un joven oficial había sido designado para llevar la cámara fotográfica, pero ... la olvidó en Mar del Plata. Por ello al ocupar el cuartel de los Royal Marines en Malvinas, se "requisa" una cámara tipo pocket cuya película estaba casi toda usada. Se rebobina el mismo rollo y se sacan algunas fotos para la posteridad, obviamente, las tomas quedaron superpuestas. 

La bomba FAE 

En los primeros días de abril un avión argentino lanza sobre la Isla Tussac, frente a Puerto Argentino, unas pocas bombas FAE (Fuel Air Explosive) las que eras producidas por una empresa privada argentina. Este armamento, hasta ese entonces solamente utilizado por los EE.UU, la ex URSS e Israel, produjo un devastador incendio en la pequeña isla durante horas, cosa que impresionó a todos los observadores. Esta arma no se utilizó contra los británicos por considerársela contraria a las leyes de la guerra. 

La poderosa acción de las FAE hubiera aniquilado a las tropas inglesas y a sus medios navales. Recordemos que la USAF le arrojó una de estas bombas a un destructor de la clase Fletcher durante las pruebas y lo dio vuelta. Además fue el arma que le permitió a los israelíes desalojar a las fuerzas sirias de las alturas del Golán en 1973 ... 

La muerte de Jukic 

El ataque de las fuerzas británicas a las Islas Malvinas comenzó en las primeras horas del 1 de Mayo de 1982. El mismo se caracterizó por bombardeos aéreos a cargo de aviones Avro Vulcan y Sea Harriers y además hubo una aproximación de 3 fragatas inglesas que fueron contraatacadas por aviones de la Fuerza Aérea Argentina. Los blancos principales fueron las pistas de Puerto Argentino y de Darwin. A pocos días del ataque, la revista Gente publicó una producción artística de un Pucará bombardeando al portaaviones HMS "Hermes" y que a consecuencia del ataque había muerto su piloto, el Teniente Daniel Jukic. 

 
La realidad fue bien distinta: Jukic se encontraba sentado en su avión aprestándose para despegar con su escuadrilla, cuando 3 Sea Harriers aparecieron volando muy bajo y descargaron sus bombas sobre la pista de Darwin. Una de ellas explotó muy cerca del Pucará de Jukic, el que estaba armado con cohetes y munición. El avión se partió en dos y se incendió, muriendo su piloto instantáneamente. Junto con el Teniente Jukic murieron sus mecánicos y armeros, los cabos principales Duarte y Rodriguez, los cabos 1º, Carrizo, Maldonado, Montaño, Peralta, Brajich y el Cabo Vara. 

Visitantes de la Batalla 

Por varias semanas, entre los meses de abril y julio de 1982, los satélites militares de los EE.UU y de la URSS se estacionaron en el espacio de manera de lograr una apropiada observación de las Islas de Malvinas y su área de incidencia. Dado lo sensible del tema, es posible que esta actividad jamás salte el muro del secreto por múltiples conveniencias. 

Sin embargo, aviones espías SR-71 de los EE.UU sobrevolaron el cielo malvinense con toda su panoplia de sensores, contramedidas y cámaras de alta resolución funcionando a pleno. Aún queriéndolo, ni la Fuerza Aérea Argentina ni los medios aeronavales que los británicos disponían, hubieran podido interceptarlos. 

  
Otro visitante del campo de batalla fue un "drone" -vehículo no tripulado de reconocimiento- de la URSS, el que posiblemente operaba desde algún barco pesquero espía. Este ingenio fue menos afortunado, ya que fue detectado por los radares y derribado por los cañones antiaéreos de la Fuerza Aérea. 

¿ A quién estaría vigilando? 

El Primer Torpedo del submarino San Luis 

Por esas rarezas de las crónicas históricas, hay hechos que quedan desplazados del nivel de importancia que tuvieron en su momento. En el caso de la Batalla de Malvinas, el ataque al Crucero ARA Gral. Belgrano por parte del submarino británico HMS "Conqueror" hizo quedar en las penumbras de la historia, que el submarino ARA San Luis atacó el día anterior a un destructor inglés, pero para la poca fortuna de su comandante el Capitán Fernando Azcueta y de su tripulación, el torpedo no alcanzó el blanco por fallas técnicas. 

Disparo de San Luis: 1 de mayo de 1982 a las 10:15 hs. 
Disparo del Conqueror: 2 de mayo de 1982 a las 16:00 hs. 

El Pucará torpedero 

Durante el período que duró la Batalla de la Fuerza Aérea Argentina en conjunto con la Armada probaron la utilización de torpedos para ser lanzados por aviones IA-58 Pucará. Las pruebas fueron cortas pero exitosas aunque la finalización de la guerra llegó antes de que pudieran ser utilizados desde Puerto Argentino. 

Información suministrada por la revista DeySeg.

sábado, 19 de abril de 2014

Un muerto por el misil Shrike

Relato: Del entonces Teniente 1º Sergio Dachary.

...El día que el Misil Shrike mató a mi hermano Alejandro, aquel 3 de Junio, me encontraba en mi Posición de Monte Longdon cuando escuché el sonido de un avión grande, muy diferente al del Harrier o los aviones propios, las nubes estaban bajas no podía ver qué tipo de avión era, pero me pareció por la dirección del ruido que volaba bajo y recto hacia la Pista de aterrizaje.
En un momento dado desde tierra comienza a disparar una Batería de Artillería, los disparos se pierden al cruzar las nubes, no puedo ver si hay impacto. Inmediatamente dos misiles lanzados por el avión cruzan las nubes y van recto hacia la Batería de tiro, hacen impacto, se producen unas llamaradas y después silencio.
Fue entonces cuando, desde lejos pensé ¿A quién se la habrán dado? Quince minutos después me llama el Mayor Carrizo Salvadores y textualmente me dice: -Sergio, tu hermano está herido y bastante grave, andate al pueblo-.
Para ir al pueblo había dos caminos, uno de ripio por el Murrell, constantemente batido por la Artillería enemiga y otro paralelo mucho más a cubierto que protegía mucho de los impactos. Mi pregunta fué, mi Mayor ¿Alejandro esta herido de gravedad o muerto? Ya falleció, fué la respuesta. Los dos misiles habían impactado en la caseta de tiro de Alejandro, matándolo instantáneamente junto con el Sargento Blanco y dos Conscriptos más. Fue enterrado en el cementerio de Puerto Argentino y luego trasladado al de Darwin.
Recuerdo que, cuando nos encontrábamos comentábamos de la familia, de como estaba la situación, él era sumamente optimista, (no juegues al héroe Sergio, eran sus palabras) siempre le dejaba algo de comer porque ellos andaban "cortos" y cada vez que le dejaba algo, Alejandro repetía una y otra vez la misma orden -Blanco, haga formar a la gente que repartimos-.
Un día conseguí una botella de cognac (tesoro inapreciable en esas circunstancias) le dije, Esta te la guardas para vos. -Quedate tranquilo hermano, que esta sí me la guardo- Prometió. Subo al camión y al darme vuelta, veo a los Conscriptos formando fila con el jarrito en la mano. Ese era mi hermano...


Foto: Dotación del Director de Tiro "Skyguard" del GADA 601. Los cuatro Artilleros fallecidos ese día son: Desde izquierda Soldado Jorge Alberto Llamas (2°) - Teniente Alejandro Dachary (al lado, descubierto) - Sargento 1° René Pascual Blanco (sentado en escalera) - Soldado Oscar Daniel Diarte (7° de pie)